Page 1


CONTENIDO R OLO

OC

H BAC

OD AT

4 AR

I TENC E PO

6

PUED O T A G D O UN COM EATIVIDA R TU C DE UNA S DENTRO O IM IV V IO ¿EN SER ORA? COMPUTAD

9

11

ENTREVISTA CON UN HOMBRE MUERTO 5 PERSONAJES FICTICIOS INSPIRADOS EN PERSONAS REALES LA NUEVA EST

ÉTICA Y EL GLI

LA POESÍA

LAS NUE

TCH ART

VISUAL DE

VAS FRO NT

UN RITUAL

15

19

DE MÁG IA

ERAS DE

23

LA SOBR ESCUL IEDAD 2 TORES 7 A F R UTADO RECO S 34 RDA NDO A DA SH S NOW 45

DIRECTORIO Adrián Dander Guzmán Adrián Salguero Mendoza Director Pamela Valtierra Salinas Cindy Sanchez Arias Ramón Izaguirre Ramirez Comité Técnico Edmundo Alvarado Torres Cecilia Villavicencio Arguelles Adrián Dander Guzmán Comité Editorial Diseño Editorial


SUNSHINE PARK

4


Bach Color

SUNSHINE PARK

a todo

por Hamilton Harris

¿Puede la música de bach traducirse a colores? los científicos estudian la sinestesia   La música puede transportarnos a otros mundos – pero esos mundos tienen colores que son extrañamente similares en experiencias compartidas. Un nuevo experimento vuelve a explorar los misterios de la sinestesia.   Los conciertos rápidos en clave mayor son colores saturados y brillantes, rojo y amarillo; las piezas lentas son colores oscuros y tendiendo al azul. Esto al menosv en el caso de Bach. El contexto es un experimento de Stephen Palmer, científico de la Universidad de California en Berkley, quien afirma que pueden “predecir con 95% de precision qué tan felices o tristes serán las elecciones de color de la gente según lo feliz o triste que sea la música.”

  Muchos dirán que la experiencia de apreciación musical es altamente subjetiva –pero Palmer realizó un experimento con casi 100 personas (la mitad de San Francisco, EU, y la mitad de Guadalajara, México), donde se les pedía elegir cinco colores de una paleta de 37 colores y que los asociaran al sentimiento que tenían al escuchar una de las 18 piezas de música clásica que los investigadores les pusieron para escuchar.   La gente de ambos países asoció los colores brillantes y cálidos al tempo rápido y alegre, mientras que eligieron sistemáticamente colores más oscuros para piezas en clave menor, comúnmente asociadas a emociones tristes. Estas conexiones, dice Palmer, es resultado de que “el cerebro utilizará la emoción como base para una elección

de color. La música activa alguna representación de la emoción en cualquier parte del cerebro que esté codificando la emoción.”   El experimento se ha repetido en más de 34 géneros musicales, del hip hop, al blues, al heavy metal, con resultados similares. El próximo paso es utilizar música turca, la cual tiene escalas diferentes que las escalas mayor y menor de la música occidental, para ver si la gente en EU responde con las mismas asociaciones de velocidad y color a las canciones tradicionales de Turquía. Los resultados pretenden ser usados en terapias no invasivas y en la publicidad, además de entender a la gente que experimenta sinestesia –esto es, la gente que escucha colores o siente sabores cuando escucha sonidos.

5


SUNSHINE PARK

CÓMO UN GATO PUEDE POTENCIAR TU CREATIVIDAD

Los gatos parecen ser la compañía idónea de quienes necesitan ser creativos en sus labores, un animal doméstico cuya indiferencia y lejanía existencial parece devolver a la mente la concentración perdida. Los gatos han sido, desde la antigüedad, la compañía misteriosa del género humano, vicarios en esta realidad de otros planos del mundo que se creen remotos, apartados, cuya existencia solo se adivina por la indiferencia de estos seres displicentes y al parecer irremediablemente ajenos. Entre los egipcios se les contaba entre la fauna natural del inframundo e igual de célebre es su asociación con el diablo en el imaginario medieval.

6

Es posible que por esta misma cualidad los gatos sean también una de las mascotas predilectas de personas entregadas a los oficios creativos. Los escritores, por ejemplo, los aprecian enormemente, al grado que incluso podría trazarse una historia de la literatura (o una de sus vetas) siguiendo la historia de los gatos que han acompañado el quehacer de poetas, novelistas y demás hombres y mujeres acicateados por la necesidad de escribir. Hace unas semanas,


SUNSHINE PARK Alison Flood, en un blog del periódico inglés The Guardian, glosó esta imagen en la que se observan unas huellas de gato sobre un manuscrito del siglo XV. El descubrimiento fue realizado por Emir Filipović, académico de la Universidad de Sarajevo que realizaba su investigación doctoral cuando dio con el volumen treceavo de Lettere e commissioni di Levante, una serie de registros de archivo. La imagen gozó de una buena difusión porque fue retomada en algunas redes sociales, particularmente imgur y red-

dit, donde circuló con el pie de foto “Gatos: caminado sobre tus cosas desde el siglo XV” (“Cats – walking all over your shit since the 15th century”) Curiosamente este gesto que quedó evidenciado de esta manera representó para el novelista escocés Muriel Spark una oportunidad, una i(nte)rrupción feliz que propiciaba, como si se tratase de una divinidad, la generación creativa.

