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Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum

judíos argentinos. retratos ilustrados en el bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum


Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum


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Cristina Fernández de Kirchner Presidenta de la República Argentina Héctor Timerman Ministro de Relaciones Exteriores. Comercio Internacional y Culto. Magdalena Faillace Presidenta del Comité Organizador para la Feria del Libro de Fráncfort 2010 (COFRA)


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Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum


Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum Por Elio Kapszuk y Ana E. Weinstein


Los argentinos durante el 2010 conmemoramos lo transcurrido hace 200 años cuando el 25 de mayo de 1810 se declaró al Cabildo como órgano representativo de la voluntad popular, depositario de la soberanía y se conformó la Primera Junta de Gobierno. Así comenzó el proceso de la lucha por la independencia de la Nación Argentina frente al dominio español que reinaba hasta ese entonces. Dos siglos después es valorada la diversidad como marca fundamental de la identidad argentina. Es en el marco de la celebración de este Bicentenario de la Republica Argentina y la designación de nuestro país como invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, que la Cancillería Argentina, a través del Comité Frankfurt 2010 (COFRA), propuso la posibilidad de realizar dos muestras temáticas relacionadas con algunos aspectos relevantes de la vida judía en Argentina. Lo hizo seguramente también porque entendió que valía la pena aprovechar esta oportunidad histórica para pensar los distintos factores que nos han ido conformando como país, entre ellos, el aporte de las diferentes comunidades que lo integran. Acerca del marco conceptual de las muestras Las dos muestras, preparadas especialmente para cada uno de los dos lugares de exhibición, están compuestas por elementos distintos. Son en sí mismas muestras diferentes, individuales, pero que al mismo tiempo se completan entre sí, compartiendo una misma mirada. Los ejes de las dos muestras, “Vida Judía en la Argentina, Aportes para el Bicentenario”, inaugurada el 22 de julio de este año en el Museo Judío de Berlín, y esta muestra en el Museo Judío Frankfurt, se relacionan con dos componentes: por un lado con el sostenimiento permanente de la memoria y por el otro con aquellos aspectos de la comunidad judía que, como elementos simbólicos, reflejan la integración creativa de las minorías inmigratorias a la consolidación de la sociedad argentina. La primera exposición fue preparada especialmente para ser exhibida en el Museo Judío de Berlín, cuyo edificio, concebido y construido por el arquitecto Daniel Libeskind, es en sí una obra de arte con una contundencia impactante, capaz de transformar su misión institucional en una experiencia corporal y compleja.

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En el contexto de ese condicionante, tomamos la decisión de generar un diálogo con los espacios del Museo, creando instalaciones basadas en contenidos y con mensajes conceptuales que le proporcionasen un marco de fortaleza a la vivencia. Para ambas muestras, en lo que refiere al primer eje conceptual, el del sostenimiento de la memoria, entendemos que ésta, como elemento constitutivo de la identidad, requiere de acciones capaces de detener el trabajo corrosivo del olvido para ir trayendo al presente aquello que sucedió y se desea recordar. La sola recordación de aquello que sucedió puede llegar a promover un grado de comprensión, pero no el suficiente como para convertirse en un elemento constitutivo de la identidad de una nación o de una persona. Para que ello suceda, se requiere una resignificación permanentemente de esa memoria, con capacidad de impulsar la participación activa del sujeto, haciéndole sentir ese acontecimiento como si lo hubiese vivido personalmente, dándole sentido a su presente. Entendemos también que la permanente recreación de la memoria puede facilitar el abordaje y debate de temáticas relacionadas con las grandes migraciones de la era moderna o la del multiculturalismo posmoderno, revalorizando la articulación de las memorias y los aportes de las identidades particulares de grupos minoritarios en la construcción de la memoria colectiva, generando su permanente y enriquecedora resignificación. Es en este sentido que toma consistencia el segundo concepto, el de la integración de la comunidad judía argentina como minoría que revaloriza la validez de la convivencia en la diversidad. Una diversidad que puede consolidarse sólo si existe una memoria colectiva nutrida de vivencias individuales y de un despliegue de estrategias rememorativas y conmemorativas. De creación de espacios para el recuerdo, de acciones urbanas, muestras y exhibi-


1 Avni, Haim: Argentina y la historia de la inmigración judía 1810 – 1950, Ed. Universitaria Magnes, Universidad Hebrea de Jerusalem/AMIA, Buenos Aires, 1983.

ciones para darle continuidad a la memoria como marco identitario, promoviendo el abandono del lugar de observador para pasar a ser un constructor de una obra de memoria colectiva. Recordar no es un acto de nostalgia y pérdida, es compromiso hacia el futuro. Porque cuando se habla de memoria se habla de identidad y de historia, de justicia y de verdad, del derecho a la diferencia y de la unidad en la diversidad. Las acciones por la memoria basadas en experiencias artísticas adquieren la capacidad de preguntar y en definitiva son una apelación ante hechos como el Holocausto, la dictadura en la Argentina, el atentado a la AMIA, o cualquier suceso nefasto de la historia reciente. Sirven para manifestar una de las características más bellas del arte: incomodar y cuestionar. Conectando entre los dos componentes conceptuales, estas muestras permiten sumarnos a la revalorización de la memoria resaltando acontecimientos insertos en la memoria colectiva de los argentinos, compartiendo el aporte que realizaron los judíos argentinos a las distintas áreas del quehacer nacional, en las artes, la ciencia y la cultura productiva de todo el país. El hecho que se estén resignificando en la sociedad argentina las reflexiones y acciones vinculadas a la preservación de la memoria de lo sucedido durante la última dictadura militar de la década del ’70, y también aquellas destinadas a recordar y reclamar justicia por las víctimas del atentado a la comunidad judía perpetrado en julio de 1994 en el edificio de AMIA, ponen en juego los dos ejes conceptuales de las muestras. La historia de la inmigración judía a la Argentina y su aporte a la construcción de la nación es un disparador oportuno para rescatar el aporte de las distintas corrientes inmigratorias y minorías en nuestro territorio. También es un punto de partida para traer hacia nosotros la problemática que surge con los movimientos migratorios actuales y que hoy se ha convertido en un tema central e irresuelto de nuestro mundo contemporáneo. A lo largo de estos años de presencia judía en la Argentina, se han transitado buenos y malos momentos, y lejos está de ser un relato idílico, pero constituye un modelo propio integrado a una momento histórico determinado que vale la pena valorar en todos sus aspectos. Un elemento diferencial con respecto a otros grupos que llegaron a la Argentina, es que no venían a “Hacer la América”,

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ya que no existía, en casi todos los casos, la posibilidad de volver al país de origen. Esto implicaba un cambio en la concepción y también en la predisposición desde la propia génesis del proceso inmigratorio. “¿Qué busca el judío que huyo de los países que está sometido a tensión a las naciones de ultramar? ¿Pan y libertad?” Se pregunto el historiador Simon Dubnov: No, libertad y pan!” .1 Es importante resaltar los distintos niveles conceptuales para poder entender desde donde hemos decidido contar el aporte de la inmigración judía en el marco del bicentenario de nuestro país. Como veremos más adelante, rescatamos la figura de doscientas personalidades que han hecho un trabajo destacado en distintas áreas del quehacer nacional. Por supuesto que este número es arbitrario debido a que esta ligado con el bicentenario, pero nos permite hacer un verdadero muestrario. No se trata de vanagloriarse y de asumir como propio el trabajo individual de cada una de estas personas. Muchos de ellos no lo hicieron en nombre de su identidad judía, pero son importantes y significativos para entender los procesos de inclusión, tanto de los inmigrantes como de las generaciones posteriores en la sociedad argentina. Es también la posibilidad de contar con ejemplos propios la historia que nos involucra, pero sobre todo es poner el eje en un tema central: la construcción del sentido de pertenencia. Un rasgo que caracterizó a la inmigración judía en Argentina fue la de sentirse parte casi automáticamente. En términos deportivos, a fuerza de necesidad y convicción, después de un corto período, hubo una actitud de Ponerse la camiseta, sentirla propia y salir a la cancha. El proceso por el cual este grupo inmigratorio adoptó un nuevo terrunio hasta sentirse parte de él, es significativo para entender la construcción del sentido de pertenencia. Este concepto es el que creemos que es un ejemplo para destacar y el verdadero paradigma de esta particularidad. En estas páginas veremos que muchos de los inmigrantes, incluso los que conservaron algún acento, fueron verdaderos referentes de la construcción identitaria de un país desde su propia peculiaridad. Proponemos una mirada que nos se centra en nosotros mismos. No se trata de jactarse con los logros, sino de proponer un prisma, un vidrio tornasolado, que nos permita ver, a través de nuestro


ejemplo, el aporte de todos. También es la posibilidad de ponernos en el lugar del otro. De poder pensar en quienes hoy ocupan el lugar que en su momento ocuparon los inmigrantes españoles, italianos, judíos, etc.; si algunos de los problemas que sufrieron esos primeros grupos no se están sufriendo ahora, y si hay algo de nuestra experiencia que sirva para colaborar con ellos. El dibujante Shaun Tan describe en su obra “Emigrantes” la historia de una familia que tiene que trasladarse. Sin palabras, y a través de imágenes, muestra el desarraigo, la separación de los afectos, el encuentro con una cultura distinta, la ruptura, la angustia, la incomprensión, la posibilidad de entender y luego de adaptarse a una nueva idiosincrasia; sin perder las características propias y disfrutar las nuevas. El artista cierra el círculo cuando su personaje puede orientar al recién llegado a descifrar la cultura del lugar. Son muchos los trabajos académicos que se vienen realizando sobre temas relacionados con memoria, identidad, inmigraciones y diversidad. Los encuentros abiertos - Festival de la Luz en su XVI edición realizado recientemente en Buenos Aires, seleccionó como cuestión central, en uno de los encuentros más importantes de la fotografía latino América, las identidades en tránsito, e incorporó como disparador un fragmento de una manifiesto alemán de los años 90: “Tu cristo es Hebreo. Tu auto es japonés. Tu pizza es italiana. Tu democracia es griega. Tu café brasilero. Tus vacaciones turcas. Tus números árabes. Tu alfabeto latino. Solo tu vecino es extranjero”. Es que la construcción del otro como extraño, y por lo tanto enemigo, es uno de los flagelos más acuciantes que tienen los países receptores de inmigrantes, y es ahí donde deseamos hacer un aporte con el pensamiento del poeta Carlos Grünberg: “He reflexionado largamente, desde la niñez hasta la vejez, sobre mi condición y mi situación de judío, de miembro de una familia espiritual minoritaria, inmerso en un mundo poco inteligente y poco tierno, proclive a confundir lo diverso con lo adverso, lo opuesto con lo contrapuesto, lo extraño con lo extravagante, lo otro con lo hostil y con lo aborrecible. Cada humano es una galaxia de diferencias específicas (...). A mí me ha tocado en suerte ser varón por el sexo, blanco por el color de la piel, judío por la estirpe, argentino, porteño, racionalista, librepensador, hispanohablante, versificador, etcétera. Mi diferencia es única, impar, irrepetible. (...) Mi diferencia es un hecho, y de este hecho emana un derecho: mi

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2 Este texto fue leído por Carlos Grümberg en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores durante la noche del 23 de noviembre de 1965 mientras presentaba “Junto a un rió de Babel” su último poemario. 3 Declaración universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural. 4 “El gobierno federal fomentará la inmigración europea y no podrá restringir, limitar, ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias y enseñar las artes y las ciencias y las artes.” (Artículo 25 de la Constitución Nacional de 1853).

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derecho a ser diferente. Y también emana un deber: mi deber de ser diferente. Y de mi derecho a ser diferente emana una obligación: la obligación, que tienen todos los demás, de respetar y alentar y amar mi diferencia. Yo amo mi diferencia con el amor con que la amaría si fuese otra diferencia y con el amor con que amo las diferencias ajenas. He aquí mi modo de amar a mi prójimo como a mí mismo. Yo he nacido para abogar en verso por la diferencia y para hacerlo con el ejemplo de mi diferencia y en especial de estos dos atributos integrantes de mi diferencia: mi judeidad y mi argentinidad.” 2 La UNESCO considera que la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos y, por lo tanto, la ha declarado patrimonio de la humanidad, que debe ser respetada y considerada en beneficio de las generaciones presentes y futuras. 3 Carlos Grünberg nació 1903 y es hijo de inmigrantes, es parte del proceso que queremos contar y valorar: la transformación del migrante en ciudadano cultural. Acerca de la Comunidad Judía en la Argentina Esta muestra es el marco apropiado para reflejar la riqueza y creatividad con la que se ha ido estructurando la sociedad argentina, construida con la presencia de quienes la poblaban desde sus orígenes, luego de la colonización hispánica, a los que se sumaron los aportes de los diferentes grupos de inmigrantes que se fueron radicando en todos los confines de su territorio. Argentina, un país de inmigración Uno de esos grupos inmigratorios fue el de los judíos, que fueron llegando y desplegando su accionar desde su particular memoria histórica, cultural y religiosa. 4 En el contexto de la política de promoción inmigratoria que la Argentina propiciaba, la presencia de inmigrantes judíos se registra en los años ‘60 del siglo XIX. Es el momento en el comienza en la ciudad de Buenos Aires la vida judía organizada cuando un redu¬cido grupo de pioneros judíos de origen francés, alemán e inglés, arribados individualmente, crean en 1862 la Congregación Israelita. Los inspiraban sus deseos de encontrar, como muy pequeña minoría, un espacio propio en el contexto de la sociedad general para ejercer


5 “Decreto nombrando agente honorario de la República Argentina con el objeto de dirigir hacia ella la inmigración israelita iniciad ante le Imperio Ruso (...) Por cuanto: el ciudadano Argentino Don José María Bustos ha ofrecido al gobierno sus servicios gratuitos como agente especial para promover la inmigración israelita.“ (Decreto 12011 del 6 de agosto de 1881, Firmado por el presidente Julio Argentino Roca). 6 Avni, Haim, Argentina y las migraciones judías. De la Inquisición al Holocausto y después, Buenos Aires, Ed. Milá, AMIA/Universidad Hebrea de Jerusalem, 2005.

sus tradiciones y rituales religiosos vinculados principalmente con casamientos, registro de nacimientos, y al cementerio. Esos primeros inmi¬grantes judíos fueron seguidos por otros provenientes del Marruecos español que crearon su comunidad en 1890. 5 La inmigración masiva Más allá de lo realizado por esos pequeños grupos pioneros, el momento más comúnmente mencionado como aquel que marca el verdadero comienzo de la vida judía en el país corresponde a la llegada de más de 120 familias en el vapor Wesser, el 14 de agosto de 1889, como primer contin¬gente organizado. Este grupo de inmigrantes judíos que venía escapando de los pogroms de la Rusia zarista, es el que da origen a la singular experiencia de la Colonización agrícola judía en la Argentina, la que por su trascendencia e impacto ocupa un lugar destacado el relato histórico argentino y en el de la historia judía moderna. “El descubrimiento de la Argentina: En un destemplado día de invierno, el 14 de agosto de 1889, ancló en el puerto de Buenos Aires el barco de pasajeros y carga alemán Weser. En su cubierta se amontonaban aproximadamente 1.200 inmigrantes exhaustos por la travesía de 35 días, desde el puerto de Bremen. La capital de su nueva patria se extendía ante sus ojos como un enigma neblinoso del que los separaba una franja de agua turbia y parda del Río de la Plata. Ese día el Weser fue el único barco que trajo inmigrantes, pero durante años fueron muchos los barcos que trasladaron nuevos pobladores hacia la joven república. El mismo Weser había hecho varias veces el recorrido entre Bremen y Buenos Aires. Ese viaje, empero, era distinto de los anteriores, y la diferencia estaba en la composición peculiar de la población de inmigrantes que traía. Entre lo 1.200 pasajeros del barco había no menos de 820 judíos rusos, en su gran mayoría religioso y caso todo luciendo barba y aladares y la vestimenta judía tradicional de la Europa Oriental”. 6

