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Nacieron en montañas de oro y están forzados a luchar eternamente por la vida La minera Espejeras S. A. de C. V., filial de minera Frisco S. A. B. DE C. V., propiedad del mexicano Carlos Slim Helú, recibió en 2003 del gobierno federal –entonces presidido por Felipe Calderón Hinojosa– la concesión número 220980 de la Dirección General de Minas para extraer metales preciosos por 50 años en 10 mil 663 hectáreas del municipio Tetela de Ocampo, Puebla. El pasado 3 de octubre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó la tercera etapa de exploración –ahora con Enrique Peña Nieto como Ejecutivo federal–; mientras que pobladores temerosos de la “devastación ecológica irreversible” se organizan para defender el territorio, agua y salud. Académicos coinciden en el daño a la naturaleza y al futuro de los pobladores. Abel Martínez Luna

Un pueblo que se siente amenazado expresa repudio al hombre que acapara, con 73 mil millones de dólares, una de las fortunas más grandes del planeta (según la revista Forbes en marzo de 2013).

“Lástima que no lo tenemos enfrente, porque aunque fuera al bote por cadena perpetua, yo sí lo mataba”, me dijo en entrevista José Felipe Narváez Pérez, habitante. En el año 2011 surgió la asociación civil Tetela hacia el futuro; su fundador, Germán Romero, convencido de que la “megaminería” es destructiva, que la extracción de minerales a cielo abierto y el uso de cianuro en el proceso devastaría para siempre el ecosistema en el que habitan 24 mil 459 personas (INEGI, 2010), emprendió la odisea de parar por completo el proyecto que encabeza Carlos Slim.

“Empecé a informarme cómo es la minería actualmente y, la verdad, horroriza ver que en este país autoricen a diestra y siniestra este tipo de proyectos que son destructivos; el daño que hacen, ecológicamente, es irreversible, es permanente, así pasen 500 años en esa tierra no vuelve a nacer algo. Si consideramos que cada vez tenemos menos agua, por qué el gobierno le da tantas concesiones a esta empresa o le da el poder para que utilicen toda el agua que necesiten; a la gente le preocupa mucho, porque una empresa de estas en una hora consume el agua que necesita una familia para vivir de 25 a 30 años”, me dijo en entrevista.


Tetela del oro Según la copia del manuscrito “Relación de Tetela” –que se conserva en la presidencia municipal– y que habría sido redactado en el año 1581, en español de Castilla, “Desde la época prehispánica se empezaron a explotar algunos pequeños yacimientos de oro”. En el capítulo XXVIII se lee “es tierra de veneros y albarradas de metales que muestran plata”, “los antiguos sabían de las minas de oro más los naturales de estos tiempos no las saben”. Al entrevistar a Gerardo Pérez Muñoz, director de la publicación en lenguas indígenas Colibrí, reforzó esta conjetura “Tetela se llamó Tetela del Oro. Antes de

la llegada de los españoles se le tributaba al emperador de Tenochtitlán, Moctezuma”. Agregó que este título lo tuvo hasta el 23 de julio de 1861, cuando la población cambió su nombre a Tetela de Ocampo, en honor al abogado, científico y político liberal mexicano Melchor Ocampo. Gerardo Pérez dijo que el primer yacimiento de plata y oro en el estado de Puebla se estableció en Tetela. De acuerdo con don José Felipe Narváez Pérez la explotación minera nuca cesó, narró que hace 20 años convivió con don Luis Salinas, uno de los mineros, “a baja escala”, de la zona, recordó que entonces la empresa Cobres de Sonora tuvo la concesión y resaltó que ningún tetelense prosperó por la actividad minera.

“Ha sido un pueblo minero, antes era a pico y pala, y sí daban trabajo a las personas de aquí, pero no conozco una sola persona, un solo ciudadano de la cañada, de donde eran los mineros, que se haya hecho rico siendo minero; pero sí te podría dar nombres de empresas que se hicieron ricas extrayendo el oro de aquí, hoy la gran mayoría de los que trabajaron en las minas están muertos y los pocos que viven tienen sus enfermedades por el trabajo que hace años desempeñaron”, pronunció. Ahora la minería resurge, dijo que representa una amenaza porque para sacar el oro quieren explotar las montañas, aseguró que no habrá beneficios, pero destrucción sí.

