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BOLETÍN INFORMATIVO adafa, asociación de acogimientos familiares de aragón Núm. 16. Febrero 2011

El potencial de los acogedores Nos referimos aquí al efecto expansivo que tiene la experiencia de acoger por sí misma: los comentarios hechos por familias que tienen niños acogidos a sus familiares, vecinos, amigos, en el trabajo, en el colegio, etc. Como es lógico, el boca a boca solo funciona cuando su experiencia es fundamentalmente positiva y cuando son animados a trasladarla a otras personas; en cambio, es posible que cuando la experiencia es negativa (por ejemplo, por falta de apoyos o de claridad en el proceso) el efecto producido sea el contrario.


Uno de los hallazgos más significativos de la investigación de Tyebjee (2003) es que la gente que conoce personalmente a alguien que ha sido acogido o adoptado muestra una visión más positiva de ambas medidas. Para el autor este hecho respalda la pertinencia de usar testimonios de acogedores en la captación de familias. Los profesionales pueden desplegar una serie de herramientas para apoyar el boca a boca de los acogedores, como, por ejemplo, informarles de las estrategias de sensibilización y captación (haciendo que formen parte de las campañas), hacerles llegar los materiales de difusión más actualizados, animar a los acogedores a participar en sesiones de información sobre el acogimiento en diferentes contextos de los que forman parte, ofrecer incentivos por reclutar nuevos acogedores, o animarles a compartir sus historias en los medios de comunicación. En cualquier caso es primordial que los acogedores se impliquen en las estrategias de captación y sensibilización (McHugh et al., 2004), así como en la formación y

apoyo de las familias acogedoras que comienzan su andadura (Pasztor y Burgess, 1982; Jarmon et al., 2000). Igualmente, las familias que están acogiendo en la actualidad pueden ayudarnos a llegar a determinados sectores de la comunidad con mayor facilidad: contextos educativos, organizaciones religiosas, empresas donde trabajan o asociaciones a las que pertenecen, etc. (Clarke, 2010). Ciertos programas han empleado incluso incentivos económicos para los acogedores veteranos que eran capaces de reclutar a nuevos acogedores. En el programa de acogidas norteamericano evaluado por Smith y Gutheil (1988) se ofrecía un incentivo de 100 dólares. Los resultados de la evaluación demostraron un incremento del 49% en el número de familias captadas. (Tomado de «Estrategias para la captación de Familias Acogedoras». Mónica López López, Jorge F. Del Valle y Amaia Bravo Arteaga. Universidad Oviedo. Papeles del Psicólogo, 2010. Vol 31 (3), pp 292).

Ágape Navideño Nos decidimos a asistir al ágape de ADAFA con la incertidumbre de acudir a un evento en el que no conocíamos a nadie, salvo por contactos puntuales con algunos de sus miembros a los que conocimos en el curso de formación de familias de acogida. Nos sorprendió, en primer lugar, la cantidad de gente que había y el buen ambiente que se percibía, teniendo en cuenta que había muchas personas y niños en un local que no es excesivamente grande.

familias de acogida y, en algunos casos, pudimos poner cara a esos niños de los que todos hablaban con tanto cariño.

Nuestra primera sensación fue la de estar desubicados entre tantas personas que no conocíamos. Se apreciaba que todos los que asististéis teníais muchas cosas en común y os conocíais bien.

Cuando nos fuimos, lo primero que comentamos entre nosotros fue que, a parte de niños, todos vosotros acogéis también con mucho afecto a nuevas familias como nosotros.

En seguida hubo personas que se acercaron a nosotros, a los que les estamos muy agradecidos, y empezamos a conocer sus experiencias como

Muchas gracias a todos.

