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Silvia Tomasa Rivera Como roca desprendida del génesis

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Fernando Santiago Vásquez


Para Silvia Tomasa Rivera a quien busque en las oscuras noches de abril para recordar su corazón y en medio de la noche solo encontré la sombra más negra que sus ojos, como aquella sombra de la noche azul y como decía Salvador Novo, es de las que ha rodado por los siglos como una roca desprendida del génesis… Con vivo corazón.

S

ilvia Tomasa Rivera del ángel es el verdadero nombre de la poeta fantástica del alma y tormentosa del corazón, toda ella es poesía, es

rima por rima, es poesía en prosa poética, es el espíritu del puerto de la Veracruz, es el aire que se suspira y respira en el golfo de México, es el mar violento, el mar violento de Silvia Tomasa Rivera que vive la tormenta del centro de Veracruz, una tormenta que antoja vivirla con ella en un sueño erótico sin tocar el cielo azul, cielo del golfo, ese golfo de la Veracruz, vivir y vivirlo con ella en

sentimientos densos de Xalapa del amanecer, donde Silvia

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de los enamorados, de los tiernos enamorados y de los

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nubarrones de mi Xalapa, en las montañas de la Xalapa


asoma su rostro para encender con toda esa sensualidad que al

anochecer,

Silvia

Tomasa Rivera la de la palabra, la palabra de Silvia que tiene poder por los años que le da ese poder de la palabra, ese poder de amor desbordante que tiene Silvia y de ese corazón que tiene de mil ventanas al amor, Silvia la de piel dorada, la de los sueños de color turquesa, la Silvia la de las montañas del y

de

las

noches

calidades de Veracruz.

S

ilvia Tomasa es la niña de mis sueños que

llega

entre

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misterio

Silvia Tomasa Rivera como la bruja que lleva su escoba rumbo al rio y que hace llover en las tardes para limpiar el cielo y ver las estrellas que se desprenden y vienen hacia mí como un diluvio en las noches más negras de los cielos venturosos y dorados de la Veracruz.

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tiene


cerrando los ojos y encendiendo el quinqué en aquella casa de adobe, allá en el norte con aquellas fragancias de los limoneros y de las naranjas de los huertos de la abuela, bajo las flores y el oscuro misterio de la noche y de aquellas buganvilias y de aquellas florecillas del campo de abril, fue en abril que Silvia Tomasa y yo hablamos de la vida poética de Jaime Sabines, Ramón López Velarde, Rubén Bonifaz Nuño entre otros poetas del amor y desamor, entre nubes, nubarrones y otras cosas de la vida, tomamos fuego que alivia el alma, para todo mal y para todo bien también y seguimos el camino de los poetas como queriendo descubrir un no sé qué cosa que tienen los poetas del amor y descubrimos que tienen corazones de brujas, dicen que el corazón de una bruja enamorada es así, ese es el misterio, así es el corazón de Silvia Tomasa Rivera como la bruja que lleva su escoba Página

cielo y para ver las estrellas que se desprenden y siento que

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rumbo al rio y que hace llover en las tardes para limpiar el


venturosos y dorados de la Veracruz. Silvia Tomasa conoció la historia verdadera de la vida, de la vida del oficio de la Rufina, aquella de Palma Sola y por ello conoce muchas cosas del amor y no peca de ignorancia de esa vida, de esa vida de esas mujeres que viven con pasión, de esas mujeres bonitas y ensortijadas con las que se duerme bonito y se siente re bonito y recuerda a Rosa Pecero la que se caso de blanco con Cipriano aquel que desprendió estrellas y encontró luceros en el sueño y sin dejar rastros y rostros con esos ojos negros como la noche, encontró la primera flor de

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noches más negras de los cielos

