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Cuaderno de Poesía IES «PADRE ISLA» León

ABRIL 2014


CUADERNO DE

POESÍA

ABRIL 2014

IES «Padre Isla»


“Sentirse caminar sobre la tierra cosa es que lleva al corazón espanto. Y es que la tierra ha muerto... Está en la luna el alma de la tierra y en los luceros claros.”

Antonio Machado


ILUSTRADORES Charo Acera Rojo Irene del Canto Mínguez Begoña Martínez Gómez Andrea Sánchez Llamas Andrea Núñez Álvarez Cecilia Prieto Saludes David Martínez Javiera de Paz Solís

Salomé González Sánchez

AMBIENTACIÓN MUSICAL Celia Llamera Serrano Ignacio Felipe Rode (Guitarra)


Javier Llamazares Salas (Piano) Ángela García Armenteros (Flauta) Elisa Herrero Garmendia (Acordeón)

POETAS Julia Conejo Alonso Aurora Suárez Rodríguez Elena Ferrero de Lucas Eduardo Ferrero de Lucas Lucía González Acera Carlos Varela Fernández Adrián García Carrizo Patricia Vergara González


Elena de la Vega Villanueva Carmen Reivelo Diaz Claudia Alonso González Ángela Vanessa Cardona Orjuela Cecilia Herrero Garmendia Georgiana Suta Javier Llamazares Salas Celia Rodríguez López Jennifer García Carrizo Julio Juan Álvarez Blanco Clara Marino Peña Jaime Martínez Gundín Marta Miller Poncelas María Fernández Luenya

RAÚL VACAS POLO


A los amigos de la poesía «Esperamos la palabra. La puerta de metal, alta, se entreabre sola, descangayada ante la turbia luz del alba. ¿A dónde conduce esa puerta? Cinematógrafos, televisión, revistas ilustradas, periódicos como escombro... (¿Qué es la poesía?) Y esperamos la palabra (Porque no ha muerto). La palabra precisa, universal, y al mismo tiempo imprevisible. ¿Qué ritmo la mueve, qué vocablos la colman, de qué sintaxis se sirve? Esperamos ante la puerta, apenas entreabierta. Habrá que empujar.» Blas de Otero: «Qué será de la poesía»

Otro curso más hemos empujado y abierto la puerta de par en par a la palabra poética. Nuestros pensamientos, sensaciones, recuerdos, deseos, sueños y realidades han tomado forma de poesía, en verso o en prosa, con rima y sin ella, se han revestido de magia y al ritmo de nuestros corazones suenan al unísono en las páginas de este humilde cuadernillo. Han sido muchos los poemas e ilustraciones que han circulado estos meses por nuestras manos, tantos que ha sido imposible que estuvieran todos. Esa es la prueba irrefutable de que la poesía es parte de todos nosotros. Gracias a todos, profesores, padres y alumnos, por vuestra colaboración y buena disposición. Gracias a Raúl Vacas Polo, nuestra poeta invitado, por estar entre nosotros y deleitarnos con su magia poética. Como él ha dicho: con la poesía al igual que con el amor, hay que entregarse, sufrir, soñar, reír, amar. Ya lo dijo Lope de Vega en un poema: “…quien lo probó lo sabe”. La Editora

4


JULIA CONEJO ALONSO

Mundo Playmobil

E

l mundo se divide en dos mitades: los buenos y los malos.

Y no entiendes que muchos de nosotros no encajamos en ninguno de esos bandos, que no basta con darle la vuelta a la peluca -como sueles hacer con tus playmobilpara que el héroe se reconvierta en villano o viceversa. De hecho, muy pocos adivinan quién es el verdadero villano en cada historia, ni cuál es la peluca que le ajusta mejor según el rostro.

5


Subasta de ojos

E

n e-bay se subastan unos ojos de los años setenta, casi sin estrenar.

Está la puja, ahora mismo, en treinta euros. Lo que no aclaran son las razones que provocaron tanta crueldad, seguramente innecesaria, en un alma infantil. No explican qué pasó con aquel rostro vacío de mirada, a qué sórdido destierro le llevó su tara irreversible.

He llamado al teléfono que indican al final de la página. Y me han dicho que sí, que están en buen estado, que son azules y con largas pestañas, que se adaptan a las cuencas expectantes de cualquier tipo de Nancy de la época. Pero de su primera dueña no han sabido decirme ningún dato. Me da miedo saber lo que esos tristes ojos seminuevos hayan podido ver en el pasado.

6


Sueños

H

ay en tus ojos un archipiélago de sueños.

Sin conexión, ni por aire, ni por agua con cualquier otra parte de tu cuerpo. Aislado en un océano de falsas certidumbres que rompen con violencia en los acantilados de una costa en la que el sol siempre sale por el Norte. Pero hay islas en el Mediterráneo -y en otros mares menos amigablesque estallan bajo el peso de la tierra una vez cada novecientos años. Algunas veces desaparecen bajo el agua y no se encuentran restos, ni siquiera adheridos al recuerdo. Una vez cada novecientos años.

