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IDEAS CAMBIOS que inspiran


De nosotros depende el futuro de nuestro planeta .................. 04 Juliana Arévalo Barrera / Ganador categoría de 12 a 15 años

Acabo de despertar .................................................................................. 06 Karen Daniela Alonso Garzón / Ganador categoría de 9 a 11 años

Gea, la responsabilidad de los humanos ....................................... 08

Gabriel Hernández Vera / Ganador categoría de 6 a 8 años

El fenómeno del calentamiento global ............................................ 10 Julio César Bello Penagos / Finalista

El sueño de mi tierra ............................................................................... 12 María José Blanco Arias / Finalista

Cochinópolis .................................................................................................. 15 Simón Esteban Velandia Montaño / Finalista

Las niñas que no sabían del universo .............................................. 16 Rosabel Melo Medina / Finalista

El río Manizales .......................................................................................... 18 Sofía Macías Pérez / Finalista

El cambio climático y el gran vuelo .................................................. 20 Jacobo Eraso Rodríguez / Finalista

La hoja que quiso volver a nacer ........................................................ 22 Thomas Santiago Arias Ortiz / Finalista

Humanos, monstruos del calentamiento global ........................ 24 Denilson Bello Penagos / Finalista


que como me gusta mucho ver videos quise ver algunos, la mayoría de estos nos hablaban de cómo el hombre se encargaba de destruir la naturaleza malgastando los recursos naturales como el agua. Más tarde, quise ver algunas películas, las cuales decían que nos encargamos de hacer malos aportes al cambio climático talando árboles para realizar la construcción de industrias y fábricas que expiden gases y esmog perjudicial para la vida de los seres humanos y animales. Un día me encontraba en mi clase de biología, la maestra nos hablaba del cambio climático en nuestro planeta, seguido a esto nos pidió hacer una exposición sobre cómo podíamos aportar a la gestión del cambio climático. Al llegar a mi casa, luego de cambiar mi ropa, me senté en mi computadora a investigar sobre esta temática: ­—¿Qué será eso?— me pregunté. Luego de mucho tiempo investigando en la red pude encontrar alguna que otra página interesante. Luego de analizar la información recaudada, me di cuenta que necesitaba algo más, así

Escrito por: Juliana Arévalo Barrera Edad: 13 años Parentesco: Sobrina Colaborador: Gloria Barrera Rengifo

Mientras estaba en mi computadora, en mi ventana apareció una criatura mágica, la cuál tenía la forma de un oso con orejas de conejo, entró a mi cuarto y me dijo:


—Saludos, me llamo Bonniebear, soy el protector del medio ambiente y del clima, ¿y tú eres?

pase al frente y comencé a platicar sobre todo lo que investigué. Le dije a la maestra que ahora iba a dar una conclusión sobre la exposición:

A lo que respondí: —Hola, me llamo Juliana —él vio que estaba investigando acerca del medio ambiente y el clima, me dijo: —Estoy aquí para ayudarte, te llevaré en un viaje para conocer todo sobre este tema. ¡Así que vamos! —nos subimos en su zanahoria mágica hacia los lugares que han sido afectados por el hombre. Llegamos a un lugar muy desagradable en realidad, era el año 3654, estaba seco, lleno de fábricas y humo tóxico. —Mira Juliana, así se verá nuestro planeta si no nos encargamos de cuidar y preservar nuestro entorno y nuestro clima, todo esto afecta en gran cantidad el clima porque el humo que las fábricas expiden puede afectar la capa de ozono y promueven el calentamiento global y los cambios extremos del clima. Yo dije: —Gracias Bonniebear, esto me ayudó mucho, ya estoy lista para la presentación en mi clase. Bonniebear, con una sonrisa, me dijo: —Creo que mi trabajo terminó. Me llevó a mi casa y por último me dijo: —Juliana, y nunca olvides, de ti depende el futuro del planeta —y desapareció en su zanahoria mágica. Al otro día, ya tenía todo listo para mi exposición,

—Lo que aprendí de toda esta increíble aventura fue que de nosotros depende el futuro del medio ambiente y el cambio climático, poco a poco, solo con utilizar ambientadores en espray, usar automóviles que expulsen esmog, vamos deteriorando la capa de ozono y alterando el clima, llegando a crear la lluvia ácida y el efecto invernadero. La maestra me felicitó y me preguntó: —Y tú, ¿cómo aportarías a esta problemática del clima? —a lo que le respondí: —Maestra, lo que yo aportaría sería utilizar la bicicleta en lugar de venir a la escuela en auto para evitar la contaminación de la capa de ozono, así mismo, concientizar a las demás personas que caminar o usar la bicicleta es mucho mejor que el auto, porque hacemos ejercicio y además protegemos al medio ambiente y prevenimos catástrofes como la lluvia ácida. Todos en la clase me aplaudieron y me felicitaron por mi trabajo. Además de obtener una buena calificación, lo importante fue que aprendí cómo aportamos a la gestión del cambio climático.


