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MAGAZÍN LITERARI DE LA UPG

Número 3

HUÍDA A ÁFRICA

Escrivá

María José

Carles y la rana de madera

Frasquet Todolí

Adés i ara Francisco Escrivá Costa Júdez Araceli Banyuls Martínez López Gema Hernández Orquín Gema Hernández Orquín María José Blas Cabanilles Folgado Frasquet Todolí

Lola

III Certamen Relats Breus

María José Frasquet Todolí L'amor viatja Amb avió HUÍDA A ÁFRICA Gema Hernández Orquín Araceli ÁFRICA EN UN ABRAZO

Adés i ara María José Blas Cabanilles Folgado Frasquet Todolí

María José Frasquet Todolí

L'AMOR VIATJA AMB AVIÓ Gema Hernández Orquín

María José Adés Frasquet Todolí

i ara

Gema Hernández Orquín ÁFRICA EN UN ABRAZO

Carles y la rana La lluna a mig-deure de madera Lola Júdez López

María José Frasquet

Todolí Blas

L'A VIATMOR Hern ánde JA Gem AMB AzVOIrqÓuín a

LA LLUNA A MIG-DEURE Huída a África ÁFRICA EN UN ABRAZO


Estes narracions han sigut guanyadores del III Certamen de Relats Breus del Taller de Creació Literària de la UPG, sent jurat: Ana Isabel Llopis, Maite Sastre, Irene Verdú, Sico Fons i Adriana Serlik. JUNY 2011

- Premi: Huida a África

Gema Hernández Orquín

- Accésit: África en un abrazo

Mª José Frasquet Todolí

- Premi: L’amor viatja en avió

Francisco Banyuls Martínez

- Accèsit: La lluna a mig-deure

Araceli Banyuls Martínez

- Premi: Carles y la rana de madera

Blas Cabanilles

- Accesit: Ades i ara

Lola Júdez López

Edita: Ajuntament de Gandia / Departament de Cultura / Universitat Popular Disseny i Maquetació: Jaume Pastor © Fotografies: Lluis Romero Imprimeix: Ducal Impressors © Textos: Els autors Depòsit legal:


PA R A U L E S

PRELIMINARS

La Universitat Popular impulsa, des del Taller de Creació Literària, uns premis als millors relats curts que ara es presenten en aquest LLE3, magazín literari amb el títol genèric d’”Àfrica”. Ara fa tres anys que va alçar el vol aquesta interessant activitat creativa que ha tingut una alta participació, un nivell notable i una projecció in crescendo. Però, amb tot, no són només un grup d’alumnes i exalumnes que escriuen, i escriuen cada dia millor com es pot comprovar en les pàgines següents, el Taller de Creació Literària conforma també combois humans més enllà de la literatura o, a mès de la literatura, com poden comprovar amb les activitats de final de curs de la UPG i amb altres iniciatives que es desenvolupen al llarg del curs. Servisquen com a exemple les lectures poètiques i actuacions musicals que es presenten amb el nom de “Roda la mola”, ja per la segona edició, o el viatge literari que enguany s’ha fet a la Biblioteca Valenciana de Sant Miquel dels Reis. Enhorabona als guanyadors d’aquesta edició: Gema Hernández, Mº José Frasquet, Francisco Escrivà, Araceli Banyuls, Blas Cavanilles i Lola Júdez; gràcies pel treball ben fet als coordinadors Adriana Serlik i Sico Fons i felicitacions a tots els alumnes i exalumnes que gràcies a iniciatives com aquesta han descobert el món de la literatura i han decidit quedar-se a viure en ell. Lluís Romero Dtor. UPG


“…jo considere la bellesa com l'àmbit de la poesia, perquè és una regla evident de l'art que els efectes han de brollar necessàriament de causes directes, que els objectes han de ser aconseguits amb els mitjans més apropiats per a açò -ja que cap home ha sigut encara bastant neci per a negar que l'elevació singular que estic tractant es trobe més fàcilment a l'abast de la poesia. En canvi, l'objecte veritat, o satisfacció de l'intel·lecte, i l'objecte passió, o excitació del cor, són molt més fàcils d'aconseguir per mitjà de la prosa encara que, en certa mesura, queden també a l'abast de la poesia”. Edgar Allan Poe

Poesia, prosa? El fonamental és que ambdues són preses com a elements comunicadors dels mons dels participants del Taller. I quan poden acariciar aqueixa possibilitat, sense por escènica, sense por del ridícul, jugant amb les paraules i somiant espais increïbles, s'ha fet el miracle de la creació. Sis nous escriptors naixen. Benvinguts al món del paper imprés en aquest LLe3 2011.

Adriana Serlik


PRIMER PREMI ALUMNES CASTELLÀ

HUÍDA A ÁFRICA Gema Hernández Orquín

Nada conseguía traspasar la burbuja de espacio y tiempo en la que estaban inmersos los dos hermanos:

después de la tragedia había perdido mucho peso, había empequeñecido.

ni el tráfico, ni el griterío de una fila de escolares que

“Perder a tu mujer y a tu hija en un accidente

cruzaban la calle, ni la alarma de un coche aparcado

de tráfico y salir completamente ileso es demasiado

frente a aquel bar.

insoportable y más para un médico de profesión” pensó

Sentados frente a dos cafés, ambos tenían la mirada perdida, mientras uno asimilaba la noticia y el otro cor roboraba su

decisión en silencio.

Fernando rompió el momento — Entonces,

Fernando. Le entristeció pero no le sorprendió la decisión. — ¿Has pensado dónde vas a ir? — África.

¿estás seguro? ¿lo has pensado bien? Sabes que si

— ¿Pero dónde exactamente? —Insistió Fernando

quieres puedes venir a casa un tiempo, María y los niños

— A Lesotho. Mi compañera de planta Ana ha

estarían encantados de que vivieras con nosotros, hay

colaborado con Médicos sin Fronteras durante años. Me

sitio de sobra y —Carlos interrumpió.

ha contado que el país, pese a ser fronterizo con

— Me voy Fernando, lo tengo muy pensado,

Sudáfrica, es de los más pobres, está azotado por el VIH

necesito cambiar de aires, de trabajo, de casa, de vida.

y la tuberculosis y los pocos médicos locales que hay se

Se que parece una huída y lo es pero no puedo seguir

están yendo. Ya tengo el billete, me voy el lunes por la

viviendo en esa casa, dormir en nuestra cama, pasar

mañana.

por delante del colegio de Sara, no puedo.

Apuraron el café, salieron del bar y de pie, ante

Carlos, era el pequeño pero el más alto y había

la puerta, se fundieron en un abrazo tan fuerte como si

sido un hombre de complexión fuerte. Muy deportista,

éste les ayudara a compartir el dolor.


