Page 1

Basílica de San Apolinar Nuovo (Rávena)

Se levantó por voluntad de Teodorico en 505 para el culto arriano de su gente; posteriormente fue consagrada al culto católico. Probablemente usada como iglesia palatina. Con la conquista de la ciudad por parte de los bizantinos se inició una serie de restauraciones la transformación san Apolinar Nuovo  un ciclo de mosaicos con temas relacionados con la religión arriana, a instancias del obispo Agnello fue eliminada y transformada. Sólo se salvaron las partes más altas de la decoración (con las Historias de Cristo y con los santos y profetas), mientras en la parte más baja, la mayor y más cercana al observador, se llevó a cabo una completa reestructuración de la que sólo se salvaron las vistas del Puerto de Classe y del Palatium de Teodorico, aunque eliminando todos los retratos, que probablemente fueran del propio Teodorico y de su corte. El interior  construcción basada en unos de ladrillo y cemento. Edificio con tres naves separadas por arcadas de medio punto sustentadas por columnas de mármol, con ábside central semicircular y nártex a los pies. Exterior  se presenta con una fachada a dos aguas hecha de ladrillo. En la parte superior se encuentra, en el centro exacto, una bífora de mármol grande y ancha, encima de la que hay otras dos pequeñas aberturas, una al lado de la otra. El nártex tiene una cubierta que desciende desde la fachada hasta las columnas de sujección, que son de mármol blanco, lo que proporciona un notable contraste con la oscuridad del edificio propiamente dicho. En la parte anterior izquierda con respecto a la Basílica, se eleva un campanario de planta circular, también de ladrillo. Mosaicos Como todas las iglesias de Rávena del periodo imperial (hasta 476), ostrogodo (hasta 540) y bizantino (después de 540), también San Apolinar Nuovo cuenta con unos maravillosos y multicolores mosaicos.


Sin embargo, no pertenecen a la misma época: los hay del periodo de Teodorico y otros pertenecientes a la reestructuración ordenada por el obispo Agnello, cuando se reconsagró el edificio al culto cristiano católico. La basílica conserva sobre los muros de la nave mayor tres conjuntos temáticos superpuestos en tres franjas: Muro izquierdo de la nave central de San Apolinar Nuovo. Procesión de Vírgenes mártires y los Reyes Magos ante la Teothokos.

En la franja superior, sobre las ventanas, tenemos 26 paneles rectangulares con escenas de la vida de Cristo y de la Pasión y Resurrección. Separándoles hay un mosaico repetido de dos palomas protegidas por una cruz, que son un clara alusión simbólica paleocristiana. Son seguramente los mosaicos más antiguos. Muestran un estilo y una iconografía todavía muy romanista por diversas razones:  Muestran a un Cristo glorioso y vencedor de la muerte que recuerda a la iconografía de sepulcros como el de Junio Basso, puesto que en ninguna de las escenas se incluyen momentos dolorosos de la Pasión y de la Resurrección de Cristo. Es significativo que no aparezca la Crucifixión, aunque sí los milagros, sus enseñanzas y los momentos de la Pasión nada sangrientos.  Algunas escenas se inspiran en otros mosaicos de Rávena como la escena en la que Cristo separa las ovejas de las cabras (simbolismo del Juicio Final) que recuerda al Buen Pastor del Mausoleo de Gala Placidia.  La última Cena es una representación de un banquete romano en triclinios, seguramente inspirado por el Codex Purpureus de Rossana del 550. Cristo porta una túnica púrpura como la que distinguía a los emperadores.


Milagro de los panes y de los peces.

 Se ve la mano de al menos dos artistas y de dos visiones muy distintas de Cristo. Las escenas de la pared izquierda muestran a un Cristo joven y sin barba (Cristo como joven Apolo), mientras que los de la pared de la derecha muestran a un hombre maduro con barba (Cristo siriaco). Los de la derecha son artísticamente superiores, aunque ambos son plenos de color y de movimiento. En ambos se intenta ubicar la escena en un paisaje. Posiblemente el halo con la cruz alrededor de la cabeza de Cristo que aparece en cada escena es una adición de época católica.

La banda de en medio, a la altura de las ventanas, es ocupada por 36 figuras de profetas y santos de pie (18 a cada lado) sin identificación definida llevando rollos de pergamino o libros. Cada uno tiene edades, rasgos y actitudes naturales diferentes, lo que nos refleja todavía un intento por individualizar a los personajes.


