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A CR R A P R E LE

No.358 Edición 2008 bre de VI - Diciem e r b Año XL m e Novi

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Fundadora MADRE CECILIA ARCINIEGAS G. O.P. Comité editorial HNA. ANA LUCÍA GRANADOS S. O.P. MONSEÑOR HUMBERTO LUGO PADRE JAIME RESTREPO Editora en jefe HNA. ANA LUCÍA GRANADOS Publisher EC SANFRANCISCO Columnistas PADRE JOSÉ E. TRÓCHEZ PADRE EDELBERTO ZÁRATE DRA. MARIA CECILIA BETANCUR PADRE JAIME RESTREPO Fotografía y caricatura EC SANFRANCISCO Diagramación y diseño EC SANFRANCISCO Impresión Gráficas Ducal Fe de Erratas La edición 357 de la Revista María corresponde a los meses de septiembre y octubre de 2008. No a noviembre y diciembre como aparece en su portada.

CONTENIDO

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Editorial Familias nuevas para una humanidad nueva La persona de Pablo: su conversión Los errores rasos, lo que nunca hubiera querido hacer María, como arcilla en las manos del Señor El tiempo de adviento La simbología numérica de algunos pasajes bíblicos: los doce apóstoles La Virgen María nos alienta a la reconciliación y al perdón La santidad no pasa de moda Vitrales

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EDITORIAL Adviento: tiempo de penitencia, gozo, esperanza y alegría Con el fin del Año Litúrgico, que es diferente al año civil, iniciamos el tiempo de Adviento o preparación para la conmemoración de la venida de nuestro Salvador, que ha de nacer en nuestros corazones para que, como lo hiciera la Santísima Virgen María, lo presentemos a los demás. Así que es época para celebrar y podemos hacerlo organizando desde el primer Domingo de Adviento la Corona Navideña, que consiste en colocar DENTRO de la corona, cuatro cirios o veladoras, que pueden ser de colores: verde por la esperanza, rojo por el amor y la alegría, morado por la penitencia y blanco por la pureza. La idea es hacer un momento de oración familiar cada día prendiendo una

veladora el primer domingo, a partir del segundo, prender dos, el tercer domingo, hasta completar las cuatro. Puede orarse leyendo el Evangelio de San Mateo y adornar la corona con brillantes o cintas. Navidad es ternura, es paz. Adornemos nuestro corazón con la alegría, la reconciliación. Es tiempo de que seamos nosotros mismos a través de nuestras tradiciones, el pesebre, el arbolito, el juego de los aguinaldos. La preparación de adviento ha de llevar a las almas a la reflexión y al testimonio con obras de caridad y fraternidad, para que, al llegar el veinticinco de Diciembre, día del cumpleaños del Niño, podamos decir desde el fondo del alma ¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELICES PASCUAS!

Nuevos colaboradores En esta entrega recibimos con agrado a nuestro capellán, Padre Harold Castilla D. -Eudista-. Experimentado formador de los seminaristas Eudistas y Diocesanos. Decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Minuto de Dios, especializado en alta gerencia. También a Carlos Julio Torres, quien realizó estudios de filosofía y teología y es orientador de pastoral y profesor del Colegio Santísimo Rosario de Bogotá.


“El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”

FAMILIAS NUEVAS PARA UNA HUMANIDAD NUEVA Es tradición en nuestra cultura hacer de la Navidad un ambiente muy propicio para fortalecer la unidad familiar, restablecer los lazos del afecto y renovar la experiencia del amor entre esposos, padres e hijos, entre hermanos y demás allegados. En la Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, quien transforma la vida de los seres humanos y de las familias convirtiéndolas en nueva humanidad. Dios se ha hecho hombre para restituir y restaurar la imagen original de toda persona humana, desfigurada por el mal y el pecado, por la desobediencia al Dios de la vida. Pero, ¿es posible una nueva humanidad en medio de tanta violencia y de familias tan fragmentadas, tan desintegradas? La Navidad es el tiempo de la esperanza. Pues renace la luz y a todos se nos anuncia la llegada de la salvación. Cuando escuchamos las campanas de la Navidad, sentimos que no todo está perdido, pues el Hijo del Hombre que se ha encarnado, que ha nacido en la humildad de un pesebre es prenda y garantía de salvación, de redención y vida nueva.

