Page 1

cultura viva Ciudad de Panamรก 2014-2019

// Subdirecciรณn de Cultura Alcaldia de Panamรก


// Subdirecciรณn de Cultura Alcaldia de Panamรก

cultura viva Ciudad de Panamรก 2014-2019


Ciudad de Panamá 2014-2019

índice 1. Nota preliminar 2. Mapa Conceptual 3. Cultura para todos y todas (crónica acciones en la comunidad) 4. Estadísticas acciones en la comunidad 5. (crónica ciudad 500 años) 6. Estadísticas ciudad 500 años 7. (crónica festivales) 8. INSERT con infraestructura municipal (fotos y texto corto) 9. (crónica transversalización) 10. Insert transversalización 11. (crónica África en América) 12. Estadísticas África en América

5


6

CULTURA VIVA

nota preliminar

Los estudios realizados en los diferentes países permiten identificar algunas tendencias del GPSAJ en América Latina y el Caribe, así como similitudes y diferencias entre la inversión que cada país realiza. Por ejemplo, a pesar de que la población adolescente y joven conforma un segmento poblacional de alto peso relativo respecto de la población total de la región —la proporción de población adolescente y joven oscila entre el 22% y el 41% en los países considerados en este estudio—, la inversión dirigida a esta población no siempre refleja su importancia demográfica. Esto señala que es preciso seguir trabajando con los hacedores de la política pública con vistas a lograr que la población adolescente y joven reciba un mayor apoyo presupuestario. La buena noticia es que se registra una leve tendencia al incremento del GPSAJ en seis de los siete países estudiados. Así, en el período 2013-2016 se identificó un incremento del peso relativo promedio del GPSAJ respecto de la economía nacional (que fue del 3,9% del PIB en 2016), así como un aumento del nivel del GPSAJ per cápita (que fue, en 2016, de 2.708 dólares ajustados por la paridad del poder de compra de 2005). Claro que se observan diferencias notables entre los niveles de inversión de los países considerados en el estudio, y también entre las acciones que los diferentes gobiernos están implementando con vistas a incrementar el GPSAJ. Queda,

pues, un enorme margen de acción para la mejora de la inversión dirigida a esta etapa crucial del desarrollo de las personas, una inversión cuya importancia es central para promover el desarrollo sostenible de nuestros países. Desde la Oficina Regional del UNFPA para América Latina y el Caribe queremos extender el uso de esta metodología e institucionalizar su implementación en toda la región, a fin de ir conformando una comunidad de aprendizaje junto con los países que vayan sumándose a la Iniciativa Inversión en Adolescencia y Juventud. Queremos agradecer a los organismos de juventud y a las instituciones gubernamentales de los siete países que participaron de este estudio por sus aportes y su compromiso. Agradecemos también los aportes y la colaboración del equipo técnico conformado por los especialistas regionales y nacionales, y por los colegas de nuestras oficinas. Esperamos que el ejercicio de estimación del GPSAJ pueda repetirse periódicamente en los diferentes países de la región —y extenderse a nuevos países— a fin de que sea posible monitorear los avances de manera continua. En América Latina y el Caribe hay 165 millones de adolescentes y jóvenes, es decir, 165 millones de razones para promover el desarrollo y el bienestar de dicha población,


Ciudad de Panamá 2014-2019

Los estudios realizados en los diferentes países permiten identificar algunas tendencias del GPSAJ en América Latina y el Caribe, así como similitudes y diferencias entre la inversión que cada país realiza. Por ejemplo, a pesar de que la población adolescente y joven conforma un segmento poblacional de alto peso relativo respecto de la población total de la región —la proporción de población adolescente y joven oscila entre el 22% y el 41% en los países considerados en este estudio—, la inversión dirigida a esta población no siempre refleja su importancia demográfica. Esto señala que es preciso seguir trabajando con los hacedores de la política pública con vistas a lograr que la población adolescente y joven reciba un mayor apoyo presupuestario. La buena noticia es que se registra una leve tendencia al incremento del GPSAJ en seis de los siete países estudiados. Así, en el período 2013-2016 se identificó un incremento del peso relativo promedio del GPSAJ respecto de la economía nacional (que fue del 3,9% del PIB en 2016), así como un aumento del nivel del GPSAJ per cápita (que fue, en 2016, de 2.708 dólares ajustados por la paridad del poder de compra de 2005). Claro que se observan diferencias notables entre los niveles de inversión de los países considerados en el estudio, y también entre las acciones que los diferentes gobiernos están implementando con vistas a incrementar el GPSAJ. Queda,