— Cuida de mamá y papá, ellos ya saben lo de mi

y cambio de vida, de rutina”. La voz de una mujer joven

marcha y no me han puesto ninguna objeción aunque sé

que empujaba un carrito de bebé le devolvió a la tierra.

que están angustiados. En Lesotho no hay guerras tribales

— Me deja pasar, por favor.

pero hay malaria, tuberculosis y sida. Os prometo que

— Disculpe, pase, pase. —Contestó Carlos un poco

tendré mucho cuidado. Esto no es un suicidio lento, de

aturdido.

verdad hermano, si quisiera hacerlo lo habría hecho ya.

La observó alejarse.

— Llámame, Carlos, no importa la diferencia horaria, quiero saber de ti.

Cuando llegó a casa no pudo dejar de sentir esa desolación, estaba vacía, inhóspita, toda su vida anterior

Había oscurecido. Los hermanos tomaron rumbos opuestos.

en cajas de mudanza: unas para beneficencia, otras al trastero y dos maletas junto a la puerta, las que llevaría

Fernando volvió a casa, con su familia, a buscar

consigo en su huída a África. “Hoy tomaré sólo un

en Internet todo lo referente al país donde volaba Carlos

tranquimazín, mañana será un día duro y quiero estar

en unas horas. “Lesotho, espero que todo esto valga la

despejado”.

pena, quiero recuperar aunque sea un pedazo de lo que

La

despedida, que le habían preparado lo

fue mi hermano, quiero volver a jugar un partido de volley

compañeros la noche anterior, había sido larga. Suponía

con él” rumió mientras buscaba las llaves de su coche.

que iba a ser un café y unos dulces en la sala de descanso

Carlos, que desde el accidente no conducía, prefirió

pero al final acabaron en el bar de Miguelón, tomando

volver a casa caminando. Caminar le relajaba, observar

unas copas y recordando historias de planta. Todos querían

la vida a su alrededor, una vida en la que el había formado

asegurarse de que Carlos estaba bien y de que sabía lo que

parte hasta hacía muy poco y con la que ya no se

hacía.

identificaba. “Los inquilinos entran mañana, tengo que

Medina, el médico adjunto, le había mostrado su

acabar de bajar las cajas al trastero”. De repente le invadió

preocupación. Iba a tener que viajar solo pero le recibirían

una sensación amarga, un profundo sentimiento de culpa.

en el aeropuerto de Moshoshoe y le llevarían a la capital,

Desde que preparaba su viaje a África no había

Maseru, a tan sólo veinte kilómetros. Todos se había

pensado tanto en su mujer y su hija, ni en el accidente, ni

pasado la noche dándole consejos: cómo llegar al centro

en los desesperados minutos

que intentó

de la ONG en Maseru, por quién preguntar, costumbres,

reanimarlas aquella fatídica mañana. Se sintió mal, muy

protocolos de seguridad para evitar contagios.

mal, quizás era eso a lo que se refería su psiquiatra

En cuánto tomó asiento en aquel gigantesco

cuando le hablaba del proceso que debía atravesar. “Duelo

jumbo de la South African Airlines cerró los ojos,

en los


“Me quedan doce horas de vuelo, ocho mil doscientos kilómetros, necesito descansar un poco”. Cuando parecía que aún no llevaban ni una

que iba a encontrar. Entre pensamientos, dudas, nostalgia y miedo a lo desconocido se quedó

profundamente

dormido.

hora de vuelo, aunque habían pasado tres, una belleza

Un fuerte dolor de oídos le despertó, “Parece

africana de grandes ojos y piel muy negra le despertó:

que estamos descendiendo”. El enorme Jumbo de SAA

— Señor, señor, disculpe ¿desea leer algo?

empezaba su inmersión entre una espesa masa de nubes.

tenemos The Guardian, The Daily Telegraph, Lesotho

Había leído mucho sobre la tierra a la que volaba

News.

y, sin poder evitarlo, había evocado unas imágenes un

Lesotho había sido una colonia británica y se

tanto cinematográficas sobre su primera visión de las

notaba incluso los olores que había percibido nada más

tierras africanas pero lo que empezaba a divisar no se

entrar en el avión, eran evocadoramente british,

parecía en nada a aquello.

mantequilla, fish and chips, lavanda …

Ni inmensas estepas, ni animales en libertad, ni

— ¿Toda la prensa es en inglés?

enormes baobabs, veía un paisaje rocoso de tierras

— Si, señor. ¿Desea prensa en castellano? —

oscuras, modestos edificios diseminados y algunas

Contestó la joven.

estribaciones de cadenas montañosas, ¿las Dragensberg

—No, deme algún periódico local, me pondré al día, gracias.

de las que tanto había leído, quizás? Realmente no era su visión preconcebida de África.

Carlos no daba crédito. Noticias como “Un

Una vez en tierra y mientras esperaba sus

diamante blanco de 185 quilates ha sido encontrado en

maletas junto a la cinta transportadora, le pareció divisar

la mina Letseng“ o “El 70 % del agua potable que se

entre el gentío de la recepción a un joven con una

consume en Sudáfrica procede de los recursos naturales

cartulina en la que parecía poner su nombre Doctor

de su país cofronterizo Lesotho”,

Carlos Carriedo, recogió las maletas y se dirigió hacia él.

compartían las

páginas de los periódicos con otras como “ Se prevén

—Hi, I´m Dr. Carriedo.

grandes inversiones en el sector agrícola de Lesotho,

Un joven bantú, extremadamente alto y

fuertemente afectado por la sequía ” o “Thaba Tseka es

delgado cuya única vestimenta era un manta y unas

uno de los distritos más afectados por el VIH/SIDA de

sandalias, se presentó a Carlos en un perfecto inglés:

Lesotho. Los niveles de orfandad se disparan.”. Incomprensible. Aquellas noticias tan contradictorias le infringían más dudas sobre lo

— Soy Ntsu, voy a ser su chofer /guía durante su estancia. Subieron las maletas a un 4x4 y emprendieron


camino a Maseru mientras Ntsu le contaba a Carlos

camino a Maseru mientras Ntsu le contaba a Carlos

sobre el orgullo de su ascendencia bosquimana, de la

sobre el orgullo de su ascendencia bosquimana, de la

labor tan valiosa que estaba haciendo la ONG en su

labor tan valiosa que estaba haciendo la ONG en su

país y lo orgulloso que estaba de trabajar para MSF.

país y lo orgulloso que estaba de trabajar para MSF.

Carlos le observaba al tiempo que intentaba distinguir

Carlos le observaba al tiempo que intentaba distinguir

algo entre la polvareda que levantaba aquel viejo Land

algo entre la polvareda que levantaba aquel viejo Land

Rover.

Rover. — Ntsu ¿es que no hay ninguna carretera

— Ntsu ¿es que no hay ninguna carretera

asfaltada desde el aeropuerto hasta la capital?

asfaltada desde el aeropuerto hasta la capital?

