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pañado de manera paulatina por la legislación de todas las provincias- que no ha encontrado un correlato eficaz al momento de su aplicación. Argentina cuenta con una de las legislaciones más completas de la región en materia de violencia contra las mujeres. Como muchos países latinoamericanos, se caracteriza por disponer de buenos marcos regulatorios; no obstante, presenta deficiencias en la implementación de las políticas públicas (Chaher, 2014:21). En esa línea, si bien la ley es considerada excelente en la gran parte de sus lineamientos, no tiene la posibilidad de hacer efectivas las políticas por ella impulsadas; parece que se trata, en cambio, de una ley que apunta al cambio simbólico y cultural. La norma en estudio modificó de manera sustancial la visión legal y social que se tenía sobre la violencia de género y su letra vino a interpelar al país entero para luchar contra los ámbitos en los que se desarrollaba la desigualdad basada en estereotipos de género. Sin embargo, mientras casi todos los gobiernos –algunos pronto, otros más tarde- sumaron su adhesión a la ley, se observa que menos de la mitad de ellos se han sumado al Plan de Acción para su aplicación; programa que da cuerpo al contenido de la ley e intenta llevar adelante, de manera concreta, sus propósitos. Algunos organismos consideraron que la sanción de la ley no representó un salto cualitativo ni cuantitativo en el abordaje y alcance de los objetivos propuestos para su ejecución; circuns222

Nº9 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

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