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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler Source: http://newsgroups.derkeiler.com/Archive/Soc/soc.culture.spain/2009−06/msg00000.html

• From: NapeLux <hermetyx@xxxxxxxxxxx> • Date: Fri, 29 May 2009 19:15:05 −0700 (PDT) La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler El propósito real de la magia ritual es la transformación de la Psique, a esto Adolf Hitler ya había traspasado el umbral de la experiencia en magia durante sus años de formación en Viena, en los que no sólo alcanzó niveles superiores de consciencia, sino que también atravesó el velo de los sentidos para comulgar con el Anti espíritu asociado a la Lanza de Longino. Y aun más, mientras yacía cegado por los efectos del gas mostaza, en un estado de trance forzado, en el Hospital de Pasewalk, en noviembre de 1918, se había dado cuenta de inmediato de la existencia de correspondencias entre el universo y los instrumentos de los procesos físicos y psíquicos de su cuerpo. En un sendero de auto−iniciación, ya había convertido los postulados de los magos del tres al cuarto en una experiencia crucial e inmediata. La forma de magia ritual a través de la cual Dietrich Eckart siguió iniciando a Adolf Hitler se parecía, y en parte se derivaba de ella, a la horrible magia sexual de francmasón Aleister Crowley. La logia de Aleister Crowley, el Astrun Argentinium, era el producto final de un corto y muy dudoso renacimiento de la magia astrológica y ceremonial que tenía lugar en Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX. Los orígenes del asombroso resurgimiento de la magia medieval en medio de las capas más altas de la sociedad victoriana se remontan a un francmasón llamado Robert Wentworth Little, que fundó la Societas Rosicruciana en 1865. Su razón para incorporar la antigua tradición rosacruciana y nuevos rituales a la francmasonería había sido la de dar un nuevo impulso a los ritos que durante tanto tiempo habían perdido su significado original y su vigor en una maraña de simbolismo muerto. Pero lo que Little no había previsto La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler era que algunos miembros de esta logia crearían más tarde movimientos subversivos que se apartaban por completo de las más elevadas tradiciones morales de la francmasonería. Uno de estos movimientos era el Alba Dorada, del cual los nazis extraerían indirectamente la inspiración demoníaca para su especial combinación de ocultismo. Alba Dorada fue fundada en circunstancias muy misteriosas, y hasta la fecha circulan distintas versiones sobre su origen. Sólo una cosa es bien segura; nació gracias al hallazgo aparentemente casual de unos documentos procedentes de una fuente de Nuremberg, que contenían rituales de iniciación hasta hoy desconocidos. En las filas de sus Cinco Templos situados en Inglaterra y en París, militaban personalidades destacadas, tales como el Premio Nóbel W. B. Yeats, Florence Farr, director del teatro Abbey y amigo íntimo de Bernard Shaw, y sir Gerald Kelly, presidente de la Royal Academy55. El Alba Dorada se enfrentó a una grave crisis en 1892. La Orden había obtenido su cédula original y los rituales para los primeros cinco grados de una logia afín en Alemania, con la que mantenía abundante correspondencia. Sin embargo, ni un solo miembro de Alba Dorada había visitado jamás la logia alemana ni conocía a ninguno de sus miembros. Los entusiastas magos incipientes ya pisaban terreno peligroso. Cundió la consternación cuando la logia de Nuremberg se negó a entregar los cuatro grados de ascenso de los adeptos, los cuales conducían directamente a la comunicación con las jerarquías de inteligencias superiores. Tal vez Alba Dorada hubiera tenido un final tranquilo y poco dramático si un cierto Samuel Liddell Mathers no se hubiera ofrecido a acudir en ayuda de los otros magos en apuros. En una reunión general de la logia, anunció que él mismo había establecido contacto con los Poderes, que se le habían presentado con los grados y los rituales requeridos del Segundo Orden. Sin embargo, él no se había comunicado con las jerarquías celestiales, sino con una jerarquía de Superhombres..., los «jefes secretos del Tercer Orden». Mathers, hijo de un empleado londinense, se había construido con su educación de escuela privada una sólida reputación como estudioso de las materias