— Es una hora problemática para la entrada a

— Es una hora problemática para la entrada a

la capital y este camino de ganado, aunque deteriorado,

la capital y este camino de ganado, aunque deteriorado,

es más rápido.

es más rápido.

Ntsu dejó de hablar, paró el coche en medio de

Ntsu dejó de hablar, paró el coche en medio de

la nube de polvo y se volvió a Carlos con una mirada

la nube de polvo y se volvió a Carlos con una mirada

vidriosa y suplicante. Un pánico atroz invadió a Carlos,

vidriosa y suplicante. Un pánico atroz invadió a Carlos,

¿y si la acreditación era falsa?, ¿y si aquel joven

¿y si la acreditación era falsa?, ¿y si aquel joven

pertenecía a una mafia y lo acababan de secuestrar?,¿y

pertenecía a una mafia y lo acababan de secuestrar?,¿y

si…?

si…? — ¿Por qué paras? —preguntó.

— ¿Por qué paras? —preguntó.

—Doctor, discúlpeme, sé que le esperan en la

—Doctor, discúlpeme, sé que le esperan en la

Organización y que esto que voy a hacer es totalmente

Organización y que esto que voy a hacer es totalmente

anormal pero debo pedirle un favor. Quiero pedirle

anormal pero debo pedirle un favor. Quiero pedirle

—Hi, I´m Dr. Carriedo.

que vea a mi niña; hace días que tiene fiebre y mucha

Un joven bantú, extremadamente alto y

tos, no come, no la puedo llevar a la ciudad porque

delgado cuya única vestimenta era un manta y unas

pondrán a toda la familia en cuarentena y yo me

sandalias, se presentó a Carlos en un perfecto inglés:

quedaré sin trabajo. Por favor, Doctor, haré todo lo que

— Soy Ntsu, voy a ser su chofer /guía durante su estancia. Subieron las maletas a un 4x4 y emprendieron

me pida. De inmediato Carlos recordó la noche anterior a su partida, Medina le había puesto sobre aviso “No


te involucres en los casos, sé todo lo objetivo que

del 4x4 y cogió su maletín.

puedas, no recibas obsequios a cambio o estarás

Al entrar a la casa de Ntsu, percibió un olor

vendido “. Esa, justamente, era la situación a la que

muy peculiar, penetrante, especiado, eran unas hierbas

Medina se refería y estaba sucediendo ya, mucho

que hervían en el fuego, probablemente para la

antes de lo que él esperaba.

pequeña. No le gustó lo que vio: la piel de la niña estaba

—¿Qué hacer? Soy un médico, intento salvar vidas, cómo no involucrarme en el caso de Ntsu. Es un

llena de placas rojizas y parecía que llevaba tiempo en ese estado.

desconocido pero va a ser mi sombra durante estos

— Hola pequeña ¿Cómo te llamas?

meses —pensó.

— Nandi, me llamo Nandi

— Está bien, tranquilízate, la veré pero no te

— Ayer cumplió ocho años — dijo Ntsu

prometo nada, si es necesario habrá que llevarla a un

— Sí, ocho —dijo la niña mostrando ocho dedos

hospital ¿Dónde está la niña? — En Tsuang, Doctor, la aldea donde vivo con mi familia.

de sus pequeñas manos. “Es justo la edad que cumpliría Sara si no...” pensó. Se incorporó y dijo a Ntsu:

Tsuang era un pueblo de pequeñas chozas a

— La curaremos Ntsu, te doy mi palabra.

medio camino entre el aeropuerto y Maseru. Cuando

Y mirando una pequeña pulsera de hilo de

llegaron, un griterío de niños los recibió, pedían algo

colores, que lucía en su muñeca y que tiempo atrás le

que a Carlos le era familiar .

había regalado su pequeña

— Si, Doctor, piden chupa-chups, los niños de la aldea saben que trabajo con médicos españoles y ellos siempre traen esos caramelos con palo, a los niños les encanta. Ntsu detuvo el coche delante de su choza, una de las más grandes. Llamaba la atención entre tanta pobreza una enorme antena parabólica en el techo. Se notaba que aquel joven bantú era un hombre con suerte al trabajar para la organización. Carlos empezó a entender las súplicas de Ntsu, era realmente un privilegiado. Se dirigió al maletero

Sara, repitió:

—Te doy mi palabra Sara, hija, la curaremos.


ACCÉSIT / CASTELLÀ

ÁFRICA EN UN ABRAZO María José Frasquet Todolí Lucía entró en el centro de salud. Nerviosa, con

niña de corta edad seguía la conversación muy seria.

el pequeño en brazos, se dirigió a la ventanilla de

Con paso seguro y la cabeza bien alta, entró en

urgencias. Las palabras le salían atropelladamente, mi

la consulta sin esperar su turno. Una mezcla de

hijo esta mañana ha despertado devolviendo y con

curiosidad e indignación se apoderó de ella. Había

fiebre.

llegado antes, se suponía que aquello era Urgencias y, — Nombre por favor, —le cortó la auxiliar con

impaciencia. Intentó serenarse, estaba asustada, su pequeño

por lo que parecía, aquella arrogante no tenía prisa alguna. “De fuera vendrán que de casa te echarán”, musitó con sarcasmo.

nunca había estado enfermo. La enfermera no tardó

Al oír el nombre de su hijo salió disparada. La

más que un par de minutos en completar el formulario,

rabia que había ido acumulando le impidió ver a la

sin embargo a ella le pareció una eternidad. Sintió

mujer que salía en ese momento. No llegaron a tropezar.

ganas de llorar. Ni una palabra de aliento, ni un gesto

Unas manos la sujetaron con delicadeza. ¿Se encuentra

amable, tan sólo un escueto, “ya le llamarán”. Se sentó

bien?, oyó que le preguntaban. Abrumada levantó la

en la sala de espera, y con sumo cuidado acomodó al

cabeza. Unos enormes ojos negros la miraban. Por un

niño en sus brazos mientras le susurraba tiernas

momento no la reconoció. Aquel bello rostro de mirada

palabras.

serena, aquella dulce sonrisa, nada tenían que ver con

A medida que pasaba el tiempo, la angustia de

la mujer soberbia que se había colado minutos antes.

la joven iba creciendo. Miró el reloj, llevaba tres cuartos

Lucía, incapaz de articular palabra, asintió con la cabeza

de hora sentada con el cuerpo dolorido y los nervios a

y entró en la consulta. Ya no estaba enfadada, no

flor de piel. Una vez más, dirigió su mirada al mostrador.

acababa de comprender lo ocurrido pero algo, en su

En ese momento, la enfermera hablaba animosamente

interior, le decía que ese encuentro tenía mucho que

con una extraña mujer vestida con una túnica

ver con su repentino cambio de humor. Por primera

multicolor y un llamativo tocado por el que asomaba el

vez en toda la mañana, sintió que nada grave le ocurría

cabello recogido en trencitas. Cogida de su mano, una

a su pequeño.


