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El Asombroso Cerebro Que Hace Todo Este Trabajo El resto de este eBook está dedicado a enseñarle más sobre cómo su cerebro produce este tipo de resultados. Pienso que lo encontrará muy sorprendente. Alguien dijo una vez que usamos menos del 10% de nuestra capacidad cerebral en actividades normales. Esa cifra es realmente un tópico bastante típico, pudiendo ser muy alta o muy baja. Si hablamos del uso consciente del cerebro, la cifra correcta sería quizás el 0,0001%, ¡o menos!, pero si hablamos del uso combinado del consciente y del Inconsciente estaremos bastante cerca del 100%. Un cerebro humano es una esponja de entre 1.100 a 1.500 gramos, compuesto de cien mil millones de pequeños ordenadores llamados neuronas. Cada computador neuronal recibe mensajes de unos diez mil otros computadores neuronales, comunica sus conclusiones a otros tantos, crea nuevas conexiones físicas con ellos en 45 segundos o menos, y cambia rápidamente sus operaciones, basándose en los mensajes que le llegan de las otras neuronas y de los llamados mensajeros químicos en el torrente sanguíneo, nacidos en otros órganos del cuerpo. Varios de estos computadores neuronales pueden “liderar” a millones de los otros, produciendo de ese modo las ondas cerebrales que podemos observar con un equipo EEG (electroencefalograma). Están vinculados con una masa de interconexiones muy densa, a la que llamamos “el entramado”. La retina del ojo es una extensión del cerebro tan sensitiva que puede responder a la unidad de luz más pequeña conocida, el “casi mítico” fotón, que actúa a la vez como una onda de energía y una partícula de materia. Los oídos son también tan sensibles que responden al sonido de las moléculas rozando unas con otras, el así llamado movimiento Browniano, cuando ellas se mueven en el aire sin orden aparente. Lo que es más, el cerebro convierte todos los mensajes sensoriales (excepto los que provienen de la nariz) en un único “lenguaje”, de tal forma que, por ejemplo, la piel puede ser entrenada para hacer funciones de los ojos y oídos, los oídos pueden hacer muchas funciones que hacen los ojos, y así sucesivamente. El mismo proceso de ver algo es increíblemente sofisticado. Comienza con la extensión del cerebro llamada retina, una estructura de cuatro capas que cubre el fondo del globo ocular. La retina contiene aproximadamente 20 millones de ordenadores químicos, muchos de los cuales son capaces de detectar un solo fotón de luz. Está conectada a más de 100 tipos diferente de redes, cada una reconociendo una característica visual determinada, tales como movimiento horizontal o vertical, esquinas de las formas, curvas especiales y todo eso...


Basándose en instrucciones dinámicas cambiantes, que llegan a la retina desde el cerebro, los 20 millones de bits de datos por segundo son reducidos a un 5% del total, y es reenviado al cerebro a través del nervio óptico. En la mitad del camino, cada nervio óptico se divide en dos para que la mitad de las señales procedentes del ojo derecho se unan con la mitad del ojo izquierdo. Entonces las señales van a un computador “procesador de señales” en 6 niveles, cuya salida constituye el primer nivel de los catorce niveles mayores de procesado dentro del cerebro. Este primer nivel compara las señales entrantes con las formas “brutas” ya almacenadas en nuestro cerebro, tales como líneas, curvas y ángulos. Entonces instruye de nuevo al “computador procesador de señales” para cambiar algunas de las señales entrantes en el ojo, de forma que se correspondan a una forma ya preexistente.