Acabo de despertar y estoy muy emocionada, hoy es mi cumpleaños número 11 y unos amigos que viven cerca a mi casa vienen para celebrar un rato. Debo arreglarme para recibirlos pues no pueden pasar mucho tiempo fuera de sus casas. Nuestras casas están construidas bajo la tierra ya que en el día la luz del sol es muy fuerte y quema nuestra piel y en la noche hace mucho frío. Mamá me cuenta que en época de los abuelos las casas estaban en la superficie, había calles con árboles, la gente compartía al aire libre, los niños jugaban en los parques. Paso largo rato imaginado cómo sería esa época; hoy en la superficie solo ruinas vemos cuando podemos salir al final del día, cuando la luz del sol ha disminuido y el frío de la noche

Escrito por: Karen Daniela Alonso Edad: 11 años Parentesco: Hija Colaborador: Adriana Patricia Garzón

aún nos congela. Día y noche el viento sopla muy fuerte, grandes cantidades de basura se levantan a su paso y un olor fétido viaja con él. No tenemos vegetación, solo kilómetros y kilómetros de tierra amarilla sin vegetación. Ya es hora de tomar mi baño. Paso unas toallas parecidas a los paños húmedos para beber por todo mi cuerpo, estas me refrescan y limpian mi cuerpo de las bacterias que podrían causarme enfermedades. Mientras lo hago, pregunto a mi madre si los abuelos tomaban su baño así. Me responde que no, ellos tomaban duchas de agua fresca y ponían champú en sus cuerpos mientras estaban bajo el agua. Me pregunto cómo sería eso, el agua hoy en día es controlada por el gobierno y a cada casa entregan un par de litros diariamente para beber lo necesario. Le digo a mamá:


—¿Qué hacías con mis abuelos cuando eras pequeña? —me dice que podían ir a las piscinas o al mar. —¿Y qué es una piscina? -mamá me responde que era una alberca grande con agua para nadar… me pongo muy triste, cómo me hubiese gustado conocer un sitio así.

cuando un fuerte rrriiiiiiinnnnggggg resuena en mi cabeza, me tomo la cabeza y aprieto mis ojos… y empiezo a abrirlos lentamente. Empiezo a ver la luz del sol que entra por la ventana, empiezo a mirar a los lados y reconozco mi cuarto, las paredes de color rosa, mis muñecas. Estoy en mi cama y aún en pijama.

—¿Y aún tenemos mar mamá?... Se dice que sí, pero hoy en día las playas están llenas de basura, botellas, neumáticos de autos y el agua está muy contaminada y las personas no pueden entrar en ella. Ahora voy a tomar mi desayuno y mamá me sirve una barra de cereal, un poco de agua de la que nos fue entregada en la mañana y unas pequeñas pastillas que me proporcionan vitaminas, minerales y proteínas para mi nutrición. —¿Cómo desayunaban los abuelos mamá?... Me dice que en su mesa encontraban fruta fresca, leche o café, huevos. Nuevamente pienso cómo sería comer algo así y cómo sería su sabor. Desde que las abejas desaparecieron por los químicos ya no hay frutas, las vacas y pollos desaparecieron pues no había con qué alimentarlos. Solo comemos raciones de barras de cereal, agua y complementos de vitaminas. Me quedo pensando cada cosa que me ha dicho mi mamá, estoy muy ensimismada,

Era un sueño, un horrible sueño, me levanto rápidamente de mi cama y miro por la ventana y ahí están. Los árboles los veo más lindos que nunca, los vecinos juegan en el jardín. Bajo rápidamente a la cocina y abrazo a mi mamá, quien me dice que tome rápidamente una ducha y pase a desayunar, que mis amigos no tardan. Uuummm… una ducha corta y agua fría ayuda a mi planeta, lavo mis dientes tomando el agua en un vaso, desayuno y clasifico los desechos. Qué puedo reciclar y qué no. Llegan mis amigos y jugamos, cuando terminamos apagamos y desenchufamos todo. En el parque cada desecho quedó en el cesto de la basura. Que gran día. Ahora voy a dormir, pero entendí que el cambio debe empezar en cada uno de nosotros, en cada cosa que hacemos y no debemos esperar que los demás hagan. Debemos ayudar para no tener un planeta como el de mi sueño.


Había una vez un dios llamado Lluvín (dios de la lluvia), que estaba desacuerdo con Helios (en mitología griega dios del Sol) de que hiciera mucho sol. Entonces fue a hablar con Helios para que le contara qué estaba pasando y Helios le contestó: —Es que los humanos están tirando mucha basura y es muy mala para Gea (en mitología griega La Tierra) y le contestó Lluvín: ¿y no puedes hacer otra cosa? O si no destruirás a Gea —y le contestó Helios:

Escrito por: Gabriel Hernández Vera Edad: 8 años Parentesco: Sobrino Colaborador: Angélica Vera Vallinas

—He intentado que entiendan haciendo que sientan calor, pero no lo logro. Y Lluvín pensando dijo: —Tal vez ellos no entienden el idioma de los dioses, ¿qué te parece si utilizamos a un humano que sí nos entienda para que les pase nuestro mensaje y así cuiden a Gea? De esta forma, buscaron a una persona hasta que encontraron a Gabriel, un niño que los entendió y Lluvín lo metió en su mente y le mostró lo que podría pasar si los humanos seguían actuando de esa forma. Entonces, desde ese día, Gabriel le contó a su familia y le enseñó a sus amigos, y entre todos formaron una cadena de buenas acciones para ayudar a mejorar el planeta ahorrando agua al bañarse, no dejando luces prendidas, reciclando las basuras y así los humanos, poco a poco, comenzaron a cuidar a Gea para tener una mejor vida.


