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REPORTAJE Dicen que el yoyo se originó en China mil años antes de Cristo. En algún momento también fue utilizado como instrumento de caza.

El BAUL de los juguetes Los juguetes forman parte de la tradición navideña desde hace varios siglos. Sin embargo, hubo un tiempo en el que Papa Noel no regalaba videojuegos y robots con pistolas de rayos láser. Una pelota, un trompo o una muñeca de trapo eran los favoritos de nuestros abuelos. Escribe: Erika Tipe Jaime

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La pelota probablemente sea el primer juguete utilizado por los seres humanos.

El trompo, un clásico de los niños. ¿Los juguetes tecnologícos lo harán olvidar?.

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ace setenta años, los niños no esperaban un play station en Navidad. Una pelota o un caballito ponían una sonrisa de los más pequeños del hogar. Las niñas se contentaban con muñecas de trapo y los padres podían darle a sus bolsillos cierto respiro. Juegos en línea o guitarras electrónicas que simulan conciertos multitudinarios ni siquiera eran remotas posibilidades. Probablemente, ni Julio Verne hubiera podido imaginar lo que los actuales ayudantes de Papa Noel pueden crear. Los juguetes han acompañado a los hombres desde el principio. Siglos antes de la primera Navidad, la historia indica que nuestros antepasados ya tenían juguetes. En Egipto, las muñecas usaban peluca y tenían extremidades movibles hechas de piedra, madera y cerámica. Incluso en Grecia, los niños jugaban con muñecos hechos con flechas y cera. Estos formaban parte de los rituales de paso a la adultez. Cuando las niñas tenían edad suficiente para casarse, sacrificaban sus juguetes a los dioses como señal de que estaban listas para el matrimonio. Se dice que Leonardo da Vinci, inventor de inimaginables aeroplanos y genial autor de la Mona Lisa, construyó un juguete automático en forma de león. Los Médicis encargaron la creación de un símbolo de unión entre los reinos franceses e italianos. Cuando Francisco I de Francia lo vio, se quedó encantado con el pequeño león de juguete que, después de dar unos pasos, dejaba salir flores de lis de su pecho. Desde entonces, los monarcas y soberanos tuvieron como objeto conseguir juguetes automáticos cada vez más perfectos y lujosos. Algo ocurrió en el siglo diecisiete. A los juguetes se le unió la figura rolliza de un viejecito bonachón en traje rojo y blanco polar. Desde una leyenda holandesa llevada a New York por inmigrantes, Santa Claus se unió a la figura de San Nicolas para dar vida a la figura característica de la alegría navideña, y sobretodo, de los regalos traídos por la chimenea. Los clásicos Uno de los favoritos de siempre ha sido la pelota. Protagonista de numerosas tardes gloriosas en el pavimento, la mayoría de los deportes actuales tiene mucho que agradecerle a Fu Hi, uno de los gobernantes más importantes de China en el siglo IV antes de Cristo. Dando uso a lo que tenía a la mano, la primera pelota estaba hecha a base de raíces duras recubiertas con pedazos de cuero. Obviamente, esta pesada pelota no rebotaba, por lo que los chinos jugaban pasándola de mano en mano. Fueron los mayas y aztecas los que inventaron las pelotas de cuero y latex, con lo que surgieron los juegos y la obsesión no paro hasta que Kiko