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Esta trascendencia está íntimamente relacionada con el Barón Mauricio Hirsch, filántropo judío alemán que creó la Jewish Colonization Association (JCA), la cual permitió la salida de miles de judíos oprimidos de Europa Oriental hacia otras regiones en las que pudiesen vivir en libertad, buscando “la tierra prome¬tida”. Creó decenas de colonias agrícolas en diferentes provincias del país y facilitó a los colonos el acceso a la tierra, a las herramientas de trabajo y a una vivencia comunitaria que incluía la escuela, el centro socio – cultural, y el sinagogal. Con su ayuda se fundaron colonias en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos, Santiago del Estero. La primera, llamada por eso “la madre de las colonias”, fue la de Moisés Ville en Santa Fe, luego fue la de Mauricio en la Provincia de Buenos Aires. Nombres de colonias como Basavilbaso y Villa Clara en Entre Ríos, Bernasconi en La Pampa o Rivera en Buenos Aires, ocupan un lugar destacado en la memoria histórica de esas provincias y en el recuerdo de sus protagonistas. Otras colonias independientes se sumaron a esta hazaña, en las provincias de Río Negro y Chaco. El vínculo que desarrollaron los colonos judíos con la tierra y el folklore argentinos inspiraba su ilusión de establecer por generaciones su retorno al contacto con el campo, aculturados en la sociedad general. Es allí, en ese sueño, que nace la mítica figura del “gaucho judío”, título del emblemático libro de Alberto Gerchunoff escrito en homenaje al Primer Centenario de la Argentina. Los inmigrantes judíos manifestaron desde un primer momento una conmovedora vitalidad creativa que se expresó en este contexto rural de las colonias a través de sus aportes innovatorios concretos como el de la economía mixta de agricultura y ganadería en el campo, el desarrollo de nuevos cultivos -como el girasol-, y muy significativamente, con la creación y consolidación del Cooperativismo agrícola, cuya institución inicial data del año 1900. Esta innovadora forma de administrar tanto la compra conjunta de insumos como la venta de sus cosechas, fue el origen del movimiento cooperativo agrícola que perdura hasta la actualidad. Es destacable también el impacto producido tanto en el aspecto educativo como en el sanitario. Las escuelas de las colonias fueron muchas veces los únicos espacios de enseñanza en esas zonas rurales a los que acudían los niños de los colonos y todos los otros


7 Senkman, Leonardo. En: Tierrra de Promesas. 100 años de colonización judía en Entre Ríos. Colonia Clara, San Antonio y Lucienville. Susana Chiaramonte et. als., Ediciones Nuestra Memoria, 1995

habitantes del lugar. Es de resaltar que en 1916 la red de escuelas de las colonias judías de la Provincia de Entre Ríos fue cedida por la JCA al Consejo Nacional de Educación. En el campo de la salud, la instalación de los centros de atención médica y la presencia de médicos como es el caso del Dr. Yarcho en Villa Domínguez, fueron fundacionales al momento de atender las necesidades de toda la población. Esta peculiar empresa colonizadora Cuando la JCA adquirió en dos compras sucesivas a la Sociedad Anónima La Argentina, las 80.265 hectáreas en el distrito provincial Bergara, en 1892, se vio atraída por las amplias posibilidades de colonizar judíos rusos en Entre Ríos, no sólo por la calidad de sus tierras y la bondad del clima, sino por la liberalidad de los gobiernos y la tolerancia de sus instituciones democráticas y la JCA no se equivocó, a juzgar por los resultados. El balance a nivel nacional de esta peculiar empresa colonizadora a los cincuenta años de iniciada, en 1939, fue valorado con admiración por las mentes más lúcidas del país, no sólo con criterios económicos sino también culturales y cívicos. Estaban para demostrarlo los gauchos judíos de la cultura y la política nacional criados en Entre Ríos antes de triunfar en Buenos Aires: Alberto Gerchunoff, Emilio y Enrique Dikmann, Samuel Eichelbaum, León Dujovne, Rodolfo Givre, Isaac Kaplan, a quienes seguirán años después Aaron Dorfman, Paloma Efron (Blacky), Arnoldo Liberman, Isidoro Blaisten, Osvaldo Dragún, y tantos otros artistas, escritores y profesores. 7 Los emprendimientos agrícolas de las colonias judías que tuvieron su apogeo y consolidación en las primeras décadas del siglo XX, empezaron a decrecer y despoblarse en la década del 30’, impactados por todo el contexto de crisis económica mundial y en su componente local por el creciente proceso de industrialización que vivía el país y el trasvasamiento de la población rural hacia las ciudades. Incidieron también en ese despoblamiento la búsqueda por parte de las nuevas generaciones de mejores ofertas educativas y el deseo de avanzar en su profesionalización y su posible ascenso social. De todos modos, en los hijos y descendientes de esas colonias, es aún hoy perceptible el fuerte arraigo que en su identidad tiene la experiencia rural, con su particular forma de

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sentir el folklore gauchesco y la cercanía con la tierra. En muchos de los lugares donde se desarrollaron esas colonias existen hasta el día de hoy comunidades judías que continúan manteniendo viva la historia de sus ancestros y compartiéndola con quienes nostalgia las recorren.

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En el contexto urbano Desde fines del siglo XIX, se fue registrando la llegada masiva de inmigrantes judíos provenientes de Europa Oriental y Central, de países de la cuenca del Mediterráneo y de Medio Oriente. La afluencia fue muy significativa en las primeras décadas del siglo siguiente; con una interrupción durante la Primera Guerra Mundial. Se reinició intensamente entre los años ’20 hasta fines de la década del 30, época ésta en la que se fueron reduciendo las posibilidades inmigratorias, a pesar de la urgente necesidad que tenían los judíos perseguidos por el avance del nazismo en Europa de encontrar un nuevo hogar donde refugiarse. Con la llegada de sobrevivientes del Holocausto a fines de la década del ’40, finaliza prácticamente el ciclo inmigratorio judío a la Argentina. La vitalidad creativa de los inmigrantes judíos urbanos se fue organizando a través de iniciativas personales y las de instituciones que se dedicaron a atender las necesidades de los integrantes de la comunidad judía, en los diferentes momentos y etapas que éstos iban atravesando. Es así que para ayudar a resolver las situaciones que tenían que afrontar los inmigrantes recién llegados, se creó en 1894 la Jevrá Kedushá, hoy aún existente con el nombre de AMIA. A través ella se desplegó una ayuda mutua solidaria para el sustento económico, para la creación de escuelas y centros culturales y para facilitar la articulación con la sociedad general, de la que comenzaban a ser parte.


El hecho que caracteriza a estos diferentes grupos inmigratorios es el extenso número de países de los que provenían. Consigo trajeron la cultura, la lengua y las costumbres propias de sus terruños de origen, sin dejar de compartir al mismo tiempo su adhesión a su identidad judía, la que emanaba de su historia compartida, sus rituales, su cultura, sus valores y su tradición milenaria. Esta diversidad geográfica de la que provenían los inmigrantes es la que dio origen a las diferentes formas en las que se fue expresando su identidad judía, sus preferencias idiomáticas, culturales, ideológicas y políticas. Es también el origen de la intensa y fecunda vida institucional que se va construyendo mayormente en la porteña Buenos Aires y también en todas las provincias del país. Se crearon sinagogas aschkenazies y sefaradies, escuelas idishista y hebraístas, agrupaciones políticas judías socialistas, anarquistas, sionistas y tradicionalistas, sindicatos judíos adheridos al movimiento obrero nacional, periódicos en castellano, idish, hebreo o alemán, que publicaban literatura argentina traducida a esos idiomas y literatura judía traducida al español, centros sociales y asistenciales, centros culturales y deportivos, bibliotecas y teatros. Todas ellas tenían como misión acompañar la integración de los miembros de la comunidad judía a la sociedad general, preservando al mismo tiempo su particularidad judía, sus valores, ideales, folclore, tradición, ritual religioso y la estrecha relación con Israel como estado judío. Los inmigrantes judíos en los años de inmigración masiva empezaron en general insertándose en los niveles más primarios de la actividad económica, como artesanos, vendedores ambulantes, obreros en la industria textil, del mueble y del calzado. Estaban en oficios y profesiones que remiten a los ya conocidos por ellos en sus tierras de origen. Fueron también innovadores en la creación de la figura del “tallerista” como pequeño emprendedor diferenciado del trabajo en las grandes casas de confección. Desde diferentes adscripciones ideológicas y posturas políticas, se sumaron a la actividad gremial y sindical, creando incluso sus propias asociaciones en las que en algunos casos sus actas eran escritas en idish. El Movimiento Obrero Judío en la Argentina A partir de 1916-1917 resulta evidente el fortalecimiento del movimiento obrero general, a la vez que se percibe el desarrollo del mov-

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8 Bilsky, Eduardo: Etnicidad y clase obrera. La presencia judía en el movimiento obrero argentino, En: Bibliografía temática sobre judaísmo argentino: Nº 4 El movimiento obrero judío en la Argentina. Tomo I. Centro de Documentación e Información sobre Judaísmo Argentino “Marc Turkow”- AMIA, 1987

imiento obrero judío en particular. A diferencia de la etapa previa, el sindicalismo judío se convirtió en un sector gravitante y dinámico, cuyas relaciones con el resto de los trabajadores organizados planteó problemas específicos, a los que fue necesario responder. Las huelgas en el gremio del mueble, en junio de 1916, pusieron ya de manifiesto la importancia del sector judío. Dichos obrerosen número de 400- participaron activamente en ellas. 8 El ascenso económico y social promovido básicamente por la educación pública y el desarrollo socio económico del país, les permitió, junto a los otros miles de inmigrantes, una rápida desproletarización y una creciente inserción en la clase media, un progreso que los ubicó mayormente como propietarios y desarrolladores en las ramas de las actividades empresariales comerciales e industriales y como profesionales en el vasto espectro que ofrecían las ciencias, las artes y todas las otras actividades calificadas. 34

Los momentos difíciles A lo largo de las décadas, los miembros de la comunidad judía argentina y sus instituciones vivieron y fueron parte de las diferentes coyunturas que en la sociedad argentina se producían. Los de crecimiento y desarrollo y los de crisis socio económica, los de consolidación social y convivencia en el respeto por la diversidad y los de violación de los derechos humanos. Afrontaron las consecuencias y buscaron las soluciones, junto con otros ámbitos de la sociedad civil. La vida judía en la argentina no estuvo exenta de especiales momentos duros, de confrontación y dolor. Son testimonio de ello la Semana Trágica de 1919, que pasó de ser huelga obrera a convertirse en persecuciones y matanza de judíos, las limitaciones al ingreso de inmigrantes judíos en la década del 30’, la presencia y difusión de la ideología nazi en sectores de la sociedad con ingreso de criminales en la posguerra, las acciones antisemitas de grupos nacionalistas y ligados a la causa árabe, la especial violencia en el tratamiento de detenidos judíos durante los años de la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 y los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA en 1992 y 1994 respectivamente. Sobreponiéndose a esas difíciles situaciones, a lo largo de este casi siglo y medio de vida judía organizada en la Argentina, las generaciones de descendientes de todos esos inmigrantes se con-


virtieron en parte constitutiva de la sociedad argentina y partícipes activos de la modernización industrial, el desarrollo de las ciencias, el avance de la educación, el florecimiento de la literatura, la música, las artes plásticas, la radiofonía, la televisión y de muchos ámbitos más. La comunidad judía hoy La Comunidad Judía de la Argentina, la sexta en importancia en el mundo, sigue reconfirmando desde su particularidad identitaria el respeto por su diversidad judía, la que se sigue expresando en la red de escuelas laicas y religiosas, en sinagogas ortodoxas y conservadoras y en las pequeñas comunidades del interior y en las más numerosas de Buenos Aires y otros centros urbanos. Sigue aportando su mejor esfuerzo al servicio del bienestar colectivo, a la construcción del país y al fortalecimiento de una sociedad democrática, pluralista, justa y basada en una coexistencia que encuentra en la diversidad y el pluralismo un valor a honrar. Acerca de la muestra “Judíos Argentinos. Retratos en el Bicentenario” en el Museo Judío de Frankfurt . Esta muestra, anclada en la convicción de que el respeto por la diversidad puede consolidarse sólo si existe una memoria colectiva nutrida de vivencias individuales, está dedicada a mostrar a las personas, a aquellas que con sus logros y sus sufrimientos individuales, con sus historias y sus acciones personales, la construyen. Está edificada, para ello, con diversos tipos de retratos que nos cuentan muchas historias, que nos hablan de muchos momentos de la presencia judía en la Argentina, de vivencias que se fueron desplegando durante décadas en espacios urbanos y rurales, de las felices y de las tristes, de los mundos actuales que habitan y de aquellos que les dejaron marcas en sus espíritus y en sus cuerpos. Retratos que los muestran en su diversidad y retratos ilustrados que nos hablan de sus vidas y de sus frutos, que nos muestran sus rostros y sus miradas, sus gestos y sus mensajes, para que podamos asomarnos a su historia, para poder hacer que esa historia sea la de muchos otros. Para poder decir que “quien retrata y pinta su aldea, está retratando y pintando el mundo”. Se entiende por retrato la descripción de la figura del carácter de

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un sujeto, se refiere al testimonio visual de una persona, a la reproducción de ella misma, con predominio del rostro y su expresión. Aparece en el siglo V a.e.c. sobre las monedas de los reyes persas. Entendemos que un retrato es una representación artística. La imitación de la realidad se presenta hoy como una búsqueda obsoleta, carente de sentido. Dejaremos la preocupación por si algo es copia fiel de su original al mundo de los escribanos y peritos, ya que los retratos también dicen muchos de quien los hace. Desde sus comienzos el retrato estaba íntimamente relacionado con el poder. La idea era captar la imagen de una persona para inmortalizarla. La historia nos puede brindar muchos ejemplos de gobernantes que abusaron de los retratos para desarrollar un culto a la personalidad. Quizás éste es uno de los sentidos en el cual se apoyaba la prohibición judía de retratar la imagen humana y también divina. En esta muestra se abraza al retrato desde la plástica y la fotografía. Mucho se ha escrito sobre los cambios en el retrato desde el advenimiento de la fotografía tanto en su producción como así también en la percepción. Para Walter Benjamin, la utilización de técnicas que permiten la reproducción de la obra de arte le hacen perder su “aura”, aquello que él definía como irrepetible y que estaba constituido por el “aquí y el ahora”. Uno de los últimos reductos donde permanecía el “aura” era en los retratos de familia, seguramente relacionado por la presencia del gesto amoroso de su realizador. De cualquier manera, de lo que se trata es cómo lograr mediatizar y percibir como algo cercano una historia que no es propia, con el anhelo oculto de pensar que quien se sabe diverso es el primero en aceptar la diversidad del otro. Por supuesto, que la realización de una retrato implica la toma de decisiones. Por ejemplo que características diferenciadores de una persona uno va a resaltar. También implican cuestionamientos o reflexiones: ¿la simple suma de muchos retratos individuales hacen un retrato colectivo? ¿Cómo se construye un retrato colectivo desde la diversidad? Con la creación de los estados nacionales en el siglo XIX se acunó el concepto de “crisol de razas”, el cual suponía al “ser nacional” como producto de la renuncia de lo particular que valoraba la mezcla o fundición en la que no se distinguía el aporte de los distintos componentes. Es como imaginar que a partir de las habilidades que nos da el “photoshop” podríamos hacer un retrato con la su-


perposición y fusión de imágenes. El resultado seguramente sería un engendro artificial en el cual nadie de nosotros podría sentirse identificado. Por eso proponemos un recorrido distinto, donde el retrato colectivo es similar a la figura de un mosaico, el cual constituye una pieza única pero que está conformada por muchas piezas únicas. Justamente lo que da la posibilidad que cada una de las piezas del mosaico pueda conformar una imagen general es que son todas diferentes. Este concepto es tan válido para hacer un mapeo de la presencia judía en Argentina como también de la sociedad argentina en su conjunto, donde la diversidad es parte constitutiva de esa identidad que nos conforma. Se trata de realizar un retrato desde la belleza de lo complejo y no dejarse tentar por los atajos que pueden producir las generalizaciones y los clichés, que no solamente generan esteriotipos, sino que transforman el plato más sabroso en la ingesta más desabrida. La mesa esta tendida. El recorrido propuesto incluye varias partes o instalaciones que se complementan entre sí y que nos suman y aportan la mirada única de los artistas. En todos los casos se trata de la resolución autoral a partir de una idea y un concepto previo. Los retratos que proponemos en esta muestra son retratos colectivos constituidos por individualidades diferentes, pero que aportan en su conjunto un valor identitario para el grupo. Tienen un límite poroso y borroso entre el retrato y el autorretrato ya que también parten de una mirada sobre nosotros mismos. La muestra comienza con Vida judía en Argentina. Retratos de la historia. Se trata de un recorrido que transita por los principales momentos vividos en la comunidad judía en la Argentina desde los primeros indicios hasta la actualidad. Son referidos los contextos sociales y políticos que influyeron sobre la modalidad inmigratoria y la construcción misma de sus marcos organizacionales, sus vivencias