Es por eso que sólo vemos lo que estamos preparados para ver En otras palabras, aquí es donde comienza el proceso de la “profecía autocumplida”. Otras ramas neuronales van a un centro de procesos no visuales más profundo del cerebro, uno que permite a las personas que no pueden ver a causa de daños en la parte visual del cerebro “adivinar” con mucha precisión qué hay en frente de sus ojos, aunque ellos no puedan “ver” de forma física. Dentro del cerebro visual, las señales entrantes se ramifican en tres vías, una para contornos, una para formas y figuras, y otra para colores. Cada una de ellas pasa a través de otros 14 estados de comparaciones con los modelos almacenados, cada vez más sofisticados, y que incluyen cosas como “Chimpancé”, “Mercedes Benz 380”, “Anita Queen” y “Marlon Brando”. Finalmente, estas tres vías se juntan y se combinan con entradas del cerebro verbal, que nombra las imágenes, y con las del cerebro táctil, que confirma los datos. Y todo esto sucede automáticamente – ¡y con mucha precisión, normalmente! Los científicos Neurocomputacionales son expertos a la vez en neuroanatomía y en el diseño de ordenadores. Lo que intentan hacer es duplicar el funcionamiento del cerebro en forma de semiconductores. Su logro más importante hasta ahora es la creación de dos tipos de “neuronas de sílice”, una que emula partes del neocórtex o cerebro pensante, y otra que hace lo mismo que una neurona retinal. Es realmente un gran logro que pertenece a la última tecnología de circuitos integrados a gran escala (VLSI), pero es un resultado trivial si lo comparamos con la sorprendente sofisticación de nuestros cerebros. Por ejemplo, el año pasado estos científicos anunciaron que un cerebro humano típico procesa mil millones de operaciones por segundo, 10 millones de veces más que el más rápido de los Supercomputadores. Lo que es más, incluso apuntaron que el cerebro de una abeja es 1.000 veces más poderoso que ese mismo Supercomputador, y que un sólo cerebro humano es 1.000 veces más poderoso que todos los computadores de la tierra juntos.

Aquí hay un ejemplo para comprender la sofisticación, la belleza y el poder de un cerebro humano.


El Poder Del Cerebro y El Mundo El mundo es un lugar muy, muy complejo, lleno de inmensas cantidades de alternativas, incluso en situaciones aparentemente simples. Billones, trillones, cuatrillones, e incluso más. Todo lo que tiene que hacer es buscar una o más que se adapte a sus especificaciones. Este proceso es conocido bajo el nombre de “Inventar”. (Ver Bonus #7). Sin embargo, nuestras mentes conscientes no pueden hacer esto con eficiencia. De hecho, necesitarían cientos de años para hacer una sola búsqueda. En su lugar, tenemos que activar las partes de nuestro cerebro que están fuera de nuestro control consciente. Estoy hablando de los cien mil millones de pequeños ordenadores que constituyen nuestro cerebro. Todos tenemos alguna experiencia sobre este increíble poder de computación. Por ejemplo, piense lo que ocurre cuando usted mira una palabra escrita en un papel. Investigadores lingüísticos han descubierto que su cerebro busca de 250 a 500 mil palabras en medio segundo para encontrar una que equivalga a lo que hay en el papel. El resultado es una claridad intuitiva en la que usted conoce o no la palabra. Para su Inconsciente, una palabra en un papel es un target claro para buscar. Otro target claro es el resultante de romperse la cabeza buscando una solución a un problema importante. Después de probar y fallar varias veces, finalmente cae rendido y se duerme con el problema en mente. De repente, se despierta unas cuantas horas más tarde con la respuesta, nítida como el agua, en su cabeza. Mientras tanto, su cerebro ha escaneado de 15 a 30 mil millones de posibles alternativas para encontrar una que satisfaga sus requerimientos. La complejidad del cerebro es tan enorme que el único sistema del mundo exterior que podría asemejarse, por el número de operaciones y conexiones, es el sistema telefónico mundial. Individualmente, ninguno de nosotros ve esa complejidad. Simplemente marcamos el código del país, el prefijo de la zona y el número local, y conectamos con Minsk, Niza, Tokio o Bora Bora. Para un usuario, el teléfono parece simple. Sin embargo, desde un punto de vista técnico es enormemente complejo. Como lo es el cerebro humano. Así que, cuando su mente consciente está trabajando de un modo eficaz y en armonía con las diferentes partes de su mente inconsciente, usted simplemente piensa en hacer algo – como levantarse de la silla – y sucede. Toda esa asombrosa complejidad trabaja armoniosamente para darle lo que usted conscientemente quiere. Y esa es la forma en que puede y debe ser. Espero que comience a darse cuenta del sorprendente poder que tenemos en nosotros, y que raramente usamos. Por ejemplo, somos más de 5 mil millones de personas en la Tierra. ¿Cuántas se necesitan para crear una revolución? Bien, hicieron falta menos de 100 personas actuando conjuntadas para crear las Revoluciones Rusa y Americana. Apple Computer creó el negocio del Ordenador Personal con menos de 100, y todo el Silicon Valley nació de la visión de 20 personas alrededor del Dr. Shockley, el inventor del transistor.


Pero aún hay más. Alexander Graham Bell inventó el teléfono con sólo un ayudante y elaboró todos sus desarrollos con pocos más. Y, si usted es religioso, podría decir que dos personas – Jesucristo y Juan Bautista – crearon los cambios más profundos de la era moderna. Margaret Mead, decana de Antropología – el estudio de la gente en grupos – dijo, “Nunca dudé que un pequeño grupo de entusiastas puede cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que pueden hacerlo.”