Silvia conoció la historia de niña del oficio de la Rufina aquella de Palma Sola y por ello conoce muchas cosas del amor de aquellas mujeres bonitas y ensortijadas con las que se duerme bonito y se siente re bonito y recuerda a Rosa Pecero la que se caso de blanco con Cipriano aquel que desprendió estrellas y encontró luceros. Página

vienen hacia mí como un diluvio en las


la mañana y con ella descubrió en los sueños no solo el amor, sino la ilusión de que el amor si importa para aquellos que duermen con el cuerpo sin amor y sin desprender luceros, eso descubrió, ¡qué importa ya! si en un abrir y atrancar los ojos viene la muerte chiquita y puede que brote el amor en todas esas tentaciones que lo lleva a mas que un suspiro, para encontrar las noches, aquellas noches de alucinante fascinación. Silvia Tomasa es la poeta que viaja en balsa rumbo al corazón, ella nació de la sal y el agua de vida y como las mujeres que andan por ahí con los pechos al aire de la imaginación. Silvia tiene su cama como un mar sin fondo, o como el fondo del mar, el mar es solo el mar y el amor es solo amor pero con un vestido diferente de un tono incomparable, de color de la fogosidad como de las noches de los enamorados que esperan el canto del gallo y el sueño de las quimeras y que Página

murano, pero el corazón permanezca intacto, porque es la

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el cielo se derrumbe en pedazos como el cristal más fino de


memoria del amor, pulverizar el amor no es buen contrato, pulverizar la pasión si para renovar el nuevo amor y otras cosas del dolor para así seguir con un nuevo amor y que renueve cada día el amor con más pasión.

S

ilvia Tomasa ama el mar y ama a sus amores antes que el mar, sabe como decir amor, ese amor que se ahoga y que muere cada

mañana cuando una sombra de lluvia deja su sonido y cae precipitadamente en el corazón y se muerde en el oscuro cuerpo del deseo ¡no es eso amor! Porque así como duele el amor, así le duele el corazón a la mujer, como selva verde con flores negras, pecho, boca, lengua, manos, ojos; todo es sombra de donde salen mariposas que nos protegen con sus alas silenciosas, silencio solamente ¡silencio! cuando a mis ojos pasan las nubes llenas de estrella, cuando se revuelca el alma por alcanzar una Página

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estrella y Silvia como guía, con sus manos nos lleva al cielo


tachonado de estrellas como buena maestra de vida, como aquellas vírgenes sabias del ayer.

S

ilvia Tomasa llega abierta de mar, de sal y de arena al pecho, abierta al amor, ella muere todos los días para vivir la ausencia, la muerte,

la noche, el martirio, el aire, el olvido y el amor, en las noches de abril cuando grita su nostalgia en el recuerdo de la vida pasada, allá con el caporal y abierta en sangre a un costado del corazón y llena de pájaros si ¿ por qué no en un sueño con pájaros negros que se estrellan con el lucero de la mañana y que abren su corazón al olvido y que se pierden con el aliento de la mañana cuando el olor del vientre de la mujer amada comienza con el abrir de las flores y van quedando en el corazón y en la memoria de los hombres que aman a no perpetuidad sino como son los sueños de Silvia Página

tormentas de noches de olvido y resurrección?

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Tomasa en un día lluvioso con relámpagos y


S

ilvia Tomasa no está muerta como muchos poetas, ella ama el mar, el agua y la sal, el alba y las primeras estrellas de las noches y las

primeras lluvias del ayer. Silvia Tomasa ojos que ven y corazón de luz que siente en el cuerpo de la madrugada y que entrando el día encuentra por fin el amor y acabando la noche solamente queda el pensamiento, el amor y la pasión todo se queda en el ojo que inventa e imagina el amanecer y solamente el calor del cuerpo florece al día, florece la memoria y dan ganas de llorar y morder el mar cuando nos damos cuenta que estamos solos en una

ventana

porque

amamos

demasiado

y

despertamos pensando que existe un jardín que nos espera. Cuando estamos perdidos en el amor bajo los nubarrones de lágrimas del amor, dormimos vencidos por el dolor y el alma triste se desprende para gritar ¡Amor! Página

aquí estamos hablando del amor bajo la negra noche

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¿Amor? En verdad vivimos, morimos, nos aguantamos,


del adiós y recordando los recuerdos de pasión de sal y de agua, de mar que deja ver el alma, amor vivo, no amor muerte que da miedo y las noche de abril de Silvia Tomasa, porque es el amor en abril que se muere, se cubre de nubes de pájaros y es el mar en donde se pierde el olvido. Somos casa sin luz, somos manos sin nada, corazón sangriento, corazón nocturno, ojos delirantes pero con ímpetu amoroso que renace a diario.