ADAFA, ASOCIACIÓN DE ACOGIMIENTOS FAMILIARES DE ARAGÓN

NOELIA Y DANIEL


Necesidades específicas en el aula DEL NIÑO O LA NIÑA emocionalmente heridos Encontramos numerosas semejanzas entre la realidad de los niños y niñas en acogimiento no preadoptivo y aquellos que son adoptados. Por ese motivo incluimos un extracto de un capítulo de un estudio del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales realizado en la Universidad de Comillas: «Los retos de la postadopción: balance y perspectivas», Capítulo 6: «El reto de la reparación de las secuelas del abandono a lo largo del proceso de integración escolar» por Javier Múgica Flores.

que garantizar tratamientos de Pedagogía terapéutica. Es impensable tener éxito sin un mayor tiempo de dedicación a su situación y a sus necesidades.

http://www.msc.es/politicaSocial/familiasInfancia/do cs/retosPostadopcion2008.pdf

La escuela debe procurar contención emocional y física. Unas normas claras y unos límites normativos que proporcionen seguridad y justicia para todas las partes y que garantice protección tanto para los alumnos sumisos y victimas de agresiones como para los agresores.

El apego seguro que los y las enseñantes pueden desplegar ante sus alumnos y alumnas generará un ambiente escolar reparador, o lo que es lo mismo un ambiente de resiliencia en el que los y las menores puedan recuperarse de sus heridas emocionales y de las secuelas del abandono. Para que la escuela sea una institución resiliente debe constituirse como contexto relacional estable donde exista una buena dinámica social. Debe ser la escuela un contexto de seguridad socioemocional, donde estos niños y niñas puedan percibir una aceptación «incondicional» y tener la certeza y la certidumbre de que no van a ser expulsados, con todo lo que la expulsión tiene de exclusión y de abandono. La escuela deberá evitar la acumulación de cambios de enseñantes, tutores, pues estos cambios de referencias son vividos como ecos del «abandono». Debe evitarse toda amenaza y toda experiencia de «ruptura». La escuela debe apostar decididamente y explícitamente por la reparación de los daños habidos anteriormente y que han supuesto para estos alumnos y alumnas secuelas en el proceso de aprendizaje y desarrollo. Tiene

Hacen falta otros ritmos, más acordes a su madurez, las exigencias deben ser menores y las gratificaciones mucho mayores, si queremos que se motiven y deseen aprender. Las experiencias de éxito, de eficacia, las alabanzas y el reconocimiento deben ser experiencias continuas para estos alumnos y estas alumnas.

Variables comportamentales entre las que podemos encontrar a muchos alumnos y alumnas de condición adoptiva. Estos alumnos y alumnas necesitan respeto por su historia, por sus circunstancias y por sus orígenes para poder, entre otras cosas, reconciliarse con su historia y sus mundos de referencia. Hay que ayudarles a elaborar su condición adoptiva y a ejercer su derecho a saber sobre su condición y a una información coherente y cierta sobre ella. Hay que ayudarles a tener una historia personal y familiar completa y coherente con sus diversas fuentes de identidad. Para ello la escuela debe incorporar en sus contenidos temas que normalicen las diferentes formas de vida familiar, las diversas maneras de ser padre, madre, hijo o hija, los distintos procesos de filiación y una lucha activa contra la discriminación racial, para que estos alumnos no se encuentren tan desamparados cognitivamente ante sus diferencias.

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cuidar versus ESTIMULAR CUANDO LLEGA A NUESTRA CASA UN NIÑO O UNA NIÑA EN ACOGIMIENTO NOS PROPONEMOS CUATRO ACCIONES GENERALES DURANTE EL TIEMPO QUE ESTÁ EN NUESTRA FAMILIA: 1. OFRECER UN ENTORNO FAMILIAR ACOGEDOR EN EL QUE EL NIÑO PUEDA DESARROLLAR APEGOS POSITIVOS DE PROTECCIÓN Y SEGURIDAD.