ocultistas. Sin embargo, a pesar de su inteligencia privilegiada y un profundo conocimiento del ocultismo, nunca había La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler sido del agrado de los demás miembros de la Sociedad. A pesar de que tenía dones espirituales indiscutibles, sus colegas se preguntaban ahora si se podía confiar en él en un asunto de tan vital importancia. Pero cuando se sometió a votación su ofrecimiento, sus nuevos rituales y su autenticidad fueron aprobados por la inmensa mayoría de los presentes. Como la mayor parte de los miembros de la logia, Mathers había recibido una gran influencia de la Doctrina Secreta de Madame Blavatsky. Y en particular, de sus descripciones de «los poderosos guardianes de los misterios eternos, la gran logia blanca de los adeptos supremos». Y estos adeptos supremos, que, según se creía, trabajaban en la sombra, detrás de los escenarios cambiantes de la historia, habían sido, al parecer, los «Superhombres» con los que Mathers había estado en contacto. Sin embargo, si consideramos sus descripciones personales de estos «Superhombres», encontramos una similitud notable con el intrépido y cruel espíritu que Adolf Hitler contempló mientras se encontraba frente a la Lanza del Destino. «Por lo que respecta a los jefes secretos de la orden, a quienes hago referencia y de quienes he recibido la sabiduría del Segundo Orden, que ya os he comunicado, no os puedo decir nada», dijo Mathers. «Ni siquiera conozco sus nombres terrenales, y en raras ocasiones los he visto en sus cuerpos físicos... Mis encuentros con ellos me han mostrado lo difícil que es para un mortal, por muy avanzado que esté, soportar su presencia... No quiero decir que durante mis pocos encuentros con ellos haya experimentado los mismos sentimientos de intensa depresión física que acompaña a la pérdida de magnetismo; al contrario, la sensación era la de estar en contacto con una fuerza tan terrible que sólo puedo comparar con lo que usualmente experimenta una persona a la que un relámpago cae muy cerca durante una violenta tormenta; esto unido a una dificultad respiratoria parecida al efecto estrangulador del éter. Debido a mi práctica en el trabajo ocultista, no puedo concebir que un iniciado mucho menos avanzado sea capaz de soportar una tensión de tal magnitud, ni La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler aun durante unos minutos, sin que le sobrevenga la muerte..., la postración nerviosa después de cada encuentro es terrible y va acompañada de sudores fríos y hemorragias de la nariz, la boca y los oídos.» Más tarde, Mathers se convirtió en el patrón de uno de los «magos negros» más infames del siglo XX: Aleister Crowley. Crowley oyó hablar por primera vez de Alba Dorada cuando era estudiante en Cambridge. Se unió a la Orden en 1898. Su progreso por los grados preliminares fue seguro y rápido, pero se le negó la entrada en el grado de los adeptos a causa de su dudosa reputación. Y cuando Mathers, que se apresuró a detener el potencial de Crowley como maestro adepto, le iniciaba en el templo de París, se produjeron las erupciones que provocaron la disolución de Alba Dorada. Cuando Aleister Crowley fundó su propia logia, el Astrum Argentinum, pasó rápidamente por las técnicas de aficionado del culto y se dedicó en serio a la práctica efectiva de la magia negra, de una forma nueva por completo. En comparación con Crowley, puede decirse que todos los miembros de Alba Dorada no eran más que muñecas durmientes jugando a las charadas ceremoniales. Crowley encontró de forma gradual el camino hacia el tipo de magia negra practicada por Klingsor mil años antes. Sus estudios se concentraban en todas las formas del iluminismo sexual y, hacia 1912, había alcanzado el Noveno Grado de una falsa y clandestina logia de Berlín, «Ordo Templi Orientis», que se ocupaba tan sólo de la magia sexual. Ascendiendo a través de la magia autosexual, una forma de masturbación mágica, llegó a los grados más altos, en los que el acto sexual se convertía en el punto central de la ceremonia, en el que los participantes tomaban el «elixir de la vida», extraído de la mezcla de las secreciones masculinas y femeninas56. En la época que Crowley había pasado en la «Abadía de Thelema» (La abadía de Thule), en Sicilia, se había implicado en prácticas sexuales todavía más perversas y sádicas en grado