pues, un enorme margen de acción para la mejora de la inversión dirigida a esta etapa crucial del desarrollo de las personas, una inversión cuya importancia es central para promover el desarrollo sostenible de nuestros países. Desde la Oficina Regional del UNFPA para América Latina y el Caribe queremos extender el uso de esta metodología e institucionalizar su implementación en toda la región, a fin de ir conformando una comunidad de aprendizaje junto con los países que vayan sumándose a la Iniciativa Inversión en Adolescencia y Juventud. Queremos agradecer a los organismos de juventud y a las instituciones gubernamentales de los siete países que participaron de este estudio por sus aportes y su compromiso. Agradecemos también los aportes y la colaboración del equipo técnico conformado por los especialistas regionales y nacionales, y por los colegas de nuestras oficinas. Esperamos que el ejercicio de estimación del GPSAJ pueda repetirse periódicamente en los diferentes países de la región —y extenderse a nuevos países— a fin de que sea posible monitorear los avances de manera continua. En América Latina y el Caribe hay 165 millones de adolescentes y jóvenes, es decir, 165 millones de razones para promover el desarrollo y el bienestar de dicha población,

7


8

CULTURA VIVA

mapa conceptual


Ciudad de Panamรก 2014-2019

9


Ciudad de Panamá 2014-2019

11

// Acciones en la comunidad

01. cultura para todos y todas Desde 2015, la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Panamá garantiza el acceso a los derechos culturales en los 23 corregimientos de la ciudad. Una red de seis Puntos de Cultura, 26 bibliotecas y los programas Vacaciones Creativas y La Ruta de la Alegría, desconcentró la oferta de formación y goce. Así, el municipio dinamizó los procesos de reconocimiento de las diversas identidades culturales, fortaleció las capacidades y el desarrollo humano, previno la violencia y avivó la transformación y reconstrucción del tejido social

Son las nueve de la mañana de un sábado luminoso y la barriada Las Lajas despertó como siempre: carros abriéndose paso a pitazos por las calles estrechas, casas con frentes sombreados por árboles añosos y tiendas chinas abarrotadas. Es 13 de abril de 2019 y en la escuela República Árabe de Egipto la puerta está abierta y varios niños sin uniforme entran corriendo y algunos más, tranquilos, de la mano de sus madres o abuelas. Es sábado, sí, pero hoy la escuela no descansa. Ni bien pasas la entrada, está la cancha. En la cancha está Joaquín Paredes, un tallerista al que los niños y niñas llaman “profe” y que ahora los reúne a todos en el centro. En un rato irán a las aulas a teclear sobre un piano, pintar o actuar, pero ahora se acercan a Joaquín que les pide que hagan una ronda. —¡Buenos días! ¿Cómo amanecieron?— arenga Joaquín. —Bieennn— responden los niños alrededor de él, sin demasiado entusiasmo. —¡Los veo como dormidos! Vamos, arriba, empezamos con estiramiento. Joaquín es un morocho alto de 32 años que estudió negocios en México. Fuera de su profesión, la música es su principal ocupación y todos los sábados se suma a la troupe de talleristas que mantiene despierta la escuela

desde hace dos años. Ahora trabaja en la “iniciación” con los niños: manos arriba y abajo, con las piernas estiradas; subir una pierna, tomarse la rodilla con las manos y hacer equilibrio. Cuando ya entran en calor, comienzan a jugar a la queda. Todos corren para esquivar o alcanzar a alguien. Todos ríen. Después, la “carrera del compañerismo”: en parejas y tomados de la mano, corren una distancia juntos y vuelven a la fila donde están los demás para activar el turno de la próxima pareja. Cuando el juego acaba, Joaquín aprovecha para hablarles de eso: el compañerismo. Ahora que terminaron y los niños ya están yendo a las aulas, Joaquín dice que cada sábado hacen esto para activar los cuerpos y que así aprendan mejor en las clases. Dice que en cada iniciación, intentan también enseñarles valores y por eso hoy les habló de compañerismo. Luego dice: —Yo vengo de un sistema rígido, pero aquí aplicamos otro paradigma. Hablamos de valores y de términos como ciudadanía: yo como ciudadano, soy responsable de entregar el conocimiento que he adquirido a la sociedad. El fundamento es que el uno por cuento de la sociedad logra un título universitario, mientras el 99 por ciento restante se sacrifica para que ese uno pueda estudiar. Como yo soy


