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Curso: Ética y valores en el desempeño Profesional

Licenciada: Karla Castellanos

Crisis de Valores en la actualidad y Motivación

Integrantes: Rosalbina Martínez Rodríguez Deilin Mayoly Cotzajay Alarcón Angélica Valeria Villalta Caal Aura Estela Quevedo González Hipólita Guadalupe Pérez Caal Migdalia Catalina Girón de León Abner Osvaldo Ba Ojer Alex Randolfo Mayen Aceituno Ingrid Nineth Yal Gámez

San Luis, Petén 18 de Mayo de 2013


CRISIS DE VALORES EN LA ACTUALIDAD – Jovanna Lores Orozco Es necesario saber que es moral y que es ética, el primero son normas, principios y valores dados y establecidos en una sociedad y el segundo es el estudio crítico-propositivo del actuar humano en sus costumbres, actitudes y prácticas. Puedo decir que los valores están dentro de cada uno de nosotros nos rigen, nos controlan y saben que, está bien y que, está mal, sin embargo, hoy no escuchamos a esa razón, vamos hacia una vida consumista y superficial, en busca de una supervivencia individual, ¿qué podemos obtener de nuestros jóvenes si eso es lo que les enseñamos?. Desde el concepto de la ética y la moral creamos las organizaciones sociales, para asegurarnos de que cumplamos con esas normas que rigen nuestras acciones y comportamientos, sin embargo vemos como a través de estas organizaciones como la policía, la religión, entre otras, a veces se justifican cuando matan, violan, son corruptos, entre muchos otros conflictos que no entran como valores humanos y aun así, no hay nadie que los pare para que no sigan atropellando nuestros derechos. Todo esto se debe a que cada persona posee diversos valores y puntos de vista diferentes sobre la realidad, algunos piensan que con violencia pueden lograr cambiar esta realidad, otros, que solo su bienestar individual está por encima de todo, mientras nada los afecte nada es su problema, y otros que buscan su sobrevivencia a costa de todo. Al diferir los valores de una a los de otra, surgen fricciones que pueden convertirse en problemas de índole tanto social como ética, repercutiendo en los diferentes ámbitos de la sociedad: económico, político, social y cultural. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno. Hugo Quiroga nos dice que la igualdad es un atributo exclusivo del ciudadano por su pertenencia a la comunidad política, si es así ¿porque hay desigualdad social?, ¿porque no se atiende a las personas en un centro de salud cuando es pobre y no tiene con qué pagar?. Todo esto es resultado de una crisis muy profunda del hombre en si, por su egocentrismo.


Cada día nos alejamos más de nuestra felicidad por culpa de ese individualismo y eso nos hace más ambiciosos y con ansias de poder, pensando que esa será nuestra fuente de la eterna felicidad. Al contrario le hacemos esclavos de nuestras pasiones como dice Octavio Nicolás Derisi (http://200.16.86.50/digital/DERISI/DERISI-articulos/Derisi091-091.pdf). Para recuperar nuestros valores que han sido olvidados debemos aplicarlos en comunidad es decir donde prevalezca la igualdad, la solidaridad, valores de la libertad, paz, igualdad, justicia, amor, racionalidad, entre otros.