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Cuentas

M

i abuela no sabía dividir, ni restar. Decía que las monjas sólo le habían enseñado las multiplicaciones y las sumas. Mi abuela pronunciaba mal ciertas palabras con dobles consonantes. y le cambiaba el orden a algunos pronombres. Yo la corregía.

Esta es la que me ha enseñado a hablar -le contaba a la familia con orgulloDespués de treinta años lo seguía contando.

Y seis años más tarde de su muerte, ella me sigue enseñando a mí lecciones que tampoco aprendió junto a las monjas. Ni falta que le hizo.

8


AURORA SUÁREZ RODRÍGUEZ El armario de los fracasos

C

uesta colgar otro fracaso, ya no quedan perchas en el armario.

Y mientras se le hace sitio lo llevamos puesto, rozándonos la piel, asfixiando el pecho, disimulando el peso del recuerdo en los pliegues de la mirada, en la inflexión de la voz, en la presencia cotidiana. Se necesitan más perchas en el armario de los fracasos. Con el cambio de estación quedará guardado, pero habrá que cerrar con llave la puerta de la memoria para olvidar los humores, que no se escapen, que solo se atenúan con el paso de los días, la llegada de la primavera, otro verano y nuevos otoños. Y el armario en la buhardilla de los recuerdos seguirá cerrado hasta otro nuevo desengaño.

9


Con la luna

U

na tarde vino a verla el Apolo de sus sueños. Ella conspiraba con la luna cada noche. Era su consejera. Se adornó para él, se vistió de amor, le besó los pies y le desnudó el alma. Acariciaba su pelo, sus orejas su nariz y su cuello, rodeaba su fisionomía casi perfecta con sus ojos y sus manos. Abrazaba su cuerpo y sus palabras mientras lo escuchaba paciente y cuando él callaba, ella le susurraba historias del pasado y del presente, nunca del futuro para no distraer el instante. Pensamientos de colores y miradas a cielo abierto. Un mundo para él, creado con el mimo y la ternura de una geisha enamorada Cuando él se fue, cerró los ojos y se acurrucó en la noche al primer guiño de la luna, que entre muecas le decía que Apolo mañana volvería.

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ELENA FERRERO DE LUCAS

Caminando por las calles

C

aminando por las calles me sorprendió tu mirada que pensé que me decía qué bella estaba. Caminando por las calles sentí que ya te conocía y de repente pensé que de ti me enamoraría. Caminando por las calles me vi en ese instante en el cual estabas a mi lado y sentí que me besabas. Y caminando por las calles no hallé ninguna respuesta; solo el calor de la brisa me reconforta y me alienta y al final de la travesía saqué esta conclusión: que todo era un espejismo en mi imaginación.

11


EDUARDO FERRERO DE LUCAS Es peor no llorar

E

s peor no llorar. Es peor no llorar y dejar que la sequedad de tus ojos afecte a tu caminar. Dejar que se escurra el vacío lacrimal mentón abajo. Es peor no llorar. Resulta pesadamente lánguido aullar en una cálida larga noche sin siquiera gimotear. Es peor [sin duda] no llorar. No llorar implica encadenarse a lo que nos niega nuestra personalidad. Y con gafas no empañadas el enmudecimiento engaña Y creerse inmortales para acabar cual normales Es peor el no llorar. Hablo aquí de rincones, de locura militar, de mantener esos ficticios galones. Hablo aquí de no naufragar Tragando saliva y dolores. Es peor el no llorar.

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Mordedura en alabastro ha quedado bien grabada. Retorcidamente despistar mirando hacia otro lado buscando una fortaleza fugaz. Es peor no llorar Nada dejará en mí rastro. Ni maleza, ni sonrisas, ni la verdad. Ni las guerras, ni alegrías, ni siquiera la soledad. Evito, maldigo, contengo la magia mía No se me escurre por el mirar. Te aseguro, lectora compulsiva, que ni una sola gota verás. No sé cuánto esto me ahoga Descubrir la luna llena a veces agota la paz Siento seguir mis raíces Sin duda es peor no llorar.

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LUCÍA GONZÁLEZ ACERA

Magia

M

e gusta hacer magia Esa magia que surge De tu música y mis palabras Que enamora a cada instante Que ilusiona en un segundo Y emociona desde dentro. Me gusta hacer magia Esa magia que surge En el teatro Hablando y vestida con trapos Que llena tu sonrisa Cada vez que me miras Y me hace sentir viva. Me gusta hacer magia Esa magia construida con la voz Con tus ojos y los míos, Con mis sueños y los tuyos, Con Poesía.

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JENNIFER GARCÍA CARRIZO Nobody

E

mpecemos por el principio. Todo era perfecto, como cuando éramos dos y cada uno con sus defectos. Sigamos en círculos hacía el centro. Todo está perfecto, como cuando tú me amabas y recorrías mi triste espalda entre plumas y dulces baladas. Nadie dijo que fuera fácil. Todo será perfecto, como el firmamento desgastando todo mi tiempo sobre el frío y eterno cemento.