Y nunca dude que tan sólo una pequeña población de sus células cerebrales trabajando conjuntadas pueden cambiar su mundo.

Dónde Está El Manual Operativo De Esta Maravillosa Máquina Qué maravilloso poder: nuestro cerebro. Y qué gran sistema. Pero, ¿Dónde está el Manual de Instrucciones? ¿Acaso no hay ninguno? Por supuesto que lo hay. Pero está encerrado en el mismo cerebro. Y cuanto más pretendemos que sabemos, en un sentido convencional, más nos bloqueamos a nosotros mismos Muy temprano en la vida, aprendemos de nuestros manuales de instrucciones internos. Nos guían inconscientemente a hacer cosas, y nuestras mentes conscientes aprenden observando el resultado. (Nuestro conocimiento interno actuó “ahí fuera”(*), en el mundo, y después fue internalizado por la mente consciente, creando así lo que llamamos sabiduría). (*)

No existe realmente un “ahí fuera”, ya que la ciencia ha demostrado que a nivel atómico no existe ninguna diferencia entre nosotros y el mundo. No hay separación, todo es una misma cosa.

En ese punto de nuestro desarrollo, no tenemos una consciencia normal como la que tenemos ahora, porque no tenemos todavía las palabras y frases que la componen. En su lugar, experimentamos el mundo de la misma forma que nuestros ancestros lo hicieron hasta hace quizás 4.000 años, – antes del alfabeto escrito – como en una película totalmente absorbente: sintiendo y experimentando directamente, y no pensando con palabras. Siendo niños, nuestro “Manual de Instrucciones” inconsciente nos guía en aprender a mantenernos de pie en equilibrio (un gran logro, mucho más difícil que la mayoría de las tareas de un adulto, y desde luego, mucho más difícil que conseguir toneladas de dinero), nos guía en modificar puntos borrosos en imágenes que podemos ver, y nos guía en aprender el lenguaje.


Es entonces cuando las cosas comienzan a ir mal. Pensamos que el lenguaje es magnífico. Pero de hecho, es muy trivial. Déjeme darle un ejemplo simple: Recuerde el olor del café recién hecho. Es una rica experiencia, ¿verdad? Ahora haga una descripción de ese olor. Pero sólo del olor que usted tiene en su memoria. No me refiero al café o sustitutos del café, ni a la última vez que tomó café, ni de dónde viene, ni a cómo lo hace usted, ni a su aspecto físico, ni a los utensilios que usa para hacerlo. Tan sólo describa el olor. Ummmmmm... Un lingüista que conozco ha estimado que se necesitan de 10.000 a 20.000 palabras para escribir una descripción de olor del café recién hecho, que al menos el 50% de los que la lean puedan identificar. ¡Y eso asume ciertas licencias poéticas! ¿Por qué? ¡Porque las palabras son muy imprecisas! Y son imprecisas debido a la forma que aprendemos sus significados – ¡por observación! Un niño observa a los adultos usando palabras e inconscientemente sintetiza esas descripciones en una definición intuitiva. Pero cada niño tiene diferentes experiencias y diferentes procesos de síntesis. ¿El resultado? Palabras que significan cosas distintas para cada uno de nosotros, mientras crecemos pretendiendo que significan lo mismo. Por ejemplo, dése cuenta de que hay cerca de 1.000 variedades de “verde”. ¿Cuál es la suya? Hay sólo una posibilidad entre mil de que estemos hablando de la misma variedad. Y eso que “verde” es una palabra fácil y concreta. ¿Qué ocurriría con palabras como amor, felicidad, o abundancia?.... La idea es que nuestra mente consciente está construida enteramente de palabras. No podemos mantener un concepto conscientemente que no tenga un nombre. Pero nuestras mentes conscientes necesitan pretender que saben qué es lo que pasa, así que nombramos todo lo que podemos, normalmente de forma incorrecta. Así es como surge el conflicto. ¡Oh, pobres mentes conscientes! Andando a tientas con palabras que son imprecisas, pretendiendo que controlan cuando tan sólo son seguidoras, y sin saber cómo manejar la situación. ¡Que lástima! Pero hay unas pocas personas que saben cómo hacer funcionar todo esto (el 5% de la población), y también, no es una sorpresa, tenemos un nombre para ellos. Si vemos exactamente lo que hacen, decimos que tienen éxito. Si no, asumimos que lo hacen como lo hacemos nosotros, y simplemente les llamamos afortunados.