CRISIS DE VALORES EN LA ACTUALIDAD A NIVEL DE PERSONA 1. Crisis de Valores Por: María Fernanda Morales Todo lo que existe, cualquier realidad tangible, se conoce como un bien o valor físico, el cual tiene aptitud para satisfacer una aspiración o necesidad humana. Es decir, los valores físicos son cosas, valores materiales que hacen referencia a bienes y servicios que ponderamos para vivir con bienestar. Por otro lado, los valores morales son diversas formas de emplear dichos valores físicos, ya sea de forma positiva o negativa; son valores simbólicos y, por lo tanto, emanan del deseo del ser, de las posibilidades o potencialidades inherentes al ser humano. Son los valores que expresan la esencia del hombre, a la vez que la van transformando y enriqueciendo históricamente con las grandes creaciones de la cultura, la civilización, la humanización; son en concreto, valores de la libertad, paz, igualdad, justicia, amor, racionalidad, entre otros. Pero ¿por qué el hombre se enfrenta hoy a una crisis de valores? ¿Constituye éste un problema social y ético? Al estar los valores dentro de uno mismo, cada persona posee diversos valores y puntos de vista sobre la realidad. Al diferir los valores de una a los de otra, surgen fricciones que pueden convertirse en problemas de índole tanto social como ética, repercutiendo en los diferentes ámbitos de la sociedad: económico, político, social y cultural. Por lo tanto, al llevar a cabo esta reflexión, trataré desde mi perspectiva de profesionista y Maestra en Administración, de identificar en qué consiste este problema social, de qué manera influye y repercute tanto en el hombre mismo como en la sociedad y, al final, las implicaciones éticas que puede llegar a tener para el hombre dentro del contexto laboral en el que se desenvuelve. Para empezar, considero que el tema de los valores es de vital importancia, ya que es algo que está siempre dentro de nosotros mismos y determina en gran medida nuestra forma de actuar y de ser. Hace algunos años, cuando estaba estudiando la licenciatura, leí en un libro una frase que se me quedó muy grabada en la mente: “En la actualidad, la importancia del problema de los valores es innegable; la crisis del hombre actual es una crisis de valores que requiere un examen crítico, a fondo, de su naturaleza, sentido, fundamento y jerarquía”. 1Este enunciado ilustra con gran claridad que vivimos en una sociedad que se enfrenta a una crisis de valores, una sociedad donde lo más importante es tener y donde se promueven las necesidades de consumismo, dejando a un lado el valor del ser. En la actualidad, en nuestro país se manifiestan gran cantidad de síntomas debido a


la tensión social que existe; uno de estos síntomas es precisamente que el hombre se conforma con tener garantizadas la. • 2. supervivencia y la seguridad, pero ¿dónde quedan los valores? Resulta importante decir que la visión que cada ser humano se forma de la realidad inicia en la infancia y está influenciada por factores físicos, así que va cambiando. La visión de cada persona es única; sin embargo, los orígenes de esa perspectiva son los mismos, está integrada por los componentes: yo, los demás, la vida, el mundo físico y Dios. A través del tiempo, la persona se cuestiona sobre esta visión y su jerarquía de valores, de esta manera podemos ver que aunque ésta sea negativa, muchas veces la persona decide no cambiarla, porque es un mecanismo de seguridad. Y es precisamente esto lo que está pasándonos en nuestros días, sabemos que estamos mal y que nos enfrentamos a una época en la que se ponderan cosas que en realidad no son importantes, pero cambiar este paradigma de la realidad y nuestra escala de valores implicaría un enorme riesgo. Autores como Erich Fromm señalan la gravedad de la crisis de identidad que existe en la sociedad moderna, la cual está orientada al tener, es decir, interesada en las cosas más que en las personas. Fromm señala que la modernidad, considerada a partir de la época industrial, propagó la “producción ilimitada, libertad absoluta y felicidad sin restricciones”2; sin embargo, estos rasgos engendrados por el sistema económico enferman al individuo y a la sociedad, lo cual se manifiesta en el individualismo y el consumismo. Cada vez es más notable la tendencia general de la sociedad hacia el consumismo, las personas valen de acuerdo con lo que tienen sin importar cómo lo hayan conseguido. Es muy claro que vivimos en una sociedad demasiado egoísta y no nos damos cuenta o, más bien, no queremos darnos cuenta de la cantidad de personas que viven en extrema pobreza en nuestro país y en muchos otros lugares del mundo, tampoco de la falta de solidaridad y de justicia social entre los seres humanos. Esto a la vez fomenta el individualismo, ya que cada persona se preocupa sólo por sí mismo y por tener cada vez más que los demás. Otro aspecto importante dentro de esta crisis de valores es el predominio de la actividad cerebral y el poco desarrollo de las emociones; lo cual se fomenta día con día por la enorme cantidad de información con la que se cuenta hoy a través de los medios de comunicación, la tecnología e Internet. No quiero decir con esto que la información sea algo negativo, como tampoco lo son los avances tecnológicos; pero creo que muchas veces no nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar acerca de todo lo que vemos y escuchamos cada día, pues la cantidad de datos a la que estamos expuestos es demasiado grande y el ritmo de vida –sobre todo de las grandes ciudades– es muy cambiante y demandante. De hecho, la crisis de valores que vivimos en nuestros días se manifiesta en todos los aspectos de la vida humana: en el modo de hablar, de relacionarse con los demás, en la forma en que se quiere acumular todo, ya sean posesiones materiales, información o hasta gente, y también en el ambiente laboral. Sin embargo, el ser humano entre más tiene, más vacío se siente, ya que el consumismo exagerado lo aleja de los valores y principios que son la base de su existencia. • 3. En uno de mis libros favoritos que se titula El Hombre en busca de sentido, su autor, Viktor Frankl atribuye este vacío existencial a la doble pérdida que el hombre ha tenido; por un lado, de algunos de los instintos animales básicos que le daban seguridad y por otro, de sus tradiciones. “Carece, pues