El poeta

L

a sangre en las hojas pudre un cadáver exquisito. El poder de las almas recorre tus tanques. No es más que poesía que nos deja ser libres un segundo aún marchito… Apenas, un instante

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CARLOS VARELA FERNÁNDEZ I

H

ay veces en las que no puedo soportar el dolor, y otras en las que la garganta se me retuerce y se ahoga en un hondo gemido. Otras veces, mis ojos desgarran lágrimas sucias y ásperas, y otras más, el frío tacto del cuchillo besa mi piel marmórea y fría. Él quiere que brote la sangre. Pero hace ya mucho tiempo que la sangre huyó de mi cuerpo. Quisiste irte, y no me dejaste acompañarte. No me hace falta una guía, ni gasolina, ni siquiera cinco papeles en el bolsillo. Me hacen falta tus besos de cuervo. Así que espérame. Por favor. Pum.

II

D

erroché los primeros pétalos de mi flor enviando letras con alas rotas y ojos sucios a las puertas del Infierno que algún día moraré.

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En la pesadumbre de la escondida noche, sellaba mi sentencia entre hojas y lágrimas de tinta, apuñalando la bandera blanca que flotaba sobre aquel velero bergantín. Cientos y cientos de palabras volaron con mis suspiros, sin chaquetas amarillas ni pistolas prestadas, enviadas sin descanso a aquella remota madriguera humana en la que un día se firmó mi perdición. Ahora agonizo, marmóreo y frío, como un cuchillo sin sangre, como un sueño sin monstruos, como un corazón sin amor. Pero no fue culpa mía. Nadie me dijo entonces que las cartas que enviaba entre plenilunio y luna nueva llegaban a las ramas cristalinas del árbol de la Melancolía. Y un mal día, Melancolía atravesó mi corazón con una aguja negra y brillante y clavó nuestros corazones, juntos, aún palpitantes, en el frío aliento de su camisa.

III

L

as nubes silbaban en mis oídos una lenta letanía de latidos candentes que se aferraban a mis entrañas como chillos pálidos y afilados.

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La historia de Daniel Sorel me contaban, con su blanquecino tul-tul de aquel cuadro de Degas, alumbrando lentos acordes como polillas de polvo y música. Daniel tenía un muñeco desde que sus dientes dieron fruto. Pero sus padres odiaban los muñecos, así que Daniel construyó un castillo de naipes y lo escondió dentro. Cuando empezó a vestir zapatos y uniforme, Daniel construyó un castillo de naipes y lo escondió dentro. Cuando el pelo tomó su suave piel anaranjada, y su garganta se cerró en un tierno ronquido, Daniel construyó un castillo de naipes y lo escondió dentro. Cuando cambió piernas por neumáticos, y comenzó a pensar en buscar una llama bajo la que refugiarse por el resto de sus días, Daniel construyó un castillo de naipes y lo escondió dentro. Y todas las mañanas, frente al paisaje crispado de las nubes de algodón, Daniel pensaba: “algún día te sacaré de ahí y te mostraré al mundo, y entonces los girasoles y los azahares nunca dejarán de brillar”. Pero un día salió de su casa y, frente al lucero del tráfico, faro de los neumáticos, un camión aplastó sus labios y cerró sus ojos. Y el muñeco murió, ciego y destrozado, dentro del castillo de naipes.

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ADRIÁN GARCÍA CARRIZO Peter Pan…de nuevo

E

n el país de nunca jamás, mi Campanilla, mi princesa etimológica, se disputa sobre insonorizados recuerdos de garfios indiscretos que guardan el estruendo de bombas de etanol y metralla de cristales de sal. Ríos de agua de mar destrozan mis mejillas. Impulsos eléctricos muerden cada eterna madrugada. Descubro senderos descubiertos, miro las estrellas que nos miraron, sueño con lo que soñamos y muero por abrazos de gominola. Quiero volver, pero… ya no soy ese niño, el tiempo ha pasado. Dejarlo todo atrás no es para mí. Buenas noches.

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PATRICIA VERGARA GONZÁLEZ

Hasta nunca, sueños

H

oy, en esta mañana, ahora al mirar por la ventana, puedo ver unos sueños huyendo, asustados, confundiéndose, una vez más, entre la blanca masa de nubes. Cambian su forma, su intensidad. Se cubren de indiferencia, Ven, doloridos, pasar el tiempo a través de mis ojos, que comienzan a inundarse de lágrimas, lágrimas de esperanza que caen pesadas, como si llevaran dentro algo, como si, por un momento, se pudieran ver ilusiones mojando el papel, que, tal vez, esté ya demasiado húmedo. Pero qué más da, si soy un punto diminuto aquí, No sé bien dónde en el inmenso espacio. ¿Podría alguien oír lo que pienso? Y si es así ¿Encontrará risa o llanto? Si no, serán reflexiones perdidas, enviadas, de nuevo, a aquel lugar perdido al que llaman olvido.

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ELENA DE LA VEGA VILLANUEVA Juguemos

J

uguemos a mentir, a engañar. Juguemos a devolver los golpes que nos dan, a reír, a llorar, a gritar y a cantar. Juguemos a reírnos de los demás, a burlarnos de lo que sienten. Juguemos a ser irónicos, tímidos, extrovertidos, crueles, optimistas… Juguemos a hacernos los tontos, a disimular, a sonreír cuando deberíamos llorar. Juguemos a un toma y daca, a decir amistad donde solo hay indiferencia. Juguemos.