2. MANTENER EL VÍNCULO CON LA FAMILIA DE ORIGEN SI HAY POSIBILIDAD DE RETORNO.

3. GARANTIZAR EL DESARROLLO Y LA ATENCIÓN DE SUS NECESIDADES MIENTRAS PERMANECE EN EL ACOGIMIENTO.

4. DETECTAR Y COMPENSAR LOS EFECTOS QUE LA SITUACIÓN DE DESPROTECCIÓN HA PODIDO OCASIONAR EN EL MENOR.

TODO ESTO SE CONCRETA EN: • PROPORCIONARLE UNA ALIMENTACIÓN ADECUADA, SANA Y EQUILIBRADA. • MANTENER SU HIGIENE GENERAL: CORPORAL, DENTAL, DE SU VESTIMENTA,... • ESTABLECER UNOS HORARIOS DE SUEÑO QUE CUBRAN SUS NECESIDADES, ADAPTADAS A SU EDAD. • PROPONER UNAS NORMAS DE COMPORTAMIENTO QUE FAVOREZCAN LA CONVIVENCIA CON LOS ADULTOS Y SUS IGUALES. • MOSTRAR AFECTO HACIA ELLOS DE MANERA QUE SE DESARROLLE SU INTELIGENCIA EMOCIONAL. • LLEVAR A CABO LAS ACCIONES NECESARIAS RELACIONADAS CON LA ESCOLARIZACIÓN DEL MENOR, EN EL CASO DE QUE TENGA EDAD DE ASISTIR AL COLEGIO. • Y OTRAS COSAS DE LA VIDA DIARIA...

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Sin embargo, no debemos olvidar la ESTIMULACIÓN de esos niños y niñas, durante su estancia en nuestro hogar, entendiendo por estimular «activar el funcionamiento de...», y no limitarnos únicamente al CUIDADO («asistir a alguien que lo necesita»). En relación con esta cuestión, la psicóloga Margarita Vidal y el psicólogo Juan Díaz, en su guía de «Atención Temprana», explican los motivos de la importancia de esta estimulación, los cuales señalamos a continuación: «El concepto de estimulación precoz o atención temprana se utiliza para hacer referencia a las técnicas educativas y/o rehabilitadoras que se aplican durante los primeros años de vida a todos aquellos niños que por sus características específicas necesitan de un tratamiento o intervención precoz con el fin de evitar que se desarrollen deficiencias o que ya establecidas perjudiquen en mayor medida la evolución o maduración del desarrollo infantil dañado. Con este término y otros afines nos referimos al tratamiento global y en su caso específico que se da a los niños deficientes o con probabilidad de serlo. Al hablar de estimulación precoz se hace referencia, pues, a una determinada población infantil. Nosotros entendemos por Atención temprana la adecuación sistemática de la primera infancia, queriendo señalar con ello nuestra certeza de que las necesidades educativas de los niños pequeños, incluyendo al recién nacido, no son exclusivas de un determinado sector infantil (ciegos, sordos, paralíticos, deficientes mentales, estados carenciales...), sino que la atención temprana como educación o guía del desarrollo evolutivo

es necesaria a toda la población infantil de 0 a 3 años y que este periodo de vida tan importante en el que aparecen adquisiciones básicas fundamentales como el control cefálico, coordinación binocular, sedestación, sonidos, palabras, estructuración del pensamiento, de la personalidad y muchísimas más adquisiciones que van a continuar madurando y evolucionando en las edades siguientes, no deben quedar dirigidas exclusivamente por el azar; la estimulación natural, espontánea no es suficiente pues no nos asegura que el niño tenga las oportunidades precisas y suficientes que le permitan un sano y positivo desarrollo. De ahí nuestro convencimiento de que es imprescindible ayudar, orientar y guiar el desarrollo infantil desde las primeras edades, porque el control sistemático del desarrollo infantil en todos sus aspectos nos va a permitir, en algunas ocasiones, prevenir deficiencias, corregir desviaciones o simplemente facilitar el aprendizaje. Es importante, por lo tanto, ordenar las experiencias, conjugar el aprendizaje dirigido con las actividades espontáneas del niño o del bebé, tanto las que realiza con el adulto como las que realiza él solo». Desde la experiencia de ADAFA de estos años podemos señalar la importancia de las características que generalmente presentan los niños y niñas acogidos, que pueden conllevar en muchos casos un déficit anterior de estimulación en su entorno, que debe de ser paliado. Por ello, el equipo de técnicos coincide con estos profesionales, promoviendo la estimulación de los menores acogidos y facilitando herramientas a las familias para que éstas lo puedan llevar a cabo de la manera más sencilla posible.

