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El Pirata Honrado


Este documento ha sido elaborado con ayuda financiera europea en el marco del Segundo Laboratorio de Paz. Su contenido es responsabilidad de la Fundación Colombia Multicolor y de los autores, y en ningún caso se debe considerar que refleja la opinión de la Unión Europea ni de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, Acción Social.

EL PIRATA HONRADO No. 1 Proyecto de Comunicación para la Ciudadanía y la Paz Segundo Laboratorio de Paz del Oriente Antioqueno Fundación Colombia Multicolor Entidad Ejecutora fundacion@colombiamulticolor.net Consejo Directivo Asociación Palco Asociación de Emisoras en Red de Antioquia – Asenred Corporación Gandhi Las crónicas de esta publicación son resultado de los trabajos finales en el marco del Diplomado I “Comunicación para la Ciudadanía y la Paz”, avalado por: Pontificia Universidad Javeriana – Sede Cali José Vicente Arizmendi Director del Departamento de Comunicación y Lenguaje Dirección y Editor General Mauricio Beltrán Equipo Académico Dione Patiño Frank Pulgarín Milton Santiago Álvarez Equipo Operativo Vianney Acevedo Ricardo Bedoya Lina Margarita Rincón Coordinador Académico Manuel José Bermúdez Tutora Eje Investigación y Sistematización Mónica Valdés Corrección de estilo Héctor Jairo Botero Diseño y Diagramación Inventtio, Adela Martínez Camacho Marinilla, Antioquia, 2008 Sede en Marinilla Calle 20B No. 45A-07 piso 2, teléfono: ++57-4 5484556 Sede en Bogotá, Av. Carrera 24 Nº 39B-25 oficina. 504, tels: ++57-1 3688351, 57-1 3688345 Ilustración de carátula tomada de “Transport Pictures”, publicada por The Pepin Press www.pepinpress.com ISSN: XXX-XXX Impreso por Ediciones Versalles


Diario de Abordo

Editorial

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Bitácora Por la vía hasta la vida misma ¡A caminar, a disfrutar el paisaje! Senderos con sabor a guayaba El Retiro con marca propia El nombre de Rionegro y la memoria de sus hijos A Todo Vapor El Peñol, la tierra prometida Costica dulce del Oriente Antioqueño. Sucursal del cielo Al río le queda mucha vida Las mujeres de Guatapé de soñadoras a Crecer y Crear Canto a la vida

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Vientos de Paz

En La Unión la papa tiene su cuento Ímpetu y esperanza, aliento de la juventud en Cocorná

La mirada joven de San Francisco Mi madre es ignorante

Nudos Argelia en comunicación con el mundo El domingo de Carlitos AMUGUA: Oportunidad para las mujeres de Guarne Educación gratis para niños y jóvenes de estratos 1 y 2 La guadua, fuente de empleo para los san luisanos “La violencia me quitó todo... menos la dignidad’’ Teresita Marín da pasos gigantes desde su silla de ruedas

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Puerto de Arribo

Un monstruo ronda los hogares nariñenses Fueron muchos golpes, aún no recuerdo cuántos

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Brújula

Sueños de un huérfano Semillas de buenos frutos La juventud construye el futuro en El Carmen

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Editorial Un mundo nuevo ha sido el eterno sueño de los piratas, un lugar en donde dejar atrás las tormentas y las guerras para dedicarse a amar, a cuidar a sus hijos y alimentar a su loro. Tras navegar las aguas picadas del Mar del Oriente, nuestro corsario llega para contarnos cuánto ha visto y sentido; además de mostrarnos parte de lo que ha imaginado. Publicamos la bitácora de quienes trasegaron por el primer diplomado de Comunicación para la Ciudadanía y la Paz en el Oriente Antioqueño. Antes de abordar este barco, los participantes percibían la comunicación como una simple técnica, un problema de cámaras y botones, hoy sus planteamientos nos dejan ver una preocupación genuina por hacer uso de las fuentes de información, las narrativas, las tecnologías para conocer a fondo su territorio, pero sobre todo para transformarlo. Estos hombres y mujeres se detienen ante el trabajo de los líderes del Oriente, conversan con ellos, contrastan sus visiones del mundo y exploran los procesos de construcción de democracia. Después del recorrido, comprendieron que los medios de comunicación tienen ahora una tarea reveladora, pues encontraron las claves de todo lo que puede ser posible; valoraron la historia que es necesario conocer y superar, lo mismo que la importancia de relatarse, de contar y poner en contexto todas las acciones de paz que permiten ver con optimismo el futuro. Un mapa del tesoro se está construyendo y sólo quien tenga la sensibilidad de un navegante y la inteligencia del que puede leer el camino en las estrellas, será capaz de unir los puntos dispersos. Se trata de descubrir el tejido entre las organizaciones que cimientan nuevas posibilidades de ser y de existir, los grupos juveniles que confrontan la guerra sin más armas que la creatividad, los recicladores que asumen su labor más allá de su supervivencia y luchan por la conservación del mundo, las administraciones públicas que lideran programas para gestionar desarrollo en sus municipios y otras decenas y decenas de iniciativas desde la agricultura, la producción, la industria, la educación, hasta la misma cultura. Nuestros navegantes del Oriente lo hicieron de manera honrada. Es decir, arribaron allí sin la pretensión de descubrirlo sino de encontrarlo, sin pretender salvarlo sino entenderlo y acompañarlo en sus luchas. Esa es la tarea de este proceso de comunicación que hoy publica el resultado de sus marineros, que son además los que lideran desembarcos en tierras acosadas por minas antipersona, en barrios atestados de gentes que huyeron de la guerra, de mujeres que saben tanto del dolor, pero que lo curan con Amor. Ofrecemos este texto escrito a varias manos y con el entusiasmo colectivo para acercarnos a esta realidad compleja que es el Oriente Antioqueño, con los esfuerzos transformadores de su ciudadanía. Bienvenidas y bienvenidos a bordo.

Mauricio Beltrán Quintero Director Ejecutivo Fundación Colombia Multicolor


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Bitácora

Por la vía hasta la vida misma Luz Emilsen Ríos

muchas historias por contar. Ha vivido toda la vida en este municipio; es una mujer muy trabajadora, a pesar de su avanzada edad sigue luchando por su hija Alicia quien ha vivido siempre con ella y padece una enfermedad grave. Doña Teresa más que nadie es conocedora de cómo se fundó Argelia.

La cabecera del municipio de Argelia está ubicada a una altura de 1750 metros sobre el nivel del mar y tiene una temperatura promedio de 20 grados centígrados. La distancia por carretera a Medellín es de 146 Km. Argelia limita al norte y al occidente con Sonsón, al sur con Nariño y al oriente con el departamento de Caldas. Cuenta con 49 veredas.

Sentadas alrededor de la mesa y en compañía de sus dos hijas que escuchaban en silencio comenzó a contarme. “Ah, pues eso fue en vida del padre Vargas que trabajaba mucho y bregaba mucho porque el pueblo progresara y entonces se valieron de don Luís Muringa que era don Luis Jaramillo, pero lo llamaban don Luis Muringa y Jenovebita, yo no sé si ella también sería Jaramillo, me parece que eran hermanos; ella era profesora de nosotros; en ese tiempo no había carretera, eso era puro rastrojo. La gente cargaba a la espalda o en bueyes. En ese tiempo no había casi mulas sino meros bueyes, en eso era en lo que arriaban y allá llegando a las estancias había un potrero muy inmenso de grande y entonces llegaban con las rastras de bueyes y a las doce del medio día estaban todos esos animales echados rumiando y la gente cogía las enjalmas y las envolvían y las iban cercando para la gente dormir ahí y guardar el cargamento que traían”.

El nacimiento de Argelia de María data del año 1862 – 1863 bajo el nombre de San Julián, cuando el poeta Gregorio Gutiérrez González y su cuñado el Obispo José Joaquín Isaza, huyendo de la persecución del general Tomás Cipriano de Mosquera (durante la guerra de los mil días), se instalaban en estas tierras. Este dato oficial sin soportes serios según los historiadores, permite sugerir la fundación durante el inicio del siglo XIX, cuando hubo asentamientos humanos por la orilla de la quebrada Llanadas, durante la segunda ola migratoria a Sonsón, en tiempos de la colonización del río Samaná. El nombre de Argelia se debe al poeta antioqueño Tomás Carrasquilla, quien estuvo durante la primera década del siglo XX, cuando trabajó como almacenista en la mina, después de la quiebra del Banco Popular de Medellín, en donde tenía depositados todos sus bienes.

“Había un señor que se llamaba don Adán Mejía, que arriaba muchos bueyes y tenía que madrugar mucho porque el ganado no trabaja sino medio día, a esta hora se echan a comer, a rumiar, ellos se cansan y se van echando con la carga, no ve que hoy en día no se ve casi bueyes sino mulas.”

El problema de las vías en el municipio ha sido desde siempre muy difícil; casi que a esto se atribuyó su poco desarrollo, pues no tener vías de acceso constituye un problema social y un caso que afecta la dignidad humana, el escaso desarrollo se ha vivido a través de los años.

Doña Teresa seguía hablando y sus hijas seguían escuchando en silencio, “recuerdo, prosiguió dona Teresa, que cuando me casé mi esposo me traía de Sonsón a la espalda porque yo venía en pantuflas y se me hacían ampollas en la yema de los dedos, en esa época la plaza era un rastrojero terrible y donde son las casas, eso eran puras manga altas, entonces

Al llegar a la casa de doña Teresa me recibió con gran formalidad; confieso que llegué con un poco de temor porque su hijo Jesús me decía que era muy sorda. Doña Teresa Giraldo viuda de Orozco tiene 98 años, y

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Bitácora

allí, era casi de travesía, de las Estancias a subir al páramo era ya mas faldudito; hasta allá llegaban los carros, uno llegaba y ahí, estaba el cliente si no estaba uno lo esperaba; él se venía en la bestia y uno le traía la maleta, se estaba aquí dos, tres u ocho días, y cuando se iba a ir, él se iba a caballo y uno le llevaba la maleta y después nos traíamos la bestia. Asimismo era en todas las veredas, puros caminos, yo no me acuerdo cuándo hicieron la carretera. Me parece que en el año 1960 más o menos comenzaron la carretera para Nariño y después el ramal pa’ca y luego siguieron de Nariño pa’la Dorada. Para venir del campo, seguían siendo caminos de herradura, después hicieron la carreterita hasta La Mina y la idea era seguir hasta El Rosario y al fin la dejaron en La Mina; después hicieron el ramal para Villeta Florida, y luego hicieron la carretera pa’Ríoverde que la iban a empatar con la autopista, que saliendo uno por aquí por Río verde, se gana por hay dos horas para ir a Medellín”.

banquiaron para estar haciendo esto. Por el lado de allí, por la otra cuadra, se fue un volcán muy grande y llamaron un poco de señores para que estudiaran eso y dijeron que era tierra movida, que la tierra que habían sacado para edificar el pueblo la habían tirado ahí, vea y cuando eso arriba en la salida hacían borrascas, hacían forma y cercaban pa’ recoger agua, hacía una borrasca bien horrible una tupía y la tiraban por esta calle pero eso hace muchísimos años eh, avemaría! yo estaba muy muchachita cuando eso; habían trabajadores cavando la barranca y entonces iban sacando tierra banquiando la barranca y entonces largaban la tupía de agua arriba y bajaba por esas mangas abajo y arrastraba toda esa barranca que había”. “Habían muchos trabajadores y había dos muchachos, el uno era hijo de un don Rubén y una Teresita Quintero y lo mató, porque estaba cavando siempre ahí por debajo, cuando llegó la borrasca, ahí lo tapó la barranca y lo mató y el otro quedó muy herido y se lo llevaron pa’l hospital y comenzaron a abrirlo, para sacarle el viento que se le había encajado y a bregar con él que estaba muy chiquito y ese siempre se escapó.”

De esta manera iban pasando los años y las vías para el municipio mostraban poco avance, transcurrieron 24 años en los cuales construyeron la carretera de El Páramo a Rancho largo, una vereda que está ubicada a quince minutos de de Argelia”.

“Después de eso yo no me acuerdo si habrían más muertos y la iglesia era así, un tierrero y cuando el padre entraba a decir la misa las personas más pudientes llevaban piezas de madera para arrodillarse y no había en qué sentarse, ya le fueron poniendo fue el piso, hasta que vea hoy en día cómo es”.

Don Julio Cesar Giraldo Giraldo es una de las personas que tiene mucho que ver con las vías del municipio, y mientras disfrutábamos el sabor de un rico tinto en la cafetería San Julián, don Julio trae a su mente los recuerdos de aquellos años: “Yo soy del municipio de Sonsón y cuando vine aquí en el año 1964 la carretera no venía sino hasta Rancho Largo; luego empezaron a trabajar hasta que la metieron acá a Argelia. En ese tiempo no había vías y algunas gentes dijeron que iban a meter carretera para Río Verde, yo fui un integrante de esa carretera, me tocaba afirmar, hacer una cosa y la otra; hacer obras en cunetas, la carretera de El Silencio, fue construida con recursos del municipio, la de El Zancudo, también , como era el jefe de obras me mandaban a echarle afirmado a estas carreteras con volquetas y la retroexcavadora. De El Silencio, sacábamos el material allá hay unas balasteras muy buenas, los caminos han sido malos siempre”.