sumo. Sus ritos incluían ahora sacrificios animales, orgías heterosexuales, flagelaciones cruentas, sodomía, ya que había descubierto que los excesos en los rituales más sádicos despertaban la visión penetrante hacia los instrumentos de las inteligencias malvadas, y además invocaba poderes mágicos fenomenales. Estaba siguiendo los pasos de La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler Landulf II de Capua, el Klingsor del Antigrial «que dominaba todos los espíritus, tanto los buenos como los malos», desde su castillo de Merveille. Y en una visita nocturna al castillo de Klingsor en Kalot Embolot, Crowley había invocado al Anticristo para que se manifestara, a la Bestia de la Revelación invocada por Ernst Pretzsche y Guido von Lizt en Viena, el mismo espíritu apocalíptico que se había aparecido a Dietrich Eckart y Alfred Rosenberg en las sesiones espiritistas del Grupo Thule, en Munich. Richard Wagner ha descrito la escena en la que Klingsor, rodeado de seductoras doncellas de flores en su jardín mágico, llevaba a cabo los rituales de magia astrológica, los cuales eran la fuente de todo su poder. En una visita a Sicilia, Dietrich Eckart había buscado el lugar en el que se encontraba el castillo de Klingsor, el cual Wolfram von Eschenbach llama Kalot Embolot, y que en otras sagas del Grial recibe el nombre de Chateau de Merveille (Castillo de los Milagros). En la cima de Monte Castello, en el sudoeste de Sicilia, descubrió el Templo de Erix, en el que la Sacerdotisa de la Antigüedad había sido una vez la guardiana del Oráculo de Venus, la Diosa del Amor. Y Eckart identificó este lugar en las profundidades de la montaña como Qalat al−Bellut, la Fortaleza de los Robles, que había sido atacada y capturada en el año 840 por las tropas de Abu−lKal−Aghab−ibn−Ibrahim, el sultán árabe que conquistó Palermo e instauró el islamismo africano por toda la isla. Según el cronista medieval Echempertus, éste era el lugar en el que Landulf II se había refugiado cuando se había descubierto su relación con el Islam. Allí, consumido por la amargura, después de la castración por parte del marido y de los hermanos de una aristócrata a la que había violado, Landulf llevaba a cabo los rituales satánicos de la magia de las estrellas árabes, lo cual aterrorizó a todo el sur de Europa y cambió el curso de la historia en el siglo IX. No cabe duda que Dietrich Eckart había realizado un detallado estudio de la similitud entre la magia sexual de Crowley y la «magia astrológica» de Landulf II. A pesar de que la potente y efectiva magia de Crowley invocaba a muchos malos espíritus y dejaba poderosas fuerzas bajo su mando, todos los seres humanos que participaban en estos rituales resultaban ilesos. Es decir, no se producían víctimas inocentes y que estuvieran allí en contra de su voluntad. La magia de Landulf II, en cambio, incluía sacrificios humanos. La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler Si las leyendas que proceden de estos oscuros siglos de la historia europea son ciertas, estos rituales practicados en Kalot Embolot incluían terribles torturas, tales como abrir en canal el estómago de las víctimas del sacrificio, y tirar lentamente de sus entrañas, introducir estacas en los orificios de su cuerpo antes de desentrañarlos, así como invocar a los espíritus de la Oscuridad (íncubo), para violar a jóvenes vírgenes apartadas de sus familias. La naturaleza de cada uno de los espeluznantes rituales estaba determinada por el grado jerárquico de los espíritus satánicos invocados, y se colocaban los correspondientes símbolos y signos astrológicos en consecuencia. Con estos medios tan viles, el Klingsor del siglo IX abría los centros de los cuerpos astrales de sus propios neófitos a una visión del macrocosmos, y les daba poder sobre todas las esferas de espíritus elementales que habitan entre el cielo y la tierra. Es un hecho bien conocido que la Thule Gesellschat era, entre otras muchas cosas, una «Sociedad de Asesinos». Que el Grupo Thule celebraba sus propios juicios secretos, en los que muchas personas inocentes eran juzgadas y condenadas, también es un hecho bien documentado. Las autoridades policiales también conocían de sobra sus actividades, ya que algunos oficiales de alta graduación eran, en aquella época, thulistas o miembros de algún grupo afín. Por ejemplo, Pohner, el jefe de la policía de Munich, era