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La  flexibilidad  como  dispositivo    

Pasados los "años flexibles" en que cualquier discurso sobre la vivienda parecía necesariamente remitirse al problema de la flexibilidad, después de las decepciones y de las duras críticas generadas podría haberse pensado que la flexibilidad había de dejar de ser una tema de actualidad.' La teoría de la flexibilidad con el habitante bricoleur dedicado a transformar constantemente el interior de su vivienda según sus gustos y necesidades parecía aparentemente un frágil cebo. A pesar de ello, la idea dominante de la flexibilidad aún sigue vigente hoy, tal como lo señalaba Alan Colquhoun en 1977: "las exigencias de la vida moderna son tan complejas y cambiantes que todos los intentos de anticiparlas por parte del arquitecto conducen a edificios inadecuados para su función". En este sentido y retomando los trabajos desarrollados sobre este tema, algunos proyectos vuelven a reclamar hoy la conveniencia de profundizar en el concepto de flexibilidad, tanto en la propia utilización del habitat como en las técnicas y los procesos de producción en él implicados. Esta investigación no se limita sólo al simple desplazamiento de algunos tabiques, sino que se acompaña de nuevas soluciones técnicas relacionadas con la propia construcción. Las estructuras que soportan los edificios son redefinidas así, al igual que los principios tradicionales de distribución de las instalaciones.' En efecto, muchos profesionales son conscientes de que las nuevas tecnologías y los medios de comunicación tendrán un papel más relevante en la vida cotidiana doméstica, aunque han sido pocos los que han tratado de abordar formalmente esta problemática. De hecho, la mayoría de los arquitectos subrayan las dificultades y los peligros de hacer prospecciones en este ámbito. Una de las razones de este rechazo a anticipar soluciones tiene relación con la permanencia y con el predominio de las organizaciones espaciales de la vivienda en relación con las innovaciones tecnológicas. En cualquier caso, quienes han abordado el tema son unánimes a la hora de reconocer las futuras grandes transformaciones que la introducción de las nuevas tecnologías provocará en la vivienda. Este razonamiento es la base de sus preocupaciones y remite a la aparición de los primeros medios de comunicación, como la televisión y las cadenas de alta fidelidad que han llevado definitivamente a las viviendas a otro tipo de comportamiento. Gracias a los medios tecnológicos (el teléfono, el minitel, la microinformática}, el trabajo se sitúa en el espacio doméstico. El desarrollo del trabajo en casa —el teletrabajo o la teleenseñanza— plantea cuestiones fundamentales tanto desde el punto de vista del espacio como de los ámbitos social y profesional, así como jurídico y financiero, y obliga a los arquitectos a redefinir los límites entre lo privado y lo público en una vivienda. Se trata de delimitar, pues, esta tarea como una definición nueva y arquitectural del espacio habitado. En este sentido parece que se ha impuesto un objetivo evidente: replantear los principios habituales y encontrar en la vivienda colectiva las calidades de uso que se encuentran en las viviendas individuales. En todos los casos, la idea del apartamento como loft, lugar de "todos los posibles", se presenta como la base rnás sólida del proyecto. Las "reducidas dimensiones de la mayoría de los proyectos actuales" constituiría el argumento.principal para intentar solucionar e! problema del nuevo habitat. iEvWé?TtenT^te.no.s~podernos plantear las dificultades de apropiación con que podrían encontrarse los habitantes en el caso extremo de que "no se propusiera partición alguna". El ejemplo mas destacado podría ser, quizá, e! del "espacio vacío", aparecido en los años setenta como un proceso de.


apropiación óptimo para que los moradores/usuarios pudiesen crear libremente los interiores de sus viviendas. La experiencia desmostró que este concepto era un fracaso. Pero una "flexibilidad realista" podría plantearse alrededor de algunos elementos fijos, como los sanitarios, la cocina y las instalaciones: sin duda, conceptos como el las "paredes equipadas", los "tabíques-armarios" o el reagrupamiento de los servicios no comportan ninguna revolución, pero permiten ganar superficie en la vivienda social y demostrar así que trabajar en la vivienda implica replantearse, sin grandilocuencias, la articulación entre usos, técnicas y distribución. Muros técnicos y fachadas filtro Las nuevas técnicas relacionadas con los avances estructurales y con e! campo de las instalaciones permiten hoy definir la vivienda como un espacio absolutamente abierto, un plano horizontal formado por un suelo de "lasas alveolares", que permite el paso de las redes, y apoyado en paredes concebidas como espacios técnicos, donde pueden condensarse los servicios y los alineamientos.6 En efecto, considerado bajo la forma de un espacio específicamente técnico, el muro recibe un tratamiento particular. Esta idea modifica la disposición de los "servicios", los cuales pueden estar reagrupados de una manera lineal apoyados en los paredes medianeras o bien en las de las fachadas. De esta manera, los equipamientos forman un grueso "servidor" a lo largo de las paredes y aparecen disociados de las habitaciones. Ya no se puede hablar de cuartos de baño: los lavabos y las bañeras se alinean en los forros de los . "muros-técnicos". Se trata, de hecho, de utilizar un elemento estructural cuya función no presenta dudas, y de enriquecer su sentido: paredes "portadoras" y separadoras se enriquecen con un grueso de pequeñas bodegas entre los vacíos de las cuales puede penetrar la luz y el aire. Lo que hasta ahora soportaba la función —el equipamiento— se vuelve así aislado y periférico. En consecuencia, las habitaciones no necesitan ser caracterizadas de una manera concreta: su papel puede ser indefinido, mientras que ¡os equipamientos se reagrupan en un agregado desligado ds toda la extensión que rodea. La vivienda ya no está formada por un conjunto de habitaciones: es un espacio sin funciones y sin tabiques, un espacio uniforme, destinado, en su neutralidad, a la habilitación: "un espacio por conquistar". Se perfila así una fuerte oposición entre lo fijo y lo móvil, entre la estructura y los separadores. La construcción y los servicios forman el cuadro estable "inmueble" de la vivienda, mientras los tabiques se deslizan al ámbito del mueble, de lo que es temporal y móvil. De Qn lado, las "paredes técnicas de una duración determinada" y de otra, las "particiones


