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Centroamérica

Diario de Centro América

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Una serie de avistamientos ocurre entre enero y febrero.

Las visitas que recibe Costa Rica en el verano

Cortesía: La Nación

La calidez y poca profundidad del Pacífico atraen a las ballenas jorobadas.

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Jose Pelico @pelidca

E

l cielo y las costas de Costa Rica son los puertos de entrada para espectaculares visitantes que llegan a ese país en enero y febrero. Aves, ballenas, delfines y tortugas migratorias hacen una parada en ese territorio para alimentarse o reproducirse. Un reportaje del diario La Nación detalla el avistamiento de patos en los humedales de Palo Verde, Mata Redonda, Corral de Piedra y Caño Negro, en el marco de su retorno a Norteamérica. Otras especies aprovechan estos meses para empezar a formar una familia, como el jabirú, la cigüeña más grande de América. Puede vérsele construir nidos en los cenagales y aprovechar el bajo nivel de los ríos para pescar. La calidez y poca profundidad del Pacífico, en Guanacaste, atraen a las ballenas jorobadas provenientes de Canadá y Baja California, México. Las bahías Santa Elena y Junquillal, el golfo de Papagayo y las playas del Coco desempeñan funciones de dormitorio, pero también, como sala de maternidad y lactancia para el ballenato. Esta especie de cetáceo da a luz en Costa Rica y aprovecha sus costas para enseñar-

La tortuga marina más grande del mundo también arriba a las playas ticas. Los patos son observados en los humedales de Palo Verde, Mata Redonda, Corral de Piedra y Caño Negro.

le a su cría, así como las técnicas de nado que le serán útiles cuando se traslade a los sitios de alimentación ubicados en el norte del continente. De acuerdo con la información, en los primeros meses del año la tortuga marina más grande del mundo también arriba a las playas del Parque Nacional Marino Las Baulas para desovar y, con ello, ofrece un show que puede disfrutarse en familia. Estos son tan solo algunos ejemplos de los acontecimientos biológicos que ocurren en esta temporada y están reseñados

en el libro Grandes espectáculos naturales , publicado por Ojalá Ediciones. “El documento sirve como una hoja de ruta para explorar Costa Rica a partir de su biodiversidad”, comentó Michelle Soto, quien es coautora de la obra junto a Ernesto Carman, Luciano Capelli y Yazmín Ross. El trabajo de los intelectuales contó con el apoyo de científicos nacionales y extranjeros que realizan investigaciones en ese país centroamericano. “Todos los espectáculos naturales que reseñamos están científicamente registrados en tesis, informes y artículos. Es más, un grupo de expertos nos ayudó a revisar el contenido previo a la publicación para así cerciorarnos de que los datos fueran los

correctos”, dijo Soto, quien es periodista de La Nación.

Para el conocimiento

Asimismo, Soto agregó que sin la labor de los científicos hubiera sido imposible saber que estas escenas ocurren en el país. La investigadora ejemplificó que algunas personas quizá hayan visto delfines, pero muy pocos conocen el baile de cortejo que realizan. “Costa Rica es un magnífico laboratorio para la ciencia y somos dichosos de contar con personas deseosas de estudiar su biodiversidad. Cuanto más conozcamos, más podemos disfrutarla y conservarla”, concluyó.

DCA Miércoles 11012017  

Edición del Diario de Centro América, 11 de enero de 2017.

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