miembro del círculo interior de Eckart. El profesor Allan Bullock ha citado la famosa réplica de Pohner, cuando fue interrogado acerca de la existencia de bandas de asesinos políticos en Baviera: «Sí, ¡pero no las suficientes!». También conocían estos asesinatos y eran totalmente reacios a resolver los casos y detener a los culpables, el ayudante del jefe de policía, William Frick, que más tarde sería el Ministro del Interior, y por un tiempo, superior inmediato de Heinrich Himmler, así como el Ministro de Justicia bávaro, Franz Gürtner, que fue recompensado por su cooperación con los nazis con el cargo de Ministro de Justicia del Tercer Reich. Aparte de los 300 o más asesinatos políticos perpetrados entre 1919 y 1923, había también un gran número de personas cuya desaparición en extrañas circunstancias había sido denunciada. Y entre estas personas, la mayoría de las cuales eran judíos o comunistas, debemos La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler buscar a las víctimas de los sacrificios que fueron asesinadas en los rituales de «magia astrológica», llevados a cabo por Dietrich Eckart y el círculo interior de la Thule Gesellschaft. A pesar de que se han publicado algunos libros que sugerían que estos rituales tenían lugar, no existe evidencia circunstancial alguna que pruebe que en estos rituales mágicos fueran torturadas y asesinadas personas indefensas. Sin embargo, existen pruebas de otra índole, procedentes de un círculo secreto de iniciados del Grial, que eran capaces de contemplar estos rituales en una forma superior de consciencia, la cual los ocultistas conocen como proyección astral. El líder de estos adeptos, como explicaremos con detalle más adelante, era un tal doctor Rudolf Steiner, el adepto cristiano con la iniciación más elevada de Europa57. Y fue de uno de sus colaboradores más directos, el doctor Walter Johannes Stein, de quien oí por primera vez una descripción de las atrocidades que se cometían como parte integrante de la magia ritual, en la que Dietrich Eckart abrió los centros de Adolf Hitler a fin de darle una visión de los Poderes y un medio de comunicación con los mismos. No los repetiremos aquí, baste decir que eran increíblemente sádicos y espeluznantes. De hecho, eran mucho más espantosos que el tratamiento dado al grupo que intentó más tarde asesinar a Hitler, y cuyos miembros acabaron sus vidas ahorcados lentamente con cuerdas de piano atadas a ganchos de carnicero, en un matadero de Berlín. Hermann Rauschning, el Gauleiter nazi que desertó a occidente, fue quien vio con más detalle a Adolf Hitler como el Klingsor del siglo XX: Ante todo, Hitler es el miasma pestilente de la sexualidad furtiva, antinatural, que inunda y pudre la atmósfera a su alrededor, como una emanación repugnante. Nada a su alrededor es lineal. Relaciones subrepticias, sustitutos y símbolos, falsos sentimientos y lujuria escondida. Nada en torno a este hombre es natural y auténtico, nada tiene la claridad de un instinto natural. « Oh, si Hitler supiera lo bien que sienta tener a una chica fresca y natural», dijo Forster, otro de los Gauleiter de Hitler58 . Rauschning ha descrito su primera visita para ver a Hitler en la aguilera de su montaña, Barbarroja, y lo que allí encontró. Después de caminar a través de una garganta rocosa y subir unos cuantos cientos de La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler metros en un elevador, entró en un edificio de paredes de cristal, protegido por la selva nevada de las montañas de Baviera. Pero cuando entró en el santuario de Hitler se enfrentó de inmediato con una monstruosa incógnita que le dejaría estupefacto y horrorizado. Allí, encima del mundo, fuera del alcance de cualquier mortal, Hitler se sentaba en su trono «contemplando la eternidad y desafiándola». Pero de las paredes de aquel lugar, en el que Hitler soñaba con dominar el mundo, convulso por el paroxismo del odio y al borde de la locura, colgaban cuadros de desnudos obscenos, cuadros sin intención artística ni encanto, que sólo estaban destinados a ilustrar las desviaciones sexuales más perversas. Aparte de Rauschning, ninguno de los demás biógrafos de Hitler ha percibido que la perversión sexual se convirtió en el punto central de su vida. Se ocupan del tema de un modo fragmentado, con titulares como: « ¿Era impotente Hitler?» o «La actitud de Hitler hacia las