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“Nunca nadie me dijo que el dolor se sentía como se siente el miedo... La misma tensión en el estómago, el mismo desasosiego.” C.S. LEWIS (Una pena en observación)

Prólogo. 13 de julio, 2001. -¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Hola? – una pequeña castaña, de no más de diez años dio pequeños golpes a la lente de su vieja filmadora. Se fijo en la pantalla y frunció el ceño. Se dio cuenta de que aún se ve desenfocado. Sopló su aliento por el vidrio de la lente, hasta que estaba empañado, antes de limpiarla con el dobladillo de su camisa. Se fijó una vez más en la pantalla y vio con satisfacción que la filmadora ya lograba un enfoque decente. Presionó el botón rojo para empezar a grabar y giro la filmadora para apuntarlo a su rostro. -¿Hola? ¿Ya está grabando? – vio la luz roja palpitando, dándole la respuesta. Soltó una risa. – Hoy es viernes, 13 de julio. Ya pasaron veinte días desde que mamá y papá están afuera y hoy la abuela me retiro del instituto para poder ir a recibirlos. Es bueno que en realidad no estén, porque si mamá supiera lo que he estado haciendo… bueno, creo que extrañare ver la luz del sol. –se detuvo, una sonrisa bailoteando en las comisuras de sus labios. – Es broma mami, ¿hay alguna manera de borrar eso? Ah no, porque el botón esta muerto y papá se rehúsa a comprarme una filmadora más nueva. ¿Te das cuenta con el hombre cruel que te casaste mamá? Merezco un mimo por ser hija única. -¡Isabella Swan! La castaña se giro hacia sus espaldas, pero ver la figura de su abuela atravesar el aeropuerto hacia su dirección, con el ceño fruncido. Se volvió hacia la cámara. -No podré hacer una grabación muy larga, le dije a la abuela Marie que iría a comprar unos dulces y parece que ya me estoy tardando, porque está viniendo a buscarme. Ya sabes, uso ese tono del mal que usa cuando regaña a papá. Pero tampoco van a aburrirse, he hecho una grabación como esta todo los días desde que se fueron, para que sepan cómo me iba cada nuevo día… sin ustedes. Solo quiero que sepan que los extrañe y… - se detuvo un momento, preparada para hacer algo a lo que no estaba acostumbrada. Tomó aire y volvió a mirar la cámara. – Los quiero. Mucho. A los dos. Suspiró de nuevo y apagó la cámara. La guardo en su mochila y sacó sus dulces, y corrió al encuentro de su abuela. -Mira, te compré unos caramelos de café. De esos que tanto te gustan. Pero la abuela Marie la ignoro y le tomó de la mano. En su rostro portaba ese tipo de seriedad que era casi sombría. Tenía los ojos aguados, los labios firmemente apretados. Pero la castaña estaba demasiado distraída para darse cuenta. Atrajo a la niña más cerca de su cuerpo e inclinándose un poco, le susurró.


-No te apartes de mi lado. La abuela comenzó a abrirse paso entre la multitud, arrastrando a la niña tras ella, quién tenía que caminar casi corriendo para igualarle el ritmo. La gente en el aeropuerto a esa hora no era demasiada, pero había un inusual grupo reunido en la zona de espera, frente a una televisión. La castaña frunció el ceño al ver que ese era el destino al cual su abuela se dirigía. Apartó a empujones a la gente que tenía enfrente para avanzar hacia adelante, hasta llegar a una posición en la que quedaran justo enfrente de la televisión. Su ceño se acentuó, pero su curiosidad pudo más. Su mirada se topo con la pantalla de la televisión, haciendo que notara que estaban pasando las noticias. Leyó el titular.

Catastrófico imprevisto termina en accidente.

En las noticias pasaban imágenes de una tormenta, pero eso era todo. La niña escuchaba lo que decían los reporteros, pero no alcanzaba a comprender. Por un segundo, sintió como si estuviera fuera de su alcance. Como si se tratara de un hecho subreal, como si nada de eso estuviera pasando. -Al parecer nuestros meteorólogos no tenían previsto que una tormenta tan fuerte afectara las zonas cercanas a San Diego, por lo que los vuelos no pudieron ser cancelados con anticipación. Fuentes cercanas afirman que los pilotos estaban informados, pero lo previsto era una tormenta normal, no el tipo de tormenta eléctrica con el que desgraciadamente se toparon. El avión sufrió daños severos antes de llegar a la zona de vuelo segura y cayó de nuevo a la tierra. Desconocemos aún en donde impactaron sus restos, la gravedad real de esta situación, y el número de víctimas. Pero según estamos informados, para los pasajeros a bordo de ese avión no hay muchas probabilidades de supervivientes. Lamentamos decir que… -Yo escuché que fue el vuelo 3-B – murmuró un hombre, inclinándose hacia una mujer. Ésta asintió. –Es una pena. Ojala no hayan caído en plena ciudad. Que dios no guarde… susurró, alzando una mano para acariciarse el pecho. Algo se prendió dentro de la cabeza de la niña. -Abuela. – dijo, estirando la manga de su chamarra para llamar su atención. Sintió sus ojos picar. Ante la perspectiva, su voz era incapaz de salir más alto que un susurro. -¿En qué vuelo estaban mis papás? Algo en la expresión de su rostro, en su silencio, le dio la respuesta. Porque en lugar de un silencio que no dice nada, este era del tipo que te grita todo lo que necesitas saber.

SOW - prologo  

Trabajaba como cartera de la empresa para pagar sus estudios, hasta que el objeto equivocado cayó en sus manos. Lo único de lo que estaba se...

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