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Las princesas de los vestidos de colores Había una vez en un reino muy lejano, un rey que era muy conocido por ser generoso y bondadoso, y su pueblo lo quería mucho. Vivía en un gran castillo entre 3 enormes montañas, un castillo con grades torres hechas de piedra y una muy grande y pesada puerta que lo dividía del pueblo. El rey tenía también doce bellas, muy bellas hijas, cuya belleza física era impresionante. Aparte de esto que realmente las distinguía, cada una tenía una virtud muy poderosa. Portaban un largo y hermoso vestido de diferente color cada una pues representaba esta virtud. Estas princesas y el rey parecían perfectos, y casi lo eran, pero tenían un gran defecto. Este era que no eran muy unidos, hacían las cosas cada quien como quería y no tenían un tiempo para estar juntos. Pasando todo el pueblo y el bosque de las tinieblas, más allá se encontraba otro castillo, el cual era muy terrorífico y más pequeño que el del rey. Ese era el hogar de la bruja Mafufa, una horrible y gruñona bruja que no tenía amigos, vivía en total soledad. Mafufa odiaba con toda su alma a las princesas, pero más que nada les tenía envidia. “Esas princesas se creen tanto por ser tan bellas y ser tan, tan………. princesas” pensaba la bruja, “Pero yo les voy a demostrar que la belleza externa no lo es todo, que yo también puedo ser poderosa! MUAHAHAHAAH”... Así fue como la bruja decidió hacer su plan malévolo, para sentirse poderosa, en el que atacaría el castillo. Un soleado día de primavera, en el que el canto de los pájaros sonaba por todo el reino anunciando una bella y hermosa mañana, las princesas daban un pequeño paseo por el pueblo cuando de repente un mensajero llego corriendo por el camino que llevaba del palacio al pueblo. Su cara de angustia y cansancio eran inconfundibles. “Princesas, aldeanos!!! El rey ha sido secuestrado”, fueron las palabras que pronunció en el centro de la plaza mientras todos ponían cara de asombro y en cuanto a las princesas, de preocupación. La más grande, de vestido rosa pálido y cuya virtud era la paciencia, le pregunto al mensajero, “pero quién?”. A lo que él respondió “La bruja Mafufa”, y al escuchar este nombre el pueblo quedo lleno de terror, pero las princesas los tranquilizaron diciéndoles que ellas rescatarían a su padre. Subieron a su carruaje, sabiendo cuál era su próximo destino.


Cuando bajaron de su carruaje, lo que vieron con sus ojos las paralizo. El miedo se apodero de ellas cuando vieron ese castillo que era demasiado terrorífico lleno de arañas y murciélagos escondidos en cavernas. Sabían que su padre estaba ahí dentro pero no creían poder rescatarlo, hasta que la tercera hija, la del vestido blanco cuya virtud era no tener miedo a nada, convenció a sus hermanas que debían seguir adelante. Lograron entrar al castillo después de haber descifrado la clave para que la puerta se abriera y caminaron por varios pasillos hasta encontrar una pared mágica que las detenía de seguir adelante. Esta pared era transparente, por lo cual podían ver lo que estaba del otro lado, y las lleno de alegría observar que su padre estaba sano y salvo del otro lado pero encerrado aun así. Parecía imposible de traspasar pero decidieron que no perdían nada intentando. Acostumbradas a hacer todo por su cuenta cada una intento traspasarla, sin resultado alguno. Tuvieron que pasar todas las hijas para que la más chica se diera cuenta del problema, llevaba un vestido morado y su virtud era la inteligencia. “Hermanas!!! Dejen de intentarlo, he descubierto nuestro verdadero problema.” Les explico a sus hermanas que para poder romperla tenían que trabajar juntas como un equipo y juntar sus virtudes. Todas estuvieron de acuerdo, así que se tomaron de las manos, contaron hasta tres y corrieron hacia la pared. En un abrir y cerrar de ojos ya no había pared y estaban al lado de su padre. Lo abrasaron felizmente porque estaban todos juntos de nuevo. Su padre les dijo que la bruja había salido por la mañana, pero que volvería pronto así que debían salir lo más rápido que pudieran de ese horroroso castillo. Subieron a su carruaje y toda la familia muy feliz regreso a su castillo. Así fue como las princesas aprendieron que trabajando juntas y juntando sus virtudes, pueden ser mejores y hacer las cosas mejor. De la bruja nunca se supo nada más y vivieron felices por siempre...

FIN Obra: “Las Princesas de los vestidos de colores” Autores: Paola Cervantes y Erika Cervantes

2º Lugar del 1º Concurso de Cuentos ¡Qué te Cuento! Por Biblioteca Thot, Acrópolis México, Sede Central.

Las princesas de los vestidos de colores  

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