La Navidad que celebramos es un gran acontecimiento que replantea nuestras relaciones familiares. Contemplar el rostro del Dios hecho hombre, en la humildad del pesebre de Belén, nos lleva a percibir la presencia del Señor en el rostro de nuestros hermanos, empezando por aquellos que están más cercanos a nosotros, nuestra propia familia, aquellos que comparten día a día su existencia con nosotros. Aprovechemos esta Navidad para el reencuentro, para que nuestra propia familia sienta fortalecidos los lazos del sincero amor. Centremos nuestra mirada en el sencillo hogar de María, José y Jesús para descubrir en ellos el verdadero designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. Hemos escuchado muchas veces la famosa expresión del Papa Juan Pablo II: “El futuro de la humanidad se fragua en la familia”. Si queremos restaurar la sociedad, aunemos esfuerzos para rescatar la familia y desde allí crear hombres y mujeres capaces de sembrar valores e instaurar un orden nuevo que destierre definitivamente el odio, la violencia, la corrupción moral, el fanatismo religioso y la indiferencia; Navidad es una oportunidad magnífica.

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Pág. 6 Sigue el año Paulino

LA PERSONA DE PABLO: SU CONVERSIÓN

Claudio Blanco Malabet. Pbro.

La conversión de Saulo es un hecho definitivo en su vida. Hay que partir del hecho de que fue un llamamiento gratuito por parte de Dios, de su misericordia y su amor, que actuaron directamente en ese acontecimiento. Todo en Saulo, llamado Pablo tras su conversión, es sorprendente y no se alcanza a entender sino en perspectiva de los planes del Señor para iniciar e implementar su plan salvífico entre la humanidad de este tiempo. Tengamos en cuenta lo siguiente: Pablo (Saulo) es un hebreo convencido; se ufana de ser un estricto cumplidor de la Ley que le han inculcado, ha recibido una esmerada educación religiosa, es un hombre inteligente, culto y apasionado del Dios de Abraham, Moisés e Isaac. ¿Acaso no debía obrar en consecuencia frente a la aparición de una “nueva religión” que estaba atentando contra su fe en la Ley de Moisés? ¿No había recibido una enseñanza en donde la orden de Dios de Israel, que con brazo firme y arrollador los sacó de Egipto, era la de amarlo y honrarlo por encima de todo? Saulo, en su fervor religioso, determinó acabar con ese nuevo brote que no conocía sino como una amenaza a su fe.

La conversión de Saulo la podemos leer en tres relatos que esencialmente cuentan lo mismo pero que tienen algunos matices diferentes. Pablo fue detenido por Cristo cuando su furia alcanzaba el máximo furor (Hechos 9:1-2), perseguía a la Iglesia con celo (Fil.3:6), pero fue acreedor de la gracia divina porque actuó con “ignorancia en su creencia de buena fe (…) Doy gracias a Nuestro Señor Jesucristo, que me ha fortalecido, porque me ha juzgado digno de confianza al encomendarme el ministerio. A mí que primero fui violento, pero que hallé misericordia, porque lo hacía por ignorancia al no ser creyente. Pero la gracia de Nuestro Señor Jesucristo se desbordó con la fe y el amor que me ha dado Cristo Jesús” (1Tim 1:12-13). Después de su conversión, de su bautismo y de su curación milagrosa, Pablo empieza su labor apostólica. Podemos enumerar algunas actividades: • Empieza a predicar a los judíos (Hechos 9:19-20). • Se retira probablemente a Damasco (Gal.1:17). • Va Jerusalén a ver a Pedro (Gal 1-18).


LOS ERRORES RASOS, LO QUE NUNCA HUBIERA QUERIDO HACER Dra. María Cecilia Betancur