El señor Pedro Luis Salazar de 78 años de edad, hijo de Argelia, lleva en cada una de sus canas una historia que da cuenta de cómo se fundó el Municipio de Argelia. Relata, cómo cuando aún no había carretera para el municipio, él era carguero. “Cuando yo me conocí por hay más o menos en el año 1940 las vías eran caminos, venía la carretera nada más que hasta el páramo, haya arriba al páramo nada más, no había carretera pa’ Nariño, ni pa’ca, ni mucho menos pa’la Dorada. Cuando una persona iba a venir por aquí a este pueblo llamaba que iba venir y el encargado le mandaba una bestia, yo u otro señor íbamos a llevar la bestia hasta el páramo; el camino para ir hasta allá era por las Estancias, que es de rancho largo, sigue de travesía hasta un punto que se llama El Retiro, de ahí seguía de travesía hasta un punto que se llama las Estancias, hasta

“El municipio le mete gente a los caminos pero por el invierno se dañan mucho, yo fui arriero seis años; con

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Bitácora

en ese tiempo los carros que trabajaban para acá eran muy poquitos, sólo entraba y salía uno”.

el difunto Rubén Arias y con David Arias, arriábamos pa’El Regalo, Claras, la Reina, por toda parte fuimos arrieros; algunas veces eran jornadas muy largas, como otras no tanto, arriábamos café, maíz, fríjol y para los establecimientos; se entraba la caña para sacar la panela y se sacaba la panela y se traía acá al pueblo; acá todavía hay arriería pero no tanto como antes y eso se debe a las vías, por ejemplo en Villeta, Florida va el carro hasta allá, recoge la carga y la trae hasta el pueblo, lo mismo para el Zancudo y Ríoverde.

“No recuerdo en qué año fue, pero eso hace muchos años, cuando yo viajé la primera vez, me tocó irme en un carro que venía como a llevar carbón, de un punto que se llama La Aguada; eso fue en el año 1948, yo iba para Pereira, esto era corregimiento de Sonsón y había era Inspectoría donde es el Palacio; allí funcionaba, era de tapia y de balcón. Las entradas eran muy poquitas, las calles aquí eran puros empedrados, por toda parte la plaza era puros barranqueros, ya se fue formando como municipio y empezó a progresar un poco y ahí vamos”.

El señor Jesús María Orozco de 71 años de edad, también ha sido testigo del desarrollo que han tenido las vías del municipio. Sentados en su cantina denominada el Cofre de los recuerdos, me participa de esos momentos inolvidables. “Acá no había carretera y la gente se transportaba a lomo de mula y las mercancías se traían en bueyes, era un señor don Mateo Valencia de Sonsón, en un tiempo se iban de aquí los comerciantes para Medellín a traer surtido y duraban por ahí ocho días para volver y otros ocho para llegar el surtido. La gente salía por donde es la carretera, eso era un camino, en una época salían por este lado contrario del páramo, que se llama Las Estancias, hasta subir a los cristos pero por el lado contrario y ya después, por donde es la carretera que va a Sonsón; la jornada a pie era de diez horas y a lomo de mula, pongámosle cinco horas; recuerdo que el primer carro que trajeron fue un jeep, y eso fue una fiesta cuando vinieron con ese carro; también de los primeros carros que trajeron fue el de don Misael Flores, él fue uno de los fundadores de esta vía,

“El primer medio de transporte en el municipio era y siguen siendo las mulas; por eso acá existió y existe aún la arriería. Se supone que cuando ya llega carretera a las veredas ,llegan los carros y se van acabando muchas cosas; por ejemplo ya los bueyes no se ven, de pronto por ahí en esos arados, aquí en el municipio hubo muchos arrieros, ellos transportaban la cerveza y todo lo que se consumía en el pueblo lo traían desde Sonsón, y para las veredas por las trochas como siempre, bueno aunque ya hoy por hoy, hay carretera para algunas veredas, pero van en carro hasta donde este baja y tienen que seguir caminando o a caballo; aquí hubo una época en que el matadero era por allá en ese puente de abajo; las calles eran todas empedradas, los clientes que cargaban la carne para las carnicerías los llamaban carga carne y casi un cliente de esos se cargaba una vaca de un solo viaje, eso lo cargaban en un cajón grandote a la espalda.

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Bitácora

¡A caminar, a disfrutar el paisaje! Wbeimar Alberto Castaño

personas, que al ritmo de sus chistes, sonríen y hacen más ligero el recorrido recuerden que debemos hacer ejercicio de respiración para que no nos vayamos a cansar -dice el guía, doña Pastora tiene para responder: que más ejercicio que el que estamos haciendo contando chistes. La niña se soltó de sus manos, ya no está con ella, la señora no se preocupa pues sabe que van todos en un sólo grupo, por un mismo camino y no hay posibilidad de perderse. De repente dice el guía: detengámonos un momento para observar el paisaje la admiración de los caminantes se manifiesta de diferentes maneras unos dicen ¡uy! otros ¡qué belleza!, ¡qué panorámica tan hermosa!, a otros, el cansancio no les permite ni hablar, pero este sí que es un descanso para la vista.

“El cansancio también hace parte del paseo” escuché decir en una de las caminatas ecoturísticas que se realizan en el municipio de San Vicente Ferrer. A la señora se le puede llamar una buena caminante, a sus 58 años es una de las más constantes asistentes a las caminatas, según Eduardo León Sánchez Monitor deportivo Rural. De veinticinco caminatas que se han realizado, ella ha asistido a veintidós y siempre se le ve el mismo entusiasmo. Doña Pastora Agudelo, siempre se ve alegre con la sonrisa de oreja a oreja. Su estatura de 1.54 metros, no le da para caminar muy rápido pero ahí va, con su bolsita en la mano en la que porta el fiambre, ropa y zapatos ligeros, para hacer más suave el recorrido. La acompaña una niña de unos once años de edad, al parecer su nieta. Le va haciendo preguntas por el camino, de las que siempre hacen los niños: qué es esto, para qué sirve y por qué, para qué; así doña Pastora siente menos el camino por el que la acompaña otro grupo de personas, cerca de treinta que también salen a caminar durante cinco a siete horas seguidas, sólo con uno o dos descansos.

La imponencia de las montañas, el verde de los cultivos que varia de acuerdo al producto sembrado, las pequeñas fincas con dos o tres vacas, la típica casa de campo rodeada por establos, porquerizas y galpones; el caballo que corre como asustado por el potrero; todo esto más lo que me resulta indescriptible, hacen parte del paisaje que

En la caminata hacia el Alto de la Virgen, en el municipio de Guarne, a doña Pastora Agudelo parecen hacerle honor a su nombre, pues la siguen como ovejas las demás

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Bitácora

Todos van muy organizados, ya tienen camisetas y gorras con el nombre de Huellas Vicentinas y en verdad que las van dejando a cada paso, por las veredas de la región del altiplano del Oriente Antioqueño y en este municipio de San Vicente Ferrer, Guarne, Girardota, Concepción, el Peñol, y Barbosa hasta donde han llegado con sus caminatas. ¡qué berraquera!

se observa desde la vereda Santa Rita del municipio de San Vicente en el paraje La Fonda. Después de unos diez minutos de recorrido continuo el guía anota: no olviden que no deben dejar ni una basurita por el camino, sin embargo, previamente se ha asignado a un caminante la tarea de quedarse en la parte de atrás del grupo recogiendo cualquier residuo que pueda contaminar el medio ambiente. ¡Qué organización!

La Alcaldía y las Empresas Públicas de Medellín en su eje ambiental han apoyado las caminatas ecológicas y lo han hecho satisfactoriamente pues ven en éstas un buen medio para dar a conocer a propios y extranjeros el municipio de San Vicente Ferrer.

Doña pastora parece no cansarse y siempre resulta con algo nuevo que hace reír a la gente y en esta ocasión dijo: la naturaleza es tan hermosa que hasta me hizo a mí y claro, fue un buen chiste para el momento.

Las Caminatas Ecoturísticas se han realizado entre los años 2006 y 2007 con gran aceptación por parte de la comunidad sanvicentina y por las personas de fuera, a tal punto que se ha contado con la visita de cinco grupos de caminantes de Medellín y otros municipios, dice Eduardo León Sánchez Monitor deportivo de San Vicente.

La caminata sigue su curso y los marchantes apuran el paso, pues saben que el trecho que falta por recorrer es mucho. Con esta se han efectuado ya unas veinticinco caminatas. Esta no ha llegado a su fin, quedan todavía tres horas y la gente se ve muy animada. El objetivo es llegar al Alto de la Virgen.

¿Ha tomado leche de solla? Y qué animal es ese?

Yo me la pasaba todo el tiempo encerrada y no salía para ningún lugar, me mantenía aburrida y como estresada. Comencé a salir con esta gente pero ¡he Ave María! qué belleza, esto es algo muy bonito que hay que hacer constantemente para no perder la costumbre. A mi ya me hacen falta las caminatas y siempre estoy preguntando cuándo es la próxima, hoy estoy en esta y ya pregunté cuándo es la otra; me dicen que cansona, pero que le hace, es mejor ser cansona, alegre, divertida, que no una aburrida no más; a esto salimos, a divertirnos.

La anécdota sucedió cuando me dirigía hacia las instalaciones de Asomilenio Asociación de Mujeres Del Nuevo Milenio, con un primo, que por no tener más que hacer en el momento, quiso visitar también el lugar. Le pregunté si en alguna oportunidad había tomado leche de solla y él respondió tal cual: “¿qué animal es ese?” La fábrica de productos a base de solla está ubicada en San Vicente Ferrer, aparte de que él no conocía la solla, mucho menos la fábrica.

Toma nuevamente la niña de la mano y continúa su camino, la niña escuchó muy atenta toda la conversación sin perder detalle hasta que interrumpió con una pregunta: ¡abuela yo estoy muy cansada, usted no? La abuela responde: ¡hágale mija nos faltaba más cuando empezamos! -Y añade de manera jocosa- camine mija pa’que adelgace, -de hecho, la niña es muy delgada-.

Arriendan un local del municipio. La entrada es muy larga y retirada de la calle, desde allí se ve el movimiento de las mujeres que van y vienen ocupadas en sus trabajos de elaboración de productos a base de solla. Siempre se ha sabido que es de buen alimento, pero lo complicado es su procesamiento y la preparación de los productos; estas damas del municipio, tienen el secreto para hacer maravillas con el grano: leche, queso, el típico cófio, pan de queso, galletas, arepas, tortas, ponques y hojaldres, hacen parte de la gama de productos que se elaboran en Asomilenio.

Después de cinco horas de camino, fangoso, de carreteras y caminos rectos, se llega al Alto de la Virgen, en el municipio de Guarne; se ha alcanzado una meta más para los caminantes.

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Bitácora

En La Concha había turismo en la época de vacaciones, venía mucha gente, había sólo dos sitios turísticos: los charcos de San Bartolo que se perdían entre los guayabales, y los turistas y conchudos se saciaban cogiendo guayabas, hasta para llevar y los baños de la planta, por las tardes los turistas hacían unas grandes cabalgatas y en la noche se subían con sus familias hasta el alto de la virgen, acompañados del aguardiente, los chistes, las historias y los asuntos que no podían faltar, y se bajaban después de la media noche, ya muy prendos por el frio. Estas actividades no se pudieron volver a hacer, por la ola de violencia que azotó el pueblo desde 1994 hasta el 2002, el tiempo en el que el pueblo parecía dormir acompañado de la soledad.

Senderos con sabor a guayaba

En el año 2005 aproximadamente cesó la violencia en el municipio y volvió a ser más o menos lo que era antes, gracias al proyecto Ecoturismo mi patrimonio es Concepción, al cual pertenezco, cuenta Marleny Castrillón, una viuda robusta, de cabellos blancos, de tez rosada, jubilada del gobierno, quien después de veinte años de trabajo en la ciudad, regresó a su tierra natal, donde es parte activa de las múltiples organizaciones que funcionan en el municipio, como: la Escuela Itinerante, la Junta de Acción Urbana, Sociedad de Mejoras Públicas, presidente del Directorio Liberal, tesorera del Hogar Juvenil Campesino y de la emisora Concepción Stereo. Yo recuerdo mucho a un compañero de trabajo, Francisco Betancur, quien pedía hacerle las visitas adminstirativas a la alcaldía, porque decía que: “Visitar la concha era la primera escala para llegar al cielo; prueba de ello, compró una finquita y al poco tiempo murió.

