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las alcublas Boletín informativo de La Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA) - nº 5 agosto 2010

EL CICLO DEL TRIGO, LA SIEGA


las

alcublas Nº 5. II Época. AGOSTO 2010

SUMARIO

Editorial ......................................2 la historia forma parte del futuro........3 El trigo en alcublas. Siglos XVII y XVIII ..4 La escasez de trigo. Siglos XVII y XVIII...5 Otras actividades en torno al trigo.......6 El origen de los molinos de alcublas ....7 Del trigo al pan, un proceso familiar ...8 Para trillar, eras. Las eras de Alcublas ..9 diario de abordo: las actividades .......10 la siega (papa, yo queria segar) ........11 Textos: ACLA Fotografias: Serafin Martinez, Alejandro Latorre, Alicia Garrigó, Rafa Casaña, José Luís Alcaide Diseño: J. Blanco

ACLA

EDITORIAL La Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA) se viste de fiesta para celebrar con y por Alcublas un verano más de sol y de luz. Nuestras actividades están diseñadas y pensadas para que Alcublas alcance en un futuro la relevancia que se merece y para ello solo nos queda ir paso a paso, abriendo camino en nuestra historia, desde el recuerdo vivo y el sentimiento alcublano. Nuestra asociación trabaja en un despacho de su sede o bien en el campo, en el monte, tropezando con la flora y la fauna alcublanas, conociendo cada huella que el hombre ha legado a nuestra tierra: carrilás, neveros, mojones, arquitectura en piedra seca… ACLA ha descubierto rincones donde nuestros gallipatos crecen y se reproducen. Para ello, hemos desbrozado sendas y marcado caminos que después otros podrán disfrutar, con sus familiares y amigos. Hemos visitado pueblos y hemos compartido actividades con otros colectivos, y lo hemos realizado disfrutando, pensando, escribiendo, narrando, leyendo, escuchando, fotografiando, midiendo, pero sobretodo sintiendo que Alcublas, pueblo amable, acogedor, en un entorno sano y rural entrañable, sea reconocida en lo que vale. Estamos haciendo “ruta“ por un paisaje rural que queremos, pero aún nos falta algo: TÚ ¿te apuntas? ACLA te abre sus puertas, TE ESPERAMOS.

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La historia forma parte del futuro En nuestro Boletín de enero de 2009 incluíamos un artículo que se titulaba “La Historia no sólo está en los libros”, en el cual hablábamos sobre esa otra historia más cotidiana y cercana en el tiempo a la que apenas prestamos atención y que sin embargo para las nuevas generaciones es algo muy, muy lejano y prácticamente desconocido. En años anteriores la manera elegida para mantener viva la memoria de parte de esta historia fue realizar sendas exposiciones sobre la Colonia Alcublana y sobre las Horchateras de Alcublas, que nos acercaban la realidad social de los alcublanos y alcublanas durante parte del siglo XX. Cuando después del verano pasado empezamos a diseñar la actividad para el 2010 decidimos sin embargo trabajar en otra línea, rompiendo un poco la dinámica de exposiciones, encarando un proyecto ambicioso en el que además se buscaba involucrar, como ha sido siempre en casi todas nuestras actividades, a colectivos ajenos a ACLA.

Recrear el Ciclo del Trigo fue una idea que nació dirigida básicamente a los niños tras constatar que la mayoría de ellos no había tenido en sus manos un puñado de granos de trigo y que, a pesar de que la huella del trigo está presente en numerosos rincones de nuestro pueblo –los pajares, las eras, los “rulos” de piedra de las eras, los Molinos, el antiguo granero de los monjes de Valdecristo, los hornos…-, muchos de ellos desconocían los pormenores del proceso por el cual un grano llega a convertirse en espiga y una espiga acaba convertida en harina con la que amasar y cocer un pan. Afortunadamente la idea fue muy bien acogida por todos aquellos que podían conseguir que fuese una realidad, que asumieron junto a nosotros su parcela de responsabilidad en este proyecto cuya finalidad es claramente didáctica, pero que si destaca por algo es por estar desarrollado con todo el cariño del mundo: la AMPA (Asoc. de Madres y Padres de Alumnos), la Dirección y todo el profesorado del colegio

de Alcublas, la Asociación el Catxirulo, las Amas de Casa, la Asoc. de Jubilados y otras muchas personas se han volcado para realizar las actividades de este Ciclo del Trigo que también ha despertado el interés de los medios de comunicación, en especial de Canal 9, que están siguiendo las diferentes fases. Lo importante de la experiencia de este año es que nos permite aunar esa recuperación de la memoria histórica de la localidad a través de una actividad económica desaparecida, y al tiempo nos permite trasmitir los valores de respeto por el pasado, por los mayores y por la historia como fuente de enseñanzas. Este no es sólo un proyecto de ACLA, sino que es un proyecto de todos y para todos, pero sobretodo es un proyecto para los niños y niñas de Alcublas, para esos niños que son el futuro de esta localidad, un pueblo que utiliza su pasado para progresar con paso firme hacia el mañana. Este, no lo dudes, es también TÚ proyecto.


