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BRÚJULA ÍNDICE CARTA DE NAVEGACIÓN 3 / CRISIS Y OPORTUNIDAD / El Director 8 / EMPRESA, CRISIS Y EDUCACIÓN / José Miguel Morales Dasso 14 / PROPUESTA DE PROGRAMA ANTICRISIS / Pedro Francke

BITÁCORA 24 / UNA CRISIS MUCHO MÁS QUE ECONÓMICA / Rolando Ames Cobián 29 / CRISIS EXTERNA, ¿NO NOS PASARÁ NADA? / Kurt Burneo 34 / LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL Y LOS ECONOMISTAS DE LA PUCP / José D. Gallardo K.

VIENTO EN POPA 40 / LA VERDADERA CRISIS EN LA EMPRESA / Ben Schneider 43 / CRISIS FINANCIERA Y METALES / Roque Benavides – Pedro Solís

MAPA MUNDI 48 / PARADOJAS DE LOS TIPOS DE CAMBIO EN LA ACTUAL COYUNTURA / Germán Alarco Tosoni 54 / ACCIONES ADOPTADAS ANTE LA CRISIS / Liliana Gil

CUADERNO DE RUTAS 63 / LA TRIPLE RAÍZ DE LA CRISIS CONTEMPORÁNEA / Carlos Castillo 80 / LA COMUNICACIÓN CORPORATIVA EN ENTORNO DE CRISIS – El dilema de incrementar o reducir presupuestos y esfuerzos / Rodolfo Cotrina

BARLOVENTO 83 / JOSE ANTONIO DEL BUSTO DUTHURBURU / Juan Francisco Del Busto

LOS DE A BORDO 88 / Relación de autores


BRÚJULA

Revista de ideas de la Asociación de Egresados y Graduados de la Pontificia Universidad Católica del Perú

Año 10

Nº 18

DIRECTOR Alejandro Sakuda Moroma CONSEJO DE REDACCIÓN Beatriz Boza Dibós Roque Benavides Ganoza Javier Recuenco Murillo Antonio Blanco Blasco Alejandro Sakuda Moroma

PRESIDENTE Roque Benavides Ganoza (Ingeniería) VICEPRESIDENTE Alberto Varillas Montenegro (Derecho)

COORDINACIÓN Solange Hernández Blas

SECRETARIO Patricia María Escobar Cáceres (Educación)

PRODUCCIÓN EDITORIAL Susana Navarro Hospinal Martín Monago Torres

TESORERA Sheyla Blumen Cohen (Psicología)

CORRECCIÓN DE ESTILO Juana Iglesias López

VOCALES César Gutiérrez Muñoz (Archivero) Jorge Antonio Rodríguez Hernández (Ingeniería) Juan José Ruda Santolaria (Derecho)

RECACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN AEG-PUCP, Pontificia Universidad Católica del Perú Av. Universitaria 1801 San Miguel, Lima 32, Perú Telf. (51-1) 626-2000, anexo 3500 Correo electrónico: asocegre@pucp.edu.pe PRODUCCIÓN GRÁFICA Fimart SAC Editores e Impresores (51-1) 424-0662 ISBN 1813 – 5110 Depósito legal 2001 – 1304 Los artículos solo expresan la opinión de sus autores. La Dirección se reserva el derecho de selección y publicación de las colaboraciones recibidas. La publicación de las colaboraciones está supeditada a disponibilidad de espacio. No se devolverán las colaboraciones recibidas.

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AEG-PUCP CONSEJO DIRECTIVO

COMITÉ CALIFICADOR PRESIDENTE Juan Carlos Ibarra Schambaher (Derecho) MIEMBROS María del Carmen Esteves Ostolaza (Física) Ana Virginia Pastor Revoredo (Química) REPRESENTANTES DE LA PUCP Aldo Italo Panfichi Huamán (Ciencias Sociales) Eduardo Ismodes Cascón (Ingeniería)


Carta de navegación

Crisis y oportunidad Se afirma que el Perú se encuentra en una situación sólida para enfrentar la crisis financiera internacional que ya está golpeando al país, especialmente en los sectores exportador, minero y manufacturero. Cierto es que esta crisis no nos causa estragos tan intensos como los que están afectando a Estados Unidos, Japón y España, solo por citar algunos países de tres continentes distintos, pero igualmente preocupa por las dimensiones que pueda tomar en el corto plazo. El crecimiento espectacular registrado por el Perú en el 2008 con un 9.84%, el más alto porcentaje de los últimos 14 años, ya experimentó un fuerte bajón en meses recientes, con perspectivas de llegar a un 4 ó 5%, que no es nada malo en términos generales, dadas las circunstancias. La posibilidad de lograr ese crecimiento resulta por demás alentadora si se tiene en cuenta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre la posibilidad de que el crecimiento económico global en el 2009 pueda caer bajo cero, lo que de resultar cierta sería la primera vez que suceda desde la Segunda Guerra Mundial. Más allá de saber cómo se originó el problema, del que se ha escrito y hablado hasta la saciedad, el tema es determinar si hay responsables de esta crisis, si podemos hacer algo para enfrentar con éxito esta situación y, lo que es más importante, qué medidas tomar para que no se repita. El periodista y analista Víctor Sámano Labastida precisó al respecto que “en este mundo globalizado las responsabilidades se despersonalizan; se insiste en la crisis económica en el mismo sentido que en el del calentamiento

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global: como si fueran sucesos de generación espontánea. Todos pagamos (unos más que otros); los culpables simplemente toman una tregua para el próximo asalto. A los cientos de millones de personas que en el 2008 se sumaron al ejército de pobres por el encarecimiento de alimentos y combustibles habrá que agregar a quienes pierdan o no obtengan empleo por el derrumbe financiero”. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, dijo a su vez que las consecuencias de la crisis “serán duraderas” y que “la idea de la omnipresencia del mercado que no debía ser alterado por ninguna regla (...) era descabellada”. Tras afirmar que “millones de pequeños ahorristas en el mundo que depositaron sus ahorros en la bolsa ven cómo su patrimonio se descompone día tras día, que millones de jubilados que han cotizado en fondos de pensiones temen por su jubilación (y que) millones de hogares modestos viven momentos difíciles por el alza de los precios”, criticó el hecho de que se haya “permitido que los bancos especulen en los mercados en vez de hacer su trabajo que consiste en invertir el ahorro en desarrollo económico y analizar el riesgo del crédito. Se ha financiado al especulador y no al emprendedor”, sentenció. Pero el mandatario francés fue más allá y dijo que hay que “buscar responsabilidades y los responsables de este naufragio deben, al menos, ser sancionados financieramente. La impunidad sería inmoral. No podemos conformarnos con hacer pagar a los accionistas, a los clientes, a los asalariados, a los contribuyentes y exonerar a los principales responsables”. Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, señaló en enero último que “nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era”. Obama coincidió con Sarkozy al señalar que “la cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que, sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece solo a los ricos. El éxito de nuestra economía –sentenció– siempre ha dependido no solo del tamaño de nuestro producto nacional bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura hacia el bien común”.

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En 1936, al asumir por segunda vez la presidencia de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, dijo algo tan cierto como lo que experimentamos hoy: “Siempre hemos sabido que el interés egoísta e irresponsable era malo desde el punto de vista moral; ahora sabemos que es malo desde el punto de vista económico”. “Y hoy –dice Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía– parece ser uno de esos momentos en los que también es verdad que, por el contrario, lo que es bueno desde el punto de vista moral es bueno desde el punto de vista económico. Ayudar –agregó– a los más necesitados, aumentando las prestaciones de salud y desempleo, es lo que se debe hacer desde una perspectiva ética; es una forma mucho más eficaz de estímulo económico que rebajar el impuesto sobre las plusvalías”. Krugman precisó que “ofrecer ayuda a los gobiernos locales en situación difícil para que puedan mantener los servicios públicos esenciales es importante para quienes dependen de dichos servicios, pero es también una forma de evitar pérdidas de puestos de trabajo e impedir que la economía caiga en una depresión aún más profunda. Es decir, abordar un programa de prioridades progresista –llamémosle un moderno New Deal– no es solo posible desde el punto de vista económico, es exactamente lo que necesita la economía”. Si bien el Perú sería el único país que no caería en recesión, según los pronósticos del Banco Mundial, preocupa que no todos estemos remando en la misma dirección, pues como lo señaló el ex ministro de Economía, Fernando Zavala, “cuando hay momentos de estrechez económica es cuando más se requiere dejar los intereses particulares y exigir que nuestros líderes tengan debates alturados en los temas políticos y económicos. El Congreso y el Ejecutivo deben trabajar coordinadamente, asegurando que el Plan de Estímulo Económico camine para contrarrestar la desaceleración externa”. Y recordó lo que había señalado Claudio Herzka, en Perú21: “Existe un ánimo destructor de algunos, cuyas consecuencias pagan los ciudadanos”; es decir, todos nosotros. Más allá de estas apreciaciones, ¿estamos en el camino correcto para salvar el escollo de la crisis financiera internacional que ya se está dejando sentir en el país? ¿El gobierno está manejando bien la situación? ¿Los agentes económicos están actuando correctamente ante esta coyuntura? A esas y otras interrogantes pretende responder este número especial de Brújula, más aún cuando se ha señalado que las fortalezas del país “son el resultado lógico de la prudente política macroeconómica seguida durante los últimos años que ha dado lugar a la estabilidad monetaria y cambiaria que hoy gozamos”.

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Se ha dicho que la posición fiscal ha sido superavitaria gracias al ahorro parcial de nuestros ingresos fiscales como consecuencia de los altos precios internacionales de nuestras materias primas, que se han manejado bien los pasivos públicos, que el sistema financiero si bien pequeño es muy dinámico y sólido, con alto nivel de rentabilidad y muy baja morosidad, que mantenemos un clima muy favorable para la inversión privada y que nuestras instituciones económicas son muy consistentes. ¿Bastan estas fortalezas para hacer frente a una crisis que ya asomó en nuestras costas? Cierto es que se ha adoptado una serie de medidas en los ámbitos financiero, fiscal y laboral, así como se está dando impulso al desarrollo de infraestructura y a la actividad constructora en general, al igual que se está poniendo énfasis en el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿serán suficientes? Es verdad que toda crisis es también una oportunidad, como bien lo señalan los ideogramas japoneses ( KI - peligro, miedo y difícil) y ( KI - mecanismo, oportunidad y ocasión).

“La actual situación tiene un grado de peligrosidad muy elevado; efectivamente, crea un miedo y unas dificultades muy elevadas, tanto para gobiernos, bancos, multinacionales, pymes y familias. Pero a su vez, esta misma coyuntura creará un mecanismo económico más poderoso, obteniendo grandes avances surgidos de esta oportunidad, y a su vez, demostrará que el pesimismo no ayudará en el aprovechamiento de todas las ocasiones para ‘salir adelante’”.* *

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www.b-r-m.net


Con la mira puesta en el objetivo de “salir adelante” es que este número de Brújula abre sus páginas a los especialistas y estudiosos para que opinen y comenten sobre la crisis financiera internacional y de esa manera coadyuven en el propósito de mitigar su impacto y que el país siga teniendo como norte la esperanza y el progreso, con justicia social.

El Director

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J o s é

M i g u e l

M o r a l e s

D a s s o

Empresa, crisis y educación Se me ha pedido que escriba respecto de cómo puede una empresa enfrentar la actual crisis financiera. Se trata de un tema muy interesante y que me apasiona; sin embargo, quiero decirles que no voy a dar recetas mágicas ni explicar teorías que aparecen en los libros, simplemente voy a referirme a mi experiencia de vida y a lo que estos años me han hecho identificar como importante y no tan importante para salir adelante y enfrentar los problemas. Para ponernos en contexto, empezaremos explicando cómo se genera esta crisis, esta bola de nieve, que pequeña, empezó a crecer, crecer y crecer, envolviéndonos a todos hasta no saber dónde va a terminar. Resulta que, para explicarlo en sencillo, personas, funcionarios públicos y privados formados en las mejores universidades y escuelas del mundo aplicaron sus aprendizajes y técnicas para crear, a través de una serie de piruetas financieras, productos financieros que, sin ningún valor real, lo simularon y se convirtieron en un producto que los inversionistas apreciaron y creyeron que tenía valor.

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En un comportamiento absolutamente carente de ética se convertían garantías hipotecarias, que no tenían nada de garantía, en sólidos productos que se recomendaban a las instituciones financieras como documentos calificados triple A, cuando en la práctica seguían teniendo valor cero. Estos productos “basura” se instalaron en todos los mercados, respaldando falsamente operaciones, lo que finalmente reventó y hoy vivimos las consecuencias, sin conocer exactamente cuáles son y cuáles serán las reales dimensiones del problema y sus efectos. Entonces, corresponde ahora reflexionar: ¿qué puede haber ocasionado todo este desastre? Yo tengo una teoría y es: el exceso de instrucción vs. la falta de educación. ¿Qué quiere decir esto que parece una incongruencia? Es bastante sencillo de explicar, empecemos por los conceptos. La instrucción es la aplicación de los conocimientos para desarrollar productos; específicamente: “las explicaciones de la ciencia ante la multitud de fenómenos observados”; “caudal de conocimientos adquiridos”. La educación es esa misma instrucción sumada a la moral y a la ética; específicamente: “que si no nos descubre la razón de la vida, nos la enseña a vivir, nos da una moral y nos forja un carácter”; “instrucción por medio de la acción docente”; “crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y jóvenes”.

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« Yo tengo

una teoría y es: el exceso de instrucción vs. la falta de educación. »

Como vemos. la diferencia está en que la educación incorpora a los conocimientos el comportamiento ético y la moral. Creo sinceramente que ha habido una falta de educación muy importante en los funcionarios públicos y privados causantes de la crisis que hoy día afronta el mundo. Ha faltado ética, ha faltado moral, ha faltado ese freno que la educación recomendaba; y ha primado la instrucción, aplicando conocimientos para convertir técnicas buenas en armas de destrucción. Es decir, se perdieron los verdaderos valores que nos habían enseñado –o por lo menos deberían haberlo hecho– nuestros padres mediante su “acción docente”: a ser diligentes, cuidadosos, estudiosos y a respetar el derecho de los demás. Ya que mi derecho llega, solamente, hasta donde empieza el derecho del otro. Esta trágica falta de educación es la causante de la crisis, lo cual no es nuevo;

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siempre ocurrirá, y siempre ha ocurrido, cuando un grupo de personas estima que puede ganar al mercado y llega el momento en que el mercado le demuestra que no se puede. Esto lo hemos visto en el año 1980 cuando los hermanos Hunt quisieron cerrar el mercado de la plata y lo que consiguieron fue que su valor se elevara y luego quebraron, trayéndose abajo con ello a algunos productores serios. Pasó lo mismo en 1998 con los mercados asiáticos y hoy día ocurre algo similar en el principal mercado mundial, el de Nueva York. Hasta aquí hemos explicado lo que ha ocurrido y qué es lo que lo ha ocasionado según mi perspectiva, lo cual no excluye la existencia de otros factores que se hayan sumado. Ahora correspondería definir ¿que es lo que debemos hacer?, ¿que posibilidades tenemos en este escenario?

« ...trabajando e

invirtiendo... enfrentando a la crisis y esperando ver el fruto de su esfuerzo... »

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Es claro que no debemos quedarnos inmóviles y necesitamos sacar beneficios de esta coyuntura. Sin ir muy lejos, me gustaría poner algunos ejemplos: Hace unos años, en el Perú, el dictador Juan Velasco expropió sus tierras a todos los agricultores dejándolos, en menos de dos años, sin su medio de trabajo. Los que vivimos esa época vimos la formación de dos grupos bien definidos, dos modos de reaccionar frente a la adversidad. Los del grupo del tuvo, compuesto por aquellos que se lamentaban en las plazas de armas de las provincias diciendo “yo tuve” y como dentro de un tubo se sentaron a ver discurrir en su interior las posibilidades que se les presentaban sin utilizarlas. El segundo grupo lo componían aquellos que, mirando adelante, decidieron trabajar con más fuerza e invertir en el país lo que les quedaba, ya sea dinero o su propio conocimiento, y salir adelante. Si miramos la historia de nuestro país nos encontramos con innumerables momentos de crisis, incluso más grandes que las que se viven en otras partes del mundo. Lo que debemos tener claro es en cuál de los dos grupos nos ubicamos. En el de los que siguen trabajando e invirtiendo, es decir, enfrentando a la crisis y esperando ver el fruto de su esfuerzo; o en el de los que están simplemente lamentándose y escondiendo la cabeza en la tierra como el avestruz.


Red Integral

de Escuelas

Construyendo C onstruyend ons onst ruyendo educaci ru e ed educación ducaci cacciión Construyendo educación

Buenaventura, con apoyo de Empresarios por la Educación e IPAE 75 colegios en Arequipa, Huancavelica, Pasco y la sierra de Lima 6,300 estudiantes mejorando su comprensión lectora y razonamiento lógico-matemático Comunicación, habilidades sociales y aprendizaje autónomo Capacitación a 248 docentes, 75 directores de escuelas y cientos de padres de familia.

Buenaventura, más de medio siglo trabajando por el desarrollo descentralizado del Perú.


« hay que

enfrentar la crisis, mirar para adelante y considerarla como una oportunidad. » Otro ejemplo específico y de nuestra propia historia. En 1968 existían dos grandes empresas mineras en el Perú: la más antigua, fundada en 1902, llamada Cerro Corporation; la más nueva, fundada en 1952, la Southern Perú Copper Corporation. Ambas cotizaban en la Bolsa de Nueva York; ambas eran eficientes, creadoras de técnicos de primera línea, tanto que las llamaban “universidades de la vida”. Cuando vino el golpe de Velasco, la Cerro decidió, contra la opinión de la gerencia local, no hacer nada y dejó de invertir. La otra, la Southern, enfrentó el reto y decidió invertir en la construcción de la mina de Cuajone, obra que costó más de 700 millones de dólares. Al cabo de 40 años podemos ver cuál ha sido el resultado: la Cerro no solamente no está en el Perú sino que no existe, mientras que Southern sigue siendo uno de los líderes del sector minero mundial.

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Esta es una manera sencilla de demostrar lo que hemos dicho: hay que enfrentar la crisis, mirar para adelante y considerarla como una oportunidad. Aquel que lo haga verá retribuido su esfuerzo, el que no lo haga y se quede en el grupo del tuvo se quedará siempre comentando la historia pasada, incapaz de ver el futuro. Todo lo antes dicho se aplica al momento en que vivimos, cuando la crisis nos empieza a golpear , cuando algunos estamos tomando decisiones en las empresa, mientras que otros están recién saliendo de la universidad y no saben cómo se van a desarrollar las cosas. Aquí voy a hacer una digresión para compartir una historia personal que creo vale la pena: yo salí de la universidad en 1968, había estudiado derecho en la mejor facultad del Perú y quién sabe, de América del Sur. Todos mis maestros fueron reconocidos abogados que ejercían la profesión y volcaban su conocimiento a los alumnos, haciéndonos participar de casos prácticos pero también enseñándonos la teoría. Estudié el Código Procesal Civil de 1902, la Constitución de 1933, el Código Civil de 1936, el Código de Minería de 1950, documentos que hoy, y desde hace muchos años, están derogados. Sin embargo, si no hubiese mirado hacia delante, estudiando siempre, actualizándome cada día, incluso participando en el proceso de elaboración de algunas leyes que regulan actividades económicas, estaría totalmente en la generación de los tuvo, y la verdad, gracias a Dios y al esfuerzo diario no me ubico en ese grupo.

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Tengo más de 60 años y miro el futuro con esperanza, creando una empresa agroindustrial e invirtiendo en otras que son proyectos a largo plazo y que quizá maduren cuando mis nietos sean mayores y ya no esté. Pero si uno piensa que las cosas se van a demorar, que no vale la pena el intento, finalmente nunca hace nada y se sienta a ver pasar la vida, sin conseguir éxito alguno. Nosotros hemos tenido la fortuna de estudiar en la mejor universidad, con los mejores profesores y tenemos el deber para con la sociedad de volcar nuestros conocimientos y nuestros esfuerzos en beneficio de las generaciones futuras y, sobre todo, de aquellas que no han tenido las oportunidades que nosotros tuvimos. Quisiera recordarles algo que relato frecuentemente: si hace 90 años no se hu-

« fue una lucha

de más de 30 años para que la Católica empezara a ser lo que ustedes hoy contemplan. »

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bieran unido un cura recoletano con cinco jóvenes que bordeaban los 30 años para fundar nuestra querida universidad contra la oposición de mucha gente, en especial de la más antigua y más importante universidad de América, la Universidad Nacional mayor de San Marcos, hoy no tendríamos las capacidades que hemos adquirido. En 1917 asistían a la Católica cinco alumnos y hasta fines de los años veinte, la universidad era muy pequeña. Tuvo que ocurrir la crisis en San Marcos, que fue cerrada durante tres años por razones de convulsión interna, para que la Católica creciera; aunque el impedimento para que otorgase títulos a nombre de la nación se mantuvo por varios años más. Recién en la década de los cincuenta recibió dicha autorización. Como ven, no fue fácil, fue una lucha de más de 30 años para que la Católica empezara a ser lo que ustedes hoy contemplan. Este también es un ejemplo de toma de decisiones, formación de una empresa, un proyecto conjunto que ha pasado por momentos de crisis y de aprovechamiento de oportunidades. En resumen, quiero que estén convencidos de que lo que debemos hacer es seguir trabajando, mirando al futuro y apostando por nuestro país. Sé que estamos enfrentando una crisis, que nos va a traer problemas; sin embargo, lo que nunca se debe perder es el espíritu ganador y creo que eso, a través de los


ejemplos que les he dado, que han sido sacados del baúl de la historia, nos sirve para mirar al frente con esperanza y con la seguridad de que los momentos de crisis son también oportunidades para reflexionar y hacer mejor las cosas en el futuro. El Perú necesita muchos empresarios que puedan dar trabajo a muchas personas y que tengan claro que la empresa tiene un sentido social, que genera utilidades, pero que también genera fuentes de trabajo, la única forma sólida y constante de reducir la pobreza en nuestro país. Si bien esta ha pasado de algo más del 55% en el 2000 a 38% en el 2007, esto no es suficiente. Mantengamos el optimismo para enfrentar la crisis, cada uno desde nuestro lugar en la sociedad, y trabajemos para mejorar nuestra competitividad a través, principalmente, de la educación.