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consiguiera su pelota cuadrada. Si pensamos de manera tradicional, un juguete infaltable para toda niña es una muñeca. Desde las muñecas egipcias con las que se enterraba sus muertos hasta la famosa Barbie, ellas han acompañado generaciones enteras de niñas jugando a ser grandes. En la Edad Media, las muñecas eran símbolo de lujo y status social. Sólo las familias más pudientes podían costear muñecas de porcelana con sus vestidos de seda y oro. Las niñas de menos recursos se tenían que conformar con muñecas de trapo. En siglo XX, se vio afectado por la producción en masa y la revolución femenina. Las muñecas-bebé dieron paso a las de doctora o mujer ejecutiva, y así forjaron la mente de numerosas niñas de ahora. Este recuento no puede terminar sin mencionar al trompo. La mayoría de niños, y algunas niñas, han jugado con él y su forma de pera invertida. ¨Chupitos¨ sufrió por uno de ellos en el cuento de costumbres limeñas de José Diez Canseco. Incluso su figura aparece en los sellos postales de Brasil, Argentina y Suecia. Aunque sus orígenes son inciertos, se han encontrado trompos entre los restos arqueológicos con más de cuatro mil años de antigüedad. El trompo más antiguo del mundo, del año 1250 antes de Cristo, se encuentra en el Museo Británico, junto a los restos de otros juguetes que fueron ofrecidos al dios Zagreo por un niño griego. Estos sacrificios eran parte del ritual griego de paso a la adultez. Difícilmente, hoy en día, algún niño queme sus trompos por querer ser adulto. ¿Quién no recuerda al Chavo del Ocho paseando por la vecindad con un bolero en la mano, tratando de encestar la bola en el palito que la sostenía? Este juguete fue muy popular en el siglo pasado y numerosos niños, y padres, pagaron con moretones la afición a este juguete. Su origen no es muy claro, aunque los primeros relatos acerca del bolero vienen de Francia del siglo XVI. El rey Enrique III impuso la moda en la corte francesa. Actualmente, este juguete ha sido abandonado por los niños de nuestra década. Difícilmente, un niño reciba uno esta Navidad, al menos que sus padres le quieran jugar una mala pasada. En el siglo pasado, unas pequeñas esferas en el suelo de cualquier patio convertían las tardes apacibles de antaño en verdadero mini torneo infantil. Hechas de diferentes materiales y colores, las canicas son hasta ahora juguetes coleccionados ávidamente por los niños de todas partes del mundo. Sólo en Latinoamérica hay aproximadamente trece versiones de este juego. Tres mil años antes de Cristo, los egipcios ya jugaban con canicas. En Grecia, sin embargo, cumplían el sueño de cualquier coleccionista moderno. Ellos jugaban con canicas hechas de metales preciosos. Tanta era la afición a estas esferitas de colores que se celebran campeonatos mundiales de canicas. Otro juguete de traspasó las generaciones fue el yo yo. Se originó en China aproximadamente el año 1000 a.C. La versión oriental consistía en dos discos de marfil con un cordón de seda arrollado alrededor de su eje central. Con el tiempo, este juguete chino se difundió en Europa, donde fue adornado suntuosamente con joyas y pintado con dibujos geométricos, a fin de que su rotación creara efectos hipnóticos. Jugar con un yoyó se convirtió rápidamente en uno de los pasatiempos predilectos por niños de todo el mundo y esa afición se mantuvo por muchísimas décadas. Al baul de los recuerdos Lamentablemente, como todos los juguetes tradicionales, las canicas están en peligro de desaparecer. Quizás los niños en el futuro se burlen de los primitivos juguetes con los que ayer los niños se divertían tanto. Sin embargo, las memorias compartidas con estos amigos de aventuras infantiles quedarán por siempre. Como los osos pandas y los tigres de bengala, de estos juguetes sólo nos quedará el recuerdo. Actualmente los niños ya no creen en Papa Noel. Ni en los renos que vuelan en la noche llena de estrellas. Ni en los regalos que requieran uso de la imaginación. Los juguetes de antaño han sido relegados por las computadoras y la realidad virtual y junto con Papa Noel, están en peligro de pasar al baúl de los juguetes inservibles.

Las muñecas, juguetes que acompañan a las mujeres desde tiempos ancestrales.

Los juguetes de madera imperaban hasta que salieron los de hojalata.

Las video juegos actuales. Hace cinco décadas era imposible hasta imaginarlos.

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Los juguetes del pasado. Con que jugaban nuestros abuelos