Al salir del hospital la vio. Sentada en un banco,

tierra, con su pobreza. Nunca le importó el duro trabajo

con los ojos cerrados, parecía disfrutar del sol. y no

ni las precarias condiciones en que vivían. Era dichosa,

resistió el impulso de sentarse a su lado. Como si le

sin más, en plena armonía con la naturaleza. Salamatu

hubiera estado esperando, lentamente abrió los ojos

guardó silencio.

y le sonrió “me alegro de que los dos estéis bien, tú y

Toc, toc, toc, el golpear del palo sobre el mortero

tu hijo”. Acto seguido, como lo más natural del mundo

de mijo, resonaba en su corazón. Sintió que estaba en

y en un español bastante correcto, se presentó: —yo

su hogar, en una de aquellas noches de África, bajo

soy Salamatu y ella — señaló a la niña que jugaba con

una increíble bóveda de millones, brillantes y cercanas

una muñeca— es Naima.

estrellas. Se vio, de pronto, sacando agua del pozo,

Hechas las presentaciones, se pusieron a hablar

arremangada su túnica, mientras las niñas reían y

con la familiaridad de dos buenas amigas. Salamatu

bailaban, un suave carraspeo le devolvió a la realidad.

reía ante la insaciable curiosidad de Lucía que no

Con una triste sonrisa tranquilizó a Lucía que le miraba

paraba de hacerle preguntas sobre su vida, su país.

con preocupación, no te preocupes, estoy bien. Es que

Ella misma reconoció que necesitaba hablar con alguien

fue muy duro dejar mi país, despedirme de mi familia

sobre los suyos, de su existencia en aquella remota

sin la certeza de volver a verles pero lo peor fue no

tierra. Sin darse cuenta, las palabras iban saliendo

poderme traer a los otros niños.

por sí mismas, sin esfuerzo alguno. Al igual que los chamanes de su tribu, Salamatu

Ambas guardaron silencio. Seguían sentadas, sin mirarse.

empezó a relatar su historia como si de una hermosa

El tintineo de sus trencitas, alborotadas por

melodía se tratara. Pertenecía a una tribu llamada

una suave brisa, devolvió a Salamatu su natural alegría

peul cuyo campamento se encontraba al sur de Níger,

y llena de optimismo reanudó su historia: habían

en un lugar llamado Kougga Zhadyilinam. Su marido

transcurrido dos años desde aquel día en que su vida

tenía otras dos mujeres, aunque, sonrió con timidez,

cambió por completo con la llegada al campamento de

hubiera preferido ser la única.

una expedición. Eran tres hombres y dos mujeres

Sus hermosos ojos se iluminaron al mencionar

dispuestos a estudiar los efectos de la globalización

a sus otros cuatro hijos, tres varones y una niña.

entre algunos de los pueblos “menos contaminados”.

¡Cuánto los echaba de menos! Ella era feliz en su

Desde un principio, se quedaron cautivados por


la amabilidad de aquella gente que con tanta generosidad

la amabilidad de aquella gente que con tanta generosidad

les permitían entrar en sus hogares y en sus corazones.

les permitían entrar en sus hogares y en sus corazones.

Lamentablemente, pronto descubrieron las numerosas

Lamentablemente, pronto descubrieron las numerosas

enfermedades infecciosas que asolaban sin piedad a los

enfermedades infecciosas que asolaban sin piedad a los

habitantes de aquel árido lugar. Sintiéndose en deuda,

habitantes de aquel árido lugar. Sintiéndose en deuda,

trataron de aliviar el dolor de aquel pueblo que con tanto

trataron de aliviar el dolor de aquel pueblo que con tanto

cariño les había acogido, sin poder evitar un amargo

cariño les había acogido, sin poder evitar un amargo

sentimiento de impotencia ante esa cruel realidad. A

sentimiento de impotencia ante esa cruel realidad. A

pesar de sus esfuerzos, muchos acabarían muriendo.

pesar de sus esfuerzos, muchos acabarían muriendo.

Sin embargo, aquella gente admirable aceptaba la muerte

Sin embargo, aquella gente admirable aceptaba la muerte

con naturalidad. Sólo era un paso para poder disfrutar

con naturalidad. Sólo era un paso para poder disfrutar

de una nueva vida en la que renacían con más fuerza y

de una nueva vida en la que renacían con más fuerza y

vigor.

vigor. Salamatu creía en ese paraíso del que tantas

Salamatu creía en ese paraíso del que tantas

veces había oído hablar a sus mayores, pero su pequeña

veces había oído hablar a sus mayores, pero su pequeña

aún tenía mucho que ofrecer en esta vida. Se negaba a

aún tenía mucho que ofrecer en esta vida. Se negaba a

quedarse de brazos cruzados mientras su pequeña se

quedarse de brazos cruzados mientras su pequeña se

apagaba poco a poco.

apagaba poco a poco.

Fue en uno de aquellos encuentros con la

Fue en uno de aquellos encuentros con la

psicóloga española, mientras conversaban sobre el papel

psicóloga española, mientras conversaban sobre el papel

de la mujer en la tribu, su sexualidad, los hijos, cuando

de la mujer en la tribu, su sexualidad, los hijos, cuando

Salamatu se armó de valor y le pidió ayuda. Estaba

Salamatu se armó de valor y le pidió ayuda. Estaba

dispuesta a todo por salvar a su hija.

dispuesta a todo por salvar a su hija.

Unas semanas más tarde, Salamatu y Naima

Unas semanas más tarde, Salamatu y Naima

viajaban, junto a la expedición, rumbo a España. La

viajaban, junto a la expedición, rumbo a España. La

esperanza de ver a su hija curada aliviaba la congoja

esperanza de ver a su hija curada aliviaba la congoja

que sentía por todo lo que acababa dejar atrás.

que sentía por todo lo que acababa dejar atrás.

Lucía sobrecogida, no osaba abrir la boca.

Lucía sobrecogida, no osaba abrir la boca.

Desde un principio, se quedaron cautivados por

Ahora empezaba a comprender el aire de superioridad.