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Como complemento a la recreación del CICLO DEL TRIGO hemos pensado que puede resultar interesante conocer algunos detalles sobre el trigo, su cultivo y su consumo en la localidad durante los siglos XVII y XVIII, porque así entenderemos mejor hasta qué punto un cultivo hoy en día desaparecido de la localidad por imperativos de la economía de mercado, influía en prácticamente todos los aspectos de la vida local. José Luís Alcaide Verdés

EL TRIGO EN ALCUBLAS EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII La economía alcublana de los siglos XVII y XVIII se basaba, casi totalmente, en la agricultura y la ganadería, actividades en las cuales existía un fuerte componente de autoabastecimiento. Precisamente por esa orientación el principal cultivo era el de los cereales, básicamente trigo y cebada, seguido del cultivo de la vid, cultivo este último en el que además existía un importante componente comercial. Aunque mucho menos extendido que los anteriores existía también el cultivo de algarrobos y olivos, localizado en el término de Liria, de clima más suave y, finalmente, se cultivaba nogales, almendros y otros frutales, aunque plantados siempre de forma dispersa y en muy poca cantidad. A estos árboles habría que añadir las higueras, cuya plantación comenzó a ser abundante desde la segunda mitad del siglo XVIII, posibilitando la aparición, ya en el siglo XIX, de una elevada producción de higos que, una vez secos, se destinaban a la comercialización. Se trataba de una agricultura de secano de tipo extensivo, caracterizada técnicamente por la práctica generalizada del barbecho y la roza en las tierras de cereales, por el uso limitado de abonos y por la utilización de las caballerías como animales de labor. En sus “Observaciones .....” Cavanilles nos da noticia sobre la práctica del barbecho cuando al hablar de Alpuente, La Yesa, Andilla y las Alcublas indica que, salvo algunas viñas, “ todo lo demás son eriales o sembrados, cuyos campos descansan un año entero desde que dieron la cosecha para reparar las pérdidas y fructificar después de este descanso “.

Elemento básico en la alimentación de la época, al trigo se dedicaba aproximadamente la mitad de la tierra cultivada; en el año 1738 suponía, junto con la cebada y otros cereales, el 76 % de los cultivos, hecho que nos indica la enorme dependencia de la sociedad respecto a este cereal. Es precisamente por esa dependencia por lo que el trigo es el cultivo en el que mejor se refleja la fragilidad de la economía alcublana. A través de diferentes acuerdos de las autoridades de la villa nos es posible conocer algunos de los años en los que hubo malas cosechas, así como los mecanismos utilizados para intentar evitar la aparición de crisis de subsistencias o, al menos, paliar sus efectos. Los periodos en los que se sucedieron malas cosechas durante varios años, son los comprendidos entre 1628-1632, 1635-1637, 16441652, 1763-1768 y 1777-1780. En el mejor de los casos, los efectos de una mala cosecha podían paliarse mediante el recurso a los excedentes de trigo de la cosecha anterior, pero si esta había sido mala o los excedentes escasos era necesario recurrir a la compra en otras villas, compra que no siempre resultaba fácil, ya que si las malas cosechas eran generales nadie estaba dis-

puesto a vender sus excedentes, y en el caso de hacerlo era a unos precios muy elevados. Esta situación se agravaba considerablemente cuando, como en los periodos que hemos señalado, se sucedían varias malas cosechas, traduciéndose estas crisis, casi inmediatamente, en un aumento de la pobreza, un descenso del número de matrimonios y consecuentemente de las concepciones y, en general, en un freno para el desarrollo socioeconómico de la villa. Una economía como la alcublana, basada casi por completo en la agricultura, era una economía frágil cuyo equilibrio podía verse fácilmente alterado por la incidencia de dos malas cosechas consecutivas. La sociedad de la época era consciente de esa fragilidad y de la imposibilidad de enfrentarse con medios humanos a la sequía, el granizo, las heladas o las plagas. Este hecho dio lugar a la aparición del culto a determinados santos y al recurso frecuente a las rogativas, de manera que la economía aparecía ligada en cierta manera a la religión, pudiéndose afirmar que el agricultor vivía con los ojos vueltos hacia el cielo, temeroso de las consecuencias de la tormenta que se acercaba o esperando unas lluvias que nunca llegaban, pero también implorando la ayuda divina para que no se malograse la cosecha.


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LA ESCASEZ DE TRIGO EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII Aunque en ocasiones, como en 1709 ó 1780, años en los que se hicieron procesiones y exorcismos contra la langosta, las plagas eran las responsables de las malas cosechas, las causas más comunes eran el pedrisco y la sequía. Precisamente ésta última era una auténtica obsesión para los agricultores, que se veían impotentes para evitarla. Esa impotencia derivó en la proliferación de las rogativas como único remedio contra la falta de lluvias. En los libros de la Villa aparecen multitud de acuerdos para realizar novenas y rogativas “a María Santíssima para que ruegue a Su Divina Magestad nos dé la lluvia del cielo “(1739), siendo frecuente el recurso a la insaculación para elegir la advocación bajo la cual se realizarían las rogativas a la Virgen, entrando en los sorteos la de la Salud, la del Remedio y la del Rosario. El gran número de acuerdos sobre rogativas podría hacernos pensar, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII, en un clima muy seco; la explicación es sin embargo que se hizo habitual implorar lluvias en cuanto las lluvias de primavera se retrasaban un poco, tal como es posible deducir por la fecha de muchos de los acuerdos adoptados por las autoridades para realizar rogativas. Sobre la efectividad de esta medida para obtener lluvias debemos decir que