Gloria Estella Ceballos Z. Me acuerdo cuando Chepito Arenas, que en paz descanse, traía todo, los enseres, víveres y ropas, desde Barbosa, por el camino de herradura, con sus veinte mulas cargadas; madrugaba a eso de las 2 a.m. para estar de nuevo a las 12 m. y volver a voltear, para la misma tarea. Yo también arriaba con mi papá y mis hermanos menores, desde el criadero hasta el pueblo con la legumbre y la leña, a veces íbamos a los municipios vecinos: Barbosa, San Vicente, Santo Domingo y El Peñol, siempre por los caminos de herradura, sopesando las largas jornadas, los calores, los fríos, las noches de luna, como las de invierno, con la moguita al hombro, y la bogadera que no podía faltar. Muchas veces, y de la misma bogadera, uno tenía que mojar la boca, o coger guayabas y llenar la jíquera para comer y alimentar la jornada al arriar, cuenta con mucha gracia el viejito Jacinto Ceballos Orrego, hijo mayor de don Evelio Ceballos, nacido y criado en la vereda Santa Ana, y quien ayudó a levantar a sus once hermanos.

Yo recuerdo que todo lo traían de Barbosa, y cuando el obispo venía a las confirmaciones lo hacía en mula, acompañado de mucha gente, y una caravana salía también en mula a su encuentro, era algo muy emocionante, eso era más o menos cada año, entonces mi esposo trabajaba todo el año, cultivando la tierra para luego en diciembre comprar el estrene para la fiesta, dice doña Lucía Suárez, de la vereda Santa Gertrudis.

Don Jacinto Ceballos es un hombre de 84 años, casado, tiene trece hijos, vive en el municipio de Concepción, trabajó desde muy temprana edad plantando la tierra, sacando cabuya, arriando mulas por todos los caminos de herradura, luego celando el Hospital José María Córdoba, del cual es pensionado.

También recuerdo cuando en el año 1953, vecinos del municipio de San Vicente trajeron la primera chiva o

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Bitácora

sino a trabajadores y empleados del lugar; así ha logrado sacar sus tres hijos adelante. Cuando de un evento se trata, con doña Gloria se contrata, sin medir, cantidad, ni plata.

escalera, para el servicio por carretera destapada, hacia la ciudad de Medellín, en el horario de 4 a.m, 10 a.m. y 4 p.m. solamente, dando también la oportunidad de trabajo a Otilio Osorio, Eladio Osorio, Alberto López, ya fallecidos, quienes fueron unos de los primeros en prestar estos servicios, y más tarde hacia los años 1978 a 1980, se empieza a trabajar lo que hoy es la carretera de Barbosa, a punta de pica y pala, con don Alberto López y otros trabajadores del pueblo, se termina para el año 1980, y así comienza el turismo a tener más influencia, y casi todos los fines de semana se veían entrar carritos particulares al pueblito, así se fue haciendo conocer, comenta don Jacinto.

Más arriba, llegando a la plaza está doña Lucía Foronda, quien hace la gelatina de pata, para acompañar la tradicional mazamorra, que en el plato típico no puede faltar. Yo encargo las patas en el matadero, las echo en remojo, las organizo y luego llevo el producto arreglado a la tienda para conseguir mi sustento. Un producto natural de Concepción, orgullo tradicional y motivo de festejar es la guayaba. Doña Nora Marín en la vereda Santa Ana, hace productos derivados de esta fruta, con otras doce mujeres cabeza de familia, desplazadas, producen jaleas, la mermelada, el bocadillo, el néctar, las compotas, el dulce; ellas se capacitan hace dos años y con un premio que se ganaron en Antójate de Antioquia, están preparándose para obtener el código de barras, y el registro del Invima. Poco a poco se hacen conocer y esperan que cuando tengan el registro puedan sacar a comercializar sus productos, aprovechando que esta fruta es abundante, de buena calidad y rica en vitaminas.

Concepción ha sufrido grandes transformaciones, primero el bachillerato era hasta noveno y en una sola modalidad, había un Centro de Salud. Don José Marín era el encargado de coger las cajadas de Guayaba desde Alejandría hasta San Bartolo y cargar para la ciudad en su camión una jaula, todos los jueves muy de madrugada, ya que en Concepción no se sabía utilizar, y no sé más, cuenta seriamente Belén Agudelo Zapata, de la Escuela Itinerante, quien se limita a escuchar y guardar, para compartirlo con su hijo Walter Armando en los ratos de terapia, para remediar su discapacidad muscular.

Además existen los hornos paneleros en la vereda Palmichal, donde don Claudio Cardona desde las 3 a.m. todos los viernes, con sus dos hijos, prende fuego a las pailas, uno mete la caña, el otro revuelve, arma las panelas y él atiza con cachaza el fogón para cocinar; sacan la panela de mejor calidad.

En el continuo trabajo por rescatar la memoria histórica y cultural quedan todavía otros atractivos: El parque Salvador Córdoba, el trapiche de don Avelino en la vereda Palmichal o San Antonio y las lagunas de oxidación.

También en la vereda Tafetanes, está el horno de don David Aguirre, detrás de las lagunas de oxidación, se prende este fogón todos los viernes, hay que transportar la caña desde las diferentes veredas en las ocho mulas de su hijo David, actividad que le ha aportado mucho para el sustento de su familia, sus hijos y sus nietos.

Con lo anterior se evidencian las oportunidades en el sector turismo, alrededor de lo cultural, con el recurso de oferta altamente estratégico para una comunidad; he aquí la importancia de ser una localidad en el sentido de la palabra “patrimonio nacional, departamental y local”, que debe ser puesto como imagen de venta y promoción del municipio.

Si deseas un regalo especial para llevar, el pan de queso montañero no podrá faltar, María Alina Henao a toda hora te lo venderá, María se levanta a las 4 a.m. para llevar los buñuelos y el pan de queso a las tiendas, heladerías y unos tratos, pero a la hora que lo soliciten ella los puede armar, mantiene el horno caliente. Este producto ha sido el aporte y sustento para María y sus hijas.

Si de gastronomía se trata, llegando por la vía principal, se encuentra el restaurante de doña Gloria Orfiria Osorio, joven trabajadora, quien muy de madrugada prende el fogón y le hecha agua a la sopa, porque la clientela es tanta que no queda nada de lo que inicio, con su gastronomía, sus platos típicos y variado menú, atrae no sólo a turistas,

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Bitácora

Públicas de Medellín, el Sena, Cornare, la Secretaria de Productividad, a través de la promotora Paisajes de Antioquia (encargada de promover el turismo en el Oriente Antioqueño), y con la respuesta del municipio que ha participado en las diferentes actividades, con trabajos, y capacitaciones, de esa manera el proyecto a avanzado con resultados muy concretos, por eso hoy, ya se tienen recursos para lograr lo que el municipio necesita para su desarrollo social y económico en torno a lo que es el turismo. Por lo anterior Concepción esta trabajando en el proyecto de Turismo para la paz, organizado por el Laboratorio de paz y para ello se ha conseguido “La Oficina de turismo”, con el fin de ser, mostrar y tener lo que queremos. En dos años que dura el proyecto.

La emisora Concepción Stereo, dirigida por doña Marta Calderón, invita a todos los oyentes para que visiten a Concepción, está muy de la mano contando lo que sucede y mostrando el turismo del municipio, haciendo que la gente se sienta bien y pasando la información de la mejor manera posible La comunidad está muy metida y de lleno en lo que tenemos para mostrar, pues quiere mucho al municipio, estamos en un paraíso, Concepción es un remanso de paz hay que quererlo y mostrarlo. Un reto y un compromiso por asumir, es la tarea de la comunicación. El grupo líder de Ecoturismo mi patrimonio es Concepción, liderado por el señor Henry Alberto Puerta, como representante legal, quien nos cuenta: después del pasado foro realizado en nuestro municipio, hemos tenido excelentes resultados, ya que la gente se ha comprometido con todas las actividades que pretendemos iniciar con el “Laboratorio de paz”, y el proyecto “Turismo para la paz” y algunas propuestas, como “La Oficina del turismo”, muy requerida para prestar sus servicios, y que se nos han aprobado; sólo estamos esperando a que lleguen los recursos. También se han hecho actividades con turistas, actualmente nuestro municipio puede ser visitado por cualquier persona. Estamos formulando propuestas y paquetes turísticos; la gente puede venir, conocer nuestro patrimonio, por ello hago una invitación para que vengan y conozcan y compartan con nosotros en las fiestas venideras.

En las veredas se piensa organizar grupos para potenciar lo que tienen y como aporte al renglón económico para todos. Cornare está siempre dispuesto a asesorar y coordinar lo que le compete con mucho interés. Igualmente fortalece y apoya a los grupos con la elaboración de estatutos para legalizarse ante la Cámara de Comercio, por medio de un promotor, relata la trabajadora social Amanda Correa. Todo gira en beneficio comunitario, el joven Luis Fernando Ceballos Osorio, ha sido un líder reconocido en la comunidad, integrante de la Escuela Itinerante y muy de lleno en el proyecto de Ecoturismo mi patrimonio es Concepción, en la fase uno y dos, hoy desde la promotoría le abren nuevos caminos para seguir liderando este proyecto, lo más importante en este momento es la legalización del grupo, ante la Cámara de Comercio, para así poder recibir mejores beneficios económicos por parte de las diferentes instituciones que apoyan estos proyectos, éste como un grupo de base en el municipio recibirá el apoyo continuo de ADOA, y más en Concepción con el turismo ambiental. Para que se le de buen manejo a los recursos naturales, fuente de riqueza en Concepción.

La Banda Juvenil del municipio aporta a este proyecto una riqueza musical, al son de cumbias, porros, gaitas, para bailar y conciertos religiosos, a esta súmele la chirimía, el semillero y la orquesta tropical. Un Profesor al frente de este proceso aporta para el turismo y en la Escuela Itinerante ocupa un buen renglón.

La inauguración del nuevo hotel La Vega, en pleno corazón de Concepción ha sido muy acertada, pensando siempre en una mejor estadía para turistas y visitantes.

Cuando de retos, tareas y compromisos se habla, la Oficina de Desarrollo Rural conjuntamente con la administración municipal, están atentos, María Elena Carmona, gestora ambiental, informa al respecto: La Oficina de Desarrollo ha estado acompañando y apoyando proyectos desde el 2002, con resultados que dan cuenta de la gestión que se ha hecho muy de cerca en diferentes actividades. Empresas

Los artistas, pintores, niños, señores, señoras y jóvenes están pendientes de lo que será en pocos días, el turismo ambiental en Concepción.

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Una linda señora que no es de Concepción, si no del Santuario, llegó atrapada por el amor y hoy se siente “conchuda con mucho honor”, ya Concepción es casi una ciudad, no sólo que es muy linda, sino esa tranquilidad, uno primero aquí podía dormir con las puertas abiertas y no pasaba nada, hoy porque ya ve gente de otras partes, y como le están haciendo tanta propaganda al pueblito, por ser Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación, entonces con mayor razón hay que cuidarlo, las casas por antiguas llaman mucho la atención, sus jardines, sus tapias y la gente, pues mire que tiene santos, el hermano Rubén López Aguilar y están sus hermanitos don Guillermo y don Ceno López, El general José María Córdoba, mucho sacerdote y religiosa, yo no sé pero también hay mucho profesional, de acá de Concepción, hay muchos grupos organizados, el hospital es muy lindo, muy organizado, con un buen servicio, gracias a la gestión de la doctora Sandra Laverde, la gerente de esa institución; el colegio ya ofrece una buena educación, el

transporte es muy bueno, ya hay buenos buses para viajar a Medellín; la Casa de la Cultura cuando invita a los actos presentan muy bien, danzas, teatro, fonomímicas, eso antes no se veía, el grupo de la tercera edad, uno lo ve siempre en función, a pesar que yo no estoy en él, pero veo como gozan los de la tercera edad, yo ya no me quiero ir de Concepción, a pesar que casi todos mis hijos viven en la ciudad, y están arreglando todas las casas viejas, para que las dejen como eran antes. Nos relata doña Julia Zuluaga, mujer de 78 años, amiga de todo el pueblo, servicial, generosa, seria y prudente en su hablar, se refiere a Concepción como si fuera su tierra natal, es por lo que ha vivido y por lo que le debe a la Concha, que habla con tanta propiedad. Un verdadero remanso de paz, un paraíso verde en el corazón de Antioquia, con historia y cultura, tierra acogedora donde nadie es forastero, abre las puertas con un turismo ambiental para Concepción.

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Nacional de Bandas Juveniles y la tradicional Retreta, los primeros sábados de cada mes, en el parque principal de la banda de música de la población, ganadora de varios concursos a nivel nacional y declarada fuera de concurso muchas veces gracias a su calidad.

Madera, música y paisaje

El Retiro con marca propia Nelson Andrés Suaza Holguín

Históricamente según comenta los orígenes de el El Retiro se remontan al sitio que ocupa la vereda Los Salados, entre los años 700 y 1.300, cuando los indígenas Tahamies se dedicaron a la explotación de la sal y la agricultura, más adelante con la llegada de los españoles algunos huyeron hacia los ríos Cauca y Magdalena, y los otros se sometieron a la corona Española.