Minería en Tetela Según el comunicado fechado el 23 de julio de 2012, emitido por Tetela hacia el futuro, la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico del estado de Puebla (SECOTRADE) –entonces encabezada por Pablo Rodríguez Regordosa– desarrolló una reunión en sus oficinas. El texto señala que en presencia de integrantes de Tetela hacia el futuro A. C., Puebla verde A. C. y el titular de la dependencia poblana; el director general de Frisco, Alejandro Aboumrad –quien reconoció no conocer Tetela– informó lo siguiente: 1.- El proyecto consiste en instalar una mina de explotación a cielo abierto en un área de 100 hectáreas para extraer oro y minerales. 2.- Se instalaría infraestructura industrial en 78 hectáreas (24 corresponderían al tajo y 17 a las presas de jale).


3.- El proyecto actual no contempla explotar más terreno del señalado y la explotación se haría por menos de 10 años. 4.- Para ejecutar el proyecto sólo cuentan con la propiedad de 65 por ciento del terreno necesario para la instalación. 5.- El tajo que se ejecutaría a lo largo de la explotación dejaría un hoyo de 500 metros de extensión y 120 metros de profundidad. 6.- La operación requiere el uso de explosivos que generarían vibraciones de 0.23 pulgadas por segundo. La norma permite 2 pulgadas por segundo. 7.- El proyecto requiere la molienda de 8,000 toneladas de tierra al día. 8.- El proyecto de explotación operaría bajo el proceso de lixiviación para la extracción de oro y plata, en el que se utilizaría cianuro (CN) para la separación de los metales. 9.- La explotación requeriría 40 litros de agua por segundo a lo largo de la vida de la mina, agua que sería extraída del subsuelo; acción que permitiría la Comisión Nacional del Agua a través de una concesión. 10.- El proyecto de explotación costaría 160 millones de dólares –unos 2 mil 48 millones de pesos–. La empresa generaría 630 empleos directos y dos mil indirectos. 11.- La explotación produciría 1 gramo de oro por tonelada; por el proceso se obtendría sólo 0.5 gramos por tonelada, lo que al día generaría 4 kilogramos de oro, que supondrían unos 800 millones de dólares a precios actuales. En relación al impacto ambiental Alejandro Aboumrad reconoció que habría deforestación total en las 100 hectáreas de terreno. Expuso que al concluir la explotación, Frisco revegetaría el terreno y el hoyo que quedaría podría ser utilizado como represa para usos agrícolas. Dijo que la operación no representaría contaminación de agua del subsuelo y ríos.

Minas a tajo abierto En las líneas con las que participó en la publicación de la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo (Capítulo 74 Minas y Canteras, título Minas a cielo abierto), Tom Hethmon, Director del Centro de Seguridad Minera y la Excelencia de la Salud de la Universidad de Utah, de Estados Unidos, alerta que la minería a cielo abierto o minería a tajo abierto tiene significativas consecuencias ambientales. “Las

importantes repercusiones ambientales de las minas a cielo abierto son claramente visibles sea cual sea su ubicación. La alteración del terreno, la destrucción de la flora y los efectos negativos sobre la fauna autóctona son consecuencias inevitables. La contaminación de la superficie y de las aguas subterráneas a menudo constituye un problema, especialmente a causa de los lixiviantes en la minería por disolución y los derrumbes en la minería hidráulica” se lee en la página 74.23. En relación al proyecto minero en Tetela de Ocampo, Ernesto Mangas Ramírez, coordinador del Laboratorio de Ecología y Restauración de Sistemas Acuáticos (ERSA) de la Escuela de Biología de la


Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), -entrevistado por Liliana Tecpanécatl en septiembre de 2012- declaró que la operación minera provocaría en la región daños ambientales incalculables. “El

problema es que las minas requieren de mucha agua y los cauces de la zona desembocan en el río Zempoala y los desechos tóxicos serían arrastrados hasta poblaciones como Zapotitlán de Méndez y de ahí a Veracruz, en ese río hay nutrias, temazates, hay que conservarlas”, citó. Según el proyecto de explotación de Frisco el agua sería indispensable para la operación; el municipio poblano además de tener montañas de oro (metal) resalta aún más porque tiene grandes cantidades de oro azul (agua), que según el investigador podría contaminarse. Los recursos hidrológicos de Tetela incluyen fuentes de agua superficial y subterránea; fluyen ríos, arroyos y se forman lagos y presas; el agua subterránea se filtra con facilidad en el subsuelo y eventualmente aflora en forma de manantiales. El territorio pertenece a la cuenca del Tecolutla; es bañado por el río Ayautolonico (de centro a oeste); también por el río Raxicoya o Papaloteno (de centro a sur) –de éste la minera extraería el agua que ocuparía–; asimismo circula el río Xaltatempa; los anteriores caudales se unen y forman el Zempoala que se une al Ajajalpan –uno de los principales formadores del Tecolutla–; además en el sur de Tetela nace el río Zitalcuautla que también desemboca en el Tecolutla.