Su aparente altivez era algo innato en aquella mujer

sensaciones hasta ahora desconocidas. La dulce voz

luchadora y valiente.

de Salamatu interrumpió sus pensamientos, si quieres

Orgullosa por la herencia que había recibido de

nos vemos mañana. Todos los días vengo a la misma

sus antepasados, por aquellos valores que se habían

hora. Naíma lleva un control muy estricto.

transmitidos intactos desde tiempos inmemoriales, sólo

Lucía se levantó pero no se decidía a

pretendía honrar a su raza. Allí, sola, en un país

marcharse, ¿cómo lo haces?, ¿nunca dejas de sonreír?

desconocido, había descubierto las nuevas enfermedades

Salamatu, riendo abiertamente, le contestó, —mi

de la civilización: depresión, estrés, prisa, insomnio.

abuela siempre decía que muchas personas se pasan

Sin darse cuenta, el tiempo había pasado

la vida buscando la felicidad, como si de un tesoro se

volando. Lucía hubiera querido seguir recorriendo aquel

tratara, y en su afán por encontrarla, mueren sin

hermoso continente de la mano de su amiga. Sí, su amiga.

haber vivido, sin comprender que ésta se encuentra

Se sentía avergonzada por juzgarla tan

en nosotros mismos. Sólo dando, dándonos a nosotros

injustamente. Salamatu, de pie, le sonreía:

mismos, conseguimos ser felices.

—Hay tantas cosas que nos dejamos por el

Un hombre que paseaba con su perro se quedó

camino, — le dijo acariciando la cabecita de Carlos que

extrañado contemplando aquellas dos mujeres tan

dormía plácidamente —No dejes que las prisas, los

distintas. Lucía, riendo, gritó, ¡llevaba tanto tiempo

problemas, te impidan disfrutar de un bello atardecer.

sin poder abrazar a mi hermana!

Llamó a su hija dispuesta a irse, pero Lucía le cogió la mano, ¿nos vemos mañana?, casi le imploró. Por primera vez empezaba a cuestionarse su vida.Salamatu le había abierto una puerta invitándole a entrar, insegura, intuía que una vez la franqueara ya nada sería igual. Mientras le oía hablar de sus costumbres, sus ritos, las continuas luchas ante las adversidades, cómo engañaban al hambre con bailes y fiestas, sentía que había pasado por la vida de puntillas, apenas sin vivirla.

En aquel apasionante viaje por África había disfrutado de la libertad, sentido emociones y


PREMI

ALUMNES

/

VA L E N C I À

L'AMOR VIATJA AMB AVIÓ Francisco Escrivá Costa

Va girar el cap clavant els seus ulls de pantera

museu de caretes ancestrals, llances i milions

sobre mi. Em veia vindre tal reacció des que vaig veure

d'estatuetes en què, segons contava sa mare, habitaven

passar volant, des del pupitre de darrere, una gran

esperits.

bola de paper que va impactar en la seua esquena.

L'Àfrica havia nascut a París, però prompte

Joan es va arraulir per amagar-se, deixant-me tot sol

se'n va anar a viure a Barcelona i després d'onze anys

davant la seua mirada d'enfurida felina. Supose que la

en la Ciutat Comtal, a son pare, pilot d'avions de

meua cara de panoli no m'ajudava a demostrar la meua

passatgers, li van proposar anar a València a treballar.

innocència. Vaig amenaçar de mort a Joan, lliscant el

Tenia un enorme despatx ple de mapes i avions penjats

dit sobre la meua gola; ell silenciosament reia. Era el

del sostre per fils fins, donava la sensació que volaven

primer dia de classe i he de reconèixer que em vaig

per l'habitació buscant on aterrar. Sa mare, de la qual

quedar atordit en veure entrar aquella xiqueta. Tenia

havia heretat el seu cabell, sempre anava amb túniques

la pell de color xocolate, un cabell rogenc i pompós i

de colors vius; ens preparava galetes de sèsam, bevíem

un nom que em tenia intrigat. Segurament, ara

te i ens relatava llegendes d'Àfrica, sobretot ens parlava

m'odiaria per culpa del graciós de la classe, però d'altra

de la seua enyorada Kenya. Jo em submergia en un

banda, tenia l'excusa perfecta per parlar amb ella en

món de fantasia, d'encara hui sense escapatòria. El

el pati, si les estranyes pessigolles que tenia en el meu

curs em va passar volant, les vacances d'estiu estaven

interior no m'ho impedien. Amb les cames tremoloses,

ja prop, i com cada any la iaia ens esperava en el seu

vaig donar les pertinents explicacions i vaig delatar,

apartament de la platja de Gandia, per passar amb

sense cap remordiment, al verdader llançador del

ella uns mesos. Aquell any no em venia de gust anar-

meteorit. A partir d'aquell matí de setembre, l'Àfrica

hi, volia quedar-me amb la meua amiga, poder baixar

i jo vam ser inseparables. Anàvem junts al col·legi,

de nit al carrer, escoltar increïbles històries mentre

fèiem els deures, anàvem al parc, als recreatius; però

berenàvem asseguts a l'estora de pell sintètica de tigre.

el que més m'agradava era anar a sa casa. Era com un

Que res canviarà, que tot seguirà igual... però


va ser impossible convèncer els meus pares de quedar-

la BFM TV que explicava en viu per a tots el

nos a la ciutat i a principis de juliol ens n'anàrem, no

francesos, el que estava succeient en aquella plaça

sense abans dedicar-nos alguna plorera. Vaig descobrir

on la gent no deixava d’acudir en senyal de protesta.

que m'havia enamorat.

Aquella xica de llargues cames, cabell rogenc i

Els dies em passaven lents sense la companyia

pompós, em resultava familiar i en acabar la

d'Àfrica, m'avorria en la platja, feia passejos

transmissió, vaig cridar fortament el seu nom. Ella

melancòlics amb bici, sense cap direcció. Els amics de

amb els seus ulls de pantera, em va tornar a mirar!

tots els estius només pensaven a pintar grafits i jo em

Escric estes línies mentre sobrevole l’oceà

quedava en casa llegint tot el que queia a les meues

Atlàntic, m’en vaig a París, m’en vaig de cap a Àfrica.

mans que parlara del continent que em tenia fascinat. A mitjan d'agost, vaig decidir actuar i vaig convèncer els meus pares de convidar-la a passar uns dies amb nosaltres. La cride per telèfon i li entusiasme la idea Així, van arribar els millors dies de tot l'estiu. Ens banyàvem fins a arrugar-nos, amb la barca inf lable ens imaginàvem recorrent el Nil rodejats de cocodrils, ens afartàvem de gelats i rèiem recordant les estranyes supersticions del Congo que ens contava sa mare. Però l'última nit, em va donar una notícia terrible de la que vaig tardar anys a recuperar-me. ¡El pròxim curs tornava a França! Son pare havia demanat el trasllat, els seus iaios estaven molt majors, necessitaven de la seua cura. Han passat vint anys, treballe per a una ONG recorrent Àfrica en ajuda humanitària. Fa unes setmanes em trobava al Caire amb tres companys, a la Plaça de la Llibertat. Hi havia milers de persones peró jo només em fixava en una: en la reportera de


ACCÉSIT / VALENCIÀ

LA LLUNA A MIG-DEURE Araceli Banyuls Martínez

Avui la lluna és a mig-deure.

divertíem jugant amb l'aigua. Jo cantava, sempre

Em mostra la seua faç platejada i envoltada

cantava. Quan em preguntaven què volia ser de major,

d'una petita boira que l´acompanya. És de nit, i passege pels carrers del barri on fa

deia, cantant i artista. Ho tenia clar. ¡Uns passos s´apropen!

uns mesos que visc. El fred es fa sentir. De sobte una

Sent una tremolor al cor i torne a la realitat.

mirada que se'n fuig, de dintre meu, enfoca aquell solar

Veig un home i em demana foc.

tronat i vell.