12

CULTURA VIVA

parte de ese uno por ciento, hay personas que se sacrificaron para que yo estudiara y lo tengo que devolver. Joaquín, rodeado de niños que lo reclaman, sigue al aula donde dibujará escalas musicales en una pizarra para enseñarles las notas y tecleará en el piano para que diferencien los tonos. No es el único que madruga los sábados para dar talleres. Solo en ésta escuela, la República Árabe de Egipto, hay CUÁNTOS TALLERISTAS que dan clases de QUÉ, QUÉ Y QUÉ TALLERES HAY EN ESTA ESCUELA. Pero hay cinco Puntos de Cultura más desparramadas por la ciudad fragmentada y concentrada que es Panamá y que mantienen despiertos a los niños con cultura. Gracias a un convenio con el Ministerio de Educación, seis escuelas se transformaron en centros culturales: en el centro de la ciudad, hay un Punto de Cultura en la escuela Japón, en Betania, y la República de Haití, en Parque Lefevre; hay dos en el área este ubicados en las escuelas Cirilo J. Martínez, de Pedregal, y Reino de los Países Bajos de Holanda, en Mañanitas; y en el norte, además de la Árabe de Egipto, está la Juan Pablo II en Ernesto Córdoba. Todas ellas cubren CUÁNTOS de los 23 corregimientos. La ¿mitad? del territorio de la ciudad.

En un recorrido por cada uno de ellos, cualquier conversación con los talleristas y los coordinadores arrojará palabras como “derechos”, “comunidad”, “integración”. Así como Joaquín, los demás parecen tener muy claro el foco y se nota con la convicción con la que enfatizan en “procesos”, “autoestima”, “proyecto de vida” o “ciudadanía”. Aura Benjamín, por ejemplo, da clases de pintura en la misma escuela que Joaquín y dice: “Con los niños buscamos conectar para generar ciudadanía a través del arte y la cultura. Así conocen que tienen derechos culturales y despiertan los valores comunitarios. El arte como un camino a través del cual generar vida comunitaria”. O María Alexandra Córdoba, que enseña guitarra, piano y canto en el Punto de Cultura de La Siesta y por mayo de 2019 ultima los detalles finales para una noche de talentos donde los niños harán un show con bandas de música, expondrán sus pinturas y montarán obras de teatro. Un viernes de abril, sentada en una mesa baja de colores vibrantes en un rincón del espacio alegre y encantador que es la biblioteca de La Siesta, María Alexandra dice: “Aquí estamos para los niños de muchas formas, no solamente como profesores. Muchos llegan con que el papá le pega a la


Ciudad de Panamá 2014-2019

mamá o que hay muchos gritos en casa o están muy solos. Para no estar solos, vienen a estar con alguien. Aquí se desestresan y transitan un proceso muy lindo: empiezan en cero, muchas veces con timidez y no hablan, y luego los ves tocando instrumentos, actuando y escribiéndote “profe, ¿vas a ir hoy?” o “profe, ayúdame con tal cosa”. Me encanta porque siento que el niño mejora artística y socialmente”. O Cindel Quintanar, una fotógrafa que lleva dos años dando talleres y en un aula de la escuela Cirilo J. Martínez dice: “Me encanta porque puedo transmitir a los niños mi pasión y, además, mostrarles que lo pueden hacer, que se pueden dedicar a esto y que pueden hacer lo que se propongan en la vida si se dedican”. Los Puntos de Cultura son eso: espacios vivos y vibrantes a través de los cuales el Estado se hace presente en toda la ciudad para vincularse con los ciudadanos y garantizar a niños y niñas, vecinos y vecinas el acceso, la posibilidad de creación y de disfrute de actividades, proyectos y programas culturales. Así, tal vez sin darse cuenta, construyen lazos solidarios entre ellos, con los espacios públicos, con la ciudad y su memoria histórica, y contribuyen al desarrollo. La idea aterrizó desde Brasil, donde en 2004