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Hoy con orgullo escuchamos en foros como el de la Cumbre Económica del APEC a economistas jefes de los más grandes bancos del mundo decir que el Perú es uno de los pocos países que por haber hecho desde hace 15 años las cosas de acuerdo a la ortodoxia económica está en mejores condiciones de enfrentar la crisis. Es nuestra obligación enfrentarla y no entrar en prácticas populistas que pudieran hacer que desandemos lo que tanto esfuerzo nos ha costado, usemos lo que hemos ahorrado en beneficio de los más pobres, pero no olvidemos mantener el sistema funcionando porque si no le haríamos un daño mucho más grande. Como decía Vallejo: “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”.

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P e d r o

F r a n c k e

Propuesta de programa anticrisis

1.DIAGNÓSTICO La crisis internacional es la más severa en décadas. No estamos blindados, afectará fuertemente al Perú. Aunque hemos acumulado reservas internacionales, la deuda pública se ha reducido y tiene mejor perfil, y la situación del sistema financiero es buena el gobierno nos ha puesto en una situación vulnerable de desequilibrio externo (por la rebaja de aranceles, retraso cambiario y facilidades a los préstamos de corto plazo a la banca), débil base tributaria (al no aplicar una reforma en el tema), alta pobreza y desigualdad (poco y mal gasto social e inexistencia de políticas redistributivas), e incapacidad general del Estado (al no haberse avanzado en su necesaria reforma).

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La crisis internacional ya está afectando al Perú. Los precios de los metales se han reducido fuertemente y las empresas mineras están postergando o cortando inversiones y despidiendo trabajadores. Las empresas textiles han perdido mercados externos e interno, y han despedido miles de trabajadores. Las empresas y los pequeños productores de agroexportación han visto los precios de sus productos caer y no pueden colocar toda su producción. Las condiciones para obtener crédito se han endurecido y las tasas de interés han subido, encareciendo el crédito y aumentando las cuotas de pago. Siete mil millones de dólares de RIN ya se han perdido del BCR, por los capitales que salen del país. La Bolsa de Valores ha caído en 60% y los fondos de pensiones en 30%, afectando a miles de pensionistas y a cientos de miles de afiliados. El paquete anticrisis del gobierno es tardío, inequitativo y arriesgado. Es tardío porque demoró meses valiosos en presentarlo, y más en iniciarlo. Es inequitativo porque se concentra en aumentar el presupuesto para las inversiones públicas y a asociaciones público-privadas para grandes empresas, prestando poca o nula atención a la agricultura y las mypes donde trabajan la mayoría de peruanos, no atendiendo el empleo y los salarios, y manteniendo un gasto social reducido. Es arriesgado porque, dado el retraso y las demoras previsibles en las inversiones, posiblemente no contenga la crisis y deje sin atender a muchos sectores productivos.

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« prestando

poca o nula atención a la agricultura y las mypes donde trabajan la mayoría de peruanos... »

Además, agravará el desequilibrio externo, no planteando más alternativas al respecto que el uso de las reservas internacionales, confiando en que a nivel mundial la crisis se solucionará con rapidez y con eso se restablecerán las condiciones de precio y mercado para nuestras exportaciones, lo que no es para nada seguro. Finalmente, al buscar promover la inversión pública y privada reduciendo regulaciones, debilitando a la Contraloría y permitiendo contrataciones sin las condiciones de competencia y transparencia necesarias, se favorece la corrupción.

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2. OBJETIVOS DE UN PLAN ANTICRISIS ALTERNATIVO I. Mantener un crecimiento del 5% anual en 2009 y 2010. II. Lograr un déficit en cuenta corriente de no más de 1% del PBI y una pérdida de reservas de no más de cinco mil millones de dólares adicionales. III. Mantener los niveles de empleo y salarios, y defender los ingresos campesinos y de pequeños productores agropecuarios. IV. Evitar un aumento en las cifras de pobreza y mejorar las redes de protección social, la educación y la salud. V. Evitar que los conflictos sociales se multipliquen y agudicen, poniendo en riesgo la gobernabilidad y la inversión. VI. Reducir la corrupción. 3. PROGRAMA MACROECONÓMICO La orientación general de la política macroeconómica debe ser contrarrestar la caída de la demanda producida por la pérdida de mercados externos, de influjos de capital y su efecto multiplicador en el mercado interno. Hay que reemplazar la inversión externa por inversión interna, pública y privada. La caída del empleo en el sector exportador tiene que reemplazarse por más empleo orientado al mercado interno. Para ello son necesarias una política fiscal y una política monetaria expansivas. Sin embargo, hay un riesgo importante de

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desequilibrio en la balanza de pagos y de pérdida demasiado acelerada de reservas internacionales, lo que requiere medidas orientadas especialmente a resguardar el equilibrio en este sector, sin afectar excesivamente el crecimiento económico, como sucedería si hubiera una devaluación abrupta. Política fiscal A. Aumentar el gasto público en infraestructura, pequeñas obras con empleo temporal y gasto social del orden del 2% del PBI (US$ 2,500 millones) en el 2009. De esta manera se mantendría la demanda interna, se promovería el desarrollo y se protegería a los más pobres. Mantener la demanda interna es fundamental para que las empresas puedan seguir vendiendo y de esa manera dar empleo, y para mantener el mercado para las mypes y agricultores. Este gasto público adicional deberá aplicarse principalmente de manera descentralizada, mediante los gobiernos regionales y los municipios en un 80%, con atención a compensar a las regiones más afectadas por la crisis y por la pérdida del canon. B. Rebalancear los ingresos tributarios en un sentido redistributivo y reactivador, reduciendo los impuestos y aportes al fondo de estabilización de los combustibles (con lo que se


reducen los precios de estos), y aumentando los ingresos provenientes de aranceles (restableciendo los vigentes a julio del 2006) y sobretasas antidumping. Establecer también un impuesto extraordinario al patrimonio de las empresas mineras, como forma de captar ingresos de este sector que obtuvo ingresos extraordinarios en los años anteriores. La reducción de impuestos y precios de los combustibles devolverá ingresos a las familias y a las empresas, aumentando la demanda y la competitividad, y ayudando a abatir la inflación. El aumento de aranceles servirá para proteger el mercado interno para la industria y agricultura nacionales. Esto, junto a los impuestos extraordinarios, permitirá amenguar la fuerte reducción en los ingresos tributarios que provocará la crisis. Política monetaria y cambiaria C. Mantener la política orientada a evitar una reducción del crédito, proveyendo de liquidez a los bancos. Bajar la tasa de interés de referencia del BCR. Establecer programas especiales para dar crédito al agro y a las micro y pequeñas empresas, y para refinanciar a quienes lo necesiten, buscando una reducción de los intereses a estos sectores. Establecer un programa especial para ampliar los créditos hipotecarios a sectores

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« ... devolverá

ingresos a las familias y a las empresas, aumentando la demanda y la competitividad, y ayudando a abatir la inflación »

de bajos y medios ingresos, para reconvertir los créditos existentes de dólares a soles, y para evitar un alza de tasas de interés en este sector. D. Mantener el régimen de flotación sucia del tipo de cambio, pero tener una política de mayor resguardo de las reservas internacionales, por lo que es necesario permitir un aumento paulatino y moderado del tipo de cambio, aumentando así la competitividad de la producción nacional y apoyando el equilibrio en el sector externo.

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4. EMPLEO Y SALARIOS Defender el empleo y los salarios es una política de justicia social, debido a que en los últimos años las utilidades empresariales subieron fuertemente sin que mejorara la situación de los trabajadores. Pero es también una medida anticrisis, ya que si el empleo y los salarios caen eso reducirá aún más el mercado interno, y con ello las ventas empresariales, de microempresas y de agricultores. A. La principal medida de protección del empleo y de los salarios es mantener la demanda con el mayor gasto público y defendiendo el mercado interno en relación a las importaciones. B. Aumentar las remuneraciones reales sirve también para aumentar la demanda de manera anticíclica. Un aumento del salario mínimo (RMV), que ha caído en 7% el año pasado por la inflación, es conveniente.

« un acuerdo entre

las empresas y el Estado puede financiar programas de empleo temporal o de reconversión laboral. »

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Para otros sectores, la negociación colectiva debe promoverse. La rebaja de precios controlados por los oligopolios, que se han quedado altos a pesar de la rebaja de los precios internacionales, como es el caso del aceite, también ayudaría. C. Un programa especial de protección del empleo puede incluir la suscripción de acuerdos tripartitos por rama, con empresas y trabajadores en sectores afectados por la crisis. En algunos casos, ello puede incluir medidas como la tomada en Argentina y México, mediante la cual por un plazo de un año el Estado pague las contribuciones a la seguridad social, a condición de que no se reduzca el empleo, los salarios ni los beneficios laborales. En otros casos, un acuerdo entre las empresas y el Estado puede financiar programas de empleo temporal o de reconversión laboral. D. Debe establecerse en el muy corto plazo un programa masivo de empleo temporal en pequeñas obras públicas, tipo “A Trabajar”. El programa debe focalizarse en las regiones más afectadas por la crisis, como las ciudades de la costa donde se concentra la agroexportación o las regiones mineras donde ha habido más despidos. Las pequeñas obras deben ser intensivas en mano de obra, pudiendo incluir el mante-


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con Responsabilidad Social “ busca contribuir al bienestar de las comunidades ubicadas en el área de influencia de sus proyectos, promoviendo programas de desarrollo sostenible enfocados en aspectos de educación, salud, medio ambiente, cultura y desarrollo comunitario; y fomentando en sus trabajadores un comportamiento socialmente responsable”.

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nimiento, rehabilitación y construcción de pequeñas irrigaciones, caminos rurales, colegios y postas de salud, edificios públicos, parques y jardines, atención a niños y grupos vulnerables, entre otros. Programas especiales para la mano de obra femenina, orientados por ejemplo al cuidado infantil, también deben establecerse. E. El empleo público debe mantenerse y ampliarse en las áreas sociales, en especial debe reforzarse la educación en todos sus niveles, la salud pública, los wawasis, los centros de emergencia mujer, con horarios extras de atención cubiertos por nuevos contratados. Una forma de aumentar la demanda es otorgando mayores bonificaciones extraordinarias (como la escolaridad) a los servidores públicos y pensionistas. F. El Ministerio de Trabajo deberá fiscalizar activamente el cumplimiento de las obligaciones laborales de las empresas, impidiendo despidos injustificados. Para ello deberá contratar más inspectores y trabajar en estrecha vinculación con los sindicatos y centrales sindicales. G. Durante dos años, las AFP deberán suspender el cobro de sus comisiones, lo que elevará los sueldos y salarios en 1.8%. Los cobros realizados en los 15 años anteriores cubren largamente los costos de atención en este período.

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« mayores

bonificaciones extraordinarias (como la escolaridad) a los servidores públicos y pensionistas. »

5. AGRICULTURA Durante el 2008 aprendimos la importancia de tener una agricultura fuerte, cuando el alza de precios internacionales afectó a las familias más pobres. El sector agropecuario puede ser especialmente golpeado porque los precios internacionales han caído bruscamente y porque las posibilidades de financiamiento para este sector son menores. Además, diversos cultivos y crianzas son permanentes o tienen altos costos si se quiere un cambio hacia otros productos debido a una pérdida de rentabilidad. A. Defender el mercado interno, permitiendo así que los productores agropecuarios mantengan sus mercados y sus precios de venta no caigan tanto, es la principal medi-

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« reforzar el

Agrobanco y establecer líneas de crédito a la banca comercial y las cajas rurales. »

da anticrisis en el agro, para lo cual son básicos el aumento del gasto fiscal y la defensa de los salarios. Junto a ello, la reducción del precio de los combustibles disminuirá los fletes y por tanto los márgenes de comercialización entre la chacra y los mercados urbanos. Medidas específicas para el agro deben ser el restablecimiento o incremento de la protección mediante franjas de precios y sobretasas de salvaguarda ante las importaciones subsidiadas en EE. UU. y en Europa. B. Los agricultores están particularmente afectados por la crisis debido a que los monopolios e intermediarios abusivos la aprovechan para sacar ganancias extraordinarias: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Ante ello deben tomarse medidas antimonopolio, particularmente en

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productos como el algodón y la lana de alpaca, y promoverse la asociatividad de los productores para que puedan comercializar directamente y/o tener mejores condiciones de negociación con los intermediarios. El Estado deberá promover ferias agropecuarias en las principales ciudades y actuar directamente en el mercado de ser necesario. C. La crisis puede llevar a muchos agricultores a la quiebra, con el riesgo de que pierdan sus tierras ante los bancos. Frente a ello, los agricultores necesitan facilidades para obtener y refinanciar créditos. Se debe reforzar el Agrobanco y establecer líneas de crédito a la banca comercial y las cajas rurales para que puedan mantener y ampliar sus créditos a tasas preferenciales. D. En esta situación de gran dificultad y tensión, el gobierno debe retroceder y derogar los DL que amenazan a las comunidades campesinas con la pérdida de sus tierras, agua y recursos en manos de empresas mineras y grandes corporaciones. Los DL que centralizan la gestión del agua quitándosela a los agricultores también deben ser derogados. E. Los programas de mejora tecnológica y de productividad de los campesinos y pequeños productores agrarios, como Sierra Productora, deben iniciarse sin demora.


6. MICRO Y PEQUEÑAS EMPRESAS Las micro y pequeñas empresas deben merecer especial atención porque son las que dan la mayor parte del empleo urbano, y porque pueden ser las más afectadas por el encarecimiento del crédito y la pérdida de mercados externos e internos. A. Compras estatales. El gobierno ha anunciado un programa de compras estatales, el mismo que debe incluir productos como uniformes, calzado escolar, mobiliario escolar y otros. Esto es positivo, pero es indispensable que al respecto se suspenda el TLC con EE. UU. que establece que en programas de esta magnitud las empresas norteamericanas pueden competir como si fueran peruanas. B. Defensa del mercado interno. La invasión de textiles y calzado de China e India a precios de dumping debe ser frenada de inmediato. No debe esperarse a complejos estudios de precios, como ha planteado el gobierno; el daño a la industria nacional es evidente y justifica medidas temporales de salvaguarda mientras se realizan los estudios. C. Créditos. El paquete del gobierno solo contempla créditos para mypes exportadoras, cuando es evidente que se necesita también apoyo a las mypes orientadas al mercado interno. D. Incrementar el financiamiento para

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la formación y capacitación, innovación tecnológica, promoción de mercados comunes, mejoramiento de estándares, etc. 7. PROTECCIÓN SOCIAL Y POLÍTICAS SOCIALES. Un programa de protección social es indispensable ante la crisis. La crisis no solamente afecta a los trabajadores y jefes de familia, sino que también alcanza a las madres, niños y adultos mayores que no tienen un respaldo económico. El recorte del presupuesto familiar puede obligar a que los niños salgan del colegio para trabajar, a que las mujeres acepten trabajos denigrantes o insalubres, o a que se afecte la compra de rubros como medicinas. Además, el mayor gasto social se traduce rápidamente en mayor demanda, aportando a mantener los niveles de crecimiento económico con mayor velocidad que la infraestructura.

« el daño a la

industria nacional es evidente y justifica medidas temporales de salvaguarda mientras se realizan los estudios. »

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A. El Seguro Integral de Salud debe ser ampliado para que en camino hacia el aseguramiento universal cubra en un corto plazo al menos el 65% de la carga de enfermedad de las familias peruanas, incluyendo los problemas de los más vulnerables como adultos mayores y personas con discapacidad junto a mujeres y niños. El programa actual del gobierno de llegar el 2009 solo a tres departamentos cubriendo el 45% de las enfermedades, es insuficiente. EsSalud debe ampliar aceleradamente su atención a microempresas y extender los meses de cobertura a quienes pierden su empleo. B. Los programas sociales alimentarios deben reforzarse. Los programas de desayunos y almuerzos escolares necesitan ser mejorados y universalizados, para promover la asistencia de los niños al colegio. Los programas del vaso de leche y otros para niños menores deben aumentar su presupuesto y vincularse a los centros de salud para asegurar que los niños tengan sus controles correspondientes y atención de salud adecuada. C. Es un buen momento para iniciar un programa de pensiones asistenciales y reforzar Juntos. Para campesinos y ganaderos, un empleo temporal no es la mejor solución: ellos tienen que seguir cuidando

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« Los programas

de desayunos y almuerzos escolares necesitan ser mejorados y universalizados. »

sus cultivos y sus animales. En estos casos, programas de transferencias en dinero, como Juntos, pueden ser más efectivos. En los distritos rurales golpeados por la crisis donde no hay Juntos, debería establecerse con prontitud. Donde ya existe Juntos y hay ganaderos afectados, el programa podría ampliarse temporalmente para las familias sin hijos. De esta manera se evita que estas familias pobres se vean obligadas a vender a precio de remate los animales que con tanto esfuerzo han juntado, o que los niños sean sacados del colegio para trabajar.


8. Promover la inversión privada contransparencia y justicia Flujos netos de capital a los países emergentes han caído masivamente 929 billones de dólares en 2007, a 488 en el 2008, y que solo llegarán a 165 billones el 2009. Las inversiones mundiales en la minería se reducirán a la mitad, y en Perú ya hay ocho grandes proyectos mineros paralizados por la crisis. A. El aumento del presupuesto orientado a inversiones públicas es positivo. B. La clave está en aumentar la capacidad de gestión de los gobiernos regionales y municipalidades. Para ello, lo primero que debe hacerse es permitirles que contraten a personal altamente calificado, pagándoles buenos sueldos y paquetes atractivos, en las áreas de elaboración de proyectos y ejecución de inversiones.

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C. Un programa nacional debiera ayudar a los municipios, sobre todo rurales, a elaborar proyectos y expedientes, contratar la ejecución y realizar la supervisión de las obras. Los sistemas que tuvo Foncodes eran muy eficientes haciendo esa tarea. D. La participación ciudadana puede servir al mismo tiempo para acelerar la ejecución de las inversiones y para asegurar la probidad en los contratos y obras. La transparencia en las metas y plazos de ejecución servirá para criticar los atrasos y como acicate a la eficacia. A su vez, la vigilancia ciudadana puede ayudar a controlar posibles actos de corrupción, pero esa vigilancia solo puede funcionar si se facilita la información al público.

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Bitácora

R o l a n d o

A m e s

C o b i á n

Una crisis mucho más que económica * La actual crisis mundial dista de ser exclusivamente económica, ya que puso en evidencia graves fallas de la política y del Estado –en su relación con los agentes económicos– en los países más poderosos. También se pone en cuestión una ideología –según la cual los mercados debían regularse solos–, una cultura y, sobre todo, la ética de las élites con mayor poder. Ante este panorama, surge la necesidad de equilibrios institucionales nuevos que permitan mayor presencia pública de los intereses de distintos sectores sociales, así como la existencia de organismos que regulen el capital financiero de los espacios globales. Un imprevisto me impidió concluir este artículo en diciembre. Lo iniciaba señalando que la crisis financiera norteamericana aún no era factible de medición ni en sus alcances * Artículo publicado originalmente en Palestra, portal de asuntos públicos de la PUCP. Se reproduce con autorización expresa del autor.

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ni en su duración. Hoy pueden repetirse las mismas palabras y esto es lo más grave del fenómeno en lo inmediato. Se teme ahora, por ejemplo, que el paquete crediticio que Obama ha comenzado a aplicar pudiera perderse en parte, sin lograr su objetivo, como ya está ocurriendo con el que promulgara Bush en octubre. Se afirma que la dificultad estriba en que ambas administraciones se resisten a reconocer que los principales bancos americanos están ya quebrados. UNA CRISIS SISTÉMICA El objetivo de estas líneas es destacar la magnitud del problema y señalar cómo los replanteamientos que él exigirá exceden largamente el ámbito de la economía. La crisis es ya, literalmente, sistémica. Es más que una crisis financiera y económica norteamericana. Ella ha puesto en evidencia, por ejemplo, las graves fallas de la política y del Estado en su relación con los agentes económicos, en los países más poderosos. ¿Por qué el Estado no fue capaz de garantizar, a tiempo, el bien público, como corresponde en teoría a los gobiernos democráticos? Y, al nivel más decisivo aún, de los comportamientos personales de las élites con mayor poder, ¿qué clase de ética está dominando hoy sus decisiones en el mercado y en el Estado? Todo se originó en esa especulación sin límite por núcleos financieros instalados en el centro de la principal economía del planeta. El sistema institucional del mercado la

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« ¿qué clase

de ética está dominando hoy sus decisiones en el mercado y en el Estado?. » toleró o no tuvo mecanismos para detectar su gravedad, con la complicidad más o menos consciente del gobierno norteamericano. Y, cuando se produjeron las primeras quiebras “grandes”, la ola se esparció desde esa cúspide hacia todo el planeta. Si queremos hablar en otra clave, ¿lo ocurrido ha sido un accidente circunscrito e imprevisto? ¿Cuánto tiene que ver con la lógica de una cultura que propone el máximo éxito individual alcanzable mediante el consumo suntuario como el ideal de la felicidad humana? El gasto multimillonario que sustenta publicitariamente, todos los días, esta propuesta cultural, marcando imaginarios colectivos y conductas individuales, ha facilitado el proceso que ahora lamentamos. Se ofreció la ilusión no solo del crecimiento indefinido sino del enriquecimiento también sin límites, y se llegó a la expansión irresponsable del crédito y a una especulación ilimitada. Una discusión sobre las bases de la civilización en que vivimos ha comenzado por eso.