Cerque l'encenedor en la bossa de mà, l´agafe,

S´aturen els peus. No em puc moure. Ací hi havia una casa, no fa molt la vaig veure. Què m´està passant? Em sent atrapada. Sorolls de veus emergeixen del fons d'aquell descampat ple d'herbes i fem. Un clam esclata en plors, “Ha sigut xiqueta”, diu algú. Plora amb força, és valenta. Tot em ve com en una pel·lícula sense cinta. Rebobine el cervell i s´obrin davant de mi, un munt d'imatges llunyanes. Al costat d'esta casa, avui enderroc del temps, estava la vaqueria. Rasant la vivenda passava la

encenc el llum i li veig la cara. És negre i jove. “Gràcies”, diu el xic. “De res”, li responc. El fum del cigarret m´encisa de bell nou en els meus records. Prop del sequió s´alçava l'escorxador. Quasi enfront estava el molí de farina. Uns carrers més enllà teníem el forn de Ramiro. Era el lloc on es portava tot a coure. Eixe caliu de la cuina, la gent. Una sensació del que és autentic, senzillament com era. M´arriba una fragància de les aromes perdudes. Alce el cap ensumant l´aire, fa olor de mullader.

sequiola. Era com la frontera entre Beniopa i Gandia.

Avui soparem a gust, la tomaca, el pebre l'albergínia,

Tindre la sequieta prop era un plaer, mentre

tot del bancal ¡Clar! Vinga, anem a la taula, els veïns

les mares llavaven la roba amb una fusta que era la post de llavar i sabó de sosa. Les xiquetes i els xiquets ens

sopant al carrer. El primer mos a la boca i…

La nit s´ha engolit amb permís, la taula, els


queviures i el vi. Els llums d'un auto em tornen on sóc. Ja puc menejar-me i camine un poc, faig una llarga ullada. Ara veig com el formigó ha tapat els bancals,

Els llums d'un auto em tornen on sóc. Ja puc menejar-me i camine un poc, faig una llarga ullada. Ara veig com el formigó ha tapat els bancals, han construint cases altes, la sèquia no canta, està

han construint cases altes, la sèquia no canta, està

tapada. L´ambulatori està ficat on hi havia

tapada. L´ambulatori està ficat on hi havia

l'escorxador.

l'escorxador. Són així les coses, la vida va evolucionat. Molt ràpidament. Sempre m´han agradat els elefants, són savis,

Són així les coses, la vida va evolucionat. Molt ràpidament. Sempre m´han agradat els elefants, són savis, humans, familiars, caminen sense pressa, i saben

humans, familiars, caminen sense pressa, i saben

quan han de tornar al seu lloc per a finalitzar la vida.

quan han de tornar al seu lloc per a finalitzar la vida.

Per alguna raó el destí m´ha arrelat a uns metres de

Per alguna raó el destí m´ha arrelat a uns metres de

la casa on vaig escoltar aquell crit

la casa on vaig escoltar aquell crit l´altra nit, que va esclatar amb una cançó. Perquè jo sóc la nineta que nasqué fa molts anys en aquesta parcel·la! Aquella xiqueta volia ser artista. I avui, la dona-xiqueta vol dir-te que les nostres

l´altra nit, que va esclatar amb una cançó. Perquè jo sóc la nineta que nasqué fa molts anys en aquesta parcel·la! Aquella xiqueta volia ser artista. I avui, la dona-xiqueta vol dir-te que les nostres il·lusions s´han complit. Cantem i toquem la guitarra.

il·lusions s´han complit. Cantem i toquem la guitarra.

Altres coses han quedat pel camí. La música m´ha

Altres coses han quedat pel camí. La música m´ha

donat el millor so per a expressar-me. I encara tinc

donat el millor so per a expressar-me. I encara tinc

deures per finalitzar.

deures per finalitzar. He d'aprendre de la lluna que sempre ompli la seua tasca. Per fi la redona esfera reina de l'univers brilla. La nit s´ha engolit amb permís, la taula, els queviures i el vi.

He d'aprendre de la lluna que sempre ompli la seua tasca. Per fi la redona esfera reina de l'univers brilla. Implacablement perfecta. Un llum encegador m´encén els ulls. Tot em dóna voltes, forts i pianos.


—Em complau que entres a la inauguració del Alce la mirada i em quede esbalaïda. No ho entenc.

local del meu braç. —Doncs anem, xicon!

S´ha produït una transformació. Fa uns minuts, on hi havia el solar ha aparegut una casa. I en la planta baixa els neons d'un bar parpellegen. Estic desconcertada. Una veu coneguda em demana foc, el mire de reüll. És el mateix xic de l´altre dia —Bona nit, Argila. Fa temps que no ens veiem,

Aplaudiments i música s´escolten dins quan entren els protagonistes de la festa Abdulà i jo ens mirem als ulls. Un somriure naix. Sóc feliç i done gracies. Em diu Abdulà: —Coneixes el meu país? —No, mai he estat.

—Bona nit, és veritat i hem coincidit en el mateix lloc.

—Doncs és molt prop d'ací.

Com saps el meu nom?

Somriu.

—Ens hem vist unes quantes vegades pel barri, et coneix molta gent, però tu sempre vas absent pensant en les teues músiques. Jo em dic Abdulà.— Perdona, Abdulà, però estan succeint coses estranyes, i estic un poc atabalada. Tu em vares demanar foc quan la lluna estava a mig-deure —M´agrada di-ho així—. És a dir, creixent, en el cel. Avui és plena. Sols ha passat un cicle de lluna. I aquesta casa era un solar tronat i vell. I de sobte apareix en uns minuts. No estaré somniant? —Tens raó, Argila, però tot canvia ràpidament i l´han feta. Ja ho veus. A més, avui celebrem l´entrada de la primavera i li fem un petit homenatge a la cantant del barri. Argila, vols vindre a la festa amb mi? Vaig dubtar un poc, em semblava com un flirteig, amb el del meu naixement. Abdulà va afegir

—El nom del bar i l'Estat d'on vinc són el mateix més o menys. — ÀFRICA CAFÉ Sembla que tot és arrodonit aquesta nit.


