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Octubre - diciembre, 2010

sión de la historia del Perú

ecibir la distinción de Profesor Honorario el 24 de septiembre de 2010.

o atraso”, terminó por úmenes que aún no se balmente. adre (1903-1980). Quime en algunas de las mentales del discurso Basadre, que las podear en sus obras diversas,

para todos los peruanos. Riquezas de este tipo que aparecerán y desaparecerán durante toda la república. Pero hay otra idea importante en Basadre, que le da perdurabilidad a su discurso, aquella de la república como una arquitectura administrativa para construir una sociedad de

realidad lo que estaba enjuiciando Vargas Llosa era el tiránico gobierno de Odría, entre 1948 y 1956, en el que se hicieron obras, pero que al mismo tiempo se barbarizó la vida política peruana. Las circunstancias personales del autor, el tránsito a la adultez, son muy importantes

pretación libre de la obra Los Funerales de Atahualpa de Luis Montero

ros mayores, y que las umir en su metáfora de encia como una proos dio razones y ganas este país, pero que es amente una promesa La segunda es, las ocarovechadas, tanto con coloniales, que salieron , como la del guano que convertirlas en riqueza

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ciudadanos. El discurso de Basadre retoma ideas anteriores, las muestra, en algunos casos, como constataciones históricas, pero nos dice que todo el tiempo transcurrido no ha sido perdido, porque ha sido tiempo invertido en la construcción de una nación, que parece tan antigua y tan moderna, al mismo tiempo. d) Mario Vargas Llosa, Conversación en la Catedral de 1969. En

para entender su discurso, pero que lo presenta en las palabras del periodista Santiago Zavala, Zavalita, en una extraña conversación con un personaje que servía a la dictadura y que nos permite constatar que muchos elementos del discurso del Inca Garcilaso, Riva-Agüero, Dávalos y Lissón y Jorge Basadre, ya eran parte del imaginario social peruano: desencanto y escepticis-

mo eran parte del sentido común urbano de la clase media limeña. La pregunta de Zavalita, tan dramática, rotunda y reiterativa, ¿Cuándo se jodió el Perú?, parece haber surgido de esos libros y autores anteriores que trataron de encontrar una respuesta: ¿Se jodió el Perú con la Conquista, con anarquía de las primeras décadas de la República, con las ocasiones desaprovechadas por nuestros gobernantes o la secuela de una miseria moral y material que produce más miseria? Los historiadores peruanos hemos estado siempre muy influenciados por estas visiones de la historia del Perú. Una memoria del bien perdido, que llevó a la idealización del Tahuantinsuyo, a la invención de esa aspiración imposible que hemos denominado utopía andina, como una formula política de lucha contra el colonizador, con la esperanza de recrear un orden perdido para resarcir a los que sufrieron el despojo, pero que terminó en la frustración con Túpac Amaru II. El fracaso de la república, convertido en derrota militar frente a Chile, atraso económico, ausencia de industria e incremento de la miseria en el Perú, propio del modelo primario exportador, del cual parecemos cautivos. Todas estas visiones de la historia, de alguna manera, han encauzado nuestra historiografía crítica moderna, la historiografía de mi generación, que enfatizó el bien perdido, el desencanto, el escepticismo y la ausencia de nación. ¿Es necesario replantear estas ideas? ¿Podemos desenmascarar estas visiones? ¿Volver a mirar el proceso de la historia peruana para preguntarnos por lo que realmente sucedió, buscar las razones de nuestra aparente deriva, la que nos ha convertido en uno de los últimos países de América Latina? Necesitamos hacer una nueva historia política del siglo XX, por ejemplo, para saber qué pasó en este siglo. Ahora tengo la impresión que si bien en el siglo XIX conseguimos la Independencia, que la criticamos por que fue una suerte de mezquindad criolla, la apropiación de una victoria por una minoría sedienta de poder y de riqueza; ahora, ya en el siglo XXI, cuando miramos

el XX tenemos la impresión que en este siglo no ocurrió nada tan importante como la Independencia de 1821. Salvo algo que nadie lo puede negar, ahora el Perú es una nación más verdadera, a pesar de si misma, de sus gobernantes, de sus elites. Una situación que indudablemente, como lo sostenía Basadre, lo ha permitido, la República. Todo ese recorrido, por lo tanto, ha tenido una dinámica oculta, una meta inexorable, el cumplimiento de una promesa incumplida, la construcción de una sociedad de ciudadanos, de una verdadera nación. Ahora tenemos que preguntarnos por que ese proceso ha sido tan lento y a veces tan desafortunado. Necesitamos una nueva historia de la nación peruana, de esa gran arquitectura administrativa, una morada de afectos y pasiones, que es lo único que parece haber progresado, de diversas maneras, pero progresado. Ahora el Perú parece más diverso, más habitado por todos, más real y esa es una de las grandes ganancias de nuestra historia en su errático recorrido.

Salvo algo que nadie lo puede negar, ahora el Perú es una nación más verdadera, a pesar de si misma, de sus gobernantes, de sus elites. Una situación que indudablemente, como lo sostenía Basadre, lo ha permitido, la República. Todo ese recorrido, por lo tanto, ha tenido una dinámica oculta, una meta inexorable, el cumplimiento de una promesa incumplida, la construcción de una sociedad de ciudadanos, de una verdadera nación.

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De acuerdo "6"  

Periódico de acuerdo numero 6

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