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GENTE Opinión

Escribe: Roque Otárola Peñaranda Periodista ropmil1@hotmail.com

CAMPAÑA MUNICIPAL SOSA A pocos días del 3 de Octubre, la campaña de los candidatos y agrupaciones que postulan al sillón municipal limeño es calificada por los entendidos como sosa e irrelevante. Más de lo mismo, excepción hecha de algunos puyazos tildando de montesinistas a unos, extremistas de izquierda a otros, y de colusión con personajes moralmente impresentables en el caso de quien lideró los sondeos de opinión por largo tiempo. La oferta política de los candidatos pasó a segundo plano, por obra de un sintonizado espacio de televisión que supo combinar comicidad inteligente con el destape demoledor de las debilidades personales de ciertos postulantes. Este programa impuso curiosamente la agenda de la campaña, obligando a que las propuestas de gestión fueran sustituidas por la desesperada defensa de quienes se sintieron víctimas, por el malhumor de los réprobos y la sonrisa de oreja a oreja de impensados elegidos. La polarización inicial entre Kuori y Lourdes Flores se hizo añicos al ser sacado de carrera el primero, hecho que desubicó la estrategia electoral de la ex candidata presidencial, cuyos asesores mostraron escasos reflejos para afrontar el nuevo panorama, contentándose con estigmatizar a la señora Villarán como caballo de Troya del extremismo izquierdista. Cuando este mensaje no afectó el crecimiento aluvional de esta candidata, los estrategas pepecistas carecieron de nuevos argumentos. Como si esto fuera poco, también por obra del mismo espacio televisivo, se hicieron públicos audios obtenidos ilegalmente por chuponeadores que aparentemente abundan en el mercado, con la obvia intención de lapidar a una candidata que, a fuerza de perseverancia y gran compromiso personal, mantuvo su liderazgo al filo hasta la hora cumbre del proceso. Más allá de los resultados que se den en la jornada electoral que se avecina, resulta poco menos que inexplicable que la tienda pepecista haya fabricado un adversario monstruoso que no compite en las elecciones, en lugar de enfrentar directa y contundentemente a la candidata de Fuerza Social que, sin lugar a dudas, devino en su contendora directa y efectiva. A decir de Mariela Balbi, periodista a la que nadie puede imputar vínculos con el llamado montesinismo, este monstruo resulta una entelequia e importa un comino a los jóvenes de 28 a 30 años que en número suman varios cientos de miles de votantes. ¿Acaso los estrategas pepecistas no sabían que el candidato Kuori, calificado hasta la saciedad con igual epíteto, mantuvo un sólido 25 % en el peor momento de su fugaz campaña?

El tablero de los planes de gobierno soportó una lluvia impresionante de promesas, pocas de ellas coherentes, y en su mayoría improvisadas y sacadas de una especie de cajón de sastre en donde todo puede caber. Se ha ofrecido el oro y el moro, como contratar 10 mil policías para ponerlos al servicio exclusivo de los vecinos, construir centrales de emergencia que acudirán al lugar de los hechos en 10 minutos, perseguir carteristas con helicópteros, construir el metro subterráneo y 23 corredores viales (obra factible y de larga maduración si se compromete el apoyo del gobierno central y del financiamiento internacional), reducir de 580 a 300 las rutas de micros, combis y buses, etc. La sensibilidad ciudadana está dirigida inequívocamente a 4 componentes esenciales de la administración municipal que, por error u omisión, no han sido el foco de la campaña: (i) reordenar el transporte urbano, hoy caótico, antieconómico y desesperante. ¿Quién le pone el cascabel al gato?; (ii) Actuar con transparencia en el manejo de los recursos, despejando la sensación de corrupción generalizada que hoy existe; (iii) Hacer algo efectivo para que Lima no sea el coto de caza de maleantes, vándalos y prontuariados de toda laya; y, (iv) Evitar que las obras públicas compliquen aun más la circulación en la ciudad al concentrarlas en la etapa final de la gestión. 3 ó 4 ideas en torno a cada uno de estos temas habrían bastado para incitar el interés del votante que hoy se muestra pesimista y desencantado.


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