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GENTE de éxito

Honor al mérito Destacado traumatólogo de la clínica Ricardo Palma recibe reconocimiento Por: Rafael Olivera Suppo

l doctor José Castillo E Ramírez, especializado en columna vertebral y uno

de los más renombrados traumatólogos de la clínica Ricardo Palma, fue nombrado recientemente por la Academia Peruana de Cirugía como miembro de número por su destacada trayectoria y en reconocimiento a sus 40 años de incansable trabajo. “En el ámbito académico, este es el último escalón al que aspira un médico cirujano en el país”, expresó el galeno. El doctor Castillo realizó desde muy joven estudios en Brasil y ha pertenecido a planteles médicos en importantes clínicas y hospita-

les de ese país como el de Curitiba, el Miguel Couto de Río de Janeiro, el Santa Casa de Sao Paulo y la clínica Mayo en Rochester Minnesota, USA. Asimismo, es miembro titular fundador de la clínica Ricardo Palma y ha sido el único peruano que ha presidido la Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatología. Actualmente es docente y pertenece al staff de excelentes médicos del Instituto de Ortopedia y Traumatología de la clínica Ricardo Palma, el cual comprende varias unidades como la de columna, cadera, rodillas, cirugía de miembro superior y cirugía infantil. “Elegí esta especialidad por que cuando trabajaba como voluntario en la clínica San Juan de Dios, el doctor Carvahlo Pinto de Brasil incentivó a una serie de gente joven en esa época”. “Sin duda la máxima satisfacción que puedo tener es la de trabajar en la misma clínica que mi hijo Gonzalo, quien también es traumatólogo”, concluye un emocionado doctor Castillo.

Aquí y ahora

Parricidio

Lima ha sido sacudida estos últimos años por varios casos de parricidio. Que yo recuerde esta sucesión de horrendos crímenes era infrecuente. Dos de ellos han sido confirmados como tales y el tercero aún es investigado, pero todo parece apuntar a que se trata de lo mismo. Para Freud el parricidio es el crimen capital y primordial tanto de la humanidad como del individuo. Resulta sin duda abominable quitarle la vida a quien nos la dio. Es el acto mayor y más

monstruoso de ingratitud, de insania. Algunos siquiatras describen distintos perfiles parricidas. El más frecuente es el del varón joven, psicótico y drogadicto. Otro perfil lo representan adolescentes que sufren maltratos graves, severamente aquejados de enfermedad mental o peligrosamente antisociales. Lo que hemos visto y oído en la televisión puede confirmarnos algo de esto a lo lejos. En casi todos los casos hay problemas como los arriba descritos.

El asunto es que en nuestro país el tema de la salud mental es como el de la cultura: la última rueda del coche. Cuántos adolescentes y jóvenes no solo viven en un contexto familiar y social propicio a la violencia extrema, sino que adolecen de patologías que requieren tratamiento. Pero claro, cuando se mencionan las palabras “salud mental” y “psiquiatra” inmediatamente nos ponemos en guardia. Escuchamos decir “mi hijo no está loco para ir a un siquiatra”. Lo más increíble de todo

Escribe: Ana Cecilia Díaz Abogada acedeme@hotmail.com

esto es que uno espera ver por la televisión a un individuo con la cabeza baja, totalmente abrumado, pero a cambio de ello se encuentra con alguien cuyo semblante y expresiones no solo no guardan relación con tan horrendo crimen, sino que pareciera que disfrutara con la notoriedad. Hasta se ven miradas desafiantes, arrogantes. Ese chico, esa chica necesitaba urgentemente un siquiatra. Ya es muy tarde. 23


Ana cecilia 23