PREMI EX ALUMNES

CARLES I LA RANA DE MADERA Blas Cabanilles Folgado

La oscuridad le estaba lamiendo el

fijó en una rana de madera. Carles se levantó, la cogió

entendimiento desde hacía varias horas.

y volvió a tumbarse. Era una de esas extrañas ranas

Despierto en la nada, Carles daba vueltas y

que si les frotabas la espalda con un palo, imitaban el

más vueltas en la cama. Tapado con una única manta

ruido del animal. Éste comenzó a frotarla suavemente,

hasta el cuello, mantenía los ojos abiertos e

y deseó no estar ahí, deseó huir y explotar. Al instante,

inexpresivos. Hoy tampoco había ido a clase. Decidió

reconoció el mismo ruido que le había llevado hasta

encender la luz, y ésta se le metió en los ojos como

allí y notó como su cuerpo empezaba a aligerarse,

agujas incandescentes, repletas de vida. No había

dejando atrás la nitidez de la realidad y noqueándolo

dormido en toda la noche, ni había cenado tampoco.

con fuerza en una gravedad inexistente que le arrastró

Desde hacía un tiempo carecía de la capacidad de sentir

a desaparecer.

sueño o hambre, y no le preocupaba.

Cuando volvió a tener consciencia de sí mismo,

Se incorporó con un largo suspiro y encendió

estaba en medio de una multitud enorme de gente que

el portátil. Su mente estuvo ausente, absorbida por

pasaba por su lado sin chocarse. El tumulto ascendía

esa pequeña pantalla, durante un tiempo que nunca

a los cielos y gran cantidad de carteles ininteligibles

llegaría a calcular por falta de interés, hasta que un

se alzaban sobre él amenazantes.

diminuto ruido le sacó de su estupor. Intentó volver a

Estaba en Japón. Carles amaba todo lo

concentrarse en su inactividad pero el ruido volvió a

relacionado con los videojuegos, los cómics y la cultura

sonar con más fuerza y decidió pasear por el piso de

japonesa, así que cuando se recuperó del shock inicial,

estudiantes donde vivía con sus amigos. En estos

fue corriendo a donde sus sueños le permitían. Sus

momentos se encontraba solo, así que entró sin

manos estaban llenas, sus ojos palpitantes y la piel se

problemas en la habitación más grande y se tumbó en

le estremecía a cada nueva visión de lo imposible, no

la cama, pensativo, analizando sus carencias, quizá,

tenía tiempo de pararse a pensar, necesitaba alcanzar

por la comparación con el otro. Echó un vistazo y se

todo lo que hasta ahora era inalcanzable para él.


Finalmente se perdió en las telarañas que su propia mente

procurando pensar que podría aparecérsele en un sitio

le había preparado. Y no fue hasta que la noche cayó

como aquél. Unos ojos como platos le admiraban sin

sobre sus hombros, cuando se dio cuenta de que

apartarse ni un milímetro de los suyos. Carles quedó

desconocía las horas que llevaba en ese lejano país.

paralizado y no reaccionó hasta que la niña no estiró su

Cabizbajo caminó sin rumbo por unos verdes paisajes a

brazo, ofreciéndole una pequeña muñeca hecha de alguna

las afueras, pensando que realmente no podía saber si

especie de sucio tejido. En aquel momento oyó un ruido

había aprovechado el tiempo o no. Encontró un pequeño

que le asustó todavía más y se giró para comprobar que

templo y subió hasta él. Se dirigió a un rincón y se sentó

estaban a salvo, pero cuando volvió la cabeza para buscar

en el suelo, jadeando por el cansancio. ¿Había estado

a la niña, esta ya no estaba. Solo la muñeca descansaba

aprovechando su tiempo? Se miró la mano, y segundos

en el suelo como dormida. Carles la cogió y después de

después sacó la rana de madera de un bolsillo. Desearía

estar un rato acariciándola, pensando en la paz africana,

ir a un lugar donde el tiempo no existiera. Inmediatamente

volvió a escuchar aquel ruido amenazante. Horrorizado

sus dedos empezaron a explotar juguetones como

vio como en esta ocasión, sus temores cobraban vida en

burbujas, y pronto todo su cuerpo corrió la misma suerte

forma de león, majestuoso a pocos metros de él. Gritó y

en un haz de luz azulada.

corrió en dirección contraria a la de su perseguidor, pero

El sol le cegó por completo cuando vislumbró a

sabía que poco iba a conseguir con eso. El león por su

lo lejos un nuevo horizonte. El cielo gobernaba en el lugar

parte, abrió las fauces y se dispuso a saltar encima de su

con suprema maestría y los pocos árboles que tenían la

exótica presa, con las garras por delante. Carles pudo

osadía de vivir allí no tenían más remedio que mostrarse

esquivar el primer salto escondiéndose detrás de un

arrinconados en su afán por sobrevivir. Tierra y viento

arbusto, pero tropezó segundos después y empezó a

se mezclaban para cruzar atrevidos entre la ropa de

tambalearse mientras avanzaba hacia delante. En esos

Carles. Sin duda estaba en la sabana africana. Estaba en

pocos instantes, Carles pudo darse cuenta de muchas

África, pensó. En ese momento se maravilló tanto de la

cosas, iba a morir y nunca había hecho nada importante

vista que el mundo le ofrecía, que no reparó en la pequeña

por nadie en particular. ¿Quién lo recordaría? El león

sombra que había aparecido a su espalda. Quizá allí

saltó de nuevo, y en el último tropiezo Carles se percató

estuviera mejor. Empezó a caminar hacia delante con

del bulto que le asomaba en el bolsillo. Cogió la rana y al

paso lento, disfrutando de las sensaciones que le

sentir una de las uñas del león en su espalda, logró tocarla,

impregnaban al unirse en esencia con aquel lugar. Cuando

dejando que su subconsciente decidiera el próximo lugar.

de pronto algo le tocó la espalda y se giró asustado,

Una explosión de luz hizo retroceder al rey cuando


desapareció, y las próximas imágenes que estallaron en

sospechaba que la niña lo estaba vigilando, y cuando por

su cabeza le desconcertaron tanto que se mareó. En su

fin llegó a su lado, se acordó de que la rana no era lo

mente resonaban carcajadas distorsionadas, infantiles.