muchas veces se realizaban las novenas y a los pocos días llovía, tal como ocurrió en 1674 y 1679, años en los que se acordó realizarlas a finales de abril y en los que se tuvo que suspender la procesión a la Cueva Santa por causa de la lluvia. De todos modos, atribuir estas lluvias a la naturaleza o a la intervención divina es algo que no nos corresponde a nosotros. De todos los remedios para evitar la escasez el mejor era sin duda el acopio de reservas, y para este fin existía, probablemente desde mediados del siglo XVI, un almudín o pósito de la villa. Gestionado por un “almodinero“ nombrado por la villa, el almudín tenía por finalidad asegurar el abastecimiento de trigo a los vecinos en los años de escasez, tanto para la siembra como para la alimentación. Básicamente podríamos decir que el almudín funcionaba como un banco donde los vecinos recibían, previo depósito de una fianza, un préstamo de trigo que debían devolver después de la cosecha con unos determinados intereses por cada cahíz recibido. El almodinero era el encargado de gestionar los préstamos y las devoluciones, llevando la contabilidad de todas las operaciones, mientras que los jurados, y en el siglo XVIII el alcalde ordinario, eran los encargados de asegurar, mediante la compra a otros vecinos o a

otras villas, la existencia de unas reservas suficientes en caso de necesidad. Si un año no se utilizaba la reserva del almudín la villa la renovaba con grano nuevo, vendiendo el viejo a las panaderías, las cuales estaban obligadas, por una cláusula en los contratos de arrendamiento, a comprar el trigo del almudín que la villa les quisiese vender. Con un carácter diferente, aunque en cierto modo complementario del almudín, existían en la villa varias cambras o graneros cuya finalidad era el préstamo de trigo, cebada u ordio. Cada una de estas cambras tenía a su frente a un cambrero nombrado por la villa que las gestionaba. La diferencia de estas cambras con el almudín estribaba en que los cereales eran de los vecinos que querían prestar con intereses, en lugar de ser de la villa. De todos modos cambras y almudín tenían un problema común, que era el retraso en la devolución de los préstamos. Ya en al siglo XVIII, en concreto en el año 1756, tuvo lugar la fusión de las cambras de trigo y el almudín en un único pósito, en el cual, por orden del Intendente General del Reino de Valencia, debía haber un fondo perpetuo de doscientos cahíces de trigo, de manera que se asegurase así el aprovisionamiento de la villa.


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OTRAS ACTIVIDADES EN TORNO AL TRIGO Para el aprovechamiento del trigo no bastaba con su cultivo y recolección, sino que eran necesarios diferentes procesos de transformación que se iniciaban con la trilla en las eras y que continuaban con la molienda del grano, la elaboración de la masa y la cocción de ésta en el horno. Una parte importante de las actividades relacionadas con el aprovechamiento del trigo fueron utilizadas por Valdecristo y por la villa para obtener beneficios, bien en dinero o en forma de servicios públicos, mediante su conversión en regalías: así, los derechos para tener molino y hornos eran regalías pertenecientes a la Cartuja, mientras que los derechos por la criba del trigo en las compraventas y la venta de pan o de trigo al por menor en las panaderías pertenecían a la villa.

Los garbillos. Todos los vecinos que compraban trigo o lo adquirían mediante su trueque por vino - práctica muy extendida -, tenían la obligación de avisar al garbellador oficial de la villa para que lo cribase, recibiendo éste por sus servicios un dinero por cada barchilla garbillada. Para nombrar al garbellador la villa subastaba públicamente el arrendamiento de los garbillos, concediéndolo por tres años al mejor postor. En el año 1761, único año del que nos ha llegado la escritura de arrendamiento, el precio a pagar por el arrendador era de tres libras anuales, cantidad que resulta insignificante y que por sí misma no justifica la existencia de esta regalía. Sí que la justifica sin embargo el hecho de que el arrendador debía garbillar todo el trigo que comprase la villa de manera gratuita, excepto cuando hubiese de garbillarlo fuera de la villa, cobrando en este caso la mitad del derecho de garbillar.

Las panaderías. La existencia de la regalía de las panaderías tampoco se justificaría por los ingresos que suponía para la villa, pero a cambio de su arrendamiento la villa obtenía unas contraprestaciones importantes, que podemos conocer gracias a una escritura del año 1761. Las principales condiciones del arrendamiento eran las siguientes: • El arrendador debía tener una panadería y todo el pan que fuese necesario, tanto para los vecinos como para los forasteros. Cada vez que faltase pan la villa le impondría una multa de 10 sueldos. Así mismo, tenía