En nuestro planeta el calentamiento global ha cambiado porque antes no pasaban muchas cosas como hoy en día. Hoy en día el calentamiento global está muy alto porque la gente no está cuidando su planeta, en los polos se está derritiendo el hielo y eso es peligroso para todas las personas del planeta. Las personas hoy en día están dañando el calentamiento global porque hay personas que pasan por la calle, tiran basura en la vía, tiran árboles y troncos y eso está contaminando el calentamiento global. En diferentes ciudades hay terremotos, hay temblores, hay diferentes cosas y eso hace dañar el calentamiento global. Hoy en día el coreano está haciendo pruebas nucleares y las está tirando al mar y eso está haciendo

Escrito por: Julio César Bello Penagos Edad: 11 años Parentesco: Sobrino Colaborador: Luz Dary Bello Borges

mal para el calentamiento global. En Japón la gente está asustada, no quiere que un tsunami o un terremoto pase, esa gente cada día se asusta más porque tienen miedo, como en diferentes ciudades, en diferentes países y diferentes pueblos. Aquí en Amazonas el calentamiento global está subiendo porque aquí botan basura al río, en la calle y eso daña el calentamiento. Si las personas siguen con la misma actitud va a nacer un monstruo llamado La Niña. Donde el fenómeno nazca, los de Leticia y Brasil tienen que salir de la ciudad y todo se inunda y no vive ninguna persona o sobreviviente. En los países los automóviles están haciendo contaminación. En el planeta, yo vi en internet que hubo una persona que hizo combustible


con agua y diferentes productos que él solo sabía y los vecinos supieron su invento porque ellos vieron y a la semana lo mataron por su gran invento. Todo lo que ha pasado en mi planeta, yo he decidido cambiar el calentamiento global con mis poderes que son leer el pensamiento, detener el tiempo, la inmortalidad y la fuerza. Yo un día fui a Estados Unidos porque allá el calentamiento global sube mucho, entonces yo le dije a las personas: no tiren basura, no tiren cosas que hacen mal para el calentamiento global. Yo con mis poderes leí el pensamiento de todas las personas y me decían que yo estaba loco, entonces yo dije que no estaba loco. La gente quedó sorprendida porque yo supe lo que dijeron y entonces yo dije que tenía poderes, la gente no me creyó y yo les dije: —Vengo a ayudar a su país —y ellos dijeron: —Haz lo que tú quieras. Yo todos los días recogía la basura y las personas me agradecieron porque yo ayudé a su país. Y yo me fui al Polo Norte y subí una montaña y en un instante me caí y me fui al agua y un oso polar y una foca me ayudaron y yo les di las gracias por ayudarme y yo les dije: —Voy a ayudar a nuestro planeta.

Y él dijo, tranquilo, yo no vengo a hacer daño a nadie, sino que vengo a ayudarte, y yo le dije, perdón por el puño en la cara, y él dijo, tranquilo que yo también haría eso si estoy asustado, yo sé que tú haces en los países, en los pueblos, en las ciudades y en los polos. Sé que tienes poderes, yo sé que tú quieres ayudar al planeta Tierra y cambiar el calentamiento global. Es cierto, yo no quiero que le pase nada al planeta ni a las personas, entonces yo para ayudar tengo que hacer que las personas no tiren basura a la calle, en el mar y en diferentes partes del planeta, y eso no afectará al mundo, que no tiren cosas a la calle, que no quemen nada, que no dañen árboles y los tiren al mar o río, que no arrojen ninguna cosa en diferentes partes del planeta. Yo haría eso por el planeta. El extraterrestre dijo: —Está bien que hagas todo eso por tu planeta o por tu mundo, y eso lo que tienes que hacer y decirles a las personas, ya me tengo que ir, fue un placer conocerte y lo que me dijo el extraterrestre yo lo hice, les informé a las personas de todo el planeta y las personas hicieron caso y cambió el calentamiento global.


Este cuento empezará de forma distinta, no con un “había una vez”, tampoco con un “hace mucho tiempo”, empezaremos con la emocionante, triste pero muy enriquecedora aventura que nuestra protagonista tendrá. Me llamo Emma y hoy me desperté ansiosa porque iba a visitar en Manizales a mis abuelos, o como yo los llamo Tito y Tita, pero lo que más me entusiasma es que voy a poder nadar y pasar tiempo con mis abuelos al lado de la cuenca del río Chinchiná; este río es muy especial para mí porque me trae muchos recuerdos bonitos en familia, con amigos y con las personas que ya no están aquí conmigo. Cuando llegué a la casa de mis titos… había una ambulancia, mi papá se bajó corriendo, mi mamá se quedó conmigo, mirándome con su

Escrito por: María José Blanco Arias Edad: 10 años Parentesco: Sobrina Colaborador: María Piedad Arias Giraldo

mirada de todo está bien. Unas horas después, el médico que estaba atendiendo a mi abuelo nos llamó y nos dijo que él estaba descansando, pues lo que pasó fue que mi abuelo había tomado un vaso con agua proveniente de la cuenca, que está al lado de su casa y bueno, sucede que el agua estaba contaminada… ¡y mucho! De regreso a la casa de mis abuelos vi una fábrica nueva y un hombre estaba arrojando residuos, líquidos y desechos tóxicos a la cuenca; cuando llegamos a la casa mi padre dijo, furioso y algo triste por lo de mi tito, que iba a ir a primera hora a hablar con el encargado de la fábrica. Al día siguiente me desperté primero que mi papá para poder bañarme, comer y ponerme algo bonito; unos minutos después escuché que mi papá se despertó, quise asustarlo, entonces me escondí detrás del sofá, mientras el venía despacio para no despertar a nadie, cuando… ¡¡¡boo!!! Lo asusté de un golpe. Él grito como una niña y me regañó, aunque yo todavía me reía, me preguntó que qué hacía despierta y pues, bueno, yo le respondí que quería ir con él a hablar con la gente de la fábrica. Mi papá me dijo que no, entonces le dije que me tocaba hacer el plan B; y era decirle a mamá