Es un derecho cometer errores, pero es un deber de la persona inteligente, reconocer su responsabilidad, evaluar las consecuencias y aceptar abiertamente los sentimientos inherentes a la conciencia de haber fallado. La vivencia interior de los sentimientos es muy útil para que la experiencia no pase en vano, sino que se constituya en factor transformador de las personas y las circunstancias involucradas. Para ser más explícitos, diríamos que en condiciones mentales normales, un error deja en quien lo comete, algunos de los siguientes sentimientos o varios en conjunto: Dolor, preocupación, remordimiento, angustia, rabia, vergüenza, miedo, arrepentimiento y minusvalía, por mencionar los mas preponderantes. Para poner un ejemplo, hacia las doce de la noche una persona recibe una llamada de un amigo suyo que le pide que vaya a verlo, porque se encuentra muy solo y necesita conversar con alguien. En lugar de hacerlo y un poco molesto por interrumpir su sueño, aquella persona le responde: “Nada hermano, duérmete y mañana hablamos”. Al día siguiente se entera de que aquel puso fin a su vida. De inmediato se reprocha:”Si lo hubiera escuchado, seguro que no lo habría hecho, pero fui egoísta, soy un miserable, tampoco mi vida sirve para nada si no fui capaz de salvar a mi amigo. Él confiaba en mí, por eso me llamó y yo le fallé.”

¿Debería esta persona cargar eternamente con el peso de sus sentimientos? O ¿Debería decir: ‘Era problema suyo, yo no tenía por qué salir corriendo a buscarlo, además yo no sabía lo que iba a pasar, y tampoco hubiera podido evitarlo, el que se quiere matar se mata’. Ni lo uno ni lo otro. Dejar que se adueñen del espíritu toda clase de pensamientos acusadores y lo abracen sentimientos tan oscuros y amargos, es hundirse en el abismo a causa de una vieja peor que la vieja de la guadaña, que representa la suerte misma, esa vieja vengadora llamada culpa. El personaje de nuestro ejemplo necesita pasar por este período en el que se hacen manifiestos los sentimientos y todas las ideas lógicas y absurdas para hacer un proceso de clarificación interior y tomar una decisión con respecto a sí mismo, a su entorno y a su futuro a partir de ahora. Derrotando la culpa y aceptando los hechos y los sentimientos, el individuo logra liberarse del yugo de los errores y capitalizar la experiencia.

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MARÍA, COMO ARCILLA EN LAS MANOS DEL SEÑOR Profesor Carlos Julio Torres - Colegio Santísimo Rosario

La Iglesia desde sus inicios y toda la comunidad eclesial han vivido su particular experiencia mariana. Nuestro Colegio del Santísimo Rosario, honra a María no solo en la devoción sino también en el arte, en la literatura, en la música, en la Liturgia, en los estudios y en la reflexión teológica. En este contexto de una piedad mariana sólida, esencial y unida a Jesús es como se forman los niños y niñas en el Colegio del Santísimo Rosario quienes “como arcilla” en las manos de las Hermanas Dominicas del Rosario Perpetuo y de Santa Isabel de Hungría son moldeados y acompañados en su proyecto de vida, asidos de la mano de Nuestra Señora Madre y Maestra María.


Hay cuatro modalidades bajos las cuales toda la familia Rosarista, honra a Nuestra Señora: 1. La veneración: Reconocimiento libre de su excelsa dignidad de Madre de Dios y asociada a la obra del Redentor a través de la construcción de altares y decoración con material reciclable, como pedagogía catequética. 2. El amor: Como tributo del amor filial que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones que en nuestro colegio hacemos mediante un concurso de poemas y pensamientos a la Virgen María: acrósticos, carteleras y murales marianos. 3. La invocación: Tesoro del dogma católico, expresión sentida de la confianza que todos tenemos depositada en nuestra Madre celeste; mediante la proclamación del Magníficat cada mañana, el Ángelus y la Salve. 4. La imitación de sus excelsas virtudes: En donde vemos el papel protagónico de María como modelo para colaborar de manera humana en el plan salvífico de Dios, cuyo resultado es un ejemplar de santidad que nos conduce a

Jesucristo. Esta imitación la logramos mediante asidua y perseverante meditación en el rezo del Santo Rosario, la lectura y reflexión de los Evangelios, quienes nos revelan la acción juvenil de María y su protagonismo en el camino de salvación. El mes de Octubre, se hace corto para que el Colegio del Santísimo Rosario pueda seguir la invitación de San Ambrosio:”Tened como pintada en una imagen la vida de María para que ella, como en un espejo, reflejen la forma de la pureza y la figura de la virtud. Tomad de ella el ejemplo de vuestra vida, donde, como en un modelo, se os está claramente enseñando que es lo que hay que corregir, qué es lo que hay que hacer, qué es lo que debéis retener en el camino de la santidad” De virginibus 2,23:PL16,208. Por ello, estas palabras las hacemos vida no solamente en el mes de octubre, sino en todas las celebraciones marianas cuyo fin esta unido a los misterios de Jesucristo, celebrados en el ciclo litúrgico, propuestos por la Iglesia y que fielmente vivimos en nuestra Comunidad Rosarista. ra creer