la obligación de tener abierta la panadería desde la mañana hasta las diez de la noche. • Todo el trigo que utilizase o vendiese en la panadería debía sacarlo del almudín de la villa, con la advertencia de que si lo compraba en otro lugar se le impondría una multa de tres libras, excepto cuando fuese por orden de la villa. Por otro lado debía vender el trigo al precio que le indicasen las autoridades. • Hasta las doce del mediodía el panadero tenía preferencia para ir a cocer el pan a los hornos, pero pasada dicha hora debía tomar turno como los demás vecinos. Desde que se construyó el horno nuevo tenía la obligación de ir a cocer el pan cada día a uno de los dos hornos, para no perjudicar a los arrendadores de éstos. • Tenía la obligación de ir fuera de la villa a buscar trigo cuando fuese necesario, no cobrando por el transporte si la distancia era menor o igual a cuatro leguas, y cobrando 1 sueldo y 6 dineros por legua en el caso de que la distancia fuese superior. Si iba a El Toro o Manzanera se le pagarían 3 sueldos, y a los demás lugares proporcionalmente. • No podía vender el pan fuera de su casa, y si las autoridades querían poner a una persona en el horno para sellar el pan, podían hacerlo, de forma que si hallasen pan en la panadería sin estar sellado, debía pagar una multa. Por las condiciones anteriores podemos ver que la villa obtenía, a cambio del arrendamiento de esta regalía, unos servicios públicos en algunos casos gratuitos, como era el abastecimiento de pan, y en otros casos en unas condiciones muy favorables, como era el transporte de trigo desde otras localidades. Además, y este aspecto era muy importante, a través de la obligación de comprar el trigo a la villa y de respetar los precios que esta fijase se hacía posible mantener el almudín como reserva para los años de escasez. Finalmente la villa establecía dos mecanismos para evitar posibles fraudes que afectasen a su control sobre los precios y a su monopolio como abastecedora de trigo a las panaderías: el primero de ellos era sellar el pan en los hornos, y el segundo la prohibición de vender pan en otros lugares que no fuesen las panaderías. Con el primero de estos mecanismos se conseguía tener un cierto control sobre la cantidad de trigo que consumían los panaderos, datos que,

comparados con los de ventas del almudín, permitían descubrir posibles compras de trigo a terceros; con el segundo se conseguía un mejor control sobre los precios establecidos para la venta.

Los hornos. Los hornos eran, sin duda alguna, una de las regalías que mayores ingresos reportaban a Valdecristo. El horno más antiguo estaba situado en la calle Mayor, lindando con la Casa de la Villa y con la casa y granero del monasterio en la localidad. Desde mediados del siglo XVII a este horno se sumó otro horno, propiedad también del monasterio, sobre cuya localización sólo sabemos que “linda con casa de herederos de Juachin Ibañes, con corral de Joseph Cerverón y dos vías públicas “, tal como se indica en una escritura de 1760. Ambos hornos eran arrendados periódicamente, aunque desconocemos los pormenores de estos contratos; sólo sabemos que su duración era de tres años y que la cantidad a pagar era importante, ya que, por ejemplo, en el año 1760 se pagaban ochenta y seis libras, seis sueldos y ocho dineros por cada horno y año. Precisamente la importancia de esos ingresos pudo estar en el origen del conflicto que se desató en 1687 entre la villa y Valdecristo, cuando la primera intentó convertir en suya esta regalía. Ante la negativa del Monasterio la villa decidió iniciar pleito por los hornos, para lo cual contrató al abogado de Valencia Don Bruno Salcedo, sufragando los gastos mediante el sistema de decenas entre los vecinos. En 1688 se dictó sentencia sobre este pleito, aunque desconocemos su contenido. Sin embargo sí sabemos que ese mismo año la Villa arrendó los dos hornos “viejo y nuevo “, para un periodo de tres años y por 226 libras cada horno, hecho que indica que la sentencia fue favorable a Alcublas. Valdecristo, como era lógico, apeló la sentencia y el año 1694 se firmó una Concordia entre el monasterio y la villa por la cual los hornos volvían a ser una regalía de Valdecristo. La importancia de los hornos iba más allá del servicio que ofrecían, puesto que, junto con la iglesia, eran uno de los puntos de encuentro de los vecinos más frecuentados, lugares de intercambio de ideas y de transmisión de noticias de todo tipo.


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EL ORIGEN DE LOS MOLINOS DE ALCUBLAS De los restos históricos que han llegado hasta nuestros días relacionados con el aprovechamiento del trigo, además del horno viejo de la calle Mayor, que se conserva aunque tapiado, y del edificio del antiguo granero de Valdecristo en Alcublas, sin ninguna duda los más importantes por su singularidad y carácter emblemático son los Molinos de viento del Cerro de los Molinos. A pesar de ser un elemento necesario para la transformación del trigo en harina, no existía a principios del siglo XVII ningún molino en Alcublas. El derecho para construir y utilizar molinos en la villa era exclusivo de Valdecristo, que poseía un molino en Altura, el cual era arrendado periódicamente, y ninguno en Alcublas, con lo cual los vecinos de esta última localidad se veían obligados a desplazarse a otras villas para la molienda del grano, con las molestias y gastos que implicaban estos viajes. Estos dos elementos -monopolio señorial y desplazamientos forzosos-, se hallan en el origen de algunos de los enfrentamientos que tuvieron lugar entre Valdecristo y Alcublas a lo largo del siglo XVII. En el año 1631 se seguía llevando a moler el trigo fuera de la villa, con los inconvenientes que de ello se derivaban. Esta situación fue la que llevó al Consejo General de Alcublas a adoptar el siguiente acuerdo en su reunión del 19 de enero de dicho año: “ El Consejo General de la presente Villa, en presencia del Bayle determinó que se suplique al Padre Prior y Convento de Val de Christo se sirvan hazer un molino de viento o se encargue de otra cualquier suerte, porque los vezinos de la presente Villa tienen muy grande necesidad y padecen grande trabajo de yr a otros lugares a moler “. A pesar de este acuerdo, la suplica de la villa no fue atendida por Valdecristo, y se siguió con un enfrentamiento entre villa y cartuja, construyéndose un molino “de sangre” (de tracción animal) en el año 1635, aunque se obtuvo licencia de Valdec risto para 10 años nada más. Esta súplica del Consejo General parece ser que no fue atendida por Valdecristo, de forma que se llegó al año 1635 sin ningún