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La confianza ideológica en que los mercados se regulaban solos se ha deteriorado de un modo inimaginable en menos de seis meses. Se compara la velocidad de este desplome con el que ocurrió cuando, en menos de tres años, las dictaduras de la Unión Soviética y sus estados satélites desaparecieron. Sus dirigentes habían caído en todos los abusos de un poder político y económico, también fuera de control, en nombre de un proyecto de justicia social mundial. Estoy lejos de pensar que las raíces de la economía capitalista van a ser reemplazadas como lo fue aquel tan deforme “socialismo”. Lo que quiero destacar con la comparación es que el proceso que ha llevado a esta crisis pondrá aún más en cuestión un conjunto de instituciones económicas, políticas y culturales, también de alcance mundial. Su fracaso “objetivo” en prever y prevenir una crisis de este volumen no las dejará intactas.

« el mensaje de

que la ley del más fuerte es la que manda afectará la legitimidad de la democracia en todo el mundo. »

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LA NECESIDAD DE UN NUEVO EQUILIBRIO DE PODERES En las metrópolis occidentales ya está en marcha una fuerte tendencia para conseguir equilibrios institucionales nuevos –que merezcan ese nombre– entre el poder de los agentes del mercado, los del Estado y los de la llamada sociedad civil. No será igual al “Estado de bienestar”, pero su sentido no le será lejano. Esas instituciones tomarán forma, en todo caso, según la interacción seguramente conflictiva ente grupos sociales y actores políticos distintos. Pero todo será más parecido a aquella etapa de las décadas de los cincuenta a los setenta que a aquel “fin de la historia” que se proclamara al comenzar los noventa. ¿Cómo construir y dar legitimidad, por ejemplo, a la democracia política –que supone la igualdad ante la ley– cuando ha sido tan visible, en un país que es el gran referente, que unos cuantos mega-ejecutivos pueden retirarse de los bancos que quebraron con indemnizaciones individuales de millones de dólares, usando el dinero público que debía proteger a los más afectados? Si esos hechos no se sancionan y no se establecen frenos legales que impidan su repetición, el mensaje de que la ley del más fuerte es la que manda afectará la legitimidad de la democracia en todo el mundo. Si se piensa que esos hechos de corrupción son parte de una realidad vieja, se ignora que su visibilidad global actual configura un hecho nuevo.


Las voces de economistas liberales críticos de la talla del viejo Paul Samuelson, o de Amartya Sen, o de Paul Krugman, se vuelven, por eso, las más escuchadas. Ellas nos recuerdan la necesidad de complementariedad entre los dos grandes campos de acción social, el del mercado y el del Estado, y la necesidad, también, de presencia pública de los intereses de los distintos sectores sociales. Desde el propio foro empresarial mundial de Davos se ha señalado la urgencia de crear instituciones que regulen el capital financiero en los espacios globales. “Gobernar la globalización” ha dejado de ser una educada demanda de analistas políticos y profesores con interés en la democracia. Estamos en el tiempo en que la complejidad de la realidad, en todos los órdenes, se impone a la conciencia humana, y las políticas unilaterales resultan, por eso, tan peligrosas. Desgraciadamente, en Latinoamérica y en el Perú se impuso, en los noventa, un sentido común muy simplista según el cual todo lo que viene del mercado es bueno y toda crítica a su funcionamiento o intento de regularlo es retrógrado o de mala fe. Hará falta ir dejando de lado esas anteojeras. Lo que ocurre hoy en Estados Unidos debiera seguirse con más atención, por ejemplo, porque muestra la emergencia de hecho de algunos de los nuevos equilibrios de poder que estamos requiriendo. Esa sociedad ha producido, casi al mismo tiempo que la crisis económica –al final, como respuesta consciente a ella– una

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« un recurso

alternativo que puede permitirle... enfrentar mejor la crisis económica a través de una movilización democrática?. »

innovación también imprevista desde la política: la llegada al gobierno de Barack Obama, con tesis contrarias a las de George Bush, y una limpia transferencia del poder entre ambos. Esta es una muestra, también, de la concatenación de cambios sistémicos imprevistos que van mucho más allá de la economía. Estados Unidos se ha dado así, como sociedad, un recurso alternativo que puede permitirle, ojalá, enfrentar mejor la crisis económica a través de una movilización democrática.

LA CAPACIDAD DE ESCUCHARNOS Termino refiriéndome al Perú. La crisis es mundial más allá de los tiempos y velocidad con que llegue a cada país. La ventaja que nos ha dado una buena situación macroeconómica nos permite contar con estos meses para “ver venir” la crisis. Podremos reconocerla en sus rasgos y consecuencias y, ojalá, aprovecharla para replantear nuestras instituciones, las cuales siguen siendo, en mucho, superpuestas a la sociedad real.

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Existe hoy en nuestro país un fenómeno positivo reconocible por valorar mejor: el Perú está más comunicado entre sí, aunque sea en malos términos todavía. Hay una conciencia mayor de las interdependencias que nos enlazan en medio de las diversidades y desigualdades que nos separan. Esa conciencia está presente entre dirigentes empresariales, profesionales y de sectores sindicales y populares. Dentro de las desconfianzas y agravios mutuos podemos

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dialogar algo mejor. Esta capacidad de escucharnos es un “capital social” significativo para enfrentar la crisis. El reto por delante es muy serio como para quedarnos celebrando o lamentando los resultados de la pugna “ideológica” del momento. “Los” y “las” mejores, tanto profesional como éticamente, de todas las tendencias, serán más indispensables en la vida pública, para que esta capacidad de escucha mutua prevalezca.


K u r t

B u r n e o

Crisis externa: ¿no nos pasará nada?

Si quisiéramos intentar explicar los inicios de la actual crisis económica externa, en primer lugar identificaríamos algunos factores: por un lado, cuando en el 2002 se reducen en EE. UU. las tasas de interés para impulsar el consumo y el crédito (por supuesto que el inmobiliario, luego de los atentados del 11 de septiembre), ello originó a continuación que los bancos –con el fin de sostener la magnitud de sus beneficios– buscaran maximizar el número de colocaciones, por lo cual pasaron de otorgar hipotecas de riesgo normal (prime) a las de mayor riesgo (subprime), a tasas más altas y variables, a personas con una capacidad de repago incierta (los famosos créditos NINJA, por su acrónimo del inglés No Income, No Jobs, No Assets).

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Luego estos créditos de alto riesgo se titulizaron (se empaquetaron combinados con créditos normales) y se vendieron a fondos de inversiones, de pensiones, a otros bancos, etc., alrededor del mundo. El caso es que algunos años después, por la existencia de presiones inflacionarias en los EE.UU., la Reserva Federal (el banco central gringo) tuvo que comenzar a subir las tasas de interés; entonces fueron las hipotecas subprime las primeras en tener problemas de recuperación (hoy cada una representa 20 centavos por cada dólar), con el detalle de que se otorgaron en general teniendo como garantía inmuebles cuyos precios estaban inflados por el boom de la construcción ocurrido en dicho país, algo así como que se diera un crédito hipotecario por una casa en Miami por US$ 300,000, pero cuando comienzan a surgir los problemas de repago de las hipotecas el valor de dicha casa pasa a ser solo de US$ 150,000 (dado que se cayó el crédito que sostenía la demanda por inmuebles). Es decir que la garantía se licuó en relación al préstamo desembolsado por el banco. Este problema de créditos hipotecarios impagos revienta cual bombas de tiempo en distintas partes del mundo y, claro, las instituciones tenedoras de estos activos tóxicos ocultaron (y ocultan) cuántos tenían porque ello significaba que su portafolio de inversiones no valía lo que contable y oficialmente valía. Adicionalmente creo que los nuevos productos

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« En suma,

actualmente, casi el 60% de la economía mundial está recesada y eso afecta a economías como la nuestra. »

financieros que sirvieron de vehículo para la diseminación masiva de estos activos tóxicos se desarrollaron muy rápidamente y la reguladora del mercado de valores de los EE.UU., la SEC (esto es la CONASEV gringa), no pudo correr a la misma velocidad para regular adecuadamente a estos nuevos productos. La falta de confianza originada por esta diseminada contaminación de activos tóxicos explica la actual severa contracción del crédito y la afectación adversa del consumo y del nivel de actividad en los EE.UU., existiendo situaciones similares en la Zona Euro y en el Japón. En suma, actualmente, casi el 60% de la economía mundial está recesada y eso afecta a economías como la nuestra a través de distintos canales, como veremos luego. En los EE.UU., dada la gravedad de esta crisis, ya desde la administración Bush se han venido desarrollando acciones de política fiscal expansiva aunque sin


mucho éxito. Inclusive en la administración de Barack Obama se ha comenzado a implementar un plan de estímulo económico. Este implica un monto de US$ 787,000 millones que en lo fundamental comprende: a) compra de activos tóxicos, b) inyección de capital a los bancos (mediante el fondo de estabilización financiera), c) ampliación del crédito y ayudas a prestatarios de créditos hipotecarios en riesgo de embargo, y ampliación del programa de la FED para financiar compra de préstamos, e) límites a las bonificaciones de los directivos y f) sometimiento a los bancos a pruebas de estrés para definir si bajo condiciones más adversas que las actuales pueden aún seguir prestando. Las limitantes principales respecto a este plan estarían definidas tanto por la falta de especificidad como también por la poca confiabilidad que proyectarían algunos operadores de dicho plan; el caso es que siendo el restablecimiento de la confianza lo fundamental para que ese país salga de la recesión actual (el consumo determinado por el índice de confianza del consumidor explica casi el 80% del PBI de EE.UU., entonces hasta que no se recupere el consumo no hay posibilidad alguna de que remonte la crisis) la gravitación de estas limitantes es importante. En cuanto a la primera limitante, hasta el momento el presidente Obama ha sido muy genérico en los aspectos concernientes a la operatividad de este plan; en lo que respecta a la segunda limitante, algunos

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funcionarios no provocan muy buenos recuerdos a los agentes económicos, como es el caso del actual secretario del tesoro, el señor Geithner, quien fue gobernador de la Reserva Federal de Nueva York en tiempos de la administración anterior (asociada al origen de la crisis actual). En suma, la falta de precisiones operativas y la presencia de operadores no muy infundidores de confianza en los agentes económicos serían factores que explican en gran parte el porqué no se recupera la confianza económica en ese país. ¿Y esta crisis externa hoy no solo financiera sino también real (dada la recesión generada) nos afectará? Si la respuesta es afirmativa, ¿hasta qué punto? En general la recesión externa por el lado del canal financiero genera salida de capitales, el crédito tiende a racionarse, se reducen las remesas del exterior, además de producirse presiones devaluatorias; por el lado del canal comercial ocasiona la caída de los precios de los productos de

« entonces

hasta que no se recupere el consumo no hay posibilidad alguna de que remonte la crisis. »

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exportación; por el lado de las expectativas, al deteriorarse estas se produce un clima adverso a la inversión y al consumo privado; finalmente, el canal bursátil origina una tendencia a la baja en los índices. La suma del conjunto de estos efectos apunta a afectar adversamente la dinámica de la actividad económica; por tal razón, en el supuesto de que la política fiscal y monetaria expansivas fueran exitosas, a lo sumo nuestra economía –dados los números actuales– crecería en no más de 3%. A la fecha, los signos visibles de una fuerte desaceleración de la actividad económica, mucho mayor que la admitida por la administración económica actual, se manifiestan de distinta manera: caída en la tasa de crecimiento de diciembre del PBI en 4.9% (la mitad del promedio anual) y hacia enero un indicador de la producción –como son las ventas de los principales contribuyentes– reducido en 8.1%, y sus

« una política

fiscal expansiva, pero expansiva no solo en el papel sino que exista confianza en su realización. »

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compras declaradas en 13.3%; adicionalmente es notoria la caída en la dinámica de creación de empleo urbano de 13 a 7.6% entre julio de 2008 y enero de 2009. ¿Qué está pasando y qué podría pasar? Se conoce que la crisis externa ha provocado la reducción no solo de precios sino también de volúmenes de exportaciones de materias primas y las de algunas con algo de valor agregado, como es el caso de confecciones, textiles, y frutas y hortalizas (los precios de este último grupo se han reducido hasta el momento en 10%). Esta menor demanda externa debe ser compensada por la demanda o gasto interno y así sostener nuestra demanda agregada. ¿Mas cuáles son los componentes de la demanda interna? Consumo e inversión privada y gasto público en ese orden de importancia. Si la contracción de las exportaciones y una menor entrada de capitales están afectando adversamente la confianza de consumidores e inversionistas, entonces es crucial revertir esto mediante una política fiscal expansiva, pero expansiva no solo en el papel sino que exista confianza en su realización. Es en este contexto que se presentó el llamado Programa de Estímulo Económico, cuyo monto equivale a un 2.3% del PBI, el cual en términos resumidos es una propuesta de mayor gasto y constitución de fondos de financiamiento. El problema central que afectará la eficiencia y eficacia de lo que se pueda hacer se refiere a la torpe idea de establecer “garantías”


por parte de las autoridades económicas actuales. Por ejemplo señalan que el crecimiento de la economía este año, con la aplicación de este plan, no bajará del 5%. ¿Saben cuál es la magnitud y duración de la crisis externa, para a su vez calcular en el tiempo los efectos directos e indirectos sobre el PBI (dados los encadenamientos por el lado de insumos y empleo) a partir de la contracción de precios y volúmenes de las exportaciones? Los exagerados optimismos basados en el “sí se puede” no son gratuitos; bastaría preguntarles a los empresarios agroindustriales de espárragos, mango, cítricos, uva y alcachofas si no es cierto que habiendo ampliado su oferta agrícola ahora ven que se han reducido fuertemente las exportaciones de sus productos… o a lo mejor le creyeron al señor García cuando dijo que el Perú era una isla en medio de la crisis externa y, siendo esta última solo una anécdota, él “garantizaba” que la economía crecería cuando menos en 6.5%. Mirando la caída de sus ventas externas y el servicio financiero que religiosamente pagan por créditos que sirvieron para ampliar sus capacidades productivas, con seguridad deben estar recordando con mucha unción estas “garantías” ofrecidas en la clausura de la última CADE en octubre del año pasado.

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¿Por qué es necesaria una mayor dosis de realismo por parte de las autoridades económicas actuales? La razón es simple: por la performance de gestión (sobre todo fiscal) reciente. En el 2008 de cada S/. 100 presupuestados de gasto de capital en el gobierno nacional solo se ejecutaron S/. 45 y los niveles de ejecución fueron mucho menores en el ámbito de los gobiernos subnacionales; o más recientemente el gasto público en enero se contrajo en algo más del 20%. Incluso a sabiendas de que todos los años el gasto público de capital se cae en el primer trimestre –porque no se puede avanzar obras, especialmente en la sierra por temporada de lluvias– no se hizo absolutamente nada para compensar esta previsible caída, como por ejemplo adelantar al primer trimestre la mayor parte de las compras estatales que forman parte del Programa de Estímulo Económico. Entonces, como todos los años, el gasto público ejecutado caerá en el primer trimestre y por tanto se desacelerará el consumo e inversión privados mucho más de lo previsto en los publicitados planes oficiales, por lo cual no se necesita mucha prospectiva para darse cuenta de que la fuerte desaceleración de nuestra dinámica económica se evidenciará con mayor claridad en estos meses venideros.

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J o s é

D .

G a l l a r d o

K .

La crisis económica mundial y los economistas de la PUCP Los orígenes de la crisis El año 2008 será recordado como el año en el que empezó la peor crisis económica del mundo desde la gran depresión (1929-1933) y en el que Barack Obama fue elegido como presidente de los Estados Unidos. En lo referente a la crisis, sin embargo, una revisión cuidadosa de los eventos señala al segundo semestre del año 2007 como el período en el que esta comenzó a mostrar sus primeros síntomas, con la suspensión de fondos de inversión del BN Paribas. En el Perú, una revisión también cuidadosa de las opiniones sobre el tema en cuestión muestra que diversos economistas de la PUCP se han colocado en la vanguardia del análisis y la formulación de políticas ante la crisis.

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La crisis se originó en una combinación de varios factores donde destacan políticas monetarias excesivamente expansivas, un flujo poco controlado de capitales entre economías y, de manera especial, una inadecuada regulación del sistema financiero. En el lado de las políticas se puede señalar los significativos recortes en la tasa de descuento de la Reserva Federal durante la gestión de Alan Greenspan. La abundancia de dinero barato resultante se tradujo en el financiamiento de activos cada vez más riesgosos o en el creciente financiamiento a individuos con un alto potencial de insolvencia, lo cual no fue adecuadamente percibido, tanto por una inadecuada regulación, como por la ingeniosa forma en que estas deudas fueron sacadas del balance de las entidades bancarias mediante la creación de bonos financiados por inversionistas diversos. Los fondos procedentes de diversas economías y canalizados hacia los activos riesgosos reforzaron el efecto de la abundancia de capitales y establecieron un canal de transmisión de regreso. Fue en el sector inmobiliario donde estas actividades ocurrieron bajo la forma de una burbuja en los precios de las propiedades, los cuales crecían más rápidamente que el costo de la deuda, y donde se establecieron gradualmente diversas prácticas de fraude que sirvieron para seguir prestando. Las entidades bancarias sometidas a regulaciones estándares, para evitarlas securitizaron la deuda generada en el sector bienes raíces, ocultando así el incremento en el grado de

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apalancamiento. Paralelamente se subestimaron los riesgos, siendo ambos temas las dos caras del mismo problema. LA PROPAGACIÓN Los mecanismos de transmisión de la crisis son más conocidos y lógicos. La percepción de activos riesgosos y la huida generalizada de estos activos hacia otros más seguros, así como las crecientes necesidades de capital en las entidades excesivamente apalancadas condujeron a que los precios de los activos –acciones– se redujeran sustancialmente, resultando en niveles menores que el valor presente neto esperado de los mismos. Con el incremento de la percepción del riesgo y el incremento de la probabilidad de insolvencia la crisis comienza a propagarse a las restantes instituciones y economías, y a pasar del sector financiero al sector real

« La abundancia

de dinero barato resultante se tradujo en el financiamiento de activos cada vez más riesgosos. »

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« el comercio

mundial no solo está cayendo, sino que se está desplomando, y la percepción de una crisis más prolongada gana terreno. »

mediante créditos cada vez menos abundantes y cada vez más caros, llegando en el extremo a formas de cortes en la cadena de pagos. Con el lógico recorte de inversiones por parte de empresas y de gastos por parte de hogares, la crisis se profundiza aún más en el sector real con las menores ventas en los mercados de productos finales e intermedios. Los problemas en el sector financiero o la caída en las cotizaciones de las materias primas, las cantidades exportadas y la recepción de menores flujos de capital son la manera en que la crisis se anuncia en economías del Tercer Mundo.

Los remedios y la perspectiva Los efectos de la crisis en el diseño de políticas han sido enormes. Varios de los economistas más prestigiosos y sus teorías han perdido credibilidad y se ha producido una búsqueda en el pasado de antiguas recetas keynesianas. Existe certeza de que el gasto público debe llenar el espacio dejado por la contracción de las inversiones,

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consumo y exportaciones. También de que debe existir disponibilidad de crédito para las empresas, coordinación entre países y de que no se puede permitir una quiebra de entidades bancarias. Esto último fue el mecanismo de amplificación de la crisis de 1929. Qué tan efectivas pueden ser estas y otras medidas que se vienen ensayando es algo que todavía no puede ser precisado. De un lado, un grupo de los mayores especialistas mundiales, principalmente con enfoques neokeynesianos, trabaja intensa y creativamente en el tema (Ben Bernanke, Lawrence Summers, Paul Krugman, Olivier Blanchard, entre otros) pero, de otro, las malas noticias siguen llegando. Los pronósticos del FMI del último trimestre del año 2008 tenían a China con un menor pero positivo crecimiento en el año 2009, siendo la economía que podía ayudar a frenar la crisis. Las cifras de principios de febrero de este año muestran que ya en el cuarto trimestre del año 2008, el PBI desestacionalizado de la economía china no creció (es decir, tuvo un crecimiento aproximado de 0%). Asimismo, el comercio mundial no solo está cayendo, sino que se está desplomando, y la percepción de una crisis más prolongada gana terreno. Se sabe por estudios recientes que algunas crisis que han tenido una larga duración y que son medidas por el cambio en el producto, son usualmente más largas cuando se consideran cambios en variables como el empleo, precios de acciones, precios de propiedades, entre otras.