¡Exacto! Suerte es, simplemente, éxito generado inconscientemente.


Como las afortunadas mejoras en tenis que Tim Gallwey produjo con The Game of Inner Tennis, al conseguir que sus estudiantes apartaran sus mentes conscientes del juego. Todos tenemos muchas habilidades generadas inconscientemente y aparentemente automáticas, como respirar, ver, oír, estar de pie, pasear, leer, hablar, escribir, conducir un coche, coger una pelota, y muchas otras que damos por asumidas. Y, una vez estimuladas, tenemos poderosas habilidades inconscientes para crear éxito, también.

La Cebolla Un modelo simple del cerebro desarrollado por Paul MacLean, del National Institute of Health (NIH), nos va a ayudar con esto. El visualizó una cebolla de 3 capas, estando la capa más antigua en evolución en el centro y la más reciente en el exterior. He cambiado ese modelo a 5 capas, siendo las tres externas equivalentes en edad evolutiva. Cada una de estas capas “habla” un “lenguaje” diferente. En el centro encontramos un pequeño bulbo en la punta de la medula espinal de todas las criaturas vertebradas, incluso la más simple. Se llama el cerebro primario y su lenguaje es el físico (estímulo-respuesta). El cerebro primario se encarga de que, cuando usted toque algo caliente, retire la mano sin siquiera pensarlo conscientemente. O de dar un volantazo para evitar un coche que viene, antes de que conscientemente se dé cuenta de que hay peligro. Una parte clave del cerebro primario es el Sistema Activador Reticular (SAR). Controla el “volumen” del neocórtex y, por tanto, su concentración consciente. Así que, si usted se centra en encontrar monedas de veinticinco centavos en el suelo, de forma que sensibilice su Sistema Reticular, muy pronto empezará a encontrarlas. (Un estudiante de psicología hizo este experimento y en un mes encontró 75 monedas). Y si usted está pensando en comprarse un Volvo, pronto se sorprenderá de la enorme cantidad de ellos que verá por la calle. Lo que no hace más que confirmar el viejo refrán Sufí (Iraní) “Si un carterista ve a un Santo por el camino, lo único que verá son bolsillos”. Por otro lado, destruya su SAR y se convertirá en un vegetal comatoso toda su vida. La segunda capa del cerebro-cebolla se llama cerebro medio o sistema límbico. Habla con emociones y canaliza muchísima energía. Por ejemplo, cuando un asustado padre, sin pensar, corre hacia un edificio en llamas para salvar a su hijo, es el cerebro medio el que está en marcha. Es el mismo caso de una madre que levanta un coche para salvar la vida de su hijo. Es físicamente “imposible” para una mujer normal de 55 kilos levantar 500, pero este caso está documentado muchísimas veces. El cerebro medio también entra en juego cuando usted piensa que le despedirán y no encontrará otro trabajo si no entrega un trabajo antes de la fecha tope, y hace el trabajo de tres semanas en tres horas. Si usted ha tenido hijos pequeños, estará familiarizado con los llamados “los terribles 2” (años), que es cuando el cerebro medio termina de formarse. Rabia, ansiedad y otras varias emociones son típicas en esta fase. Estas emociones son la fuerza conductora de la realización, de la formación de la memoria. Si usted daña físicamente este sistema medio – la amígdala y el hipocampo - nunca formará de nuevo un nuevo recuerdo.