revolucionaron la forma de hacer política pública cultural con el programa Cultura Viva: una iniciativa que amplió el acceso cultural a través de más de 4,000 Puntos de Cultura en todo el país. El programa sirvió como modelo en países como Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Colombia y Costa Rica. A Panamá, la idea llegó en 2014 y estuvo en fase piloto durante 2016 y 2017, para finalmente arrancar en 2018. Hoy logra garantizar derechos culturales a 3,295 niños y niñas, jóvenes y adultos de barrios en el norte, este y centro de la capital. “El trabajo con todas las comunidades ha sido permanente y extenuante”, dice el subdirector de Cultura y Educación Ciudadana de la Alcaldía de Panamá, Alonso Ramos. Y dice que fue difícil porque es ardua la tarea de convencer a alguien de cuánto le conviene lo que desconoce: que el acceso a capacitaciones y actividades son derechos; que cada niño, niña o adulto de la ciudad puede y debe exigir que se le garanticen esos derechos culturales; y que el Estado tiene la obligación de garantizarlos en todo el territorio de la ciudad para todos los ciudadanos, más allá del color, credo, etnia, origen o clase. La buena noticia es que tras cuatro años de implementar ese enfoque de desconcentración

13


14

CULTURA VIVA

e interculturalidad de la oferta cultural — eso es: trazar mapas para observar dónde se concentraba la oferta cultural y ampliarla a los corregimientos segregados; ver en nuevos mapas los grupos humanos que habitan el territorio, dónde hay indígenas, dónde afro, dónde migrantes de otras provincias o países, para garantizar allí también acceso—, finalmente las comunidades están sensibilizadas. Para eso, hizo falta mucho más que los Puntos de Cultura. Más estrategias para la ampliación, desconcentración y democratización de derechos culturales que implementó la Dirección de Cultura de la Alcadía de Panamá entre 2014 y 2019. Hay varias y tienen en común que cada una trata de mantener despiertos a niños y niñas y activos a adultos en momentos de siesta, abulia, dolor, ausencia o nada que hacer. Durante el receso escolar, cuando las escuelas cierran y las posibilidades de aprendizaje,


Ciudad de Panamá 2014-2019

intercambio y diversión merman, están las Vacaciones Creativas. Durante los meses de verano se toman distintas escuelas de la ciudad para ofrecer, de lunes a viernes, actividades como giras ecológicas y científicas, cuentos al aire libre, noche de boleros y otros talleres que utilicen el arte no solo como entretenimiento, sino como herramienta de transformación. También en vacaciones, la Ruta de la Alegría pasea por los corregimientos alejados del centro y que no tienen acceso al programa de verano durante la semana, con una oferta cultural variada para los niños y los vecinos. Llevan talleres de escritura creativa, danza, música, pintura, masilla, hip-hop, rap, break dance, graffiti, malabares, mimo, juegos tradicionales, reciclaje, origami, cuentacuentos o teatro de títeres. Así, cada sábado de verano, en los rincones más alejados ven acercarse un bus repleto de talleristas deseosos de trabajar con niños y acompañarlos en sus procesos de creación artística. El resto del año, en tiempos de clases, están los Puntos de Cultura. Y las Bibliotecas. Son 23 distribuidas en 21 corregimientos y funcionan como espacios de aprendizaje, consulta y encuentro, especialmente para estudiantes y personas de la tercera edad. Ahora que no es tiempo de recesos escolares y es un viernes de mayo, en la la Biblioteca Rosa María Jaén del Castillo las bibliotecarias leen cuentos a niños y niñas de preescolar. Después, ellos dibujarán: harán arte siguiendo su propia interpretación de los relatos fantásticos. En el centro de la ciudad, mientras tanto, alguna joven consultará algún libro o prenderá una computadora para buscar en Internet los datos que necesita para cumplir con la tarea de la escuela. Al mismo tiempo, en Curundú o Pacora o Alcalde Díaz, habrá niños atentos a “La Hora del Cuento” o enchastrándose en algún taller de pintura. Seguramente en cualquiera de ellas, alguna madre o cuidadora aprovechará para tomar los cursos de modistería y manualidades. Otro día —un sábado de mayo de 2017 , por ejemplo—, 60 niños disfrutaron en la Biblioteca de Río Abajo para una tarde de “Cuentos con Sol y Agua”, organizada por la Alcaldía con la Red de Narradores de Historias y la Biblioteca Nacional. Sentados en el piso y muy atentos, escucharon las historias