“Si quieres concentrarte profundamente en un problema, y en especial en alguna pieza escrita o trabajo en papel, deberías conseguirte un gato. A solas con el gato en la habitación mientras trabajas, este invariablemente llegará hasta tu mesa y se sentará plácidamente bajo la lámpara de escritorio. La luz de una lámpara de trabajo da a un gato una enorme satisfacción. El gato se acomodará y se quedará tranquilo, con una serenidad que sobrepasa todo entendimiento. Y el gato sentado ahí en tu mesa te contagiará su tranquilidad, así como a las cualidades excitables que te impedían concentrarte para escribir, devolverá a tu mente el autodominio que había perdido. No necesitas mirar al gato todo el tiempo. Su presencia solitaria es suficiente. El efecto del gato en tu concentración es notable, muy misterioso.”

7


SUNSHINE PARK

En este experimento, un grupo de monjes tibetanos permitieron que físicos de la universidad de Harvard monitorearan su actividad corporal al tiempo que practicaban una técnica de yoga de meditación conocida como “g Tum-mo”. Los monjes fueron cubiertos con mantas humedecidas en agua fría (9.4 °C) y llevados a una habitación con una temperatura de 4.5 °C. El objetivo era mostrar hasta qué punto la concentración de los monjes iría por encima de las condiciones exteriores, las cuales llevarían a otras personas a un estado cercano a la hipotermia (con la evidente inconformidad que esto supone). Pero no en los monjes, quienes fueron capaces de elevar su temperatura corporal al grado de que en una hora las telas que llevaban encima estaban secas.

Es célebre la capacidad de ciertos yoguis para manipular sus procesos corporales. La maestría que han alcanzado en la meditación es tal, que con cierta facilidad se someten a condiciones que una persona “normal” no soportaría: días de ayuno y a la intemperie, aislados en una cueva subterránea sin otra compañía más que su propia mente, y más. Para comprobar estas historias, en 1936 la cardióloga francesa Therese Brosse viajó a India llevando consigo instrumentos de medición y diagnóstico, entre ellos una máquina de electrocardiogramas con la que observó que, en efecto, un yogui es capaz de ralentizar tanto su ritmo cardiaco, que la máquina era incapaz de detectarlo. Un par de décadas después, en los 50, otros investigadores repitieron las pruebas y descubrieron la habilidad de los yoguis para hacer que tanto sus procesos respiratorios como cardiacos sean tan lento que su metabolismo gasta cantidades de energía verdaderamente mínimas, lo cual explica sus muchos días de supervivencia sin comer ni beber nada.

DE LA MENTE

8

SOBRE EL

CUERPO En Occidente es usual que consideremos a la mente separada del resto del cuerpo, esa cárcel que la mantiene atada al cieno del mundo, impidiéndole la libertad que supuestamente tiene destinada, pero lejos de esa carcasa de carne finita. Dicha disociación se ha sostenido y reproducido por siglos, en diversos ámbitos del pensamiento que influyen marcadamente en eso que consideramos “nuestras” propias ideas, teniendo como resultado, entre muchos otros, que usualmente consideremos que mente y materia no guardan ningún tipo de relación entre sí, que entre ellas la mutualidad o la reciprocidad son imposibles y que ambas van por caminos separados, cada una con sus propios procesos y maneras. Esto, sin embargo, no es cierto. Según enseñan otros modelos de pensamiento (y demuestran los ejemplos que compartiremos a continuación), el vínculo entre ambas es más estrecho de lo que creemos, una simbiosis que nos parece misteriosa o increíble solo porque estamos habituados a considerarla en esos términos.

Si el placebo nos cura solo por pensar que nos curará, el “nocebo” nos enferma por la misma razón. Alguien piensa (o se le hace pensar) que ha ingerido un veneno y de pronto siente el impulso irrefrenable de vomitar. O, en un caso un tanto más extremo publicado en New Scientist, un hombre que acudió a un cementerio para encontrarse con un doctor y recibir de este el diagnóstico (o la sentencia) de que moriría pronto; el sujeto, de nombre Vance, enfermó súbitamente, y aunque acudió a varios hospitales y clínicas, nadie pudo curarlo ni siquiera identificar su mal. Curiosamente uno de los médicos que lo trató, al conocer la historia del cementerio, convención al hombre de que aquel con el que se había entrevistado introdujo una lagartija en su cuerpo que lo estaba consumiendo desde dentro; el médico incluso realizó un montaje inyéctandole una sustancia y fingiendo que extraía un reptil del cuerpo de Vance. Al ser partícipe de esta falsificación, el hombre despertó al día siguiente hambriento y prácticamente sano.

CONTROL


Revista Dander  

revista para taller de diseño Adrián Dander Guzmán

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you