Issuu on Google+

SUPLEMENTO

15 W W W . E N C U E N T R O D I A R I O . C O M . M X Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Viernes 25 de noviembre de 2016

GABINO CUÉ MONTEAGUDO (2010-2016)

La esperanza murió al último Por: Joel Hernández Santiago

N

o había pasado mucho, luego de que se conocieran las tendencias de los resultados electorales la noche del 4 de julio de 2010 en Oaxaca, cuando cientos de oaxaqueños recorrían las calles con un grito unánime y exultante: “¡Ya cayó… ya cayó…! ¡Ulises ya cayó…!”. Llegaba el momento del desquite, de la transición y la esperanza. Lo que la mayoría electoral quería era terminar de una vez por todas con la cadena de fracasos de gobierno, errores calculados, engaños, traiciones, saqueos, corrupción, impunidad, injusticias y quebranto económico y social, ingobernabilidad y ambición política, ocurrida en por, por lo menos, los dos gobiernos anteriores: José Nelson Murat Casab (19982004, PRI) y Ulises Ruiz (2004-2010, PRI). Eran días de esperanza para muchos, de fracaso para unos y de expectativas de todos en Oaxaca, uno de los estados de la República Mexicana con más rezagos acumulados; pobreza, miseria, inseguridad, falta de salud, desahucio en el campo, migración a raudales y con una deuda pendiente de pago por todos los oaxaqueños, que ni la debían y sí la temían. Analistas nacionales y locales esperaban que el nuevo gobierno trajera solución para un estado muy enfermo y muy débil: “Así pueden observarse graves contradicciones en la actual administración gubernamental

[2009] y en muchos municipios del estado, incluyendo al municipio de la ciudad capital, porque sus titulares han enfocado sus intereses al beneficio personal, que al buen servir de los ciudadanos, ocasionando muchos problemas sociales y económicos en perjuicio de éstos; “Aunado a esto el saqueo ha provocado que la economía del estado esté sumergida y casi paralizada, porque al dejar las arcas vacías y no haber recursos para cumplir con las obligaciones presupuestarias gubernamentales del ejercicio 2010, han dejado de pagar a sus proveedores que les proporcionaron sus bienes y servicios, así como otras deudas propias de la administración pública que no han cumplido, dejando pasivos considerables de hasta 30 años de plazo de pago y todavía se dan el lujo de ostentar esas obras magnánimas dejándonos un altísimo pasivo que nuestros nietos terminarán de pagar a sus

EL APUNTE  En 2010 la situación de

Oaxaca era de precariedad, indignación y pobreza, desajuste social e injusticia; pérdida de libertades, migración y desahucio, falta de crecimiento y corrupción

acreedores.” (Roberto Martínez López) En 2010 la situación de Oaxaca era de precariedad, indignación y pobreza, desajuste social e injusticia; pérdida de libertades, migración y desahucio, falta de crecimiento y corrupción… Cuando Gabino Cué Monteagudo comenzó su campaña en 2010 como representante de la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso surgió como el ‘Candidato de la esperanza’. Era, por decirlo así,

como una poca agua fresca en días de mayo; una especie de salvador de todos esos agravios y traiciones. Una especie de mesías político esperado, aunque no desconocido. Su historia política ha sido la de muchos priístas desdeñados. En 1994 se incorporó al gobierno de Oaxaca priísta. Ahí se hizo cargo de diversas posiciones: asesor y secretario técnico del gobernador, el entonces priísta, Diódoro Carrasco Altamirano. En 1998, durante el sexenio del presidente Ernesto Zedillo se fue a la Secretaría de Gobernación, en donde desempeñó distintos cargos, entre ellos, el de secretario técnico de la subsecretaria de Gobierno, secretario particular del secretario de Gobernación, Diódoro Carrasco y subsecretario de Comunicación Social. Luego fungió como Presidente Municipal de Oaxaca de Juárez de 2002 a 2004, por el Partido Convergencia ya que el PRI le había negado la candidatura por el tricolor, por lo que renunció a este partido y se unió a Convergencia, ganando por una gran ventaja. Por entonces el gobernador José Murat despotricaba contra Cué y sus seguidores, y llevó a cabo argucias electorales y de intimidación: aun así Cué ganó la elección para la presidencia municipal y lo fue. Para 2004 fue candidato a Gobernador de Oaxaca por una alianza opositora al PRI, formada por el PAN, PRD y Convergencia. Se declaró electo a Ulises Ruiz Ortiz, candidato del PRI en unas elecciones muy competidas y cuestionadas. Ya en 2006 lanzó su candidatura al Senado de la República para el periodo 2006-2012. Lo postuló la Coalición Por el Bien de Todos, (PRD, PT y Convergencia) y ganó.