Huir ya no tiene sentido

V

acía. Podrida. Vendida sin antes ser comprada. Cobarde. Condenada y verdugo. Desconfiada. Dura. Reina de tierra de nadie. Incomprensible. Traicionada sin haber sido jamás traidora. Amarga. Fuerte por fuera, sensible por dentro. Engañada. Perdida con grandes dificultades para ser encontrada. Áspera. Destrozada, cual juguete roto. Sincera. Vencida en la primera batalla. Desagradable. Siempre triste, siempre pareciendo contenta. Realista. Alejada de la felicidad antes de tan siquiera probarla. Perdona pero no olvida. Fría. Temerosa y temida. Guiada por la rabia. Independiente. Sin orgullo ni sed de venganza. Amante de la soledad. Baja de autoestima. Racional. Incapaz de estar enamorada.

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CARMEN REIVELO DÍEZ Árboles de la vida

E

l paseo cercado por los árboles es una reunión social de marionetas ahorcadas por el corazón, colgando de las ramas.

Desde entonces, a medianoche, las marionetas se descuelgan con cuidado de los dedos y se van sin hacer ruido.

Las ramas, que son como repulsivos dedos saliendo de un brazo delgado, se agitan al compás de un viento mudo.

De madrugada regresan a sus árboles. vuelven felices, con los hilos rotos y el corazón cosido.

Luego alguien devuelve la voz al viento y enseña a las marionetas a jugar con la vida.

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CLAUDIA ALONSO GONZÁLEZ Abecedario del amor

A

ti mi amor te digo, Ante todo este sufrimiento que hemos vivido, Bajo las presiones y el dolor que hemos sufrido, Con los malos y buenos momentos, Contra toda la gente que se interpuso entre nosotros, De tal manera que casi nos rompen, Desde el principio y el fin te digo, En este momento, Entre tus brazos fuertes y cariñosos, Hacia tu corazón que espero que llegue, Hasta el fin de nuestras vidas, Para que siempre lo recuerdes, Por el amor y cariño que te ofrezco, Según pase el tiempo, Si fuera juntos o no, Sobre las nubes de las montañas, Tras los árboles que nos rodeaban. Siempre te tendré en mi corazón, amor

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ÁNGELA VANESSA CARDONA ORJUELA Si me dieran la oportunidad Si la vida me diera la oportunidad de volver a nacer, cometería los mismos errores, tendría de nuevo las mismas ilusiones, me quejaría otra vez por los mismos dolores, tomaría, sin duda alguna, las mismas decisiones; esas que hoy tienen de pie a esta imbécil soñadora que sigue pensando que la luna es de queso y que los males pertenecen a la caja de Pandora. Lo peor es que sigo en busca de una ciudad dulce y lo único que encuentro es un despertar vacío, frío y melancólico, que me da ansias de volver a la cama y aventurarme en mi mundo de fantasía tratando de privarme de una sociedad en guerra, de ignorancia vacía, repleta de hipocresía, solo compuesta de palabrerías, mentiras y más porquerías. Perdón por no querer vivir en una cruel sociedad y también por no querer adecuarme a un ideal. Lo que pasa es que no quiero ser una esclava más de la humanidad.

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CECILIA HERRERO GARMENDIA Lágrimas

¿Q

ué es eso que cae de tus ojos?

Son verdes y azules, también blancas y negras, a veces transparentes. ¿Por qué, cuando más triste está tu alma, tus ojos se inundan de un néctar que se derrama por tus mejillas? Cuando las miro puedo ver tu dolor, pero también tu alegría. Puedo ver que tus lágrimas también caen por los ojos de un niño de un pueblo perdido de África. Puedo ver que sus lágrimas son tan bellas como las tuyas. Puedo ver que él también llora al ver una nostálgica puesta de sol; la misma por la que caen tus lágrimas, la misma por la que caen las mías.

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GEORGIANA SUTA Lazos de amistad

A

sí, como en un lago cristalino, me reflejo en tu amistad.

Todo el cariño que te doy, tú, de alguna manera, también me lo das. Yo te entrego mi amistad y tú mirada limpia, transparente, me acaricia. Si te regalo un abrazo cuando estás mal, tú, con tu sonrisa, me premias. Así, como en un lago cristalino, de tu mirada yo recibo la ternura con la que sueño. Y el amor que te doy es y será eterno.

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JAVIER LLAMAZARES SALAS Sensaciones

M

e miro, no veo nada, miro a mi alrededor, el espacio transmite sensaciones que medito. Una niña asustada que cree que la tierra es su perfecta aliada. Una abuela sabia a la que el mundo le ha tratado con rabia. O un hombre fuerte y vital al que según le hablan, te mira, y empieza a llorar. Dos espíritus libres que imaginan su destino. Los veo, y pienso en el futuro, la imaginación arreglará nuestro mundo.

