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consideramos a las mujeres entre 25 a 49 años, la incidencia de la pobreza “es mayor que la de los hombres en prácticamente todos los países de la región” (CEPAL 2013, 58). Llama poderosamente la atención que el descenso de la proporción de NNA en hogares pobres es un fenómeno reciente, ya que dicha disminución se ubica en la última década del siglo en curso (Rossel 2013, 24). Estas evidencias, dan cuenta de la ausencia de políticas de género y una falta de protagonismo de las políticas de infancia y juventud, las cuales se concentraron en programas destinados a niños y niñas de extrema vulnerabilidad o en el caso de los y las adolescentes, medidas focalizadas para jóvenes en conflicto con la ley o con adicciones. Algo similar ocurre en relación con la educación, ya que en general, las acciones fueron de promoción a partir de becas escolares, apoyo a bibliotecas escolares, infraestructura, acceso a nuevas tecnologías, pero no situaron un accionar intersectorial con las áreas responsables de dar soluciones a la pobreza o de las políticas sociales en general.2 En este contexto, los PTC o PTCI implementados sin interrupciones desde la década de los años 1990 a 2015, en 20 países de la región, con una cobertura de aproximadamente 127 millones de personas, que se traduce en el 21% de la población de América Latina y el Caribe, y con un costo fiscal de bajo impacto: 0,4% del PIB regional (CEPAL, 2016).3 El objetivo 2  Al respecto, ver los análisis realizados por el proyecto CEPAL-UNICEF en diversos estudios, (http://www.cepal.org/es/temas/infancia-y-adolescencia), UNICEF (2016) entre otros. 3  A la fecha, son 22 los países que implementan PTCI son: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estado Plurinacional de Bolivia, Guatemala,

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Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

Nº6 | Igualdad, autonomía personal y derechos sociales  

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