16

Viernes 25 de noviembre de 2016

» La campaña de la esperanza, en 2010 En 2010 deja el Senado para contender en las elecciones de ese año en Oaxaca con la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso, integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, las que se llevaron a cabo el 4 de julio. Resultó ganador y recibió la constancia de mayoría y el nombramiento como gobernador electo el 11 de julio de 2010. Durante su campaña electoral lanzaba dardos en contra del gobierno de Ulises Ruiz. De una y otra manera acusaba corrupción, ingobernabilidad, malos manejos de los recursos públicos. Esto cautivó a la mayoría de los oaxaqueños que estaban hasta la coronilla de gobiernos enfermos. Es muy interesante seguir muchas de aquellas frases célebres de campaña porque, precisamente, está en ellas la acusación, pero también el dibujo de un futuro contradictorio.

Eviel Pérez Magaña

Decía, por ejemplo: “Ya no más funcionarios que se enriquecen y acumulan enormes fortunas y propiedades con recursos que son del pueblo; no podemos permitir que los recursos del pueblo se asignen a los familiares, o contratos asignados a discreción sin pasar por las licitaciones. A Oaxaca la han saqueado; nunca más funcionarios que le roben al pueblo” O: “No vamos a permitir que se siga dilapidando el presupuesto para financiar las campañas del PRI ni mucho menos a que

utilicen la mentira a través de la cual quieren generar miedo”. Previo, el PRI se debatía por decidir quién sería el candidato a la gubernatura del estado. A principios de 2010 el delegado del CEN del PRI en Oaxaca, Carlos Jiménez Macías, reunió a los aspirantes a esa candidatura en el restaurante El Vasco, del centro de la capital de Oaxaca: Estuvieron ahí: Martín Vázquez Villanueva (Quien para marzo de 2016 sería nombrado delegado de SEDESOL en Oaxaca); Adolfo Toledo Infanzón (El 30 de septiembre de 2016 la LXII Legislatura nombró a los diputados que conformarían la Diputación Permanente de la Cámara de Diputados. En votación, los legisladores lo eligieron como presidente); José Antonio Hernández Fraguas (Electo como presidente municipal del municipio de Oaxaca de Juárez en 2016); José Antonio Estefan Garfias (Luego candidato a gobernador por el PRD en 2016, contendiendo en contra de Alejandro Murat Hinojosa, hijo del ex gobernador Murat Casab) y Eviel Pérez Magaña (Designado candidato, quien perdió la elección, aunque en abril de 2016 pidió licencia al Senado para ser subsecretario de SEDESOL) Con todo Gabino Cué iba en camino de hacienda debido a las inconformidades casi generalizadas en la entidad y porque seguía e insistía en las desviaciones, corrupción y todos los pecados capitales del mal gobierno durante la gestión de Ulises Ruiz. … Pero, sobre todo, al mismo tiempo hacia promesas de transparencia, anticorrupción, administración eficiente, salarios dignos, trabajo para la mayoría, crecimiento económico, distribución de la riqueza… Analistas locales le apoyaban… Alguno escribió: “… uno de los compromisos de Gabino y la coalición “Unidos por la paz y el progreso” es la modificación de la

Ley de Transparencia para que el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado sea realmente independiente del Poder Ejecutivo y sancionado el funcionario que no cumpla con la obligación de informar a la sociedad, realice actos de corrupción y/o tráfico de influencias… “Hasta ahora la corrupción, la opacidad y la impunidad son la marca de la casa priísta. El mismo candidato de los ‘transformers’ se ha negado a hacer pública su declaración patrimonial’… Y más: Víctor Raúl Martínez publicó: “La propuesta de la coalición “Unidos por la paz y el progreso” es que el gobierno de transición estará integrado con funcionarios que cuenten con las capacidades para el desempeño eficaz de sus funciones y de acuerdo con sus perfiles profesionales; éticos, dice la coalición, “serán evaluados periódicamente según sus resultados en la administración pública”. Aun así la guerra de declaraciones entre los candidatos de la Coalición Unidos por la paz y el progreso como por la Coalición por la Transformación de Oaxaca, integrada por el PRI y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) —. El primero de junio de 2010 a poco menos de un mes de las elecciones, periódicos de Oaxaca encabezaba con declaraciones de cada uno: “Por un gobierno solidario, progresista y democrático”, Cué Monteagudo; “Construiremos un gobierno garante de inversiones” Eviel.

José Antonio Hernández Fraguas

Las campañas de cada uno los confronta a y en el caso de Eviel Pérez Magaña confrontaba a dos ex gobernadores interesados y permanentes aún: José Murat Casab y Ulises Ruiz, aunque en el caso de Cué parecía subyacer la figura de Diódoro Carrasco: es decir: la guerra era entre candidatos pero más aún entre ex gobernadores y sus intereses irrenunciables. En una encuesta publicada el 4 de junio por Isidoro Yescas, apunta la pregunta sustancial entre oaxaqueños: “¿Usted considera que el gobernador Ulises Ruiz ha traído el cambio que el estado de Oaxaca necesita? 72% respondió No; y sólo el 25% sí”.