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CELIA RODRÍGUEZ LÓPEZ Estaciones

R

ecuerdos, es lo único que queda en mi mente. Recordarte, es lo que yo querría para siempre.

En verano, tu sonrisa brilla más que el sol Y en la playa tan alegres los dos. En primavera, deshojando una delicada flor Pienso en ti y la alegría invade mi corazón.

En otoño, mientras las hojas caen al suelo tú estás conmigo, siempre a mi lado. En invierno, cuando todo está nevado, blanco, Tú le das un toque de calor y lo vuelves cálido. Recordarte para siempre Es lo único que queda en mi mente.

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JULIO JUAN ÁLVAREZ BLANCO No te vayas

¿P

or qué te vas de mi corazón, por qué te vas con ese mozarrón? No te vayas, mi amor. Sin ti, ¿qué haría yo? Acaso porque soy pequeño o no tengo fuerza alguna; lo importante no es eso sino el cariño que te tengo. Pues como yo te sigo amando Aquí sigo esperando tu regresar, me hago ilusiones al esperarte en mi hogar. Ya veo que no vienes, que no regresarás, Pues te digo, sinceramente que buena suerte con ese chaval.

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CLARA MARIÑO PEÑA Besos dulces

¿H

ay algo mejor que un beso? Besos de chocolate, besos de fresa. Miles de frases sin palabras. En la playa, en el campo, ¡no importa el lugar!

¿Hay algo mejor que un beso? Cada beso es una historia, un cuento por descubrir. Para animar, para consolar, para amar. Son el ingrediente perfecto para un buen batido de abrazos. ¿Hay algo mejor que un beso? Cariñosos, tristes, nostálgicos. Dulces y amargos. Besos bajo la lluvia, o bajo ardientes soles. ¿Hay algo mejor que un beso?

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JAIME MARTÍNEZ GUNDÍN Ángel de la guarda

U

n niño dormido, con su ángel al lado. Para no despertarlo, una nana cantando.

El niño duerme, duerme sin parar, porque el ángel despierto, le cuidará. Quizá lo que soñaba, quizá lo que pensó, el niño de la cama sin más, se cayó. El ángel al recogerlo, al niño despertó. Pero con el corriendo a la cama volvió.

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MARTA MILLER PONCELAS ¿Qué es amor?

A

mor es un caminante que no cesa de andar, aunque el camino se vuelva inseguro, estrecho, fatal. Eso es amor.

Amor son dos manos que al acariciar, aunque frágiles y delicadas, crean una inmensa ternura en su suave deslizar. Eso es amor. Amor es el mar en constante lucha con la tempestad, aunque hermoso, cual nadie más, posee una fuerza invencible, imposible dominar. Eso es amor. Amor es un libro lleno de hojas por escribir aunque algunas llenas de dolor y sufrimiento, otras de bellos momentos para recordar. Eso es amor. Amor somos tú y yo, aunque distintos, un mismo sentimiento, una misma identidad. Eso es amor.

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MARÍA FERNÁNDEZ LUENYA Retazos leoneses

L

obos y osos, truchas saltando en los ríos. Flores moradas de brezo lloran rocío. Robles y hayas, centenarios tejos. Zapatitos amarillos cubren los suelos.

Humildes pastores recorren los puertos, gentiles labradores aran sus huertos. Manos recias arañan la tierra. ¡Todo se tiñe de negro! Fríos inviernos junto a la lumbre, ardientes veranos trabajando al sol. Las campanas repican, ¡llaman a la procesión! Así Así Así Así

la pienso. la sueño. es mi tierra. es la montaña de León.

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RAÚL VACAS POLO Curso práctico de lectura interactiva

B Si Si Si Si

ienvenido al Servicio Internacional de Poesía Interactiva:

desea desea desea desea

leer un poema de amor pulse la tecla número 2. leer un poema triste pulse la tecla número 3. llorar amargamente pulse la tecla número 0. tan solo suicidarse, pulse el gatillo de una Magnum.

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Si desea un poema de risa escríbalo usted mismo por favor y si no desea nada pulse la tecla número 4 hasta que explote. Después de la señal puede hacer la selección: Pi. El número marcado no existe. Por sobrecarga en la red rogamos vuelva a marcar dentro de cinco minutos. Son las 5 horas 25 minutos treinta y siete segundos treinta y ocho treinta y nueve. Le habla la unidad 5.

Publicado en el libro Proceso de amor (Amarú Ediciones) y en la antología Efectos secundarios (Editorial Anaya, Colección “Otros espacios”)

En mis manos

E

n mis manos te traigo de pan la hogaza, esta noche no arraigo sin ti en la plaza. En mis manos te guardo mudas caricias; si me esperas y tardo, malas noticias. En mis manos te llevo cantos del río y en tus brazos me atrevo a temblar de frío.

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En mis manos hay juntas dos cicatrices, algo malo barruntas que no me dices. En mis manos escondo vida y fortuna y en un pozo sin fondo brilla la luna.