de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo)" 3.Al enfocar este problema social al ambiente de trabajo, es importante decir que lo que se percibe es el fomento de la competencia más que del desarrollo personal, escandalosos fraudes que han hecho desaparecer a empresas completas, políticas injustas e inseguras para los empleados, discriminación por diversos factores (sexo, raza, religión e incluso, estado de salud), falta de honestidad y respeto en todos los niveles, poco conocimiento y difusión del código de conducta o ética, o bien absoluta falta del mismo en la organización, poco o nulo compromiso con el medio ambiente y la sociedad, lagunas en la legislación que se prestan a tomar decisiones que benefician a pocos y perjudican a muchos; en fin, la lista es enorme. Y pocas veces nos tomamos el tiempo de reflexionar y preguntarnos qué tan éticas son todas estas acciones y comportamientos, incluso al interior de nuestras propias organizaciones y en el contexto de la industria a la que pertenecen. Asimismo, las relaciones interpersonales entre miembros de una organización son por lo general superficiales, es decir, no implican ningún tipo de compromiso. Esto no significa que tengamos que procurar relaciones significativas con todas aquellas personas con las que convivimos en la empresa, pero si es necesario comprender que por muy individualista que un hombre pueda llegar a ser, para lograr la autorrealización es imprescindible la forma en que se relaciona con los demás. Pero si los valores de cada persona son tan diferentes entre sí, ¿cómo relacionarnos con los demás? Esto es exactamente lo que en mi opinión causa el problema social, ya que al faltar una ética de valores en los seres humanos, cada vez nos es más difícil relacionarnos con otras personas, siendo que la relación con los demás es lo que le da sentido a la vida del hombre. Los valores no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas. Al ser éste un problema social de gran importancia en nuestro país como en cualquier parte del mundo; desde mi perspectiva considero muy importante y necesario sugerir que se impartan en todas las organizaciones cursos de capacitación integral, con el objeto de que los trabajadores no sólo reciban un entrenamiento técnico, sino también una capacitación enfocada a los valores humanos, lo cual puede fomentar el desarrollo de la persona dentro del lugar donde presta sus servicios, además de lograr la. 4. congruencia en su manera de pensar y de actuar dentro de la empresa. Estoy convencida de que al tratar en una empresa a los miembros que trabajan en ella como seres humanos más que como simples objetos o máquinas, las personas logran niveles más altos de satisfacción laboral, lo cual también se ve reflejado en la productividad y resultados económicos de la compañía. Para terminar, creo conveniente comentar que desde mi punto de vista, la problemática que ha originado esta crisis de valores tiene su origen en la infancia, ya que es en esta etapa cuando se forjan muchos de los valores que


dirigirán la vida de una persona, y es por esto que resulta de vital importancia que los niños reciban en sus familias y en las escuelas una educación integral, centrada en la persona como ser único e irrepetible. De esta manera, al pasar los años y convertirse en adultas, esas personas serán capaces de desarrollar un pensamiento ético y tendrán una visión diferente de la vida misma, de esta manera podrá comenzarse a darse un cambio importante tanto en nuestro país como a nivel global.