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tanto en las ciudades como en las colonias agrícolas, sus alegrías y sus tristezas. Se trata de paneles, con textos e imágenes, ensamblados en valijas de madera como metáfora de la llegada de los inmigrantes a la Argentina, pero también de esta “vuelta” simbólica a Alemania. Un hecho trascendente que no podemos soslayar es el significado concreto y también alegórico de lo que significa para nosotros realizar esta muestra en el Museo Judío de Frankfurt. Es compartir la experiencia de la inmigración y la vida judía en Argentina, no como un hecho arqueológico, sino como un proceso vivo y dinámico que confirma, en este “regreso teórico”, que la vida pudo más que la muerte y que al proyecto de aniquilación de un pueblo se le respondió con más creación humana. Desde esta perspectiva, nos parece que al recibir el Museo ésta muestra, está también recibiendo a quienes sobrevivieron a la masacre, como una especie de retorno, de reconfirmación de su compromiso con la memoria de quienes ya no están pero que siguen presentes en nuestro recuerdo. No se trata de un testimonio lacrimógeno, sino de una postura frente al porvenir, de una militancia activa contra la discriminación, la xenofobia y el fundamentalismo en cualquiera de sus formas. Con Judíos Argentinos: Retratos ilustrados en el Bicentenario nos acercamos a 200 personalidades que se han destacado por su contribución en distintas áreas del quehacer nacional. El relato esta construido en un lenguaje cercano al comic para el cual se convocó al artista Omar Panossetti quien nos guiará por estas experiencias con su personaje “Hombre Pirámide de Mayo”, símbolo inequívoco del bicentenario de nuestro país. Esta parte de la muestra es lindera con otras dos. Retratos de la diversidad: Álbum fotográfico de la comunidad judía Argentina y Retratos con bandoneón: Los judíos y el tango. En la primera nos encontraremos con un gigantesco álbum familiar de madera con setenta y siete fotos de Daniel Caldirola. Son retratos actuales que recorren la heterogénea comunidad judía en Argentina. La segunda, enmarcada por un montaje escenográfico y sonoro, se centra en un relato que describe la relación intensa entre


el tango y los judíos a lo largo de la historia. La construcción de la memoria desde el pasado pero también desde el presente, y sobre todo con la capacidad de construir un retrato que nos devuelva una imagen comprometida con el futuro, esta construida por tres espacios muy significativos: Después del infierno: Retratos de sobrevivientes del Holocausto que llegaron a la Argentina, realizados por la fotógrafa Alejandra Lopez, Seiscientos por diez mil: Los retratos de la memoria, dibujos del artista Pedro Roth y Memorial: Retratos tipográficos, instalación participativa que propone un dialogo entre la muestra y el antiguo cementerio judío de la ciudad de Frankfurt que se encuentra al lado del Museo. Hay dos espacios que hacen anclaje en lo audiovisual. Uno realiza un repaso sobre cómo el cine argentino abordó y aborda distintos ejes de la temática judía, y por el otro lado, un material que cuenta la historia del libro entre los libros, la historia de una Torá que fue rescatada de Alemania durante la persecución nazi, que fue cimiento en la construcción de una comunidad, y que hoy retorna para contar su historia. Invitamos a recorrer las paginas de este catalogo para encontrarse con el desarrollo de cada uno de estos espacios o instalaciones en la certeza que nuestra identidad también se construye con lo que decidimos recordar. Los judíos comenzaron su arribo a la Argentina individualmente y en pequeños grupos hace un siglo y medio, pero hace ya más de un siglo que iniciaron un proceso de inmigración masiva dirigida en su mayor parte a zonas poco pobladas del interior argentino donde desarrollaron una fructífera colonización agrícola. Y mientras unos siguieron en contacto con la tierra, otros se fueron instalando en pueblos y ciudades del país, ingresando a fábricas, escuelas y universidades o encarando todo tipo de emprendimientos al servicio del bienestar colectivo. Hoy, a doscientos años de la consolidación de la Nación, los judíos argentinos constituyen una parte indisoluble de su sociedad pluralista y democrática.

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Vida judĂ­a en Argentina. retratos en la historia Vida judĂ­a en Argentina. retratos en la historia


Boceto de la instalaci贸n. Installation Skizze

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Las valijas son símbolo de travesía. Icono del derrotero de los inmigrantes. Se abren para contarnos los principales momentos vividos en la comunidad judía en la Argentina desde sus orígenes hasta el presente. El recorrido atraviesa la historia de las políticas de la inmigración en Argentina, los primeros judíos que llegaron desde 1854 y la llegada masiva a partir de 1889. También la presencia rural y urbana, el ejemplo de la Jewish Colonization Association, la creación de la vida comunitaria y sus instituciones, los valores que fueron forjando la comunidad, la creación del cooperativismo en estas tierras, el valor de la educación y la diversidad de ideas que siempre identificaron a la comunidad. Estas valijas que trajeron nuestros abuelos fueron mutando en árboles con raíces profundas. Hoy se llenan con más de 150 años de historia y vuelven a partir, ya no como identidades en tránsito, sino solamente con la premisa de compartir la experiencia judía en Argentina en el Museo Judío de Frankfurt, no como un hecho arqueológico, sino como un proceso vivo y dinámico que confirma, en este “regreso teórico”, que la vida pudo más que la muerte y que al proyecto de aniquilación de un pueblo se le respondió con más creación humana.

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Una historieta está compuesta por dibujos que conforman un relato y que pueden contener textos o no. Dejando de lado discusiones espurias se trata de un discurso con características propias y con una vocación masiva. Según se entiende si el nacimiento de la historieta está intrínsicamente atada a la reproducción mecánica o no, es que podemos citar sus orígenes, o en el antiguo Egipto o en 1829, cuando el Suizo Rodolphe Töpffer publicó su primer álbum. Una de las tantas características que ha tenido este elemento de arte y comunicación es la de haberse convertido en un divulgador eficaz en áreas de la cultura, la ciencia y la política. Es muy común ver la utilización de dibujos animados o de comics en campañas de prevención en el área de la salud, los derechos humanos y la socialización de la historia, entre otros. Estos retratos ilustrados son una invitación para conocer a 200 personalidades que se han destacado por su contribución en distintas áreas del quehacer nacional. Pero no estaremos solos en este viaje, nos acompañara un personaje entrañable, un símbolo inequívoco del bicentenario en nuestro país: el Hombre Pirámide de Mayo realizado por el artista Omar Panossetti. La Pirámide de Mayo está situada en lo que hoy conocemos como Plaza de Mayo, y la plaza en sí misma conmemora el nacimiento de la patria, la Revolución del 25 Mayo de 1810. Según Rómulo Zabala la Primera Junta de Gobierno pidió al Cabildo, el 18 de marzo de 1811, que dispusiera la mejor forma de celebrar el primer aniversario del 25 de mayo. Se resolvió levantar en el centro de la Plaza Victoria (lado este de la actual Plaza de Mayo) una pirámide con elementos alusivos a la celebración. Es así como el 25 de mayo de 1811 se concluye su construcción. La Plaza de Mayo fue testigo excepcional de estos doscientos años de historia, y aunque ha tenida varias modificaciones y cambios, la Pirámide de Mayo permaneció allí.

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Las imágenes producidas por el artista se valen tanto del retrato fotográfico como plástico, tomando elementos de la narrativa de la historieta o comic, pero también con una impronta pictórica particular. El Hombre Pirámide de Mayo, como guía de esta historia, se constituye como la identidad que con naturalidad uno lleva consigo a todas partes. El nos conducirá a un apasionante viaje por la vida creativa de doscientas personalidades, seleccionadas arbitraria y simbólicamente en representación de todos los judíos argentinos.

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Omar Panossetti no hace habitualmente historietas, por eso al principio la convocatoria le pareció extraña, pero después pudo conectarla con su propio trabajo, porque su pintura tiene una marca narrativa que lo caracteriza, y bucea permanentemente en la historia reciente Argentina. Muchas de sus obras poseen personajes, como el hombreedificio, el hombre-empanada, entre otros. Aparentemente el Hombre Pirámide de Mayo podría seguir en la línea de estas “criaturas”, sin embargo hay una profunda diferencia. En todos los personajes anteriores, lo que el hombre construye termina transformándose en una carga, pesada mochila. Nuestro personaje es distinto ya que es un monumento – símbolo que toma vida y se convierte en testigo privilegiado de nuestra historia. Su carácter inmortal nos remite a los principios del comic, pero también a parte de la historia de la literatura, se diferencia, sin embargo, en que no relata su propia vida, sino que es reflejo de la nuestra. Dependerá de lo que hagamos en los próximos doscientos años para que nuestro personaje no termine como el golem.


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Para conocer las biografias de las 200 personalidades por favor ingresar a‌ I


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Schottelius Renate Schusscheim Renata Sehter Aarón Shua Ana Maria Sielecki Manuel Singerman Berta Singerman Paulina Skay Beilinson Eduardo Sofovich Hugo Soifer Alberto Sorín Juan Pablo Spiller Ljerko Spitalnik Ismael Spivacow Boris Staiff Kive Stein Henri Stekelman Ana María Stern Grete Stivel David Stray Adolfo Suar Adrián Szuchmacher Rubén Tiempo Cesar Timerman Jacobo Travnik Juan Ulanovsky Carlos Untroib León Varsabsky Carlos Verbitsky Bernardo Viñas David Wainrot Mauricio Weil Lucio Felix José Weinberg Gregorio Weisburd Israel Werthein Noel Winizky Ignacio Yankelevich Jaime Yanover Hector Yelín Natalio Yente Zabotinsky Alejandro Zatzkin Margarita Zimerman Susana All of us

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retratos con bandone贸n. Los jud铆os y el tango retratos con bandone贸n. Los jud铆os y el tango


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La historia del bandoneón, que recorre el mundo desde el Rhin al Río de la Plata sin saber qué le depara el destino, es otra metáfora exacta del tango como cruce de lenguas y de cuerpos migrantes, como un viaje de identidad mestiza que anuda el pasado con el futuro. Si a eso le sumamos que la palabra tango proviene de la lengua africana ibibio, de Níger y Congo, y que podría significar tanto “tambor” como “reunión de negros para bailar al son del tambor”, pues los orígenes se vuelven complejos, cruzados. Pero además, el tango fue ejecutado e inmortalizado por cantores, músicos y productores de las más div ersas corrientes inmigratorias que poblaron la Argentina hacia fines del siglo XIX, entre las que se cuenta, la judía. ¿Alemanes, africanos y judíos? Sí, elementos tan disímiles de la cultura y la sociedad contemporánea asisten sorpresivamente a un encuentro inédito: el tango. Como el jazz y el blues a su manera, el tango clava su daga en la música universal al ofrecer melodías, armonías y voces inesperadas, crujientes, que expresan la nostalgia y la melancolía, el sabor de la distancia, la pasión y el dolor, la conjetura del exilio. Muchos años después, el escritor Pedro Orgambide escribió en su “Milonga del barrio Once”: “milonga de gente hebrea, de quien trajo la tristeza que en la milonga se esconde”. Pero el cruce universal que parió el tango ocurrió primero en los bajos fondos, es decir, nunca fue oficial ni legal hasta que las reglas y las normas no tuvieron más remedio que aceptar el aluvión, el prodigio cultural. Porque primero ocurrió el baile al compás del tamboril, en su hermanamiento con el candombe y el fandango, y después vino la tormenta o el recuerdo de la tormenta con las melodías de arrabal ejecutadas con bandoneón. ¿Por qué Buenos Aires fue tango y la identidad que se forjó huele y proyecta un blanco y negro melancólico? ¿Por qué si el desencanto y la tristeza suelen ser juzgados como declinaciones de la personalidad es que de todos modos vuelven a generar, una y otra vez, una identificación inspiradora, un relámpago de afirmación y pertenencia, un motivo de orgullo? Misterio de la creación, como la perplejidad infinita rejuvenecida de curiosidad que lleva al maestro de la Cábala a sumergirse una y otra vez en el libro de todos los libros, en el libro único, aunque sólo por un instante se revele algo de la verdad. Un instante, una nota musical, un llamado del templo, un susurro de la mujer amada.

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La llegada del bandoneón, dice Oscar Zucchi, como “gringuito” indocumentado, con pasado en blanco y futuro incierto, fue la arcilla fresca con la que aquellos virtuosos de la “oreja” dejaron la impronta de su talento. Los judíos también llegan al Río de la Plata con el bandoneón. Conocen el tango, lo abrazan y lo refrendan al mismo tiempo que el instrumento alemán. El judío de Buenos Aires, el judío urbano, no vive de la misma manera que el colono que fija residencia en el Litoral o en el centro de la provincia bonaerense. Ambos llegan hacia 1890, pero el judío urbano habita la ciudad en el mismo momento y lugar que millares de italianos y españoles arriban al puerto del sur, provenientes del Mediterráneo. El judío se dispersa por la periferia de entonces, pero también se concentra en los guetos abiertos de Once o Villa Crespo. El judío urbano produce bailarines de tango y poetas lunfardos. Los judíos alsacianos o alemanes podían ser representantes de firmas comerciales, los sefaradíes se dedicaban mayormente a la mercería y la importación de sedas, los judíos rusos ponían tiendas de casimires o mueblerías. Pero también estaba el judío proletario, el artesano y el sastre. Cientos de carpinteros, albañiles, costureros, relojeros, zapateros y almaceneros abren sus primeros negocios alrededor de las calles Lavalle y Libertad. ¿Sabían que pocos años antes, en 1890, en esa plaza que era el Parque de Artillería, se produjo la emblemática revolución radical de Leandro Alem? Quizás prestaban mayor atención a otras corrientes políticas del mundo popular como el socialismo y el anarquismo, donde crearon agrupaciones, formaron militantes y promovieron luchas y publicaciones. Las primeras décadas de vida judía en Buenos Aires se desarrollaron en los alrededores de Plaza Lavalle. La primera sinagoga se instaló allí, sobre Libertad. La relación con el mundo popular implica una relación de ida y vuelta de tanteo y repliegue, de adaptación y defensa de lo invariable. Pero quizás el tango ofrecía a la diáspora una puerta de ingreso a la intimidad del pueblo que recién conocían y del cual, a la vez, pasaban a formar parte. Una puerta menos feroz y despectiva que las persecuciones, el dolor y la discriminación. Porque el tango hablaba de esas calles, de las ilusiones perdidas, del abandono, y para ellos era un espejo y un refugio. La Asociación del Obrero Judío se forma en 1898 para emplear a los recién llegados que paraban en el Hotel de los Inmigrantes o ayudarlos con bibliotecas y otras actividades para sen-


sibilizarse en sus nuevas condiciones de vida. Tras el fracaso de la revolución rusa en 1905, el aumento de los pogroms hace crecer el número de inmigrantes judíos rusos a la Argentina. Son los años en que el tango se consolida como expresión musical porteña. José Nieso, cuyo apellido real era Niezow, fue violinista del sexteto de Pedro Maffia. Hacia 1930, el gran Julio De Caro lo convoca como su segundo violín. Poco después, se incorporó al conjunto de Pedro Laurenz, junto con otro violinista, Sammy Friedenthal y el pianaista Osvaldo Pugliese. Estaba el bandoneonísta Gregorio Levchuk, llegado del sur, de Berisso, provincia de Buenos Aires. Por esos años, en La Plata triunfaba la Symphonic Super Jazz SmithScholz, dirigida por Alejandro Scholz. Los hermanos Dojman dejaron su impronta como violinistas. Marcos Zucker, Luís Saslavsky, Samuel Eichelbaum, hicieron historia en la canción, el teatro y la actuación. Hubo judíos que integraron orquestas, que las produjeron y grabaron sus primeros temas, y hubo un tango en idish. Pero hubo tangos antisemitas, y hubo músicos de tango de inclinación nazi y fascista. Hay una historia que cuenta Julio Nudler realmente conmocionante: el poeta judío rumano Paul Celan, que había nacido en 1920 en Czernowitz, escribió en alemán, en el otoño boreal de 1944 y tras dos años de trabajos forzados, el poema “Tangoul mortii” (“Tango de la muerte”), donde expresaba el sentimiento trágico por la aniquilación. El propio Celan señaló una vez que su poema había surgido de algo que leyó sobre judíos tocando melodías en un campo nazi. Otros autores señalan que en los campos se ejecutaban tangos y fox-trots. Y que en Lemberg, cerca de Czernowitz, un teniente de las SS ordenaba a los violinistas judíos tocar el llamado “Tango de la muerte” para acompañar las marchas, las torturas, la excavación de tumbas y las ejecuciones. Sin embargo, para otros autores la melodía de “Tango de la muerte” era usual que se oyera en los rituales del exterminio, porque era una música inspirada en un tango famoso de la época de Eduardo Bianco, músico de inclinación nazi y fascista, llamado “Plegaria”. Hacía tiempo que el tango se escuchaba en las capitales europeas, sobre todo en París y Berlín. Los músicos judíos de Buenos Aires solían utilizar seudónimos, que acriollaban sus nombres. La mayoría integraba las orquestas como instrumentistas. Rara vez figuraban en cartel, y por lo tanto