LA CRISIS Y LOS ECONOMISTAS DE LA PUCP Los economistas de la PUCP han estado en la vanguardia del análisis de cómo la crisis externa ha afectado a la economía peruana, así como en la emisión de recomendaciones para enfrentarla. Su aporte ha sido extraordinario y decisivo para mover la opinión de los especialistas desde posiciones excesivamente optimistas a posiciones más realistas y serias ante la crisis. (i) Cuando diversos especialistas todavía consideraban que la crisis externa no afectaría a la economía peruana, la que mantendría importantes tasas de crecimiento en el año 2009 (para los más optimistas Perú tendría un estornudo si el mundo tenía gripe), fue el profesor Waldo Mendoza, jefe del Departamento de Economía de la PUCP, quien primero señaló los peligros de la magnitud de la crisis y la posibilidad de ver drásticamente disminuida la tasa de crecimiento, especialmente si no se implementaban rápidamente medidas correctivas. (ii) Posteriormente, el profesor Óscar Dancourt, prestigioso presidente del Banco Central de Reserva en la administración Toledo, fue el primero en señalar que no bastaba con tener un ambiente de optimismo (expectativas) para contrarrestar los efectos de la crisis, sino que esta tarea era fundamentalmente un tema de políticas macroeconómicas. Es decir, si se caían las exportaciones y las inversiones tenían que ser sustituidas por una respuesta fiscal y

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monetaria rápida y efectiva (consideración de recortes en las tasas de interés, incremento del gasto público y evaluación de disminución de impuestos). (iii) En esta misma línea de análisis, los mismos Óscar Dancourt y Waldo Mendoza, junto a otros profesores como Félix Jiménez, han estado advirtiendo de los trade-offs resultantes de los potenciales crecientes déficits fiscales y de balanza de pagos, siendo de particular importancia sus efectos dinámicos; así como de las implicancias de los déficits de balanza de pagos esperados (generados principalmente por el déficit en la cuenta corriente) en el manejo del tipo de cambio, nivel de reservas y política comercial.

« mover la opinión

de los especialistas desde posiciones excesivamente optimistas a posiciones más realistas y serias ante la crisis. »

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(iv) De otro lado, distintos y reconocidos especialistas en temas macroeconómicos egresados de la PUCP como Elmer Cuba (Macroconsult), Roberto Abusada (IPE), Hugo Perea (BBVA) y Kurt Burneo (USIL) han señalado que si bien es cierto el país tiene mejores fundamentos que otros países de la región y del mundo para superar la crisis, esto no debería conllevar a una inacción macroeconómica como la percibida en diversos momentos del año 2008.

« ¿Qué tan rápida y buena puede ser nuestra detección y respuesta a políticas de beggard thy neighbor...? »

LOS RETOS Como mayor fortaleza institucional para enfrentar los retos de la crisis, el país cuenta con la solidez del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). Para dirigir el MEF ha retornado Luis Carranza, economista egresado de la PUCP con impecables credenciales académicas y de política económica, quien cuenta con el soporte de un grupo calificado de especialistas como José Arista, Laura Calderón, Javier Kapsoli, Edmundo Beteta (todos ellos graduados de la PUCP), María Soledad Guiulfo, entre otros. En el BCRP el también prestigioso Julio Velarde dirige a la institución por excelencia del sector público peruano, mientras que en la SBS opera un grupo también calificado de especialistas en regulación del sistema financiero.

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Quedan, sin embargo, varias interrogantes, algunas de las cuales se refieren a la fragilidad institucional del sector público en un ámbito más amplio. ¿Qué tanta capacidad de ejecución existe en el país? ¿Qué tanta capacidad de control tenemos para evitar que una expansión del gasto termine en esquemas de favoritismo y otras actividades ilegales? ¿Qué tan inmunes estamos al uso de la contabilidad creativa en la construcción de estadísticas? ¿Qué tan rápida y buena puede ser nuestra detección y respuesta a políticas de beggard thy neighbor, es decir políticas implementadas por otros países para obtener ventajas de producción o empleo a expensas de sus vecinos (usualmente basadas en medidas cambiarias, para-arancelarias, o en extremo arancelarias)? ¿Qué tanta autonomía pueden tener el MEF y el BCRP si la crisis es lo suficientemente larga? ¿Qué tanto mejorará la política social para atenuar los efectos de la crisis si estos se magnifican?


En lo referente al mundo, más allá de la duración y magnitud de la crisis, quedan pendientes preguntas como: ¿Podrá el mundo mantener el camino de una rápida recuperación abierta privilegiando el intercambio o pasará por un período de encapsulamiento? ¿Qué políticas son necesarias para restablecer la confianza entre países, entendiéndose que la crisis se generó en las economías desarrolladas y está afectando a economías más pequeñas que fueron responsables en sus políticas y en la generación de ahorro interno, entre otros? ¿Qué políticas son necesarias para restablecer la confianza de las empresas y familias en el sistema financiero? ¿Cuál debe ser el diseño apropiado para el sistema regulatorio?

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EFECTOS DE LA CRISIS SI ESTOS SE MAGNIFICAN? En lo referente al mundo, más allá de la duración y magnitud de la crisis, quedan pendientes preguntas como: ¿Podrá el mundo mantener el camino de una rápida recuperación abierta privilegiando el intercambio o pasará por un período de encapsulamiento? ¿Qué políticas son necesarias para restablecer la confianza entre países, entendiéndose que la crisis se generó en las economías desarrolladas y está afectando a economías más pequeñas que fueron responsables en sus políticas y en la generación de ahorro interno, entre otros? ¿Qué políticas son necesarias para restablecer la confianza de las empresas y familias en el sistema financiero? ¿Cuál debe ser el diseño apropiado para el sistema regulatorio?

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Viento en popa

B e n

S c h n e i d e r

La verdadera crisis en la empresa La reacción en cadena que se viene dando en el mundo en cuanto a los problemas económicos y financieros que padecen las empresas, debido por un lado a los efectos de la interdependencia de los mercados y. por otro, a la aparente poca solvencia profesional demostrada por algunos de sus directivos –que hasta hace poco eran admirados y reconocidos por supuestamente aplicar las mejores técnicas de gestión– está generando mucha preocupación, así como una ola de despidos masivos. Ciertamente el foco de atención está alrededor de la crisis económica y probablemente la mayoría de los ejecutivos pasa el día informándose sobre las ramificaciones de este proceso y cómo seguirá afectándolos. Ciertamente se está ante una situación “causa-efecto”, donde el resultado es la crisis que se vive hoy en día. Sin embargo, hay muchos factores que dependen directamente de la gerencia y que están íntimamente relacionados con las causas del problema.

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Un excelente estudio realizado por Mathew Olson, Derek Van Bever y Seth Verry, publicado por la prestigiosa Harvard Business Review, da cuenta de un resultado ciertamente inesperado. El estudio analizó el comportamiento de 400 compañías que durante un período de aproximadamente 20 años experimentaron caídas en sus ingresos y encuestó a sus directivos para comprender las razones que causaron esta situación. El estudio arrojó como resultado que tan solo en el 4% de los casos la caída en las ventas se debió a crisis económicas. El área más representativa relacionada con la caída en las ventas está referida a “factores estratégicos”, que representaron el 70% de las razones expuestas. De esta cifra, 23% de los casos se debió a la falta de habilidad de las compañías para contestar efectivamente a competidores de bajos costos, tras haber confiado en la protección que supuestamente les brindaría el posicionamiento de su marca. Un 13% de los casos estuvo referido a un mal manejo en el campo de las innovaciones, pocos recursos para el departamento de investigación y desarrollo, y un ritmo lento en el lanzamiento de nuevos productos y servicios. En el 10% de los casos las ventas cayeron porque la empresa se distrajo del foco principal de su negocio, muchas veces porque destinó los esfuerzos de las mejores mentes de la organización a solucionar problemas operativos, en vez de concentrarse en actividades estratégicas o distintivas del negocio. Esto quiere

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« la falta de

habilidad de las compañías para contestar efectivamente a competidores de bajos costos. »

decir que en vez de construir empresas ágiles encargando sus procesos operativos a especialistas a través de contratos de tercerización o outsourcing, privilegiaron el gerenciar recursos dentro de la empresa, intentando hacer de todo creyendo que lo podrían hacer bien, y así cedieron ventajas a sus competidores. El 7% de las caídas en ventas se explicó por deficientes procesos de adquisiciones y fusiones de empresas, y en el 6% de los casos se debió a una alta dependencia en pocos clientes, que terminaron afectando a la compañía. La alta dependencia generalmente es detectada fácilmente por el cliente que tiende a abusar de su posición de fuerza frente al proveedor, situación que se traducirá en pérdida de rentabilidad y eventualmente también en pérdida de ventas. Otras razones figuraron en el estudio con porcentajes menores.

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La segunda área en importancia que motivó la caída de las ventas se relaciona con “factores organizacionales”, que representaron el 17%. Dentro de este grupo, 9% se debió a la incapacidad de las empresas por atraer personal talentoso y, si logró atraerlo, no lo pudo retener por períodos significativos. En el 4% de los casos fue la falta de acción del directorio, componente de la organización que muchas veces es subestimado, sobre todo en empresas en América Latina. 2% se debió a errores en el diseño de la organización y en la forma en que administraba la división de poderes en la empresa. El organigrama es un instrumento que debe responder a los retos del mercado del siglo XXI y muchas veces, casi como por inercia, se mantienen organizaciones rígidas que no ayudan a fomentar la creatividad y menos a lograr tiempos de respuesta óptimos ante la permanente turbulencia que se experimenta hoy en los mercados. 2% se debió a errores en el diseño del sistema de incentivos que ciertamente tuvo efectos negativos en cuanto a la motivación y compromiso de los colaboradores de la organización. El tercer grupo pactaron las ventas referido a “factores sentaron en total el

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de factores que imsegún el estudio está externos” que repre13% de las causas de

deterioro en ventas. En este grupo 7% se debió a acciones del gobierno en el campo regulatorio y en el campo legislativo, que impactaron el accionar de las empresas, y solamente 4% a crisis económicas. Otras razones figuraron con porcentajes menores. A la luz de este estudio surge la siguiente pregunta: ¿cuánto tiempo le dedican los directivos de la empresa a atacar problemas estratégicos y organizacionales como los enunciados líneas arriba, y que representan el 87% de las razones de fracasos, en comparación con el tiempo que le dedican a tratar de entender la crisis económica? ¿No será que la actitud más inteligente es aquella que lleva a resolver problemas que están al alcance de la gerencia y que aparentemente son mucho más determinantes para dar solución a problemas en la empresa relacionados con su salud financiera? Ciertamente son tiempos difíciles, pero a la vez estimulantes, que pondrán a prueba las capacidades del empresariado. De ahí la importancia de fijar las prioridades que quedan claramente establecidas con los resultados de este importante estudio. La verdadera crisis en la empresa se da en el campo estratégico y organizacional. No hay tiempo que perder.


R o q u e B e n a v i d e s P e d r o S o l í s

Crisis financiera y metales La crisis financiera internacional se desencadenó como consecuencia de la “burbuja hipotecaria” de los últimos años en Estados Unidos y de la crisis de las hipotecas “sub-prime”, potenciada por la participación de los bancos de inversión, quienes crearon una serie de instrumentos y mecanismos para minimizar el riesgo de los créditos de baja calidad y multiplicar el efecto distribuyéndolo en el mercado. Esta bonanza ficticia duró mientras el mercado hipotecario estuvo en alza. Al disminuir los precios de las viviendas se desencadenó una reacción que originó que las instituciones financieras empezaran a presentar pérdidas considerables por efecto del “sub-prime” cada trimestre, por consiguiente la confianza entre estas instituciones disminuyó limitando el préstamo entre bancos y haciéndolo más caro. El valor de las acciones de los bancos tradicionales, bancos de inversión y compañías

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« Luego de la crisis

financiera, los mercados han empezado a mirar al sector real de la economía con desconfianza. »

de seguros empezó a disminuir dramáticamente, la gente perdió confianza en estas instituciones e inició empezó un retiro masivo de fondos invertidos en estos y otros papeles. El efecto perverso fue que los fondos tuvieron que vender los activos a cualquier precio, registrando mayores pérdidas. El efecto llegó a su pico máximo cuando la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) necesitó rescatar a varios bancos y compañías de seguros de la quiebra, así como disponer de varios programas de rescate que llegaron a un trillón de dólares americanos. Los gobiernos de Estados Unidos y Europa, seguidos por los de Asia, tuvieron que diseñar e implementar diversos programas de rescate para sus sistemas financieros, con el fin de evitar una catástrofe mayor. Sin embargo el daño ya estaba hecho, pues la falta de confianza había generado que la gente exigiera mayores retiros de los

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fondos mutuos y fondos de cobertura, que continuaron liquidando masivamente sus posiciones, lo que incluía no solo acciones y títulos de deuda sino también metales básicos y metales preciosos. Este fue el primer impacto en los precios que originó las caídas importantes en todos los metales básicos a mediados de este año. Luego de la crisis financiera, los mercados han empezado a mirar al sector real de la economía con desconfianza, pues la mayoría de países desarrollados se está enfrentando a procesos recesivos en sus economías, lo que implicará una recesión a nivel mundial. Deutsche Bank estima que el crecimiento del producto bruto mundial para el 2009 será de 1.2%, aunque nadie está de acuerdo todavía en cuál será la duración de la presente coyuntura: seis, doce, veinticuatro o más meses. El efecto de esta desaceleración mundial es el menor consumo interno en los países desarrollados (Estados Unidos, Europa, Japón, etc.), lo que afectará la producción de automóviles, electrodomésticos, viviendas, etc. Como muestra hemos visto el reiterado pedido de ayuda al gobierno estadounidense por parte de los tres grandes fabricantes de automóviles. Esta esperada reducción del consumo producirá una disminución en la demanda de materias primas necesarias como insumo. Como resultado hemos observado una contracción muy fuerte en las


expectativas de demanda para los principales metales básicos, los que han visto sus precios reducidos dramáticamente en el último trimestre del 2008. Si bien todos los países están diseñando diversos paquetes de medidas que buscan mitigar los efectos de esta crisis global en sus economías, mediante el impulso del consumo interno y la generación de empleo a través de obras de infraestructura pública, no es claro si estos incentivos serán suficientes para acortar la duración de esta recesión. 5.000

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El precio del cobre ha pasado de 7,061 US$/TM como promedio en el mes de enero a 3,071 US$/TM como promedio a diciembre, lo que representa una caída de 56%. El precio del zinc ha pasado de 2,340 US$/TM como promedio en el mes de enero a 1,100 US$/TM como promedio a diciembre, lo que representa una caída de 53%. El precio del plomo ha pasado de 2,608 US$/TM como promedio en el mes de enero a 962 US$/ TM como promedio a diciembre, lo que representa una caída de 63%. Esta caída dramática ha originado que muchas empresas estén revaluando sus proyectos de inversión en metales básicos, muchos de los cuales han sido ya postergados o cancelados, no solo por las perspectivas de precios sino porque además la crisis financiera ha originado una escasez de liquidez generalizada, haciendo que los mercados de deuda estén muy ajustados y las tasas muy altas. Empresas como Freeport MacMoRan, Río Tinto, Xtrata, etc. han indicado que revisarán sus proyectos de expansión para los próximos años. Otras empresas están incluso evaluando la continuidad de sus operaciones actuales al encontrarse con precios menores a sus costos de producción. Así, por ejemplo, OZ Minerals ha comentado que podría cerrar total o parcialmente la producción de la mina Century, la segunda productora de zinc del mundo, bajo la premisa de que el zinc en la tierra vale

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más que el zinc producido. En el Perú Volcan ha detenido sus operaciones de tajo abierto de zinc. Otras operaciones mineras están anunciando recortes de producción en zinc y cobre. En el caso de la plata la cotización ha disminuido de 15.96 US$/oz como promedio en el mes de enero a 10.34 US$/ oz como promedio a diciembre, lo que representa una disminución de 35%. La plata ha seguido más la tendencia de los metales industriales que la tendencia de los metales preciosos, lo que ha llevado el ratio oro/plata de niveles de 55 a niveles de 80.

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En el caso del oro la cotización ha disminuido de 889 US$/oz como promedio en el mes de enero a 822 US$/ oz como promedio en diciembre, lo que representa una disminución de 7%. La expectativa general era que dadas las circunstancias de crisis internacional el precio del oro repuntara fuertemente, lo que no ha sucedido. Esto ha sido una gran sorpresa para muchos analistas y participes del mercado ya que por lo general el oro ha sido un “refugio” en épocas de extrema incertidumbre. En esta oportunidad se ha observado gran interés de compra de metal por parte de inversionistas particulares, sin embargo la masiva liquidación por parte de los fondos ha sido mucho más fuerte. No obstante, si consideramos las generalizadas caídas en los valores no solo de las materias primas sino de todos los activos financieros, propiedades etc., el oro es el activo que mejor está soportando esta crisis.

« La expectativa

general era que dadas las circunstancias de crisis internacional el precio del oro repuntara fuertemente, lo que no ha sucedido. »


En estos momentos nadie puede estimar la duración ni la gravedad de la crisis mundial, pero es evidente que los precios de los metales básicos enfrentarán una fuerte presión a la baja en la medida en que las expectativas de demanda se reduzcan. Si bien esto podría ser compensado por las noticias de más operaciones cortando su producción o cerrando por encontrarse por debajo de su costo marginal, hasta la fecha no se nota que estas decisiones estén revirtiendo la tendencia. Las empresas mineras están aplicando diferentes estrategias para tratar de mitigar el fuerte impacto de esta reducción en el precio de los metales y la crisis financiera que limita el acceso al capital. Partiendo de la racionalización de las inversiones en exploración y desarrollo, apuntando a los metales con mejor perspectiva y a los proyectos con mayor grado de avance, racionalizando los costos a través de la búsqueda de mejores contratos de suministro, reduciendo la inversión en nuevos activos, explotando los minerales con mayor ley para mejorar el retorno. Si consideramos la importancia relativa que el sector tiene dentro de la economía. peruana, esto representa

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un fuerte impacto tanto para la balanza comercial como para la recaudación de impuestos, canon minero, regalías y aporte voluntario que se distribuirá a las regiones. Por lo anterior es importante pensar cómo cada uno de los involucrados puede aportar a superar esta crisis. Las empresas mineras, comprometiéndose a invertir sus recursos en proyectos rentables y seguir apostando por el país. El gobierno, apoyando decididamente las inversiones que sí se van a realizar y dando las seguridades necesarias para llevar adelante estos proyectos. Las comunidades, tomando conciencia de que estamos en un período de precios muy bajos y que la única manera de asegurar el futuro del canon es respaldando los proyectos mineros viables, dentro de las normas ambientales. Los trabajadores, apuntalando a las empresas en estos períodos de “vacas flacas”, luego de haber compartido la bonanza de los años anteriores. Finalmente es fundamental tener en cuenta que en estos momentos de crisis es cuando se pone de manifiesto la inventiva y capacidad de los seres humanos para salir adelante y encontrar oportunidades de crecimiento y desarrollo para el futuro.

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Mapamundi G e r m á n

A l a r c o

To s o n i

Paradojas de los tipos de cambio en la actual coyuntura La expansión del aparato productivo nacional y de la economía requiere de un tipo de cambio real alto, como en China, quizás de por lo menos ocho soles por dólar americano, sostenible en el largo plazo. Esta es la teoría genérica propuesta por Dani Rodrik de Harvard, aplicada al Perú, que nos permitiría aprovechar las ventajas de los recientes y de los nuevos acuerdos comerciales por venir. A mayor tipo de cambio real, con otras políticas como la científica-tecnológica y la mayor integración productiva interna, se generarían mayores exportaciones (no del tipo maquilador), mayor competitividad externa respecto a otras monedas, abaratamiento relativo de la mano de obra por el encarecimiento de los bienes de capital importados, menores importaciones “suntuarias”, más empleo, entre otros efectos.

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Sin embargo, hay por lo menos cuatro factores que atentarían contra la política anterior. Nos referimos a la vinculación mental, en toda la población, entre estabilidad cambiaria y económica; a la dolarización del sistema financiero que tiene como contrapartida las significativas deudas de los hogares y las empresas; al régimen de fijación del tipo de cambio y al nivel de importaciones por la desarticulación de nuestra economía. La factibilidad de un tipo de cambio real alto estaría en lograr que los precios relativos se modifiquen pero sin afectar significativamente los precios absolutos. Por el contrario, la modificación de estos últimos eliminaría rápidamente la ventaja cambiaria y erosionaría el poder de compra de los asalariados afectando negativamente a la demanda y el producto. Frente a esta política para el largo plazo, el BCRP defiende la cotización del sol respecto del dólar americano para evitar sus “variaciones bruscas”. La moneda nacional se viene deslizando solo ligeramente pero a cambio se pierden reservas internacionales. En contraposición a esta perspectiva hay quienes proponen que el Banco Central disminuya su participación en el mercado, para dejar que el tipo de cambio se ajuste hacia arriba con el argumento de eliminar el desequilibrio creciente en la balanza comercial. Los peligros de esta acción son los mismos que los señalados en el párrafo anterior. En lo positivo un mayor nivel del tipo de cambio contribuiría a mantener la demanda nominal a pesar de las caídas

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en los precios y volúmenes exportados. En lo negativo se podría desatar una espiral “devaluación-inflación”, en una suerte de “profecía autocumplida” que agregaría mucha inestabilidad en la actual coyuntura de crisis internacional y nacional. Con información reciente del BCRP, la balanza comercial sigue superavitaria en US$ 50 millones, a pesar de la caída mensual de las exportaciones en casi US$ 1,100 millones entre julio y diciembre del 2008. No hay razones para contribuir a depreciar más aceleradamente la moneda nacional. El problema básico de las mayores presiones cambiarias se encuentra en las salidas del capital de corto plazo y en las operaciones de moneda extranjera de las empresas bancarias domiciliadas en el país. No omitimos el fenómeno a nivel internacional de una mayor demanda por dólares americanos, pero la razón de nuestros agobios actuales se encuentra en el régimen cambiario de desrregulación impuesto desde la década pasada.