Este municipio del Oriente Antioqueño “Cuna de libertad”, y sus 18.300 habitantes saben que, además de la acogida que tiene entre los foráneos para habitarlo, son los encargados de afrontar los desafíos que les impone el progreso y los únicos responsables de que su territorio conserve la identidad cultural, diferente a los cambios económicos donde se han tenido períodos de explotación del oro, del cuarzo y de la sal, hasta llegar a la madera.

”Lo único que le heredamos a los negros esclavizados fue la alegría, el sabor y el amor por la música” dice entre risas Lazarito, mientras enumera uno a uno los grupos musicales que existen en la población. Muestra de ello es el programa del canal local de televisión “Viernes de la cultura”, que en 497 emisiones (10 años) jamás se ha visto sin artistas para presentar.

“El Retiro es más que un lugar costoso y bueno para pasear como dicen muchos foráneos, se encuentran nueve restaurantes y tres hoteles”; dice con voz estremecida, casi ofendido, Lázaro Villa Cadavid, “Lazarito”, como se le conoce cariñosamente, un Guarceño de noventa y dos años, de estatura media, contextura gruesa y tez trigueña, que durante toda su vida se dedicó a la música, y conoce al dedillo la zona urbana y las veredas que integran los doscientos cuarenta y tres kilómetros cuadrados de la geografía de este municipio del Oriente Antioqueño.

Otro testimonio del amor por la música es el mismo Lazarito, que empíricamente y con sólo algunos años de básica primaria, toca trece instrumentos musicales y fue director de numerosas bandas de música a nivel departamental, incluyendo por varios años la banda de El Retiro. “yo hice los arreglos musicales del himno de El Retiro, cuya letra sacó mi hija mayor”, dice modestamente.

Lazarito, 92 años y mil oficios.

Regresando a su infancia y juventud, recuerda al pueblo de 250 casas únicamente, cuando él se pasaba el tiempo haciendo mandados, trabajando huertas, cogiendo goteras, recogiendo leña para las pocas casas que en ese entonces poblaban la zona urbana, trabajando el oficio de la herrería, haciendo cajones en las ebanisterías, llevando mercados hasta las casas a cambio del almuerzo los días domingos, y arriando ganado y otros animales al municipio de Rionegro, dice con orgullo que todas las gentes lo conocen, ya que desempeñó muchos oficios.

Como todos los sábados antes del medio día, “Lazarito” se sienta en una de las aceras del parque principal; aún con su avanzado estado de sordera y falta de visión conserva su lucidez mental, allí se realiza a campo abierto el mercado campesino, y él aprovecha también para saludar a sus “coterráneos” y recordar con nostalgia el pueblo de aquella época donde todos se conocían y eran más solidarios.  Sin embargo, “lo que el clima frío de 16°C le quita al suelo Guarceño, se lo da el ánimo y el calor de sus habitantes”, así lo reafirma mientras enumera eventos, como la Fiesta de los Negritos en diciembre, el Encuentro Regional de Danzas cada año, en el mes de septiembre, el Concurso

Marta Agudelo, mejor escribir que hablar. Otra persona que conoce bastante a El Retiro es Marta Agudelo de Peláez, una historiadora que debido a tanto

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conocimiento, muchas veces no hila bien su discurso, sin embargo, con la escritura sí se defiende y es por ello que más adelante publicará dos libros sobre el municipio. En su casa ubicada a la entrada del municipio con el nombre de: “Los postres de las tres leches”, tan conocidos por los turistas, Marta Agudelo cuenta que adicional a las minas de sal, conocidas y explotadas nacionalmente antes de que aparecieran las minas de sal de Zipaquirá, existían gran cantidad de minas de “cuarzo” (piedra preciosa de la que por deformación del lenguaje se obtuvo el gentilicio) y de oro que sedujeron a los esposos Javiera Londoño e Ignacio Castañeda, junto con sus esclavos, para realizar la explotación en el año 1734. Debido a una crisis de los sistemas de explotación y por los altos costos que significaba sostener las cuadrillas, los esposos Castañeda Londoño decidieron liberar a 32 esclavos, siendo los primeros en América, y por lo que el municipio recibe hoy su apelativo de “Cuna de la libertad” por lo que todos celebran sus fiestas tradicionales de los negritos, iniciadas cuando los libertos regresaban año tras año a agradecer a la virgen “La Dolorita”, como ellos la llamaban.

En los fines de semana el parque principal es el escenario del mercado campesino. Foto: Proyecto Comunicación para la Ciudadanía y la Paz

cascada “El Tequendamita”, la capilla San José, hecha en barro cocido por los esclavos, la represa de Los Salados, el Parque del Amor, la cascada del Paso del Toro, las 84 mueblerías, la hacienda Fizebad, la reserva ecológica “San Sebastián la Castellana”, la Casa de la Cultura y la arquitectura colonial que caracteriza las construcciones del pueblo, la gente amable y cariñosa, la tranquilidad, la seguridad, la limpieza, los caminos de herradura, los caballos, la ebanistería y la paz que se respira, hacen que nuestro pueblo sea tan deseado para que gentes de Medellín y de otras partes quieran vivir aquí”, dice la historiadora queriendo dar explicación a la construcción de un buen número de nuevas urbanizaciones y compra de tierras que están desplazando a muchos campesinos de la población.

“La zona urbana como la conocemos, tuvo antes otros intentos de caseríos en otros lugares, como la vereda Los Salados y el sector de Pempenao, la actual cabecera municipal con la plaza, la iglesia y la Casa Cural se formaron en 1814 en tierras de don Ignacio Mejía Gutiérrez”, sostiene la historiadora. Lugares que enamoran “El Retiro es un pueblo de pobres rodeado de ricos, una simbiosis entre población rica y esclavos liberados “dice Lazarito, quien piensa que desde años atrás el municipio se ha convertido en un emblema turístico y sitio de veraneo, donde las fincas, los estaderos y las urbanizaciones ocupan gran parte del territorio.

Opciones y frustraciones

La cascada “El Tequendamita” ubicada en la vía hacia La ceja, es uno de los tantos atractivos que hacen del municipio, un lugar turístico por excelencia. “Los 33 kilómetros de proximidad con la ciudad de Medellín, las buenas vías de acceso, los bellos paisajes como el Parque Principal, la

“Por lo atractivo del municipio nos estamos viendo invadidos de gente forastera, esto trae consecuencias que incitan a los jóvenes a prepararse académicamente para irse (en el pueblo sólo hay empleo en la madera), y aspectos negativos como el desplazamiento del campesino que deja

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en el oriente cercano con tanta calidad, ya que a nivel nacional ha ocupado primeros lugares en concursos de la Federación de Cafeteros. Allí también se cultiva la mora, a través de 82 socios ASOPROMORA produce 20 toneladas mensuales de esta fruta, que luego se vende a Agrofrut en Rionegro.

sus parcelas, en busca de una mejor calidad de vida a nivel urbano o en otros lugares o municipios (...) para muchos Guarceños, es preocupante que los proyectos de vivienda de interés social no alcancen a visualizarse, quizá por que no existen, mientras que con facilidad se conceden licencias a constructoras, que no venden apartamentos por menos de 90 millones de pesos”, dice Lazarito.

La segunda zona es de transformación económica, porque fue el centro de actividades mineras de oro y de sal, en la época prehispánica, se trabajó la panela y es integrada por veredas como Los Salados, Carrizales, Don Diego, Villa Elena y el Portento, allí se desarrolla un amplio comercio y hoy, ni propios ni extraños encuentran la posibilidad de conocer fragmentos de la historia, por su vocación turística, se identifican más como parte de Llanogrande.

La madera, principal actividad económica del municipio, cuenta con 84 empresas de ebanistería registradas en la Cámara de Comercio, que están asociadas en dos organizaciones, ASOPEPE (Asociación de Ebanistas José María Botero) y PRODES – PROMADER (una iniciativa de ACOPI Antioquia).

Veredas como El Chuscal, Pantanillo, La Amapola y Lejos del Nido, se identifican con La Ceja porque de allí abastecen sus necesidades básicas, y el transporte para El Retiro es más caro.

“El trabajo con la madera, históricamente ha estado presente desde la fundación misma del municipio, ya que entre los años 1890 y 1930 fueron los mismos carpinteros encargados de la construcción de las primeras casas, quienes inculcaron el arte en los pobladores” sostiene Marta Agudelo.

La zona tres con veredas como la Honda y la Hondita, posee la mayor variedad de recursos naturales y pocos habitantes, a muchos de los cuales les es más fácil conservar relaciones con el área metropolitana, porque no hay vías de acceso desde el área urbana de El Retiro.

Otras culturas permean nuestra identidad “Si se hiciera un censo sobre la población de El Retiro, a pesar de que el Dane dice que somos 18.300 habitantes, es muy poca la gente que nació y está aquí todavía. El pueblo está perdiendo su identidad, tiene muchas ganas de ser cuidad y ganas de ser pueblo, se está urbanizando aceleradamente y los ciudadanos nativos tristemente están emigrando a otros lugares”, dice Cecilia Villa, hija de Lazarito y autora del Himno al municipio, reconociendo que, de aquel pueblo en el que ella se inspiró en 1977, queda muy poco.

La zona cuatro comprende el área urbana que mantiene relaciones directas con Medellín y Rionegro, para comprar la ropa y hasta ir a la peluquería, porque el comercio aquí es más caro que en otros municipios.  “No es extraño que alguien diga que no hay gente de las veredas, porque aquí todos somos de El Retiro”, dice Marta Agudelo, queriendo dar a entender que los campesinos en su mayoría buscan otros municipios y sólo tienen en cuenta el propio, ocasionalmente, para actividades relacionadas con la administración municipal y beneficios de salud en el hospital San Juan de Dios, La IPS Santa Teresita o el doctor Alex. 

Para la historiadora, Marta Agudelo de Peláez, el problema de identidad ha sido desde siempre “un estudio de localidades publicado por la Universidad de Antioquia y Cornare en 1995, nos mostraba un municipio dividido en cuatro zonas, cada una con realidades sociales y culturales muy distintas”. La primera zona integrada por las veredas Tabacal, Los Medios, Nazareth y Pantalio, se identifica con el Suroeste Antioqueño debido a su cercanía con Montebello, allí acuden en su mayoría los cultivadores de café asociados a COMDAGRO a vender sus productos, a pesar de que mucha gente desconoce que El Retiro es el único productor de Café

“La juventud Guarceña es muy dedicada y entregada cuando logra entrar al dinamismo, lastimosamente los medios de comunicación los mantienen absortos en la soledad y el encierro. La posibilidad de estar junto a personas de sitios aledaños al mismo municipio, hace que

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“Las siete mujeres que integramos la empresa somos muy unidas; la mayoría viudas, cabezas de familia y madres solteras” comenta con voz medio temblorosa María Gladis Arenas, presidenta de la pequeña empresa “Confecciones TejePaz” de la vereda Los Salados; al recordar algunas de las tantas dificultades que les ha tocado sortear para salir adelante, sin “el apoyo político de nadie, ni del gobierno, ni de la alcaldía municipal”. 

la pérdida de identidad no afecte al estudiante en su ámbito social únicamente, sino también, todo lo que constituye al ser humano. La realidad es muy compleja, son más los que vienen de otras partes y sienten amor por el municipio, que sus propios habitantes, las personas que viven aquí quieren tener una identificación más citadina y los de fuera valoran el pueblo por ser sano y hasta se reconocen como de acá (...) Esta situación es preocupante porque los jóvenes y los niños buscan parecerse a quienes los visitan, ellos adoptan el vestuario, peinados, actitudes, música y otras costumbres que los han llevado a la prostitución, madresolterismo, alcoholismo y drogadicción”, dice Lazarito, y quien no ve muchos resultados en la Cátedra Municipal que desde años atrás implementa el Programa de Ciencias Sociales de la Institución Educativa Ignacio Botero Vallejo.

En cuanto a las creencias religiosas en la población se celebra la fiesta patronal a nuestra señora del Rosario y las liturgias son especiales porque han dejado de ser fiestas populares para convertirse en fiestas religiosas. “En la Semana Santa las imágenes son uno de los principales atractivos que junto con la fe hacen del pueblo Guarceño el mejor lugar para la reflexión, y en esta localidad existe una tradición muy bonita y es que las familias por herencia se encargan de uno de los pasos y ejercen una especie de mayordomía que se va llevando de generación en generación y, hasta ha sido copiada en otros sitios del país como Popayán”, dice Lazarito.

“Yo siempre salgo al Carmen o a San Antonio’’, dice Andrés Giovanni Sánchez, estudiante universitario, quien argumenta que “aparte de la lunada que realiza la alcaldía cada mes, aquí los jóvenes no tenemos mucho para hacer. Además de que los sitios son muy pocos para divertirse, la policía hace controles constantemente y no deja que uno permanezca en establecimientos hasta altas horas de la madrugada”.

“Anteriormente se arreglaban las casas, con el fin de recibir a los familiares de otras partes; y como las calles eran empedradas, la gente se preocupaba por quitarles la hierba. No era extraño hospedar durante toda la Semana Santa o la Navidad, a la gente de las veredas que venían al pueblo a participar de todos los actos litúrgicos, tanto que los presentes y las cosas que traían hacía que nosotros no tuviéramos que mercar. Las cantinas no abrían esos días”, dice con una sonora carcajada Lazarito Villa.

