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"- Buenas tardes Sr. Kipling. Mis hombres me han comunicado que se encontraba Vd. de paso con el personal británico que se dirije a Jaipur, y no estaría poniendo en practica mi costosa educación Victoriana si no le invitase a tomar un té en nuestra Jaima de oficiales. Sería un honor para mi y mi amigo Sherif Alí contar con su presencia, no en vano no tenemos oportunidad todos los días de charlar con un Premio Nobel de Literatura. Sherfi Alí lo recibió con una leve inclinación de cabeza en señal de respeto. - Pase Vd. Sr. Kipling, además del té podemos ofrecerle un cuscús de cordero que ha preparado especialmente para Vd. el viejo Abhijit, un amigo indio que siguiendo los pasos de un británico acabó uniéndose a su ejercito, y ahora conoce casi tan bien la cocina árabe como la India. El Sr. Kipling, el Sr. Lawrence y Sherif Alí se acomodaron sobre la suave alfombra que recubría la jaima, en torno a la mesa que contenía el té y los platos de cuscus. Una pequeña luz de candil iluminaba tenuemente la escena y permitía que los interlocutores pudiesen charlar sin ser muy conscientes de las emociones que generaban sus palabras en el otro. El

Sr.

Kipling

rompió

el

hielo:

- Pensé que mi compañía no resultaría grata para un británico firme defensor de la independencia del pueblo árabe, y su amigo árabe. - No se equivoque Sr. Kipling, es cierto que si bien formo parte de ejercito británico no me encuentro a favor de la prolongación del Imperio, pero no olvide que ambos hemos nacido y hemos sido educados bajo la férrea tradición Victoriana, y eso nos hace casi hermanos de sangre. Por otro lado, Vd. es un amante del pueblo Indio, a su manera, es cierto, pero ese amor por los pueblos lejanos es otro punto de conexión que no debe perder de vista. - Si Sr. Lawrance, es cierto, pero yo no concibo la India sin un Imperio Británico fuerte que la guíe, y Vd. no concibe el pueblo árabe, sino libre. Ese es un escollo que casi me antojo a vacitinar puede resultar insalvable. - No subestime Vd. lo que una buena charla, este cuscus y un buen té en mitad del desierto pueden conseguir."  Los tres hombres continunaron su charla en la penumbra de la noche del desierto. Lo que allí se dijo, lo que allí se confesó, continua hoy en día siendo un secreto que el desierto guarda aun celosamente.“ Virginia Martín Orive, Sweet&Sour

                            

Fotos: Nani Nolla

Presentación 3er aniversario  

Participación y premios del concurso #cocinadecine de April's Kitch