cambio en la situación. Sin embargo ese mismo año los acontecimientos empezaron a acelerarse, y desde la “súplica “ de 1631 se pasa a la “ solicitud de licencia “ y más tarde al enfrentamiento abierto con los monjes. Así la situación, la siguiente referencia sobre el molino aparece en septiembre de 1643, cuando el Consejo General acordó “hazer el molino de viento“, consignándose en los libros de cuentas diversos pagos al herrero por trabajos para el molino de viento. Todo lo anterior parece indicar que, una vez construido el molino de sangre, se desestimó su uso por inapropiado para las necesidades de los vecinos, decidiendo sustituirlo por uno de viento. La mayor parte de las obras de este molino, el primero de los dos que se construyeron en el cerro hoy llamado “de los Molinos” se realizaron en el año 1644. Uno de los primeros pasos que se dieron fue buscar un molino que sirviese de modelo para el que se deseaba construir. En relación con esto aparece la siguiente referencia en los libros de Cuentas: “Item se pagó a mossen Mañes y a Pedro de Cubas por yr a Xàbea a ver el molino de viento y traer el official, diez libras “. Es interesante constatar la participación en esta tarea del párroco y de Pedro de Cubas, quien por esas fechas era el encargado de las obras de la torre de la iglesia. Con posterioridad a este gasto aparecen otros que nos ayudan a conocer algunos de los artífices del molino: así sabemos que la torre del molino la construyó el cantero Joan Valls, Joan Chesa, “ aserrador ”, se encargó de las obras de carpintería, y el cantero Domingo Pérez se encargó del umbral del edificio. Para financiar las obras se recurrió al sistema de derramas o recolectas entre los vecinos, realizándose dos en el año 1644. A pesar de estas derramas, de las cuales quedaban excluidos los pobres de la localidad, a principios de 1645 apenas quedaba dinero para

proseguir las obras y el Consejo General, en su reunión del nueve de marzo, acordó tomar un préstamo de 100 libras para continuar con la construcción del molino. De todos modos ese año las obras no debieron avanzar mucho, ya que apenas aparecen pagos en los Libros de Cuentas, algo que contrasta con la abundancia de referencias en los años 1644 y 1646. El año 1646 se acabaron de construir las aspas y la maquinaria del molino, colocándose las velas, que habían sido adquiridas en El Villar: lo único que faltaba era un molinero que lo hiciese funcionar, algo que se solucionó el 29 de septiembre, cuando se contrató a un molinero de origen francés, dándole de paga “12 libras 10 sueldos por mes para que rija el molino”. Aunque la villa tenía molino, la propietaria del derecho para tener molino seguía siendo la cartuja, y de hecho este derecho fue el origen de enfrentamientos entre ambas partes. Hasta el año 1679 siguen apareciendo en los libros de la villa referencias a desplazamientos a Altura y Bejís para moler trigo, pero entre ese mismo año y 1687 aparecen en los Libros de Cuentas diferentes pagos - madera, cuerdas y cisca para la techumbre -, destinados al molino, comprándose incluso una nueva muela de piedra que se trajo desde Valencia: podría tratarse de reparaciones en el molino ya existente, pero lo prolongado de las obras –casi una década- y el hecho de que se comprase una muela de piedra, nos hacen pensar que fue en estos años cuando se construyó el segundo de los molinos de viento de la localidad, que fue arrendado por la villa ese mismo año de 1687 a Antonio Esquerer, molinero de origen mallorquín. Estas son las últimas noticias que aparecen en la documentación municipal relativas al molino, sobre cuya actividad durante el siglo XVIII no conocemos nada.