Mujeres trabajando en su pequeña parcela de la vereda la Amapola “Las mujeres Guarceñas además de su belleza y de su piel trigueña, se caracterizan por el empuje y berraquera”, dice la historiadora, quien inmediatamente cita la experiencia de seis mujeres asociadas a ASOPROMORA, que en la vereda la Amapola producen semanalmente 100 kilos de mora, los cuales venden a “Agrofrut”, y la actividad de unas 30 mujeres que en red trabajan a través de la maquila y se integran a los procesos de AMOR.

“Las organizaciones sociales también se han hecho sentir en sus comunidades. Las acciones comunales han sido instituciones que velan por el bienestar de sus habitantes y, también otras instituciones han encontrado en El Retiro un terreno abonado para el desarrollo de su trabajo”, comenta la historiadora hablando de FASOR y de Los Pequeños Ebanistas.

“Me siento cansada, pero soy consciente de que todavía debo trabajar más, para sacar adelante a mi hijo”, dice Miriam Botero Benavides, una mujer de 46 años con cáncer de seno, que al igual que muchos hombres trabaja empuñando durante varias horas del día el pico y la pala, herramientas con las que se gana su sustento, pero que también son responsables de su cansancio y el desgaste de sus manos.

“FASOR es una entidad sin ánimo de lucro, que se ha dedicado a trabajar desde 1997, bajo las líneas de la cultura y la educación, para una mejor calidad de vida de la niñez menos favorecida”, asegura Mónica Londoño, directora de proyectos, mientras muestra registros fotográficos de

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las visitas que en varias oportunidades han hecho con los niños del campo, para que ellos conozcan el mar, además de las 850 bicicletas entregadas, logrando así bajar la deserción escolar de los estudiantes, que por la distancia les quedaba muy difícil asistir a la escuela.

de El Retiro se vean obligados a dar un paso atrás y dos adelante, con el fin de profundizar en la reflexión de su pasado, para construir un futuro con más identidad y sentido de pertenencia, donde no se vean realidades tan marcadas, como que los guarceños pagan el catastro más caro del país, pocos conocen sobre la exención de impuestos a las construcciones que guardan la estructura arquitectónica, la juventud se encuentra en crisis, los lugares simbólicos del municipio se están transformando y hasta cambiando de nombre, y el Plan de Gobierno de la actual administración plantea como eje la identidad, sin hasta el momento haber planteado ninguna política pública sobre el tema. 

“Los Pequeños Ebanistas” son la idea de una profesora, que viendo la necesidad de gastar las energías de los niños indisciplinados, decidió abrir un taller donde ellos aprenden el oficio de la madera, como sus padres, ayudando así a que valoren la identidad de su pueblo…”, dice Lazarito. “Yo sueño con la graduación en el 2014, de los primeros bachilleres capacitados en el mercado laboral de su municipio, porque cuando un niño crece en un ambiente determinado, sus apegos más adelante estarán determinados por ese mismo ambiente” asegura la docente Maria Lucía Loaiza, creadora del proyecto.

Según la historiadora se cuenta con una Cátedra Municipal que sacó veinte mil libros para los estudiantes “donde al menos ya saben el himno, porque poco se aplica”, se ha estado recuperando la memoria histórica de la parroquia, se pretende crear un museo religioso, se están formando los “vigías de patrimonio” y se unirán esfuerzos con la emisora y el canal local de TV, para recuperar la narración oral y todas las manifestaciones sociales que hacen de El Retiro un municipio con marca propia.

Para Marta Agudelo de Peláez, la capacidad para organizarse y crear grupos asociativos y los desafíos que trae el progreso con “los riesgos de convertirse en una parcelación con pueblo”, deben hacer que los habitantes

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Interrumpió diciendo: Baldomero Sanín Cano vivió a sólo cuadra y media del parque del municipio. Mientras sus ojos no se apartaban de la hoja con su oda, la mano derecha acariciaba su hombro izquierdo y el brazo chocaba con la medallita de la Virgen del Rosario de Arma, que con un hilo delgado y húmedo le rodeaba el cuello y caía en su pecho. –Su casa ahora es un bar y la placa que acreditaba su natalicio, fue tumbada–, lo dijo con amor de patria y bastante dolor, como cuando hablan de esos seres muy queridos o esas cosas materiales que nos han costado mucho, aunque a Jesús sólo le costaba el corazón. –Seis años después de su muerte ya lo habían olvidado, a los veteranos nos apartaban a los nuevos rionegreros de la imagen de un humanista de quien hoy sólo guardamos el nombre de un colegio y la nostalgia de que la vía Medellín-Santa Elena debería, por acuerdo municipal del Concejo de Medellín, llamarse la vía Baldomero Sanín Cano–.

El nombre de Rionegro y la memoria de sus hijos David Alejando Pérez Serna Investigador local Ciudad Santiago de Arma de Rionegro “Comunicación para la ciudadanía y la paz” Segundo laboratorio de paz, oriente antioqueño, 2007

Jesús Gonzalo estaba delante de un armario lleno de libros, nuevos y viejos, sin discriminación como lo fue Rionegro alguna vez, al frente de su escritorio, encima de un arrume de cajas, que según pude escuchar era nuevo material para la biblioteca, pero que la administración no había pagado. Ahí, pegado al muro estaba bien enmarcado el cuadro del general José María Córdoba.

Oda a mi pueblo Así tituló Jesús Gonzalo Martínez, el bibliotecólogo del municipio de Rionegro, la conversación que apenas iniciábamos. –don Jesús-, le dije temeroso, yo le hablaría de lo que a él más le gustaba, –¿por qué no hacemos un foro sobre identidad cultural? –él sonrió como pensando que hay dos en el mundo, aparte de él, que se preocupan por un Rionegro que cae como el vuelo de las palomas que arriban al monumento del general Córdoba que vive en todo el parque, dizque, de la libertad del municipio, y de repente, esculcando entre sus apuntes sacó unas hojas y empezó a leer:

Dicen que hubo un héroe que arengaba a este parque Y muchos los poetas que luego describieron sus batallas y, hoy sólo es un caballo que carga el bronce de alas anchas. No existe ya memoria que recuerde la gesta de los arrieros, O el don de fundadores que tuvieron los ancestros; y también murieron los abuelos Que sembraban ilusiones al tapiar y Sembrar de helecho los tejados de las casas.

Murieron los poetas que cantaban a los campos Y murieron los poetas que cantaban a mi pueblo. Ha muerto aquella lírica que enervaba las entrañas y, no existen ya palabras que nos devuelvan al pasado.

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que es la convicción, vacilamos ante la idea de adquirir la obligación de transmitir nociones fatal y conocidamente transitorias”. Periódico Portafolio, Diego Andrés Rosselli Cock. En Rionegro nada es propio. Aunque Jesús Gonzalo dice, sonriente: “esa es una realidad muy exagerada de la cual no somos ajenos, pero más que la preocupación por la realidad es la preocupación por lo que estamos haciendo por mejorarla; ¡yo acepto hacer ese foro con usted! La única condición es que sea en el cincuentenario del Maestro”. Haciendo referencia a Baldomero Sanín Cano, yo reí y después sonreí. Mientras tanto él continuaba leyendo.

En ese momento paré de escuchar a Jesús y recordé a don Jaime y esa mañana en la que hablamos, él con angustia y sinceridad me dijo: “Un inerte caballo es lo único que adorna el parque de Rionegro. ¡Ah! los domingos los venteros montan su plaza de mercado para los pocos visitantes que el caballo con su héroe, el general a cuestas, mira anonadado por el abandono tan inhumano; son los únicos visitantes, que aparte de tres viejos más y yo, nos asomamos a ver cómo es que se mueve Rionegro en el centro”. Dice Jaime Giraldo, un anciano de 72 años, que en las madrugadas frías de todos los días desde muy temprano llega al parque, con su misma ruana café, sus lentes empañados y su voz quebrada. “Además, los pocos campesinos que acostumbraban venir los domingos ya no bajan al parque desde sus parcelitas, eso los que quedan con terruños, porque las nuevas urbanizaciones han hecho hasta lo imposible para desplazarlos y vender grandísimos terrenos para unas vainas, dizque mall’s. Ya eran como las 5:00 a.m. Un delicioso olor a chocolate empezó a camuflarse entre el áspero olor del asfalto húmedo y don Jaime sólo movía sus manos como batiendo ese aroma de chocolate, para no llenarse del frío. Pero las palabras de Jesús me volvieron a despertar:

Se extinguieron los sombreros que eran la costumbre de los nobles, que los ricos y los pobres y hasta las ruanas que pendían de los hombros de los hombres y mujeres. No existen ya cultivos, ni en el valle, ni en las lomas, ni en las vegas de este pueblo. En ese momento yo sólo soñaba con llamar a no sé quienes, para que se animaran a venir al foro, y mi cerebro nuevamente perdido en la Oda del pueblo de Jesús Gonzalo; el foro sería el primero, pero en realidad ya habíamos intentado hacer uno que no dio resultado, mis pensamientos se interrumpían y sólo se encontraban en una batalla campal con mi cerebro, mientras que Jesús Gonzalo decía: “Cuando Sanín Cano vivía aquí en Rionegro, era considerado ya un intelectual y en las reuniones sociales lo invitaban para debatir sobre diferentes temas, él accedía a todos, gracias a sus conocimientos se pudo estudiar a Nietzsche”, ese nombre me devolvió dos años y tres meses atrás, a mi colegio, cuando estudiaba, cuando renegaba por el bien que los profesores me hacían, ¡Nietzsche…! sonó como un eco, esa palabra en especial, me despertó de ese letargo idealista en que entra mi cerebro en ocasiones, entendí a lo que se refería Jesús, hablando de lo importante que había sido Baldomero Sanín Cano: “Cuando el Maestro estaba en esas reuniones era muy elogiado, aunque en alguna ocasión alguien le dijo: –Maestro ¡ha llegado tarde usted!– y Sanín Cano respondió: –¡siento que siempre he llegado tarde a todo!– “haciéndonos una reflexión bien amplia e irónica sobre los ilustres de tres pelos

Se acabaron las calles empedradas Y hasta el aroma del jardín que colgaba de los techos; murieron los balcones asfixiados por cemento y cayeron monumentos que fueron orgullo de Rionegro. Jesús leía y yo confiaba en mi grabadora, como fuera esta crónica debía redactarse y dudo que sola iba a empezar; entonces mis oídos se taparon por la voz de mi conciencia que me empezó a decir que era importante que mirara bien el lugar, para la descripción en la redacción de mi escrito, aunque no encontraba más que las mismas cajas, los mismos libros y un periódico nuevo, bien doblado, pero en el que se leía: “Por esos mismos años de la Convención nació en Rionegro -¿dónde más?- uno de los maestros y pensadores más ilustres de Colombia, se trata de Baldomero Sanín Cano. Enseñar sabiamente, dijo un día, es dar por sentado, frente a inteligencias libres de prejuicios, que hay verdades permanentes. Es menester estar convencido de lo que se enseña para transmitirlo con probidad. Los que carecemos de esa enorme fuerza mental

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Rionegro, “Acuario Televisión”. Él estudia en el colegio Baldomero Sanín Cano y para él sí que tiene un significado muy especial estar estudiando allí, pues “en el colegio sí nos enseñan la importancia del maestro Baldomero, no sólo aquí en Rionegro, sino también, en todo el país y Suramérica, el tiempo ha sido el culpable de que nos olvidemos de ser como él y nosotros mismos tenemos algo de culpa por no tratar de ser auténticos rionegreros como lo hubiera querido Sanín Cano”. Ferney se mostraba orgulloso de pertenecer al colegio que lleva muy en alto el nombre del Maestro, sus ojos lo delatan y el movimiento cálido y pasivo de sus manos. Esa historia, apuesto plata, a que sí le gusta a Jesús; por fin un pelao, bien pelao, y bien orgulloso de algo que ni los grandes sabemos o no nos acostumbramos porque de pronto no queremos: tanta gloria de un solo representante, ¡Baldomero Sanín Cano!.

que siempre lo rodeaban para tratar de extraer sus conocimientos” asintió Jesús Gonzalo. Se acabaron los labriegos que sembraban las cosechas y también aquellas costumbres que las liras y los tiples y no existen acordeones o maracas que animen una fiesta, ni los bailes con las danzas de los ponchos y machetes. Don Jesús, note usted que en estos días estaba yo hablando con una profesora y ella me explicaba sobre los rionegreros: “Ni la fecha, con precisión no se conoce a ciencia cierta, hay libros que dicen, que este hermoso valle de San Nicolás, lo vieron los conquistadores y que por la sombra del río se llamó Río Negro y que eso fue en el año de 1541, pero hay otros más incrédulos o realistas y preferimos no decir una fecha exacta, pues se cuenta que en 1542 ya estas tierras estaban muy pobladas, es que como que no estamos seguros en qué año descubrieron a Rionegro”.

