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fotografía: © PHILIPS

ha crecido en los últimos meses al rebufo de la multiplicidad de oferta gratuita derivada de la TDT y la crisis económica, que genera menos ocio fuera del hogar. Parafraseando al clásico, parece que el muerto goza de buena salud (bien es cierto que muy repartida). No es posible negar la creciente importancia del tráfico de contenidos audiovisuales en la Red, hecho que avalan las tendencias de los últimos años y los pronósticos de fuentes tan autorizadas como Cisco. Pero no es menos cierto, que las infraestructuras existentes, cuya sustitución se hace tremendamente complicada a causa de la crisis económica, no esta preparada para afrontar un consumo “a la carta” con garantía de calidad para un público masivo. Si además, la opción de ocio mayoritaria en todas las edades sigue siendo la televisión y los costes de radiodifusión, son incomparablemente más económicos, ¿quién prefiere ver de manera entrecortada una final de Wimbledon o la SuperBowl con una pobre resolución, cuando la magnífica pantalla plana del salón ofrece esa experiencia en unas condiciones infinitamente mejores (Alta Definición, Dolby 5.1 y continuidad robusta de la señal)?

cuyos modelos de gama media y alta serán equipados de serie en un futuro inmediato con conexión a Internet. Y conviene señalar que equipos adicionales al televisor como videoconsolas, descodificadores o grabadores personales (PVR) ya están siendo utilizados como puente entre los dos mundos y que estas iniciativas están comenzando a articularse a través de portales cuya tecnología propietaria de los grandes fabricantes de equipos permite una oferta múltiple de origen mixto: Internet o radiodifusión. Los llamados widgets.

A favor de la tendencia, aunque aún sin muestras de que su interés modifique de manera mágica barreras como la escasa capacidad de las conexiones de la mayor parte de los usuarios de Internet, es de destacar la irrupción sin paliativos de entrantes provenientes de la Web tan poderosos como Microsoft o Google. Casi nada.

Esta presentación de la oferta, que pronto disputará al mando de distancia (un dispositivo ya maduro, con más de veinticinco años) el modo de selección de canales, dibuja un nuevo panorama en el que se pondrá en juego algo inmutable en la segunda mitad del siglo XX: el papel de las grandes marcas de radiodifusores, cuyas emisiones llegaban a sus audiencias sin intermediarios y casi siempre por un medio único. Todos consideran ya inevitable aceptar la multipantalla y contemplan con recelo el papel que pueden desempeñar los nuevos y potentes intermediarios (Sony, Samsung, Philips), con intereses sinérgicos o competidores en la orientación de la demanda. Al fin y al cabo, mientras el patrón audiencia no sea sustituido, el volumen de ingresos depende del número de espectadores que los departamentos de programación sean capaces de sentar enfrente de las propuestas del canal. Hasta ahora, sin intermediarios.

De hecho, ya estamos viendo proliferar iniciativas híbridas que se incrementaran según avance la renovación del parque de televisores,

Mientras tanto, las nuevas métricas de medición de audiencias en este poliédrico escenario se están haciendo esperar.

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AcademiaTV 118  

AcademiaTV 118 Septiembre / Octubre 2010 Revista bimensual de la Academia de las Ciencias y las Artes de Television

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