En el friso inferior, sobre los arcos, asistimos a dos procesiones, una en cada lado, de mártires masculinos (26) y femeninos (22) que portan ofrendas ante Jesucristo y la Virgen entronizados respectivamente. Encabezan la procesión de las vírgenes los tres Reyes Magos y la de los santos San Martino, segundo titular de la basílica. Las dos comitivas parten de dos referencias arquitectónicas reales:el Palacio de Teodorico en Rávena y el puerto de Classe. Estas dos representaciones geográficas y el Cristo entronizado se realizaron en época del rey ostrogodo Teodorico (primer cuarto del siglo VI); mientras que las procesiones y la virgen entronizada, que son las imágenes más conocidas, se pueden datar cincuenta años después, en época de Justiniano (hacia el 560). Posiblemente estos últimos mosaicos sustituyeron a otros existentes de aquella época al reconvertirse la iglesia del culto arriano al católico. Por lo menos algo así debió suceder con los personajes de la corte de Teodorico que aparecían representados entre las columnas del palacio y que fueron sustituidos por cortinas o fondos neutros,. Podemos ver restos de las manos de estas figuras antiguas asomando misteriosamente proyectadas sobre algunas columnas (ver abajo).


 Los modelos de Cristo y la Virgen que se representan en esta franja son los que terminan imponiéndose en Bizancio. Cristo aparece bendiciendo y tiene un aspecto semita con larga melena y barba partida. Es la imagen que conoceremos como Pantocrátor. La Virgen se muestra con el manto sobre la cabeza y sirviendo de trono a su hijo, que está sentado sobre sus rodillas también bendiciendo. A este tipo de virgen, pasado el tiempo, la conoceremos como Teothokos. Cristo bendiciendo de San Apolinar Nuovo, Rávena, 525.


 Cuidado con las restauraciones. Los tres reyes magos son lo más sorprendente de la escena no sólo por representar al rey Baltasar de raza blanca, lo cual es normal hasta el siglo XV, sino también por ciertos detalles que no encajan en la figuración bizantina. A mediados del siglo XIX (1852) la parte superior del mosaico fue rehecha por el restaurador romano Felice Kibel, que les dotó a los Reyes de expresividad en su mirada, vista lateral y de unos ridículos gorros frigios. A este restaurador se deben otras desgraciadas interpretaciones en el mismo conjunto como la escena de Las bodas de Caná, donde en lugar de realizar la transformación del agua en vino en unas vasijas, reprodujo una serie de capachos y a un joven de perfil rompiendo con la regla de la frontalidad de las otras figuras del resto ciclo. También los ángeles y el Cristo Redentor sufrieron la discrecionalidad de Kibel, én concreto, a este último le añadió arbitrariamente un cetro.


 La figuración bizantina se caracteriza, en general, por el alejamiento de la realidad y de la perfección técnica. Hay que tener en cuenta que arranca, como la paleocristiana, de la decadencia técnica a la que llegó la plástica durante el Bajo Imperio y del reparo que siempre tuvo la iglesia cristiana oriental de representar a los personajes divinos por prevención de ser acusados de idolatría. Por ambas razones la imagen se convirtió en un estereotipo y en un símbolo, donde lo que interesaba, por tanto, no era la belleza idealizada ni el detalle, sino transmitir un mensaje religioso comprensible. Aún así el colorido y la espiritualidad que transmiten estas figuras son impresionantes.


 Escena oferente áulica. No se quiere representar con realismo a personajes concretos, sino arquetipos de santos y santas, que aparecen identificados por una leyenda sobre sus cabezas. Al artista no le importa repetir sus rostros y vestidos. Las santas van vestidas con coloridos vestidos y joyas a la manera de princesas bizantinas y los hombres lucen todavía túnicas y togas a la manera romana. Parece que asistiéramos a una ceremonia pagana de entronización de un emperador ante la corte.


 El espacio simbólico. Ya no hay una sola referencia espacial al lugar donde se desarrolla la acción. Hombres y mujeres deambulan, o más bien flotan, sobre un éter (el paraíso) mezcla de una pradera verde y un fondo dorado, que simboliza la presencia divina en la escena. Palmas y coronas simbolizan el martirio de los oferentes y las flores blancas la pureza de su sacrificio.