La experiencia en San Luis Potosí es una alerta para Puebla: Pro San Luis Ecológico Las consecuencias que los investigadores publicaron ya ocurrieron, en San Luis Potosí, me aseguró en entrevista Sergio Serrano Soriano, cabeza de Pro San Luis Ecológico. “Si

detonas 25 toneladas diarias de explosivos levantas una serie de contaminantes terribles; si echas 16 toneladas diarias de cianuro de sodio y las viertes con agua, se evapora, se hace ácido cianhídrico que la gente va respirando; cuando tu sacas la tierra destrozas los cerros, generas una gran cantidad de materiales pesados que se dispersan y nos los tragamos; cuando llueve, de los cerros escurren los sulfuros que tienen, generan ácido sulfúrico que va matando lo que encuentra a su paso; en general todo el proceso conlleva a una serie de afectaciones de toda índole; es un daño totalmente irreversible, ahí ya no hay nada que hacer, van a tardar millones de años para que se restauren las tierras”, compartió –según él– los daños que generó la reciente explotación de oro y plata en el cerro de San Pedro, ejecutada por la canadiense New Gold Inc, a través de su filial, Minera San Xavier.


El estudio de impacto ambiental que aprueba la Semarnat excluye al ser humano: socióloga de la UAM-X Al compartir algunas de sus conjeturas sobre estudios en Tetela de Ocampo, Vanesa Andrea Ramírez Carsolio, psicóloga social, licenciada por la Universidad Autónoma Metropolitana (plantel Xochimilco), alertó sobre los daños psicológicos que están dañando a esa sociedad rural. En la etapa de exploración –por la minera Frisco– los tetelenses sienten amenazado su modo de vida comunitario, dijo la especialista; agregó que este estilo de existencia aprovecha la riqueza natural, pero guarda un respeto “espiritual” a los recursos naturales que conforman el territorio. Señaló que actualmente las personas padecen estrés y ansiedad porque no saben si la minera se instalará, dijo que tienen temor de algo que desconocen, aseguró que algunos habitantes no saben que será de ellos en el tiempo próximo. Resaltó que muchos no pueden hacer planes de vida y otros están pensando en migrar. Expuso que antecedentes históricos –en relación a proyectos mineros– suponen que el tejido social de Tetela de Ocampo corre riesgo de ser afectado drásticamente. Vanesa Ramírez sostiene que, en otros casos, principalmente en el continente americano, personal de las mineras ha polarizado “artificialmente” a la población, dijo que a través de dinero han comprado la opinión de personas para que los proyectos obtengan la licencia social. Advirtió que la conformación socioeconómica, la ignorancia de la amenaza ambiental y un interés particular por el dinero, establecen condiciones idóneas para que en Tetela se pueda repetir una situación similar, en un porcentaje minúsculo de la población –habló de apenas centenas de personas– suficiente para generar un bloque de oposición que confronte a los que se oponen a la actividad minera. Riesgo que está latente, ratificó en conferencia el Arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, después de oficiar la misa dominical del pasado 13 de octubre en la Catedral Metropolitana de Puebla. “Hay

zonas un poquito calientes, concretamente Tetela, porque ahí el proyecto es minero; me han dicho que los proyectos mineros pueden causar un poquito de contaminación. También me han visitado, me han presentado los proyectos, yo he hablado con los sacerdotes, he hablado con algunos laicos de las distintas zonas y la petición que les di a los sacerdotes, como la nuestra, es que ojalá no haya destrucción sino que al contrario haya promoción de la comunidad”, pronunció a la prensa. La siguiente es opinión de José Felipe Narváez Pérez, habitante que se refiere al proyecto minero de Carlos Slim. “No

se vale que venga a deteriorar vida de muchísimas personas, cuánto trabajo, pero cuánto desplazado va a haber, a dónde nos van a llevar a vivir, a cambio de qué. Qué daño le ha hecho Tetela de Ocampo para que lo quiera destruir de esa manera; si el único pecado de toda esta gente fue haber nacido en este municipio, no creo que sea mucho pecado, es una virtud haber nacido aquí. Definitivamente no habría palabras para pedirle de la manera más atenta que nos dejara en paz”.