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EL TIEMPO DE ADVIENTO Padre Harold Castilla Devoz

El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico, empieza el domingo 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía, tiene una duración de cuatro semanas. Se puede hablar de dos partes del Adviento: a) Desde el primer domingo, al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos. b) Desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre. Es la llamada “Semana Santa” de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la historia. Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad. En el primero de los dos periodos, las lecturas de la misa invitan a vivir la

esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al final de los tiempos, su venida ahora, cada día y su venida hace dos mil años. En el segundo periodo, los Evangelios nos preparan ya directamente para el nacimiento de Jesús. En orden a hacer sensible esta doble preparación de espera, la liturgia suprime durante el Adviento una serie de elementos festivos. De esta forma, en la misa ya no rezamos el Gloria, se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos, las vestiduras son de color morado, el decorado de la Iglesia es más sobrio, etc. Todo esto es una manera de expresar tangiblemente que, mientras dura nuestro peregrinar, nos falta algo para que nuestro gozo sea completo. Y es que quien espera es porque le falta algo. Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por solemnidad de la fiesta de la Navidad. Tenemos cuatro semanas en las que, domingo a domingo, nos vamos preparando para la venida del Señor. La


primera de las semanas de adviento está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es: a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cer ca el día de la venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura central y su espera es modelo y estímulo de la nuestra. En cuanto a las lecturas de las misas dominicales, las primeras lecturas son tomadas de Isaías y de los demás profetas que anuncian la Reconciliación de Dios y la venida del Mesías. En los tres primeros

domingos se recogen las grandes esperanzas de Israel y en el cuarto, las promesas más directas del nacimiento de Dios. Los salmos responsoriales cantan la salvación de Dios que viene; son plegarias pidiendo su venida y su gracia. Las segundas lecturas son textos de San Pablo o las demás cartas apostólicas que exhortan a vivir en espera de la venida del Señor. En síntesis, el sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. Con el Adviento comienza el año eclesiástico en las Iglesias occidentales. Durante este tiempo los creyentes son exhortados a prepararse dignamente para celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo como la encarnación del Dios de amor, de manera que sus almas sean moradas adecuadas al Redentor que viene a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y, en consecuencia, estén preparadas para su venida final como juez, en la muerte y en el fin del mundo.

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LA SIMBOLOGíA NUMéRICA DE ALGUNOS PASAJES BíBLICOS: LOS DOCE APÓSTOLES Monseñor Humberto Lugo Argüelles, M.E. Superior General

Nuestra segunda entrega sobre la simbología de los números en la Biblia comienza con esta pregunta: ¿Por qué fueron doce los apóstoles de Jesús? El número doce y su múltiplo 144.000 del Apocalipsis no tienen nada de especial, aunque de ellos se haya especulado tanto. Todo su significado se puede explicar con la misma Sagrada Escritura. De los apóstoles afirmamos lo que comúnmente se dice: son los nuevos patriarcas del nuevo pueblo: la Iglesia, tal como lo expresa el Apocalipsis 21,14 y lo leemos en los Evangelios. Algunas analogías en el Antiguo Testamento El doce recorre muchas páginas del Antiguo Testamento, las menos conocidas son las siguientes: Las doce tribus de Israel tienen su origen en los 12 hijos de Jacob (Israel) (Génesis 35,23-26). Así, los apóstoles son los doce Patriarcas del nuevo Pueblo: la Iglesia. Posible origen simbólico del número doce Una tradición oriental, probablemente una leyenda persa basada en la astrología, representa al sol como ASTRO REY, acompañado

