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HISTORIA DE É X I T O

Un empresario de alto vuelo Ileana López

El CEO de TAG ocupó el máximo puesto a los 22 años Foto: Werner Jegerlehner

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En 1961 nació Transportes Aéreos de Guatemala (TAG). Una empresa fa­ miliar pionera en la aviación civil, fundada por José Antonio González Aparicio, piloto aviador y empresa­ rio guatemalteco que se estableció a pesar del monopolio de la entonces compañía estatal Aviateca. Un avión comercial DC-3 para pasajeros con­ formó su primera flota, con la que se certificó como operador aéreo bajo las regulaciones de Aviación Civil. González fue el fundador de la Aso­ ciación de Líneas Aéreas y de la Gre­ mial de Líneas Aéreas de Carga, en la Cámara de Industria. En la segunda generación al mando de la compañía, hubo cambios considerables porque era preciso mejorar los resultados. Es Beatriz González Mastahinich, la hija del fundador, quien se hace car­ go de la empresa de una manera ex­ cepcional, en la que dio a conocer su garra emprendedora. Su gestión abrió más cielos para TAG, compañía aérea que aumentó la flota, los destinos y las certifica­ ciones. Con el cambio de imagen lle­ garon también diferentes procesos, cumplimientos, rutas y proyectos, todo dirigido por una mujer audaz. Por ello, los colaboradores y clien­ tes asumieron con pesar el luto, ante la fatal noticia del fallecimiento trá­ gico de esta joven empresaria. Para entonces, Jonathan Layton, su hijo y el actual CEO de los transportes aé­ reos, se vio atado a una colosal res­ ponsabilidad a los 22 años. Agosto • 2013

Su herencia irrenunciable era la direc­ ción de la compañía y sus herramien­ tas para dirigirla se resumían, según sus propias palabras, en los ejemplos que tuvo de lo que era garra, trabajo, empeño, dedicación y objetivo en ven­ tas, sumado a sus conocimientos como piloto aviador y a la experiencia que había adquirido al colaborar estrecha­ mente con doña Beatriz. Por fortuna, Layton había comenza­ do de cero; es decir, desde empujar los aviones. “La mejor escuela que pude tener fue comenzar desde abajo”, re­ calca. Así comenzó el tercer piloto del negocio, para lo que tuvo que abando­ nar su sueño de ser futbolista profesio­ nal, después de haber jugado dos tem­ poradas con el equipo nacional Comu­ nicaciones y después de haber pisado, en varias ocasiones, la gramilla de las ligas mayores, a los 14 años. Aparte de ocupar la silla gerencial como única opción, el emprendedor debió superar la pérdida de su ser más querido. “Es duro quedarse fí­ sica y emocionalmente sin apoyo. Me quedé solo, sin casa. Y con muchas deudas, colaboradores y problemas. Tenía un sentimiento de soledad y de dolor por haber perdido a mi madrepadre, a mi jefa, a mi amiga, a mi lí­ der. Pero ella había dejado estableci­ das las metas y mi deber fue cumplir con lo que me encargó”, cuenta La­ yton. Tercera generación emprendedora Así, el esfuerzo que doña Beatriz ha­

Jonathan Layton, piloto aviador y gerente general de TAG.

bía plasmado en el negocio fue per­ petuado mediante su hijo, quien en este tercer capítulo de la historia de TAG no sólo se coloca al frente sino que engrandece la operación. “Lo primero que hice fue confiar en Dios e impregnar en el trabajo principios y valores, algo que se ha perdido y que es necesario para sobrepasar los obstáculos. Luego, analicé las me­ tas. Lo demás fue luchar y trabajar duro”, asiente el empresario que se dedicó de lleno a la aviación. Cuando se le preguntó sobre su profesión, sin pensarlo respondió: soy piloto avia­ dor, mecánico y despachador. Casi una década ha transcurrido de ese acontecimiento, lo incalculable son los logros que el joven ha alcan­

Agosto 2013  
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