« y erosionaría el

poder de compra de los asalariados afectando negativamente a la demanda y el producto. »

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Entre el segundo semestre del 2006 y el primer trimestre del 2008 ingresaron capitales de corto plazo que se convirtieron después en certificados de depósitos del BCRP. En julio del 2008 estos tuvieron montos cercanos a los US$ 12,000 millones; en diciembre del 2008 solo quedaron US$ 4,500 millones y a mediados de febrero del 2009 fueron menos de US$ 3,000 millones. Las diferencias son las salidas que presionan el tipo de cambio desde el último trimestre del año pasado hasta ahora. El otro problema serio es que nuestro sistema bancario, ante la apreciación del sol, condujo su posición de cambio global (con forwards) a solo US$ 218 millones en agosto del 2008 y de casi menos mil millones de dólares cuando hablamos de la posición de cambio contable. En pocas palabras vendió más dólares de los que tenía a corto y largo plazo.

« El BCRP

debe por el momento seguir evitando sus variaciones bruscas. »

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Los bancos venden dólares a futuro (operaciones forward) en la medida en que los clientes pretenden garantizar el acceso a la moneda extranjera a una fecha y un tipo de cambio predeterminado, pagando por estos una tasa de interés de mercado. Temen que cuando necesiten las divisas se encuentren muy escasas y caras. Sin embargo, también motivan una suerte de profecía autocumplida que impulsa que la moneda nacional se deprecie. Nuevamente los ciclos con variaciones extremas de los mercados desrregulados. Asimismo, es importante señalar que desde agosto de 2008 a la fecha, los bancos privados, para reducir riesgos, están incrementando su posesión de moneda extranjera en más de US$ 1,000 millones presionando por una mayor depreciación de la moneda nacional. No debe ajustarse el tipo de cambio por los problemas de mal manejo del capital de corto plazo. EL BCRP debe por el momento seguir evitando sus “variaciones bruscas”, pero pensando en horizontes más prolongados. La desrregulación de las operaciones cambiarias debe ceder paso a otras políticas, por definir y discutir, que eviten ponernos en aprietos de tiempo en tiempo. El rol desestabilizador de los capitales de corto plazo y de desrregulación de las operaciones cambiarias es conocido por todos. Ahora estamos percibiendo sus efectos. Es hora de actuar, anticipándonos, en dirección contraria.


EL TIPO DE CAMBIO DEL DÓLAR AMERICANO RESPECTO DEL EURO La otra paradoja asociada al tipo de cambio, en este caso del dólar americano respecto de las otras monedas internacionales, en especial el euro, se produce por su fortalecimiento, luego de detonarse la crisis financiera internacional entre agosto y septiembre del 2008. Llama la atención que la moneda estadounidense tenga un mayor poder de compra a pesar del debilitamiento de la economía del citado país. Las interrogantes que surgen aquí son dos: ¿cómo es posible que ocurra este fenómeno?, ¿se trata de una situación duradera? Para contestar estas preguntas debemos comentar, en primer lugar, que existen diversas teorías para explicar el valor de la cotización de una moneda respecto de otra. Si nos referimos al dólar americano respecto del euro, se trataría de una evaluación relativa de elementos asociados a los Estados Unidos respecto de Europa. Una primera teoría nos indica que la cotización podría depender de las inflaciones relativas. La moneda con menos inflación se aprecia, mientras que la asociada a una inflación más alta se deprecia. Otra teoría es la que determina las cotizaciones en función de la evolución de las ofertas monetarias. En este caso la moneda se aprecia cuando la oferta monetaria crece menos respecto de la otra que se deprecia ante una mayor oferta de dinero.

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Ninguna de las teorías anteriores puede explicar lo que está ocurriendo, ya que las inflaciones estadounidense y europea son similares. Asimismo, la política monetaria más restrictiva es la europea (con objetivos exclusivamente antiinflacionarios) respecto de la norteamericana que incorpora objetivos antiinflacionarios y contracíclicos (para hacer frente a menores niveles de actividad económica y de ocupación). Otra teoría, en la misma dirección, es que el tipo de cambio del dólar americano respecto del euro dependería del balance entre la oferta y demanda de dinero de los EE.UU., con relación al mismo balance entre la oferta y demanda de dinero europea. Aquí la cuestión se pone más interesante ya que hablamos de lo que ocurra con los saldos monetarios relativos: diferencia entre la oferta y demanda de dinero. La liquidez internacional antes de la crisis incorporaba no solo las divisas norteamericanas (billetes), depósitos y certificados de corto plazo y otros activos líquidos como los derivados y opciones vinculados a commodities (petróleo, productos mineros y agrícolas), e índices de precios, entre otros. Con la crisis financiera la operación con estos derivados y opciones se redujo de manera significativa. Esta reducción no solo generó que los precios de los bienes asociados a estos se contrajeran, sino que los instrumentos financieros denominados en diversas monedas fueron sustituidos por las divisas norteamericanas, que constituyen un medio de pago a nivel internacional.

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La mayor demanda de dólares americanos por el motivo transacción, ante la menor disponibilidad de instrumentos financieros, se fortaleció por el motivo precaución. En la crisis la incertidumbre es muy alta. La inversión se reduce y los actores económicos prefieren mantener su riqueza en activos líquidos y seguros; en este caso los dólares americanos, de forma tal que se fortalece su cotización respecto del euro. No debemos tampoco olvidar que un activo internacional seguro y líquido asociado a los dólares son los bonos del tesoro norteamericano. Para comprar bonos hay que adquirir previamente divisas norteamericanas. Desde el último trimestre del 2008 y hasta la fecha se ha fortalecido la moneda norteamericana respecto del euro como resultado de que el desequilibrio monetario en este país, por la mayor demanda de dinero, es menor del que ocurriría en Euro-

« la señal puede

cambiar rápidamente en dirección contraria de forma tal que se fortalezca el euro y se debilite el dólar americano. »

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pa. En ambos grupos de países ha crecido la oferta de dinero, pero la demanda de dinero ha aumentado más en EE.UU. que en los países europeos. Hasta ahora el dólar americano sigue fuerte y lo seguirá siendo en tanto que pueda cumplir la función de medio de transacción y reserva de valor a nivel internacional. Sin embargo, tal como puede ocurrir con todas las variables económicas sujetas al libre mercado, la señal puede cambiar rápidamente en dirección contraria de forma tal que se fortalezca el euro y se debilite el dólar americano. Se identifican al menos cuatro factores que podrían revertir la paridad cambiaria actual. Nos referimos al surgimiento de presiones inflacionarias, un desempeño muy diferenciado en cuanto al producto bruto interno (PBI), la aparición de desbalances entre la oferta y demanda de dinero y una modificación en la percepción internacional sobre los bonos del tesoro del gobierno federal norteamericano que podría conducir a una menor demanda de dólares americanos. Es poco probable que se aviven las presiones inflacionarias en EE.UU., en un entorno de caída del PBI y cuando nos referimos a una economía tremendamente competitiva. Las presiones son deflacionarias. Asimismo, las previsiones de decrecimiento del producto europeo son mayores ahora que la caída prevista para EE.UU., aunque las señales durante el primer trimestre del 2009 han sido muy negativas. Una mayor contracción del PBI en EE.UU. respecto de


Europa podría generar que el dólar americano comience a depreciarse en la medida en que la demanda de dinero por motivo transacción se reduzca. Si los países con la balanza en cuenta corriente superavitaria (por ejemplo China) comienzan a percibir que los bonos del tesoro norteamericano no son un instrumento seguro y rentable, la demanda por la divisa estadounidense podría reducirse, con la consiguiente depreciación del dólar americano respecto de la apreciación de las otras monedas internacionales. La respuesta automática del mercado sería la elevación de los rendimientos de los bonos (tasas de interés) para que se vuelvan más atractivos, hasta el punto en que las mayores tasas de interés sean inútiles para atraer capitales externos. El repudio por los bonos podría iniciarse si la razón deuda/PBI norteamericana se eleva por encima de sus estándares históricos. Hay una paradoja clara en el hecho de que una economía debilitada por la crisis internacional tenga una moneda aparentemente sólida. Sin embargo, esta es una cuestión relativa dependiendo de la debilidad o fortaleza de los países con los cuales esta se intercambia. El problema surge en términos de que los tipos de cambio, al

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« Hay una paradoja

clara en el hecho de que una economía debilitada por la crisis internacional tenga una moneda aparentemente sólida. »

igual que cualquier precio relativo, son señales para las decisiones de consumo, producción, importación y exportación en los EE.UU., en Europa y en el resto del mundo en horizontes de mediano y largo plazo. La contradicción final, como ocurrió con la crisis cambiaria peruana en curso, es que el régimen de libre cambio otorga señales que no son consistentes con plazos más prolongados. La libertad cambiaria, al igual que en el Perú, genera inestabilidad creciente. Se trata nuevamente de pensar creativamente en opciones que generen menos distorsiones.

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L i l i a n a

G i l

Acciones adoptadas ante la crisis La crisis financiera generada a partir del descubrimiento de la burbuja inmobiliaria por los créditos subprime, la quiebra de sólidas instituciones financieras, los altos niveles de apalancamiento y exposición, la falta de información sobre instrumentos derivados y recientemente las pirámides financieras en las que sorprendentemente los principales clientes eran fondos de cobertura y entidades altamente especializadas nos han planteado interrogantes sobre diversos temas: ¿Cuál debiera ser la reacción de las entidades supervisoras? ¿Se requiere introducir algún cambio en la legislación? ¿Habría que efectuar ajustes en las políticas de supervisión y control? En las presentes líneas me referiré a la función del regulador del mercado de valores peruano, compartiendo con ustedes algunas reflexiones. Para ello es necesario repasar brevemente las funciones de la entidad responsable de la supervisión del mercado de valores en el Perú.

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La Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores - CONASEV, conforme a su Ley Orgánica, tiene a su cargo la promoción, supervisión y regulación del mercado de valores peruano, ejes centrales de su actuación que se traducen en funciones y atribuciones específicas recogidas en su Ley Orgánica y en la Ley de Mercado de Valores, entre las que destacan, como una de las más importantes, la de velar por la transparencia, procurando, y acá viene lo más relevante, “que todos los que actúen en el mercado cuenten con la mayor información disponible”. Es esta la tarea central de CONASEV respecto al principio de transparencia y tutela a los inversionistas: procurar que se cuente con la más amplia información posible, obviamente, con el propósito de que los destinatarios cuenten con los mayores recursos para evaluar sus propios riesgos y tomar sus decisiones de inversión.

Otra función medular, qué duda cabe, es la de ejercer la supervisión del mercado y de quienes actúan en él1 , tarea que radica en, utilizando los medios que le franquea la ley2 , cerciorarse del cumplimiento de las obligaciones que establece la normativa que las rige y detectar cualquier indicio o práctica engañosa o contraria a las normas, minimizando el riesgo de irregularidad o fraude en perjuicio de los inversionistas del mercado, es decir, comitentes, partícipes, bonistas, accionistas, etc. Merece destacarse que esta función, en lo que concierne al segmento de intermediación en el mercado de valores, ha tenido un giro importante a nivel legislativo. En efecto, hasta antes de la entrada en vigencia del Decreto Ley Nº 1061, norma aprobada en uso de las facultades otorgadas mediante la Ley N° 29157, la Bolsa de Valores era definida como entidad autorregulada y, como tal, tenía la responsabilidad

1

Bolsas de valores, instituciones de compensación y liquidación de valores, emisores, agentes de intermediación, administradoras de fondos mutuos, administradoras de fondos de inversión, empresas clasificadoras de riesgos y sociedades titulizadoras.

2

Disponer investigaciones y visitas de inspección, así como citar bajo el apremio que señala la ley para los testigos a cuanta persona estime que puede contribuir al éxito de las investigaciones que efectúe (artículo 11°, inciso j) de la Ley Orgánica). Intervenir administrativamente a las personas jurídicas que participen en el mercado de valores a quienes haya otorgado autorización de funcionamiento por indicios de graves irregularidades que pongan en riesgo el cumplimiento de las funciones que les son propias y por incurrir en transgresiones a la ley, estatutos y a las disposiciones dictadas por CONASEV ( artículo 356 de la Ley de Mercado de Valores). Dictar medidas cautelares, provisionales y correctivas respecto de las personas naturales o jurídicas bajo su competencia con prescindencia de si se hubiere iniciado o no un sancionador (artículo 358 de la Ley de Mercado de Valores).

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de ejercer la supervisión del mercado y de los agentes de intermediación que actuaban en los mecanismos centralizados de negociación que operasen bajo su conducción. Siendo ella la responsable de la supervisión y control de las sociedades agentes como entidades autorreguladas, la tarea del regulador, desde un punto de vista conceptual, era supervisar que la entidad autorregulada cumpla adecuadamente sus funciones; es decir, vigilar que ella supervise y aplique las medidas correctivas frente a cualquier hecho anómalo, lo cual, sin embargo, no implicaba que CONASEV renunciase o perdiese competencia para supervisar el mercado y a los intermediarios, sino que, dentro del propósito de la legislación que regía hasta diciembre del 2008, CONASEV debía apoyarse en el conocimiento de la bolsa sobre operaciones que realizan sus agentes, de modo tal que ambas sumasen esfuerzos para generar confianza y tomar acciones no solo preventivas sino correctivas. Ese esquema, que se encontraba recogido en la Ley de Mercado de Valores, ha quedado modificado al disponerse que CONASEV concentre y asuma la función de

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supervisión, sanción y control de los agentes de intermediación, sin perjuicio de reconocer que en el futuro esta tarea pueda ser asumida por entidades autorreguladoras independientes. Luego de los últimos acontecimientos se discute si debiera producirse un cambio en las reglas de juego o en el enfoque de las funciones del regulador. Se ha comentado inclusive que estaríamos frente a un cambio en el rol del Estado; como es usual, cuando enfrentamos situaciones de crisis se ponen a prueba las disposiciones legales, las visiones y las misiones de las entidades estatales. En este contexto, en los últimos meses se han producido pronunciamientos importantes que vale la pena destacar. El Organismo Internacional de Comisiones de Valores - IOSCO (International Organization of Securities Commissions), creado en 1983 y que agrupa a 170 países, es actualmente el principal foro mundial en materia de cooperación de los organismos reguladores de los mercados de valores3. Dicha entidad aprobó una serie de pautas que a continuación reseñamos.

Los objetivos de IOSCO son los siguientes: Desarrollar y promover unos modelos normativos de alta calidad con el fin de mantener unos mercados justos, eficaces y sólidos. Permitir a los organismos reguladores miembros un mejor intercambio de información sobre sus experiencias respectivas con el fin de promover el desarrollo de los mercados nacionales. Proporcionar asistencia a los organismos reguladores miembros en relación la supervisión coordinada y eficaz de las operaciones internacionales de valores. Promover la integridad de los mercados mediante una aplicación rigurosa de las normativas internacionales y mediante su ejecución eficaz para hacer frente a los delitos.


La primera, y probablemente una de las más importantes, es la de reforzar la transparencia en los mercados de valores con la finalidad de: (i) aumentar la información disponible por parte de emisores de productos estructurados, así como el acceso a la información por parte de los inversores y (ii) mejorar los procesos de administración de riesgo por parte de intermediarios en los asuntos específicos de valuación y contabilidad. Como consecuencia de ello se insta a las instituciones financieras a mejorar la información disponible para el mercado primario de instrumentos financieros estructurados y se propone que los participantes del mercado cooperen para identificar aquella información relevante y útil para lograr un apropiado nivel de transparencia. Se propone, asimismo, que las instituciones financieras hagan una completa y precisa declaración de su monto y nivel de exposición a los instrumentos financieros estructurados del mercado y se insta a los inversores institucionales, así como a los administradores de activos financieros, a desarrollar y emprender estrictos procesos de investigación y auditoría, previos a cualquier inversión en productos estructurados complejos. Se señala, asimismo, que teniendo en cuenta el impacto que han tenido los mercados financieros y productos no regulados en los mercados de capitales globales, debe propiciarse una mayor transparencia especialmente en aquellos segmentos de mercado no regulados, tales como mercados de

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« desarrollar y

emprender estrictos procesos de investigación y auditoría, previos a cualquier inversión en productos... »

OTC para los derivados y otros productos financieros estructurados. Del mismo modo para aquellas entidades no reguladas como los fondos de cobertura, incluyendo el desarrollo de recomendaciones orientadas a brindar mayor transparencia en su accionar. Todo esto no es más que una respuesta a la falta de información que quedó evidenciada luego de los últimos acontecimientos. Otro de los temas claves, que también generó un pronunciamiento del comité técnico del IOSCO, es el relativo a las empresas clasificadoras de riesgo. Las recomendaciones son las siguientes: 1. Revisar los roles y deberes de las agencias calificadoras de riesgo. Se debe evaluar, entre otros aspectos, si las metodologías existentes y los modelos para determinar las calificaciones crediticias de productos estructurados son apropiados para identificar un cambio sustancial en el nivel de riesgo de la operación.

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2. Si la calificación involucra a un tipo de producto financiero con escasos datos históricos sobre los cuales basar una calificación, se debe dejar claras, en un lugar destacado, las limitaciones de la clasificación. 3. Se debe velar porque se asignen recursos suficientes a la vigilancia y a la actualización de su personal subalterno para salvaguardar la independencia y objetividad de la clasificadora, evitándose conflictos de intereses. 4. Se debe precisar en sus informes de calificación si el emisor de un producto estructurado ha informado que está revelando públicamente toda la información pertinente o si existe información no pública en el proceso de clasificación. El Grupo de los 20, que no podía ser ajeno a este tema, a finales del año pasado luego de los hechos que denotaron la crisis, destacó la necesidad de reformar y fortalecer el sistema financiero a través del reforzamiento de la supervisión de las agencias de clasificación de riesgos y de los fondos de cobertura, y la necesidad de armonizar y revisar las normas contables ante el fracaso de la valoración de activos; recomendando que ningún participante o mercado financiero se encuentre al margen de regulación. Dicho grupo, en buena cuenta, destacó la importancia de promover la integridad ética de los mercados financieros, previniendo las actividades ilegales y fraudulentas, lo que se tradujo en recomendaciones y principios generales.

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« la importancia

de promover la integridad ética de los mercados financieros, previniendo las actividades ilegales y fraudulentas. »

Sin perjuicio de lo anterior, se viene discutiendo hoy en día la creación de un sistema de supervisión de fondos de cobertura, firmas de capital privado y empresas financieras, además de ampliar el alcance de la regulación financiera internacional, asuntos sobre los cuales escucharemos noticias en los próximos meses. Si bien en opinión de los expertos los efectos de la crisis impactarán en una diferente y menor medida a nuestro país, las entidades tienen que estar preparadas para tomar las acciones que fueran necesarias. CONASEV, en el marco de sus atribuciones y teniendo en cuenta las recomendaciones citadas, ha intensificado campañas de difusión y atención al usuario, promoviendo la creación de un área de defensoría del in-


versionista. La transparencia en el mercado y el énfasis en la supervisión son tareas claves para los próximos meses, la primera de ellas no solo vista de cara a dar información a inversionistas no sofisticados, sino como la obligación de los proveedores de los servicios normados por la legislación del mercado de valores de estar suficientemente capacitados para proporcionar en cualquier momento información que les soliciten sus usuarios, particularmente aquella referida a los riesgos de su inversión. En este contexto la función de velar por la transparencia alcanza una mayor importancia si se tiene en cuenta que uno de los aspectos que acrecentaron el impacto de la crisis financiera fue la crisis de confianza que se produjo luego de hacerse públicos los últimos acontecimientos, además del déficit de transparencia que se evidenció al no contarse con información suficiente sobre la situación real de las instituciones y sobre la naturaleza de los instrumentos negociados en los mercados financieros. Asimismo, este tema nos lleva a otros vinculados como el cumplimiento de las re4

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glas de buen gobierno corporativo4 y a la necesidad de evaluar si las empresas cumplen o no con brindar información suficiente, información que permita a los destinatarios tomar decisiones objetivamente. Respecto a esto CONASEV ha venido revisando la actual regulación con el fin de incorporar los cambios que sean necesarios para lograr dicho propósito. El segundo aspecto clave es la necesidad de enfatizar la vigilancia de los mercados y mirar cuidadosamente la actuación de las entidades autorreguladas, vigilancia que no debe generar sobrecostos que logren el efecto contrario o sobreproteccionismos que ocasionen un cambio en el concepto del inversionista sensato que incorpora la legislación de mercado de valores como referente al establecer obligaciones a quienes intervienen en un mercado público 5. Una de las medidas que adoptó CONASEV dentro del marco de su política de supervisión para aminorar posibles contingencias que podrían presentarse por efecto de la crisis fue la emisión de la Resolución de Gerencia General N° 041-2008-EF/94.01.2,

La Resolución de Gerencia General Nº 140-2005-EF/94.10 establece la obligación de informar de los emisores de valores de oferta pública, entre otros, del grado de cumplimiento de los principios de buen gobierno corporativo. El artículo 28° de la Ley de Mercado de Valores establece la obligación para las empresas que tienen valores inscritos en el registro de informar sus hechos de importancia, y precisa que la importancia de un hecho, es decir la relevancia de la información, se mide por la influencia que puede ejercer sobre un inversionista sensato para modificar su decisión de invertir o no en el valor. La reglamentación de CONASEV utiliza este mismo referente para establecer obligaciones, al igual que los órganos decisorios al resolver los casos que se someten a su consideración. El alcance de inversionista sensato ha sido desarrollado por el Tribunal Administrativo de CONASEV a través de distintas resoluciones.