único que tenía en el bolsillo, y entonces, sacó la muñeca

El calor no había desaparecido pero sentía vida

que se le había caído a aquella misteriosa niña africana

a su alrededor. Cuando pudo enfocar su alma al exterior

y se la dio, provocando en aquella pequeña una gran

se dio cuenta de que estaba rodeado de niños jugando al

sonrisa. Al dejar de llorar, Carles pudo ver en sus ojos la

fútbol, arrinconados por calles estrechas llenas de

inocencia, y en ella encontró algo hermoso y digno de

historias talladas en las grietas. Nadie se sorprendió al

proteger. Sin previo aviso, y pese a que él no quería dejar

verlo y Carles se quedó observando aquel juego infantil

ese lugar tan pronto, la rana empezó a cantar por sí sola

un rato.

y Carles sintió que le arrancaban el aliento, en una caída

¿Dónde se encontraba? Por la conversación de

infinita por los límites de la realidad.

las gentes pudo adivinar que en Brasil. Vaya, ¿Por qué

Aterrizó ligero como una pluma, y los pulmones

justamente Brasil? Ni siquiera se había planteado viajar

se le llenaron de aire tan deprisa que no pudo evitar un

allí nunca. Decidió pasear por la ciudad y no pudo más

suspiro al caer sobre la cama. Se incorporó rápidamente,

que sonreír al ver tanto niño feliz jugando en la calle.

mareándose por la enorme cantidad de información

Recordó los momentos de su infancia y no le asombró

acumulada, y cuando por fin recuperó el sentido se dio

descubrir que habían sido los mejores de su vida, nada

cuenta de que tenía la rana de madera al lado. La cogió

que ver con los de ahora, tan desbordantes e

y se dirigió a la ventana. Allí enfrente pudo contemplar

incomprensibles. Depresivos. Se sentó en la acera a tomar

un patio de colegio enorme y rebosante de niños. Apretó

el sol, pensando en el camino que había tomado su vida,

los puños y no pudo evitar que se le escapara una lágrima

y pensó que quizá ella no era el problema, sino él. Poco

al comprender lo estúpido que había sido, intentando

después oyó un llanto que le resquebrajó por dentro.

evitar lo inevitable, intentando detener el tiempo. Debía

Buscó con la mirada el lugar de donde podía venir aquel

aceptar que estaba creciendo, y que ahora el ya no era

sonido y enseguida lo encontró, acurrucado en una

el niño, sino el que debía protegerlo y guiarlo en el futuro,

esquina cerca de él. Era una niña que escondía la cara

y para eso, debía existir tal futuro. Sonrió y fue a su

entre sus brazos para que nadie la viera triste. Se miraron

habitación, cogió la mochila olvidada, desconectó el

un segundo y apartaron la mirada inmediatamente.

portátil, y paseo feliz por las calles de Valencia hasta

Carles empezó a deslizarse poco a poco para llegar a su

llegar triunfante a su destino.

lado sin sobresaltarla, deteniéndose en cuanto

Un destino que siempre había estado allí.


ACCÉSIT EX ALUMNES

ADÉS I ARA Lola Júdez López Era un home intel·ligent, despert, manyós i molt popular al seu poble. Exercia com a practicant,

ho. Es per això que el seus veïns confiaven en la seua destresa.

però la llista del seus treballs era infinita: barber,

Ell, que pel seu ofici assistia a les parteres, va

dentista, llevador, organista, sagristà, electricista...

contribuir a l’increment de la natalitat al seu poble,

A sa casa reparava rellotges, planxes i tota classe

perquè va tindre set fills, alguns del quals van eixir

d’aparells. S’atrevia amb la reproducció dels nous

d’aquell món menut de relacions properes i durables,

invents. Diuen els seus fills que va fer una mena de

per incorporar-se a un altre món que començava a

ràdio amb la finalitat de poder escoltar els

despuntar. Era la etapa preindustrial, que expulsava

esdeveniments de la guerra civil.

gent dels pobles a les ciutats, buscant millores i

Conten que una vegada el cotxe de línia, que unia el poble amb la capital, va tindre una avaria i no

benestar. ...

hi havia forma humana d’engegar-lo. Passava en aquell

Era un jove intel·ligent, despert i manyós. Aquell

moment un veí que, en veure’ls tan sufocats, va

matí es va despertar amb un gust amarg a la boca. De

exclamar: “Què feu perdent el temps? Crideu a

què li servia el flamant títol d’enginyer industrial?

Miquel!”.

Anys d’estudi i vocació dedicats a preparar-se en allò

Així ho van fer. Quan ell va arribar, va alçar el

que més li agradava. A sa casa li deien que era un

capot, va maniobrar al seu interior durant una estona

“manitas”, que no sabien a qui es podia semblar. Va

i a l’instant el rum-rum, del motor es va tornar a sentir

ser per això que va elegir aquella carrera, perquè li

i l’autobús es va posar de

nou en moviment.

agradaven els intestins dels mecanismes, les vàlvules,

Sembla que tenia una habilitat i un gust especial

els motors d’injecció, les connexions i engranatges de

per explorar i esbrinar els mecanismes interns de

totes les peces. Va ser becari en una important empresa

qualsevol objecte. Muntava i desmuntava tot el que

automobilística i com van quedar contents de les seues

queia a les seues mans i sempre aconseguia arreglar-

aptituds, li van fer un contracte per nou mesos amb


possibilitats de quedar-s'hi com a fix. Van ser els nou

espera que aconseguisquen els seus propòsits.

mesos més feliços de la seua vida. Estava en el seu

Ell també és un lluitador. Continuarà com

element, igual que el fill que esperava amb la seua

sempre buscant feina. A sa casa continuen dient-li: ets

dona Rosa, que ja anava pel huité mes d’embaràs.

un “manitas”! No sabem a qui et sembles, Miquel!

Quan les coses pintaven millor que mai, o això

No diu res, perquè coneix la resposta i sap molt

semblava, els va arribar la notícia: l’empresa anava a

bé a qui estan referint-se. Son pare assenteix amb el

realitzar un expedient de regulació de treball, perquè

cap i ell pensa en com aquell món xicotet del seu pare,

hi havia un excés de producció que no trobava eixida

amb feines properes i durables, s’ha transformat en

en el mercat. Consegüentment s’hi havia de reduir la

un altre món global amb feines curtes i allunyades.

plantilla i ell era un dels que sobraven. S’havia de buscar la vida, i més amb un fill en camí. A partir d’eixe moment els diaris es van convertir en els seus amics. Va ser a les pàgines d’economia on va trobar entre d’altres, una oferta de treball per a una companyia petroliera situada al nord d’Àfrica, que buscava professionals amb la seua titulació. Les proves de selecció es feien a Madrid. Ell hi va acudir junt a molts altres i al cap d’unes setmanes, l’amargor va desaparèixer. El van cridar per a dir-li que estava admès, però que la feina no corresponia a la seua titulació, sinó que era de rang inferior. A ell no li va importar, perquè el que volia era treballar. Va buscar al mapa i a Google dades sobre el país a on havia de anar. El seu fill ja havia nascut i marxarien els tres. Han passat sis mesos i afortunadament han pogut eixir de Líbia. El que han deixat darrere és la lluita d’un poble que no vol governants que es facen rics a càrrec de la misèria dels seus ciutadans. Està totalment d’acord i ha deixat allí grans amics que


Lle3 nº3, 2011