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Carlos Pellicer, naturaleza y sensualidad Luis Carlos Carabel Carlos Pellicer Cámara nació en San Juan Bautista, Tabasco, en 1899. Su madre le enseñó desde muy temprano el gusto por las letras. Aprendió a leer y a escribir poesía entre los dulces que ella elaboraba para sobrevivir y que él mismo vendía. A pesar de haberse relacionado con los “contemporáneos” (por no decir que formó parte del grupo), Pellicer no fue un poeta vanguardista, sino un poeta enamorado de la naturaleza. Sus constantes viajes lo convirtieron en un poeta plástico, de colores, de paisajes, de escenas, de “instantes poéticos”, como Octavio Paz diría de su obra, y a la vez, sensible a la tragedia humana, se volvió profeta, evangelizador de vecindades: junto con Daniel Cosío Villegas proclamó la “buena nueva” de la poesía, de la creación poética. (continúa en la siguiente página)


Convencido de la virtud de las bellas artes, promovió la cultura desde diversas facetas, como museógrafo, como poeta, como político, como profesor, etcétera. En sus poemas se conjuga tanto la admiración por los grandes paisajes naturales, como la íntima sensualidad, a veces demasiado explícita, de los amantes encerrados. Poemas de Carlos Pellicer Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, y sólo nuestros viejos pensamientos alumbraron la dulce oscuridad de estar juntos y no decirse nada. Sólo las manos se estrecharon tanto como rompiendo el hierro de la ausencia. ¡Si una nube eclipsara nuestras vidas! Deja en mi corazón las voces nuevas, el asalto clarísimo, presente, de tu persona sobre los paisajes que hay en mí para el aire de tu vida.

Hojas al aire,

a la deriva, con vocación y convicción, quiere cosechar y sembrar, reclamar un espacio para la literatura que se encuentra al margen del canon institucional y de las modas. Cosechar con la recuperación de la literatura desperdigada en los puestos de las calles, en las librerías de viejo, y sembrar con nuevos textos de escritores ya olvidados, aún vivos. Un esfuerzo más por difundir una semilla pequeña de literatura, pero rebosante de nuevos bríos.

Hoja al aire. No. 6 hojaalaire@gmail.com <http://www.hojaalaire.blogspot.com>

Yo acaricio el paisaje, oh adorada persona que oíste mis poemas y que ahora tu cabeza reclinas en mi brazo.

Editores: Luis Carlos Carabel Abraham Peralta Vélez Berenice Patiño

(...) Detrás de un cerro grande va estallando una nube lentamente. Su sorpresa es como nuestra dicha: ¡tan primera! Lo inaugural que en nuestro amor es clave de toda plenitud.

Ilustraciones: Papel Cometa

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Azules y negros <www.azulesynegros.blogspot.com> Tierra Húmeda <www.tierraumeda.blogspot.com> Enero, 2013 México D.F. Hoja Bimestral de Literatura


El aire tiembla a nuestros pies. Yo tengo tu cabeza en mi pecho. Todo cuaja la transparencia enorme de un silencio panorámico, terso, apoyado en el pálido delirio de besar tus mejillas en silencio.

De las librerías de viejo

Claudia Lars, huele a milagro Abraham Peralta Vélez

A veces, compro libros por capricho y los olvido en el librero. En su momento, algo en ellos me deslumbra, al tiempo, los guardo en el olvido. Nuestro pulsante mundo, de la poeta salvadoreña, Cluadia Lars, sufrió la injusticia del capricho y del olvido en mi librero. Gracias a sus arcángeles, tan dado a ellos, me reencontré con su libro, que “huele a milagro”, a veces, y a retruécano y armadijo, otras. Nuestro pulsante mundo, de Claudia Lars, puede dividirse en dos: la parte “vigilante” y otros poemas. Una vigilante poco usual, de búsqueda silvestre y divina. Lo minúsculo y aun más lo colosal le parece milagroso y recién amanecido. Nombra, vigilante, lo que intuye a través y entre las presencias naturales, claras de más allá. Un grillo me devuelve musgos y helechos. Siento, al oírlo, la opulencia del verano y el incansable surtidor de los insectos. ¿Quién es ese “incansable surtidor”? Sólo se encuentra a través de lo demás, que es y no es él mismo. Habitamos, con Claudia Lars, la sorpresa y el encanto de Nuestro pulsante mundo, caminamos con los sentidos aguzados, con la razón perdida en la fe del milagro, presencial y personalísimo, que es la vida. A través del poema vislumbramos intuiciones, que tiemblan y se tambalean en la cuerda universal del sentimiento. Habito un gran asombro: la edad recién abierta huele a milagro.