CRISIS DE VALORES EN LA ACTUALIDAD A NIVEL DE FAMILIA En la actualidad la mayoría de las personas entiende como crisis de valores, la no existencia de estos, pero se equivocan, se puede decir que la no utilización de estos es lo que ha llevado a la problemática en la que se enfrenta hoy en día la sociedad. La familia es el núcleo de la sociedad, donde se adquieren los primeros valores, por lo tanto se puede considerar que es aquí donde comienza los problemas que hoy vivimos, lo que es importante reflexionar es el porqué de estos vacíos en la educación de valores en las familias. El poco tiempo que los padres dedican a sus hijos por los compromisos con el trabajo han dejado un espacio en la educación de estos valores y la responsabilidad de estos están en manos de otras personas como las abuelas, empleadas y el colegio. A medida que la sociedad avanza, tenemos más oportunidades de conocer grandes valores, ya sean religiosos éticos o morales. Se piensa que lo que llevo a cabo esta crisis fue la familia y la educación de una persona se aprende como tratar a los demás y como tratarse a sí mismos. En la educación si ponemos como ejemplo las escuelas, en la mayoría se da una buena academia; pero muchas veces no tiene en cuenta la formación del niño o adolecente para la sociedad, como guiarlo para saber que está bien y que está mal. Las miradas están puestas en los jóvenes, ya que por la edad son muy espontáneos y su comportamiento son el reflejo de la crisis que estamos hablando y por esta razón se culpa más que todo a los jóvenes como ya lo había mencionado anteriormente, pues son un ejemplo de cómo los valores no son utilizados, ya que una parte de los adolecentes actuales se esconden en vicios, como drogas o alcohol. Lo que no sabemos es que muchos de ellos no son culpables directamente de lo que hacen o de porque son así, porque malgastan su vida en cosas que no valen la pena. No olvidemos que somos los padres los primeros educadores de nuestros hijos, que todo lo demás, son apoyos, más o menos especializados, pero es nuestra la responsabilidad de hacer brotar de cada uno de nuestros hijos lo mejor que lleva dentro, y de contribuir a que cada uno de los miembros de nuestra familia, sea éste padre, madre o hijo, llegue a ser lo máximo que esté llamado a ser, como persona, como ser humano, capaz de amar, de permitir ser amado y de colaborar en la construcción del mundo que le ha tocado vivir.


Éstas son algunas de las muchas razones que nos ponen de manifiesto el inmenso valor de la familia, y por ese valor, por todo lo bueno que se genera en ella, por la felicidad que aporta al ser humano, no debemos descansar en otras instituciones que no sean la propia familia, el cuidado de la misma. Estaría bien que se promulgaran leyes que la protegieran de manera especial, que contribuyeran de manera firme y decidida a apoyar a los progenitores en la hermosa y apasionante tarea educativa, ayudándoles a hacer personas con buena estima, cubiertas de afecto, amantes del respeto y la responsabilidad y haciéndoles fuerte ante las adversidades propias de la vida, pero mientras esto ocurra, y no perdemos la esperanza de que así sea, a nosotros nos corresponde no permitir demasiadas intervenciones, no dejando de la mano de otros lo que consideramos que es nuestro mayor tesoro, y por extensión, el mayor tesoro de la sociedad.


CRISIS DE VALORES EN EL TRABAJO

La falta de valores en el ser humano se refleja también en su trabajo y en las grandes corporaciones. Se han hecho algunos estudios sobre el porqué del fracaso de algunas empresas y en la gran mayoría había algo que faltaba: los valores compartidos. Para regresar a las bases, es necesario poner en práctica los buenos principios de relaciones humanas en que se basaron las sociedades industriales agrícolas de antes de Cristo, pero también comportarnos de acuerdo a los principios más elementales de convivencia humana; ya que el progreso mostrado por esas sociedades tuvo como principal ingrediente eso que ahora llamamos "trabajo en equipo". Tanto empresarios como trabajadores debemos percibir que el éxito de la empresa se logra en unión y más aún en un mundo que necesita cuidar los recursos para beneficio de todos y nos permita garantizar la permanencia como empresa. El poner en práctica los valores en el trabajo laboral debe estar basado en principios tan básicos como: • • • • •

El respeto por los demás incluyendo a todos los seres vivos. Compartir lo nuestro con otros, por ejemplo conocimientos de cómo ser más eficientes. La puntualidad, reflejo de ser una persona responsable y respetuosa del tiempo ajeno. No apropiarte ni usar lo ajeno. La honestidad y justicia en todas tus acciones laborales, planteando negocios en que ganen todos los participantes y más aún, que gane la sociedad.