que gritó como una niña y que utilizaba su champú edición limitada de frutos rojos, así lo convencí. Cuando llegamos a la fábrica le pedimos a la secretaria nos permitiera hablar con el encargado, pero ella dijo que el Sr. Martínez estaba en la planta en reunión con el personal… Mi papá se sintió desanimado y cuando nos dirigíamos a la puerta, ella muy amablemente nos invitó a que habláramos con el Sr. González y dijo: —El Sr. González es el dueño de la fábrica. Así que la seguimos y una puerta en madera muy antigua se abrió y allí estaba el Sr. González, sentado en una silla muy alta que lo hacía ver imponente, y digo imponente porque cuando fue a saludarnos saltó de su silla y pude ver que era muy bajito, con un gran bigote pero con una risa muy contagiosa. Mi papá le dijo todo lo que pensábamos, el señor reaccionó de forma tranquila y nos dijo que iba a hacer todo lo posible para no seguir

contaminando la cuenca, pero que no sabía dónde dejar la basura, los líquidos y desechos tóxicos; yo le dije que sus empleados podrían separar la basura y después dejarla en las canecas que les corresponden. Así que él asentó con su cabeza y nos pidió que le diéramos un par de días para pensar cómo poder solucionar el problema, y que mientras tanto fuéramos pensando qué podríamos hacer juntos. El Sr. González parecía estar sorprendido y algo molesto… la verdad por lo que escuché cuando salimos de su oficina, le dijo a su secretaria que quería ver de inmediato al encargado, pues no lo tenía al corriente de la situación y había mucho por hacer. Al llegar a casa de mis abuelos con papá tuve una idea, entonces reuní a todos y les dije que podríamos hacer una campaña para proteger y cuidar la cuenca del río Chinchiná, a mi papá y a mi mamá les pareció estupendo igual a mi abuela. Hoy era el día en el que íbamos


a recoger a mi tito, cuando llegamos al hospital mi abuelo estaba muy feliz de verme, le dije que le contaría camino a casa lo que ha pasado en estos dos días, aunque para mí fue como un mes. Al día siguiente mi familia y yo nos reunimos para planear nuestra campaña de recuperación de la cuenca, y como mi tita conocía tanta gente en la iglesia pues les fuimos contando. Para el día siguiente teníamos varias personas comprometidas y nos encontramos en la fábrica del Sr. González para que juntos pudiéramos empezar a reforestar. Cuando llegamos, los trabajadores estaban esperando con herramientas y muy listos para empezar a trabajar. Fue una larga jornada… muy larga, pero íbamos a hacerlo en beneficio de la comunidad y eso me entusiasmaba mucho. Mi abuelo estaba muy emocionado, trabajamos en equipo, los hombres hacían labores muy fuertes, las mujeres y niños ayudábamos a plantar y otros ayudaban con comida y bebidas para mantenernos con ganas. Al finalizar el día… llegamos a casa muy cansados, pero valió el esfuerzo. Así lo hicimos durante una semana. Lo mejor era que cada día había más y más gente… hasta el alcalde estuvo allí ayudándonos

y llevaba más herramientas y variedades de semillas que pudiéramos plantar. Habían varios grupos, uno sembraba árboles alrededor de la cuenca, otro grupo recogía la basura de la cuenca, otro organizaba y clasificaba los desechos de la fábrica y con el Sr. González y el Sr. Martínez se ideó un plan para vincular a personas a la fábrica, así aquellos que no tenían trabajo, podrían conseguirlo en la fábrica en la parte de reciclaje y mantenimiento. Al final, todos los que cooperamos con esto, y mi familia en especial, estábamos agotados, pero después de unos días fuimos viendo el avance de nuestra labor; esto sirvió de mucha ayuda porque ya hay más agua potable, oportunidad de empleo y los ríos están en mejor estado. Hay mejores áreas verdes, se crearon áreas de recreación donde las familias pueden hacer pícnics de forma responsable con el medio ambiente. Se mejoró el desempeño de la cuenca y de todos los habitantes que se benefician de ella. Mis abuelos me escriben cartas y envían fotos de la cuenca y no veo la hora de que lleguen las vacaciones para volver a visitarlos y ver todo lo que se ha logrado. El Sr. González y su fábrica han mejorado mucho y han crecido, así que hay más oportunidad de empleo y calidad de vida en la comunidad. Hoy estoy en mi salón de clases, contándoles de mis aventuras en la casa de mis abuelos, y lo mejor es que muchos se sienten tan emocionados como yo y ven la posibilidad de seguir haciendo un buen trabajo desde donde estén en beneficio del medio ambiente.