Hay una conexión directa entre los centros emocionales del cerebro medio y las partes del neocórtex, los lóbulos frontales, que nos mantienen concentrados en lo que estamos haciendo. Cuando los lóbulos frontales son “cortocircuitados” como en un bebé, a veces su atención es intensa y otras veces no. Es por eso que un bebé coge un objeto con tanta intensidad que no se lo puedes quitar de la mano – hasta que pones otra cosa interesante enfrente de sus ojos y el objeto número uno cae al suelo mientras el número dos es el nuevo “atrapado”. El tercer elemento del cerebro-cebolla, una parte de la capa externa, tiene un grosor de aproximadamente medio centímetro, un área de 30cm cuadrados y está hecho de 6 capas. Es el lóbulo derecho del neocórtex, también conocido como hemisferio derecho. Su lenguaje son las formas visuales, auditivas y táctiles. Crea las emociones asociadas con el arte, la música o las sensaciones cuando alguien le toca. Es la parte de su cerebro experta en sintetizar millones de informaciones en un sensitivo e innombrable “flash”. Pero no se encarga de juntar las piezas y unirlas bajo un nombre, un “algo” conscientemente reconocible. Ese es el quinto elemento, el lóbulo izquierdo del neocórtex, el llamado hemisferio izquierdo. El lenguaje del hemisferio izquierdo son las palabras, pero las palabras sólo son válidas cuando están asociadas a experiencias del hemisferio derecho, sistema medio o cerebro primario. Por ejemplo, volvamos al caso del olor de un café recién hecho. Fácil, ¿verdad? - de repente es consciente de ese fragante olor. Pero es casi imposible describir la experiencia en palabras, porque son dos lenguajes muy distintos – palabras y experiencias, y usted no tiene un diccionario traductor...Es por eso que desarrollé el Proceso Target de Transposición Cibernética, para hacer esa función de traducción. El cuarto elemento del cerebro-cebolla consiste de 3 elementos, la comisura anterior, la comisura posterior y el corpus-callosum (cuerpo calloso). Estas 3 partes deben llevar información entre los hemisferios derecho e izquierdo, las capas tercera y quinta de la cebolla. Y las comisuras lo hacen, moviendo información verbal del hemisferio izquierdo al derecho, y moviendo información táctil y visual del derecho al izquierdo. Pero el corpus-callosum, la vía por la que el “pensamiento” debería pasar, a menudo está completamente bloqueado, como se puede constatar midiendo la actividad de las ondas cerebrales. Estos 5 elementos -el cerebro primario, cerebro medio, hemisferio derecho, “corpus-callosum” y hemisferio izquierdo – están funcionalmente conectados en línea. Sin embargo, mientras el cerebro primario, cerebro medio y hemisferio derecho trabajan bien juntos, el corpus-callosum suele estar cerrado, cortando por tanto la comunicación con el hemisferio izquierdo, y muy poca información puede pasar de un lado al otro. ¿Por qué es así? La explicación reside en nuestra obsesión por el lenguaje hablado y escrito, un fenómeno relativamente reciente, dado que el hombre lleva sobre la tierra más de 2 millones de años. Por contra, el lenguaje alfabético tiene quizá sólo 4.000 años de antigüedad, y sólo hace 2.800 años desde que la lectura comenzó a extenderse entre la población. El hecho es que, cuanto más “educado-por-libros” sea alguien, más se cerrará el corpus-callosum. Y cuanto más “primitivo” o “educado-por-experiencias”, más abierto estará.


Bien... Aquí viene la parte interesante: ¿Cómo abrimos la conexión? ¿Y por qué necesitamos hacerlo? Necesitamos hacerlo porque necesitamos que todos nuestros sistemas cerebrales cooperen. Si no es así, tirarán en diferentes direcciones y disiparán toda nuestra energía en el conflicto interno. De hecho, el conflicto es tan evidente que ya tenemos nombre para el fenómeno, por ejemplo: “estrés, tensión, fatiga, estar quemado”, etc... Imagine un partido de fútbol donde cada jugador tiene un plan diferente. El resultado sería caótico, como en Loca Academia de Policía, haciendo el juego imposible. Y cuando nuestros diferentes sistemas cerebrales están en conflicto, ganar nuestro propio juego es casi imposible. Lamento decirle que así funciona el 95% de la población... Así que debemos aprender a ser líderes efectivos de nuestros sistemas cerebrales, si deseamos alcanzar los resultados que queremos. Otra forma de verlo es un modelo que llamo las “Cuatro Paredes De La Habitación”. Imagínese las cuatro paredes, y dentro a cuatro personas, cada una apoyando su espalda en una pared. Cada uno describe la habitación desde el ángulo en que está. Seguramente todas las descripciones van a ser diferentes, radicalmente diferentes si los cuadros y muebles no son los mismos en todas las paredes. Un caso curioso, ¿verdad? Cada una de las cuatro personas estaría diciéndonos la “verdad”, pero las descripciones serían muy distintas. Y esto, amigo mío, es la base de la mayoría de los conflictos personales y organizativos. Imagine que cada pared representa la perspectiva de cada una de las partes de su cerebro. Tendríamos la pared “rapidísimo estimulo-respuesta” del cerebro primario, la “más lenta pero explosiva” pared del cerebro medio, “la aún más lenta pero muy sensible y sutil” pared del hemisferio derecho y, finalmente, la pared “verbal – creadora de conclusiones”. ¡Bufff! ¡Qué pelea! Y así es la mayor parte del tiempo. Y su resultado es “intentar y fallar”, cansancio y fatiga.