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Del trigo al pan, un proceso familiar Serafín Martínez Marz El trigo era básico de necesidad, la familia que disponía de buenas talegas (sacos), tenía asegurado el pan para todo el año. Así como cebada, avena, pésoles, yedros, para los animales de labranza y comida para el engorde de los que se tenían en casa y servían para llenar las jarras de fridura y embutido. La economía en aquellos años era de dependencia total de la agricultura. Los hornos existentes en la localidad no vendían pan, las mujeres hacían el masijo (amasaban) para toda la semana, y lo cocían en ellos. Para recordar a los más jóvenes el proceso del pan, voy a contaros a grandes rasgos lo que se solía hacer, que es lo que estamos realizando este año con los escolares, para que no se pierdan nuestras tradiciones. Lo primero que se hacía, cuando llegaba el mes de septiembre (sobre todo a finales), era sembrar aquellos bancales (campos), que con anterioridad se habían preparado con delicadeza y esmero para la siembra. Por el mes de Marzo, se llevaba a efecto la limpieza de las malas hierbas que habían podido salir, era la llamada “escardá“, con esto ya se iban quedando los campos en condiciones hasta que llegaba el momento de la “siega“. Poder observar toda La Hoya, Caldero, Rebalsador, Hombrías (son nombres de partidas), en un color verde y como se iba transformando en un amarillo, a medida que se iba acercando el verano, era una delicia, lo comento por lo diferente a lo que es en la actualidad, donde pasamos de la floración del almendro en marzo, al verde de almendros y viñas en primavera y verano. Llegaba la hora de la siega (tarea dura por excelencia), si la primavera había sido lluviosa, se hacían unas buenas hacínas (el trigo bien colocado por si llovía), en todos los campos. Ya se iban limpiando y preparando las eras y pajares para la trilla, los hacinaderos tenían que estar en perfectas condiciones, para poder “acarrear“(transportar) la

mies (trigo), y tenerla preparada para cuando diera comienzo la campaña de la trilla. Había un turno establecido que nadie se lo podía saltar, eran los llamados días de trilla, cada pajar disponía del suyo establecido, así se trataba de evitar los problemas para el uso de la era, aunque seguramente siempre había alguien que no lo cumpliese (sirva como ejemplo la llamada Era Pleitos: se supone que el nombre sería por estas cosas. Con las talegas procedentes de la trilla, se iban llenando los “ atrojes “ que existían en todas las cambras del pueblo. De aquí ya se iba sacando para llevarlo a moler a las fábricas de harinas de la comarca, en Villar, Pedralba, Jérica, hasta que ya se dispuso de ellas en el pueblo. Con la harina que se traía, ya se disponía de la materia prima para ir haciendo los masijos semanales y tenerlo en las llamadas cajas de pan, que solían tener todas las casas. El que disponía para el consumo de todo el año ya estaba contento y feliz, y aquellos que tenían excedente para la venta, podéis imaginaros (tiempos de economía de subsistencia), con los cuatro duros que sacaban, todo lo que podían realizar, compra de caballerías, nuevopajar, incrementar su patrimonio, etc. También comentaros que se solían guardar el mejor grano, como simiente para la siembra del año siguiente. Con el paso del tiempo se fueron transformando estas tierras de cereales en viñedos y arbolado, y ya las panaderías empezaron a ser las que vendían el pan. Este artículo está dedicado, con cariño, respeto y admiración, a todos aquellos labradores de mi pueblo, que cuando llegaba esta campaña, se dejaban sus buenas gotas de sudor en esos campos de trigo, segando de sol a sol, con la única ayuda de sus manos, corbella, zoqueta, vencejos y una botija de agua para poder refrescarse de vez en cuando.


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PARA TRILLAR, ERAS Como este año lo estamos dedicando a dar a conocer a los niños de Alcublas el Ciclo del Trigo, es necesario también explicarles que las eras y los pajares, hoy en día transformados en garajes cuando no abandonados, cumplían una importante función y eran un elemento imprescindible para el labrador, algo que explica la existencia de tantas eras y pajares en la localidad. Para hablar de ellas, para dejar testimonio de su función y de su existencia, le hemos pedido a Miguel Peñarrocha ayuda para elaborar un listado de las eras de Alcublas, y como era de esperar en una persona tan amante de su pueblo y siempre dispuesta a colaborar, aquí os presentamos una primera relación de las eras de trilla de Alcublas.

LAS ERAS DE TRILLA DE ALCUBLAS Por Miguel Peñarrocha

Empezamos a enumerar Eras, unas por su nombre característico y otras contabilizando el número: Era Muñoz 1 Era del tío Porras 1 Era del tío Chelvano 1 Era Polla 1 Era María Luis 1 Era del tío Gorrete 1 Era del tío Mazo 1 Era del tío Blanqueto 1 Era de los Garbelles 1 Era “los peñaperros” (Despeñaperros) 1 Era del tío Mila 1 Era de los Tiesos 1 Era la Tiana 1 Era Pleitos, también llamada por algunos “Plaitos” , y dos alrededor 3 Era los Quicas 1 Otra más abajo 1 Era Lidonero, de abajo 1 Era Lidonero de arriba 1 Era Valero y tres más alrededor 4 De la Cooperativa hacia la fuente de la Salud: Era Morena 1 Era del tío Rozita 1 Eras de la Salud 4 Eras de la salud arriba la carretera 5 La erica la Piedra 1 Si continuamos a derecha del pueblo: Eras Sastre 2 Eras de Juan Porter 2 Eras de Serrería 2 Era de los Burgos 1 Era de los Pugas 1 Era del tío Birola 1 Era del tío Maneta 1 Era del tío Vitoria 1 Era del tío Tubillos 1