Tanto los emprendedores como empleados, deben contribuir juntos a la permanencia de los negocios, servicios o actividades, por muy humildes que éstos sean, pensando también que su esfuerzo se verá gratificado por una sociedad que igual que ellos han puesto por delante sus valores. Citas bíblicas: Jesús les respondió: “Mi padre hasta ahora trabaja” y yo trabajo. (Jn. 5:17). La Biblia también nos aclara que Dios puso a Adán, Su imagen, en el huerto del Edén para que trabajara: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase (Ge 2:15). Adán no estaba


en un centro vacacional en el Edén, estaba trabajando. Como vemos, el trabajo ya existía aun antes de la caída. Por supuesto, la caída vino a complicar las cosas. Ahora nos esforzamos y el sudor corre por nuestros rostros, pero logramos muy poco. La tierra fue maldita por el pecado y esclavizada a la futilidad. Pero espera su liberación cuando los hijos de Dios sean manifestados (Ro 8:19-21).

CRISIS DE VALORES EN LA SOCIEDAD Joan Rigol Hay que tener presente que actitudes que tuvieron una valoración positiva en determinadas épocas han caído en la escala de valores. El argumento de autoridad no merece hoy ninguna consideración especial. La obediencia a las personas de más prestigio y ascendencia, sea en el entorno familiar, educativo o social, es considerada en la actualidad una virtud retrógrada. Un mal entendido "respeto a las personas mayores" ha sufrido también juicios contradictorios. Pienso, sin embargo, que, muchas veces, más que una pérdida de valores ha habido un juicio crítico a causa del mal uso que se ha hecho de estos valores. La vida familiar ha sufrido un cambio radical y hoy los esposos, a causa del ritmo absorbente de su trabajo, encuentran dificultades en su convivencia. Muchos padres no saben cómo ejercer una autoridad basada en el diálogo. A los hijos pequeños y adolescentes les cuesta aceptar consejos de cualquier tipo y, en nuestra sociedad consumista, exigen mucho más de lo que ellos aportan a la convivencia familiar. En el nuevo marco de una sociedad constituida por familias "nucleares", los hijos mayores demasiado a menudo olvidan el sacrificio de sus padres y no saben qué hacer para darles el calor y el apoyo que necesitan. En una sociedad donde sólo cuenta el economicismo, no es extraño que buena parte de los asalariados no valoren su trabajo y lo conviertan sólo en un medio de subsistencia, no de proyección personal. Los empresarios a menudo sólo se preocupan de los beneficios y olvidan que la empresa es también una colaboración entre personas. Hay medios de comunicación que van más en busca de la noticia impactante que de la comprobación de su veracidad; a la vez que les interesa conseguir la máxima audiencia, aunque sea sacrificando la calidad y haciendo de la banalidad el plato fuerte de la programación. Tampoco faltan políticos que olvidan demasiadas veces su función de servidores y anteponen sus intereses particulares o partidistas a los de la comunidad. No es extraño, pues, que en medio de esta alteración de la escala de valores los jóvenes y los adolescentes se sientan desorientados. Y los educadores no saben qué hacer para que prevalezcan unas actitudes que favorezcan su crecimiento personal, que los conviertan en personas capaces de hacer frente


a los retos que la vida les irá presentando. El hecho es que a los maestros les cuesta, cada vez más, mantener la disciplina en la clase, y cada vez son más los alumnos que "pasan" de ellos y de sus enseñanzas. No querría, sin embargo, que esta exposición ofreciera una visión excesivamente pesimista de la sociedad actual, puesto que hoy más que nunca emergen nuevas actitudes positivas de solidaridad con el Tercer Mundo, de tolerancia, de diálogo, de defensa de los derechos humanos, de respeto por la naturaleza, a menudo en colectivos de gente joven que, agrupados en ONG, trabajan para conseguir un mañana más prometedor, donde la justicia y la paz se impongan en cualquier parte de nuestro mundo globalizado.