Consciente Versus Inconsciente Julian Jaynes, profesor de psicología en la Universidad de Princeton, dedicó las 100 primeras páginas de su libro The Origin of Conscious in the Breakdown of the Bicameral Mind (el título se refiere a la aparición de la consciencia cuando el lenguaje escrito se generalizó) a una revisión de los últimos 100 años de investigación del funcionamiento Consciente versus Inconsciente. Su conclusión era que nuestras mentes conscientes eran innecesarias para hacer la mayoría, si no todo, de lo que hacemos.


Recuerde lo que hizo la última vez que conducía su coche y alguien, accidentalmente, se metió en su carril delante suyo. Usted dió un volantazo para evitar chocar, pisó el freno y estabilizó el coche, todo automáticamente. Entonces su consciente notó que lo había hecho inconscientemente. Esta es la forma habitual en que conducimos nuestros coches. Conscientemente pensamos los pensamientos que nuestro Inconsciente pone allí, escuchamos la radio, hablamos con nuestros pasajeros o por teléfono, tomamos notas, miramos a los otros coches y hablamos con nosotros mismos sobre el tráfico o el tiempo. Pero la conducción es automática una vez que domina el proceso. Bueno, de eso trata El Método, de eso trata la Transposición Cibernética. Esta es la forma en que trabaja normalmente, algo que Tim Gallway comprendió intuitivamente cuando creó The Game of Inner Tennis e Inner Skiing. Estos programas nos enseñan a dar a nuestro consciente un trabajo irrelevante y así permitir al inconsciente ocuparse del trabajo seleccionado con eficacia. Michael Gazzaniga, que fue ayudante de Roger Sperry - Premio Nobel por descubrir el concepto del hemisferio derecho e izquierdo – y jefe del Centro de Investigación Médica de la Universidad de Columbia, ha estudiado la consciencia y el fenómeno del cerebro dividido. Se llama cerebro dividido a la operación quirúrgica de cortar las tres conexiones entre el hemisferio derecho y el izquierdo, normalmente para eliminar la epilepsia aguda. ¡Imagine lo que ocurre cuando esas conexiones son cortadas! Todos lo médicos tenían miedo de hacer de sus pacientes sometidos a esta operación unos vegetales. Por eso sólo la realizaban cuando había riesgos serios para la vida humana. Pero lo que encontraron no era lo que esperaban. ¡Oh, sí! La cirugía curaba la epilepsia, tal y como esperaban. Pero sin embargo, ¡No había ningún cambio visible en el comportamiento! La ausencia de conexiones entre el hemisferio derecho e izquierdo no constituía diferencia alguna. Al menos hasta que Sperry y Gazzaniga profundizaron en ello. Lo que encontraron fue que los ojos eran sustituidos por conexiones perdidas del cerebro y que la consecuencia impactante de la operación era la pérdida de control de las manos de los pacientes. La tarea de montar un puzzle de tres dimensiones se convertía en una guerra entre el hemisferio izquierdo controlador de la mano derecha y el derecho controlador de la izquierda. Ambos tenían diferentes ideas sobre qué hacer y se encargaban de destrozar el trabajo de la otra parte para hacer el suyo. Ahora viene lo impactante. Gazzaniga siguió trabajando con pacientes con cerebro dividido. Usando un equipo inteligente, enviaba un simple mensaje al hemisferio derecho -“levántate”y uno en blanco al hemisferio izquierdo, mientras pedía a los pacientes que le dijeran qué es lo que habían visto. Invariablemente, todos los pacientes se levantaban. Y su respuesta a la pregunta era, invariablemente, “nada” (hemisferio izquierdo). Cuando se les preguntaba por qué se habían levantado, había una pausa de ½ a 1 segundo, y después una respuesta del tipo “Estoy cansado”, “Quiero agua”, “Que tontería. Estoy harto de esto”, “Debo ir al baño”, etc. Ningún sujeto dijo que se había levantado porque esa era la instrucción que había recibido de su hemisferio derecho, y ninguno dió la misma razón que otro para levantarse. ¡Pero todos se levantaron!