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el público no los identificaba. Ni en las etiquetas de los discos de pasta ni en las presentaciones radiales: el público distinguía al director y a los cantores. Sin embargo, hubo también arregladores musicales como Ismael Spitalnik, Julio Medovoy o Miguel Nijensohn. Se valoraba su capacidad para leer partituras, en un medio artístico donde en general se aprendía de oído. Muchos eran violinistas, bandoneonístas, poetas. Como los italianos, los judíos contribuyeron al lunfardo y crearon su propio lunfardo. El valesko era un hablar porteño en idish. El término, se presume, proviene de Valaquia (Walachsk en alemán), región rumana. Hubo un tango paródico de Ciriaco Ortíz llamado “Rebeca”, cuyo título traducido al valesko era “Ribecas”. En 1913, el valesko llegó a la prensa gráfica, publicándose diez números de la revista ¿Qui mi cointas?, órgano de una agrupación de rufianes judíos que tuvo, a su vez, una réplica opositora en otra revista con el título ¿Qui mi dicis? Directores de orquesta como Ramón Damp, Raúl Kaplún, Alberto Soifer, José Stilman, Dante Yanel, entre otros, hicieron un aporte central a la construcción del mundo del tango. Cantores como Carlos Aguirre, Roberto Beltrán, Guillermo Galvé, Rosita Montemar, Armando Solís y Walter Yonsky, llevaban la estirpe judía, como dice Nudler, del gueto a la milonga. Los pianistas Héctor Alperi, Gustavo Beytelmann, Jaime Gosis, Julio Medovoy, Manuel Sucher; los violinistas Mario Abramovich, Lázaro Beker, Natalio Finkelstein, Luis Strassberg, Jaime Tursky, y tantos otros. Los Lipesker, los Rubinstein, el zurdo Roizner, Alberto Leiva, Chico Novarro y Elías Weiner. Los empresarios Julio Korn, Luis Feldman, Glüksmann y Yanquelevich, y tantos otros publicistas, difusores y cronistas. Todo ellos fueron tango porque el tango nacía aquí con sangre de todas partes. Según Lloica Czakis, el tango tiene esenciales puntos en común con la música judía de Europa del Este, hoy llamada Klezmer, y con la canción folklórica idish: el expresar congojas y desamores, el aliar tristezas con alegrías, el utilizar un vocabulario en común. Hay coincidencias en la instrumentación como el uso del violín, y en el ritmo, como el cruce que se da entre el bulgar y la célula tanguera que enfatizaron tanto Osvaldo Pugliese como Astor Piazzola, así como en esa inexplicable nostalgia que colorea el aire. Abraham Szewach había nacido en Piesk, Polonia, fue letrista y


autor de boleros y fox-trot. En 1943 grabó para el sello Fermata, orientado por Ben Molar, cuatro tangos en idish junto con el director de orquesta Jeremía Ciganeri. Los tangos fueron cantados por Sara Gorby, Juanita Kraiselburg, Rosita Lodner y Chayele Grober. Según Julio Nudler, dos tangos llevan expresiones en idish en los títulos: “Bobe”, del guitarrista Salvador Drucker, “El goi”, de Piazzola. Quizás la síntesis del encuentro pasional, pero duradero, entre los judíos y el tango este mejor representada en al figura de Ben Molar. Quien había nacido en octubre de 1915 con el nombre de Mauricio Brenner. Chico de barrio, su padre era pintor de brocha gorda y su madre hacía flores de papel que él vendía por la calle. Allí comenzó su pasión por el tango, pasión que lo llevaría, con el tiempo, a convertirse en miembro de la Academia Nacional del Tango, y de la Academia Porteña del Lunfardo. En 1977 logró consagrar como “Día Nacional del Tango” el 11 de diciembre de cada año, fecha en que nacieron Carlos Gardel y Julio de Caro. Una de sus obras más importantes fue la muestra y el disco que creó y produjo: el histórico “14 con el Tango”. Allí incluyó a 42 personajes del más alto nivel de la literatura, de la música y de la pintura. Por su iniciativa se colocaron en 40 esquinas de la calle corrientes placas conmemorativas con el nombre de reconocidas figuras del tango. Ben molar es un personaje casi mitológico del Buenos Aires porteño, arduo trajinante de la avenida corrientes, desde Callao hasta el Bajo, donde cultivó y fue participe necesario de las tertulios con Aníbal Troilo, Julio de Caro, Tita Merello, entre otros. Es también un símbolo de la identidad de nuestro país forjada por tantos inmigrantes. No sólo porque fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, sino porque como el mismo lo dice, “A mí, el más porteño de todos me hacían dormir de chiquito con las canciones en Idish. Y eso es lo que soy”. Esta instalación presenta un texto de investigación montado sobre atriles, enmarcados por un tríptico escenográfico que da cuenta del encuentro entre el Tango y los judíos que tiene como base un dibujo original de Caloi, uno de los más importantes dibujantes argentinos.

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retratos de la diversidad. álbum fotográfico de la comunidad judía argentina retratos de la diversidad. álbum fotográfico de la comunidad judía argentina


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Este espacio está conformado por fotografías que intentan reflejar quienes somos y que hacemos. A través de ellas recorremos el ciclo de vida judío, las principales festividades y oficios específicamente judíos. Nos acercamos a distintas actividades culturales, sociales y


deportivas, y nos encontramos con los valores y principios éticos de un pueblo. Están presentes el teatro, el humor, los gauchos judíos, la cultura en su sentido más amplio y también, porque es fundamento de todo, la memoria. Claro que crear un álbum que recree en fotos a la comunidad judía en su totalidad es casi imposible, no se puede mostrar absolutamente a todos los protagonistas de esta apasionante historia, de la cual las fotos son sólo fragmentos. No se trata de hacer un censo, sino un retrato de la comunidad. Se trata de un mapa y no de la copia del territorio. Detrás de cada foto hay más maestros, más profesionales, más artistas, más historias. Están los que abrieron el camino, están los que no se ven. Si es verdad que como muestra basta un botón, este es solo un muestrario. Cada retrato nos invita a hablar de muchos otros, que tanto aquí como allá, ayudaron a construir historias colectivas que permitieron la continuidad a base de valores compartidos. Cada foto es un punto de partida, la apertura de un tema que no termina ahí sino que intenta ser disparador de otras imágenes, este es un álbum familiar, es un espejo de lo que se ha generado desde la llegada de los primeros judíos a la Argentina. Acá están los frutos del trabajo de los abuelos del país y la semilla que tomaran nuestro nietos para continuar y mejorar la tarea. Estos retratos fotográficos se proponen reflejar la diversidad de la comunidad judía Argentina. De la misma forma que la abuela muestra las fotos de sus nietos cuando alguien le pregunta sobre ellos o el padre que habré su billetera para mostrar las fotos de sus hijos, la idea es responder en imágenes a la hipotética pregunta sobre quienes son y que hacen los judíos argentinos. Es también dejar testimonio sobre la época que nos toca vivir. Había conocido hace algunos años a Daniel Caldirola cuando compartimos un recorrido por las colonias judías de Entre Ríos, y hablamos mucho sobre la composición subjetiva y narrativa de un retrato fotográfico. Cuando le conté mi idea abrazó el proyecto con la naturalidad de quien realiza un árbol genealógico familiar. Y se nota. Para esta muestra se decidió inventar un soporte especial para exhibir de forma más intima estas imágenes. Es así que construimos esta gran caja-álbum que contiene 77 imágenes que nos reflejan.

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1. Inmigrantes. La población Argentina que, hacia 1869, era de 1.800.000 habitantes, incorporó 2.827.800 personas entre 1880 y 1905. “Gobernar es poblar” había proclamado Juan Bautista Alberdi en 1852. El 14 de agosto de 1889 el vapor Wesser trajo 120 familias, 828 personas, que iniciarían el aporte masivo de los inmigrantes judíos a la edificación de la vida institucional judía y del país. Así llegaron nuestros abuelos desde Rusia, Polonia, Alemania, Francia, Italia, Checoslovaquia, Marruecos, Holanda, Rumania, Lituania, Siria, Líbano, Grecia, Turquía, Egipto, y otros países, portando la mirada de nuestros antepasados e ilusiones que aun hoy nos guían hacia al futuro. El Hotel de los inmigrantes simboliza esa llegada masiva. La esperanza de miles desayunó allí cada mañana. 1. Deckblatt / Buchdeckel. Um 1869 hatte Argentinien rund 1 800 000 Bewohner, zwischen 1880 und 1905 kamen weitere 2.827.800 hinzu. “Regieren heißt bevölkern”, das hatte Juan Bautista Alberdi im Jahr 1852 verkündet. Am 14. August 1889 landeten mit dem Dampfschiff Weser 120 Familien, 820 Personen, sie waren die ersten einer massiven Einwanderungswelle jüdischer Zuwanderer, die die Grundlage schufen zum Aufbau des institutionellen Lebens der jüdischen Gemeinde wie des Landes. Mit ihnen kamen unsere Vorfahren aus Russland, Polen, Deutschland, Frankreich, Italien, der Tschechoslowakei, aus Marokko, Holland, Rumänien, Litauen, Syrien, dem Libanon, Griechenland, der Türkei, Ägypten und anderen Ländern. Sie brachten die Denkweise unserer Vorfahren mit sowie Illusionen, die noch heute unsere Zukunft bestimmen. Das Immigrantenhotel ist Symbol dieser massiven Zuwanderung. Tausende nahmen dort voller Hoffnung jeden Morgen ihr Frühstück ein.

2. Deportistas de alta competición. Son símbolos del esfuerzo, el juego limpio y la superación personal. Han recorrido un largo camino hasta llegar a sus trofeos. Representaron a la Argentina en competencias internacionales. Aun la representan. Nos representan. 2. Hochleistungssportler. Sie sind Symbolfiguren für Anstrengung, f��r das olympische Spiel und die persönliche Herausforderung. Sie haben einen langen Weg bis zu ihren Triumphen zurückgelegt. Sie haben Argentinien bei internationalen Wettkämpfen vertreten und vertreten das Land noch immer. Sie vertreten uns.


3. Hombres del campo. En 1891 la Jewish Colonization Association (JCA) prepara el terreno para traer inmigración judía al campo argentino y adquiere tierras en Carlos Casares, donde luego funcionaria Colonia Mauricio. El Barón Mauricio Hirsch creo la JCA para rescatar a los judíos perseguidos en Rusia y Europa Oriental. Tras la temprana muerte de su hijo Lucien dijo: “He perdido a mi hijo, pero no a mi heredero… la humanidad recibirá mi herencia…”. En 1892 la JCA adquiere personería jurídica y funda colonias en Entre Ríos y Santa Fe. En cuatro años las colonias reúnen más de 1200 habitantes y en Moises Ville se crea la primera escuela rural. Lucienville, en homenaje a su hijo, fue otra de las colonias. Desde los gauchos judíos hasta los modernizados emprendedores agrícolas, los inmigrantes, y sus descendientes han sembrado para cosechar los mejores sueños argentinos. 3. Männer auf dem Feld / Bauern. Im Jahr 1891 bereitete die Jewish Colonization Association (JCA) das Terrain für die jüdische Einwanderung auf dem Land und erwarb Grundstücke in Carlos Casares, wo später die Colonia Mauricio entstehen sollte. Baron Mauricio Hirsch schuf die JCA, um Juden vor der Verfolgung in Russland und Osteuropa zu retten. Nach dem frühen Tod seines Sohnes Lucien sagte er: “Ich habe meinen Sohn verloren, aber nicht meinen Erben…die Menschheit wird mein Erbe erhalten…”. Im Jahr 1892 wird die JCA bereits zur Rechtspersönlichkeit und gründet Kolonien in Entre Ríos und Santa Fe. Innerhalb von vier Jahren wohnen in den Kolonien 1200 Siedler, und in Moises Ville entsteht die erste Schule auf dem Land. Lucienville, benannt nach seinem Sohn, war eine weitere Kolonie. Von den jüdischen Gauchos bis hin zu den modernen landwirtschaftlichen Unternehmern haben die Einwanderer und ihre Nachkommen die Saat gelegt, um die schönsten Träume Argentiniens zu “ernten”.

99 4. Comerciantes de once y alsina. Balvanera, conocido como “el Once”, es uno de los barrios de Buenos Aires con mayor impronta judía. Sus calles acunaron a los inmigrantes y en sus arterias circulan las tradiciones milenarias. Hoy el Once representa el corazón de la actividad comercial de venta al por mayor en Buenos Aires. También es una muestra de convivencia entre diversas colectividades. Allí nadie se sorprende al ver negocios cerrados por Iom Kipur, Día del Perdón, o Rosh Hashaná, el Año Nuevo JudíoEntre los comerciantes, el rubro textil merece una mención especial. Los coloridos rollos de telas son tan característicos de este barrio como de la calle Alsina. Por esos mostradores desfilan anécdotas que podrían relatar la historia del país y la de nuestra comunidad. Una historia en la que los comerciantes contribuyen, muchas veces de manera silenciosa, a una comunidad donde nadie está del otro lado del mostrador. 4. Händler an Once und Alsina. Balvanera, bekannt als “Once”, ist eines der Stadtteile von Buenos Aires, das am meisten jüdisch beeinflusst ist. Seine Straßen haben die Einwanderer geprägt, hier sind noch jahrtausendealte Traditionen zu spüren. “Once” ist heute das Zentrum der geschäftlichen Aktivitäten im Großhandel von Buenos Aires. Es ist auch ein Beispiel für das Zusammenleben verschiedener Gemeinschaften. Niemanden überrascht es dort, Geschäfte zu sehen, die wegen Iom Kipur, des Tages der Versöhnung oder Rosh Hashaná, des jüdischen Neujahrsfestes, geschlossen sind. Die Textilbranche verdient besondere Erwähnung. Die bunten Stoffballen sind charakteristisch für dieses Viertel, zum Beispiel in der Straße Alsina. Die Tresen der Geschäfte könnten viele Anekdoten aus der Geschichte des Landes und unserer Gemeinschaft berichten. Eine Geschichte, in der die Geschäftsleute - oft im Verborgenen - dazu beitragen, dass in dieser Gemeinschaft keiner auf der anderen Seite des Ladentisches steht.


5. Humoristas. Recrean el humor judío y la picardía criolla. Al delinear las fronteras del absurdo estos creadores trazan la sonrisa en el rostro de un país con hambre de buena cara y amortiguan los efectos del mal tiempo. La risa alimenta y ellos hacen reír. ¡Salud! 5. Humoristen. Sie verkörpern sowohl den jüdischen Humor wie die Verschlagenheit der “criollos”. An der Grenze zum Absurden zeichnen diese Künstler das Lächeln auf dem fröhlichen Gesicht eines Landes, das Hunger leidet und dämpfen so seine Nöte. Lachen macht satt und sie bringen uns zum Lachen. Prost!