Es un lugar muy alejado de las ciudades más grandes y conocidas pero no tan pequeño como “Hum”, habitan personas que parecía que el medio ambiente no les importaba pues no usaban bicicletas, todas las calles estaban repletas de autos, había tantas fabricas que a veces el día parecía noche; muy cerca de aquella ciudad había un bosque mágico, como aquella ciudad no era conocida, las criaturas (duendes, árboles vivos, etc.) la llamaban “Cochinópolis” por su contaminación, el bosque había estado intacto de todo el daño de Cochinópolis por años; pero luego empezaron a talar los árboles lejanos. Decidieron hacer una reunión de los jefes de cada especie: —Están acabando con los nuestros —dijo Robert, el jefe de los árboles. —Sabemos que el bosque del otro lado está en las mismas- dijo Erick, el líder de los animales parlantes (que era un erizo), —Ya sé que hacer —dijo Gary, el jefe de los duendes. Todos los árboles se prepararon para ir

a las montañas, que estaban muy lejos de allí, mientras los duendes y los animales se aseguraron de proteger solamente un árbol. Por la noche, los árboles fueron hasta las montañas, llegaron allí y descansaron; luego se devolvieron pero les tomaría hasta el mediodía llegar. Cuando los humanos despertaron casi no podían respirar, al fin notaron la contaminación, desearon no haber talado los árboles, cuando vieron que solo quedaba un árbol lo cuidaron, le dieron agua, limpiaron la basura a su alrededor. Pero cuando todos los árboles volvieron, sintieron de nuevo el oxígeno puro, decidieron cuidar el ambiente y no contaminar tanto, empezaron a utilizar páneles solares, molinos, hicieron que sus fábricas fueran más ecológicas y también a usar bicicletas en vez de autos, además aprendieron a reciclar. Y el bosque y la ciudad fueron más saludables. MORALEJA: El humano no teje su planeta, sólo es otro de sus hilos. Anónimo.

Escrito por: Simón Esteban Velandia Montaño Edad: 10 años Parentesco: Hijo Colaborador: Devora Brigitte Montaño García


Había una vez unas niñas que eran amigas y las tres tenían unos padres que no se preocupaban por el futuro de ellas, no cuidaban el lugar donde habitaban: el universo. Al crecer estas niñas tuvieron sus familias, sus hijas no se preocupaban por el clima; y de repente tuvieron un interés, por saber, descubrir y conocer… Al sentirse inquietas por el conocimiento ¡se volvieron unas estudiantes del universo! Las niñas se sumergieron en el mundo climático, en ese mundo estaban viendo un hoyo y se preguntaron ¿qué es eso tan grande? Y una de ellas respondió: —Es la capa de ozono, ella nos protege de los rayos del sol.

Cuando dijeron eso, fueron a caminar y vieron que habían partículas que iban directo a ellas y corrieron a esconderse debajo de un árbol; cuando se escondieron se fueron las partículas. Cuando anocheció fueron a sus casas y se dieron cuenta que sus madres no estaban, entonces se reunieron y una dijo ¿qué hacemos sin nuestras madres? ¡Ellas son las únicas que saben esto, tienes razón! Exclamó la niña. Tenemos entonces que averiguar sobre todo, en eso las niñas se pusieron a leer un libro que decía el significado del CO2, y decía que CO2 significa dióxido de carbono y es el amigo del petróleo y que eso fue lo que hizo que la capa de ozono se rompiera. Al siguiente día el clima cambió, en Egipto se congeló todo, Groenlandia se puso caliente y algunos países les pasó lo mismo y las niñas dijeron; qué feo esto, una de ellas se preguntó, qué vamos a hacer y una de ellas dijo: —Tenemos que enviar a la gente al espacio.

Escrito por: Rosabel Melo Medina Edad: 10 años Parentesco: Hija Colaborador: Mayra Lorena Medina Lizcano


—Pero ¿cómo? —dijo una de ellas y la más pequeña dijo: en un cohete, entonces armaron un cohete, el más grande para todas las personas, pero ellas pensaron, y ¿dónde vamos a vivir, en que planeta? Y una dijo en Marte, tiene las mejores condiciones para vivir, tiene un suelo, agua, y tierra y ellas fueron para allá pero no pensaron en que no había aire; un hombre que estaba desesperado por salir del cohete, salió sin que le dieran permiso y se ahogó, cuando él salió tuvieron que regresar al planeta tierra debido a tan desafortunado suceso, ellas dijeron muy tristes, ya no hay esperanza… se fueron a sus casas. Una de ellas miró un proyecto de su madre, que tenía que ver con el clima y aparecían unas partículas mucho más grandes, y su madre le puso de nombre timinas y resulta que eran unas minas que hacían cambiar el clima volviendo a su estado normal. Las mamás tenían un enemigo llamado CO2 por eso las niñas encontraron esos archivos donde hablaban del CO2, el humo que proviene del CO2 derrite el hielo, que es donde viven los osos polares. Entonces ella llamó a sus amigas

y dijo: vamos hacer algo para que no se acabe nuestro mundo, y otra dijo: ¿qué vamos hacer? Y otra dijo: tenemos que usar carros hechos de naturaleza y no botar la basura en las calles, reciclar para un mundo mejor, tratar de concientizar a todos los niños del mundo, para desacelerar de una vez por toda tanto daño ocasionado. Pero había algo que ellas no sabían, que el CO2 iba a atacar con más potencia, y cuando atacó el mundo comenzó a temblar y ellas se pusieron unos trajes y esos trajes les dieron poder y vencieron al mal y después de un tiempo se despertaron y resultó que todo era un sueño y ellas dijeron que desde ahora cuidarían el planeta con todas las soluciones que lograron visualizar en tan terrible pesadilla.


Había una vez tres niños llamados Laura, Carlos y Andrés. Ellos eran muy juiciosos. Un día, cuando estaban en el colegio, su maestra les puso una tarea que era averiguar del río de su ciudad Manizales, de la cuenca del río Chinchiná. Ellos estaban muy felices ya que les encantaba hacer tareas, ellos averiguaron sobre el río por internet en Google. Laura cuando averiguó por internet que afectaba al río en general, entonces ella cuando leyó eso se quedó muy preocupada, ya decía que el río Chinchiná se estaba deteriorando, quiere decir se está dañando muy feo, ella además de averiguar sobre propuestas para ayudar a cuidar el río Chinchiná, la propuesta de Laura es: no llevar ninguna bebida alcohólica al río, no llevar comida, ni botellas de vidrio. Más tarde Carlos también empezó a hacer una propuesta y esa es: no llevar comida la río.