Lo que vendría En Tetela, 75 por ciento de los habitantes ocupan su tiempo laboral en agricultura –tres ciclos por año–, ganadería, caza y pesca; 14 por ciento lo hacen en el comercio, transporte, comunicaciones, administración pública, turismo, gastronomía, actividades profesionales y labores de mantenimiento; sólo 10 por ciento lo hace en la construcción, electricidad, industria manufacturera, minería, extracción de petróleo y gas. (Inegi) Según Vanesa Andrea Ramírez cuando llega la etapa de explotación existe un tejido social fracturado y con la instalación del complejo extractor se violentan las reglas sociales, los usos y costumbres; reconoció que se generaría un auge en la economía, pero a la par se crearían centros de diversión nocturna y los índices de prostitución incrementarían, sitios donde se ejerce violencia, dijo. Indicó que con el avance en la explotación los sistemas económicos mayoritarios caerían y la minería ocuparía toda la relevancia, expuso que eso generaría desempleo, reduciría la llegada de turistas y finalmente se obligaría a quienes tienen recursos a migrar. Explicó, según los antecedentes, que quienes se quedan experimentarían pérdida de identidad; al ser una comunidad que funciona sin la lógica de depredación voraz, dijo que presenciar la destrucción del entorno que los acompaña desde que nacieron representaría un golpe psicológico que generaría un vacío emocional difícil de sustituir. Cuando la minera termina la explotación –reveló– los empresarios y la infraestructura se van del lugar, quedan los mineros sin empleo y un pueblo desértico.

La lucha eterna por la vida “Nuestra

intención es ir sembrando esa semilla de defender a tu tierra, de querer a tu patria, no permitir que cualquier extraño, por ambicioso, quiera venir a destruir tu entorno. Tienes que aprender a cuidarlo y se tiene que ir sembrando esa semilla, porque ahora esta lucha es contra Slim, pero al rato va a ser contra otro porque nos queda claro que mientras ese oro esté ahí van a intentar sacarlo ”, expresó una vez más José Felipe Narváez Pérez. Al concederme un entrevista, Jorge Peláez Padilla, profesor investigador de la Academia de Derecho de la Universidad Autónoma de la ciudad de México, afirmó que la Ley Minera promulgada el 26 de junio de 1992 por el presidente Carlos Salinas de Gortari –que registra su más reciente reforma en junio de 2006– entregó a la inversión extranjera los recursos minerales del país (metales, piedras preciosas, materiales orgánicos y carbón) al abrir legalmente la inyección de capital internacional. Señaló que lo peor es que se redactó una Ley para que los empresarios de la minería se favorecieran por completo, desde entonces todas las empresas que extraen minerales –principalmente industrias canadienses– cumplen cabalmente lo dispuesto en el Capítulo IV, Artículo 27 de esta ley: II.- Pagar los derechos sobre minería que establece la ley de la materia; Desde aquel momento el gobierno cobra semestralmente entre 5 y 111 pesos por cada hectárea concesionada, dependiendo de los años que cumple la concesión.


Jorge Peláez Padilla dejó claro que así como se favorece a la industria minera, la propia Ley de la materia no da líneas jurídicas para que los asentamientos poblacionales que soportan este tipo de explotaciones se defiendan. “Es

una Ley Minera que otorga concesiones por 50 años, prorrogable por otros 50 años, algo que ninguna Ley Minera del mundo hace; no contempla el pago de regalías para el estado, como sí lo hace la Ley de Canadá o Estados Unidos, 17 y 10 por ciento, respectivamente; y da muy poco margen para que los pueblos y las comunidades que no están de acuerdo puedan hacer una defensa a través del derecho. Una vez que las empresas mineras invierten y comienzan la explotación no hay mecanismos para que el estado ejerza su función de control”, destacó. Las minas son un tema de carácter estrictamente federal: Gobierno del Estado de Puebla Ante las voces que alertan posibles conflictos sociales y después de que la Semarnat –pese a manifestaciones contra la minería en Tetela– autorizó la tercera etapa de exploración, que representa sólo un paso para la explotación, el titular de la Secretaría General de Gobierno del Estado de Puebla, Luis Maldonado Venegas, declaró a la prensa que es un tema de estricto carácter federativo. “Todo