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6. IESHIVOT. Ieshiva es una palabra que proviene de la raíz hebrea shev y que se podría traducir como sentarse. Son academias rabínicas donde los alumnos se sientan a estudiar y debatir acerca de la Biblia hebrea y las enseñanzas de los rabinos e interpretes de las palabras sagradas. Amablemente el Rabino Levín abrió las puertas de su Ieshivá. Un clik y a seguir estudiando. 6. IESHIVOT. Ieshiva ist ein Wort, das auf der hebräischen Wurzel shev beruht und das so viel wie “sich setzen” bedeutet. Es handelt sich dabei um Rabbiner-Akademien, wo sich die Schüler zum Lernen hinsetzen, um über die Bibel und die Lehren der Rabbiner und Verkünder der Heiligen Worte zu diskutieren. Freundlicherweise hat Rabbiner Levín seine Ieshivá geöffnet. Ein Klick - und weiterlernen.


7. Desaparecidos judíos durante la última dictadura militar 1976-1983. La dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983 hizo desaparecer a 30.000 personas, entre ellos a 1900 judíos. El porcentaje de judíos entre los perseguidos supera varias veces la proporción de judíos en la población general. El informe “Nunca Más” elaborado por la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP) relata como recibían un trato más agresivo por ser judíos. El 8 de diciembre de 2004 la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos y la AMIA colocaron un bajorrelieve en homenaje a los desaparecidos judíos durante la última dictadura, la que fue inaugurada por el Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner. Esta obra de arte diseñada por Sara Brodsky, madre de Fernando, desaparecido, está ubicada en la entrada de la institución, en la plaza seca; junto con el recuerdo de los asesinados en los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA. 7. Während der letzten Militärdiktatur (1976-1983) verschwundene Juden. Während der Militärdiktatur von 1976 bis 1983 verschwanden 30 000 Personen, darunter 1 900 Juden. Der Prozentsatz der verschwundenen Juden übersteigt um ein Mehrfaches den prozentualen Anteil der Juden an der argentinischen Gesamtbevölkerung. In dem Bericht “Nunca Más” (Nie wieder), der von der Staatlichen Kommission für das Verschwinden von Personen (CONADEP) vorgelegt wurde, wird berichtet, dass die Juden auf Grund ihres Glaubens noch brutaler behandelt wurden als die anderen Gefangenen. Am 8. Dezember 2004 brachte die Vereinigung der Angehörigen Verschwundener Juden zusammen mit der AMIA ein Flachrelief zu Ehren der während der letzten Militärdiktatur verschwundenen Juden an, das vom Präsidenten der Nation, Dr. Nestor Kirchner, enthüllt wurde. Dieses Kunstwerk von Sara Brodsky, der Mutter von Fernando, eines Verschwundenen, befindet sich am Eingang zu der Institution auf dem kleinen Platz, zusammen mit einem Gedenkhinweis an die bei dem Attentat auf die Israelische Botschaft und die AMIA ums Leben gekommenen Opfer.

8. Desaparecidos judíos durante la última dictadura militar 1976-1983. Los familiares llevan los nombres grabados en el alma y aun buscan los cuerpos y exigen castigo a para los culpables. Miles de cadáveres de aquellos negros años fueron arrojados al río. Nada ahogara la memoria. 8. Während der letzten Militärdiktatur (1976-1983) verschwundene Juden. Die Angehörigen tragen die Namen in ihrer Seele eingegraben, sie suchen noch immer nach ihren Lieben und fordern Bestrafung für die Schuldigen. Tausende von Leichen wurden in jenen düsteren Jahren in den Fluss geworfen. Nichts wird die Erinnerung ertränken können.

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9. Burako y dominó. Los lazos que anudan la identidad pueden sorprendernos. Especialmente si por comunidad también se entiende la búsqueda de elementos comunes que refuerzan el sentido de la unidad. Miles de personas participan cada día de clases, partidas amistosas y torneos de burako o domino. Entonces, un juego de mesa se constituye en una actividad que forja el tiempo compartido necesario para fortalecer esos lazos. 9. Burako und Domino. Die Bande, welche die Identität schaffen, können uns erstaunen. Vor allem, wenn man unter Gemeinschaft auch die Suche nach Gemeinsamkeiten versteht, die den Gemeinschaftssinn stärken. Tausende von Personen beteiligen sich täglich an Unterrichtsstunden, Freundschaftsspielen und Wettkämpfen in Burako und Domino. Ein Brettspiel ist also zu einer Beschäftigung geworden, die durch die gemeinsam verbrachte Zeit dazu beiträgt, die gegenseitigen Bande zu stärken.


10. Movimientos juveniles sionistas. Críticos de la sociedad, hacia los comienzos del siglo XX se establecen en Europa Oriental los primeros movimientos juveniles que anhelaban un renacimiento nacional del pueblo judío en la patria ancestral. Buscaban el regreso a Israel y la construcción allí de una sociedad mas justa. Sus sueños se plasmaron en el moderno estado de Israel. Desde distintos matices ideológicos en la Argentina los jóvenes de los movimientos sionistas continúan apostando por un mundo mejor, aquí y en Israel. 10. Zionistische Jugendbewegungen. Zu Beginn des 20. Jahrhunderts ließen sich in Osteuropa die ersten Jugendbewegungen nieder, die der Gesellschaft kritisch gegenüberstanden und eine nationale Wiedergeburt des jüdischen Volkes in der Heimat ihrer Vorväter ersehnten. Ihr Ziel war die Rückkehr nach Israel, um dort eine gerechtere Gesellschaft zu errichten. Ihre Träume fanden ihren Ausdruck im modernen Staat Israel. Ausgehend von verschiedenen ideologischen Strömungen in Argentinien setzten die Jugendlichen in den zionistischen Bewegungen weiterhin auf eine bessere Welt - hier und in Israel.

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11. Rikudim. Los rikudim, danzas folclóricas israelíes, has desplegado en Argentina todo su encanto y alegría. “Hay un tiempo para el duelo y un tiempo para bailar” dice el Rey Salomón en el Libro Eclesiastés. Miriam, hermana de Moisés, bailo tras el cruce del Mar Rojo para agradecer al creador. Durante el extenso exilio del pueblo judío se incorporaron nuevos ritmos que confluyeron en el moderno Estado de Israel. En la foto, los trajes que vistieron los diversos grupos de inmigrantes que sumaron su color a la cultura popular de un país en formación. Rikudim es, en hebreo, el plural de rikud, que significa danza. La expresión Rikudei am (am es pueblo) significa danza popular. En Argentina, donde ha logrado un desarrollo masivo, también puede traducirse como actividad social, semillero artístico y alegre identidad. 11. Rikudim. Die rikudim, volkstümliche Tänze aus Israel, haben auch in Argentinien ihren vollen Zauber und ihre Fröhlichkeit entfaltet. “Es gibt eine Zeit für die Trauer und eine Zeit für den Tanz”, sagt König Salomon im Buch des Predigers. Miriam, die Schwester Moses’, tanzte nach der Durchquerung des Roten Meeres, um dem Schöpfer zu danken. Während der langen Jahre des Exils des jüdischen Volkes kamen neue Rhythmen hinzu, die im jungen Staat Israel aufgegangen sind. Auf dem Foto sieht man die verschiedenen Trachten der unterschiedlichen Immigrantengruppen, die ihre Farben mit in die Volkskultur eines sich herausbildenden Landes eingebracht haben. Rikudim ist auf hebräisch der Plural von rikud und bedeutet Tanz. Der Ausdruck Rikudei am (am steht für Volk) heißt soviel wie Volkstanz. In Argentinien, wo er große Verbreitung gefunden hat, könnte man ihn auch mit soziale Aktivität, künstlerischer Nährboden und Identität der Freude übersetzen.


12. PEULA. Las instituciones del movimiento conservador ofrecen actividades para los niños y adolescentes. Espacios de juego y educación no formal donde se cultivan el sentido de pertenencia grupal y la identidad. Cada actividad (peulá) ofrece una vivencia fraternal. 12. PEULA. Die Einrichtungen der konservativen Bewegung bieten Aktivitäten für Kinder und Erwachsene, Gelegenheiten für informelles Spiel und Weiterbildung, wobei der Zugehörigkeitssinn zu dieser Gruppe und das Bewußtsein der Identität gepflegt werden. Jede Aktivität (peulá) vermittelt das Erlebnis der Brüderlichkeit.

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13. CAMPAMENTO. El majané, campamento, es una experiencia de aprendizaje intensa donde la solidaridad y el compañerismo encienden el mejor fuego: aprender a compartir. Ese calor los abrigará siempre. 13. LAGER. Das majané, das Lager, ist eine intensive Erfahrung, bei der Solidarität und Kameradschaftsgeist die schönste Grundlage schaffen: lernen, zu teilen. Diese Erfahrung wird die Jugendlichen immer schützend begleiten.


14. Artistas plásticos. Son artistas. Crean texturas, formas, imágenes y colores que nos provocan. La belleza que proponen contiene esperanza indescifrable, que se siente. La palabra parece dominar el espacio de expresión de la cultura judía. Parece poder darlo todo. Solo parece. 14. Bildende Künstler. Es sind Künstler. Sie schaffen Texturen, Formen, Bilder und Farben, die uns ansprechen. Die Schönheit, die sie uns vorführen, enthält eine nicht zu entschlüsselnde Hoffnung, die man spürt. Das Wort scheint den Raum, in dem die jüdische Kultur ihren Ausdruck findet, zu beherrschen. Es scheint alles geben zu können. Es sieht nur so aus.

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15. FARMACIAS COMUNITARIAS. Ante la imposibilidad de miles de personas de acceder a productos medicinales se creó el Banco Comunitario de medicamentos “Refuot”, de la Fundación Tzedaká. En hebreo, Tzedaká es un vocablo que se desprende de la raíz Tzedek (justicia) y que no se refiere a hacer obras de caridad sino a reestablecer la justicia mediante la ayuda al que sufre. No hay dificultades sin remedio para quien está acompañado. 15. GEMEINSCHAFTSAPOTHEKEN. Da Tausende von Personen keinen Zugang zu medizinischer Versorgung hatten, wurde die Gemeinschaftsbank für Medikamente “Refuot” der Stiftung Tzedaká eingerichtet. Das Wort Tzedaká geht auf die hebräische Wurzel Tzedek (Gerechtigkeit) zurück, und bedeutet nicht, gute Werke zu vollbringen, sondern Gerechtigkeit durch Hilfe für den Leidenden wieder herzustellen. Es gibt keine unüberwindbaren Schwierigkeiten für jemanden, der nicht allein ist.


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17. Torneos, fútbol, veteranos. No son solo jugadores de fútbol. Son adultos que trabajan, viven su identidad, mantienen a su familia, educan a sus hijos, se perfeccionan, algunos buscan trabajo, otros trabajan en exceso, en suma, adultos que viven en la Argentina. Los fines de semana participan en torneos que organiza FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos) y miles de almas judías salen a la cancha. 17. Wettkämpfe, Fußball, Veteranen. Sie sind nicht nur Fußballspieler. Es sind Erwachsene, die arbeiten, ihrer Identität entsprechend leben, die ihre Familie versorgen, ihre Kinder erziehen, sich weiterbilden, einige suchen Arbeit, andere arbeiten zu viel, kurz und gut, es sind Erwachsene, die in Argentinien leben. An den Wochenenden beteiligen sie sich an Wettkämpfen, die die FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos/Argentinische Vereiniguing Makkabäischer Gemeindezentren) organisiert - und Tausende Juden stürmen in die Fußballstadien.

18. IELADEINU. Ieladeinu es una red de ayuda creada por Jabad Lubavitch de Argentina para contener a niños en riesgo. Reciben criaturas enviados por juzgados de menores, de internados, o directamente de la calle. La traducción de ieladeinu es nuestros niños. Nuestros niños dibujan sus propios rostros, los rostros de la esperanza. 18. IELADEINU. Ieladeinu ist eine Hilfsorganisation, die von Jabad Lubavitch in Argentinien gegründet wurde, um Kindern in Risikosituationen beizustehen. Sie nimmt Kinder auf, die von Jugendgerichten oder Internaten überstellt werden oder sie holt sie direkt von der Straße. Die Übersetzung von ieladeinu ist: unsere Kinder. Unsere Kinder zeichnen ihre eigenen Gesichter, Gesichter der Hoffnung.


19. Actores de teatro judío. El comienzo del siglo XX es testigo de las primeras funciones del teatro judío en la Argentina. Los actores nacidos en Europa poblaron los teatros Libertad, Doria, el salón Garibaldi y el Mesón Español. En el teatro Excelsior comienzan, en la década del 20, las primeras representaciones en idish. El teatro judío sale a la escena hoy de la mano de estos actores y continúa cosechando el aplauso de los espectadores. 19. Schauspieler im jüdischen Theater. Zu Beginn des 20. Jahrhunderts entstanden die ersten jüdischen Theatergruppen in Argentinien. In Europa geborene Schauspieler traten in den Theatern Libertad, Doria, dem Salón Garibaldi und im Mesón Español auf. Im Theater Excelsior gibt es in den zwanziger Jahren die ersten Vorstellungen auf jiddisch. Das jüdische Theater ist noch heute diesen Schauspielern verpflichtet und erntet weiter den Beifall der Zuschauer.

20. Músicos. Con sus canciones canta el país. Son parte de una comunidad que se expresa cantando desde los primeros movimientos de su historia y que se proyecta con ellos en cada rincón de la cultura popular Argentina. 20. Musiker. Mit ihren Liedern singt das Land. Sie sind Teil einer Gemeinde, die sich von den ersten Augenblicken ihrer Geschichte an im Lied ausdrückt und die damit in jeden Winkel der Volkskultur Argentiniens vorgedrungen ist.

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21. SHABAT. En los jardines de infantes se recrea la ceremonia del Kabalat Shabat (el recibimiento del Sábado) encendiendo las velas tradicionales, realizando las bendiciones del pan y del vino, con el encanto de las primeras plegarias compartidas. El Shabat es el día del descanso del pueblo judío consagrado al descanso, a la reflexión, a la familia y a los valores más nobles. Cuidarlo es uno de los preceptos más importantes. 21. SHABAT. In den Kindergärten wird die Feier des Kabalat Shabat, der Empfang des Samstags, nachvollzogen, indem die traditionellen Kerzen angezündet, das Brot und der Wein geweiht werden, verbunden mit der Freude der ersten gemeinsamen Gebete. Der Shabat ist der Tag der Ruhe für das jüdische Volk, er ist der Ruhe gewidmet, der Reflexion, der Familie und den vornehmsten Werten. Ihn zu ehren, ist eine der wichtigsten Regeln.

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22. Tango. El tango permitió que inmigrantes de distintos países se integraran a la cultura popular argentina, desde un género que muchas veces fue marginado. En el ambiente callejero y nocturno músicos, compositores, letristas y cantantes judíos sumaron sus sonidos en orquestas de tango que recorrieron el país y el mundo. La presencia judía en el tango es historia que se proyecta hasta el presente aportando a la construcción viva de la música ciudadana. 22. Tango. Der Tango ermöglichte es den Immigranten aus den verschiedenen Ländern, sich über ein Genre, das oft diskriminiert wurde, in die Volkskultur Argentiniens zu integrieren. Auf den Straßen, des nachts verschmolzen jüdische Musiker, Komponisten, Textdichter und Sänger die Klänge ihrer Musik mit der der Tangoorchester, die das Land und dann die ganze Welt bereisen sollten. Die jüdische Präsenz im Tango hat eine Geschichte, die noch heute spürbar ist und einen lebendigen Beitrag zur der Musik der Stadt liefert.

23. Deportes. En 1898 se crea en Alemania el club Bar Kojba y en 1918 la Unión Macabi Mundial nuclea en Berlín a diversos clubes judíos. Por aquellos años, mientras se soñaba el regreso a Israel, otro lugar se intentaba recuperar: el cuerpo. “Ejerciten sus músculos, no sólo vuestras almas. Una nueva y maravillosa generación de judíos surgirá en el país. Los hijos de los macabeos volverán a la vida” dijo el líder sionista Max Nordau. Hoy, en las instituciones socio-deportivas de la comunidad se practican deportes y se desarrollan, además de los músculos, los valores del trabajo en equipo, la sana competencia, el juego y la cultura del esfuerzo y la solidaridad. 23. SPORT. Im Jahr 1898 wurde in Deutschland der Club Bar Kojba gegründet, und 1918 schlossen sich in der Weltweiten Sportvereinigung Makkabi in Berlin verschiedene jüdische Clubs zusammen. In jenen Jahren, als man von der Rückkehr nach Israel träumte, versuchte man, einen anderen “Raum” zurückzugewinnen: den Körper. “Trainieren Sie ihre Muskeln, nicht nur ihre Seelen. Eine neue und wunderbare Generation von Juden wird im Land entstehen. Die Kinder der Makkabäer werden ins Leben zurückkehren”, sagte der Zionistenführer Max Nordau. Heute betreibt man in den sozialen und sportlichen Zentren der Gemeinschaft Sport, und es werden nicht nur die Muskeln, sondern auch die Werte der Gemeinschaftsarbeit, der gesunde Wettstreit, Spiel und die Kultur der persönlichen Anstrengung und der Solidarität gepflegt.