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reduciendo el nivel de exposición de los agentes de intermediación de quince a cinco veces su patrimonio neto. Como se sabe, los agentes de intermediación deben respetar ciertos márgenes de endeudamiento y condiciones de liquidez y solvencia patrimonial mínimas que la legislación establece con relación al tipo de operaciones, plazo, cuantía, naturaleza de instrumentos negociados y el tipo de intermediarios. Uno de los referidos límites es el de posiciones en operaciones de compra con liquidación a plazo; hasta antes de la modificatoria los agentes de intermediación no podían endeudarse por encima de quin6

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ce veces su patrimonio neto, límite que alcanzaba entre otras operaciones a las de reporte6. Esto suponía que las sociedades agentes de bolsa podían mantener obligaciones pendientes de vencimiento derivadas de su intermediación como agente reportado hasta por un monto equivalente a quince veces su patrimonio neto, permitiéndose un nivel de exposición importante que podría tornarse peligroso en un contexto de caída en el precio de los valores otorgados en garantía, lo que generaba la obligación para el intermediario de reponer márgenes de garantía, bajo sanción de ser suspendido para operar.

Las operaciones de reporte están definidas en el reglamento de operaciones en rueda de bolsa del modo siguiente: Artículo 34 ° OPERACIONES DE REPORTE - MODIFICADO POR LA RC 049-2000-EF/94.10 Es aquella que comprende una venta de valores, a ser liquidada dentro del plazo establecido para las operaciones al contado o a plazo, y una simultánea compra a ser liquidada dentro del plazo pactado, por la misma cantidad y especie de valores y a un precio determinado. A la sociedad vendedora en la primera venta se le denomina “reportado”, mientras que a la sociedad compradora “reportante”. Es característica de las operaciones de reporte que los valores que se transfieren en propiedad, queden como margen de garantía del reportante para el cumplimiento de la liquidación de la última venta a plazo, en el porcentaje que establezca el Consejo. También se podrán realizar operaciones de reporte respecto a una lista de valores determinada según la metodología a que se refiere el artículo 27°. En estos casos, durante la vigencia de la operación de reporte y conforme al procedimiento establecido por el Consejo, el reportado podrá sustituir los valores materia de la operación por cualquier otro del indicado grupo de valores o de un grupo de valores de menor riesgo. Los valores serán transferidos en propiedad al reportante al liquidar la venta en el plazo establecido para las operaciones al contado. En caso de sustitución se efectuarán las correspondientes transferencias de propiedad, al reportante y reportado respectivamente. El plazo de estas operaciones no podrá exceder los 360 días calendario. El Consejo determinará los casos en que una operación de reporte conlleva la conformidad anticipada respecto de posteriores transferencias de la posición. Al margen de la definición legal citada, las operaciones de reporte son operaciones de financiamiento mediante la cual una persona natural o jurídica obtiene recursos con garantía de sus valores de otra persona, pactándose al vencimiento de la misma la devolución del dinero obtenido más un diferencial.


Estos hechos llevaron a CONASEV a tomar medidas prudenciales respecto a estas operaciones en resguardo del mercado, estableciéndose que dicho límite de endeudamiento no podía ser mayor a cinco veces el patrimonio neto. Y finalmente un tercer aspecto clave, que no quiero dejar de mencionar, es el rol de facilitador que le toca desempeñar al Estado, cuya responsabilidad es utilizar todos los medios que estén a su alcance para ofrecer mejores condiciones de inversión, procedimientos ágiles y una mayor apertura a nuevos emisores. Para lograr estos objetivos se han efectuado algunos ajustes en la Ley de Mercado de Valores y Ley de Fondos de Inversión mediante los decretos legislativos N° 1061 y 1046. Destacan, entre los principales cambios, la eliminación del representante de obligacionistas para aquellas ofertas que se dirijan exclusivamente a inversionistas institucionales (artículo 92 de la Ley de Mercado de Valores), la eliminación de la obligatoriedad de inscribir las acciones en la Bolsa de Valores (artículo 83), la tercera disposición final y complementaria del primero de los decretos legislativos nombrados que establece que deberán elaborarse normas que promuevan o generen incentivos para que un mayor número de empresas, preferente-

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mente las pequeñas y medianas, obtengan financiamiento a través del mercado de valores. La modificatoria a la Ley de Fondos de Inversión reconoce un régimen simplificado para tales fondos7, lo que ha sido materia de desarrollo por parte de la Resolución CONASEV N° 81-2008-EF/94.01.1, mediante la cual se permite a aquellos fondos que decidan lanzar una oferta pública dirigida a inversionistas calificados, beneficiarse de un trámite de aprobación automática, liberándolos de una serie de cargas y sobrecostos que no se condicen con la naturaleza de los destinatarios a quienes se dirige la oferta. Finalmente, no deben perderse de vista algunos referentes objetivos positivos para el país como fue el de la obtención del grado de inversión, como lo es el de la información acerca de que el Perú se avizora como uno de los países que tendrá el mayor crecimiento en la región, y como lo fue el crecimiento en las emisiones de oferta pública. Según datos de CONASEV, al cierre del ejercicio 2008, si bien por efecto de la crisis se produjo una reducción en 15.5% de las colocaciones de valores emitidos por oferta pública, se observó que las empresas mantenían su interés en seguir participando en el mercado público. Esto se reflejó en el hecho objetivo de que a diciembre del 2008

El artículo 12° del Decreto Legislativo Nº 1046 establece que CONASEV puede crear un régimen simplificado para los fondos que tales sociedades administren, flexibilizando los requisitos que establezcan las normas que por ley les son aplicables. Este artículo ha permitido liberar a las sociedades administradoras de fondos de inversión de tener que constituir garantías.

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se inscribieron US$ 1,412 millones de dólares o 4,812 millones de soles. Si analizamos comparativamente el monto inscrito con relación al ejercicio anterior encontraremos un incremento en 22%, lo que tendría como explicación que pese al efecto del aumento en las tasas de interés en moneda nacional y extranjera como consecuencia de la crisis, los emisores mantienen su interés en financiarse a través del mercado de valores. Del mismo modo, según información de CONASEV, en febrero del 2009 se registraron colocaciones de títulos por un monto equi-

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valente a US$ 108 millones, lo que significó un aumento de 29% respecto al mismo mes del año anterior. Asimismo las colocaciones totalizaron US$ 176.4 millones en el primer bimestre del presente año, 47% más respecto al monto colocado en los dos primeros meses del año anterior.


Cuaderno de Rutas

C a r l o s

C a s t i l l o

La triple raíz de la crisis contemporánea Las sociedades occidentales, no solamente sus economías, están en crisis. Aun más, su secuela se deja sentir con mayor dureza en los pueblos de la periferia. Es una crisis global, cuyos alcances son insospechados pero cuyo origen es, sin duda, más oscuro. Si bien se la interpreta en clave económica, la crisis debe pensarse sin embargo de manera interdisciplinaria y decisiva. Desde la ecología al derecho, de la cultura a la forma de hacer guerra, hay un agotamiento, una puesta en cuestión de la manera en que hemos concebido la vida, en el contexto contemporáneo, y cómo efectivamente vivimos por encima o por debajo de los discursos que la justifican. ¿Pero cuál será la genealogía de esta crisis que pone en entredicho el sentido del devenir histórico de Occidente?

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LA TRIPLE RAÍZ DE LA CRISIS Más de un especialista ha enfatizado que estamos ante una “crisis generalizada de sobreproducción, inherente al sistema capitalista”. La frase es innegable, pero enunciarla no aclara mucho el sentido de la actual crisis civilizatoria. Quizás la razón de ello radique en que los conceptos, o categorías explicativas, usados para intentar dar cuenta de la también llamada “crisis sistémica” se tornan opacos para ese ejercicio intelectual, pues están también, y de forma principal, afectados por la dramática coyuntura. Basta recordar cómo, en un discurso justificante o parafraseado en el uso coloquial, se apela de manera recurrente a ciertos términos que sugieren adherencia incondicional y comprometida de la colectividad. Por ejemplo, las expresiones “desarrollo nacional”, “modernización social”, “racionalidad administrativa” casi han descendido al nivel de perogrulladas, es decir, afirmaciones notoriamente sabidas que se revelan, al decirlas, como necedades o simplezas. Pero, como toda simpleza, estas frases (que a veces son la síntesis de todo un discurso político) contienen una verdad en germen y, por ello, muy genérica: la relativa a relacionar, con acierto, la modernidad con el desarrollo, y ambas con la racionalidad. El desarrollo y la racionalidad son los caballitos de batalla de la modernidad, promocionados por ella desde sus inicios y a lo largo de su discurso, llámese filosófico,

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« las expresiones

‘desarrollo nacional’, ‘modernización social’, ‘racionalidad administrativa’ casi han descendido al nivel de perogrulladas »

político o social. ¿Cómo y por qué? Trataremos de explicarlo en el siguiente artículo, pero antes conviene subrayar aquí el carácter de “fetiches” de estas categorías modernas para la sociología, tal como lo sostiene, por ejemplo, la conocida Agnes Heller. Fetiches que, a pesar de la crisis, persisten en ser defendidos, olvidando que con ellos se legitima la crisis global. Según Heller, el carácter fetichista de ciertas nociones científicas requeridas para hacer un diagnóstico social emergen en la modernidad. Esto sucede cuando la sociología o, más precisamente, la sociología teórica, incorpora en su proceso de investigación “conceptos generalizados de estructura o acción”, desapareciendo tras estas categorías los sujetos individuales “con sus opiniones, ideas e intuiciones”. De manera corriente, la teoría social incurre en este procedimiento: “los teóricos sociales construyen primero una imagen del funcionamiento de las instituciones, y


luego imputan motivaciones, ideas y opiniones a los miembros de las instituciones o estructuras que están estudiando” (Heller, 1991: 29). La sociología teórica en su esfuerzo por brindar un conocimiento verdadero acerca de la sociedad, trabaja mediante conceptos generalizados de la estructura social y de la acción, los cuales son, en realidad, conceptos sociológicos; esto es, categorías que interpretan “las relaciones sociales como relaciones entre funciones sociales” (ibid., p. 23). El concepto contemporáneo de “Estado” es un buen ejemplo de cómo la ciencia social opera con categorías fetichistas para captar las pautas que constituyen y rigen a la sociedad moderna. Si en tiempos premodernos se preguntaba, desde la filosofía, quiénes constituían el Estado era porque se le pensaba –recordemos a Aristóteles– como “la suma total de ciudadanos”. Es decir, la pregunta recorría el camino de determinar las personas y las relaciones existentes entre ellas para arribar recién al concepto o categoría que las explicara o representara. En cambio, la sociología moderna no indaga “quienes constituyen el Estado sino qué es el Estado”. La pregunta sugiere el camino inverso: postulada una categoría se intenta explicitar las relaciones o funciones que ella organiza conceptualmente dentro de un sistema. De manera que “la cuestión qué es el Estado” indica que este es entendido como un sistema o subsistema que cumple una diversidad de funciones en relación a la “sociedad civil” o a otros subsistemas de

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la sociedad moderna. Más aún, indica que las personas, e incluso varias instituciones activas dentro del sistema, “desempeñan funciones circunscritas bajo constricciones sistémicas” (ibid., p. 24). Para la sociología, operar con categorías generales fetichizadas tiene la ventaja de poder plantear preguntas pertinentes, pues trazan un marco conceptual donde es posible ubicar el sentido de una relación o la orientación de una función social. Sin embargo, su desventaja consiste en no poder alcanzar una respuesta unánime debido a “la creciente complejidad sistémica de la modernidad” o, si se prefiere, a “la creciente racionalización de las instituciones modernas” (ibid., p. 25). El concepto-fetiche de “Estado” no es el único por cierto. Lo mismo sucede con las categorías “mercado”, “clase social”, “sociedad civil”, “economía” y es-

« por brindar un

conocimiento verdadero acerca de la sociedad, trabaja mediante conceptos generalizados de la estructura social y de la acción. »

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pecialmente, según lo creemos, con las de “desarrollo” y “racionalidad”. Y es que el desarrollo y la racionalidad, como ya lo hemos dicho, son características decisivas de la modernidad. La investigación sociológica (igual que la de muchas disciplinas propiamente modernas) persigue captar la racionalidad (o no racionalidad) de la acción y, por supuesto, de los actos de habla (como precisaría Habermas) de los sujetos individuales o, como gusta llamarlos Touraine, de los actores sociales. En tal sentido, la pregunta que se impone es: ¿puede en realidad la sociología, y los interpretes de la crisis contemporánea, recurriendo a los conceptos-fetiches, explicar o interpretar la racionalidad de la modernidad y, en consecuencia, estar capacitados para explicar también su crisis? Antes de responder esta cuestión, tratemos de ver la relación entre la modernidad

« desfetichicemos tales términos librándolos de su seductora impresión ideológica, demagógica y, a veces, banal. »

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y las categorías de “desarrollo” y “racionalidad”, cuya síntesis da como resultado la categoría también manida de “modernización”. Acaso al hacerlo desfetichicemos tales términos librándolos de su seductora impresión ideológica, demagógica y, a veces, banal; ahora que la crisis es real para el capital, la tasa de ganancia, los recursos energéticos, la producción de alimentos, la ética, etc. Pero, ante todo, es la crisis del desarrollo, de la racionalidad y de la modernización. Esta triple raíz da cuenta de los demás malestares, auspiciados por esos fetiches. LA CRISIS DE LA MODERNIZACIÓN “Ser modernos es vivir una vida de paradojas y contradicciones”. Con esta expresión casi hermética (pues revela tanto como oculta), Marshall Berman –ya desde el prefacio de su obra Todo lo sólido se desvanece en el aire (1989, p. XI)– nos introduce al tema de la modernidad transmitiéndonos la extraña forma en que ella se presenta. De una parte, como la realidad paradójica y contradictoria que nace de la vida humana y donde ella se desenvuelve; y, de otra parte, como la tendencia a vivir de ese modo. En otras palabras, en un caso la modernidad es la experiencia de la realidad suscitada y constituida por el dominio de lo humano, que marcado por un doble ritmo antagónico manifiesta en contradicciones todo cuanto es o hace el hombre al vivir. En el otro caso, la modernidad es el deseo


de aquella experiencia (e, igualmente, la experiencia de ese deseo), el vivir como moderno. ¿Cuál es el sentido de esta experiencia? Berman nos lo precisa afirmando: “Hay una forma de experiencia vital –la experiencia del tiempo y del espacio, de uno mismo y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida– que comparten hoy los hombres y mujeres de todo el mundo. Llamaré a este conjunto de experiencias la modernidad” (ibid., p. 1). En efecto, la modernidad es la actual y singular experiencia inherente al vivir difundida en (o compartida por) todos los hombres de lo que es su medio, su realidad circundante, de las cosas y de los individuos que la integran y, finalmente, de lo que ellos mismos son, de cuanto han hecho y hacen para configurar tal realidad al modo moderno. Pero pareciese haber en estas palabras, que persiguen conceptualizar lo que es la modernidad, un vicio de circularidad. Se habla de modernidad suponiendo lo moderno, algo que precisamente debe esclarecerse en lo que se intenta definir, puesto que: ¿a qué alude el término moderno?, ¿qué hace que la vida actual de un hombre se desarrolle con los signos de la modernidad?, ¿por qué la vida de un hombre del siglo X no presenta, en la experiencia de su vivir, ese carácter esencial por el cual puede ser llamado moderno? La respuesta a las dos últimas interrogantes se da justamente a partir de lo que hace diferente al

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hombre en cada una de ellas: su relación con el tiempo. El hombre es moderno por vivir en el “tiempo presente” del cual se celebra lo que trae consigo: la novedad, el cambio hacia algo más y mejor. A costa de ser modernos hemos renunciado a la sombra del pasado que buscaba perpetuarse en la continuidad de las costumbres y de la tradición persiguiendo, en su reemplazo, lo que nos viene del futuro: lo nuevo, lo último, lo moderno. Aquí Berman coincide con Habermas (1989) y Octavio Paz (1974). Este último veía en la ruptura con la tradición (o, mejor dicho, en la destrucción del vínculo que nos une al pasado) el rasgo distintivo de la modernidad. Lo moderno sería una reiterada interrupción, un permanente quebrantamiento de la transmisión del legado que media entre una generación y otra. La modernidad desaloja la moda imperante que se resiste, contra natura, a pasar de moda. Rompe con lo habitual, con el modo de vida familiar y cotidiano que adquirió, con el paso del tiempo, olor a reliquia, a lo viejo, a lo pasado. Lo que ya no impera, lo que ya no está vigente, cede ante la novedad con la cual el futuro conmueve nuestro presente y lo tienta al cambio: dejar la tradición por la vanguardia. Y si la vanguardia en vez de fluir se instala en el ahora, con ánimo de perennizarse, se condena a ser superada, demanda su renovación, por lo que deviene en actual hasta que se convierta en asunto del pasado y exija un nuevo cambio.

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« comunicación

de masas ‘que envuelven a las sociedades y pueblos más diversos`, con la consecuente estandarización cultural... »

De suerte que, como lo describe Berman: “Ser modernos es encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder, alegría, crecimiento, transformación de nosotros y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos” (op. cit., p. 8). Más aún, el hombre moderno expresa una “(...) disposición adversa contra sí mismo, a cuestionarse y negar todo lo que se ha dicho, a transformarse en una amplia gama de voces armónicas o disonantes y a estirarse, más allá de sus capacidades hasta una gama infinita más amplia, a expresar y captar un mundo en el que todo está preñado de su contrario”. Al punto incluso que “ser modernos es ser antimodernos” (ibid., p. 10). En suma, la modernidad se descubre como una continua transformación de la 1

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realidad en su persecución de lo nuevo, de lo siempre actual como signo auténtico de vida. Pero queda por ver la génesis de ese poder de transformación constante de todo; es decir, responder por qué en los marcos espacio-temporales de la modernidad se da ese dinamismo por el que –como lo dijera Marx– “todo lo sólido se desvanece en el aire”1 . Para explicar este punto Berman señala las que considera las fuentes a partir de las cuales se ha generado la modernidad: • Grandes descubrimientos científicos que “han cambiado nuestras imágenes del universo y nuestro lugar en él”. • La industrialización de la producción que “transforma el conocimiento en tecnología, crea nuevos entornos y destruye los antiguos, acelera el ritmo general de la vida, genera nuevas formas de poder colectivo y de lucha de clases”. • Las desmesuradas alteraciones demográficas “que han separado a millones de personas de su hábitat ancestral”. • Un excesivo y caótico crecimiento urbano. • La presencia de sistemas de comunicación de masas “que envuelven a las sociedades y pueblos más diversos”, con la consecuente estandarización cultural y el deterioro de las culturas autóctonas.

Berman afirma que a Marx “rara vez se le asocia con alguna especie de modernismo” y advierte que si lo viéramos como un modernista “notaremos el movimiento dialéctico que subyace y anima su pensamiento”. (Cf. Berman, 1991: 48 y 49).


• El establecimiento de estados con mucho poder, estructurados y dirigidos burocráticamente. • Los movimientos sociales de masas y pueblos que buscan su reivindicación social, cultural, económica e ideológica; es decir, una autonomía para conducir sus propios destinos. • “Conduciendo y manteniendo a todas estas personas e instituciones un mercado capitalista mundial siempre en expansión y drásticamente fluctuante” (Berman, 1989: 2). Al conjunto de estos procesos sociales Berman lo llama “modernización”. Pero, a su vez, la modernización se vuelve causa de otro factor (también proceso) determinante en la configuración de la modernidad: “estos procesos de la historia mundial han nutrido una asombrosa variedad de ideas y visiones que pretenden hacer de los hombres y mujeres sujetos tanto como objetos de la modernización, a la vez darles el poder de cambiar el mundo que los está cambiando” (ibid.). Este conjunto de ideas y visiones recibe el nombre de modernismo2. Mientras que la modernización o los procesos sociales desencadenantes de la modernidad actúan en el plano material

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« Lo que habría entre

modernización y modernismo sería una relación dialéctica permanente, una influencia recíproca intensa. » de la vida moderna, el modernismo, en cambio, con su sentido estético, sus nociones y valoraciones morales, religiosas,sus doctrinas políticas y del pensamiento en general (con su concepción del mundo) actuarían en el plano espiritual de lo que es la modernidad, configurándola. Y en medio de las dos se encontraría –como lo señala Perry Anderson– “el término medio de la propia modernidad, que no es ni un proceso económico ni una visión cultural sino la experiencia histórica que media entre una y otro” (Anderson, op. cit., p. 68). Lo que habría entre modernización y modernismo sería una relación dialéctica permanente, una influencia recíproca intensa que en la modernidad presenta el nivel más alto de interrelación al punto

Comentando esta idea de Berman, Perry Anderson afirma lo siguiente: “Aunque es posterior a la modernización, en el sentido de que marca la llegada de un vocabulario coherente para una experiencia de modernidad anterior a él, una vez instalado, el modernismo no conoce tampoco ningún principio interno de variación. Simplemente sigue reproduciéndose” (Anderson, 1991: 68).

