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Pero cuidado: sin anuncios. Sabía, según la cadena, en qué momento cortaban con anuncios, y paraba la grabación para tener las películas sin molestos cortes. No sólo eso: también calculaba, según la duración de cada película, si le cabía en una casete de 180minutos o de 240minutos. Por supuesto, siempre ponía en cada casete dos películas de la misma temática o del mismo actor. No te ibas a encontrar Psicosis con Sonrisas y Lágrimas, ni hablar. Y luego las ordenaba en la biblioteca, perdón: filmoteca de su salón por años, estilos, etc. Así que cuando yo estaba ahí, me decía: "Cuqui, elige una película." Y yo me paseaba mirando los lomos y le decía "Tata, 'Siete novias para siete hermanos' de qué va?", "Tata, ¿qué musicales tienes?", "Tata, 'Vacaciones en Roma' es bonita?", "Tata, 'Vértigo' da mucho miedo?", "Tata, ¿volvemos a ver 'Tú y yo'?" Y así, durante mi infancia y mi adolescencia, me fui creando una cultura cinematográfica que sólo me di cuenta que tenía muchos años más tarde, cuando mis amigos empezaban a interesarse por los "clásicos", y yo los había visto absolutamente todos. Todavía ahora, cuando encuentro una película de éstas en alguna cadena, es raro que no la haya visto. A menudo me doy cuenta que no la entendí cuando la vi (como 'La gata sobre el tejado de zinc'), otras veces me pregunto cómo pude tragármelas con tanto fervor (por ejemplo las películas acuáticas de Esther Williams), ocurre que no recuerdo bien el argumento, que las juzgo con más dureza que cuando tenía 12 años pero también, con frecuencia, que me parecen tan sublimes como cuando las veía entonces en familia. Mi madre siempre me protegió de lo que no era propio de mi edad, por supuesto, pero nunca me consideró "demasiado pequeña". Ni para viajar, ni para sentarme en la mesa de los adultos, ni para ir a museos o al teatro o a un buen restaurante, ni para dejarme leer (determinados) libros de mayores... y se lo agradezco en el alma, porque gracias a eso disfruté de un montón de placeres de la vida desde niña, y no por ser niña disfrutas menos. De la misma manera, la Tata nunca consideró que esas películas no eran para una niña o una jovencita, se hablaba de ellas en casa como películas buenas, y yo nunca tuve prejuicios de que fueran "un rollo".

Presentación 3er aniversario  

Participación y premios del concurso #cocinadecine de April's Kitch

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