Escrito por: Sofía Macías Pérez Edad: 11 años Parentesco: Sobrina Colaborador: Mario Andrés Macías Duque

Un rato más tarde, Andrés también hizo su propuesta y esa es: no llevar botellas de plástico ni de vidrio. Al día después, era el día de presentar la tarea, la maestra estaba muy feliz de todas las tareas, porque estaban muy bien hechas, entonces la maestra estaba muy orgullosa de ellos, por lo tanto todos se sacaron muy buena nota. Laura quiso hacer una campaña para cuidar el río Chinchiná y conservarlo muy bien, ella mandó, a imprimir volantes para que la gente ayude a conservar el río hermoso de Manizales, la gente se puso muy feliz y aceptó, toda la gente estaba de acuerdo con proteger y conservar el río Chinchiná.


Los hermanos de Laura, Carlos y Andrés eran muy malos con ella porque no le creían que podría ayudar a conservar el río Chinchiná, ella lo demostró de muchas maneras pero no le creyeron. Un día los hermanos decidieron creerle a su hermana y también quisieron ayudar a su hermana Laura, aunque ellos se sentían muy apenados por no creerle a ella entonces, ellos estaban totalmente mal por no creerle, la ayudaron y al fin pudieron alcanzar su meta, ellos estaban demasiado felices aunque ella sentía que faltaba algo en su meta, era muy buena pero la gente malentendió y se lo tomaron a la ligera, el tema del río de Chinchiná.

Ella tuvo que hacer una reunión con toda la ciudad para explicarles bien el tema del río, ella logra explicarles y ellos logran entenderla y la gente se queda a conservarlo. Ella se puso muy feliz, y al fin, al fin, al fin, ¡cumplió su meta! Ella cumplió su meta y se puso muy feliz, así que, colorín colorado, este cuento se ha acabado.


Se dio cuenta que el cambio climático no solo se produce por las estaciones sino que también era por la contaminación, dándose cuenta que la gente contaminaba su propio medio ambiente. Pensando que era un basurero, y el lago ¡no es un basurero! Las plantas ¡no son un basurero! Los bosques ¡no son un basurero! El suelo ¡no es un basurero! La pista ¡no es un basurero!

Había una vez un piloto que tenía que hacer un vuelo, pero el piloto no pudo volar porque si volaba podía pasar algo horrible ya que había muy mal tiempo y un gran invierno y podía afectar el vuelo. Esperó unos días más y se quitó el mal tiempo, pero cuando despegó vio que se aproximaba una tormenta, así que decidió aterrizar otra vez en Cali.

Escrito por: Jacobo Eraso Rodríguez Edad: 7 años Parentesco: Sobrino Colaborador: Ángel Eraso Rodríguez

También pudo darse cuenta que los aviones podían afectar el cambio climático como cuando no se les hace mantenimiento, ya que el neumático de las llantas, cuando no está en buen estado, consume más combustible, ya que el motor absorbía toda la basura y contaminaba con el humo, así que el piloto pensó en ideas para evitar


cambios climáticos como: - Apagar el televisor cuando no está en uso. - Revisar los neumáticos de los autos y aviones. - Vigilar los electrodomésticos. - Plantar más arboles. - Hacerle un buen mantenimiento a los aviones. - No desperdiciar agua y reciclar.

El piloto empezó a ayudar al gran cambio climático, empezando por él mismo. Ese piloto soy yo, por fin pude tener un gran vuelo despegando por la pista 02 de Cali, rumbo a la ciudad de Manizales al proyecto de reforestación en la cuenca del río Chinchiná, con la mejor aerolínea: LATAM AIRLINES.


Un día cualquiera, Thomas quiso caminar solo en el bosque, se escuchaba sus pasos y el sonido del viento.

—Querida hoja verde que hasta hoy has de tener vida, ¿qué podemos hacer por ti?. La hoja respondió:

En su caminar escuchó una voz de llanto y despedida, Thomas corrió para ver de dónde provenía la voz extraña y misteriosa. Al acercarse a un árbol grande, notó que era una hoja que caía.

—Oh, querido Thomas, podría volver a nacer mil veces más. —¿Cómo esto es posible? —preguntó Thomas.

—¿Por qué lloras? —preguntó Thomas. —Ya no tengo vida —respondió la hoja mientras se acercaba al suelo. Thomas miró hacia lo alto y pensó: ¿qué pasaría si no existieran los árboles?, así preguntó a la hoja:

La hoja ya en el suelo, y con su último respiro, le dice: —Es muy sencillo, cada vez que nace un árbol yo nazco con él, cada primavera yo vuelvo a nacer, y cada otoño caigo con alegría. Thomas, confundido, miró a la hoja y le dice:

Escrito por: Thomas Santiago Arias Ortiz Edad: 8 años Parentesco: Sobrino Colaborador: Eliana Ortiz Sánchez


—Pero hojita, ahorita caíste y estás triste. Ella cierra sus ojos y le dice al niño con voz bajita: —Esta vez es diferente —en este momento la hoja deja de suspirar. Thomas escucha un ruido que nunca había oído. Vuelve a mirar y el árbol ya no está. Durante semanas Thomas no puede dormir pensando en aquella hoja verde y el ruido más horrible que hubiese escuchado. Una noche, Thomas repasa las palabras de la hoja: “Cada vez que nace un árbol yo vuelvo a nacer”. Thomas se levanta de inmediato y empieza un plan.