de doce pequeños satélites, con los cuales ilumina todo el universo. Por eso, el número doce tiene sentido universal y de totalidad, aquí se explica el valor de 144.000: se salvan todos los que acojan a Cristo y sus doce satélites, los Apóstoles, y vivan según su mandato. Así, Cristo, el Nuevo Sol (Lc 1,78), tiene 12 colaboradores para transmitir su luz al mundo: “vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5,14-16) para que la irradien los envía “id a todo el mundo…”(Mt 28,12). Esta condición de Cristo, el sol que ilumina a la humanidad, constituye el tema central del prologo de San Juan: “Cristo es la luz verdadera que ilumina a todo hombre.” Los doce apóstoles también tienen otras tipologías: • Ellos son las doce fuentes de Elím, donde sació la sed el pueblo peregrino guiado por Moisés a la tierra prometida (Ex 15,27), ellos, como las doce fuentes, comunican las aguas de la doctrina divina para que la beban los hombres que peregrinan por el desierto del mundo. Son signo bautismal, pues los irrigan y purifican con las aguas de su gracia a fin de que reaviven las virtudes marchitas por el pecado. • Ellos son las doce piedras preciosas (Ex 28,15-25) que adornaban las vestiduras sacerdotales de Aarón y que, en el


Apocalipsis, se representan como doce estrellas en la corona de la mujer, signo de la humanidad renovada en María, Reina de los Apóstoles (Ap 12,1-2). • Ellos son los doce varones que Josué, conductor del Pueblo de Israel a la tierra prometida: “escogió para que llevasen doce piedras del Río Jordán, al lugar donde se instalaría el Arca de la Alianza” (Josué 3,12). Así, en el Apocalipsis, los Apóstoles son los cimientos de la Nueva y definitiva Arca, el Templo celeste en la Nueva Jerusalén (Ap. 21,14). • Ellos son los mismos doce varones que de la tierra firme, donde se asentó el Arca, llevan en su reemplazo otras doce piedras al Río. De este modo, el Río Jordán es signo del amor de Dios, donde van a terminar nuestras vidas después de la muerte, para unirse en gozo sin fin en la gloria eterna. Estas doce piedras (Josué 4,3) que los varones llevan del río a la tierra prometida, son las angustias y las dificultades de los hombres, que se convierten ante el Arca de Dios, en oraciones y sacrificios que acoge Dios como súplicas de su pueblo. Las doce piedras que regresan al río son las gracias que Dios envía a su pueblo y a todos los hombres, para que puedan, fortalecidos con su amor, peregrinar por el mundo; peregrinación que está simbolizada en las corrientes de las aguas del Río Jordán (Josué 4,9). • También son figura de los apóstoles los doce panes de la proposición puestos sobre el altar de las ofrendas que se hace patente en los doce cestos de pan, recogidos por los mismo doce apóstoles, en el milagro de la multiplicación de los panes, signos del “Pan Vivo”. La Eucaristía (Mc. 6,30-44).

• Son también tipología de los doce apóstoles, los doce exploradores enviados por Josué, antes de culminar definitivamente la conquista de la tierra prometida (Josué 18,1-10), para abrir camino y conocer las situación de las ciudades que irían a poseer; son entonces los Apóstoles que enviados al mundo, deben conquistar todo para Jesús el Señor (Mc 16,15). • De igual modo, lo son los doce novillos ofrecidos por Salomón en la inauguración del templo (1Reyes 8,62), porque ellos, los Apóstoles, sacrificaron su vida y derramaron su sangre como mártires por causa de su fidelidad al evangelio. • Son también los Apóstoles como los doce toros que sostienen en sus lomos el mar de bronce, mandado a hacer por Salomón, donde se deposita el agua purificadora, (1Reyes 7,23-24), porque ellos son los depositarios del agua del bautismo, de acuerdo al mandato de Jesús: “id por todo el mundo… el que crea y se bautice se salvará (Mc 16,15). • Son los doce Leones del trono del Rey Salomón (1Reyes 10), porque ellos están llamados a sentarse y con los doce patriarcas de Israel a juzgar al mundo con el Gran Rey: Jesucristo (Ap 4 y 22). • Son los doce cimientos de la Nueva Jerusalén porque son el fundamento de la Iglesia fundada por Cristo (Ap 21,14). • Son las doce puertas del templo de Ezequiel (Ezequiel 40), porque por ellos entran los hijos de Dios a la definitiva Iglesia (Ap 21,14).

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LA VIRGEN MARÍA NOS ALIENTA A LA RECONCILIACIÓN Y AL PERDÓN Fray Edelberto Zárate González O.P.