de la bruja Karaba y Kirikú el héroe valiente, con un mensaje sobre la importancia de la protección a la naturaleza; o la de la “Niña bonita”, sobre un conejito blanco que admira mucho la belleza de una pequeña con cabello negro rizado y la piel oscura y lustrosa. Ese es otro de los focos de los programas de la Dirección de Cultura: incluir materiales, relatos y actividades que fomenten el vínculo con la historia, la memoria y la diversidad que es la ciudad. Aportar conocimiento sobre universos desconocidos para fomentar la empatía y el encuentro. Así es en los Puntos de Cultura, las Vacaciones Creativas, La Ruta de la Alegría y, por supuesto, en las Bibliotecas. Antes de 2014, las bibliotecas comunitarias eran espacios poco concurridos y más bien silenciosos. Ahora, son centros culturales vivos y atractivos para los vecinos: espacios lúdicos, de gestión cultural, de lectura, innovación y aprendizaje. Lugares para pensar y crear. Hay veces que en las Bibliotecas no pasa nada. Es cuando las bibliotecarias se reúnen para aprender ellas, para poder hacer con los de la comunidad. El viernes 5 de abril, por ejemplo, en la Biblioteca de Parque Lefrevre nueve de ellas estaban sentadas alrededor de una mesa, con lienzos y pinturas, dibujando, dando pinceladas y pegando para un collage, guiadas por la maestra. “Cuando yo entré a la Biblioteca, no estaba muy empapada. Luego aprendí, como estamos haciendo ahorita, de técnicas y herramientas, y sobre cómo te puedes integrar emocionalmente con los niños, cómo vas a construir el espacio para que lo sientan propio”, dice Noris Mendieta, que es la encargada de comandar la biblioteca Rosa María Jaén Del Castillo de la barriada San Martín. Enseguida cuenta que las capacitaciones y actividades, fue parte de “un proceso maravilloso. Hay chicos con diferente carácter y situaciones, y hay que integrarlos, motivarlos y conectar”. ¿Qué si ella misma se vio beneficiada? “Claro —dice—. Me cambió la vida porque me motivó a ser mejor y a ayudar a los chicos a ser mejores”. A su lado, Ana Luisa de Gómez asiente con un movimiento de cabeza: “Las bibliotecas municipales son una belleza en comparación de cuando yo entré, en los años 80”, dice. Ana

15


16

CULTURA VIVA

Luisa lleva 39 años de bibliotecaria y ahora está tomando este taller en la Parque Lefevre y antes tomó otras tantas de las capacitaciones del municipio para iniciar la revolución cultural en las bibliotecas. Fue, para ella, un giro feliz: “Ahora en las bibliotecas no solamente se da un libro, hacemos un tremendo programa: la promoción de la lectura, talleres y un pocotón de actividades para que los niños aprendan pero también se rían y sean felices. Tienes que verlo, vienen contentos siempre y no se quieren ir”. Como ellas, todos los talleristas que trabajan en los Puntos de Cultura, las Vacaciones Creativas y La Ruta de la Alegría, recibieron capacitaciones permanentes en técnicas y en pedagogía. Cuestión importante. Por un lado, fomenta las relaciones entre cultura y desarrollo. Por otro, garantizan continuidad: quienes están hoy a cargo de bibliotecas, talleres y actividades, pueden seguir haciendo lo que ya hacen porque saben cómo hacerlo bien. Es decir: le dan sostenibilidad a la propuesta de la Alcaldía para poder trascender los cambios de administración. HUBO EN ESTOS CUATRO AÑOS: CUÁNTAS CAPACITACIONES PARA GESTORES CULTURALES Y CUÁNTAS CONFERENCIAS EN LAS QUE APRENDIERON COSAS COMO QUÉ, QUÉ Y QUÉ: AGREGAR LAS ESTADÍSTICAS DE CAPACITACIÓN. En todas, aprendieron una nueva forma de hacer lo que hacían. Una pedagogía disruptiva. “Estamos tratando de cambiar el paradigma”, dice Adalberto Hernández, apoyo pedagógico en los Puntos de Cultura, “partimos del juego, para aprender otras cosas que son importantes”. Es el mismo sábado luminoso de abril y Adalberto está sentado en un aula de la escuela Reino de los Países Bajos, donde acaba de dar una inducción a los talleristas de éste Punto de Cultura del este de la ciudad. En la pizarra, se lee “identidad”, “autoestima”, “juegos lúdicos”, “poesía”, “MEMORIA”. Lo borrará en un rato, ahora cuenta que asesora a talleristas que, a su vez, ponen en práctica esas técnicas con los niños y niñas: mezclar momentos de juego, con ciencia, tecnología y matemática, para que los chicos tengan un desarrollo artístico y algo importante para la vida. Hacerlo, además, no