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que del encuentro continuo del proceso social y de la visión cultural, de lo material y lo espiritual nace (tan igual como surge la chispa del choque o la frotación intensa de dos guijarros) ese dinamismo que volatiliza todo, haciendo del mundo y de la vida del hombre algo “preñado de su contrario”, algo que continuamente se desvanece en el aire3 . ¿A qué responde ese dinamismo? ¿A tal poder transformador le es propio algún sentido o es simplemente el movimiento azaroso producto de fuerzas encontradas? Por otra parte, si la modernización y el modernismo son dos procesos históricos generadores de la modernidad, y esta es considerada como una forma singular de experiencia vital de un tiempo y de un espacio –los cuales son marcos de la historia–, entonces: ¿cuál es la relación entre ese dinamismo moderno y la historia? Tal dinamismo (o poder de transformación constante) no es la resultante de las fuerzas materiales y espirituales que actúan en la modernidad. En todo caso lo que hacen estas fuerzas es darle un sentido al objetivarlo en formas sociales (modernización) o ideales (modernismo), configurando así la vida moderna e intensi-

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« darle un sentido

al objetivarlo en formas sociales (modernización) o ideales (modernismo), configurando así la vida moderna. »

ficando más dicho poder. Es el dinamismo el que crea y destruye las formas sociales o culturales que producen en el hombre moderno una sensación de desavenencia de todo y en todo momento. Es aquí cuando el hombre experimenta la modernidad y lo paradójico de su condición al descubrirse como parte de esa realidad creadora y la vez destructora, sintiéndose a sí mismo como constituido por esas fuerzas conflictuadas, en su deseo de poder ser siempre nuevo, moderno. De esto surge precisamente, la experiencia de ser paradójico, pero no a cualquier nivel sino a un nivel existencial superlativo, donde el

De ahí lo significativo de las palabras de Berman sobre su obra: “Este libro es un estudio de la dialéctica entre modernización y modernismo” (1989: 2). A partir de tales categorías analiza a los protagonistas de la modernidad. En el primer capítulo trata a Goethe, en el segundo a Marx y en el tercero a Baudelaire. Los dos últimos capítulos los dedica a un análisis de la sociedad moderna vista por sus escritores y arquitectos a lo largo de los siglos XIX y XX.


doble ritmo antagónico se hace absoluto, al punto de que el hombre de la modernidad percibe a cada paso la creación y desintegración de su mundo y él mismo se siente entronizado y desterrado, muerto y revivido por el continuo movimiento de sístole y diástole del corazón de la vida moderna, cuya esencia es el cambio constante, la permanente transformación hasta hacer que todo se vuelva, que todo sea inevitablemente transitorio . Para Berman toda esta lectura de la modernidad es posible a partir de una idea clave, totalmente explicativa de ese dinamismo, de la complejidad en aumento de las sociedades y de la forma de vida de la modernidad: la idea (y por qué no decirlo, el deseo) de desarrollo. El desarrollo es lo que vincula a la modernización y al modernismo4. CRISIS DEL DESARROLLO La noción de desarrollo sería para Berman el principio de la modernidad, una noción que aparecería primero como libertad ante la autoridad (religiosa) del pasado, luego asumiría la forma de hacer y ser su propio destino sirviéndose de los cánones propios del hombre: su razón y su

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imaginación y, finalmente, se transformaría en la consecución de la realización de una utopía: la de un buen vivir. Es decir, los procesos sociales tanto como las ideas y visiones conformantes de la modernidad tienen su origen en el poder de transformación del hombre, en su deseo insaciable de novedad, la cual a su vez responde (en su rechazo al pasado, en su horror al detenimiento y en su temor al retroceso) a una convicción intensa, a un sentimiento profundo, a una idea indomable: la idea de desarrollo sin fin que, posteriormente, asumiría el carácter polémico de progreso cuyo norte tendría, en algunos casos, el nombre de utopía. El desarrollo, pues, es la fuente de la mayoría de las paradojas modernas. ¿Por qué hablar de paradojas? Porque el desarrollo se entiende de dos maneras: en tanto “gigantescas transformaciones objetivas de la sociedad desencadenadas por el advenimiento del mercado mundial capitalista” hablamos de desarrollo económico; pero en cuanto consideramos “las enormes transformaciones subjetivas de la vida y la personalidad individuales que se producen bajo el impacto” hablamos de autodesarrollo (Anderson, op. cit., pp. 68-69)5. ¿Acaso el indudable desarrollo económico

La modernidad es “la unidad de la destrucción: nos arroja a todos a una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia” (Berman, 1989, op. cit., p. 1). Berman afirma que “el mercado capitalista mundial” es lo que “conduce y mantiene a estas personas e instituciones”, vincula al hombre con su medio, enlaza su mundo interior con su realidad exterior; es decir, estructura la vida al modo moderno.

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capitalista no “genera también una sociedad, brutalmente alienada y atomizada, desgarrada por una insensible explotación económica y una fría indiferencia social, que destruye todos los valores culturales o políticos que ella misma ha hecho posible?” (ibid.). ¿El sentimiento contradictorio de la vida moderna, de su falta de sentido, acaso no es el rasgo desconcertante con el cual el capitalismo impregna sus dominios? De esta manera, diciéndolo en palabras de Castoriadis, “el desarrollo se convirtió a la vez en un eslogan y en un tema de la ideología oficial y ‘profesional’, así como de los políticos y gobernantes” (1991: 90). Por ejemplo, el desarrollo económico se convirtió en el criterio para valorar a una sociedad o a un país. Se empezó a distinguir entre estados desarrollados y aquellos otros estados subdesarrollados o menos desarrollados, especialmente los del TecMundo, cuyo crecimiento económico era nulo o exiguo. A estos últimos había que conducirlos por las vías del desarrollo sacándolos del atraso. Para ello la sociedad debía transformarse, gracias a la modernización, con vista al anhelado crecimiento autosostenido. El problema se reducía a crecer más y pronto, “un crecimiento de un tipo dado, con un contenido específi-

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co, que suponía unas determinadas consecuencias humanas y sociales” (ibid., p. 91)6. Esta visión del desarrollo implica varias cosas: Occidente con sus categorías de “desarrollo”, “economía”, “racionalidad” se asumía y proponía “como modelo para el conjunto del mundo” (tenía el secreto para superar los “obstáculos del desarrollo”). Además, el supuesto “modo de vida apropiado para toda sociedad humana” exigía una previa transformación global de la sociedad, debían cambiar –como lo hemos visto con Berman– las estructuras sociales, las actitudes, la mentalidad, los valores, etc.

« el desarrollo se

convirtió a la vez en un eslogan y en un tema de la ideología oficial y ‘profesional’, así como de los políticos y gobernantes. »

Cabe decir que Berman hace distinciones acerca del modo en que el modernismo en los países subdesarrollados se presenta de un modo “fantasioso” por cuanto no ha habido, paralelamente, la modernización, el correlato material de tales ideas. ¿Es posible entonces hablar de modernidad donde hay modernismo aun cuando la modernización este ausente? (Cf. 1989: 239-240).


¿Pero cómo Occidente explica y justifica tales pretensiones comúnmente impuestas en nombre de la modernidad? La respuesta es una sola: “existen razones racionales que explican y justifican el triunfo de la variedad particular de razón exhibida en Occidente” y que se halla en la base del proyecto moderno (Castoriadis, op. cit., p. 97). La idea de un mundo moderno se consolida a finales del siglo XVII, con la polémica francesa entre los antiguos y modernos de la cual surgirá la idea ilustrada del progreso y “la definición de la sociedad como un sistema perfectible, que se sujeta progresivamente a paradigmas más racionales de acción” (Melo, 1991: 225). El ideal de progreso sugiere, pues, que no hay límites a la progresión del conocimiento, no hay límites para los poderes y las posibilidades de la razón, una razón que –según los científicos– sigue “una progresión asintótica del conocimiento hacia la verdad absoluta” (Castoriadis, op. cit., pp. 98-99). Y dicha razón, desde Descartes, es una razón matemática, cuantitativa; mide el avance en términos de cantidad y no de calidad, está dispuesta a registrar el crecimiento ilimitado de la producción y de las fuerzas productivas, es la racionalidad cognitivo- instrumental de un macrosujeto que se aplica en la vinculación de la ciencia a la industria y de la industria a la ciencia, generando “la omnipotencia virtual de la técnica” frente a la cual la naturaleza y la sociedad quedan sometidas, al descubrirse las leyes (y, por tanto, la racionalidad) de los mecanismos naturales y económicos.

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« El ideal de

progreso sugiere, pues, que no hay límites a la progresión del conocimiento, no hay límites para los poderes y las posibilidades de la razón. »

CRISIS DE LA RACIONALIDAD El ascenso del racionalismo occidental significó, a la vez, el desarrollo de la modernidad, la coincidencia y convergencia de la modernización y del modernismo, el matrimonio “incestuoso” de estas dos corrientes que en palabras de Castoriadis son: el nacimiento y la expansión de la burguesía, el interés obsesivo y creciente que se siente por los inventos y los descubrimientos, el desmoronamiento progresivo de la representación medieval del mundo y de la sociedad, la Reforma, el paso del mundo cerrado al universo infinito, la matematización de las ciencias, la perspectiva de un progreso indefinido del conocimiento y la idea de que el uso apropiado de la razón es la condición necesaria y suficiente para que nos volvamos dueños y poseedores de la naturaleza (Castoriadis, op. cit., p. 98).

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Resumiendo: la modernidad promueve un desarrollo histórico y social que no se sujeta a ninguna norma, que no está definido por nada excepto por la capacidad de alcanzar nuevos estados. Es un desarrollo indefinido del crecimiento de las cantidades; de ahí que la economía –al tratar de cantidades– sea considerada durante estos dos últimos siglos “como el reino y el paradigma de la racionalidad en los asuntos humanos”. Y es que la economía logra en apariencia una matematización o, si se prefiere, racionalización de la actividad humana, mide los fenómenos vinculados a esta de una manera que se muestra esencial (más aún ahora que se habla de la “aldea global”) en términos económicos. La idea de la racionalidad de la economía (sea al nivel teórico de la comprensión de los hechos o bien al nivel práctico de la definición de una política económica óptima) es la que avala el auge del capitalismo, es la que sustenta el progreso de la técnica (que no es exactamente buena en sí misma pues su mala utilización es propia del mismo instinto que la inspira: creación, transformación y destrucción), es la que extendió prometedoramente la ilusión de la organización racional de la sociedad en virtud de la supremacía del cálculo económico. En fin, es esta ideología racionalista la que Occidente, en la modernidad, llevó a su extremo haciendo “una interpretación y una realización teórica y práctica de la Razón”, la misma que en tanto razón ins-

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trumental postuló la libertad absoluta en las democracias liberales que dejan hacer y pasar lo querido por la mano invisible del mercado, del cual ahora somos parte como simples consumidores, queriéndolo o no. La visión de la historia labrada por la modernidad justifica el ideal –y en tal sentido la fetichización– de la racionalidad surgida con el proceso económico convertido, a su vez, en el criterio para medir el desarrollo de un pueblo. Pero el proceso económico solo alude a la modernización de que nos hablaba Berman; más aún, el desarrollo de la ciencia, y de la tecnología concomitante a ese proceso, se ha convertido en conditio sine qua non de la modernización de una sociedad. En efecto, el fomento de la ciencia y de la tecnología es necesario en un proceso de modernización, pero ello no significa automáticamente un fortalecimiento de la cultura; esto es, del modernismo, aspecto

« el desarrollo de

la ciencia, y de la tecnología concomitante a ese proceso, se ha convertido en conditio sine qua non de la modernización. »


también fundamental de la modernidad. ¿Qué está pasando entonces? Sucede que inadvertidamente se ha identificado modernidad y modernización y, asimismo, hemos olvidado o simplemente ignoramos “cómo usar nuestro modernismo”. Berman lo expresa de la siguiente forma: Nuestros pensadores del siglo XIX eran tanto entusiastas como enemigos de la vida moderna, y lucharon exhaustivamente con sus ambigüedades y contradicciones; sus autoparodias y tensiones interiores eran algunas de las fuentes principales de su poder creativo. Sus sucesores del siglo XX hacen polarizaciones más rígidas y generalizaciones categóricas. Se considera a la modernidad con un entusiasmo ciego y acrítico, o se la condena con una lejanía y un desprecio olímpicos: en cualquier caso, como un monolito cerrado, incapaz de ser moldeado o transformado por el hombre moderno. Las visiones abiertas de la vida moderna fueron suplantadas por visiones cerradas (Berman, 1991: 52-55). Se ha perdido, pues, la relación entre el modernismo (la cultura) y nuestras vidas, privilegiando únicamente “una identificación simplista de la modernidad con la propia tecnología, que excluye radicalmente a la gente que produce y es producida por ella” (Anderson, op. cit., p. 70). Al polarizarse de esta manera la modernidad ha anulado su carácter esencialmente am-

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« Al mencionar

la palabra ‘modernidad’ solo pensamos en máquinas más sofisticadas y no en los hombres que están detrás de ellas. »

biguo y dialéctico. Al mencionar la palabra “modernidad” solo pensamos en máquinas más sofisticadas y no en los hombres que están detrás de ellas con su mundo de pensamientos, ideas e intuiciones y que le dan “sentido a la propia máquina”. De ahí la percepción común de que “la modernidad está constituida por sus máquinas, de las que los hombres y mujeres modernos son meras reproducciones mecánicas” (Berman, 1991: 57). La racionalidad científica y tecnológica, objetivada en los procesos de modernización, limita el mundo de vida del hombre a un mundo de objetos manipulables técnicamente, marginándose así otras cualidades propias de la cotidianidad. En todo caso el único “modernismo” que subyace a los modelos de modernización es el discurso que justifica el poder (y por ello debe ser considerado como ideología) del orden económico moderno. Es el discurso que justifica el que la tecnología moderna

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« nos seguimos

cuestionando la validez de términos como desarrollo y racionalidad o, más bien, a través de ellos indagamos en torno a los problemas sociales.»

y la organización social determinen el destino del hombre matando la idea (no otra cosa se hace cuando se dice alegremente “muerte de las utopías”) de que los sujetos o actores modernos todavía son capaces de entender su destino y luchar contra él. TRAS LA CRISIS Aunque suene paradójico, gracias a las consecuencias peligrosas que ha originado el proceso de modernización al poner en peligro, por ejemplo, el orden ecológico, es que ahora nos hemos preguntado –al advertir que el hombre ha perdido el control de las fuerzas del desarrollo que se están volviendo contra él– si la modernidad está en crisis y por qué. Para Berman, una forma de salvar a la modernidad sin negarla es primero tomando conocimiento de

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cuáles son las contradicciones de las que el hombre ha perdido control y se vuelven contra él. Además, la solución se complementa con recordar los modernismos del siglo XIX y ver cuánto pueden enseñarnos en la comprensión y resolución de nuestros problemas (Hoyos, 1991: 411). La modernidad se ha estancado en una visión de la historia lineal en la que se suceden indistintamente, como sus títulos expositivos: desarrollo, modernización, racionalidad, ciencia y tecnología; olvidándonos que ellos son producto de la actuación del hombre por hacerse comprensible y poseedor de su medio; es decir, responden a la misma historia. Desarrollo y racionalidad, como ciencia y tecnología, se consideran no solo puertas de acceso a la modernidad, sino además, “la garantía exclusiva de permanencia en su proyecto” (Berman, 1991: 29). Los modernismos se han sucedido en aras de la renovación, pero esta satisfacción de la razón y su progreso han permanecido acentuando su rol, ya no como simples categorías que se validan en la medida en que explican algo, sino como una visión o subespecie alternativas, que se legitiman por sí mismas. Berman dice “que una virtud distintiva del modernismo es que sus preguntas quedan en el aire mucho tiempo después de que las mismas preguntas y sus respuestas abandonan la escena” (ibid.). Entonces cabe reflexionar si nos seguimos cuestionando la validez de términos como desarrollo y racionalidad o, más bien, a través


« La razón de esto

es que la historia y el quehacer de la sociología corren en el mismo sentido que el de la modernidad. »

de ellos indagamos en torno a los problemas sociales. Ni siquiera se ha probado que un desarrollo coherente de la ciencia y de la tecnología vaya a garantizarnos automáticamente un mejoramiento de la vida y de la cultura. Lo indudable, sin embargo, es que la racionalización del desarrollo (y el desarrollo de la racionalidad) pretenden cumplir los fines de la modernidad, con el elevado costo de hacerlo en forma de dominación absoluta de un sistema en el que desaparece el sujeto en nombre del cual se postuló ese proyecto político, social y cultural. Este recorrido que hemos hecho tras la modernidad, siguiendo las pistas del desarrollo y la racionalidad, debe capacitarnos para –como lo sustenta Castoriadis– “denunciar y destruir la ideología racionalista, la ilusión de la omnipotencia, la supremacía del cálculo económico, el absurdo y la

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incoherencia de la organización racional de la sociedad, la nueva religión de la ciencia, la idea del desarrollo por el desarrollo” (Castoriadis, op. cit., p. 110). Para lograr esto debemos tener siempre presente que la razón y la racionalidad son creaciones históricas del hombre y debemos asumirlas desde esta perspectiva. Esto nos devuelve al tema inicial de nuestra reflexión. Fue Max Weber quien con el concepto de racionalización intentó expresar los efectos del progreso científico y técnico al interior del marco institucional de las sociedades (Habermas, 1970: 9). De suerte que, como lo dice Habermas, “es la sociología la que mejor conecta en sus conceptos básicos con la problemática de la racionalidad” (1987, I: 18). La razón de esto es que la historia y el quehacer de la sociología corren en el mismo sentido que el de la modernidad, pues fue ella la que –marginando a la política y a la economía– comenzó a ocuparse del proceso de disolución de los sistemas sociales tradicionales y de la formación de los modernos. La sociología mantuvo su pretensión de ocuparse de los problemas de la sociedad global, a la vez de exigir para sí el título de teoría de la sociedad al costo de no poder librarse de los problemas de la racionalización, redefiniéndolos y reduciéndolos a un formato más pequeño (ibid.). Esto conllevó, entre otras cosas, a que planteara su teoría de la acción en términos tales que sus categorías captaran el tránsito de la comunidad a la sociedad (ibid.) Es de-

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cir, debía echar mano de categorías metateóricas o, como dice Heller, fetichistas o reificadas. Entonces, el problema es que si la sociología es “diagnosis de la modernidad” las categorías que explica (o acaso convendría decir postula) la modernidad se tornan opacas a la propia sociología. ¿Cómo comprender la racionalidad o el desarrollo actuales con una disciplina que es fruto de los tiempos modernos y que intenta precisamente interpretar la sociedad con esos términos? Lo que sugiere Heller para “desfetichizar la modernidad” es que la sociología recurra a la filosofía; es decir, desfetichize (o des-rectifique) a los sujetos humanos, la acción, el lenguaje, la conciencia” (Heller, op. cit., p, 28). Para cuestionar la racionalización y la racionalidad la sociología debe poder dar cuenta de la acción racional, problema del cual la filosofía se ha ocupado desde

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sus comienzos. Solo así entonces la modernidad podrá hacer comprensibles sus tensiones, sus límites y problemas, más que sus polémicos triunfos. La indagación que hemos hecho sobre el desarrollo y la racionalidad es una forma de adentrarnos filosóficamente para mostrar los pies de barro de ciertas categorías que el discurso social y la opinión generalizada han consagrado y que, ahora, con la crisis, languidecen como saurios de un mundo trastocado en sus bases. Y es que, como nos recuerda Castoriadis: “Lo único que está a nuestro alcance es destruir los mitos que, más que el dinero y las armas, constituyen el obstáculo más formidable en la vía de una reconstrucción de la sociedad humana” (Castoriadis, op. cit., p. 111).


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R o d o l f o

C o t r i n a

La comunicación corporativa en entorno de crisis.

El dilema de incrementar o reducir presupuestos y esfuerzos

La comunicación de las empresas con sus audiencias claves o socios estratégicos, en estos momentos de crisis mundial, se convierte nuevamente en un dilema para muchos directivos, ya que deben priorizar sus presupuestos en las áreas claves del negocio y en los proyectos con mayor garantía de retorno. Por ello, muchos pueden caer en la tentación fácil de reducir costos y esfuerzos en las áreas de comunicación tanto internas como externas de la compañía. Se puede reducir costos de inversión por ejemplo en publicidad masiva tradicional; pero no el esfuerzo en comunicación si se opta por poner más énfasis en herramientas no convencionales como relaciones públicas, puntos de venta, promoción, auspicios, diseño, redes sociales, etc.

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Al respecto, es bueno precisar que la separación entre comunicación interna y externa corresponde a una precisión de las funciones asignadas dentro de las compañías; ya que en realidad ambos tipos de comunicación son externos. Es decir, la comunicación interna ya no existe, todos los errores de comunicación y de comportamiento dentro de una organización impactan negativamente en su reputación y en sus productos. Por tanto, la comunicación a los empleados es una vía que solo algunas empresas han comenzado a potenciar. Un ejemplo de ello es Backus, que ha logrado convertir a todos sus trabajadores en embajadores, voceros y guardianes de sus marcas frente a sus públicos externos.

« todos los errores

de comunicación y de comportamiento dentro de una organización impactan negativamente. »

En estos momentos de crisis las gerencias deben tener presente que la única forma de lograr consistencia, credibilidad y carisma hacia su empresa es con un esfuerzo comunicacional sostenido, planificado, creativo y ético.