Con estos datos, Gazzaniga dedujo que el hemisferio derecho les levantó mientras que una parte del hemisferio izquierdo trataba de responder a la pregunta “¿Por qué te has levantado?”, primero confirmando que, efectivamente, estaban de pie y después inventando una razón para haberlo hecho. Llamó a esta parte del hemisferio izquierdo el Módulo Intérprete, porque siempre interpretaba las situaciones y creaba una plausible pero incorrecta explicación. Lo que me hace recordar un viejo refrán: “Cuando te están echando de la ciudad, ponte el primero de la multitud y haz como que lideras la manifestación”. ¡El Módulo Interprete es, de hecho, nuestra consciencia ordinaria, e investigaciones indican que es un Observador y comentador de nuestras decisiones generadas inconscientemente, más que el creador de las mismas! Si esto es un shock, aquí hay otro. Investigadores del cerebro han encontrado que, inconscientemente, indicamos a nuestros músculos que hagan algo de 1 a 5 segundos antes de que, conscientemente, decidamos hacerlo. No sólo eso. Tenemos además un elaborado mecanismo que nos permite cambiar o incluso cancelar nuestra percepción sensorial de haber hecho algo en el tiempo que transcurre entre hacerlo y cuando, conscientemente, pensamos en hacerlo. Yo lo llamo percepción en blanco, y usted lo habrá experimentado cuando, por ejemplo, no encontraba las llaves del coche, agobiado porque debía ir a una reunión a la que no quería, y más tarde las encontró en el primer sitio que había mirado. Su inconsciente le hizo perder tiempo, porque conocía su deseo de no querer ir a la reunión. ¡Otro shock! Estudios de las ondas cerebrales de ambos hemisferios claramente demuestran que las conexiones entre los dos están funcionalmente cerradas, tan cerradas como si hubieran sido cortadas por el bisturí de un cirujano, en casi todas la personas (95%) y situaciones. Así que el dicho “Que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda” es totalmente cierto, en sentido estricto y literal. Sin embargo, los estudios del Dr. C. Maxwell Cade en el Reino Unido, realizados a miles de pacientes, demostraron una excepción a la regla:

Personas de éxito y expertos en sus campos demostraban funcionamientos balanceados de ambos hemisferios (5% de la población). Parecía que habían aprendido a crear cooperación entre ambos hemisferios. Aún más, personas brillantes y maestros espirituales funcionan de forma bilateral, mucho más profundamente que lo que lo hacen los personajes exitosos “normales”.

En este punto, quizás usted debería decidir si quiere seguir formando parte de ese 95% de la población que vive sus vidas en automático, sin ninguna comunicación entre consciente e Inconsciente, o quiere empezar a crear su realidad consciente y deliberadamente, y formar parte del 5% de afortunados...


La Diferencia Entre Conflicto y Cooperación Entre Los Hemisferios Derecho e Izquierdo Stanislavsky, el entrenador ruso de actores y directores cuyo trabajo tanto influyó a Marlon Brando y toda una generación de actores, intuitivamente sabía que no había cooperación entre los dos hemisferios y lo demostraba a sus estudiantes haciéndoles correr a lo loco por el escenario hasta que, de repente, gritaba “¡Stop! ¡Quietos y sin moverse!”. Los estudiantes se encontraban en posiciones muchas veces ridículas, mal balanceadas, etc., y Stanislavsky les mantenía en ellas durante largos periodos de tiempo. Los músculos comenzaban a doler, algunos se mareaban, y mantenerse en equilibrio era cada vez más difícil. Entonces el maestro les pedía que imaginaran una situación en la que sus extrañas posiciones serían normales y usuales. Por ejemplo, alguien que estaba sobre un pie con los brazos en alto por encima de la cabeza, se imaginaba que estaba subiendo su equipaje a la bandeja superior de un vagón de tren, casi de puntillas, esperando a que el tren saliera. (Stanislavsky enseñó esto al comienzo del siglo XX). Y tan pronto como lo hacían, sus cuerpos se relajaban, el dolor se iba, y podían continuar en la misma posición durante mucho tiempo más. ¿Por que sucedía esto? Porque la persona ponía de acuerdo a las diferentes partes de su cerebro. Inicialmente, su Módulo Intérprete, su hemisferio izquierdo consciente, no entendía la situación, con todas esas sensaciones corporales inesperadas, y quería dejarlo. Esto confundía al resto de su cerebro y creaba conflicto interno, evidenciado por la lucha de sus músculos (espasmos musculares), disminución del riego sanguíneo (mareos), y todo lo demás... Pero, una vez que el Módulo Intérprete estaba satisfecho con la situación y reconocía lo apropiado de la situación imaginaria presentada por su hemisferio derecho, éste se relajaba y cooperaba. Si Stanislavsky hubiera examinado las ondas cerebrales de sus estudiantes, habría descubierto probablemente lo mismo que el Dr. Eugene Gendelin de la Universidad de Chicago al estudiar las grandes intuiciones. Una experiencia intuitiva, un “ahá”, se puede observar en un gráfico de ondas del hemisferio derecho, siendo seguida rápidamente (en menos de 30 segundos) por una comprensión consciente (“¡Ah! ¡Eso es!”), y un fuerte incremento de las ondas del hemisferio izquierdo. Después de muchos años de investigar, observar y entrenar a gente para alcanzar objetivos “aparentemente imposibles”, me uno a la conclusión del Prof. Jaynes: La consciencia ordinaria es poco más que una colección inútil de palabras y frases, procedentes de lo que otros nos han dicho, y de lo que hemos oído en la TV u otro sitio, e interconectada con los demás dependiendo de las situaciones. Por ejemplo, compare la decisión de ponerse a dieta con nuestro anhelo consciente de alimento. O el deseo de un buen sueño reparador con nuestra insistencia en terminar la película de la TV o un libro.