El mercado ya no es fiesta, ni la tienda la despensa. Se acabaron los costales, los canastos, las esteras, no se venden las eneas, ni hay quien teja la jíquera, arme el fuste o de forma a la enjalma del arriero. No hay quien cante al maizal, o quien recuerde las turegas.

La señorita Adela es maestra de una de las escuelas de Rionegro, desde siempre, casi desde que nació se ha considerado profesora, y no es sólo por lo que enseña, sino también, por lo que aprende. Esa tarde al terminar las clases con una deshilachada escoba limpiaba el salón, tenía 35 niños que cursaban tercer grado de primaria y que son la luz de sus palabras; la profesora es rionegrera y está segura que cada una de sus arrugas se las debe a su pueblo que hoy quiere ser una ciudad, pero “que no sabe por dónde empezar, si no es por el desorden”.

¡Claro! en la galería podría poner invitaciones al foro, ¿en qué piensa? dijo Jesús con una mirada de profesor frustrado, pero incrédulo de su frustración; –en Baldomero y lo poco que lo conocía, en usted y la imagen que tenía de viejo cascarrabias y anticuado– ¡jajaja! Jesús no aguantó la risa, –¿viejo y cascarrabias? y ahora que piensa– me dio vergüenza, pero accedí a responderle: en lo mucho que se aprende de una sola lectura, en lo mucho que se piensa y en las cosas que hacía Baldomero, yo pensaba que él era un profesor de esos de escuelas y que hacía buenos trabajos con los niños, nunca pensé lo de periodista, rector de universidad, embajador, no, nunca lo imagine en esos “menesteres” como él lo hubiera dicho. Creo que de pronto hablé más de la cuenta, más de lo necesario o más de lo que en realidad él me preguntó, aunque al mirarlo a los ojos y soltar el lapicero con que jugaba mientras hablaba, como para no perderme, Jesús levantó una ceja y continúo haciendo venia a mis palabras. Las carteleras las hacíamos y yo las pegaba en sitios estratégicos del municipio. Ya estaba decidido.

Murieron los poetas como canto alegre de este pueblo y se ahogaron las palabras en el murmullo de las gentes, se acabaron los señores del son y del intelecto, y ha muerto el señorío, el don de la palabra y el gesto de respeto. Jesús sólo paraba para retener un poco de aire, prensándolo por sus labios con un absorber que se veía patente cuando se traspasaba entre sus dientes inferiores y chiquitos el oxigeno que se renovaba en sus pulmones, en ese momento, yo pensé en el gordo… Ferney Lotero un joven de trece años, es conocido por sus amigos como “El Gordo”, Ferney trabaja en el canal comunitario de

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Todo es pasado en la mente de una ciudad que ve marchitar las hojas de los libros de su historia en la mente del poeta. Nada es igual cuando el hombre deambula sin posar su mirada en los encantos de esta tierra. El pueblo ha muerto con el trágico canto del último poeta. Salí con un alivio de la biblioteca, él me dio un fuerte apretón de manos y ya a las siete y cincuenta la biblioteca estaba tenebrosa, como de película tétrica, los libros como que se leían solos, y el eco de los susurros que allí hicieron los visitantes durante el día continuaba en la noche. La puerta estaba cerrada, pero era fácil de abrir, lo duro fue al cerrarla; él, Jesús, se quedó en su oficina, mientras yo me acercaba al parque y miraba a las personas como con ganas de contarles que Sanín Cano, el Maestro, fue rionegrero, y que aunque sus restos no están en su lugar de natalicio, él nos pertenece, su cultura es de nosotros, sí hubo uno, muy inteligente, Baldomero Sanín Cano, que con otros muy luchadores Javier A. Londoño, Juan del Corral, Liborio Mejía, General José María Córdoba Muñoz, Pascual Bravo, Ricardo Rendón Bravo, Julio Sanín Sanín, Hernando Echeverri Mejía, Jorge Humberto González Noreña, Pbro. Juan Manuel González Arbeláez, Ana Gómez de Sierra, mostraron hace casi cincuenta años la casta de Rionegro, y nosotros ahora con todo lo que ellos nunca soñaron la desperdiciamos. Me dan ganas de llorar, pero las lágrimas no arreglan nada. En mi inquieta memoria se leía la Oda de Jesús…

desprender, ¿Cuándo una bandera tan roja y blanca como la de Rionegro no aceptaría personas de otras tierras si nos creamos pensando en la universalidad de Baldomero? Pero, ¿Qué parte de la universalidad fue la que no entendimos y nos trajo hasta este punto? Somos globales, el mundo está casi a nuestra merced si lo deseamos; no lo merecemos. Tomamos tanto de afuera que quedamos satisfechos, o quién recuerda que debe llevar limpios sus zapatos porque en Rionegro, cuenta la historia, que éramos de los más famosos fabricantes de calzado. A todos, un día, se nos olvidó, seguimos durante años una cátedra incompleta de Baldomero, descuidamos nuestro jardín y las flores se marchitaron, nos olvidamos de las costumbres que nos enseñaron y nunca las proyectamos al universo…, y yo seguía y seguía pensado, tomaba aire para no ir a decir eso, que era mi pensamiento, criticándome y amándome a la vez, mientras que mis manos acariciaban la cámara del registro, sólo eso debe ser lo importante, veinte personas que están interesadas en resignificar a mi municipio desde su trabajo en las organizaciones sociales y que no merecen mi mala educación.

Dicen que hubo una ciudad que nació a orillas del Río Negro y fue cuna de Rendón, Mejía y Baldomero. Dicen que hubo una ciudad que unió las sangres de indígenas negros, colonos y mineros… Esa noche del foro, por lo menos con la compañía de la administración municipal y con veinte personas más, arrancamos para el lugar, Jesús no sólo nos prestó un salón de la biblioteca, sino también sus palabras, esta vez faltaron los críticos de siempre, que creen que la cultura es bailar con un hermoso atuendo de campesina o piladora… ellos no llegaron nunca. No hicieron falta. Los guetos fueron, sin lugar a duda, los que de Rionegro se empezaron a

Y dicen que hubo una ciudad que rompió grilletes y liberó los vientres, pero han muerto los cantos de los poetas y con ellos la historia de los duendes de las brujas y también los mitos y leyendas.

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Bitácora

de Arma de Rionegro anda buscando desesperada, de ahí en adelante todo es ganancia– frotaba sus manos con imaginación, con anhelos, con astucia y sobre todo con sueños. -listo don Jesús Gonzalo!, cuente conmigo, cuente con los asistentes al foro, con las organizaciones sociales, ambientales, juveniles, con las mujeres y los medios de comunicación, entre los integrantes de la Escuela Itinerante del municipio vamos a dar ejemplo, vamos a ser buenos ciudadanos y ciudadanas y vamos a aportar al crecimiento cultural del pueblo erigido a orillas del Río Negro–. Jesús escribió la Oda, una poesía, que en este texto plasmamos en una letra marcada entre sangrías y párrafos. –Sólo los del foro, así seremos más los interesados y retransmitimos con el ejemplo, un mejor mensaje de cultura–.

El lunes me tocó madrugar, fue muy normal, reloj: 5:22 a.m, agua fría, un desayuno imaginado porque no me daba tiempo ni de entrar a la cocina por agua para hidratar mi garganta, a las 5:54 ya estaba parado esperando el bus y preocupado por escribir, preocupado por llegar tarde y congelado por el frío perpetuo que no se esfumaba ni con la bufanda, ni con el saco que tenía puesto, ni con los movimientos temblorosos de mi cuerpo. El turno, puntual, de 6:00 a.m a 2:00 p.m., por fin terminé, la oficina no queda muy lejos, está en el Centro de Rionegro; salí con ánimos de volver, salí de la oficina sin rumbo, pero con destino, nuevamente la oficina; tres pisos abajo, en otra oficina, estaba Jesús Gonzalo, tranquilo expresando esa serenidad que lo caracteriza, que lo acompaña y que emana con sus acciones, me saludó de mano –hola David– y con un apretón de manos, le respondí Hola don Jesús Gonzalo, ¿cómo le va?, empezamos a caminar hacia la biblioteca.

Por mi mente pasó la imagen del foro, las palabras de los ciudadanos, de hablar de una ciudad culta, pero que el desorden en el que estamos creciendo no nos permite recordar nuestras raíces o pensar en los arraigos. Aunque dicen en las calles que sí es ciudad, porque las personas que lo habitan y lo entendieron con amor, están cambiando para bien, una historia que nos ha traído bastantes glorias y personajes, hitos mundiales que hoy no suenan ni en sus viejos caserones de nacimiento, héroes que empezaron a revivir en los ciudadanos y ciudadanas y en la memoria de un viejo Baldomero Sanín Cano que en sus libros, artículos y editoriales, los inmortalizó para la cultura de un pueblo que ahora es ciudad, ciudad Santiago de Arma que nació a orillas del Rio Negro.

No hay quién hable de los caserones, ni de guacas, ni de entierros. –Siéntese, bien pueda– yo corrí el asiento y atendí a su petición, sería muy descortés que no lo hiciera sabiendo que él accedió a mi foro. –Gracias don Jesús–, le dije, de inmediato reparé en su mirada que parecía preguntarse, ¿éste a qué vendrá? Tomé aire y empecé a explicarle: – bueno don Jesús, ya tenemos el foro público local; algunos ciudadanos y organizaciones sociales, ambientales, juveniles, mujeres y medios de comunicación del municipio están comprometidos con la causa que hace más de cincuenta años empezó el maestro Baldomero Sanín Cano– ahí me quedé callado, él me miró fijo y sin pronunciar palabra, el único sonido que emitía era su respiración. –¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?– pregunté. A Jesús le hizo gracia y a medias sonrió. –Fácil, llamemos a la gente del foro, a las organizaciones sociales, ambientales, juveniles, mujeres y medios de comunicación; estudiemos al maestro, pensemos cómo vamos a hacer para que los asistentes seamos quienes de verdad nos comprometamos, seamos los impulsores culturales que la ciudad Santiago

Así, en la ciudad Santiago de Arma de Rionegro, no vamos a decir que… Hoy sólo se cuenta que murieron los poetas que cantaban a mi pueblo. Gracias a Jesús Gonzalo Martínez, bibliotecólogo municipal por su amor desinteresado al crecimiento cultural de la ciudad Santiago de Arma de Rionegro, que otrora fuera la cuna de la libertad; y por su Oda, mil gracias.

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El Peñol, la tierra prometida Giovanni Túquerres Duque Investigador local, municipio El Peñol, Proyecto “Comunicación para la ciudadanía y la paz”

El Peñol en los 60 y 70 fue un pueblo eminentemente rural, arraigado en sus costumbres religiosas.

El templo de El Peñol fue dinamitado como signo de discordia, el 21 de junio de 1978. Todo comenzó con el más grande hecho significativo, por su carácter traumático para la comunidad, que aún recuerda aquel momento en que fue dinamitado el frontis de templo del viejo El Peñol, llevado a cabo el 21 de junio de 1978 a las 8:00 de la noche.

En esa época, la constante queja de la población era el mal estado de las vías, para la comercialización y el transporte de la leche, fríjol, naranja, tomate, papa y otros productos que se llevaban a las ciudades de Marinilla, Medellín y a la Costa Atlántica.

Esta orden fue impartida por Diego Calle Restrepo, gerente de EPM, motivado por una pelea a puños en plena plaza de mercado, el 18 de ese mismo mes, con el sacerdote de la población Francisco Ocampo; esta riña nació, debido al incumplimiento de lo acordado en el contrato maestro “Documento de Pactos de Respeto”, a la dignidad de la comunidad, entre la población y EPM y como signo de venganza, el gerente ordenó dinamitar ese hermoso templo construido 80 años atrás. Esa fue la última vez que la gente vio su templo, y el inicio de la verdadera historia de su desplazamiento, sufrimiento y sacrificio para el progreso de Colombia.

“Era un pueblo que carecía de agua potable, su estructura presentaba características de los pueblos tradicionales de Antioquia, casas hechas de bareque, tapia y ladrillo. Sus festividades notorias eran en navidad, fiestas patronales o en Semana Santa, que rompían la monotonía de pueblo conservador; el plan era ir todas las tardes a ver el cauce del río Nare en la rivera, que mojaba las orillas del colegio León XIII”, narra Nevardo García, historiador y recopilador de la memoria cultural, trabajo que realiza con la fundación Amigos del Museo y los vigías del patrimonio. En la mira de EPM

“Haber visto la iglesia en escombros fue como haber visto morir a un hijo, yo sabía que este era el principio de una epopeya, y que si habían destruido nuestro templo, el pueblo ya no importaba, expresó: José María Montoya Ramírez, quien tenía una tienda de abarrotes en el viejo El Peñol.

La vida de El Peñol, “transcurría sin ningún contratiempo, hasta que nos enteramos de la decisión gubernamental, de construir una hidroeléctrica, y que tenían que inundar el pueblo, para hacer este proyecto e indemnizarnos con cualquier platica, para que nos fuéramos a vivir a Medellín o donde pudiéramos”, contó José María Montoya Ramírez.