Es importante recordar que el FMI estima que Perú junto a China, India, Egipto y Qatar figura entre los cinco países, entre 60 considerados, que van a superar un crecimiento de 5% en el presente año. Esto indica que si el año pasado el Perú creció sobre un 9%, el nivel de impacto debe ser considerado en su verdadera dimensión, no solo como país abierto al mundo, sino también como un país de una realidad diferenciada y reconocida por él mismo.

Es un gran dilema que la comunicación, como herramienta de gestión clave para las empresas, aún sea considerada como el área más afectada por los recortes de presupuestos y esfuerzos. No se tiene en cuenta que quienes están dentro de la organización necesitan ser motivados y comprometidos para encontrar mejores y más creativas salidas a la situación de crisis que el país va a empezar a sentir.

Siguiendo con esta línea, en el último estudio de tendencias de reclutamiento realizado por Bumeran.com en febrero del presente año a los responsables de contratación de personal de 92 empresas peruanas, encontramos que el 55% de los encuestados considera que las contrataciones en el primer semestre del 2009 se van a incrementar versus el último semestre del 2008.

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Por todo ello, es muy importante que la dirección de las empresas peruanas, tanto grandes como pequeñas y medianas, sepa el valor de la comunicación interna, ya que la comunicación externa se mantiene y sería la menos afectada en los recortes de presupuestos y esfuerzos. La participación de la gente de comunicaciones en la toma de decisiones representa un punto clave para la organización. Hay que tener en cuenta que el valor de las marcas se construye sobre percepciones y atributos buscados por los clientes, y los únicos realmente capaces de generar una diferenciación a largo plazo son los atributos intangibles. Estos atributos van más allá de tener buen logotipo y manual de identidad visual corporativa. Vienen tiempos en los que el diseño se convierte en un elemento clave para toda marca, y si no hemos asimilado el valor de la comunicación, mucho menos vamos a valorar este elemento como parte estratégica de la compañía, no solo a nivel de comunicaciones, sino en todas las áreas de la empresa. Por tanto, las gerencias en estas épocas de crisis deben volverse más comunicadoras que nunca para poder crecer de forma sostenida, sin caer en el pesimismo y sin dejarse arrastrar por un optimismo exage-

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rado. Es importante que las empresas puedan mantener este equilibrio para no hacer recortes exagerados e innecesarios dada la situación del país. El dilema de la comunicación en épocas de crisis es también resultado de la procedencia profesional de la mayoría de los directivos de las empresas. Es su formación la que hace que opten por reducir costos en las herramientas de gestión que les resultan más lejanas a su experiencia y entorno profesional. Por tanto el comunicador, y sobre todo el que trabaja en áreas de comunicación interna, debe saber que es en los proyectos que nadie quiere o nadie sabe manejar donde debe demostrar su valor. El comunicador debe verlos como oportunidades de generar valor y prestigio a su profesión. Al respecto existe hoy la Asociación Peruana de Profesionales en Comunicación Interna. Por último, se tiene que hacer un especial hincapié en la comunicación interna de la organización, ya que no es solo la comunicación formal de la empresa con los empleados, sino también la comunicación informal y relacional de los jefes con sus subordinados y pares. Esta comunicación es la que abarca lo que no se dice y lo que se deja de hacer. Todo comunica, mucho más el silencio y la inacción.


Barlovento

J u a n

F r a n c i s c o

d e l

B u s t o

José Antonio del Busto Duthurburu Lo conocí ejerciendo su autoridad. A finales del verano de 1961 se nos citó a los recién ingresados a Letras de la Pontificia Universidad Católica a nuestra primera toma de contacto con las aulas. Casi todos teníamos alrededor de 17 años y una mezcla de emociones y sensaciones por el cambio vital era patente. Con ello, un desborde de energías en un tráfago bullicioso de cachimbos en el patio central del antiguo local de la plaza Francia y, por supuesto, la aparición temprana de escandalosos asumiendo gestos, gritos, protagonismo. Y de pronto la universidad se hizo presente. Venía con terno, corbata negra, verbo conciso y potente, y trasuntaba claro sentido de la disciplina. Bastaron cuatro o cinco órdenes sin megáfono pero acompasadas con gestos decididos e inequívocos para que la toma de contacto grupal con la universidad se iniciara por los caminos ordenados que correspondían. En ese grupo de cachimbos llamados al orden recuerdo nombres que la vida llevó por sendero tan dispar como Adolfo Olaechea Cahuas, identificado luego como el abogado de Abimael Guzmán, y actuales magistrados anticorrupción, entonces todos recién ingresados y en la misma clase.

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Vinieron luego las lógicas preguntas, a las que con honestidad solo pude responder que efectivamente José Antonio del Busto era mi primo, pero que por la década que nos separaba no tenía más que referencias familiares a su dedicación completa a la historia, a la universidad y antes de eso a los toros, por lo que el resto de noticias interesantes lo obtendría cada cual en el desarrollo de los cursos. En verdad yo tenía un referente singular en mi tío Jorge del Busto, hermano de mi padre, quien como Antuco –para mí– encarnó mientras vivió al alma máter que nos une. Mi tío, también profesor emérito de la Católica, me había sugerido el camino inicial de una academia de preparación que “sin ser de la universidad, tiene en ella sus raíces”. Y cuando nos fue muy bien a todos los preparados por Alberto Varillas me dijo: “Bueno, sobrino, y ahora ojalá tengas a Tuquito como tu profesor en Historia”. Por alguna razón que no recuerdo, Antuco me enseñó Preseminario y no la esperada Historia del Perú. Era un curso de introducción a la labor del acopio científico para la elaboración de tesis universitarias y trabajos de investigación. La más importante lección que tomé de su cátedra es que la norma se cumple con escrupulosidad y rectitud. Así sucedió cuando juntos descubrimos que el alumno pariente –o sea yo– había excedido por un día el límite de faltas permitidas y que la nota promedio 17 no valía para

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« el alumno pariente –o sea yo– había excedido por un día el límite de faltas permitidas y que la nota promedio 17 no valía... »

permitirme rendir examen final. Dos años seguidos del curso y la sorpresa de cierta parte de la parentela sobre lo bien que nos llevábamos los primos pese a lo sucedido, originaron un cauce más fluido en mis relaciones con Antuco. Así, me confió que él, a su vez, apreciaba en forma especial el conocimiento y trato sin distinción de ninguna especie recibido del tío Jorge. Le reconocía gran valía. Un día me dijo que aun cuando en sus cátedras de jurista y sociólogo Jorge era un reconocido maestro, la universidad “había perdido” desde que –por causa del diario sustento– no pudo dedicarse de lleno a la filosofía. En la frase resumía Antuco su compromiso vital, diría también filial, de dedicación al estudio y a la docencia en la Pontificia Universidad Católica en cuyo claustro se formó y al que sin transición alguna se integró como maestro y autoridad, y del cual finalmente partió con honores.


En el hermoso homenaje tributado a Antuco en el Instituto Riva-Agüero se recordó al hombre, al maestro, al ilustre profesional y al gran peruano. Desde la perspectiva más íntima de la relación familiar hemos compartido estas mismas vivencias, cuya remembranza colectiva nos emocionó a todos los que participamos en la ceremonia de última despedida. Hombre de claras definiciones en la visión de sí mismo y de la realidad. Apuntó siempre a la certeza con lenguaje directo, siempre sustentado, evitando los meandros de lo claroscuro. Decía en círculo familiar y de sus amigos cercanos que creía en la causa y el efecto. Igual que creía en la filosofía de Parménides: “Lo que es es, y lo que no es no es”. Sin embargo, esos caminos de rotundidad y coherencia jamás lo condujeron a la tentación del dogma. Y no por saberse escuchado sin que se oyera el vuelo de una mosca cayó en soberbias o desplantes que con pena advertimos frecuentemente en personas destacadas que disocian sus calidades. Antuco, por el contrario, fue sólido, unitario. La honestidad personal y profesional una sola, sin dobleces. Cuando venía una vez al año para que le preparara su declaración jurada del impuesto a la renta, solía decirme: “Primo, que sea lo que corresponda”. Alguna vez agregó: “Al César hay que darle lo que es del César, así que avísame con tiempo si debo vender el Volkswagen familiar”. Mantuvo hasta el final el genio y figura que conocimos en las tempranas aulas, austero y disciplinado, con barba y corbata negra, mirada

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penetrante y verbo alto, conciso, pero persuasivo. Podría decir del Antuco maestro que el único cambio en su personalidad fue el color de la barba. No en vano declaró de sí mismo cuando fue reconocido como profesor emérito: “Pero si volviera a nacer, si pudiera empezar de nuevo, si después de ser niño fuera joven y tuviera otra oportunidad de vivir, ténganlo por seguro (y aquí va la confidencia), me presentaría otra vez a la Universidad Católica –mi alma máter– y volvería a seguir la especialidad de Historia del Perú”. La clase de personas a la que pertenece intemporalmente Antuco es de quienes, teniendo muy claro su cursum honorum, reconocen como valor y todo adorno a la antigua dignitas romana, tan lejana en su austeridad y modestia a los oropeles y vanidades. Así fue apreciado José Antonio, el maestro, hasta el final. De la esposa de uno de mis socios que fue su discípula en el cená-

« Al César hay que darle lo que es del César, así que avísame con tiempo si debo vender el Volkswagen familiar. »

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culo de señoras que lo visitaban en su casa, he recogido la referencia de sus magistrales clases y de su garra, pundonor y coraje por compartir sus conocimientos mientras luchaba contra su última enfermedad. En el entorno familiar hemos vivido con Antuco la llegada de los primeros Del Busto al Perú: los hemos conocido afincados en el norte chico, Huacho en concreto; hemos recorrido las parroquias en que se registraron, se casaron y con todos aquellos datos increíblemente rastreados por él supimos del parentesco y del mestizaje que ha derivado en nosotros. Al margen de los estudios genealógicos que Antuco realizaba y nos entregaba de tanto en tanto a los primos Del Busto en pequeñas cuartillas mecanografiadas, un día me sorprendió con un estudio completo de mi rama materna que según me informó: “son gente más antigua y reconocida pues sus orígenes vienen del medioevo temprano”. Por él supimos que los Del Busto venimos de Cudillero, un pueblito de pescadores en la costa de Asturias, adonde nunca llegaron los árabes. Una de mis hermanas, siguiendo las indicaciones de Antuco, lo visitó con tal suerte que a su llegada se topó con una caravana electoral para el ayuntamiento y el candidato a alcalde, Miguel del Busto, le obsequió un encendedor con su nombre. También investigador de los genes familiares se confesó cromosomáticamente terco y respaldaba su aserto con la historia del bisabuelo común, quien en la época de la ocupación chilena estuvo a punto de ser fusilado por acto de insurrección en que des-

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oyó todo consejo familiar de moderación; y luego con la más cercana historia del tío Jorge que, desoyendo igualmente consejos, se levantó del lecho de enfermo, fue a ver a su ópera favorita y así precipitó lo que tenía que ocurrir. Acucioso en la búsqueda, se reunía periódicamente con las tres tías mayores de mi rama y dialogaba largamente sobre historias familiares. Tenían mis tías una antigua libreta que contenía datos conservados bajo siete llaves que nunca le quisieron entregar. Hasta que la última de ellas, ya muy anciana, encargó que le llevaran el tesoro a Antuco. Este le preguntó al emisario: “¿Lo has leído?”; sin esperar respuesta hojeó el contenido y se respondió a sí mismo: “Da igual, solo hay una parte de verdades; el resto son puras conjeturas y mentiras”.

« Acucioso en

la búsqueda, se reunía periódicamente con las tres tías mayores de mi rama y dialogaba largamente sobre historias familiares. »


El legado más importante de José Antonio del Busto Duthurburu en su dimensión de gran peruano, evocado así en su postrer despedida en la casona de Riva-Agüero, ha sido la tesis fundamental que nos trasmite en paralelo a su ejemplo de vida. Desde la perspectiva propia de su profesión él concibió que la peruanidad es un crisol en el que se funden lo hispano y lo indígena. Así como explicó magistralmente el encuentro de dos mundos –cuyas visiones cosmogónicas y de cultura y civilización eran tan disímiles que religión y moral apenas podían tener algunos puntos de contacto y solo la fuerza y el poder eran comunes–, nos llevó con clarividencia a la visión de que somos herederos por igual de Pizarro y de Atahualpa, y que en lo mestizo está nuestro destino y nuestra explicación de patria. Su hondo afán es que lleguemos a comprendernos y a asumirnos en este temperamento con orgullo y sin errores. Así lo entiendo en sus siguientes palabras:

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De la palabra patria se desprenden otras tres: patricio, patriota y patriotero. Patricio es el que hace algo verdaderamente positivo y grande por su patria; patriota el que la ama con autenticidad; patriotero el que dice amarla más de lo que en realidad la ama. Ser patricio es admirable, patriota lo esperable, patriotero despreciable. El legado final de este hombre, maestro, profesional destacado y peruano a carta cabal es de entereza y responsabilidad. Plenamente consciente del final participó en la organización de la transmisión de sus trabajos en proceso a jóvenes discípulos. Él mismo siempre fue un joven. En las últimas imágenes –cuando fue reconocido con la Orden del Sol– poco antes de la despedida, se le vio muy delgado, pero siempre con el brillo en la mirada, de frente, con respeto a lo que venía, pero sin temor.

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Los de a Bordo GERMÁN ALARCO TOSONI .- Investigador principal de CENTRUM-PUCP, consultor, funcionario público e internacional. Posee una maestría en economía en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (CIDE) en México. Ha sido profesor investigador en ese país, en Gran Bretaña y en el Perú. Tiene más de 25 años de experiencia profesional y académica. Autor o coautor de casi una decena de libros, con más de 34 artículos publicados en revistas académicas de Colombia, Perú y México. Es árbitro de diversas publicaciones académicas internacionales. Compilador y coautor de Análisis y perspectivas de la crisis económica mundial desde el Perú, editado por CENTRUM y por el Grupo Editorial Norma, donde participan otros doce colegas. ROLANDO AMES.- Licenciado en Sociología/Ciencia Política (Universidad de Louvain, Bélgica), estudios de Derecho (Universidad de San Marcos) y maestría en Sociología (PUCP). Es profesor principal del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP y coordinador de la especialidad de Ciencia Política y Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales de esta universidad desde el 2004. Ha sido decano de la mencionada facultad en dos ocasiones. Fue senador de la República (1985-1990) y uno de los 12 comisionados de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003). ROQUE BENAVIDES GANOZA .- Director gerente general de Compañía de Minas Buenaventura S.A. A., en donde fue gerente financiero y administrativo desde 1985 hasta febrero del 2001. Antes de dicha fecha fue asistente de la presidencia entre 1980 y 1985, y entre 1977 y 1979 actuó como ingeniero de proyectos. Adicionalmente es director de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía desde 1988, habiéndola presidido entre 1993 y 1995. En 1999 fue elegido presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), cargo que ocupó hasta el 2001. Desde marzo del 2004 ejerce el cargo de vocero político del Consejo Empresarial de Negociaciones Internacionales (CENI) para el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América. Es miembro del consejo consultivo de Indecopi y recientemente ha sido elegido presidente de la Asociación de Egresados y Graduados de la PUCP para el período 2009-2011. KURT BURNEO.- Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Ramón Llull – ESADE (España). Magíster en Economía por la PUCP. Ex becario de la Escuela de Postgrado de Economía de la Universidad de San Pablo (Brasil). Economista por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha asumido importantes cargos dentro del ámbito político, económico y empresarial del país, tales como director del Banco Central de Reserva del Perú, director suplente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), presidente ejecutivo del Banco de la Nación, viceministro de Hacienda en el Ministerio de Economía y Finanzas; además de desempeñarse como asesor en temas económicos y financieros para distintas empresas privadas, entre otras responsabilidades.

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CARLOS ENRIQUE CASTILLO RAFAEL.- Abogado, con estudios completos de maestría en Filosofía por la PUCP. Actualmente cursa el doctorado en Derecho en la Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Capacitador principal en el Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la PUCP. Catedrático de las universidades de San Marcos, Norbert Wiener y José Carlos Mariátegui, en la que cumple funciones de coordinación académica. RODOLFO COTRINA .- Licenciado en Ciencias de la Información con mención en Periodismo por la Universidad de Piura. Programa Internacional de Gobernabilidad por la PUCP y Programa internacional de Comunicación Corporativa para Directivos por la Universidad de Piura. Profesor de Imagen Corporativa y Relaciones Públicas en la PUCP y de Comunicación de Crisis en la Universidad San Ignacio de Loyola. Presidente del Latinnex PR, primera red independiente de agencias de comunicación para Latinoamérica. Miembro de la Asociación Peruana de Profesionales en Comunicación Interna. En el año 2002 funda su propia firma de asesoría en comunicación corporativa, denominada Gabinete Cotrina, y en el 2009 lanza el primer blog corporativo en el Perú sobre relaciones públicas: www.gabinetecotrina.com JUAN DEL BUSTO.- Experto en Derecho Comercial Societario y Derecho Fiscal con práctica concentrada en privatizaciones, fusiones y adquisiciones, nuevas inversiones, contratos de accionistas, Joint Ventures y legislación relativa al Mercado de Valores. Especializado en Energía, Práctica Internacional, Régimen de Concesiones y Derecho Público con práctica concentrada en Contratación con el Estado. Desempeño funciones en el sector público como asesor principal de cinco ministros de Justicia, de 1980 a 1985 y vocal del CONSULCOP (Tribunal Administrativo para Obras Públicas) de 1982 a 1985.Representó a CONFIEP en la Reforma Legislativa de 1991, en particular en la concepción y redacción de los Decretos Legislativos que aprobaron la Ley Marco de Promoción y Garantías a la Inversión Privada y la Ley de Fomento de las Inversiones Privadas en la Infraestructura y Servicios Públicos. Ha sido director de la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (1992-1997) y asesor de su Directorio (1997-2000).Ha participado y participa como director en importantes compañías de distribución eléctrica, de seguros, comercio e industria. PEDRO A. FRANCKE BALLVE.- Magíster en Economía por la PUCP, donde también se desempeña como catedrático. Director de la revista Bajo la Lupa y del programa del mismo nombre en www.perunet.tv. Investigador y consultor experto en pobreza y políticas sociales. En el Estado ha sido director ejecutivo del Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo Social (Foncodes) y secretario técnico de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales (entre el 2001 y el 2002). Desde la sociedad civil ha sido coordinador nacional del Foro de la Sociedad Civil en Salud – ForoSalud, director de la revista Actualidad Económica del Perú y miembro del Comité Directivo de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH).

BRÚJULA Nº 18

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JOSÉ GALLARDO KU.- Economista por la PUCP, con estudios de postgrado en la Universidad de California, Berkeley. Sus áreas de interés en economía tienen que ver con aplicaciones de la microeconomía (regulación económica, organización industrial, comercio internacional) y el desarrollo económico. Actualmente es profesor del Departamento de Economía y Coordinador del Programa de Maestría en Economía de la PUCP. Previamente se desempeñó como gerente de Regulación de Osiptel y gerente de Estudios Económicos del Osinergmin. LILIANA GIL.- Abogada de profesión, terminó la maestría en Derecho Civil por la PUCP. Realizó diversos cursos de especialización en el mercado de valores, tanto en la Securities and Exchange Comission (la entidad reguladora de los mercados en Estados Unidos de Norteamérica) como en Nueva York. Tiene cerca de 18 años trabajando en CONASEV, donde actualmente se desempeña como gerenta legal. En su calidad de funcionaria ha tenido la oportunidad de participar en las reformas legales de la Ley de Mercado de Valores y en gran parte de la regulación actual. Asimismo, dicta el curso de Mercado de Valores en uno de los programas de especialización de ESAN. JOSÉ MIGUEL MORALES DASSO.- Abogado graduado por la PUCP, con postgrado en la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, California. Socio principal de García Sayán Abogados. Director de varias empresas como Minera Yanacocha y Pacífico Peruano Suiza. Ha presidido el Instituto de Derecho de Minería y Petróleo (1988-1989), la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (2003-2004), y la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) en los años 2005 y 2006. Abogado principal de la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A. desde 1970. En el 2007 fue designado ex alumno distinguido de la PUCP. Presidió el CEO SUMMIT de APEC 2008 celebrado en el Perú. Actualmente es presidente de la Asociación Empresarios por la Educación, organización creada en el 2007. BEN SCHNEIDER SHPILBERG.- Es presidente de COM S.A., así como promotor y director en diversas empresas. Autor de Outsourcing: La herramienta de gestión que revoluciona el mundo de los negocios y de Resilience: Cómo construir empresas exitosas en contextos de inestabilidad, así como columnista de la sección Economía y Negocios del diario El Comercio. Siguió estudios de Ingeniería en el Israel Institute of Technology. Graduado del programa de Gerencia para Presidentes de Empresas en la Harvard Business School. PEDRO SOLÍS PELLANNE .- Subgerente de Tesorería y Comercialización de Cía. de Minas Buenaventura S.A.A. desde el año 2006. Previamente se desempeñó como jefe de Tesorería y asistente de Finanzas. Es magíster en Administración por la Universidad del Pacífico y completó el programa de Especialización en Finanzas en la Universidad de Stanford.

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REVISTA BRÚJULA N°18  

La revista de ideas Brújula es una publicación de la Asociación de Egresados y Graduados de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que...

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