A la mañana siguiente, Thomas cuenta a sus padres sobre su plan y pone sobre la mesa del comedor una alcancía. Juntos van en busca de semillas de árboles para poder sembrar 8 árboles, la edad que tenía Thomas. 20 años más tarde, y después de haber sembrado muchos árboles, Thomas sigue cuidando de cada uno de ellos, creando conciencia de la importancia de los árboles y junto con su amiga la hoja, a la que llamó Bella, y quien no deja de agradecerle y de reír cada vez que vuelve a nacer, en cada rincón del mundo donde Thomas va sembrando arboles de vida.


Érase una vez un día muy normal y caliente en la tierra; cerca de las 4 p.m., en la ciudad de New York, hubo un gran terremoto que arrebató la vida de varias personas, media hora después de ese impacto, en la ciudad de Chicago, hubo una gran inundación causando grandes desastres en la ciudad y dejando varias personas con heridas graves. Con tanto dolor en el alma es cuando yo, Denilson Bello Penagos, un gran viajero y millonario, decido tomar acciones para la salvación de la tierra. Antes de decirles lo que haré les contaré un poco de mí: He viajado a muchos lugares, y no son los más bellos sino que he ido a los lugares más pobres y necesitados del mundo, ayudando a las personas que mueren de hambre a diario y las personas que sufren graves enfermedades

Escrito por: Denilson Bello Penagos Edad: 15 años Parentesco: Sobrino Colaborador: Luz Dary Bello Borges

y no tiene el apoyo de su gobierno. También les cuento que combato mucho a la gente corrupta del planeta. Bueno, ya que saben quien soy, comienza el inicio de mis acciones que salvarán la tierra. Inicié mi viaje en la ciudad de New York, donde la gente está asustada cada segundo de su vida con temor a los fenómenos que causan desastres en la ciudad como los terremotos, las industrias del país de los Estados Unidos están matando cada vez más al planeta. Por eso, me dirigí a la Casa Blanca, en la ciudad de Washington, donde ahí tuve una conversación con Donald Trump. Donald Trump me dijo que el calentamiento global era un mito, que no existía y que no me brindaría apoyo.


Pero no era razón para abandonar mi salvación por el planeta. Me dirigí al Polo Norte y la verdad quedé impactado porque ya no es hielo sólido sino que ahora la mayoría es líquido, me dirigí yo solo a un lugar donde los osos polares se están extinguiendo. Mi equipo se fue a otro lugar y de repente un pedazo de hielo se quebró, traté de nadar pero fue inútil porque mis piernas y brazos se durmieron, sentí que era mi final. Cerré mis ojos y a la media hora sonó mi teléfono, me levanté rápidamente y, asustado, pensé que estaba soñando pero era la vida real. Tenía un gran oso polar en frente de mi, de repente pasó lo que nunca habría pasado en el planeta, el oso me dijo: —Hola, quedé impactado —me froté los ojos y no estaba soñando, entonces le respondí que por qué me salvó la vida y él me dijo: porque tú vas a hacer lo mismo por mí y por el mundo.

Y le pregunté: —¿Por qué dices eso? —y él me respondió: —Porque Dios me dijo que estás combatiendo el calentamiento global. La verdad quedé muy asombrado y él me dijo: —¡Vamos!, te llevaré donde está tu equipo. Nos dirigimos hacia allá. Mi equipo asustado intentó atacar el oso y yo los detuve y les dije:


—¡No!, él me salvó la vida, y él habla. Ellos se burlaron y les dije: ¡miren! Cuando di la vuelta el oso salió corriendo, en ese momento me di de cuenta que podría salvar el mundo con ayuda de Dios. Me dirigí el 19 de mayo a la ciudad de China, que es la más contaminadora a nivel mundial, me senté y charlé con el presidente del país y él, llorando de tantas catástrofes que han vivido las personas, me dijo que sí me iba a colaborar en lo que fuera. Me sentí con muchas ganas y comenzamos a convertir las industrias de combustibles en industrias eléctricas. Acabé mi trabajo en China y me dirigí a otros países donde tuve éxito porque estaban dispuestos a ayudar al planeta, porque ya estaban hartos de tantas catástrofes y muertes.

Solo que de tanta felicidad llegan las tristezas. El 13 de junio a las 10:37 a.m., mirando la TV, apareció en las noticias que la ciudad de Beverly Hills hubo un terremoto fuerte y hubo 752 muertos. De repente, mi mente entró en shock porque en esa ciudad vive mi padre. Rápidamente lo llamo y no contestaba el teléfono, mientras lo llamaba, miré en las noticias que había muerto un señor de 69 años y cuando mostraron el rostro, arrojé mi televisor y derrumbé las cosas que estaban a mi alrededor. Me arrojé al suelo y comencé a llorar por la gran pérdida de mi viejo. Sentí el mundo de cabeza, porque mi promesa era para que mi padre la viera, porque yo le había dicho a mi padre que estaría cuando salvaría el planeta. Sentí que le había fallado, sentí que todo era mi culpa, pero me sentí muy enojado con el presidente de Estados Unidos, porque él no quería ayudar a su país y a la tierra con el calentamiento global. Corea y Estados Unidos eran un dolor de cabeza