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[...] del niño deslumbrado ante su propio: "aquí estoy"... [...]Siempre he creído en lo increíble y puedo señalar a quien descubre planetas dentro de nebulosas incanzables. [...]Nada es inútil en el círculo sagrado ni nada se deshace por completo: una larva que olvida su envoltura despliega sin saberlo fulgentes amarillos [...] Fragmentos de certezas y temblores. Claudia Lars llena de sentido, sin más razón que el encanto por el mundo. Contempla, se anula, y deja ser en el mundo, porque de ella poco sabemos, tan sólo su asombro. Renuncia a un yo melodramático y lírico, por una serenidad sustantiva, que amplía y resignifica el mundo. Una conciencia inocente, crédula, rebosa en círculos de vida: muerte, y, de muerte: vida. Lo inalcanzable se hace suyo. Es cierto: "nada se deshace por completo", ¿esto será una señal de nuestro propio destino? Transfigurado el tiempo nos ofrece destino que rebasa este mundo. [...]Aquí y allá se acerca lo que puede moverse en escondidos escenarios. Mi frente y las estrellas... Quizás, pareciera decirnos. No estamos solos. Subyace un quién sabe qué detrás del escenario de la vida. Un yo infinito, que es Nuestro pulsante mundo, nos invita al encanto de la vida, a oler el rastro de la eternidad en lo pasajero. Se miran las estrellas como un espejo del yo y éste se engrandece con el mundo entero.

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El mundo es creación, antes que cualquier otra cosa, es poiesis. Lo olvidamos, estamos en sombras. Y decir "aquí estoy" sostenido por la creación entera, significa despertar de nuevo a la creación incesante del mundo, nacer al milagro y revitalizar el sentido. Claudia Lars, en Nuestro pulsante mundo, nos despierta para creer en lo increíble real.

Los nuevos olvidados

Ornithology Motta Lammar

Es bien sabido que el estudio de las aves ha sido imprescindible durante la evolución del potencial humano. Desde tiempos ajenos a todo calendario, cuando el hombre primigenio cazaba, existían verdaderos eruditos en la delicadísima imitación de los sonidos rituales de aquellas víctimas aladas. Milenios después, el ingenio mediterráneo revisaría más concienzudamente la aerodinámica y la fonología de las aves; aunque cuestiones tecnológicas retrasaron al hombre en el dominio de los cielos y la cabal comprensión de las parvadas. En estos días se han concluido las investigaciones sobre el cortejo del pavorreal. Sus resultados han incorporado una gama novísima de colores a los guardarropas de los científicos donjuanes. En la música se ha nombrado a un eminente noctámbulo con el título de Byrd. Su habilidad ornitológica radica en su garganta, órgano capaz de emitir no un grito o un voluptuoso torrente de aire, sino un saxofónico graznido de brillantísima estridencia. Seducidas por la ornitología, bandadas de especialistas parapléjicos estudian con esperanza tenaz a las perdices, para aprender a caminar.

Volador de Papantla Odasio Ramirez

Alto el sol de Veracruz. Luz del mismo infierno en el cielo. Torres espectaculares ciernen delante de mí la visión de fatiga y la sensación de resaca. Y estás a mi lado, enfrente de los dioses voladores que se desintegran en colores que bañan las sombras con vida.

HAIKÚ

Juan Cervera Sanchís J. y R. Donde tú pisas las piedras tienen alas de golondrinas.

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Y pienso, y no digo… “Seré el volador de los cielos azules y rojos, seré la fiera de los aires, el amor inconsolable cuando partas sin más”. “Atravesaré con diamantes largos y flexibles la aurora del sol y del infierno, y en tornasol humano arrojaré a ti mi última mirada antes de elevarme por [completo”. “Antes de recoger con las manos tu recuerdo y de errar con el ritmo cardiaco en el infinito [suspiro, me suspenderé como pensamiento hueco”.