24. Escritores y poetas. Desde un país con tradición literaria y autores que han merecido un amplio reconocimiento internacional, hoy hay escritores y poetas que suman sus textos e historias para agregar nuevos capítulos a la bibliografía nacional. Son parte del pueblo del libro y de un país que engalana la literatura en español. Miles en todo el país continúan las páginas que ya dejaron, entre otros, Jaime Barylko, Osvaldo Dragún, León Dujovne, Samuel Eichelbaum, Jacobo Fijman, Alberto Gerchunoff, Samuel Glusberg, Carlos Grumberg, Lázaro Liacho, Pedro Orgambide, Alejandra Pizarnik, Germán Rozenmacher, Simja Sneh, César tiempo, Máximo Yagupsky y Héctor Yánover. 24. Schriftsteller und Dichter. In diesem Land mit einer literarischen Tradition und mit Autoren, die weltweite Anerkennung genießen, gibt es auch heute Schriftsteller und Dichter, die mit ihren Texten und Geschichten der Bibliographie der Nation neue Kapitel hinzufügen. Sie sind Mitglieder des Volkes der Bücher und eines Landes, das die spanischsprachige Literatur um viele Meisterwerke bereichert. Tausende im ganzen Land setzen die Werke fort, die uns zum Beispiel Jaime Barylko, Osvaldo Dragún, León Dujovne, Samuel Eichelbaum, Jacobo Fijman, Alberto Gerchunoff, Samuel Glusberg, Carlos Grumberg, Lázaro Liacho, Pedro Orgambide, Alejandra Pizarnik, Germán Rozenmacher, Simja Sneh, César tiempo, Máximo Yagupsky und Héctor Yánover hinterlassen haben.

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25. Cocina judía. ¿Somos lo que comemos? Las madres judías opinarán que sí. Mejor aún, que somos lo que ellas nos hicieron comer y, por qué no, si nos nutrimos del amor y la historia que nos regalaban en cada plato. Distintas procedencias, aromas y texturas y una manera particular de ser combinados que se transmite de generación en generación. Después de la esclavitud en Egipto la idishe mame, la madre judía proclama: “ahora eres libre de comer cualquier cosa que yo te dé”. Cada familia saborea y alimenta porciones de una identidad compartida. Y todos queremos más. 25. Jüdische Küche. Sind wir das, was wir essen? Die jüdischen Mütter werden sagen, “ja”. Noch besser, sie werden sagen, wir sind das, was sie uns zu essen gaben und, weshalb nicht, dass wir uns aus der Liebe und der Geschichte speisten, die sie uns mit jedem Essen darboten. Verschiedene Ursprünge, Aromen und Texturen und eine besondere Art und Weise der Zusammenstellung, die von Generation zu Generation überliefert wird. Nach der Gefangenschaft in Ägypten erklärte die idishe mame, die jüdische Mutter: “Nun bist du frei, alles zu essen, was ich dir gebe”. Jede Familie schöpft und speist sich aus einer gemeinsamen Identität. Und alle wollen wir mehr.


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26. Catedráticos. Sus padres confiaban en la educación como motor del desarrollo. “Mi hijo el doctor” fue la frase que sintetizó ese deseo. Hoy diseñan planes de estudios en prestigiosas universidades de nuestro país y desde las aulas despliegan conocimientos e ideas. Cuando participan en la construcción del ámbito académico e intelectual del país honran el legado de sus antecesores y proyectan el futuro de nuestros hijos. 26. Professoren. Ihre Väter setzten ihr Vertrauen auf die Erziehung als den Motor der Entwicklung. “Mein Sohn, der Doktor”, dieser Ausspruch war Zeichen dieses Wunsches. Heute entwerfen sie Studienpläne an namhaften Universitäten unseres Landes und in den Hörsälen verbreiten sie Kenntnisse und Ideen. Mit ihrer Teilnahme am Aufbau der akademischen und intellektuellen Strukturen des Landes ehren sie das Erbe ihrer Vorfahren und schaffen die Grundlage für die Zukunft unserer Kinder.

27. Docentes. El Vaad Hajinuj Hakehilatí, el Consejo Central de Educación Judía de la República Argentina, supervisa la actividad de la red escolar judía en todo el país. Publica materiales educativos, diseña proyectos y programas para jerarquizar la educación y recuperar la institución escolar como un espacio central en la vida de la familia judía. La red escolar judía de la Argentina ha sido elogiada como un modelo para otros países de la región. Los docentes, pilares de esta estructura, construyen día a día la educación de más de 18.000 alumnos. 27. Dozenten. Der Vaad Hajinuj Hakehilatí, der Zentrale Jüdische Erziehungsrat der Republik Argentinien überwacht die Aktivitäten des Netzes jüdischer Schulen im ganzen Land. Er gibt Unterrichtsmaterialien heraus, präsentiert Projekte und Erziehungsprogramme, um das Erziehungswesen zu fördern und die Institution der Schule als zentralen Raum im Leben der jüdischen Familie zu stärken. Das Netz der jüdischen Schulen in Argentinien wurde als Modell für andere Länder der Region gepriesen. Die Lehrkräfte, die Säulen dieser Institution, garantieren Tag für Tag die Erziehung von mehr als 18 000 Schülern.


28. Madrijim. En hebreo camino se dice derej. El madrij encamina. No es un maestro, ni exactamente un líder o un profesor. Tampoco es un amigo de los chicos a los que guía, ni es su docente. Si embargo, de todo esto tiene un poco. Y una pizca de algo más. Los padres confían la educación no formal de sus hijos a una pareja de madrijim (plural de madrij). Enseñan valores, deportes, canciones, tradiciones e historia. Y algo más, afectivo, difícil de traducir en palabras. 28. Madrijim. Auf hebräisch bedeutet derej soviel wie Weg. Es ist kein Lehrer, auch kein Anführer oder Professor. Er ist weder ein Freund der Kinder, die er führt, noch ihr Lehrer, aber er ist von allem etwas. Und noch etwas mehr. Die Eltern vertrauen die nicht formelle Erziehung ihrer Kinder einem Paar von madrijim (Plural von madrij) an. Diese lehren sie Werte, Sport, Lieder, Traditionen und Geschichte. Und noch etwas, ein Gefühl, das schwer in Worte zu fassen ist.

29. Comunidades judias de la republica argentina. En cada rincón de la Argentina es posible encontrar a quienes mantienen vivo el legado de los inmigrantes. En el campo, la montaña y la costa, hay más de cincuenta comunidades incluidas en el Departamento de Vaad Hakeilot (Federación de Comunidades Judías Argentinas) de AMIA que se ocupa de incentivar la continuidad de la vida judía en las comunidades del interior del país. Las fotos nos conectan con algunos de esos lugares donde la llama de la vida judía aún da calor, en nuestro interior. 29. Jüdische Gemeinden in der Republik Argentinien. In jedem Flecken Argentiniens kann man Menschen antreffen, die das Erbe der Immigranten aufrecht erhalten. Auf dem Land, im Gebirge und an der Küste gibt es mehr als fünfzig Gemeinden, die in der Vaad Hakeilot (Federación de Comunidades Judías Argentinas/ Vereinigung der Jüdischen Gemeinden Argentiniens) der AMIA zusammengeschlossen sind, die sich um die Pflege und das Fortbestehen des jüdischen Lebens in den Gemeinden im Landesinneren bemüht. Die Fotos führen uns in einige dieser Orte, wo die Flamme des jüdischen Lebens noch Wärme schenkt - in unserem Inneren.

30. Discapacitados. El departamento de Discapacidad de la AMIA es uno de los orgullos de la institución y ha impulsado en nuestro país una infatigable tarea por el reconocimiento de los derechos de las personas con capacidades diferentes. Son, fueron y serán parte de nuestras preocupaciones, alegría y tristezas, parte de nuestra familia y nuestra comunidad. Sus pasos nos guían en las difíciles calles de la integración y la dignidad y nos enseñan a construir un mundo para todos. Juntos podemos. 30. Behinderte. Auf die Abteilung für Behinderte ist die AMIA besonders stolz; sie hat im Land unermüdliche Arbeit für die Anerkennung der Rechte der behinderten Personen geleistet. Sie sind, waren und werden weiterhin Teil unserer Bemühungen und Freuden, unserer Trauer, Teil unserer Familien und unserer Gemeinschaft sein. Ihre Schritte leiten uns auf dem schwierigen Weg der Integration und der Würde und lehren uns, eine Welt für alle zu errichten. Gemeinsam schaffen wir es.

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31. Argentinos en israel. La diáspora argentina nos permite encontrar, en los rincones más remotos del planeta, a alguien que, mate en mano, nos da la bienvenida y nos pregunta por el país. En Israel son casi 80.000 las personas que nacieron aquí y viven allá. Muchos tienen hijos que aprenden hebreo en la escuela y luego, en sus casas, enseñan a sus padres el idioma de sus antepasados. Sí, en familia, durante el día comen al paso una comida típica israelí, como el falafel, pero durante el reposo del fin de semana elaboran el asado con delicadeza artesanal. Frente al Muro de los Lamentos, no falta quien pide que Argentina vuelva a salir campeón del mundo en fútbol. 31. Argentinier in Israel. Dank der argentinischen Diaspora können wir in den abgelegensten Winkeln dieser Welt jemanden treffen, der uns mit dem Matetopf in der Hand willkommen heißt und nach unserem Land fragt. In Israel sind es fast 80 000, die hier geboren wurden und dort leben. Viele haben Kinder, die hebräisch in der Schule lernen und dann zu Hause ihren Eltern die Sprache ihrer Vorfahren beibringen. Ja, tagsüber essen sie nebenbei ein typisch israelisches Gericht, wie Falafel, aber am Wochenende bereiten sie ein argentinisches “asado” mit kunstvoller Perfektion zu. Und an der Klagemauer gibt es bestimmt jemanden, der dafür betet, dass Argentinien Fußball-Weltmeister wird.

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33. Cientificos. Los científicos argentinos judíos son motivo de orgullo para esa familia que los vio nacer, para la comunidad a la cual pertenecen y para el país en el que se formaron. No es raro encontrar a entusiastas científicos argentinos que destacan el espíritu de curiosidad y esfuerzo legado por algún abuelo inmigrante. 33. Wissenschaftler. Die jüdischen Wissenschaftler Argentiniens sind Anlass zum Stolz für die Familien, aus denen sie stammen, für die ganze Gemeinschaft, zu der sie gehören und für das Land, in dem sie groß geworden sind. Nicht selten findet man begeisterte argentinische Wissenschaftler, die betonen, dass sie den Wissensdurst und den Ehrgeiz von einem eingewanderten Großvater geerbt haben.

32. Cultura. La pasión por la cultura y el pensamiento es uno de los aportes más fructíferos de la inmigración judía a nuestro país. En años recientes, cuando todo parecía sucumbir, los hombres y mujeres de la cultura estuvieron ahí para dar sentido, belleza y esperanza. Generalmente vemos sus producciones. Aquí los vemos a ellos, representando a miles que participan en la creación de la cultura argentina. 32. Kultur. Die Leidenschaft für die Kultur und das Geistesleben ist einer der wichtigsten Beiträge der jüdischen Immigration in unserem Land. In jüngster Zeit, als alles zusammenzubrechen schien, gaben Männer und Frauen aus dem kulturellen Bereich dem Leben wieder Sinn, Schönheit und Hoffnung. Normalerweise sehen wir ihre Werke: Hier sehen wir sie selbst, als Vertreter von Tausenden, die am Entstehen der argentinischen Kunst teilhaben.


34. Villa lynch. El barrio de Villa Lynch es una de las cunas de la industria textil en nuestro país. Sus mañanas y sus tardes recuerdan el murmullo de los telares y la actividad de la comunidad judía que ha desplegado allí su oficio, tejiendo su futuro y su identidad. 34. Villa Lynch. Das Viertel Villa Lynch ist eine der Wiegen der Textilindustrie in unserem Land. Am Morgen und am Abend fühlt man sich erinnert an das Murmeln der Webstühle und die Arbeit der jüdischen Gemeinde, die dort ihr Handwerk ausübte und damit ihre Zukunft und ihre Identität schuf.

35. Futbol. Cada fin de semana más de 3.000 deportistas transpiran la camiseta de los clubes comunitarios de nuestro país. Por la cantidad de jugadores la liga de fútbol de FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos) constituye la segunda en el ámbito nacional, sólo superada por los torneos organizados por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Buena parte de los nombres de los equipos remiten a elementos centrales de la tradición y la historia judía. Una historia hecha con esfuerzo, transpiración, y, por qué no, golazos. 35. Fußball. Jedes Wochenende durchschwitzen mehr als 3 000 Sportler das Trikot ihres Gemeinde-Clubs in unserem Land. Auf Grund der Anzahl der Spieler ist die Fußballiga der FACCMA (Argentinische Vereinigung Makkabäischer Gemeindezentren) die zweitgrößte landesweit, die nur von den Wettkämpfen übertroffen wird, die vom Argentinischen Fußballbund (AFA) organisiert werden. Viele Namen der Clubs erinnern an zentrale Ereignisse der jüdischen Geschichte und an Begriffe aus der jüdischen Tradition. Eine Geschichte der Anstrengungen, des Schweißes und - weshalb nicht - der Tore.

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36. Minian. El judaísmo se vive mejor en comunidad. Sus leyes se basan en cuidar la relación entre los seres humanos y sus rituales se preocupan por unirlos. En los templos para leer la Torá (Biblia hebrea) y para realizar los principales rituales de la vida judía, como los rezos matutinos, la circuncisión y el casamiento, se necesita un mínimo de diez personas (minián). 36. Minian. Das Judentum lebt man am besten in der Gemeinschaft. Seine Gesetze beruhen auf dem Schutz der Beziehungen zwischen den Menschen, und ihre Rituale dienen dazu, sie zusammenzuführen. Um die Torá, die hebräische Bibel in den Tempeln zu lesen und die wichtigsten Rituale des jüdischen Lebens zu praktizieren, wie die Morgengebete, die Beschneidung und die Eheschließung, braucht man mindestens zehn Personen (minián).


despuĂŠs del infierno: retratos de sobrevivientes del holocausto que llegaron a la argentina despuĂŠs del infierno: retratos de sobrevivientes del holocausto que llegaron a la argentina


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Por Elio Kapszuk

Principalmente desde la década del 60’ muchos fotógrafos han abordado la temática de la Shoá a través de la realización de retratos con los sobrevivientes. En muchos casos han colaborado con la construcción de la memoria colectiva sobre lo sucedido y también con el valor que significa el testimonio de estas personas. De hecho, a estos retratos los podemos definir como testimoniales, son aquellos que acompañaron la historia desgarradora que vivieron. Son los rostros del horror, son rostros y evidencias de aquello que fueron testigo. Son palabra visual de la tragedia. Siempre me movilizó pensar como y desde donde se construye después de la tragedia. Siempre quise saber cual era el presente de esas personas que daban su testimonio y contaban el horror con la única intención de que no se vuelva a repetir. Quería hacer un registro fotográfico que de cuenta de esto y el hilo conductor era sobrevivientes que habían llegado a la Argentina. Quería poner el eje y valorar aquello que pudieron construir desde la nada más absoluta, desde la desesperanza más tangible. Su testimonio es fundamental, por lo que vivieron durante la guerra, pero también por lo que construyeron después, porque su fortaleza y convicción son un ejemplo a emular. A partir de esta idea inicial Alejandra Lopez ha realizado un arduo trabajo para poder mostrar a los sobrevivientes desde su plenitud. Para lograr esto hacia falta generar un lazo de empatía que les permitiese a ellos exponerse desde otro lugar. Estas fotografías fueron realizadas en el 2007 y es la primera vez que son exhibidas. Cada uno de estos retratos esta completado por un texto corto que da cuenta del lugar de origen, la situación que atravesaron durante la Segunda Guerra Mundial, su llegada la Argentina y la construcción de sus respectivas familias. Son diez retratos que muestran a los sobrevivientes no desde la fragilidad, sino desde la fortaleza, desde la plenitud y también desde la belleza. Son retratos de inmigrantes que nos constituyen.