¿Qué es la Realidad? Realidad es el otro nombre para la forma en que usted, inconscientemente, construye sus percepciones del mundo y de su vida en él. La realidad es una creación de nuestra consciencia ordinaria, nuestro Módulo Intérprete, que nos hace interpretar lo que nos pasa. La realidad de una persona puede estar llena de posibilidades, mientras que la de otra está llena de restricciones. Una historia: Había dos hermanos que querían un pony para Navidad, insistiendo bastante a sus padres al respecto. Cualquier cosa que les ocurría en su vida diaria quedaba inmediatamente asociada a su deseo del pony. Finalmente, llegó Navidad, pero no había ningún pony debajo del árbol. Y para hacer la situación aún peor, sus padres los mandaron a limpiar el garage. Encima, para colmo, el garage estaba lleno de estiércol de caballo. El mayor, Tom, estaba rabioso y enfurecido: -“Malditos padres avaros, hundidores de sueños...”- Sin embargo, Ralph, el pequeño, estaba entusiasmado, saltando, y con una enorme sonrisa en la cara. El mayor, Tom, le gritó: -“¿Y a ti qué te pasa, estúpido? ¿Estás loco?”... La respuesta de Ralph mostraba la diferencia de su realidad -“¿No lo ves? Tenemos lo que queríamos. Donde hay estiércol de caballo...¡¡¡Tiene que haber un caballo!!!” ¿Ha tenido alguna vez un sueño lúcido? Uno que parecía tan real que no sabía si estaba dormido o despierto. Casi todo el mundo ha tenido uno. Ahora pregúntese cuál es la diferencia entre un sueño que parece tan real y la realidad. La respuesta sería: “No hay mucha”.

Pregúntese si la realidad no será tan solo un sueño despierto Mucha gente lo piensa, incluido el decano de la investigación de los estados alterados de consciencia, el Prof. Charles Tart. En su libro Despertando habla intensamente sobre el despertar del auto-impuesto sueño de realidad en el que la mayoría nos atrapamos a nosotros mismos. Esto es algo ya comprobado. Dado que ya está construyendo su realidad, le guste o no, ¿Por qué no elegir una realidad que sea la más adecuada, una que sea un 10 para usted? Bien, eso es lo que puede conseguir usando las Técnicas de Transposición Cibernética.


El Único Trabajo Importante De La Mente Consciente Después de todo lo dicho sobre la mente consciente, usted puede preguntarse para qué la tenemos. ¿Cuál es su sentido? Me llevó bastante tiempo intuir la respuesta, pero cuando lo hice me pregunté cómo no lo había visto antes. El único trabajo importante de la mente consciente es desarrollar la comunicación entre nuestro Verdadero-Yo, el hogar de nuestra integridad, y nuestra mente Inconsciente. Cuando lo hacemos, comenzamos a crear lo que es correcto para nosotros. Y nuestras vidas pueden convertirse en un cielo en la tierra. Y usted puede hacer de su vida un Paraíso. Hablaremos más de ello en el Bonus Especial #4 “Localizando a su Verdadero-Yo”.

La Moraleja De Esta Historia Nuestro extremadamente poderoso sistema Cerebro/Mente está perfectamente ensamblado con la complejidad del mundo. Si le dejamos funcionar armoniosamente y lo alineamos con nuestro Verdadero-Yo y nuestro Plan de Vida Inconsciente, podemos crear una realidad idílica para nosotros mismos – una que es la correcta. Una que hace cantar a nuestro corazón...

USTED ES EL MAESTRO CONSTRUCTOR

Más sobre esto en los Bonus Especiales #4 y #5

Información sobre El Método: Knebaih@yahoo.com


El Asombroso Cerebro Que Hace Todo El Trabajo