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La Joya Perdida

Había una vez una princesa encantadora que tenía muchísimas riquezas. PRINCESA - Tengo joyas, castillos, dragones amaestrados, puercos voladores, ropajes lujosos, mayordomos y todo lo material que un ser humano quisiera tener. Pero aun así, con todo eso tengo una pregunta: ¿Qué me hace falta para ser feliz? Entonces, un día, decidió ir al bosque en busca de su respuesta sobre la felicidad. Tal vez la naturaleza le tenía una respuesta. De pronto se encontró con un conejo. PRINCESA - Conejo, ¿Tu sabes que me hace falta para ser feliz? CONEJO - Sí, claro! La felicidad está en comer muchas zanahorias y tener muchos hijos. PRINCESA - Ah… bueno… gracias conejo. Pero el conejito no lo convenció. Siguió caminando y se encontró con un zorro. PRINCESA - Zorro, ¿Tu sabes que me hace falta para ser feliz? ZORRO - Pues zorrera… ir a muchas fiestas y ligar a muchas zorritas… PRINCESA - Ah… bueno… gracias zorro.

Continuó desanimada y se encontró con una tortuga. PRINCESA - Tortuga, ¿Tu sabes que me hace falta para ser feliz? TORTUGA - Claro… Descansar, llevar una vida tranquila y relajada… Tú no te estreses… serenare. Después de 3 intentos la princesa pensó que ahí en el bosque no encontraría una respuesta… pero antes de salir, se encontró con un grandioso elefante. ELEFANTE - ¿Pero qué te pasa triste princesa? ¿Te puedo ayudar en algo? PRINCESA - Es que he buscado una respuesta, pero no la he encontrado. No sé qué me hace falta para ser feliz. ELEFANTE - Y, por qué no vas con el gran mago de la cueva? Él lo sabe todo, es muy sabio… Los buscadores siempre acuden a él. PRINCESA - ¿Y dónde lo puedo encontrar?


ELEFANTE - Pues en la cueva… PRINCESA – Ah! excelente, gracias… voy para allá… ELEFANTE - Pero ten cuidado…. PRINCESA - Sí, claro, adiós. ELEFANTE - Con el brujo maligno. Pero la princesa iba tan emocionada, que ya no escuchó ninguna advertencia. La princesa pasó montañas, pantanos, desiertos, bosques, barrancos y muchas cosas terribles más. Hasta que llegó a la cueva del mago, donde vivía el gran mago de la cueva. Empezó a entrar a la cueva despreocupada pero entonces…. apareció un horrible, espantoso y apestoso brujo. BRUJO - ¿A dónde crees que vas? PRINCESA - Pues voy con el gran mago de la cueva. BRUJO - Jajajajaja, nadie puede contactar al gran mago si yo no se lo permito. Si de verdad quieres verlo, tienes que esperar, aquí, sin moverte… Y entonces la princesa espero, y espero y espero, y espero. Y luego, volvió a esperar, y después de esperar, cómo no pasaba nada. Siguió esperando. Y así aprendió a ser PACIENTE. Después, apareció el brujo, que sorprendentemente ya no era tan horrible, espantoso y apestoso. PRINCESA - Brujo… Ya esperé lo suficiente ¿Ya puedo ver al gran mago? BRUJO - Jajajajaja, claro que no. No es tan fácil… Nadie puede ver al gran mago si no mata primero todos sus dragones. PRINCESA - ¿Dragones? ¿Cuáles dragones? Entonces el brujo señaló hacia el corazón de la princesa, y brotaron de ahí 3 horribles, espantosos y apestosos dragones. Pero la princesa, con determinación luchó con cada uno de ellos durante mucho tiempo. Y así aprendió a ser VALIENTE. Cuando terminó de matarlos, reapareció el brujo, que ahora, no sólo no era tan horrible, espantoso y apestoso, sino que además empezaba a parecer un poco guapo. A la princesa de hecho, le empezó a gustar. PRINCESA - Brujito, ya maté a los dragones, ¿Ya puedo ver al gran mago? BRUJO - jajaja, ja, ja Claro que no, no hasta que yo lo diga. De hecho, si algún día llegas a ver al mago, será conmigo a un lado… De momento, tú no puedes ver al mago sin mi presencia… pero… si de verdad quieres ver al mago, tienes que contestar una pregunta… ¿Para qué quieres ser feliz? La princesa lo meditó profundamente. Y en esa reflexión aprendió a ser GENEROSA.


PRINCESA - Pues, para servir mejor a mí reino. Para ayudar más a las personas. Al dar esa respuesta, el brujo mágicamente se transformó en un encantador príncipe. Al mismo tiempo, la princesa se dio cuenta que en esa búsqueda, había encontrado lo que le hacía falta para ser feliz. Ser PACIENTE, VALIENTE Y GENEROSA. Y entonces, después de haber forjado ese vínculo de tanto tiempo, el príncipe y la princesa decidieron casarse. Y con paciencia, valentía y generosidad, fueron felices para siempre. Ah… y el gran mago… se preguntarán si existe, y qué pasó con él… Debo decirles que si existe, y espera en el misterio, inspirando con su sabiduría a todos los seres humanos… ¿Quieren saber dónde lo pueden encontrar? En la cueva… FIN Obra: “La Joya Perdida” Autores: Andrés Cervantes, Anahí, Jazhel

2º Lugar del 1º Concurso de Cuentos ¡Qué te Cuento! Por Biblioteca Thot, Acrópolis México, Sede Central.

La joya perdida  

Cuento sobre la joya perdida