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Claudia Piperno Nació el 10 de junio de 1938 en Roma, Italia. Su madre era ama de casa y su padre ingeniero mecánico, trabajaba en la compañía de tranvías de Roma. En 1943, frente a la inminente rendición de Italia, los alemanes lanzaron un plan radical de persecución racial en toda Roma. La familia de Claudia logró esconderse en un departamento donde permanecieron varios meses. En 1948, su padre, temeroso de la posibilidad de que una nueva guerra estalle en Europa, tomó la decisión de partir lejos de Roma. Australia, Canadá o Argentina eran las opciones a elegir, allí era donde tenían familiares y amigos. Eligieron Latinoamérica. Una vez en Argentina, Claudia ingresó a la escuela primaria. No conocía el idioma pero su integración fue realmente buena. Ella nos cuenta orgullosa que logró adaptarse rápidamente, tanto que por sus logros fue adelantada de grado. Terminó el secundario y se recibió de Ingeniera en Telecomunicaciones en la Universidad de Buenos Aires. Ejerció la profesión 40 años, trabajando en empresas como ENTEL, Desaci y Vialco. En Entel (Telecomunicaciones del Estado) alcanzó puestos de directivos. Luego continúo su carrera en empresas privadas. Se casó muy joven y tuvo mellizas, Viviana y Carolina. Luego, se separó de su primera pareja y volvió a casarse con Queirolo, con quien tuvo dos hijos más, Adriana y Juan Pablo. Hoy disfruta de sus dos nietas: Lara y Emma.

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Dina Ovsejevich Nació el 10 de junio de 1932 en Bialystok, Polonia. Su padre era técnico textil. Su madre tenía un taller de costura con su hermana. En 1939, cuando estalló la guerra, buscaron la forma de escapar de Polonia. Para llegar a Buenos Aires, primero viajaron a Japón en el ferrocarril Transiberiano que tardó 10 días en llegar. Allí, luego de un mes de espera, lograron subir a un barco de carga y 71 días después llegaron al puerto de Buenos Aires. Ese fue el último barco japonés que llegó a Argentina, ya que Japón entraría en la guerra. Dina se acuerda que desembarcaron en Argentina el 9 de julio de 1941 y se instalaron en el barrio de Chacarita, donde ya estaban viviendo los hermanos de su padre. Tenía 9 años cuando pisó suelo argentino por primera vez. Después de terminar sus estudios secundarios Dina ingresó a la universidad y se recibió de arquitecta. Ella siempre supo que quería serlo y logró establecer su propio estudio de arquitectura y diseño de interiores. Se casó mientras estudiaba, pero nos cuenta, que se caso con la condición de no tener hijos hasta después de terminar sus estudios. Hoy, Dina, tiene dos hijas y dos nietas.

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Enrique Mandelbaum Nació el 18 de abril de 1934 en Bruselas, Bélgica. Sobrevivió a la guerra gracias a la familia Krings, una familia católica que lo escondió en el campo, en Stembert, Bélgica. En 1952, Enrique partió hacia Argentina. En Buenos Aires vivián primos de su madre. Lo unico que trajo consigo era el oficio de marroquinero que había aprendido de su padre. Comenzó haciendo bolsos y valijas de cuero. De a poco el emprendimiento se fue agrandando y llegó a tener una importante fábrica de ropa de cuero en el barrio de Belgrano. En 1954, le presentaron a Berta con quien se casó y formó una familia muy unida. Tuvieron tres hijos: Mario, Daniel y Silvia. Paula, Laura, Diego, Ian y Maia son sus nietos. Ioav de 6 años es su primer bisnieto.

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Maurice Ajzensztein Nació el 22 de junio de 1938 en Sedan, Francia. Sus padres habían nacido en Polonia eran comerciantes. En los años 20, su padre se trasladó a Francia; su madre lo hizo tiempo después. Allí, nacieron Maurice y su hermano mayor. En 1940 la familia partió de Sedan, territorio ocupado por los nazis, hacia Nior, al sudoeste de Francia. Sus padres, al ser arrestados por los alemanes, dieron a sus hijos en adopción a una familia vecina. Finalmente, en 1944, Maurice de seis años y su hermano son trasladados al campo de la Route de Limoges en Potiers. Cinco días antes se habían llevado a su padre de ese mismo lugar. Por sólo cinco días se salvaron de ser deportados. Nunca más volvieron a ver a su padre. En 1956, un tío que vivía en Bolivia, le envió un pasaje de avión y los papeles para tramitar la visa. El objetivo inicial del viaje era visitar familiares y pasar un tiempo con ellos, no tenía intención de quedarse. Pero al pasar por Buenos Aires, donde residía una hermana de su madre, conoció a Telma, con quien tiempo después se casaría. Se quedó en Argentina. Estudió arquitectura y ejerció la profesión hasta su jubilación. Tiene dos hijas, Lorena y Mariana, y un nieto, Marcos. Falleció en Buenos Aires el 2 de febrero de 2009.

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Mira Kniazew de Stupnik Nació el 6 de mayo de 1928 en Bialystok, Polonia. Vivía con su padre, su madre y su hermano. Su padre era el Director Administrativo del Hospital judío. Un hombre al que le interesaba la vida comunitaria y llegó a desempeñarse como presidente del club deportivo judío de su ciudad. A Mira le gustaba ir al teatro y al cine, jugar con las muñecas y leer. Cuando era una niña, su hermano se fue a estudiar a Moscú. En 1939, al estallar la guerra, su familia fue trasladada a los campos de Blizyn y luego Auschwitz. Sobrevivieron su madre y ella, pero nunca volvieron a ver a su padre. Cuando la guerra terminó, se reencontraron con su hermano, que había estado en Rusia luchando en el Ejército Rojo. Finalizada la guerra, se casó en Polonia. Tuvo una hija y tiempo después, su marido decidió viajar hacia Argentina para encontrarse con familiares e instalarse allí. Mira y su hija, permanecieron en Polonia. Fueron momentos duros, ya que en ese tiempo, Mira perdió a su madre y a su hermano de 39 años enfermo de cáncer. Tres años después, en 1960, partió hacia Buenos Aires junto a su hija, para reencontrarse con su marido. Su marido había aprendido el oficio de sastre y ella comenzó a trabajar con él. Después de un año ya podía hablar castellano. Su hija Eva estudió, se casó y tuvo dos hijos, Ariel y Nicolás. En el 2009 nació Benjamín, el primer bisnieto de Mira. Mira dedicó toda su vida a la lucha contra cualquier tipo de discriminación, una lucha que sigue dando hasta nuestros días. Mira es intima amiga de Lea Novera. Se conocieron en Polonia, pero comenzaron una amistad fuerte y duradera estando en Argentina, tanto así que una no puede dejar de nombrar a la otra cuando hablan de su vida en el país.

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Tomás Kertesz y Kati Hantos de Kertesz Tomas Nació en Budapest, Hungría, el 28 de agosto de 1927. Cuando los nazis invadieron Hungría, su familia fue trasladada a una habitación en los edificios designados especialmente para los judíos. Fue enviado luego, junto a su padre, a un campo de trabajo a 30 km. de la Capital para realizar tareas en una fábrica de ladrillos. Después del ataque ruso, los sacaron de allí y los obligaron a caminar toda la noche en lo que se denominó “la marcha de la muerte”. Llegaron hasta la estación de carga del ferrocarril, pero pudieron evitar ser deportados por poseer pasaportes suecos que habían recibido del diplomático sueco Raoul Wallenberg. Antes de finalizar la guerra, fueron nuevamente trasladados para una supuesta verificación de documentos. Esta vez, solamente Tomás logró escapar. Sus padres fueron fusilados en el Danubio. Después de un tiempo logró reencontrarse con su hermano, quien había estado en un campo de trabajo. Junto a él reacondicionaron el hotel familiar de Budapest transformándolo en un hogar para estudiantes universitarios. Esta nueva ocupación le permitió estudiar y recibirse de Maestro Mayor de Obras en 1948. Fue en ese momento, con 21 años de edad, que decidió viajar a la Argentina para trabajar junto a su tío que ya residía en Buenos Aires y hablaba muy bien del país. En la Argentina, ejerció su profesión en obras importantes a nivel nacional, como las del Teatro San Martín y el túnel subfluvial. Allí conoció a Kati, su amor. Ochos años después del primer encuentro, comenzaron una relación que continúa hasta el día de hoy. Kati Nació el 23 de febrero de 1933 en Budapest, Hungría. En 1939, su familia no quiso irse a Buenos Aires donde vivía la hermana su madre, por no dejar a su abuela paterna que estaba muy enferma. Cuando ésta falleció, ya había salido el último barco de Génova, dejándolos sin la posibilidad de emigrar y escapar de la guerra. En 1944, los alemanes ocuparon Budapest y comenzó en Hungría la deportación masiva de judíos hacia los campos de concentración. Gracias al esposo de una prima pudieron conseguir documentos personales con nombres falsos y la familia se dividió. Kati fue llevada a un convento. En 1948 la familia de Kati llegó a la Argentina. Tuvieron dificultades para entrar al país y sólo lo pudieron hacer con papeles apócrifos. Una vez instalados en el país, su madre trabajó en una fábrica de cartón y su padre se desempeñó como cochero de carros. Kati tenía 15 años cuando llegó. Estudió y se recibió de secretaría ejecutiva. Se casó con Tomás. Kati se ríe cuando recuerda su primer encuentro con él. Ella se preparaba para asistir a un baile pero su pareja tuvo una complicación que le impidió presentarse. Los padres de Kati, que conocían a los tíos de Tomás, fueron quienes decidieron que éste fuese el que acompañara a Kati al baile. “Uno que recién se bajo del barco”, le dijeron a Kati cuando se lo presentaron. Kati y Tomas tienen hoy una gran familia junto a sus dos hijos, Ana y Esteban, y sus cinco nietos: Tatiana, Violeta, Nacho, Diego y Ezequiel.

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Lea Novera (Liza Zajad de Novera) Nació en 31 de diciembre 1926 en Bielsk, en la región de Bialystok, Polonia. Cuando comenzó la guerra, los alemanes trasladaron a la familia al guetto de Pruzany, donde permanecieron durante más de un año y medio. Después fueron llevados a Auschwitz donde estuvieron dos años. Allí, fue separada de sus padres y sus hermanos. Todos sus familiares, –excepto una hermana menor de su madrefueron enviados a las cámaras de gas. Diez días antes de que los rusos liberaran Auschwitz, pudo salir del campo, junto a su tía. Decidieron volver a Polonia en búsqueda de algún familiar sobreviviente, pero no encontraron a nadie. Su tía viajó a Israel y Lea logro contactarse con parientes en Argentina y emprendió el viaje hacia este continente. Cuando llegó tenía 20 años. Sabia que lo primero que tenia que hacer era aprender el idioma para integrarse en la nueva sociedad que la rodeaba. Entro a trabajar como ayudante en la oficina de una fabrica textil. Al mismo tiempo asistía a encuentros donde los sobrevivientes se juntaban para compartir sus experiencias. Ahí conoció a su marido, también oriundo de Polonia, con quien compartió el resto de su vida, hasta su muerte Con él establecieron distintos negocios y lograron alcanzar una vida plena, junto a sus dos hijos. Ambos asistieron a la universidad y se recibieron de abogados. Actualmente Lea tiene 5 nietos y dos bisnietos. Desde que llego a la Argentina Lea realiza diferentes cursos para formarse académicamente en literatura, sociología, historia, entre otros. Hace unos pocos meses editó un libro donde relata su historia. Mira es su mejor amiga. “Es mi alma gemela que encontré en Buenos Aires”.

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Myriam Dawidowicz de Kesler Nació el 13 de diciembre de 1929 en Leige, Bélgica, en el seno de una familia judía polaca. Cuando cumplió 5 años su familia se traslado a Bruselas. Durante la guerra estuvo refugiada en Francia. Su padre se alisto como voluntario. Myriam y su madre, fueron arrestadas, pero no las trasladaron a ningún campo de concertación, de acuerdo a una ley del gobierno Vichy que no permitía “arrestar” a familiares de militares polacos. Tiempo después su padre fue deportado al campo de concentración de Majdanek en Polonia. Su madre tenía a toda su familia en Polonia, pero tenia una hermana menor en Argentina. Llegaron en el año 1950 cuando Myriam tenía 20 años. La llegada fue muy dura, pero inmediatamente consignó trabajo en una empresa importado-exportadora como secretaria. Al principio vivían en un conventillo en el barrios de Once, pero su sueldo le permitió ahorrar todos los meses para pagar una cuata de una vivienda en construcción en el barrio de Colegiales. Conoció a Mauricio Kesler en un baile, se enamoraron y se casaron. Tuvieron tres hijos: Sabrína que se recibió de Kinesióloga, Nurí de maestra hebrea e Ivo de analista es sistemas. Ellos les dieron 5 nietos: Damián, Ailin, Eric, Pablo y Lara.

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Sara Rus Sara nació en Lodz, Polonia, en enero de 1927. Tenía 12 años cuando fue la invasión nazi a Polonia. Vivió esos años en el gueto de Lodz. La deportaron en julio de 1944 al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Fue liberada en Mauthaussen el 5 de mayo de 1945. Luego de reencontrarse con su amor Bernardo, que había conocido en el gueto, consiguieron viajar a Paraguay junto a un grupo de 100 sobrevivientes. Como no tenían autorización para entrar a la Argentina, su marido le escribió una carta a Eva Perón, quien se las contestó enviándole los permisos necesarios. Llegó a la Argentina a fines de 1945. En Buenos Aires, Bernardo trabajó como anudador. Sara, en cambio, por tener dificultades en la vista estuvo imposibilitada para trabajar en ese rubro y se dedicó a las tareas del hogar. Bernardo con el tiempo logró construir una casa en San Martín y tener su propio de taller textil, donde Sara lo ayudaba. Sara quería quedar embarazada, pero le habían dicho que por la desnutrición sufrida durante la guerra no podría tener hijos. A pesar de eso, tiempo después, llegó Daniel y cinco años más tarde, Naty. Su hijo Daniel se estaba por recibir de físico nuclear y trabajaba en la Comisión Nacional de Energía Atómica. Desde ese lugar fue secuestrado en 1977 y es uno de los 30.000 “desaparecidos” durante la última dictadura militar de la Argentina. Desde ese entonces, reparte su vida entre la Asociación Madres de Plaza de MayoLínea Fundadora e instituciones de sobrevivientes de la Shoá, con una misma misión, dar testimonio para que el horror no se repita, exigiendo y reclamando: memoria, verdad y justicia. En agosto del 2010, la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la nombró ciudadana ilustre.

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Simón Juan Lichtig Nació el 25 de agosto de 1922 en Tarnow, cerca de Cracovia, Polonia y falleció en Buenos Aires el 16 de agosto de 2009. En 1941, los alemanes lo trasladaron al guetto junto con sus padres, su hermano, su hermana, su cuñado y la hija de ambos de 18 meses. Casi enseguida, su cuñado fue enviado a Auschwitz. Su madre y su hermana que habían logrado salir del guetto y ser escondidas por una familia católica, fueron encontradas por la Gestapo. Ambas se cortaron las venas antes de ser trasladadas. Al conocer lo que había sucedido con ellas, su padre nunca quiso salir del guetto. El bebé tampoco sobrevivió. Simón pasó ocho años escapando. Logró llegar con documentos falsos a Kiev, Rusia, para trabajar en una organización que ocupaba a jóvenes polacos católicos. En 1944, seis meses antes de que terminara la guerra fue transferido a Francia. Allí se escapó y logró cruzar al lado de los Aliados. Por su conocimiento de varios idiomas, es convocado a alistarse por un comandante del Ejército Americano. Al finalizar la guerra, logró tomar contacto con un primo de su madre que vivía en Tel Aviv y una tía que se encontraba en Berlín. Se reencontró con sus familiares en París, y decidieron partir hacia Argentina. Dado que contaba con documentos falsos en los que figuraba como no era judío, Simón pudo entrar sin dificultades al país. Después de un tiempo, mediante un fallo de la Corte recuperaría su nombre, su identidad. Llegó a la Argentina en 1948, sin saber hablar una sola palabra en español. Se instaló en la calle Constitución, primero y más tarde, en el barrio de San Martín y comenzó a trabajar en una fábrica de tejidos de punto. En Buenos Aires, se contactó con un conocido de un amigo de Paris. Una de las hijas de este hombre lo integró en su grupo de amigos. Así fue como en un baile –al que Simón no quería concurrir porque se lamentaba de no ser bueno para ese menesterconoció a su mujer, Julia. Tuvieron dos hijos, uno se recibió de arquitecto y otro ingeniero electricista, tiene tres nietos. Simon decía que en Argentina encontró la felicidad que en Europa no pudo conseguir. Durante toda su vida trabajó en la Fundación Memoria del Holocausto y brindó testimonio para instituciones de todo el país.