El Peñol, un pueblo con tradición religiosa El Peñol inicia su vida comunitaria en el año 1666 con la creación del resguardo indígena San Antonio del Remolino, dirigido por el monje, Miguel Castro y Rivadeneira, quien le infundió la religión cristiana a los indígenas Zacatines. El acto de fundación se da en el año 1714 y es erigido municipio en 1774. Dos siglos después la historia y la memoria cultural recuperadas en el museo histórico de El Peñol, gracias a la tradición oral de quienes vivieron esta época, nos ha enseñado que el viejo

Cuenta el padre Francisco Ocampo, vicario de ese entonces en el viejo Peñol, que en el año 1956 debido a la crisis energética de Colombia, la EPM contrató al ingeniero Oscar Paz, de la Universidad Nacional, para que hiciera una investigación a la cuenca del río Nare, donde descubrieron las propiedades y la fuerza de la caída de este río, cualidades aptas para un represa, que diera solución al

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Foto: archivo del museo histórico.

a destruir; que negociara con ellos”. Nos contó en una charla, don Juan Marín, el carpintero de la época, que aún, con sus ojos llorosos, expresa su melancolía.

problema energético del país. En 1960 EMP concretó la planeación definitiva de las obras. Los municipios de El Peñol y Guatapé, comenzaron a sufrir y a inquietarse con mucha zozobra, por la situación amenazante que estaban viviendo, al ver las máquinas llegando transportadas en camas bajas, sin previo aviso a las comunidades, contando con las tierras, que sin permiso de la gente, estaban siendo apropiadas para ser embalsadas por las aguas.

La lucha de un pueblo para no ser borrado de la historia Al hablar con Carlos Fabián Morales, fotógrafo que registró la destrucción y el desplazamiento del viejo Peñol, nos contó: “la unidad de la gente hizo que surgieran una serie de movimientos de protesta y de defensa de los intereses de los peñolenses, ante la realidad de las obras del proyecto hidroeléctrico del río Nare; paros cívicos, reuniones populares, marchas, jornadas de reflexión, boletines y hasta obras de teatro, hicieron parte del gran repertorio de los cambios que se esperaban. En medio de muchos intentos por realizar un acuerdo seri+o con EPM, el doctor Enrique Giraldo Zuluaga, abogado, realizó un convenio redactado en borrador con el doctor Juan Fernando Mesa Villa y el presbítero Francisco Aristizábal y otros líderes de la comunidad”.

“La comunidad de El Peñol se organizó al ver este atropello, y en 1962 comenzaron los contactos con EMP para conversar y constituir el Comité Nare, que regulara las relaciones entre éstas. Se hicieron algunos acuerdos en papel; los tratados escritos no dieron ningún resultado, porque EPM con sus representantes siempre imponían sus criterios, con el desconocimiento de los derechos del pueblo en el campo social, político y administrativo”, comentó Juan Bautista Hernández, líder de ese entonces. “La consigna era que teníamos que desocupar, porque el pueblo tenía que ser inundado, fuera como fuera; que yo tenía que vender mi casa y mi terreno por una bicoca de plata; que me fuera para Medellín; que el pueblo lo iban

Entre EPM y el municipio de El Peñol, se firmó entonces un contrato que se denominó “Contrato Maestro”,

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documento único en su género y sin antecedentes, que exigió el derecho a poblar un territorio y reguló las obligaciones y compromisos entre ambas partes, en lo referente al embalse, a las necesidades de la población y a los intereses del municipio, para no ser borrados de la historia, como en el caso de Guatavita, contrato que hasta hoy se sigue dialogando con EPM.

sufrimiento y arraigo, familia tras familia iba sacando sus corotos en los carros chineros y camiones, a veces en mula o a pie, para habitar el nuevo Peñol, lugar que parecía una urbanización de ciudad”, expresó Fulbia Hincapié, quien en su juventud estudiaba en el Colegio León XIII. “Que se va a ser… ya derribaron sus viviendas, ya decidieron dónde construir sus nuevas residencias… dejaron las tapias, la tierra, los recuerdos… se llevaron las puertas al hombro, irán hasta otro lugar, donde se encuentren a salvo de las aguas”, texto del pie de foto del diario El Colombiano, que cubría la noticia en aquella época.

Traslado… el llanto y el sacrificio de un pueblo “Los dineros con los que se hizo el mega proyecto del embalse de El Peñol, fueron financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo, con sede en EE.UU, quien obligó en ese entonces al secretario de obras de Medellín, el señor Álvaro Uribe Vélez, a tener en el sitio de las veredas Horizontes y Guamito, la construcción del nuevo pueblo en menos de seis meses, con mil casas construidas para las familias desplazadas; si el municipio de Medellín y EMP, no construían estas viviendas en el tiempo estimado, el Banco Interamericano no desembolsaría más dinero para seguir con el proyecto hidroeléctrico, misión quijotesca que Álvaro Uribe Vélez, cumplió en el plazo exigido, con casas dignas para vivir”, expresa Juan Bautista líder de la época. “La inundación en la primera etapa, se inició el 24 de enero de 1970, allí comenzó el llanto de un pueblo que con

El 27 de julio de 1969, se hizo el protocolo simbólico de la colocación de la primera piedra en la nueva cabecera, en medio de un solemne acto que contó con la presencia de la comunidad desplazada por un mega proyecto, donde la gente y el impacto social, fueron lo menos importante, hasta para el señor presidente de la época, Guillermo León Valencia, quien dijo “el Peñol tiene que sacrificar su pueblo de inmediato para el progreso y el desarrollo de Colombia”. “Los primeros habitantes del nuevo Peñol (1000), fueron los muertos del pueblo viejo, que tuvieron que ser reubicados de sus tumbas en el nuevo cementerio”. Los peñolenses se negaron a dejar a sus muertos, debido a que

Pinturas del maestro Carlos Osorio.

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“El Peñol es hoy un modelo preconcebido, con un concepto urbano y progresista, propicia un intercambio rural y urbano hacia mejores calidades de vida, aunque en el pasado se sintieran violentados en su cultura, hoy se ha trabajado para que El Peñol construya su identidad, conociendo sus raíces, gracias a la fundación, Amigos del Museo, que conserva su memoria, y que ha enseñado a los niños a valorar su historia”, expresó Nevardo García.

con la subida del embalse, podían flotar. Los cadáveres enterrados del viejo cementerio fueron reubicados en las nuevas tumbas, del nuevo Peñol. Según Jhon Jairo Rivera estudiante del Colegio León XIII del pueblo viejo: “El diseño del nuevo Peñol fue hecho por la firma constructora Posada y Gutiérrez S.A. de Medellín, en él lograron plasmar elementos de identificación y caracterización arraigados a las comunidades, el templo, las piedras, concordante con el paisaje, aunque EPM nunca presupuestó, que este territorio tendría cualidades turísticas”.

“La Oficina de Cultura y Turismo trabaja para que las generaciones jóvenes valoren el pasado y aprovechen esta historia en el presente y el futuro. El Peñol se está preparando para que sea un municipio con una demanda de turismo religioso, deportivo y recreativo, siendo también un municipio anfitrión de las artes con sus leyendas, su música, pintura, danza y teatro, mostrando lo autóctono, además estamos construyendo un parque temático, llamado Viejo Peñol, donde habrá locales comerciales, la primera etapa del teleférico que nos llevará a la casa gastronómica de Antioquia, conocida como Casa Museo, pues es la casa del pueblo viejo que aún se conserva intacta”, comentó Julio Giraldo, director actual de Cultura y Turismo.

Pueblo, territorio y memoria Las 4500 personas que habitaron el viejo Peñol, se organizaron en el nuevo para exigir sus derechos a EPM: “la gente de El Peñol proyectó ser un centro de atención primario y de servicios urbanísticos para evitar la emigración de sus habitantes a Medellín y retenerlos en su terruño, con el aprovechamiento del campo y del turismo, logrando que en 29 años, el municipio progresará arquitectónicamente y en tejido social”, nos dijo el presbítero Francisco Ocampo, quien dio la primera palada para la fundación de este nuevo pueblo.

La gente se pregunta el por qué este municipio es tan diferente a los demás; Diego Urrea, turista del municipio de Envigado nos contestó: “Para mí este municipio cambió la tradición de pueblo colonial a moderno, de bareque y tapia a ladrillo”, por tanto el municipio del El Peñol, es una nueva ruta por descubrir turísticamente, que con su símbolo, el Ave Fénix, muestra el resurgimiento de sus escombros y de sus aguas, para levantarse avante; es por esto, que es considerada la Fénix de América, municipio que genera energía para Colombia.

Un nuevo concepto de lo urbano El hospital y el Centro de Bienestar del Anciano, hoy están ubicados en un extremo del pueblo, igual que el cementerio y el matadero. El templo y la emisora Radio Fénix, están en el corazón del municipio. Al cambiarse en El Peñol los usos del suelo, también se cambió la economía y apareció el fenómeno del turismo, con su peso, que entró a transformar la economía de la región. Muchos campesinos vendieron sus parcelas y pasaron a ser mayordomos; aparecieron la creación náutica y la pesca, a la que se le dio más importancia. Los atractivos naturales, como La piedra del Marial y La piedra del Peñol, ubicadas en el municipio de Guatapé; el área urbana y el embalse, hoy son atractivos turísticos.

Luego de tantos conflictos que ha vivido esta región de embalses y del Oriente Antioqueño y a pesar de esta situación han nacido grupos y organizaciones, de niños, jóvenes y adultos, que luchan para que El Peñol se proyecte al mundo, con alternativas de turismo, aprovechando su historia, para enseñarle al mundo la magia que hay en la tierra bañada por aguas y el rocío de Dios.

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San Carlos

Costica dulce del Oriente Antioqueño Sucursal del cielo Melissa González

La presencia frecuente de automóviles en el parque Simón Bolívar del municipio de San Carlos, es la muestra de que allí se han dado profundos cambios.

que sus familias estuvieron de visita, celebrando el puente festivo. La tranquilidad que se sentía hasta ese momento empieza a ser perturbada.

Un nuevo día comienza y como es usual Jairo no pudo amanecer en su casa; su madre sabe que no debe trasnochar esperándolo porque no es frecuente que él pueda ir a hacerle compañía. Su trabajo no se lo permite porque “todos los días tenemos bastantes turistas en el municipio y las habitaciones casi que siempre están ocupadas” dice Jairo. Aunque terminó el día festivo, muchos turistas optaron por quedarse en el municipio para disfrutar un día más con sus familiares o amigos.

Es hora de abrir el comercio, se escuchan las rejas anunciando el inicio de labores. Definitivamente todo empieza a moverse, me doy cuenta que al supermercado cada minuto entra una señora , que el vehículo de la carne acaba de llegar y que los empleados de los restaurantes se están preparando para esperar por los turistas que llegan a desayunar. Algunos como la familia Aguirre, coinciden en que es un buen día para hacer el almuerzo en el río. Mientras Diomedes disfruta con sus dos pequeños en el charco, Ligella y su hija ventilan el fogón que improvisaron, para poder iniciar a preparar el tan anhelado sancocho con sabor a campo.

Mientras unos detallan cuántos son los carros de los visitantes que aún se encuentran en el municipio, otros como Vanessa dan cuenta al pasar por uno de los hoteles cómo la gente inventa qué hacer con su ropa mojada; “este es uno de los negocios que más se mueve, yo que no creía que había que reservar habitaciones y vea que mantiene copado de turistas”

Sentarse en una esquina a tomar tinto, parece ser una buena opción para algunos señores que quizá no quisieron seguir en sus camas haciendo pereza. En el hospedaje Costica Dulce se escucha el sonido de un televisor. “Buenos días Jairo” saluda uno de los turistas que ya conoce al administrador del hospedaje y conversan sobre temas del municipio y sobre algunos antecedentes de los inicios de su negocio.

Hospedaje Costica Dulce es el nombre del lugar donde se hospedan los turistas; su dueño es un enamorado del municipio, fue uno de los que se desplazó hacia la ciudad en años anteriores y que después de iniciar trabajando con una panadería, fue adquiriendo capital hasta que volvió al municipio a invertir, e inició instalando en el parque una panadería. Sus empleados fueron sancarlitanos, seleccionó entre ellos a varios jóvenes, algunos víctimas de la violencia y les dio trabajo.