Alimentando lluvias (inĂŠdito)

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Palabras (sin alcohol) para Sandra

Q

uerida Sandra dos puntos ¿qué tal la mañana? Te escribo muy des pa cio, des pa ci to, con la cabeza llena de chinchetas y de olas. Te escribo muy des pa cio por que me tiem bla el pul so (el corazón también), porque al abrir los ojos te recordé en mis brazos, porque te vi en un sueño con buzones, porque te vi de espaldas a luna, aprendiendo a besar, porque te vi con los ojitos chicos y encendidos, repletos de preguntas. Y recordé tus manos frías uf y tu piel mojada como un sueño y tu perfume de pravia y tu sonrisa de anís y tu mirada hermosa y asustada, profunda como un beso y yo no sé qué hacer, querida Sandra, te extraño mucho. ¡Estabas tan hermosa y nos quisimos tanto! ¿Qué tal la tarde?, ¿también tienes ortigas en el pecho?, ¿también estás clavada a los recuerdos como una mariposa?, ¿también a ti te derrumbó la ausencia?

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No sé, querida Sandra, por qué te prometí la luna, por qué te dije tantas cosas, por qué ensucié tus labios con alcohol, por qué fui tan feliz, tan imprudente.

No sé qué hacer, mi dulce Sandra, no quiero herirte. Los dos bebimos tú lo sabes, nos atrapó la noche y nos atamos juntos en un beso en

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dos en tres en mil y me enredé en tus ojos pintaditos y me colé en tu piel de albaricoque, (nos vieron tus vecinas) y me empeñé en saber si me querías. Y entonces llegó la mañana y desnudamos los ojos y compartimos el chorrito de aquella fuente con el agua helada uf y paseamos des pa cio, des pa ci to y nos repartimos el frío que era psicológico y luego te dije adiós y ahora te extraño y creo que te quiero, pero bebimos mucho ya lo sabes y yo no sé si hicimos bien, querida Sandra, no sé si he de quererte, no sé qué hacer ni qué decirte. Por eso te escribo, Sandra, te escribo muy des pa cio, des pa ci to con la cabeza llena de chinchetas y de olas que van que vienen que van que vienen

Proceso de amor (Amarú Ediciones)

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Cartas

S

eñor concejal te amo Irma me dirijo a usted y aunque tus ojos no vigilen mis pasos para informarle que te amo de igual manera después de conocer las cifras y estoy dispuesto a quererte de todos estos años de gestión y a no olvidarte nunca no estoy nada de acuerdo y a quererte más con usted con el corazón y por eso le escribo muchos besos Irma adiós señor concejal un beso atentamente en los labios a dos de marzo mi pequeña Irma de mil novecientos adiós noventa y seis

Consumir preferentemente (Editorial Anaya, Colección “Otros espacios”)

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Si pudiera

S

i pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos, nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá del olvido. Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros limpios en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo. Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo y renovar tu carne tras el baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo, para hacerte cosquillas, para amarte dos horas. Si pudiera recordar tus pechos con sabor a frutas y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro, pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme en tus abrazos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos. Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan los viejos, olvidara los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si

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una noche cualquiera me tirara a tus muslos como un ave de presa. Si pudiera tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en lo más alto.

Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa, si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera algún día.

Al fondo a la derecha (Obra Social de Caja Duero)

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calisto@yahoo.es

M

i querida Melibea: Permitidme, mi señora (hoy que la luna está llena) trepar por vuestra melena hasta verla en buena hora. Y si el tiempo nos demora perdidos en las miradas y probando a dentelladas la carne de nuestros labios, sabed que es cosa de sabios soñar en las madrugadas. Empapad bien en saliva la pluma de algún halcón y escribid (de corazón) vuestra sonrisa furtiva en la piel de una misiva, que yo habré de contestaros sin tiempo para alabaros con la sangre de mis ojos, pues todo en mí son antojos cuando se trata de amaros. Huid de vuestro pasado, desechad cualquier herencia, no atendáis a la conciencia ni a la muerte ni al pecado y volad hasta mi lado. Salid de vuestra rutina,

descended con la neblina por alguna enredadera y entrad a la primavera con la carne de gallina. 43


Llenad el amor de escombros y huid hasta la alameda, que os amarĂŠ lo que pueda desde los pies a los hombros. Salid de vuestros asombros que el amor es traicionero, pues si gozasteis primero sufrirĂŠis despuĂŠs castigo.

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Atended esto que digo: os quiero, mi bien, os quiero. Y por si acaso el temor os turba por el camino pensad que es frío el destino cuando se llega el dolor. Traed hasta aquí el color de vuestros ojos leopardo y si acaso yo me tardo, aguardadme, yo os lo ruego, pues en materia de fuego, sin vuestro amor yo no ardo. Sabed que yo no os engaño, que es amor lo que me ciega, que el destino a veces juega y la pasión no hace daño. No me juzguéis un extraño y acudid hasta mi puerta pues la noche está despierta y os diré, mi bien, que os amo. Escuchad este reclamo y haced vuestra tal oferta. Pero si acaso dudáis de lo que aquí yo os sugiero no queméis el avispero del amor que me negáis. ¡Oh dulces sueños que estáis en lo alto de mi pena, deshaced vuestra cadena, y apartad de mí el temor pues si me niega el amor a la muerte me condena!