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mis

o r b es a l Comencé el camino del acogimiento, como cuando comienzo una labor, a mí me gusta coser. Lo primero que tienes es ilusión y unas expectativas de cómo puede quedarte, pero no sabes ni cómo empezar porque es la primera vez que lo haces. Como en toda labor necesitas lo básico, que es ilusión y tener la idea clara de lo que quieres hacer y por qué quieres hacerlo. Una vez con esto haces el curso de formación, en el que te dicen cosas reales, que a mí personalmente la ilusión no me dejaba ver, explican qué tipos de telas existen, que hay de muchas procedencias, de dibujos, de colores y que es difícil cortarlas y unirlas. Te dan una visión real de dónde te vas a meter, cosa que es muy de agradecer porque hay que ver la realidad para más tarde poder enfrentarte a ella. Una vez que ves la realidad no hay que perder la ilusión y seguir teniendo en claro el fin de tu labor. Llega el momento que todos esperamos, una llamada de teléfono te dice que es el momento de empezar a coser.

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En el primer momento no sabes ni cómo coger las telas, te da miedo cortar, ni coser una sola puntada, y observas y llegas a la conclusión de que en ese momento sólo necesitan que las trates con cariño, paz y mucho amor, están asustadas y no saben lo que va a pasar con ellas. Pasa el tiempo y ves que es más difícil de lo que pensabas, que hay mucha gente que tiene opinión de cómo deben estar las telas, pero debes de seguir sin olvidarte nunca de que al final quedará precioso. El tiempo te da la pauta de cuándo es el momento de comenzar a unir las telas en su posición y comienzas a unir, y te gusta cómo queda. Algunos días se rompe el hilo, otros días tienes que deshacer un trozo, pero la ilusión te puede y sigues adelante, cada vez tienes más trozo cosido y es más bonito, e incluso le puedes poner algún adorno que no habías pensado. Las telas cada día están más contentas y más sonrientes, aprendiendo a organizarse en la vida real, y te agradecen que les enseñes cómo hacerlo. La labor está casi acabada, sólo queda esperar a que alguien diga dónde debe colocarse, cuál es su sitio definitivo. Yo sólo habré intentado enseñarles cómo colocarse, pero debo de ser consciente de que esta labor que he hecho no es para mí, es para regalársela a alguien que no conocía y que ahora forma parte de mi vida. Espero me quede la satisfacción del trabajo y el esfuerzo que he puesto en ella, la ilusión y el tiempo invertido que en este caso es para regalar. Sólo con cariño, paciencia e ilusión se hacen estas cosas de coser y de acoger niños. Un abrazo a toda la gente que hace la gran labor de acoger niños y a todos los que ayudan a poder llevarla a cabo. ISABEL POLITE MARCO

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EL PLANTADOR DE DÁTILES JORGE BUCAY

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Elihau de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras. Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Elihau transpirando, mientras parecía cavar en la arena. —¿Qué tal anciano? La paz sea contigo. —Contigo –contestó Elihau sin dejar su tarea. —¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos? —Siembro –contestó el viejo. —¿Qué siembras aquí, Elihau? —Dátiles –respondió Elihau mientras señalaba a su alrededor el palmar. —¡Dátiles! –repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente—. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor. —No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos... —Dime, amigo: ¿cuántos años tienes? —No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero eso ¿qué importa? —Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años de crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo. —Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar estos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que

hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea. —Me has dado una gran lección, Elihau, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste –y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero. —Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo. —Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas. —Y a veces pasa esto –siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas—: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces. —Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

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febrero 2011