para mi ya que ellos tienen las armas más poderosas y contaminantes del planeta. Fui al funeral de mi padre y la tristeza me superó, abandoné el funeral y me dirigí a una montaña, con un dolor inmenso en el alma. Miré hacia abajo y había un abismo, estaba apunto de lanzarme y sentí una mano en la espalda, me di la vuelta y era mi padre, no creía lo que estaba viendo; él me dijo de repente: —Estoy orgulloso, eres mi héroe y salva al planeta, hijo mío, las personas te necesitan. Y de repente se desapareció. Me llené de fuerzas y seguí con mi deber. Fui a Corea y el presidente me negó que tenía bombas nucleares. Yo sabía que iba a ser complicado conocerlo, entonces le dije: —Ayúdeme a salvar la tierra señor —y él me dijo —¿Cómo le ayudo? —le respondí: —Entrégueme las bombas y convierta sus industrias de petróleo en industrias eléctricas. Él me respondió: —Está bien. Yo le hago si los Estados Unidos también lo hacen. Yo sabía que tenía un punto a favor, pero convencer a Donald Trump no será tan fácil, y le dije:

—Está bien, estamos en contacto. El 10 de octubre hubo una catástrofe en Washington, hubo 4 terremotos e inundaciones, pero al presidente no le importó. Hubieron 1300 personas muertas, entre ellas el ex presidente Barack Obama. En otros lugares del mundo ya viven tranquilos porque no habían catástrofes. Ya las cosas no se dirigen con petróleo, gasolina y ningún combustible. Todo funcionaba con electricidad y otros tipos de energía. Además la naturaleza crecía y la gente aprendió el arte de reciclar. Pero en los Estados Unidos todo era lo contrario, entonces decidí en hacer una revolución. Reuní una gran cantidad de personas de todas las ciudades del país. El 25 de octubre se hicieron varias marchas protestando por el cambio climático, se encontraban niños, hasta ancianos, e incluso personas extranjeras brindaron apoyo. El 30 de octubre fue la última marcha. Ese día yo debería hablar con el senado y el presidente Trump. El 30 de octubre a las 7 p.m. se debía llegar a una conclusión, salí de la Casa Blanca con una gran tristeza porque volvieron a negar la ayuda.


La gente cada vez más asustada, se sentían sin esperanza. El 12 de noviembre era una fecha muy especial porque con mis cumpleaños decidí irme a California solo. Fui a la montaña más alta de California y pasé el tiempo solitario pensando en una solución.

Y de repente desapareció. Me marché a mi auto y me lavé la cara. Cuando estaba conduciendo, la nave de él se marchó y supe que todo fue real. Fui a dormir sin decirle nada a nadie, al otro día comencé a evacuar a la gente que pude, pero varios decían que yo era loco.

Y de repente, a las 8 p.m., estaba a punto de marcharme y una luz muy fuerte se acercó y pasó cerca de mi. Cuando fui a buscar aquella luz observé muy asustado porque no creía lo que estaba enfrente de mi, era algo de locos, que yo pensaba que no existía: había un extraterrestre al frente mío y solo me quedaba observando de pies a cabeza.

Incluyendo al presidente y al senado de los Estados Unidos.

Levantó la mano y lo empujé de tanto miedo que tenía. Él se llevó la mano a la espalda y sacó una bandera blanca que yo sabía, y que todos saben, que significa paz. También sacó un tipo de collar, se lo puso y comenzó a hablar el idioma de un humano. Quedó en shock, y le dije que qué quería acá.

Me di cuenta que los humanos en la verdad somos unos monstruos. Toda la tecnología y los combustibles que el ser vivo mal utiliza causa la destrucción del mundo.

Él me dijo: —Sé lo que estás haciendo. Vengo a darte una información así que presta atención: en 2 días va a ver una catástrofe enorme en Washington, así que quiero que salves a los humanos. Y le dije: —¿Por qué me ayudas si eres un monstruo? Él me respondió: —Los monstruos de la galaxia son los humanos.

Llegó el día de la catástrofe y todo fue real, hubo el terremoto más fuerte de la historia, dejando 28762 personas muertas. El presidente Trump se salvó pero sus padres lastimosamente habían fallecido.

Y el día de noviembre pasó lo inesperado, recibí una llamada del senado y el presidente de los Estados Unidos, mi cuerpo se llenó de alegría y de esperanza. A las 9 p.m., en California, me reuní con ellos y me dijeron que estaban dispuestos a ayudarme con lo que fuera necesario.


A las 10 p.m. anuncié el comienzo de un nuevo país sin catástrofes, ni problemas ni guerras. Las personas del país hicieron una marcha de agradecimiento a mí. Mi rostro se llenó de lágrimas de felicidad. El presidente Trump y los otros países del mundo mandaron a construir un estatua gigante con mi aspecto y mi historia y en la estructura de la estatua decía que yo me llamaba “El gran salvador”.

pobreza y la gente de África y no muere de hambre, y cada día hay helicópteros con paramédicos tratando de cuidar a los enfermos. Esta es mi leyenda, es mi hazaña, ¿cuál será la tuya?. MORALEJAS: - No seamos seres ignorantes, estamos matando el planeta y en vez de ayudarlo lo matamos más.

Hoy en día hay un 6% de calentamiento global, la gente viven en paz y armonía.

- Si seguimos así seremos víctimas de nuestros propios inventos.

Cuidan su planeta y no van a volver a lastimar a su planeta y no dejarán que le hagan daño. Además de eso todos los países apoyan a la

- Cuidemos el planeta. - Salvemos a los animales y a la naturaleza.


Diagramaciรณn: www.agencia-central.com

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