S

ilvia Tomasa tiene los ojos como el mar salado y el corazón dulce como la caña de Veracruz, siempre esta acompañada de gaviotas de la

mar de la Veracruz donde pone amor al amanecer y se olvida de si en el atardecer para vivir las cosas de la noche de esas noche que son cosas de dos, de la sangre, del tiempo, de agua de mar, de luz, de mar de de

flores

envenenadas

sin

amaneceres

inventados en las noches de abril, es el mar donde se

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bruma

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estrellas que alumbran los caminos del amor en una


lavan las penas del amor y se lloran lagrimas saladas para hacer mas hondo el pesar y donde el amor se inventa en un cielo que no es cielo sino cielo del pesar y la muerte es vida, es la fuente mar, fuente de vida, de pasión de fantasías, de sirenas en la espuma de la mar, amar a mujeres de mar como Silvia Tomasa es peligroso, dejan el corazón en el fondo del mar y dejan en las olas y en la memoria constelaciones de estrellas que dejan huella en el umbral del corazón y en el penar y van dejando rastro en el corazón para dejar las huellas del amor, como buscando en las olas del mar del corazón un poco de amor, para no vencerse en el fondo del mar de amor, solamente bebiendo del embrujo llamado amor es como se puede salir victorioso o victoriosa en ocasión, sin dejarse flotar sobre las olas del mar y como que dejándose un poco, que la

que mata es sueño, es renacer y todo se vuelve sueño

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de olvido, de nada, de mar de sueño porque el amor

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marea nos arrastre en las pasiones llenas de ausencia,


que queda guardado en la memoria del corazón, todo está en el corazón, solamente el corazón tiene memoria, así como las arboles de mi pueblo de Juchitán, ellos también tienen memoria de sus vidas y del castigo amoroso de sus vidas pasada y el fruto incierto del amor, si en

esas

tierras

de

Silvia

Tomasa

hay

muchos

desmemoriados y otros con memorias enloquecidas que no encuentran su amor, en ese mar de tormentos con el aire quemado, es así como llega la muerte y se clava en el corazón con una luz de estrellas, ¿Dónde están los amores? esos amores que un día dejaron la memoria en el corazón llenos de calor sobre la piel, en ese cuerpo desnudo inerte sin nada… solamente el vino del olvido para los muertos y en esa noche triste del olvido con el corazón partido por la noche, se va el amor en polvos,

muerte del amor y el recuerdo la verdadera vida en el mar

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recordamos que solamente el olvido es la verdadera

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que en polvo la vida se va y en el olvido del polvo queda y


del amanecer, de ese mar de Dios que nos salva al anochecer, todos morimos para diferente amor, todos los días muere el amor para renacer con otro amor.

S

ilvia Tomasa mujer de lluvia que arde por las madrugadas y que se enreda en la nostalgia de la noche en el intenso mar de la vida, lejos del

amor, lejos del cuerpo que atormentada llama, siempre con el retorno del amor lejano, de un amor ciego o de un amor doloroso, oloriento a olvido, a noche calladas como las de Veracruz con una locura desenfrenada y detenida en las noches sin luna espejeada y con la voz cortante como la sombre del olvido, como del amor de mujeres quedadas, sufriendo tras los ojos el cariño y el sexo de la noche, de la sangre, viviendo con el cuerpo al amanecer, así son las mujeres de Silvia Tomasa como relámpagos en el cielo, en

noche quebrantada o como el amanecer sin luceros. Silvia

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noche llena de soledad, como la lluvia sin ruido o como la

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las tormenta de agosto que dejan abiertos el correr de una


Tomasa en mi recuerdo, en mi vida, en esa vida lleno de recuerdos, de esos recuerdos que guardamos en el corazón y que la memoria no olvida y que cuidamos en nuestras raíces como se cuida al niño en las noches más tristes y mas noches, Silvia esta como el amor adherida a la memoria a un velo y a la alegría del corazón bajo las alas del ángel de la noche, en el recuerdo adormecido del olvido que un día volverá en un día soleado, después de muchas lunas de abril con el recuerdo de los sueños de una pasión de luna, como cuando conocí mujer bajo el cielo sembrado de estrellas y en este universo lleno de vida, para los amantes que no contienden sino viven en un recuerdo de noviembre cuando el tiempo es tiempo de arroparlo con una locura detenida en las noches sin luna reflejada y con la voz cortante como la sombre del olvido, como del amor

el amanecer y se quedan con el recuerdo en el corazón en

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sexo de la noche, de la sangre, y viviendo en otros cuerpos