mundo conocemos, todo mundo sabemos que en Tetela de Ocampo se está presentando una situación en relación con la posible explotación de unas minas es un tema de carácter estrictamente federal, los permisos son de carácter federal. Los requerimientos, como lo declaro la delegada federal en Puebla de la Semarnat, tienen que contar con la disposición y la autorización de la comunidad para poder iniciar cualquier tipo de explotación, creo que es un tema que tendrá que caminar con apego a la Ley pero con los consensos necesarios de carácter social”, declaró. El tema cobra relevancia en la opinión pública estatal, los foros informativos han generado una postura de los tetelenses, en el resto de la entidad se difunde la información y muchos se ha sumado a las voces de oposición. El gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas –que ganó la gubernatura por medio de la coalición del PAN, PRD, PT, PANAL y MC, denominada compromiso por Puebla–, evitó hablar del tema durante los dos años y ocho meses que cursa su gestión; pero conoce y ha escuchado las protestas. El pasado 11 de enero el mandatario visitó Tetela de Ocampo, inauguró el rescate de la imagen urbana del centro histórico, ahí sólo a través de gritos activistas le pidieron su intervención para que se cancele el proyecto minero “No a las concesiones mineras en la Sierra Norte, NO a la mina”, alzaron la voz. El 23 de octubre un grupo de mujeres de Tetela de Ocampo se manifestó y gritó:

“¡No a la mina!,

¡No a la mina!” después de que Moreno Valle Rosas entregó dinero del programa Crédito a la Palabra de la Mujer, mecanismo que brinda recursos para el impulso económico del género femenino.


Fueron los integrantes del Poder Legislativo del Estado de Puebla quienes sí otorgaron una postura oficial, el 12 de septiembre la Comisión Permanente aprobó un exhortó al gobierno federal para cancelar permisos y concesiones que se otorgaron para la exploración y explotación del “Lote Minero Espejeras”, de Tetela de Ocampo. También se exhortó a las cámaras de Diputados y Senadores del Congreso de la Unión, reformar y actualizar la ley minera de la República, considerando que su contenido coloca al territorio nacional a disposición de las empresas sin ninguna consideración respecto a los derechos humanos, sociales, económicos y ambientales -tal exhorto fue propuesto por el presidente de la Comisión de Hacienda y Patrimonio Municipal, Lauro Sánchez López-. Según el Instituto de Derechos Humanos “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, en la entidad poblana operan al menos 75 minas, ubicadas en algunas localidades de la sierra norte, de las cuales siete aún se encuentran en etapa de exploración y las otras 68 trabajan desde hace años. A Tetela hacia el futuro le preocupa su población, pero no es ajena de los proyectos del triángulo de la muerte en Puebla, expuso Germán Romero en otra parte de la entrevista que me concedió. “Estamos

en una de las puntas del Triángulo de la Muerte porque al sur oeste, en Ixtacamaxtitlán, está la empresa canadiense Almaden Minerals con una concesión de 55 mil hectáreas y al sur, en Zautla, está la empresa china JDC Minerale, la amenaza es inminente pero los vamos a parar”, sentenció respecto a Frisco. Organización una posible salvación El futuro es incierto, Germán Romero y su Tetela hacia el futuro iniciaron una defensa por lo que creen es su territorio, ahora mismo está informando los daños de la llegada de la minera. “Me

horroriza que haya personas como el consorcio del señor Slim, me horroriza darme cuenta de que se han enriquecido y a la vez se vuelven enemigos de todas las comunidades, no les importa la vida de la gente, no les importa destruir la naturaleza de esta zona; me horroriza que el ser humano se vuelva enemigo del ser humano de esta región, nosotros no le debemos nada a ese señor, al contrario este es un territorio de él como lo llaman porque somos clientes de su industria de telefonía, o somos sus clientes o somos enemigos”, pronunció. En los siguientes meses se hará una consulta ciudadana que establece la Semarnat, pero no es vinculante, después de esa opinión ciudadana el proyecto podría seguir. Jorge Peláez Padilla, abogado, vio como una oportunidad de triunfo apelar al el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y tratados en materia de derecho a un medio ambiente digno, si esa estrategia procede habría una oportunidad real de frenar la minería en la zona. Vanesa Andrea Ramírez, psicología social, recomienda que la comunidad resignifique el valor de la naturaleza y por completo (cada una de las personas) se oponga a la mina; dijo que tanto los tetelenses como los mexicanos y los habitantes de América deben migrar a otros modos de vida, fuera del capitalismo, “modo de civilización” que desde hace décadas muestra una crisis que agudiza, pero los que se sienten amenazados buscarán otras estrategias. El futuro es incierto…


Minera frisco y su rechazo en Tetela, Puebla  

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