La experiencia que vive una persona o una familia en cualquier templo de nuestros pueblos es muy significativa. No hay templo, por pequeño que sea, que no tenga una imagen del Señor, de la Virgen María o de los santos. Las familias católicas han alimentado su oración y su suplica y agradecimiento ante una imagen de la Santísima Virgen María. La familia busca a la Santísima Virgen y esto es apenas un signo de lo que hace todo el pueblo de Dios. En torno a ella se reúne el pueblo, como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación, al perdón y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios. En María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, así mismo con los hermanos.”Ella atrae multitudes a la comunión con Jesús y su Iglesia como experimentamos en los santuarios marianos. Ella es artífice de comunión y de unión” (Aparecida 267-268). La oración ante la santísima Virgen María lleva a muchas personas a buscar la gracia de la reconciliación con Dios y con los demás. El Santo Rosario es una plegaria que dispone y prepara a la reconciliación. En el tercer misterio luminoso contempla la predicación en la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión perdo-

nando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe. Necesidad de la reconciliación Jesús hace un llamado urgente a la conversión: “el tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca” (Mc.1,15). La realidad tanto interior como exterior, nos descubre situaciones de desorden, enemistad, conflictos y pecados. El Cristiano siente la necesidad de procurar una relación auténtica y vital con Dios, restableciendo la vinculación con Él por amor. Es reconciliación humilde y amorosa, la conversión penitencial que nos devuelve la amistad con Dios y la unión con nuestros semejantes en el perdón y en el cambio de vida. Relación de la Virgen María con el sacramento de la reconciliación En la reconciliación de los hombres con Dios es necesario ir conociendo cada vez más claramente el papel de la Santísima Virgen María. En los primeros siglos de la Iglesia, los santos padres, al tratar el misterio de la Encarnación del Verbo, afirman que el seno virginal de la Madre del Señor fue el lugar donde se realizó la paz entre Dios y los hombres. Juan Pablo II dice que: “por su maternidad divina, fue hecha colaboradora de Dios en la misma obra de la reconciliación “ (reconciliación y penitencia nº35, 1.984).


La oración antes de recibir el Sacramento de la reconciliación, cuando el penitente se acerca al sacramento de la confesión, reza: “Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho en pensamiento, palabra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso Ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles y a los Santos y a vosotros hermanos que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.” En esta oración, pedimos a la Santísima Virgen que interceda ante Dios, nuestro Señor. Nos acogemos a ella para conseguir por su intercesión la gracia de la reconciliación.

LEER PARAR CREE

Misa de la Virgen Maria, madre de la reconciliación La liturgia romana en el año litúrgico, ofrece a los fieles en su calendario general abundantes ocasiones para celebrar la participación de la Santísima Virgen María en el misterio de la salvación. Fuera del Misal Romano, está el Misal de la Virgen María que encuentra su razón de ser y su valor en esta íntima participación de la Madre de Cristo en la historia de la salvación, mira su íntima asociación al misterio de Cristo y celebra las intervenciones de Dios para salvar a los hombres.

REVISTA cana, Más cer tenida tre zas más en nseñan e e d a jor y llen vida me a n u a par

ORACION COLECTA Oh Dios, que por la sangre preciosa de su hijo reconciliaste el mundo contigo y te dignaste constituir a su Madre, la Virgen María, junto a la Cruz, reconciliadora de los pecadores; concédenos por su intercesión alcanzar el perdón de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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Congregacion Dominicas del Rosario Perpetuo y de Santa Isabel de Hungría

Agradecen a sus colaboradores y lectores la acogida a la

Revista María

Deseamos que la paz y la alegría reinen en sus hogares y corazones para recibir una año 2009 lleno de felicidad.


