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El Esguince Diego Ríos Zúñiga


El Esguince Yo, mi mamá y mi papá fuimos en el auto a un partido de mi papá (en Retiro ahí hay dos canchas una de tierra y una de pasto). Cuando llegamos, mi papá se fue a cambiar su ropa a la del equipo (Deportes Quilpué) mientras mi mamá y yo nos quedamos sentados en una banca cerca de la cancha. Estaba aburrido y no tenía nada que hacer. Repentinamente veo a unos niños jugando en la otra cancha, fui corriendo hacia allá, mas tarde cuando llego a la cancha, pregunté quien la manda y ellos me dijeron el de camisa blanca, luego le pregunté al niño si podía jugar, él dijo que si.

Fue muy divertido, yo siempre hacia los goles. En un rato mas llegó otro niño, también lo dejaron jugar, pero fue más difícil hacer goles con él. Luego de que los dos metiéramos muchos goles, yo tranqué con él, caí y veía todo negro. Abrí los ojos, me vi el dedo y lo tenía doblado hacia la izquierda, me dio asco, salí a mojarme y fui a mostrarle el dedo a mi mamá, ella me llevó al hospital, me atendieron, me tiraron el dedo para que se me enderezara y me dieron licencia.

Diego Ríos Zúñiga


El Esguince