Esto y ESO (Editorial Edelvives, Colección Alandar)

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Por tus huesos

D

éjame acariciarte el parietal, anudar tu pulsera al escafoides, ponerte algún pendiente en el mastoides, embriagarme de ti hasta mi nasal y así podré sentir tu temporal y olerte hasta romperme el esfenoides. Puedes llorar sobre mi coracoides y franquearme un beso en el frontal. Tu amor se agazapó fuerte en mi horquilla y aguarda a galopar sobre mi isquión al ritmo y al compás de la canilla. Y déjame bailar con tu ilión, modelar tu perfil en mi costilla, rozar en cada abrazo tu esternón.

Esto y ESO (Editorial Edelvives, Colección Alandar)

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Tu novia y las abejas

P

ara ser el primero junto a su reja y decirle un te quiero y alguna queja, fuese yo abeja. Para ser picadura cuando la bese y preĂąar su cintura si ella quisiese, abeja fuese. Para endulzar sus huesos en cada espera y colmarla de besos en primavera, yo abeja fuera.

Alimentando lluvias (inĂŠdito)

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Guía Campsa del infierno

S

aldré al atardecer, cuando las nubes apacigüen su tormenta y vuelvan los tractores y el recuerdo. Iré despacio, como siempre, hasta tus ojos. Dejaré en la autopista la premura y el deseo indomable de mis labios para amarte sin prisas ni señales. Huiré por el camino comarcal del ruido de los trailers del pasado. Pararé junto a un árbol para amarte y decirte al oído que te quiero. Llegaré por las curvas de los días hasta la última certeza, amor. No haré jamás el stop de la muerte.

Paraísos del infierno (antología), Taller Tertulia Atril, Colección “Gárgola”

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Borrachos, go home

S

ólo nos queda recoger los abrigos y los cadáveres tristes y salir de puntillas a la noche. Después recordaremos nuestros ojos y la electricidad y tus mejillas tiernas y el ruido de los vasos. Y porque tú no te vayas me beberé la luna en dos segundos, pasearé a tu lado sin hablarte, rebañaré los bordes de tus labios y escarbaremos el mar y nuestra ropa. Sólo nos queda en esta noche una canción de cuna un calendario roto, una mentira más y veinte duros para arreglar el mundo antes del lunes. Sólo nos queda tu tabaco de pipa y un papel, y un poema en barbecho, y una guerra en Kosovo, y una deuda en tu cama, y una bomba en el pecho, y una sed repetida y un sueño sin hinchar. Pero nada me importa si me quedo contigo, mirándote nublado, recorriéndote loco y dactilar, arrimado a tu blusa y a tus pendientes azules y a tu vida, llenándome de ti, llorándote, aprendiéndote, mojándote, mientras miramos el cielo sin brillantina alguna, mientras contamos balcones

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y cigüeñas dormidas y pistachos.

Sólo nos queda una pared sin estrenar y y y y

una pregunta una ambulancia negra por las calles una lata de alubias, el zumo de naranja de las sirenas.

Pero nada me importa, como antes, si te llamo despacio, sin sufijos, si te aprieto la angustia con el dedo meñique y te borro los labios con mis besos oscuros. Y así, después de apalabrar los bares y caminar torcidos te llevaré a buscar en la basura, te llevaré a soñar en los cajeros y a gritar en las plazas sin farolas hasta que llueva a plazos. Sólo nos queda en esta noche un charco sin abrir y tu portal sin ascensor y sin bombillas y tus pecas impares y la guerra de Kósovo y una deuda en tu cama y una bomba en el pecho y una buena disculpa cuando llegue a mi casa y te sueñe descalzo. Pero nada me importa si me dices tu nombre, si me enseñas tus uñas, si te quitas la falda, si te quedas conmigo.

Proceso de amor (Amarú Ediciones)

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Vademecum

A

rdine, Alugelibys, Aspirina, Ornade, Frenadol, Polaramine, Feldene, Mucorama, Betadine, Bio-Hubber, Oralsone, Buscapina, Prozac, Celestoderm, Maxicilina, Septrín, Cefalexgobens, Augmentine, Saldeva, Ferromorgens, Oraldine, Vaspit, Oftalmolosa, Biodramina, Isdinium, Hibitane, Nolotil, Fluidasa, Termalgin, Rinofrenal, Orudis, Tanakene, Clamoxyl. Adiro, Conductasa, Senioral, Profer, Optalidón, Gelocatil, Zantac, Aureomicina y Hemoal.

Consumir preferentemente (Editorial Anaya, Colección “Otros espacios”)

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Post-it

P

erdón por el amor que a veces no se darte y se evapora. Perdón por recordarte que el silencio existe, que la mentira es un artículo de moda, que tus lágrimas son lluvia destilada. Perdón por enredarme en el ovillo del orgullo y descuidar la calma y la ternura. Perdón por no encontrar la frase exacta que nos salve del frío y la tristeza. Perdón por destapar el tarro de los miedos y dejar que aleteen en tus ojos. Perdón por no creer en el mercurio y en los puzzles, por los condicionales simples y compuestos, por el amor de encargo, por el miedo al presente y al futuro, por no traer el pan esta mañana, por olvidar el día de tu cumpleaños, por soñar a escondidas. Perdón por no llamar a tiempo. Perdón por levantar el tono. Perdón por mi descuido y mi torpeza. Perdón por no decir perdón.