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de mujeres quedadas sufriendo tras los ojos el cariño y el


las formas de acariciarse, de rozarse, de besarse y perderse en los poemas de Silvia Tomasa por que dan ganas de quitar los nubarrones para ver la luna de octubre de otra forma, de otro color y con otro amor, como el amor de las águilas perdidas bajo el cielo de Ecuador, vivo bajo el sol, bajo el cielo azul y bajo nubes que se apartan para sentir el calor y el color del tiempo y envolverse como dos amantes temblorosos que apenas conocerán el amor y que se desnudan bajo el brillo de la noche y del amanecer donde se ofrecen la vida y el amor y otras cosas de la pasión del amor, de la vida y del dolor, así como del vacío de la noche y con la desnudez del alma en un vértigo enajenante del sueño azul y como la tarde que se oscurece cuando una parvada de pájaros se asoma. Fernando Santiago Vásquez

13 de Octubre del año del 2009 Día De San Eduardo Jalapa, Veracruz; México

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Poeta del mar y del corazón.

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Mi Corazón Para Silvia Tomasa


S

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ILVIA TOMASA RIVERA Nació en El Higo, Veracruz, el 7 de marzo de 1955. Poeta. Fue coordinadora de los talleres de literatura del CREA. Colaboradora de El Nacional, Gilgamesh, La Gaceta del FCE, La Jornada, Nexos, Punto de Partida, Sábado, y Siempre! Becaria del INBA/FONAPAS, en poesía, 1982. Miembro del SNCA desde 1994. Premio de Poesía Paula de Allende UAQ 1987 por El tiempo tiene miedo. Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines 1988 por el libro Por el camino del mar, camino de piedra. Premio de Poesía Alfonso Reyes 1991. Premio Nacional de Obra de Teatro para Niños 1991 por Alex y los monstruos de la lomita. Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 1997 por Alta montaña. OBRA PUBLICADA: Poesía: Duelo de espadas, Punto de Partida, 1984; FCE, Letras Mexicanas, 1987. || Poemas al desconocido/poemas a la desconocida, Penélope, Libros del Salmón, 1984; Verdehalago/CONACULTA, La Centena, 2002. || Será esto el mar (colectivo), UNAM, Punto de Partida, 1984. || Apuntes de abril, UV, Ficción, 1986. || El tiempo tiene miedo, UAQ/Gob. del Edo. de Querétaro, 1989. || La rebelión de los solitarios, El Nacional, 1990. || La rebelión de los solitarios y El sueño de Valquiria, Gob. del Edo. de Veracruz, Escritores Veracruzanos, Los Voladores, 1991; CONACULTA/ICA, Los Cincuenta, 1994. || Cazador, UNAM, El Ala del Tigre, 1993. || Vuelo de sombras, Cal y Arena, 1994. || Alta montaña, Montever, Veracruz, 1997. || Los caballos del mar, IVEC, Atarazanas, 2000. || Luna trashumante, UANL, 2006.


El Deseo Pรกjaro negro en la noche, abre sus alas y golpea. Muerta el alma el deseo la hace espuma, los caballos del mar ya no estรกn quietos,

ahoga sus sentidos.

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El hombre se mueve, en esa marea

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se exaltan y pierden.


El deseo, no es un sentir apenas, yo lo he visto enrojecer los labios de los muertos. Fin De Fiesta Porque no tengo necesidad de hablar estoy callada. Suena triste pero es más verdad que el silencio. Anoche hablé hasta que me dolió la comisura de los labios. Pero anoche era un tigre. Ahora soy aquella, la hija del hombre: sin mañana sin semilla sin voz.

La ciudad I

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entre la ropa sucia.

