Page 1

Béla Tarr —Retrospectiva 27—29.06.14 Cinemes Girona


Esta es una retrospectiva dedicada al cineasta húngaro Béla Tarr. Una retrospectiva que nace con la voluntad de conceder, al cine de este extraordinario director, el reconocimiento que se merece. Además, esta iniciativa ofrece la oportunidad de descubrir obras que nunca han sido proyectadas en nuestro país.

3


EL DIRECTOR

Béla Tarr (Pécs, Hungría, 1955) es considerado por muchos uno de los cineastas más importantes de su generación. Su trayectoria como director comenzó en 1978 y finalizó en 2011 con la que, declaró, sería su última película. Podríamos decir que el cine de Tarr se divide en dos etapas. La primera se centra en el llamado “realismo socialista” y se caracteriza por un cine de aspecto documental, que refleja la miserable situación sociopolítica en la que viven las familias húngaras de la época. Es en su quinto largometraje, La condena, donde comienza su segunda etapa, coincidiendo con la colaboración del escritor László Krasznahorkai como guionista, de ésta y sus posteriores películas. Esta segunda etapa se despoja del trasfondo político que prevalecía en la anterior, es una etapa mucho más madura, de profunda introspección. Es una visión sublime y descarnada sobre la condición humana, una visión angustiosa, porque es la visión de nuestra propia existencia. Pese a la distinción que hemos hecho de sus dos etapas filmográficas, cabe destacar el apunte de Jacques Rancière acerca de la opinión del propio Béla Tarr, que pone de manifiesto la premisa subyacente en sus obras (a pesar de su cambio discursivo): “Filma siempre la misma película, habla siempre de la misma realidad, una misma realidad que, simplemente, excava cada vez un poco más. Del primer filme al último, es siempre la historia de una promesa incumplida.”1 Ciertamente, en el cine de Tarr está siempre presente el desengaño. En sus historias se aúnan la ilusión y el desencanto de una creencia, en ellas convergen la esperanza y la desesperanza de una “promesa incumplida”. “El tiempo del después no es ni el tiempo de la razón recobrada ni el tiempo del desastre previsto. Es el tiempo del después de las historias, el tiempo en el que uno se interesa directamente en la materia sensible en la que ellas tallaban sus atajos entre un objetivo proyectado y un objetivo cumplido. No es el tiempo donde uno construye bellas frases o bellos proyectos para compensar el vacío de toda espera. Es el tiempo en el que uno se interesa en la espera en sí misma.”2 Esa espera es el tiempo y el espacio donde se forman sus historias, donde viven sus personajes. Y en esa espera aparece siempre la promesa del cambio, la esperanza de escapar a la continua repetición de sus vidas. Pero tal promesa jamás se verá cumplida y la esperanza desaparecerá en un eterno retorno al punto de partida, en un inmutable ciclo de fatalidad.

— RANCIÈRE, Jacques, Béla Tarr, el tiempo del después, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013, p.12. 1

2

Ibíd., p.70.

5


LA ESTÉTICA

La filmografía de Béla Tarr tiene una estética muy particular, pura poesía audiovisual llevada a cabo por un equipo con mucho talento. Dicha estética consigue una singular atmósfera que resulta idonea para las obras de Tarr. Se trata de una estética detallista, de una sencillez casi austera que transmite una angustiosa belleza y logra una perfecta simbiosis con las luctuosas vidas de los personajes de sus historias. Así, esta “segunda etapa” del director no solo se ve determinada por un cambio a nivel argumental —con la colaboración de László Krasznahorkai—, sino también por uno, sumamente relevante, a nivel estético. Si hay algo que realmente caracteriza el cine de Tarr, es el ritmo sosegado que ofrecen sus “largos planos-secuencia que exploran, en torno a individuos encerrados en su soledad, toda la profundidad vacía del campo cinematográfico”3. Y es que siendo tal la fijación del director por mostrar, no las historias, sino las vidas de sus personajes, no es de extrañar que recurra con semejante asiduidad a dicho recurso, puesto que “el plano-secuencia [...] respeta la naturaleza del continuum, la naturaleza de la duración vivida, donde las esperas se conjugan o se separan y reúnen o enfrentan a los seres humanos”4. Otro aspecto inconfundiblemente tarriano y definitivamente intrínseco en la filmografía del director, es el uso del blanco y negro. Un blanco y negro duramente contrastado, pero con un excelente tratamiento de los grises. Un blanco y negro profundamente oscuro. A este austero blanco y negro, se le suma un magnífico juego de luces y sombras, creado a partir de una iluminación naturalista que deviene fantasía. Y con ello, consigue unas hermosas imágenes que nos muestran las toscas texturas de sus paisajes lluviosos y los taciturnos rostros de los que deambulan por ellos. Sobre la experimentación estética que lleva a cabo el director húngaro con el tiempo y la imagen, Jesús García Hermosa sentencia: “Tarr empuja los límites de la imagen cinematográfica [...] hasta convertirla en paradigma de lo que Walter Ruttmann definió como pintar con el tiempo”. Ahí es donde reside, precisamente, la magia de su absorbente estética cinematográfica, en el tiempo. El tiempo con el que observa a sus personajes, con el que desnuda sus emociones, un tiempo pausado con el que nos muestra la profundidad de una vida.