ligeras de duración limitada" Tabiques móviles, tabiques espesos El despla;amiento rápido de tabiques móviles (resultado del diseño especifico del arquitecto o de la gran gama que hoy presenta la industria —sobre todo en la distribución de oficinas— permite ensanchar y subdividir el espacio en operaciones efectuadas rápidamente, varias veces al dia y nunca irreversibles.8 Esta flexibilidad tiene que ser extremadamente simple en su concepción y en su funcionamiento. Tomando por ejemplo un : potencial de flexibilidad ya existente en cualquier vivienda convencional, una puerta se puede abrir, entreabrir o cerrar. Esta idea de "flexibilidad suave" se sostiene en casos más complejos sobre sistemas de paneles o plafones de diferentes alturas —eventualmente de diversos batientes— e incluso sobre mecanismos de armarios giratorios. Otro sistema desarrollado para adaptar la distribución de la vivienda a posteriores transformaciones es la de prever sistemas de separación evolutiva con tabiques desmontables. La nueva noción de les clotsons-épsisses (tabiques espesos), muy utilizada en la distribución de oficinas, abre !a posibilidad de confeccionar tabiques formados por dos o tres montantes verticales de unos sesenta centímetros de ancho. Este sistema tiene el mérito de solucionar el problema más"grave, '• el del ruido, y !a ventaja de crear espacios sugestivos de almacenaje susceptibles de ser ordenados sin grandes esfuerzos. Las doisons-épaisses situadas en puntos "estratégicos" de la vivienda sustituyen ai clásico tabique separador y, en lugar de los cinco a seis centímetros normales, su espacio restituye la noción de "umbral" de grueso, de paso entre las habitaciones. Dotadas de enchufes y de teléfono, son capaces de admitir muchas aplicaciones: planos de trabajo, soportes para pantallas de vídeo, teléfono... Pueden ser la respuesta a los nuevos aparatos de comunicación de la vivienda. El módulo de base podría ser la puerta isoplana de unas medidas de 204 x 83 ó 63 centímetros, uno de los productos de construcción más económicos y uno de los más generalizados del mercado. Elementos convertibles y redes técnicas Caracterizada por la rigidez de los sistemas constructivos, con sus estrictas particiones, la casa tradicional presenta, no obstante, posibilidades de adaptación a diferentes necesidades,


según la simple disposición variable de los muebles interiores. En la nueva vivienda el diseño o la utilización de elementos convertibles (objetos proyectados especialmente, o bien productos industriales ya existentes en el mercado) puede permitir también una flexibilidad en la separación y una recomposición continua dei espacio. Objetos técnicos móviles pueden desaparecer transformándose y participando eri continuos juegos de modificaciones. Según la convertibilidad de dichos nuevos muebles, un mismo lugar puede ser diferentes habitaciones. Ello va unido, naturalmente, al concepto lofr, los objetos móviles tienen ei mismo papel que los paneles convertibles o las puertas correderas, pero presentan una mayor versatilidad de uso. Asi, en lugar de un espacio "univalente", se propone un espacio "multivalente", conformando sucesivos subespacios. La introducción en masa de los medios de comunicación en la vivienda implica nuevos usos que el arquetipo tradicional ya no cumple. El reagruparniento en muebles transformables específicos puede ser una respuesta a la yuxtaposición de actividades heterogéneas en el seno del grupo familiar. En cualquier caso, esta introducción de las nuevas técnicas de la comunicación y de la informática representa una multiplicación de la cantidad de redes eléctricas en el interior de la vivienda, en una dinámica que recuerda la que a principios de siglo vivieron los edificios cuando los cables de la corriente eléctrica se introdujeron en las viviendas. Esta red tiene que ser lo suficiente flexible para permitir la adaptación a las necesidades de los moradores; es decir, para hacer posible la extensión del parque de estos nuevos medios, así como el desplazamiento en el espacio de la vivienda. Esta movilidad en un espacio técnico uniforme es posible hoy gracias a la aparición de soluciones ya experimentadas en los edificios destinados a oficinas. Planos equipados y redes técnicas en suelos registrables permiten la elasticidad del mobiliario.10 Las redes eléctricas, telefónicas y televisivas tienen que hacer posible, pues, cualquier distribución ulterior de la vivienda. Por ello, una posible disposición es la colocación de !a red en losas flotantes en el suelo, a las que se pueden conectar diversas . "cajas de conexión".11 Otra solución es la de los carriles de cables colgados del techo que atraviesan las viviendas asegurarando una distribución eléctrica a través de tubos (colocados después del acabado de la obra, suprimiendo las regatas en los tabiques), lo que permite hacer todo el tendido electrónico de cables y modificarlo sin problemas.


texto 2 2010