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Nosotras en La Perla 2021 (ellas, ustedes, nosotres) en proceso

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De la fragilidad de una historia posible y mágica a la fragilidad de lo corpóreo.

El trabajo de Silvia y Gabriela es como una huella que se va armando a medida que empiezan a producir y cruzar ideas, ahí el tiempo y la memoria existen y toman otras dimensiones, otra perspectiva. Como una persistencia en el aire, toman lo que les resuena “Nuestro trabajo es vincular, porque lo basamos en diálogos y acuerdos donde queda expuesto nuestra emoción y nuestro pensamiento”.

Se conocieron en una clínica de arte con Lucas Di Pascuale, y a pesar de haber trabajado múltiples lenguajes, se unieron en la producción de obra textil: bordado, grabado en tela, fotografía expandida, poesía textil, fueron algunas de las formas de hablar de una temática que siempre estuvo en su obra individual: La memoria

El arte ha sido para ambas la forma de resignificar, la pérdida, la ausencia, el vacío, el exilio y la propia identidad. A través de su trayectoria han podido plasmar pasajes de su propia historia, generando poéticas entrelazadas con la historia colectiva.

En 2020 fuimos convocadas por un grupo de investigación formado por 5 mujeres

(Guadalupe Samoluk, Jimena Gonzalez Gomeza, Julieta Leger, María Noel Taber y Julia Soulier) trabajadoras del Sitio para la memoria La Perla ubicado en Malagueño, provincia de Córdoba a participar en la investigación/producción artística de una muestra “Ellas, ustedes, nosotres, mujeres en La Perla” que dialogaría con un trabajo de investigación realizado en el sitio de memoria ESMA en Buenos Aires. “Un diálogo a partir de las muestras donde encontrarnos para pensar lo singular y lo común, para reconocernos en búsquedas comunes con procesos diferentes, tanto en relación a las prácticas genocidas como a los procesos de memoria. Un espacio donde convocarnos a mantener viva la memoria de las compañeras desaparecidas y asesinadas, reconocer y recuperar las experiencias de las mujeres que sufrieron la violencia de este centro clandestino, y para reflexionar sobre la represión, sus prácticas generalizadas, y las violencias de género”.

Nuestras compañeras de este nuevo colectivo pusieron a disposición una serie de fotos donde aparecían las mujeres desaparecidas que habían pasado por La Perla, ahí se encontraron con todo tipo de fotos, familiares, escolares, deportivas incluso vieron la existencia de quienes no tenían fotos, lo común de estas mujeres víctimas de la tortura y la desaparición era su juventud, en algunos casos extrema.

Pensamos en aquellas que habían pasado por ahí y no estaban contabilizadas, ya sea por que nadie las buscó o porque nunca se halló una pista para saberlo, o por su identidad de género, tan solo se conocía el nombre por el que eran conocidxs y no el que estaría en su DNI.

En este trabajo transdisciplinar del trabajo colectivo es donde encontramos el tejido primario de esta muestra de características textiles donde la investigación histórica fue brindando hilo a la investigación artística textil que comenzamos a coser.

FRAGILIDAD DE UNA HISTORIA POSIBLE

A partir de las fotos de la vida cotidiana de estas mujeres, que en común tenían la La reconstrucción anacrónica de una historia, en búsqueda de imaginarnos vidas alegres, rescatar la intensidad del momento en esas vidas en movimiento, buceando en esas imágenes individuales se construyeron vivencias colectivas, posibles.

“Este tiempo puede describirse como un tiempo anacrónico, ya que el anacronismo permite pensar en aquella supervivencia o latencia que en la imagen interrumpe la linealidad temporal del relato histórico, montando y superponiendo a la vez dos o más tiempos heterogéneos. Didi-Huberman piensa el anacronismo, con clara influencia warburgiana, como una latencia y una memoria enterrada que hace que las imágenes se encuentren sobre y predeterminadas por un “montaje de tiempos heterogéneos que forman anacronismos” (Didi-Huberman, 2008: 39).

Y son anacrónicos los movimientos de la historia, esta muestra homenajea a las mujeres desaparecidas al igual que a las sobrevivientes quienes a partir de revisiones posteriores y el avance de las luchas feministas encontraron la posibilidad de resignificarse a través de la reconstrucción del relato de muchas de ellas. Ya que el tratamiento de las violencias contra los cuerpos de las mujeres fue tomando un curso diferente que se fue develando a partir de las luchas feministas a lo largo del tiempo. Más allá de que muchos delitos de la tortura iban siendo juzgados como delitos lesa humanidad, las violencias contra ellas se visibilizaron mucho tiempo después. La memoria es como las capas de una cebolla, nos dijo Julia Soulier directora de la Perla, y parte de este colectivo.

Esta idea de movimiento fue guiando el curso de trabajar con collage de fotos, donde fuimos rescatando escenas idílicas en paisajes naturales actuales. Estas fueron impresas en gran formato, armando telas translucidas donde estas fotos mostraban algo que pudo haber sido, capaz lograron rescatar la intensidad, la magia de algún momento. “Con certeza son imágenes felices que nos recuerda sus vidas”.

LO QUE QUEDA ESCRITO EN EL CUERPO

El equipo de investigadoras de La Perla también compartió con las artistas algunas cartas escritas por las sobrevivientes, donde dejaban registro actualizado de como hoy es ser, luego de aquel sufrimiento. A partir de estas palabras el colectivo acordó que fueran bordadas por las artistas, no fue simple decidir, que palabras (ya que eran palabras de los torturadores en muchos casos) elegir para bordar.

La clara intención del poder del silencio

…Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.

“El terror no se va nunca, una siempre lo tiene en el cuerpo”

Corporizar la imagen de la memoria

En la Perla, hay una sala donde estaban las fotos con los nombres de las mujeres desaparecidas que pasaron por ahí. Surge una segunda propuesta, que tenia que ver con reconfigurar esa sala. Incluyendo fotos que surgieron de nuevas investigaciones y también las identidades trans de quienes en algunos casos solo teníamos un nombre, sin apellido.

Se realizó el trabajo con la idea de patchwork, idea que surgió en conversaciones colectivas, cada vez que se conversaba se hablaba de cobijo, de cuerpo, mullido, volumen.

Este ha sido el ultimo trabajo realizado por el colectivo y aun no ha sido inaugurado por la situación sanitaria.

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