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dentro del mismo radio jurisdiccional. En efecto, pese a que el Congreso de la Nación tiene asiento en la Ciudad de Buenos Aires, las leyes que dicta son de carácter nacional; de la misma manera, el Presidente de la Nación cumple sus funciones ejecutivas para la totalidad del país. Sin embargo, la denominada justicia ordinaria o nacional, que depende del Poder Judicial Federal, dicta a diario resoluciones que involucran y alcanzan exclusivamente a los habitantes de la CABA. La coexistencia entre una justicia federal y una local se replica en todo el territorio argentino y con razón, ya que cada una de ellas ejerce su jurisdicción conforme la materia sobre la que verse el conflicto: si se trata de una de aquellas cuestiones señaladas por la Constitución Nacional como exclusivas de la competencia federal, entenderá la primera; en caso contrario, intervendrá la segunda. Por otro lado, hasta la modificación constitucional de 1994, al carecer la Ciudad de Buenos Aires de un poder judicial “local” que atendiera a las cuestiones de sus ciudadanos, se creó la denominada justicia ordinaria o nacional. Al respecto explica María Gattoni20 citando a Julio Di Giovani que al constituirse la ciudad como capital de la república y separarse de la provincia homónima resultaba necesaria la creación de un fuero que entendiera en cuestiones que excedían la competencia federal. A raíz de eso se organizaron dos ramas de la justicia nacional21

20 Gattoni, María. La transferencia de la justicia nacional ordinaria la Ciudad de Buenos Aires en la reciente doctrina de la Corte Suprema. LL. Cita online AR/DOC/3371/2016. 21 Con el dictado de las leyes 1144 y 1893.

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Nº9 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

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