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Sólo una idea perdida


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De la ciudad no puedo decir nada porque llegué dormida como quien llega al mar a no pensar. II Vivir en la ciudad es como un sueño largo uno no sabe nunca cuándo va a bostezar y empieza el despertar. III La ciudad es una vaca echada nadie la vio pasar pero llegaron a sus ubres a aprender a mamar. IV De la ciudad no amo a los que dicen que quieren regresar la ciudad se hizo para hablar el mar para callar. V La ciudad tiene el alma de todos en un hilo invisible


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que estrangula las ganas de llorar. VI En la ciudad sĂłlo viven los que tienen valor para no regresar a morderse los sueĂąos en el mar.


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Emmanuel Espín

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Fernando Santiago Vásquez, Indígena zapoteca. Licenciado en Derecho, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana y otras Universidades, decidor de poesía indígena, se ha dedicado, también, a la traducción y enseñanza del idioma zapoteco; radica en Xalapa Veracruz México; del año de 1980 a la fecha. Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana y profesor de la misma ha impartido las cátedras de Derecho romano I y II y los Seminarios de Derecho: I,II,III,IV,V,VI,VII,VIII; Introducción al Estudio del Derecho I y II; Derecho Civil: I,II,III,IV; Teoría Política II, Historia del Derecho Mexicano y Metodología De la ciencia del Derecho en la Universidad Veracruzana, con sede en la Facultad de Derecho. En la Facultad de Antropología, de la misma Universidad Veracruzana, impartió un seminario sobre Antropología Jurídica. Sus cátedras se han llevado a cabo en otros centros universitarios, como: el Centro de Estudios Superiores Hispano Anglo Francés de Xalapa, donde impartió la cátedra de Derecho Romano: I y III; en la Universidad de Xalapa ofreció la cátedra de Derecho Romano II y Teoría de las Obligaciones; en el Centro de Estudios Superiores Hernán Cortés dio la cátedra de Derecho Civil II. En la Universidad Centro Latinoamericano de Estudios Superiores impartió la cátedra de Derecho Romano I y II, impartió los cursos de Introducción al Estudio del Derecho, Estructura Socioeconómica de México y Ciencias Sociales e Historia en el Instituto Científico Motolinía así como en otras instituciones. Colaboró como Visitador General de Asuntos Indígenas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Veracruz y como Director de Asuntos Indígenas de la misma. Ha sido asesor para grupos étnicos marginados a.c. del norte de Veracruz (con grupos náhuatl, otomí y tepehua), en el comité de solidaridad y participado con el fideicomiso para la salud de los niños indígenas de México, colaboró en el departamento de bienes inmuebles, inventario y contratación de la dirección general de patrimonio del Estado de Veracruz; asimismo, en la Dirección General de Enseñanza Media Superior y Superior. Destaca su participación como miembro del Seminario de Derecho Romano y Derechos Indígenas de la Universidad Veracruzana. Fue becario del programa de apoyo a investigadores nacionales, específicamente del programa sobre cultura política, establecido por la Universidad Veracruzana. Ha participado y asistido a diversos cursos, seminarios, conferencias, mesas redondas y talleres sobre derecho, cultura y enseñanza. Asistió a diplomados sobre derechos indígenas, ha producido y conducido programas bilingües de radio sobre derechos indígenas y ha escrito notas y artículos sobre la problemática indígena. Su desempeño profesional, le ha merecido los reconocimientos del Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud, por su participación en el Premio a la Juventud Indígena 1992; de la asociación de estudiantes jalapeños en reconocimiento a las actividades culturales que ha promovido. Su colaboración en las Jornadas Nacionales de la Constitución General de la República y los símbolos patrios le valió el reconocimiento del Gobierno del Estado de Veracruz. Fue postulado en el año del 2003 como candidato al premio “Medalla Veracruz 2003” en el rubro a la preservación de las tradiciones y cultura indígena” por el poeta zapoteca Andrés Henestrosa, así como de la humanista y defensora de los derechos humanos Doña: Ofelia Medina. Se le han otorgado otros testimonios literarios y académicos. Teléfono celular (045) (044)2281 261047 fersanvas@hotmail.com

Agenda de Fernando: Silvia Tomasa  

Agenda de Cultura y algo más...

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