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“No quiero aburriros con los detalles que me llevaron a estar viajando de polizón en un tren. Os diré que no había hecho nada, sólo fue el clásico embrollo de identidades erróneas con asesinos, espías y la CIA de por medio. Que me buscaban los buenos , los malos y los regulares, vamos...¿A quién no le ha pasado alguna vez? Allí estaba yo en un tren rodeado por todas partes y sin saber donde meterme cuando la vi. Ya no se hacen mujeres así, o por lo menos looks así: Guantes de cabritilla, boquilla kilométrica para fumar, más laca que un armario chino... y aún así divina. Me esperaba en una mesa del vagón restaurante, ante ella una impactante bebida azul. Me dijo que era un "Blue golden lady" y pidió otro para mí. Sólo alguien con tanto charme podría beber un cóctel tan extravagante sin despeinarse, aunque seguro que la laca también ayudaba. Y de aquí en adelante todo se vuelve frenético: Nos liamos, nos enamoramos, me traicionó, me persiguió un avión fumigador, la engañé, subimos el monte Rushmore, lo bajamos, detuvimos a los malos y básicamente salvamos el mundo libre. Porque la chica tenía lo suyo, de novia del malo y espía consorte a agente doble para acabar como mi señora. Sí, al fin iba a tener una vida de ensueño en el bosque de los cuentos. Me gustaría deciros que todo salió bien, que fuimos felices y comimos perdices, pero entenderéis que mi hogar no es el sitio más emocionante del mundo y ella, adicta a la adrenalina, no sabía que hacer con su vida. Se apuntó a pilates, a cursos de crochet, a vuelo sin motor... pero nada la llenaba. Aunque no se quejara, yo la la veía languidecer poco a poco. Cuando no lo soporté más le dije que lo mejor sería separarnos antes de empezar a odiarnos. De vez en cuando recibo postales suyas desde los sitios más remotos, cada una con una firma diferente, pero siempre la marca de sus labios color laca china.” Sr. Lobo, El Picnic del Sr. Lobo

Presentación 3er aniversario  

Participación y premios del concurso #cocinadecine de April's Kitch

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