como un maestro con autoridad si no como un facilitador: se promueve una relación horizontal, para que los chicos sepan que todas las respuestas son válidas y desarrollar las habilidades de reflexión, observación, el respeto al otro, el saber escuchar. “Lo que estamos utilizando —resume Adalberto— es una pedagogía del amor tanto para los chicos como para sus familias. Porque aquí hay lugar para ellos y para sus madres o abuelos”. Un rato antes, en otro Punto de Cultura, las mujeres que llevan a los niños a las actividades estaban reunidas en su propio taller armando tembleques. Allí estaba Carmen, una mujer de 57 años que vive en San Joaquín con su esposo y los nietos a los que llevó a los talleres de percusión y baile congo y tiene rato de estar tomando talleres ella también. “Primero hicimos el de manualidades y ahora éste de tembleque”, dijo sentada en una mesa rectangular, con hilo verde y perlas en las manos. “Una aprende muchas cosas que no sabía y compartes ideas, además que ayuda mucho porque he vendido varios”, dijo. También estaba Rodery, una mujer de unos 50 años que la ha pasado muy mal desde que asesinaron a su hijo hace seis. Después de un tiempo con depresión, medicada, sola, ahora está más animada y acompañada desde que una amiga la invitó a sumarse a los talleres. “Pues a mí esto me cambió la vida, me sacó de un pozo y me dio un motivo para levantarme”, dijo. Muchas vidas terminan transformándose cuando el Estado se hace presencia para los ciudadanos. Surgen motivos para levantarse, proyectos de vida, iniciativas, sueños. Lo que termina ocurriendo es eso: más derechos, más solidaridad, más pertenencia. Más personas despiertas. Más felicidad. Fin. PARA RESALTADOS: I- La Dirección de Cultura de la Alcaldía de Panamá como objetivo que su política cultural sea una plataforma para el desarrollo de los derechos culturales en el distrito. Estos


Ciudad de Panamá 2014-2019

derechos, descritos en la Declaración de Friburgo, incluyen el derecho a la ciudad, a la expresión, a la educación, a la identidad, a la innovación tecnológica y a gozar de una vida cultural plena. II- Desde 2014 a 2019, se invirtió en garantizar los derechos culturales a lo largo de los 23 corregimientos con acciones realizadas en alianza con otros actores institucionales como las Juntas Comunales, el MEDUCA o el INADEH. Cada evento o intervención, e inclusive patrocinio, ha sido mediado por conceptos claves como acceso gratuito, democratización, reconocimiento de las identidades, procesos a largo plazo, educación ciudadana, apoyos y fortalecimientos sectoriales artísticos, gestión del conocimiento, entre otros. III- Cita con foto (Sol tiene foto) “Vengo al taller de fotografía. No es difícil si

prestas atención. Mi parte favorita es tomar la foto, tienes que prestar mucha atención y cuidar la cámara. Es algo muy hermoso y con eso puedo llegar a ser alguien muy grande. Te motiva ver que tu puedes hacerlo. Si practico, puedo llegar a ser fotógrafa, trabajar de eso y ser famosa” Frida Castañeda Paz – 11 años IV- Cita con foto (falta una foto de ella) “Me gusta mucho la docencia y creo que es muy importante transmitir todo lo que aprendimos. Aquí me gusta todavía más porque es taller: es el juego, compartir, la diversión, promover la participación y la pertenencia, que los niños tengan reconocimiento de su identidad, de lo que son, de lo que sienten y lo que sueñan. Que todo lo que aprendan sirva para que los ayude como herramienta para su vida” Cindel Quintanar – Tallerista de fotografía en la escuela Cirilo J. Martínez

17

Profile for Fernando Muñoz - Diseño grafico editorial

Alcaldia 1605  

Alcaldia 1605  

Profile for abraxaspa
Advertisement