San Lucas capitulo 6 versículo 27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen.


CONCEPTO DE MOTIVACIÓN Autor: Walter Arana Mayorca La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo. En el ejemplo del hambre, evidentemente tenemos una motivación, puesto que éste provoca la conducta que consiste en ir a buscar alimento y, además, la mantiene; es decir, entre más hambre tengamos, más directamente nos encaminaremos al satisfactor adecuado. Si tenemos hambre vamos al alimento; es decir, la motivación nos dirige para satisfacer la necesidad. La motivación también es considerada como el impulso que conduce a una persona a elegir y realizar una acción entre aquellas alternativas que se presentan en una determinada situación. En efecto, la motivación está relacionada con el impulso, porque éste provee eficacia al esfuerzo colectivo orientado a conseguir los objetivos de la empresa, por ejemplo, y empuja al individuo a la búsqueda continua de mejores situaciones a fin de realizarse profesional y personalmente, integrándolo así en la comunidad donde su acción cobra significado. La motivación es a la vez objetivo y acción. Sentirse motivado significa identificarse con el fin y, por el contrario, sentirse desmotivado representa la pérdida de interés y de significado del objetivo o, lo que es lo mismo, la imposibilidad de conseguirlo. El impulso más intenso es la supervivencia en estado puro cuando se lucha por la vida, seguido por las motivaciones que derivan de la satisfacción de las necesidades primarias y secundarias (hambre, sed, abrigo, sexo, seguridad, protección. etc.). La motivación es resultado de la interacción del individuo con la situación. De manera que al analizar el concepto de motivación, se tiene que tener en cuenta que su nivel varía, tanto entre individuos como dentro de los mismos individuos en momentos diferentes. MOTIVACIÓN Y CONDUCTA Con el objeto de explicar la relación motivación-conducta, es importante partir de algunas posiciones teóricas que presuponen la existencia de ciertas leyes o principios basados en la acumulación de observaciones empíricas. Según Chiavenato, existen tres premisas que explican la naturaleza de la conducta humana. Estas son: a) El comportamiento es causado. Es decir, existe una causa interna o externa que origina el comportamiento humano, producto de la influencia de la herencia y del medio ambiente. b) El comportamiento es motivado. Los impulsos, deseos, necesidades o tendencias, son los motivos del comportamiento. c) El comportamiento está orientado hacia objetivos. Existe una finalidad en todo comportamiento humano, dado que hay una causa que lo genera. La conducta siempre está dirigida hacia algún objetivo.


EL CICLO MOTIVACIONAL Si enfocamos la motivación como un proceso para satisfacer necesidades, surge lo que se denomina el ciclo motivacional, cuyas etapas son las siguientes: a) Homeostasis. Es decir, en cierto momento el organismo humano permanece en estado de equilibrio. b) Estímulo. Es cuando aparece un estímulo y genera una necesidad. c) Necesidad. Esta necesidad (insatisfecha aún), provoca un estado de tensión. d) Estado de tensión. La tensión produce un impulso que da lugar a un comportamiento o acción. e) Comportamiento. El comportamiento, al activarse, se dirige a satisfacer dicha necesidad. Alcanza el objetivo satisfactoriamente. f) Satisfacción. Si se satisface la necesidad, el organismo retorna a su estado de equilibrio, hasta que otro estimulo se presente. Toda satisfacción es básicamente una liberación de tensión que permite el retorno al equilibrio homeostático anterior. El ser humano se encuentra inmerso en un medio circundante que impone ciertas restricciones o ciertos estímulos que influyen decididamente en la conducta humana. Es indudable también que el organismo tiene una serie de necesidades que van a condicionar una parte el comportamiento humano. Así, por ejemplo, cuando tenemos hambre nos dirigimos hacia el alimento. Allí tenemos una conducta. Cuando tenemos hambre, en nuestro organismo se ha roto un equilibrio; existe, por tanto, un desequilibrio que buscamos remediar; entonces el organismo actúa en busca de su estado hemostático. El estado "ideal" sería el de tener el estómago lleno; pero cuando este equilibrio se rompe, inmediatamente nuestros receptores comunican al sistema nervioso central que el estómago está vacío y que urge volver a llenarlo para mantener la vida. Entonces ese equilibrio, ese estado hemostático, se rompe y el organismo busca restaurarlo nuevamente. Sin embargo, recuérdese que la homeostasis no es absoluta sino dinámica, en el sentido de permitir el progreso. El organismo al accionar la conducta, no siempre obtiene la satisfacción de la necesidad, ya que puede existir alguna barrera u obstáculo que impida lograrla, produciéndose de esta manera la denominada frustración, continuando el estado de tensión debido a la barrera que impide la satisfacción. La tensión existente o no liberada, al acumularse en el individuo lo mantiene en estado de desequilibrio. Sin embargo, para redondear el concepto básico, cabe señalar que cuando una necesidad no es satisfecha dentro de un tiempo razonable, puede llevar a ciertas reacciones como las siguientes: a) Desorganización del comportamiento (conducta ilógica y sin explicación aparente).


