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cundidad, aumento de la esperanza de vida e incremento de la proporción de personas mayores de 60 años (Giacometti y Pautassi, 2014). Todos estos fenómenos son indispensables de ser considerados a la hora de diseñar políticas sectoriales. Si se analizan los datos del CELADE (2013), durante el período 1990-2010, disminuyó la relación de NNA de menos de 4 años por mujer producto del envejecimiento poblacional, y se estima que en la próximas décadas continuará esta tendencia, al mismo tiempo que el porcentaje de mujeres en edad fértil tenderá a disminuir, aunque se mantendrá por unos años en valores superiores al 50% en la región. El caso de Argentina es representativo al respecto, ya que actualmente viven 10 millones de niños, niñas y adolescentes (de 0 a 14 años de edad): el 49.2% son mujeres y el 50,8% son varones. Ahora bien, si se establece una relación de dependencia directa entre los NNA que necesitan ser cuidados y las personas en edad activa (de 15 a 65 años) con capacidad potencial para cuidar, ésta llegaría a 40, es decir, el equivalente de 0,4 de NNA por cada adulto en edad activa. Esto significa que existirían en Argentina 2,5 personas en edad activa por cada NNA para cuidar (Rodríguez Enríquez y Pautassi, 2014). Sin embargo, tal proyección no debe soslayar que las personas –principalmente las mujeres debido a que son las principales responsables del cuidado por la asignación cultural y patriarcal existente- también deben cuidar a personas adultas mayores o personas con discapacidad. En síntesis, actualmente hay 4,1 millones de personas mayores de 65 años en Argentina, donde la relación de dependencia total (NNA y personas mayores en relación con 67

Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

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