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Luego de las jornadas de movilización de abril y el 1ro de mayo ha quedado meridianamente claro el potencial político, económico y social de la clase obrera en Puerto Rico. No cabe duda que en escasos dos meses se ha ido entretejiendo una alianza que se extiende mucho más allá del movimiento obrero que le imprime un empuje aun mayor. Estos son signos alentadores de lo que podría convertirse en un movimiento social y político, que incluso en su estado embrionario, tiene claros elementos reivindicativos de clase.

La burguesía, contraataca

aunque

nerviosa,

Las expectativas de fracaso que tenía la burguesía local, agrupada en la Cámara de Comercio, los bancos, los industriales, y otros parásitos sociales, para la movilización del 1ro de mayo fueron frustradas por una contundente movilización masiva y combativa. Estos sectores esperaban que las diferencias dentro del movimiento obrero imposibilitaran cualquier acción unitaria. Esta frustración se hizo evidente en el editorial del Nuevo Día del 2 de mayo, donde fustigan a su instrumento de saqueo (Luis Fortuño) por su empeño de darle un matiz de “lucha de clases” a este nuevo operativo de privatización. Además, manifestaron su preocupación que esa masa humana compacta de seres

indignados respondiera a la convocatoria de los “sectores minoritarios y vociferantes” del movimiento obrero. El cierre de esa joya literaria se destinó a “tender un ramo de olivo” a las y los trabajadores diciendo que “una vez pase la crisis los derechos adquiridos de los trabajadores deben ser restituidos”. ¡Sentémonos a esperar! Pero a pesar de esta contundente manifestación, nuestros burgueses han continuado afanosamente su trabajo para adelantar su nefasto proyecto social y económico. Su estrategia de desmantelar toda reglamentación y regulación ya sobrepasa el ámbito laboral y educativo, sino que abarcará todo lo concerniente a la cultura, el patrimonio histórico y arqueológico, ACAA, Fondo del Seguro del Estado, patrimonio natural, entre otros. Todo este desmantelamiento está planificado para pasar a control del “sector privado” todos los bienes y patrimonio que le reporta ganancias al gobierno. Para los efectos, le vamos a regalar lo poco que rinde servicios a la sociedad a un “sector” que ya está suficientemente subsidiado por la riqueza que producimos las y los trabajadores. Y que aun con todos los subsidios, exenciones y otros numerosos privilegios, este “sector” ha sido incapaz de producir los empleos necesarios a miles de personas que buscan un empleo digno con que sostener sus familias. Ahora el “sector privado” dice que puede absorber los despidos del gobierno, ¡por supuesto si la mitad de esos salarios los vamos a subsidiar nosotros! Y que mejor que empleados con salarios subsidiados, sin ningún derecho a negociación colectiva, ni protección social de ninguna índole, que cuando se acaben los fondos, los despedimos y volvemos a contratar los antiguos empleados por un salario menor. ¡Todo un negocio redondo! Las y los trabajadores tenemos que ver con mucha suspicacia el déficit gubernamental


que nos informa la OGP, porque al cambiar los números en repetidas ocasiones nos lleva a dudar de su veracidad. Pero supongamos que los números son ciertos, ¿por qué en vez de despedir 30 mil trabajadoras/es no les bajamos los jugosos salarios y los privilegios a los funcionarios de las tres ramas de gobierno? Esta mentalidad de servirse con la cuchara grande demuestra no sólo la hipocresía, sino también la falta de sensibilidad de estos burócratas hacia las profundas necesidades que sufre este pueblo. ¿Qué podemos seguir haciendo? 1. Con estas últimas jornadas la clase obrera ha dado muestras de madurez política por el trabajo que se ha podido realizar en la práctica, sin embargo, no podemos bajar la guardia ya que hace falta mucho por hacer. Debemos mantenernos en nuestros puestos de lucha y continuar las tareas de organización, concienciación y de propaganda en todos los ámbitos en los que nos desempeñemos. 2. Integrarnos y reforzar los consejos regionales del FASyL en nuestros respectivos pueblos. Estos organismos serán fundamentales como instrumento organizativo y de lucha en una eventual Huelga General. 3. Integrar a los trabajadores de la empresa privada a la lucha. Las y los trabajadores de este sector no pueden ser descartados de nuestra estrategia de lucha, ya que constituyen un sector importante de la clase obrera. Además, respaldar solidariamente los esfuerzos de sindicalización de estas/os trabajadores.

tenemos concepciones distintas de cómo, cuándo y dónde se debe dar la lucha, sin embargo tenemos un enemigo común: la burguesía y su sistema capitalista. Afortunadamente la necesidad de unidad en la acción se ha comprendido rápidamente y se han comenzado a dar los pasos en la dirección correcta. 5. Ir acumulando fuerzas. Si los planes de la burguesía maduran como pintan, facilitarán las condiciones para acentuar las contradicciones de clase, esto fortalecerá aun más la acumulación de fuerzas. El grado de organización de esas fuerzas y una actuación política adecuada pudiera tener el potencial de sacudir los cimientos de la estructura burguesa-colonial a la cual aspiramos a destruir. 6. Debemos aspirar a la organización coordinada de todos los sectores sociales para plantearnos como objetivo estratégico la destrucción de este sistema y construir uno basado en la justicia y la solidaridad, que reniegue de la explotación.  7.  Para lograr este cometido uno de los

instrumentos vitales en la lucha contra el capital y su burguesía parasitaria será la refundación y el reforzamiento del partido revolucionario de la clase obrera, el Partido Comunista. ¡Que la crisis la paguen los ricos! ¡Trabajador(a) ocupa tu puesto de lucha, a refundar el Partido Comunista de Puerto Rico!

4. Aceptar nuestras diferencias para avanzar. Los colectivos e individuos   Ponte    en  contacto  con  nosotros  www.refundacioncomunista.com/refundacionpcp@yahoo.es   Apartado 71325 Buzón 69 San Juan, Puerto Rico 00936 

Mayo 2009  
Mayo 2009  
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