Jairo baja el volumen del televisor, se acomoda y continua diciendo “San Carlos ha pasado por muchas, de verdad que últimamente le está llegando mucho turista, ya se tienen hasta guías para ustedes y todo ha ido mejorando”

Sigue avanzando la mañana y el silencio del parque es interrumpido por dos personas que pasan en sus motos. No acaban de pasar cuando se escucha una pequeña campana anunciando la venta del gas y tal vez esta es la salvación para las amas de casa que lo agotaron el fin de semana, en

“Cuando a mí me llamaron a trabajar estaba en Medellín, uno no sabe cómo explicar la alegría que siente en esos momentos, es algo que no se puede describir cuando le

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Foto: Alcaldía y Oficina de Turismo.

dicen que se puede volver para San Carlos y que va a tener un trabajo fijo. Yo ahí mismo acepte” comentó, y es que como él, muchas personas han salido del municipio por falta de opciones de empleo y pocas de ellas han corrido con la suerte de volver.

las diferentes casetas improvisadas que construían los comerciantes para ofrecer sus productos. “recuerdo con nostalgia cuando hace unos ocho años yo trabajaba en el parque en un caspete, veía llegar a los campesinos en esas escaleras llenas de gente y la mejor venta del día la tenía con ellos, ya fuera cuando llegaban o cuando se iban a ir de nuevo para sus tierras” comentó Yina, y así como en ella, muchos sentimientos viven presentes en los Sancarlitanos, pues el tiempo y el deseo de modernización fueron los que llevaron a pensar que un municipio tan rico en aguas, tan productivo y con miras a fomentar el turismo, tuviera otra fachada; lo cual en primera instancia llevó a que se iniciara con la construcción del Centro Integrado de Servicios Nevardo Morales Marín, para lo cual todos los comerciantes tuvieron que trasladarse del parque hacia la nueva plaza de mercado.

“Cuando nosotros comenzamos la verdad fue duro, el patrón me mando a abrir el negocio y solo había cinco camas, ya habían pintado el hotel, y le habían hecho mucha cosa pero también eran bastantes los detalles que yo tuve que iniciar a hacerle”, y es que como dice Francisco Serna “ese edificio lo volvieron nada cuando hace años metieron al ejercito allí y una vez casi provocan un incendio con un fogón de esos de gasolina” San Carlos anteriormente era uno de esos municipios en los que su movimiento solo se veía en el parque; allí se encontraba todo el comercio, los domingos por ser el día en que el campesino se desplazaba de las veredas a comprar el mercado se veía más movimiento en el lugar y la comunidad solía hacer sus citas de encuentro, en

Para muchos en su momento fue una pésima inversión pues tenían incertidumbre por el cambio y llegaron a sentir que esta imposición los llevaría a la quiebra. Lo cierto era

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que esta inversión se hacía por la necesidad de organizar el sector comercial e iniciar con la adecuación del parque.

Si bien este parque algún día fue testigo de momentos de zozobra, como los vividos en la toma de grupos al margen de la ley, también ha sido el escenario de fiestas que llevan a que se sienta alegría y pasión por esta tierra. Ha sido un espacio para conglomerar a todos quienes algún día lo dejaron, para ir en busca de otras opciones de vida o para todos aquellos que por casualidad lo visitaron y se enamoraron.

Si bien en un principio esto trajo algunos sinsabores y el actual parque Simón Bolívar se veía desolado; el cambio llevó a que algunos sancarlitanos pensaran en establecer sus propios negocios por sectores, lo cual de algún modo, pasó de ser un simple servicio a volverse una necesidad.

Como Aracelly Vergara “el turismo actualmente se ha reactivado y ello se ha visto reflejado en la economía Sancarlitana; gracias a la disminución de la violencia han retornado las familias del municipio, las colonias no han dejado de visitarnos y han estado haciendo inversiones en el sector comercial municipal, fomentando así el empleo y la economía del mismo; también durante las festividades contamos con la presencia de visitantes de diferentes partes del país, que al quedar maravillados con nuestro hermoso municipio venden su imagen, haciendo que cada vez más personas vengan a visitarnos y a conocer esta Sucursal del Cielo”.

Los inicios de la nueva construcción no tardaron en hacerse notar y aquellos que por esos días pensaban en desplazarse hacia la ciudad, lamentaban no poder estar presentes en el momento en que se realizara la inauguración del nuevo parque. Yurany Usme fue una de las jóvenes que siguiendo a sus padres hacia el municipio de Rionegro, se fue con la ilusión de ver cómo ese lugar que ella tantas veces había recorrido vendiendo sus boletas, iba a cambiar por completo y en una de las charlas con su mejor amiga imaginaba cómo seria la ubicación de las piscinas, que ella creía iban a ser recreativas. El parque Simón Bolívar es catalogado como uno de los mejores en el oriente y por lo mismo se ha convertido en atractivo turístico de San Carlos, como afirma Jaime Toro Orozco “nunca hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión” y esta es la puerta que da entrada al paraíso que se encuentra en el territorio llamado “Costica dulce del Oriente Antioqueño”.

Foto: Alcaldía y Oficina de Turismo.

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Al río le queda mucha vida Javier Alonso Arboleda - San Rafael

No ya no queda nada del río donde nos bañábamos. Recuerdo el charco de mi cabaña, eso era un charco muy hondo, nosotros nos volábamos a bañarnos sin permiso, una vez casi nos ahogamos; mi hermana Soledad se tiró y no alcanzó fondo y empezó a tragar agua; yo me tiré a salvarla y ella del desespero me cogió y me hundió. Yo alcancé una rama y así nos salvamos.

tomar asiento, me invita a que pase a su sala. Empezamos la conversación sobre un tema que debería importarle a toda persona que se considere sanrafaelita. El río Guatapé era supremamente caudaloso, muy cristalino, no tenía contaminación de nada, sólo en el Charcón, un charco bastante abajo del Municipio por donde derrumbaron una montaña para cavar una mina; entonces se contaminaba, se ponía oscuro. Esta zona estaba ubicada bastante abajo de San Rafael; esto con el fin de explicar que en esa parte abajo del Municipio, todavía conservaba sus aguas cristalinas. Ahora este sector y lo que se denominaba Balseadero, están inundados.

Todo empezó a cambiar debido a la llegada de las Compañías. Principiaron a desmoronar; por ejemplo la primera compañía llamada Perbell que empezó a desbarrancar en la vereda el Bizcocho y en la Araña empezó a engramar y ya el río bajaba espeso, sucio. Hubo días en que su cauce era hasta negro debido al desmoronamiento de la barranca. Por causa de esto el turismo para este río se fue terminando. Esto pasó por el año 1969.

La fracción del río que le corresponde al Municipio de San Rafael también era muy caudalosa, muy cristalina. El río nace en un sitio llamado San Pedrito prácticamente en los límites de San Rafael y Guatapé, casi paralelo al río Calderas que voltea para Granada y llega a San Carlos. Por el centro está la quebrada la Rápida, que pertenece a San Rafael, es un ramillete muy paralelo por obra de la naturaleza.

San Rafael, está ubicado en el Oriente Antioqueño. Es un pueblo turístico por excelencia, gracias a sus aguas cristalinas y a sus paisajes naturales que se pueden observar desde el alto de Guacaica, donde empieza el descenso al Municipio, distante a 102 kilómetros de Medellín, por vía pavimentada, dejando en el camino a las poblaciones de Guarne, Marinilla, el Peñol y Guatapé. Hasta allí llegan centenares de turistas en los puentes festivos, para disfrutar de los balnearios ubicados en el río Arenal conocidos por sus peculiares nombres, como Charco de El Gallo, La Chorrera, El Burro, El trocadero, La Chocha, La Pirringa, La Cristalina y en la vía Guatapé - San Rafael está el río Bizcocho y el charco las Malvinas ubicado en el río Guatapé; este río lleva este nombre, ya que nace entre los límites de San Rafael y el Municipio de Guatapé.

Vamos al pasado para recordar a un alcalde, fallecido a finales del año 2006 en Medellín. Hablo de don Alfonso Carvajal, ya que este señor fue una de las primeras personas en luchar porque el nombre de este río fuera San Rafael. Nuestros antepasados en todas las actividades que realizaban a sus orillas siempre se referían, al río como el San Rafael, pero todavía más de 50 años después sigue llamándose, Río Guatapé. Era una maravilla por su pureza. Luego de que las Compañías llegaron empezó su transformación. ¡Lo que es tener poca edad, comparada con la de don Jesús¡; su vida cargada de historias y sabidurías, él me contaba lo bonito que era el río, sentía envidia de no haber vivido este tiempo, como diría el refrán popular, “me toco bailar con la más fea”.

Para conocer la historia de este río, recurro a un historiador de San Rafael, Jesús Yarce, hombre jubilado por el Ejército Nacional a los veintidós años de edad, por causa de un accidente. Acompañado por un perro y un viejo bordón que lo escolta desde entonces; con un poco de dificultad para

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A Todo Vapor

el sistema de barquetas a motor; entonces el río se hizo navegable, éstas se utilizaban para hacer paseos de noche, especialmente cuando había luna, se recorría desde El Charco, vereda cerca a San Rafael, hasta el barrio Distrito. La luna se reflejaba en el agua, porque vuelvo y le digo, era muy cristalino, muy caudaloso muy bonito. De nuevo mi mente repite, don Jesús estaba enamorado del río, cada vez que dice esas palabras, me transporto al paraíso.

Estaba intrigado por aquella transformación que empezaba a narrar. Me acomodo un poco más y entusiasmado empiezo a escuchar: Después de que la Central de Guatapé se radicó, el río empezó a cambiar para mal; al principio a ser deforestado; no es como se dice, que el pueblo de San Rafael lo dañó. No, lo dañaron las Compañías; empezaron a tumbar el monte, para conseguir veinte estacas, tumbaban medio mundo, eran montañas desde aquí hasta Guatapé, totalmente montañoso lleno de vegetación, que le daba mucha vida al río. En ese momento los alcaldes de turno no hicieron nada, ni los de aquí, ni los de allá; más que todo el de aquí, porque la carretera ocupa todo nuestro terreno.

Pero por qué era tan caudaloso este río?, se debe a las fuentes de agua, quebradas y demás ríos que lo alimentan, a saber: las Palmas, la Samaria, El toro, los Peñoles, los Farallones, la Media Cuesta, La Glorieta, las Falditas, el Churimo, río Bizcocho y río Arenal, estos dos son los grandes tributantes de este río, quebrada Cuervos, quebrada Peña Flor, la Veta, los Centros, el Silencio, Danticas, Dantas, San José, la Granja y el Cerro; todas estas en el terreno de San Rafael. Ya algunas se perdieron por causa de la inundación de la presa Playas, quedan otras en la parte alta, alimentando la presa; por esta razón y por las plantas que ayudaban al abundante cauce, el río era navegable, con barquetas y con balsas hechas de guadua bastante jecha, que poseían en su mayoría los ribereños como medio de transporte y en ocasiones servían de ambulancia, ya que del otro lado del río traían enfermos y avisaban para que los pasaran.

Aquí nadie ha hecho nada por detener esas talas tan horribles, y horribles son las talas; esta vía esta llena de avisos, “Terreno con fallas geológicas” y bastantes que tiene. A los viajeros les fastidia viajar en época de invierno, debido a los constantes deslizamientos que se producen. Es que realmente no hay arboledas que sostengan las pendientes y las partes altas de las montañas, en donde tienen los nacimientos las quebradas, que le dan vida a este río. Don Jesús cuenta: este río se caracterizaba por los guaduales, era un solo guadual desde la vereda Playas hasta la Samaria, quedé sorprendido cuando menciona esa extensión que en mi mente solo suma unos quince kilómetros de una planta que da el agua que quiera a cualquier riachuelo; después de esto, pienso que don Jesús tenía su propio amor, en ese río, porque sus palabras lo dicen a cada instante, el río era muy hermoso, hay que insistir, el río era muy hermoso, limpiecito podía bañarse usted en cualquier parte del río, usted podía disfrutar de la pesca a toda hora. Los viejos tenían sus horas y sus días; decían que era muy bueno cuando había luna llena; se sacaba mucho pez, mucha sabaleta.

Don Jesús dice que había gente muy baquiana –fuertepara manejar, así el río estuviera con mucha agua, no se utilizaban remos; en cambio cortaban un palo que se llamaba bacana que usted podía cortar de veinte o veinte y cinco varas; una medida bastante utilizada en ese tiempo, si eran capaces de manejarla. Ese palo era tan fino que no se lo comían las piedras, sólo se desgastaba con el tiempo. Entonces se balseaba, así se llamaba a la forma como las personas que manejaban, porque se operaba con una persona adelante y otra atrás, sin embargo, dentro de la balsa, mantenían varias herramientas para manejar la balsa dependiendo como estuviera el cauce. Don Jesús tiene una experiencia bastante fuerte de esa época; en el sitio llamado el Charcón, bastante lejano de San Rafael, - se siente orgulloso al contarla con una sonrisa- a mi hermano y a mí en un día de feria en San Carlos, nos tocó pasar como 80 reses, porque si no se cruzaba el río tenían que andar cuatro o cinco kilómetros con las vacas; tenían

La flora era hermosísima, en las partes que tocaban la zona urbana y semi-urbana, había una especie de árbol que se llama carbonero, del que también había mucho por el Arenal, es una especie que se inclina, le gusta inclinar sus ramas hasta besar el agua y que en tiempos de floración era muy bonito. Sus flores son de color vinotinto o fucsia, hermoso. Aquí en el área urbana cuando la Alcaldía promovió construir el campo de deportes, donde tenemos hoy el parqueadero, por el año 1954 se estableció

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