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cinco veces superior al de las mujeres del quintil más alto (21% frente a 4%) (CEPAL 2012). En concordancia, las evidencias ponen en la agenda pública que el desempleo entre los y las jóvenes y las inequidades de género son dos dimensiones que merecen una atención urgente, ya que entre otras razones, disparan los procesos de infantilización de la pobreza ya mencionados. Este hecho se complejiza aún mas, si los jóvenes son padres y madres (CEPAL/OIJ 2004), ya que las vulnerabilidades se potencian si se analiza la manera en que se distribuyen los beneficios asistenciales y donde cambios en la fecundidad, en las relaciones de pareja, van a impactar en el quintil de menores ingresos (CEPAL 2012). Así, un leve adelanto en la edad de inicio de la primera relación sexual como de la maternidad “suponen una cierta polarización en el calendario de la fecundidad según la educación, donde la enseñanza superior marca el punto de inflexión” (Rossel 2013). En rigor, la salida anticipada del sector educativo va a establecer nuevamente una frontera, atravesada por las desigualdades de género, muy difícil de sortear. Rico y Trucco 2014 lo exponen claramente: el abandono temprano de los varones del sistema educativo encuentra ciertas posibilidades de “compensar” esta falta de credenciales educativas formales con experiencia laboral, pero en el caso de las mujeres con maternidad precoz, especialmente durante la adolescencia, su inserción laboral será desfavorable y quedarán estancadas en sus logros educativos y de inserción laboral.

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Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

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