mujeres». No comprenden que el corazón de toda su existencia era una monstruosa perversión sexual, la motivación detrás de cada acto a través del cual se tomaba una sádica venganza contra la humanidad. Wolfram von Eschenbach describe en Parsifal (libro VIII), cómo la castración de Klingsor, cuando aún era un hombre joven, le condujo a una perversión sexual parecida y a un odio tan amargo por la humanidad y a un deseo de venganza a través de la adquisición de poderes mágicos: Jamás un joven ha llegado a la ancianidad con tanto honor. Señor, sus maravillas están aquí, pero son pequeñas en comparación con las poderosas maravillas que tiene aún en muchas tierras... Os diré cómo es; se ha vuelto amargo con mucha gente. Su tierra se llama Terra di Labur, y él desciende de uno que también aprendió a obrar milagros, como Virgilio de Nápoles. «Os contaré la historia de Klingsor. Su capital era Capua. Tomó el camino hacia la fama y no se fue sin recompensa. Klingsor, el duque, estaba en boca de todos, tanto hombres como mujeres, hasta que cayó en desgracia. Sicilia tiene un noble rey llamado Ibert, e Iblis era su mujer, la mujer más amante jamás salida del seno de una madre. Klingsor la sirvió hasta que ella le recompensó con amor. Por esto el rey le quitó su honor. Si os tengo que contar este secreto, debo pediros perdón, porque no está bien que yo La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler diga tales cosas. Un corte de cuchillo, y Klingsor se convirtió en un eunuco.» Y aún le contó más. «En el famoso castillo de Kalot Embolot, se convirtió en el hazmerreír del mundo. El rey encontró a su esposa durmiendo en brazos de Klingsor. Si encontró allí un lecho caliente, tuvo que pagar un alto precio, ya que por mano del rey se convirtió en un hombre que era suave entre las piernas. Le golpeó de tal modo que ya nunca podrá dar placer a mujer alguna. Pero aquello significó sufrimientos para muchas personas. »La magia no se inventó en el país de Persia, sino en una ciudad llamada Persida. Klingsor viajó a aquel lugar, y de allí trajo el arte mágico de hacer cualquier cosa que desee. A causa de la vergüenza inflingida a su cuerpo ya nunca mostró buena voluntad hacia nadie, ni hombre ni mujer, y cuando puede robarles algo que les causa gozo, especialmente a aquellos que son honrados y respetados, eso hace bien a su corazón.» No cabe duda que Adolf Hitler era tan impotente como Klingsor, el hombre que «era suave entre las piernas», ya que también él era incapaz de alcanzar el orgasmo a través de las relaciones sexuales normales. A pesar de que Adolf Hitler sólo tenía un testículo, circunstancia que el doctor Stein advirtió en una ocasión en la que se bañaban en el Danubio, y que más tarde fue confirmada por las autoridades médicas rusas al examinar el cuerpo carbonizado de Hitler delante del Bunker de Berlín en 1945, no hay razón alguna para pensar que no sufriese alguna capacidad orgánica para mantener relaciones sexuales normales. Antes bien, su impotencia tenía profundos fundamentos psicológicos. Sólo conocía la plenitud sexual a través de los extremos del sadismo y del masoquismo, sólo obtenía placer inflingiendo dolor a otros o inflingiéndoselo a sí mismo. En sus años de formación en Viena, le vemos soñando con su amor de Linz, con quien nunca intentó establecer una relación normal. Y en contraste con estas masturbaciones irreales, iba en secreto al barrio chino de la ciudad para que le atara y le azotara cualquier prostituta dispuesta a ganarse un par de miserables hellers. Se afirma que hubo un tiempo en el que Adolf Hitler estaba realmente enamorado de su sobrina, Geli Raubal, a la que trajo de Viena a vivir con él en Villa Wachenfeld, La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler

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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler en el Obersalzberg, sobre Berchtsgaden. Pero ¿puede llamarse a eso amor, si sus atenciones la llevaron finalmente a una muerte trágica? Después de seis meses, en los que sus relaciones parecían evolucionar de forma armoniosa, Hitler la instaló en un lujoso piso de la Prinzregentenstrasse, de Munich, donde empezó una relación más íntima, a la que siguió la ruptura casi inmediata. http://groups.google.com/group/SECRETO−MASONICO .

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Alister Crowely