Metamorfosis

Berenice Patiño Roa A Julieta, fantasma de mis días

“Lloraré tu entierro, lloraré mi entierro, y con venganza y sin palabras, sin manos, sin pies y con la tristeza que apaña mi corazón [herido, te veré dentro de las siluetas de pájaros [humanos, que giran dementes cerca de él, cerca de mí, cerca del cielo y de los colores fugaces, en el infierno mismo de Veracruz ardiendo”.

Rojos días de invierno aplastando HAIKÚ sueños con los pies helados. Abraham Peralta Vélez No hay viento en las entrañas y perecen los recuerdos. No falta más El crecimiento imperceptible decir, si escribo pájaro, conduce al cementerio, mi cuerpo. revoloteo. Muecas de sangre, tedio en las palabras, decisiones miopes que conducen al olvido imposible, el espíritu ha quedado marcado. Camino hacia tu fin y dormiré para alejarte. Eres breve futuro, lágrimas en el vientre, 6 (continúa en la siguiente página)


mutilación del espacio, Haikú el cordón ha sido cortado. Fernando Emilio Saavedra Palma Derrame de luz, no hay destrucción, se vuelve al origen, …Peón alfil veo el caos no existe en mi camino. Casillas del tablero Fuiste perfección, Alma al vuelo…. pequeña sonrisa en tiempos de guerra, silueta fragmentada por las máquinas, por unas manos asesinas a las que otorgué poder. Presencia vacía, voces sin sentido. Canta locura, canta. Oculta en el abandono me consuelas, me besas, escarcha de lluvia inquieta, acaríciame con tus conspiradores labios. Absurdos encuentros y líos innecesarios islas de miel, de angustia e interrogantes. Ríndete al absurdo devenir. No te amo cuando estás cerca, pero en la distancia me consumo sin piedad. Fáciles caminos, hechicero de lunas extintas vigila el ocaso, en mis ojos cae el temor de sentirte, de tocarte, de amarte. Agonizas por la cobardía de una extraña. Sufres y en tu dolor me reconozco, porque eres yo, eres él, lejanos seres que te dejaron caducar en el abismo, seres que te piensan y entierran en soledad. El temblor ha pasado. FUEGOS Dos personas desaparecen esta noche El ciego le dijo a la vidente: si te entre escombros y oscuridad, veo, me desenamoro. murmullos y llantos en la piel. Trabajar, comer, beber, mirar En las entrañas no hay más viento fotos, ir al escusado, mirar fotos, ha expirado entre miradas. gym, escuchar vacíos, coger, hablar vacíos y dormir. El orden de los factores, no altera el adefesio. 7


Azul

J. Andrés Herrera "En los bares saben cuándo te tiñes el pelo, el firmamento huele a tu perfume, Dios tiene un beso tuyo en los labios" /Lila "Azul, azul, una música lenta y azul, un rasguño en la media…” /Azul "Eras tú o era el sol o ese rayo que emanó de ti” /Beso de ginebra Real de Catorce

I Dios no halló lugar en nuestro reino. Hemos ordenado suicidio a la hermandad. II Azul como un libro de Darío o un pájaro dentro de la cabeza, Mujer Kamikaze, ataca y no te quedes en silencio. Pon tu espalda al fuego, tu pecho en el cañón y devasta; inúndame el cuarto, que me ahogue hasta el salbutamol, que te andes despacio como sin saber qué quieres. Súbele al radio, deshazme las ideas, abre la boca y que comience el blues. III He descubierto que mueres de sudor en sudor sobre mi estómago. Tengo un ansia todo el tiempo de comerte, de penetrarte, de encontrarme una mordida tuya, por ahí, entre las venas, para ver si la sangre sabe a ginebra, si no te quedas también fermentada, si te destilo o me pudro o me embriago o eyaculo una gota que después, a solas, cuando recuerdes, emane de tu piel.

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textos, poesía, ensayo, narrativa, diálogos... que puedan caber en estas Hojas al aire, es decir, no más de dos cuartillas, Times New Roman, núm. 12. Con nombre del autor, fecha de nacimiento y lugar de procedencia. E-mail: <hojaalaire@gmail.com> Si gustas, lector o colaborador, imprimir estas páginas en casa y regalarlas a quien gustes, serás aire de esta literatura. El propósito es crear una red cada vez más amplia, con los recursos posibles.


Hojas al aire No. 6