 Los elementos que definen la representación arcaica o primitiva aparecen sin ningún recato:disposición de los cuerpos absolutamente frontal; rigidez; planitud de las figuras; desproporción estilizada; miradas inexpresivas y fijas; isocefalia; jerarquía de tamaño;


Las paredes de la nave central están divididas en tres zonas bien diferenciadas por su decoración. La parte más alta está decorada con una serie de recuadros alternados con el motivo alegórico de un pabellón con dos palomas. Los recuadros presentan escenas de la vida de Cristo con especial cuidado de los detalles, a pesar de que antiguamente estaban aún más altos por lo que su visión era bastante limitada. Algunas escenas evidencian la evolución en el arte del mosaico en la época de Teodorico. La escena de Cristo separando las ovejas de las cabras recuerda la del Buen Pastor del Mausoleo de Gala Placidia, aunque haya notables diferencias (no ha pasado aún un siglo): las figuras ya no están situadas en un espacio en profundidad, sino que aparecen colocadas unas sobre otras, con muchas simplificaciones (algunos animales ni siquiera tienen patas). La rígida frontalidad y la pérdida del volumen del Cristo y de los ángeles imprime un innegable aspecto hierático. En la escena de la Última cena Cristo y los apóstoles están representados del mismo modo que en las representaciones romanas paleocristianas, y las proporciones jerárquicas (Cristo de mayor


tamaño que las demás figuras) vuelven a inscribirse en la tradición de arte anterior. La parte central cuenta con recuadros entre las ventanas que enmarcan sólidas figuras de Santos y Profetas con túnicas sombreadas que a pesar del indefinido fondo dorado se situan en un plano propsético. La parte inferior, la de mayor tamaño, es también la más conocida. En los muros de la derecha (según se mira al altar), se representa el famoso Palacio de Teodorico, reconocible por la inscripción latina PALATIUM (Palacio) en la parte baja del tímpano. Los edificios interiores representados están mostrados en perspectiva resaltada. Eso significa que lo que se ve corresponde a tres lados del peristilo, dispuestos en un plano único. Entre las columnas hay telas blancas decoradas con oro, que cubren las sombras de antiguas figuras humanas que permanecieron después de que una parte del mosaico fuera condenada a ser destruida: por una especie de damnatio memoriae todas las figuras humanas (casi con toda seguridad el propio Teodorico y miembros de su corte) fueron eliminadas y aun se notan amplias partes de color ligeramente distinto (debidas a una restauración llevada a cabo en otro momento) y las evidentes marcas en las columnas blancas, en las que aparecen por diversos lugares marcas de manos. Las columnas situadas sobre los arcos del palacio son finas y esbeltas (en la realidad debían ser de mármol) y están rematadas con capiteles corintios. Encima de los arcos, que tienen motivos de ángeles con guirnaldas de flores hay una serie de arcos bajos protegidos con parapetos, y con techo de tejas, lo que probablemente fuera una larga terraza cubierta. Más allá del Palacio se descubren algunos edificios basilicales o de planta central cuya función es representar de modo sintético la ciudad de Rávena.

El Puerto de Classe En las paredes frontales está representado en cambio el Puerto de Classe, que en aquella época era el mayor de todo el Adriático, además de una de las principales sedes de la flota imperial romana. A la izquierda, las teselas del mosaico componen la figura de tres embarcaciones alineadas verticalmente, amarradas en el agua azul y tranquila del puerto, en una insólita prospectiva "a vista de pájaro", que destaca la amplitud. Están protegidas por ambos lados por torres de piedra. Siguiendo hacia la derecha, se observan las murallas de la ciudad, dentro de la cual se adivinan varios edificios notablemente estilizados: un anfiteatro, un


pórtico, una basílica, una construcción civil de planta central cubierta con un techado cónico. Sobre la puerta de acceso a la ciudad, en el extremo derecho, se lee la expresión latina: CIVI CLASSIS (Ciudad de Classe). Las procesiones contrapuestas de los Santos Mártires y las Santas Vírgenes, también en la parte inferior, se realizaron durante el dominio bizantino y evidencian algunos caracteres propios del arte del Imperio de Oriente como la repetición de los gestos, el preciosismo de la indumentaria, la falta de volumen (con el consiguiente aplanamiento o bidimensionalidad de las figuras) y también la absoluta frontalidad, la fijeza de las miradas, la práctica monocromía de los fondos dorados, el uso de elementos vegetales con fines ornamentales y de relleno, la falta de un plano de apoyo para las figuras que, por esa razón, aparecen como suspendidas y flotando en el espacio.

Basílica de san apolinar nuovo  
Basílica de san apolinar nuovo  
Advertisement