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seiscientos por diezmil. retratos de la memoria seiscientos por diezmil. retratos de la memoria


Por Elio Kapszuk

Cuando los genocidios se cuantifican en víctimas, esos números pasan a ser identificables con las tragedias; los 30.000 desaparecidos durante la última dictadura militar, 1.500.000 de armenios masacrados por los turcos o los 6.000.000 de judíos exterminados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el poder de los números se diluye frente a su abrumadora magnitud y uno pierde la dimensión de lo que los números significan. ¿Cuántos son 6.000.000? ¿Cuántas familias, cuántos grados de una escuela o cuántas escuelas completas? Muchas veces, las cifras se naturalizan de tal forma que pierden su carácter extraordinario y, sobre todo, se despojan de humanidad. Cómo recordar a las víctimas de una forma abarcable, sin perder la posibilidad de pensar en seis millones de individualidades. 140

Un día le conté a Pedro Roth que estaba trabajando en la posibilidad de hacer una muestra sobre la Shoá -Holocausto- desde la perspectiva de los artistas argentinos. Si bien había hablado con él una infinidad de veces sobre los temas más variados, muchos de ellos vinculados a la identidad judía, era la primera vez que me narraba cómo había sobrevivido al Holocausto. Lo que más me impactó de todo fue cómo alguien con quien me une una profunda amistad desde hace 20 años, recién ahora me contaba esta parte de su historia. Fue una experiencia catártica; empezó a hablar y no podía parar. Le comenté que una de las ideas para esa muestra era una instalación que trabajara sobre la problemática de la dimensión numérica y que se iba a llamar “Seiscientos por diezmil”, en la cual cada obra iba a representar a 10.000 víctimas. La intención era la de incorporar rostros o imágenes a tanta acumulación de dolor. Mientras Pedro seguía hablándome sobre la historia de su familia, no paraba de dibujar –como casi siempre lo hace- y ahí nomás le pregunté si se animaba a ser parte de esta instalación. Inmediatamente me dijo que sí y me preguntó a cuántos artistas iba a convocar para realizar las 600 obras. Siempre había pensado que esa parte de la muestra iba a involucrar por lo menos a 60 creadores. Sin embargo, en ese momento, cuando le iba a con-


testar, lo miré dibujar y me di cuenta de que él sólo tenía que hacer los 600 dibujos. En ningún momento me dijo que no, solo me pidió que le diera tiempo, lo que quedaba del año –estábamos en marzo- para poder hacerlo. A la semana, le envié, como me había comprometido, los papeles para que pudiera hacer los dibujos y en menos de un mes había terminado con el encargo. Nunca lo había visto a Pedro Roth trabajar de esa manera. Él siempre había podido dibujar simultáneamente mientras hablaba, mientras conversaba con sus amigos en un bar o en su cama al levantarse. Sin embargo, este conjunto de obras lo produjo en un estado casi de trance. Me decía que se le había abierto una puerta en sus recuerdos y que en forma huracanada se le aparecían en el papel. Habitualmente, Pedro puede describir perfectamente sus creaciones (dos gatos, tres personas, un pueblito, el Golem paseando y, últimamente, muchos perros), pero su memoria prodigiosa no la aplicó a este conjunto de trabajos. De hecho, y esto profundiza la idea de la creación en estado de trance, cuando pensábamos en un libro, él me aseguraba que todos los dibujos los había realizado solamente con tinta negra. Cuando los volvió a ver, daba la profunda sensación de que se encontraba por primera vez con esas imágenes, lo que le generó una angustia absoluta que solo pudo traducir en una mirada húmeda y nublada que anticipaba una tormenta de dolor. Generalmente, cuando se habla de un “médium”, es para referirnos a una persona que le serviría de puente a otra. En este caso, daba la impresión de que Roth era “médium” de sí mismo, o por lo menos de una parte de él; la que había muerto en Hungría. Cuando me entregó las obras, se lo veía aliviado. “Necesitaba hacer éstos dibujos”, dijo, y luego continuó: “no se puede vivir toda la vida con esto adentro”. Pedro Roth nació en Budapest en 1938, hijo único del matrimonio de Eugenio Roth y Rosalía Matías, quienes se habían casado 7 años antes. Sus padres se dedicaban al comercio de telas. A principios del 44, los nazis entran a Hungría y en el lapso de 6 meses producen una tragedia inconmensurable. Los judíos al principio fueron aglutinados en “casas judías” y algunos fueron después trasladados a supuestos campos de trabajo, desde los cuales se los deportaba a distintos campos de exterminio, como

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Auschwitz. Ese fue el cruel destino del papá de Pedro y de la gran mayoría del millón de judíos que vivía en Hungría, de los cuales terminada la Segunda Guerra Mundial, sobrevivieron 96.000. Pedro, su mamá, su abuela y algunos primos, luego de habitar en las “casas judías”, fueron trasladados al gueto de Budapest, donde pasaron más de cinco meses en un sótano sin ver la luz del día. Luego, el 1º de enero de 1945 fueron liberados por el ejército ruso. A Roth lo atormenta pensar que del lado paterno no sobrevivió nadie y que si no hubiese sido por él, los Roth hubiesen desaparecido por completo en Hungría.

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Un día le pregunté por qué nunca me había contado esta parte de su historia y me explicó que, en una época, creía que si lo contaba podía despertar lástima. Ahora, me dice que no piensa así y, mostrándome los dibujos, me confiesa “yo lo viví y ahí está, todo eso soy yo y nadie me lo contó, pero estaba sepultado y por suerte emergió, quizás necesitaba que alguien me pida esto”. Antes de llegar a la Argentina, Pedro y su mamá pasaron 4 años en Transilvania y luego otros 4 años en Israel. Y por esas cosas maravillosas que tiene nuestra ciudad cosmopolita, un chico húngaro de 16 años se convirtió en habitual protagonista de la cultura de Buenos Aires de los últimos 40 años. De un humor inquebrantable y militante, Pedro es un artífice de palabras, mezcla de sentidos e idiomas, donde la ocurrencia permanente se precipita a cada momento al conversar con él. Como artista es multifacético y ha incursionado en la fotografía, el cine, la pintura y el ensayo. Cada testimonio de un sobreviviente sobre cualquier tragedia, es significativo e importante porque cumple con la tarea de poder transmitir a otras generaciones lo sucedido. Sin embargo, no todos poseen la capacidad de convertirse en expresiones artísticas destacables. Claro que ésta no es una discusión fácil, me pedirán que defina lo que es una “expresión artística destacable” y hasta alguien podría reprocharme quién es uno para discernir en arte entre lo bueno y lo malo. Aunque suene políticamente incorrecto, cualquier expresión artística, más allá de su contenido temático, puede ser factible de crítica. No toda obra testimonial


podrá tener valores plásticos, literarios o musicales, aunque posea otro tipo de virtudes que estimulen su producción. Con sus dibujos, Pedro Roth demuestra una contundencia inobjetable. Sus dibujos sorprenden. Son en esencia una idea plástica, desprejuiciada desde la técnica. Construye muchas de sus imágenes, no desde el trazo sino de la no existencia de materia. Él trabaja con lapiceras de arquitectura cargadas de acrílico líquido y, a medida que va “rallando” el papel, la presencia y ausencia de tinta va dando forma a la obra; el blanco del papel devela sentido a los trazos acumulados y amontonados. Es muy conocida la sentencia de Theodor Adorno, al referirse que después del Holocausto el arte no tenía sentido. Si bien existe consenso de que esa expresión fue equívoca, está vinculada al asombro por tanto horror y a la imposibilidad, en ese momento, de pensar en crear “belleza”. Lo que parece innegable, es que el Holocausto es una bisagra en muchas de las expresiones del hombre. Los estudios sobre la memoria empezaron a indagar las relaciones entre identidad y memoria, los usos del pasado, memoria e historia, la transmisión generacional y sobre los lugares de la memoria. Autores como Tzvetan Todorov hablan de la memoria como un derecho que no se puede impedir, pero que, cuando se trata de una experiencia excepcional o trágica, ese derecho se transforma en un deber, el de acordarse, testimoniar. Este filósofo trae un ejemplo sobre la tarea de recuperación de la memoria: el memorial de los judíos deportados de Francia que creó Serge Klarsfeld. Los nazis quisieron aniquilar sin dejar rastros y este memorial recupera con simpleza consternadora los nombres propios, las fechas de nacimiento y las de partida hacia los campos de exterminio, restableciendo la dignidad humana de los masacrados. “La vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada”, dice Todorov. A este “deber” de dejar testimonio, Pedro le incorpora la responsabilidad que uno tiene de que el presente no genere más víctimas. “El sufrimiento propio -dice- nos debe servir para ser más sensibles sobre las tragedias del otro, sino, no aprendimos

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nada”. Y agrega: “no pido que la gente sea solidaria conmigo por lo que pasé, pero me siento obligado a ser solidario cuando otros ocupan ese lugar”. Como buen ciudadano de Buenos Aires, ama la diversidad y la promueve, desde el disfrute íntimo que significa amar el prójimo como a sí mismo. En algún momento, alguien se refirió a los dibujos de Roth como sencillos. Sin embargo, yo cada vez los veo más complejos, cruzados por la producción simbólica y esa voz tan propia y distintiva, que los hace sencillamente diferentes. *Todas las obras fueron realizadas durante el 2007 con acrílico líquido sobre papel en medidas variadas entre 25 x 17,5 y 21 x 18 cm.

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Boceto de la instalaci贸n. Installation Skizze


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A) El nombre como Retrato En el Museo existe una pequeña ventana que se instaló especialmente en un entrepiso para que los visitantes pudiesen ver desde allí el antiguo cementerio judío de Frankfurt situado en la Borneplatz, la zona judía más antigua de la ciudad. Este cementerio, profanado por los nazis, recuperado y convertido en un sitio de la memoria, tiene en su interior sepulturas antiguas y en el exterior un monumento construido con trozos de lápidas rotas, en las que no se pudieron identificar a las personas a las que pertenecieron, y que se depositaron allí a manera de recordación. Específicamente desde esta ventana se ve una medianera en la cual hay unas pequeñas cajitas hechas en acero con los nombres de los judíos asesinados de Frankfurt. Estas placas de recordación fueron colocadas en 1996 y se instalaron 11.500 que representaban los nombres registrados hasta ese momento. Todo el piso que rodea la pared esta lleno de piedritas. La gente en forma espontánea, aprovechando el relieve de estas cajitas, recreó la tradición judía de poner piedras sobre la sepultura, en representación de lo permanente del recuerdo y la memoria. Al depositar sobre las cajitas esas piedras que se encontraron en el suelo, se creó una instalación impactante y conmovedora Dándole continuidad a esto recreamos estas mismas cajitas en un perímetro de 7 metros con aproximadamente 300 nombres que dan cuenta de las victimas del atentado a la AMIA, desaparecidos judíos durante la última dictadura militar Argentina, y muertos en el Holocausto. También estarán disponibles piedritas para que la gente pueda incorporar su recuerdo.


B) Retratos Sonoros. Al lado de esa ventana que da al antiguo cementerio judío de Frankfurt colocamos un cartel que invita a abrirla y a colocarse los auriculares que allí están colgados para poder escuchar en forma permanente el Male Rajamim, la oración tradicional de recordación por los fallecidos. También podrán leer la siguiente frase que sintetiza el sentir y el pensar de éste Memorial: Vivirán tanto como nosotros, son una parte nuestra, porque los recordamos. Si dejamos que el recuerdo de nuestros muertos se desvanezca como el humo asistiremos a su segunda muerte. Honremos su memoria con acciones. Que esta memoria no sea un acto de nostalgia y pérdida sino un compromiso con el futuro. Ojala tengamos la inteligencia de entender las diferencias, particularidades y tragedias ajenas como si fuesen propias y la sensibilidad para sentir que cualquier agresión a una persona amenaza nuestra propia existencia.

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De generación en generación. Retratos con la Torá. El libro que también construye una comunidad. Video De generación en generación. Retratos con la Torá. El libro que también construye una comunidad. Video


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Esta instalación cuenta con una fotografía, un epígrafe y una pantalla de video. La fotografía es de una Torá, los primeros 5 libros de la Biblia Hebrea escritos en un rollo de pergamino. El epígrafe cuenta que ésta Torá fue salvada de la barbarie nazi y llegó a la Argentina donde fue parte de la construcción de una comunidad. En el video observaremos a más de 200 personas posando y pasándose, de generación en generación, el símbolo que contiene los valores milenarios del pueblo judío. La situación de tensión de este video esta dada por la imagen metafórica de una raíz que fue extraída de un lugar y plantada en otro donde dio sus frutos.


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Retratos Filmicos. Retratos Filmicos.


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Este trabajo audiovisual es una selección artística de fragmentos de películas realizadas en la Argentina que abordan la temática judía. Son diferentes miradas cinematográficas de la historia y de la cultura judía como un acercamiento a la identidad judía y su aporte a la diversidad cultural dl país. Son trabajos fílmicos que narran la historia de la comunidad judía en la Argentina desde los primeros desembarcos y asentamientos rurales en el país hasta la actualidad. Escenas dolorosas como la Semana Trágica, la presencia Nazi en Argentina, las sucesivas dictaduras militares, los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA y escenas de la vida cotidiana, donde la tradición, las costumbres de una comunidad y la celebración en familia abundan, como facetas muy características del pueblo judío.

Diese audiovisuelle Installation besteht aus ausgewählten Fragmenten von in Argentinien entstandenen Filmen. Sie wurden nach künstlerischen Kriterien ausgesucht und beschäftigen sich mit dem Judentum. Sie zeigen die jüdische Geschichte und Kultur aus verschiedenen filmischen Perspektiven – als eine Annäherung an die jüdische Identität und an ihren Beitrag zur kulturellen Vielfalt Argentiniens. In diese Übersicht gehören auch Filme über die Geschichte der jüdischen Gemeinde in Argentinien, von den ersten Einwanderern und den Siedlungen auf dem Land bis hin zur Gegenwart. Darunter befinden sich schmerzhafte Szenen wie die Semana Trágica (die Woche tragischer Ereignisse), die Anwesenheit der Nazis in Argentinien, die verschiedenen Militärdiktaturen, die Attentate auf die Botschaft Israels und die AMIA, aber auch Szenen aus dem täglichen Leben, bei denen die Tradition, die Rituale einer Gemeinde und die Familienfeiern, als charakteristische Facetten jüdischen Lebens zu sehen sind.


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La idea de esta línea de tiempo es contextualizar históricamente la vida judía en Argentina. Comienza en el año 1860 con la llegada de los primeros judíos a la Argentina y se extiende hasta la actualidad. Tiene tres líneas de lectura: los acontecimientos mundiales más significativos, lo que ocurría en ese mismo momento en Argentina y el desarrollo de la comunidad judía en el país.

Sie soll das jüdische Leben in Argentinien in einen historischen Kontext stellen. Die Zeittafel beginnt 1860 mit der Ankunft der ersten Juden in Argentinien und erstreckt sich bis in die Gegenwart. Sie besteht aus drei Linien, in denen die bedeutendsten Weltereignisse, die gleichzeitigen Vorkommnisse in Argentinien und die Entwicklung der jüdischen Gemeinde Argentiniens abzulesen sind.


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Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum

Judíos argentinos. Retratos en el Bicentenario Argentinische Juden. Porträts im zweihundertsten Jubiläum


Judíos Argentinos. Retratos en el Bicentenario.