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Ana Padilla estrena Córnea, su primer unipersonal La actriz se puso en manos de un dramaturgo y un director muy jóvenes Por Carlos Pacheco | LA NACION Ver comentarios inShare

Padilla se metió en el cuerpo de una ciega. Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi Hacía tiempo que venía pensando en hacer un trabajo sola. Pero las circunstancias no se daban o no se animaba. La actriz y directora Ana Padilla tiene mucho escenario transitado, es amante de la palabra y está convencida de que, a la hora del trabajo, el otro es un punto de apoyo fundamental para hacer crecer una situación en escena. Los jóvenes creadores Pehuén Gutiérrez (autor y director) y Nery Mucci (director) la convocaron para hacer su primer unipersonal, Córnea , que mañana se estrena en El Kafka. "Debo confesar que me entusiasmó el riesgo - dice la intérprete-. Ellos son muy jóvenes,


tienen una cabeza muy distinta a la mía, quizás un tanto más conservadora. Ellos son dinamita." El proceso de trabajo comenzó en septiembre del año pasado. A Ana Padilla le interesó meterse en el cuerpo de una mujer ciega, que está sola, abandonada por sus hijos, que busca reencontrarse con una felicidad perdida. "Al comienzo - cuenta- debimos conocernos. Ellos nunca me habían visto trabajar y yo tampoco a ellos. Charlamos mucho, nos escuchamos, nos peleamos y nos amigamos. Nos pusimos un mes a prueba. En general, yo estoy acostumbrada a trabajar con gente conocida. El mayor desafío era encontrar ese punto exacto que nos permitiera encontrar, a los tres, la forma de contar la misma historia. Pehuén, el autor, es muy joven, de Tandil. Su texto está envuelto de su historia provinciana, con imágenes descriptivas muy bellas. Algo de ese material está asentado en su mundo personal. Y yo debí comprometerme con él." La historia resultó muy movilizadora para la actriz. Ella confiesa que le da mucha adrenalina. "Es que me pasaron muchas cosas. Es una mujer sola que trata de buscar en su pasado la felicidad. En el escenario me gusta mucho transitar temas que tengan que ver con las relaciones humanas, que resulten sanadoras de las emociones. Y aquí era necesario mostrar con mucha claridad a esta mujer que respira emoción, ternura y hasta te hace llegar a lagrimear." El personaje va a encontrarse con un hombre que conoció en el pasado, con la intención de reactivar un pequeño negocio familiar y, a partir de ahí, se devela una trama singular. Tanto que obliga a Ana Padilla a conectarse también con cuestiones muy personales. "Me remueve también mi soledad - explica-. Yo también estoy sola, me quedan cosas del pasado, pero estoy convencida que uno tiene que seguir avanzando, aun con la añoranza de gente que quise y ya no está. Vivimos también un momento muy especial, muy difícil. Todos estamos muy sensibilizados por la violencia, la agresión con la que convivimos cotidianamente. Y materiales como éste, creo que ayudan a comprendernos más."



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