Era del tío Cotorro 1 Era de Peñarrocha 1 Pasamos al Cerrito de Santa Lucía: Era del tío Quiqueto 1 Era del tío Mila 1 Era de los Pilones 1 Era de los Geas 1 Le era del tío Chorro 1 Otras dos que no conozco el nombre 2 Era de la tía Marca 1 Pasamos al otro Cerrito: Era del tío Mamella 1 Era del tío Justo 1 Era de los Moricatinos 1 Era de Agustín Cebollos 1 Era Emporlanada 1 Otras dos que no conozco el nombre 2 Pasamos arriba de la Mena: Era del tío Verdés 1 Era de los Carapas 1 Era de los Canaleros 1 Era de los Rulletes 1 En esta zona, a la derecha de la carretera, hacia la Cueva Santa se encuentran ocho o diez eras más 10 A la izquierda de la carretera y detrás de la Fidegüería: Era del tío Melampo 1 Era del tío Pebrero 1 Era de los Ponces 1 Era de los Burreles 1 Era de la Puerta Roya 1 Era del tío Piné 1 Era del tío Ginés 1 Era de los tempranos 1 Era de Santa Bárbara 1 Dentro de esta zona hay otras 8 ó 10 eras sin asignación o nombre peculiar.


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Las Alcublas - 5 / Agosto 2010

DIARIO DE ABORDO: LAS ACTIVIDADES Este proyecto ha sido reflejado en el día a día de nuestro BLOG, donde se recogen, datos, impresiones y emociones. Transcribimos los más relevantes. LA SIEMBRA Hoy, como estaba previsto, a las diez y cuarto de la mañana los escolares del C. R. A. “El Pinar” Aulario de Alcublas, acompañados por sus profesores, miembros del AMPA, de la ACLA y la Concejala de Cultura han iniciado el camino hacia la Umbría, en un radiante día, que presagiaba lo mejor, más bien era esplendoroso. Los profesores antes de salir del aulario, han explicado a los niños la actividad que iban a realizar. Al llegar a la ramblilla les estaba esperando Miguel, con su chaleco reflectante, para indicarles el campo, esta lindando con el camino de la Seca. En el campo, que estaba muy bien preparado para la siembra, esperaban Ximo, Manolo Porter y su mujer, para coordinar que todo estuviese a punto. Antes de proceder a la siembra los integrantes de la ACLA han explicado lo que era el trigo y que es lo que iban a realizar. Para gran sorpresa de muchos niños era la primera vez que tocaban el trigo y ha sido muy de su agrado, los profesores les indicaban que los bocadillos que se estaban comiendo estaban hechos de trigo molido. Los miembros de la ACLA habían llenado en saquitos individuales para cada niño, cuarenta kilos de trigo. Manolo y Ximo les han explicado como sembrar el trigo en el campo, los niños atendían muy contentos las explicaciones. En un ambiente de fiesta se ha iniciado la “Siembra”, las cámaras fotográficas tiraban humo, captando los momentos y reacciones de los niños Con muchas ganas han ido llenando los surcos de semillas, que esperamos germinen. Quedan todos emplazados para la escarda, quitar las malas hierbas con azada, en el mes de marzo. A la vuelta los niños más pequeños iban cantando canciones con su profesora.

“LA ESCARDÁ” Hoy nos ha salido un día maravilloso, a las doce en punto los alumnos del CRA El Pinar de Alcublas, así como sus profesores, han emprendido camino hacia la Ramblilla, para seguir con el ciclo del trigo, el ambiente era muy festivo, se los notaba a los chicos muchas ganas, también estaban presentes la Asociación de Madres y Padres, Unión Democrática de Pensionistas de Alcublas, Satelvex, Canal 9 y la Asociación Cultural Las Alcublas. Pasada la Ramblilla, hemos cogido el camino de la Seca, hasta llegar al bancal en que está plantado el trigo. Los niños estaban muy alegres y después de un primer contacto, nuestro compañero Manolo Porter a procedido a explicar cual era la tarea a desarrollar hoy, la Escardá, al mismo tiempo que explicaba en que consistía, varias personas estaban realizándola. La Escardá consiste en quitar las malas hierbas que salen, junto al trigo, que le quitan alimento para que se desarrolle mejor y sobre todo los cardos. que después, en la siega, sería doloroso para los segadores, pues pinchan mucho. Al mismo tiempo Xavi, el presentador de Canal 9, iba preguntando a los alumnos sus impresiones y la cámara grabándolas. Como decíamos en el cartel anunciador, si que hay “Collejas”, los chicos las han probado y se le ha hecho un presente a los de Canal 9, que también las han probado. Hemos iniciado el retorno al colegio, satisfechos de que todos hayan disfrutado y aprendido en esta etapa del Ciclo del Trigo. Agradecemos al Colegio CRA el Pinar de Alcublas, así como a la Asociación de Madre y Padres, Unión Democrática de Pensionistas, Satelvex, Canal9 y Ayuntamiento de Alcublas. Hemos seguido con Canal 9 hasta el horno de José Vicente Gabarda, el cual nos ha atendido estupendamente y más tarde hemos subido a los Molinos, donde han cerrado el reportaje. Gracias a todos y hasta la siega. S. Martinez y J. R. Casaña


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Las Alcublas - 5 / Agosto 2010