— RANCIÈRE, Jacques, Béla Tarr, el tiempo del después, Santander: Shangrila Textos Aparte, 2013, p.11. 3

4

Ibíd., p.72.

VV.AA., Béla Tarr ¿Qué hiciste mientras esperabas?, Santander: Shangrila Derivas y Ficciones Aparte, 2013, p.59. 5


Resulta curioso, a la par que paradójico, ver como Tarr busca la demora casi paralizante en el cine, un sistema de representación donde el movimiento es un factor intrínseco. No obstante, gracias a ello consigue unos soberbios planos-secuencia que parecen detenerse para crear efímeras obras de arte. Y con esta imagen dilatada en el tiempo, se produce lo que Rancière denomina “pensatividad de la imagen”6, un proceso mediante el cual la imagen de adquiere una trascendencia “hipnótica”. Jesús García Hermosa, citando a Dubuffet, expresa lo siguiente sobre como la “imagen-cuadro” de Béla Tarr deviene introspección: “Tarr produce y concentra todo el poder que Dubuffet atribuyera a la pintura: provoca el pensamiento y, si se quiere, la profecía/videncia [...], la pintura puede iluminar el mundo con magníficos descubrimientos. Puede dotar al hombre de unos nuevos mitos y nuevas místicas y revelar, en cantidad infinita, los aspectos insospechados de las cosas y unos valores que ignorábamos.”7

— 6

RANCIÈRE, Jacques, El espectador emancipado, Ellago Ediciones, 2010, p.123.

DUBUFFET, Jean, 1951, citado en VV.AA., Béla Tarr ¿Qué hiciste mientras esperabas?, Santander: Shangrila Derivas y Ficciones Aparte, 2013, p.74. 7

7


“Armonías de Werckmeister” (2000)


“El hombre de Londres” (2007)

9


Program


ma

11


Viernes 27 18.00h (120 min.) —La condena (1988)


20.30h (140 min.) —El hombre de Londres (2007)

13


Sábado 28 16.00h (450 min.*) —Sátántangó (1994)

*Se realizarán dos pausas durante la proyección, a las 2h y a las 4h de la misma.


15


Domingo 29 16.00h (140 min.) —Armonías de Werckmeister (2000)


19.00h (140 min.) —El caballo de Turín (2011)

17


CINEMES GIRONA

ORGANIZADORES DEL EVENTO

C/Girona, 175 08037 Barcelona

Cinemes Girona Paco Poch Adri Valls

Metro: L4 y L5 Verdaguer, L3 Diagonal Autobuses: 6, 15, 20, 33, 34, 39, 43, 44, 45, 47 y 55

— DIRECCIÓN DE ARTE, DISEÑO, EDICIÓN Y TEXTOS Adri Valls

— — CONTACTO IMPRESIÓN T. 93 118 45 31 info@cinemesgirona.cat — WEB www.belatarr.com

Argra Trading


“Yo aún creo que el cine no es parte de la industria del espectáculo, sino que es el séptimo arte.” —Béla Tarr

Profile for Adri Valls

Béla Tarr — Retrospectiva  

Béla Tarr — Retrospectiva  

Profile for adrivalls
Advertisement