LA SANTIDAD NO PASA DE MODA Jaines de Jesús Hernández, Miembro de comisión de pastoral vocacional

Dios nos quiere santas (1Tes.4,3). Esta es su voluntad y nos invita, a todas sin excepción, a responder a su Amor amándole con todo nuestro corazón, alma y mente, sin miedo a abrir las puertas de nuestro yo a Cristo, e iluminadas por la luz del Espíritu Santo, creciendo cada día en nuestra vida espiritual por la oración y la profunda e íntima unión con Dios. Uno de los temas favoritos de las mujeres es hablar de la moda, la última dieta, la última tendencia en el vestir, en el peinado, los adornos para la casa etc. Hay alegría al conseguir lo deseado, así sea a crédito, porque se tuvo disposición y perseverancia para adquirir lo efímero, lo que siempre pasa. Pero en la vocación a la santidad, que es permanente y siempre contemporánea, nos falta esfuerzo, empezando porque muchas mujeres y hombres aún no saben que han sido llamados a la santidad, mientras que a otros se les olvidó y este es el grano de arena que

podemos colocar al rodar la noticia de igual manera que cuando sabemos que hay promoción en un almacén, o que nos funcionó una dieta. Ser santo o santa no se puede llegar sin querer. Es un reto vivir ese llamado de Dios que se nos ha dado por la gracia bautismal y que nos lleva a ser la presencia de Cristo para irradiarlo entre nuestros hermanos, contagiándolos para que sigan las huellas al vivir cada instante con una fe plena, la esperanza firme y una ardiente caridad, con humildad, paciencia y gentileza; no importando el oficio o labor que realicemos, sin distinción de posición social, ni de estado civil. Ser santo es gozarse al hacer la voluntad de Dios. En la libertad, Dios nos llama a todos a la vocación universal, a la Santidad y nuestra decisión es escoger las vocaciones específicas como laicas, casadas, viudas o solteras, con compromiso cristiano. Él nos llama desde el seno materno, aún en su pensamiento, estamos antes de nacer.

¡Querida Joven! Si te sientes inclinada a servir al prójimo y en él a Jesucristo, si eres piadosa y amas a Jesús sacramentado, si eres alegre, sencilla y amas a la santísima Virgen María, no lo dudes: Te ayudamos a descubrir tu vocación religiosa. Contáctanos en la Carrera 52A No. 134-24. Bogotá D.C. Teléfono: 091- 2581772 Celular: 310-5755295

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LOS BENEFICIOS DE LA CANELA CON LA MIEL En la salud: • Para el colesterol: Añada 2 cucharadas de miel con 3 cucharaditas de canela en polvo en 16 onzas de agua. Beba la mezcla durante 3 veces al día. • Para la artritis: Mezcle 2 cucharadas de miel con 1 cucharada de canela en polvo, tome la mezcla en la mañana y en la noche • Para rebajar de peso: Hierva 1 taza de agua, mezcle una cucharada de miel y una de canela en polvo, beba caliente media hora antes del desayuno y media hora antes de acostarse. • Para la infección del riñón: Mezcle en 1 vaso de agua tibia, 2 cucharadas de canela molida y una cucharada de miel. Tome la mezcla a mañana y tarde. • Para la indigestión: Una cucharada de miel y una cucharada de canela molida se mezclan con 10 gotas de limón para aliviar la indigestión y los gases estomacales. • Para el dolor de garganta: Mezclar una cucharada de miel con una cucharada de canela molida, agregar vinagre de sidra. Tomar la mezcla 3 veces al día.

VITRALES RES A LA NARANJA Ingredientes: 4 tiras de cáscara de naranja. 1 clara de huevo. 1 1/2 cucharadas de fécula de maíz. 350 gramos de carne cortada en tiras. 2 cucharadas de aceite. 1 zanahoria finamente cortada. 1 pepino sin cáscara, ni semilla. 2 dientes de ajo. 1 taza de jugo de naranaja. 1/2 cucharada de sal. 1/4 de jengibre en polvo. 2 cebollines con hoja cortadas en rebanadas. Preparación: 1. Precaliente el horno a 150°C. Hornee la cáscara de naranja durante 10 minutos. Déjela enfriar, píquela y apártela. 2. En un tazón, vierta suficiente agua, la fécula de maíz y la calra de huevo. Mezcle hasta que quede espeso. 3. Bañe la carne con la mezcla del huevo y deje en el refrigerador por 30 minutos. 4. En una cacerola con agua hirviendo, sumerja la carne, escurra y enjuague. 5. En un sartén, vierta el aceite y caliente. Añada la naranja y la carne. Deje dorar. 6. Agregue el jugo de naranja, la fécula de maíz, la sal y en jengibre, la cebolla y dé vueltas hasta que espese. Sirva con arroz fresco.


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