LA SIEGA (PAPA, YO QUERIA SEGAR) Con esta frase se resume el día tan espléndido y radiante que hemos tenido hoy. Siguiendo con el ciclo del trigo, hoy tocaba la siega. Si cuando comenzamos con la idea, nos dicen en Acla, el resultado que se ha ido consiguiendo, ninguno nos lo hubiésemos creído. Sin embargo, yo que he seguido el ciclo hasta el día de hoy, ya se puede decir (pase lo que pase en la trilla), que estamos todos/as muy contentos, por ver el resultado obtenido a nuestro planteamiento. Ver la llegada de los niños/as, con sus profesores, ya era un buen preludio a lo que iba a pasar a partir de ese momento. Empezaré contando que el día anterior por la tarde, un grupo de la Acla, junto al responsable del campo, la presidenta de la Ampa y algún vecino, ya estuvimos preparando el momento de la “ siega”. Ver al amigo Miguel, a Ximo, Manolo, Jandro, el padre Alfonso y a mí, con las corbellas y zoquetas preparadas para comenzar, ya era de admirar. Rafa, Abel, Toni, Lola y Alicia se encargaban de preparar el espacio para poder trabajar al día siguiente. A todo esto, teníamos a un socio que no se perdía detalle de lo que estaba ocurriendo, precisamente el otro día me comentaba que siempre que venía a pasar las vacaciones a su pueblo, esta era la faena que le faltaba por ver, pues cuando llegaba, la siega ya

había acabado, así que al verlo allí de pie, a la sombra de un almendro observando todos nuestros movimientos, se podía ver la cara de satisfacción que tenía (bien por Alberto). Hoy miércoles a las 7 :30 h. ya estábamos cargando en el coche de Rafa, las mesas, pancartas y demás enseres necesarios para el evento. Llegamos al campo y Manolo y Rafa se encargan de ir preparando los ramos de espigas para los niños, Jandro, Miguel y yo nos lanzamos a segar y Ximo se prepara con gran parsimonia y sabiduría para el arte de” atar”, se coloca el carrazo de vencejos en la cintura (son 25), y con gran soltura y elegancia, propia de un profesional, nos hace una demostración de cómo se ata un “ haz”(chapó por Ximo). A las 9 h. parada para almorzar y reponer fuerzas, pero en vez de quedarnos en el tajo como hacían nuestros padres y abuelos, hemos cogido los coches y al bar. Estando en plena faena bocateril, se nos han presentado los del equipo de En Conexió, que venían a grabar, así que ya todos juntos nos hemos marchado para esperar a los niños/as que venían desde el colegio con las profesoras y monitoras del Catxirulo, junto con Lola y la reportera Alicia. Deciros que se nos ha agregado otro buen segador que no esperábamos, Rafael Vicente “ Elcano”, otro gran descubrimien-

to, vaya destreza con la corbella y zoqueta en sus manos, parecía que estuviese cortando miel en sus colmenas (bravo Rafael). Otra sorpresa de la mañana ha sido que la tía Carmen Lázaro “La Pebrera”, se ha lanzado corbella en mano al tajo, recordando por un momento sus años jóvenes, dando un ejemplo con su presencia y colaboración (perdone si he puesto mal el nombre o el mote), gracias tía. El sr. Angel también ha colaborado y pese a no haberlo hecho nunca, al rato ya era uno más de la cuadrilla. Los niños iban entrando al campo por grupos, para que viesen de cerca como se segaba, así también recibían las explicaciones a las preguntas que hacían a los segadores, a la salida se les hacía entrega como recuerdo de un ramito de espigas con una tarjeta. Agradecer a todas las asociaciones que han participado y colaborado en el acto su presencia en el mismo, Ampa, Amas de Casa, Satel, Profesoras del colegio, Monitoras y profesoras del Caxirulo y por descontado a todos/as componentes de la Acla, verdaderos artífices de esta nueva andadura Alcublana. Termino con la frase que al volver a casa me ha soltado mi hija “ Papá, yo quería segar”, si esto lo llega a escuchar mi padre, estoy seguro se hubiese emocionado.


NO HACEMOS MILAGROS, PERO... ... desde el 29 de Septiembre de 2007, un grupo de alcublanos y alcublanas y amantes de Alcublas, trabajamos... ... realizando y promoviendo estudios históricos relacionados con la localidad y sus habitantes. ... recuperando el patrimonio etnológico y desarrollando estudios sobre el mismo. ... fomentando la conservación del entorno natural y sobre la fauna y flora.

... desarrolando rutas ecoturísticas y promoviendo su difusión en el ámbito escolar y a toda la población en general. ... fomentando actividades deportivas y de promoción de hábitos saludables. ... promoviendo y difundiendo las bellas artes en todas sus manifestaciones (literatura, pintura, fotografía, escultura, artes escénicas...). ... realizando visitas culturales a otras localidades.

Casi tres años después, el grupo y la actividad desarrollada se ha incrementado. Estamos orgullosos de haber contribuido al desarrollo y al renacimiento cultural de Alcublas.

Pero hemos de hacer más. CONTIGO LO HAREMOS

MEJOR

ACLA agradece la colaboración de Colchones Star

Boletín Las Alcublas nº 5  

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