Consumir preferentemente (Editorial Anaya, Colección “Otros espacios”)

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Canción de cama

D

espués del humo y de la noche oscura, de tus ojos sin mar, desordenados. Después de eyacular nuestros pecados y echar el corazón a la basura.

Después de confiar en la ternura y de dormirnos juntos y arropados. Después de probar suerte con los dados y de apostarlo todo a la locura. Después de hablar y precintar tu cama, de tender nuestros sueños a secar. Después de conocernos en pijama, de conjugar de nuevo el verbo amar. Después de sofocar la última llama.

Uno solo (Inédito)

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Nada y todo a Pepe Hierro

E

n el principio tal vez fue la nada: un hombre, una mujer, la vida, todo, el árbol de la muerte y, sobre todo, las huellas de regreso, el tiempo, nada. Tal vez en el final sea la nada -incógnita y excusa para todo-, la que venza al amor después de todo e imponga su memoria blanca. De nada sirve que el olvido administre todo lo que el hombre sueña en vano. De nada el corazón, la suerte y, pese a todo, la carne amarillenta de la nada. De Dios no quiero nada, de ti todo. Aquí tienes mi piel. Gracias. De nada.

Uno solo (Inédito)

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ÍNDICE PÁG. JULIA CONEJO ALONSO Mundo playmobil/ Subasta de ojos/ ……….……...5-6 Cuentas / Sueños …………………………….….7-8 AURORA SUÁREZ RODRÍGUEZ. El armario de los fracasos/ En la luna …………..9-10 ELENA FERRERO DE LUCAS Caminando por laas calles ……………………...…11 EDUARDO FERRERO DE LUCAS Es peor no llorar …………………………….…12-13 LUCÍA GONZÁLEZ ACERA Magia ……………………………………………...14 JENNIFER GARCÍA CARRIZO Nobody / El poeta…………….………………..…..15 CARLOS VARELA FERNÁNDEZ I, II yIII …………………………………….......16-18 PATRICIA VERGARA GONZÁLEZ Hasta siempre, sueños ……………………………19 ADRIÁN GARCÍA CARRIZO Peter Pan…de nuevo ………………………...….20 ELENA DE LA VEGA VILLANUEVA Juguemos /Huir ya no tiene sentido ……..………21 CARMEN REIVELO DÍEZ Árboles de la vida ………………………………..22 CLAUDIA ALONSO GONZÁLEZ Abecedario del amor ………………….…………..23 ÁNGELA VANESSA CARDONA ORJUELA Si me dieran la oportunidad ……………….….…24 CECILIA HERRERO GARMENDIA Lágrimas………………………………………….25 GEORGIANA SUTA Lazos de amistad…………………………………26 JAVIER LLAMAZARES SALAS Sensaciones..…………………………….…………27

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CELIA RODRÍGUEZ LÓPEZ Estaciones..…………………………………….…….…..28 JULIO JUAN ALVAREZ BLANCO No te vayas…..…………………………...…….……….29 CLARA MARINO PEÑA Besos dulces...…………………………………….…..…30 JAIME MARTÍNEZ GUNDÍN Ángel de la guarda……………………………..……...….31 MARTA MILLER PONCELAS ¿Qué es amor? …………………………………...….….32 MARÍA FERNÁNDEZ LUENYA Retazos leoneses..………………………………..……33

RAÚL VACAS POLO Curso práctico de lectura interactiva…………………..…34 En mis manos……………………….…….……...…..35-36 Palabras (sin alcohol) para Sandra…………………..37-39 Carta….………………………………………………...40 Si pudiera……………………….….……………….41-42 calisto@yahoo.es………………………….……….43-45 Por tus huesos……………………………………...….46 Tu novia y las abejas………………………….…..…..47 Guía Campsa del infierno……………………….……48 Borrachos, go home …………………………….….49-50 Vademecum / Post-it ……………………………….51-52 Canción de cama / Nada y todo…………..….…..53-54

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Si alguien llama a tu puerta, amiga mía, Y algo en tu sangre late y no reposa Y en su tallo de agua, temblorosa La fuente es una líquida armonía. Si alguien llama a tu puerta y todavía Te queda tiempo para ser hermosa Y cabe todo abril en una rosa Y por la rosa se desangra el día. Si alguien llama a tu puerta una mañana, Sonora de palomas y campanas Y aún crees en el dolor y en la poesía; Si aún la vida es verdad y el verso existe, Si alguien llama a tu puerta y estás triste, Abre, que es el amor, amiga mía.

Gabriel García Márquez

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Este ejemplar se acabó de imprimir el día 19 de abril de 2014. Aurora Suárez y Juan Ignacio Sánchez estuvieron al cuidado de la edición, no venal, que consta de 130 ejemplares numerados a mano.

Ejemplar n.º_____

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Cuadernillo 2014 poesía