b) Agresividad (física, verbal, etc.) c) Reacciones emocionales (ansiedad, aflicción, nerviosismo y otras manifestaciones como insomnio, problemas circulatorios y digestivos etc.) d) Alineación, apatía y desinterés Lo que se encuentra con más frecuencia en la industria es que, cuando las rutas que conducen al objetivo de los trabajadores están bloqueadas, ellos normalmente “se rinden”. La moral decae, se reúnen con sus amigos para quejarse y, en algunos casos, toman venganza arrojando la herramienta (en ocasiones deliberadamente) contra la maquinaria, u optan por conductas impropias, como forma de reaccionar ante la frustración.


INTRODUCCIÓN Los valores que son parte fundamental en la presentación de cada persona en particular es indispensable para fortalecer la convivencia en las personas, tomando en cuenta que hoy en día se han dejado de practicar dentro de la sociedad, es preocupante notar que personas jóvenes no practican los valores en su vida cotidiana porque se ha venido generando una crisis en lo relativo a moral, pero esto viene acompañado con las personas que estudian o tienen alguna profesión porque va de la mano con la ética profesional. Como base fundamental que se puede observar es la práctica de los buenos valores pero se ha sustituido por la crisis de los valores en la actualidad, que es un tema relevante que se observa en la pérdida de la práctica de los valores positivos dentro de las futuras generaciones. Esta pérdida contribuye en gran parte en los problemas que enfrenta la persona dentro de su propio contexto ya que se pueden mencionar lo económico, social, religioso además afecta al ser humano en lo laboral porque de acuerdo a como actúe dentro de su campo laboral así será tomado y respetado por las demás personas. La familia juega un papel importante en el comportamiento de los miembros, pero resulta que ha entrado en crisis porque se han estado dejando de practicar los buenos valores dentro del contexto familiar, laboral y dentro de la comunidad. La labor que deben tomar los docentes, padres de familia y comunidad en general es preocuparse y depositar un grano de arena para hacer la diferencia y practicar los buenos valores dentro de la sociedad. Para logra todo ello es importante realizar una motivación familiar, dentro del ámbito educativo y religioso para poder vivir en armonía y compartir con las personas que nos rodean no importando su posición social, raza de las personas con quienes se comparte día tras días.


CONCLUSION Tomando en cuenta la participación de las personas dentro del contexto familiar, sociedad y comunidad se pueden vivir y practicar los buenos valores, se debe tomar esto como base para cambiar la crisis que existe en la práctica de los valores a nivel personal, familiar y algo indispensable dentro del contexto laboral. Se tiene entendido que todos y todas las personas pueden cambiar su forma de ver el mundo y de pensar sólo tomando conciencia de sus propios actos y compartiendo con todas las personas sin importar su rango social, religioso, raza y hasta político. La labor que viene a jugar el docente es la de mediador y facilitador en el proceso del nivel generarquico de la buena práctica de los valores, se debe educar dentro del contexto familiar, para que a nivel individual, colectivo y laboral de a conocer la importancia que tiene el combatir y cambiar la crisis que se ha venido dando en relación a los valores que se están dejando de prácticar.


UPANA