EL FRACASO DE LAS ENCUESTADORAS  Gabine te comunicación Estrategica-Milenio Eviel Gabino

44.3%

39.8%

 Ipsos Public Affair Eviel

25.4%

Gabino

44.1%

 Parametria Eviel

49.0%  Parametria Eviel

49.0%

Gabino

47.0%

Gabino

47.0%

 Gabine te comunicación

Estrategica-Milenio (El mismo mes de abril de 2010 corregia)

Eviel

36.8%

Gabino

32.2%

 Centro de Estudios para el Desarrollo de Proyectos Sociales (4 de junio 2010)

Eviel

34.5%

Gabino

32.2%

Las primeras planas de los diarios exaltaban los cierres de campaña con afirmaciones como “¡No nos robarán!” (Cué), en tanto que Eviel afirmaba “¡Alto a la violencia!”. Ya metido en la contienda, Manuel Camacho Solías afirmaba ese mismo día: “La principal fortaleza de la Coalición Unidos por la paz y el progreso es que tienen en Gabino Cué Monteagudo a un gran candidato, un hombre mesurado que no cae en provocaciones…” Allá mismo, la por entonces dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, afirmaba al cierre de campaña de Eviel que “Merece Oaxaca gobierno de reconciliación”.

» Domingo 4 de junio, 2010: Había efervescencia el domingo 4 de julio en Oaxaca. Había otros candidatos de otros partidos. También con propuestas y también con expectativas. Todos estaban alerta; así mismo los militantes y activos organizadores y cuidadores del proceso. El Instituto Electoral juraba que había garantías de transparencia en los comicios… Si hubo enfrentamientos entre militantes de los distintos partidos en varios municipios. Algunas casillas abrieron tarde, otras fueron bloqueadas; al final predominó el voto y los resultados comenzaron a definirse esa misma: Los periódicos del estado lo anunciaron así al día siguiente: “Gabino con ventaja”. “Nosotros tenemos la madurez política para reconocer que pasada la elección es el tiempo de la reconciliación”, Cué. “Agradezco a los medios de comunicación y al pueblo de Oaxaca su participación. Han sido un ejemplo de civilidad”, Eviel. El primero de diciembre de ese año comenzaría a gobernar a Oaxaca, uno de los estados más pobres del país, un político que había hecho muchas promesas de justicia, igualdad, transparencia: ‘Paz y Progreso’, la misma frase porfirista. Un estado que tenía por entonces 3 millones 802 mil habitantes; que tiene una extensión territorial de 95,364 kilómetros cuadrados, con un mar territorial de 184 mil kilómetros cuadrados, integrado por 8 regiones y 570 municipios; pero sobre todo pobreza y desaliento y ahí una piedra en el zapato, a la que al mismo tiempo se acariciaba como también querían deshacerse de ella: la CNTE-22. Ni más, ni menos. El discurso de toma de posesión de Cué fue exaltado: quería acabar –dijo- con los viejos tiempos de corrupción, falta de transparencia y desgobierno, violencia y agravios. En realidad continuaba con sus discursos de campaña al referirse al gobierno de Ulises Ruíz. Su apotegma de campaña comenzó a ser invocada de inmediato: “Paz y progreso”. Paz porque en Oaxaca durante los años previos a 2010 habían ocurrido hechos extremadamente violentos, de confrontación social y muerte; porque los oaxaqueños estaban indignados por el punto al que se había llegado en el estado por esos días; porque los excesos dolorosos de 2006 calaban en el ánimo social y porque tenían enfrente a


Viernes 25 de noviembre de 2016

» Gabinete de compromiso y gabinete mínimo

un voraz depredador de la paz social y sus recursos: el liderazgo de la CNTE-22. En 2006 fuerzas políticas de toda especie se habían involucrado en la confrontación, grupos de poder político, ex gobernadores y aspirantes a obtener beneficios a río revuelto: todos estaban ahí como en un festín diabólico en el que el gobernador Ulises Ruiz mostró su ambición política e incapacidad para solucionar el problema sin dejar heridas profundas. Durante ese discurso del primero de diciembre de 2010 Gabino Cué Monteagudo reiteró enfático: “Obedecer su voz, y escuchar atento sus necesidades para juntos buscar el camino del progreso; obedecer, consciente de su grandeza y riqueza universal para poder hacer justicia a su nombre, estirpe y destino; obedecer a los valores y honestidad necesarios para lograr un cambio real que no se quede en simples promesas. “…Y Gobernar… Gobernar en paz y por la paz tanto tiempo anhelada, con absoluta honestidad y transparencia, con equidad y sin hacer diferencias, con creatividad e inteligencia para lograr el progreso tan necesario para Oaxaca; progreso que impulse un mayor crecimiento económico y sustente la educación que nuestros niños procuran. “Gobernar por la Paz y el Progreso como consecuencias tangibles de esa misma obediencia. “Oaxaca vivía con miedo…,

miedo de un sistema desigual que fomentaba la diferencia y la exclusión…; Miedo a una represión continua, a violaciones a los derechos humanos y a constantes persecuciones a dirigentes y organizaciones sociales… “Miedo que se enraizó al ver la libertad del oaxaqueño manipulada de acuerdo a conveniencias políticas, escalando a conflictos de intereses y discursivas estériles mientras nos dejaban sin poder otorgar una vida digna a nuestros hijos, forzándonos a buscar otras fronteras para encontrarla. “¡Es cierto!, el pasado es importante para conocer nuestras virtudes y errores, más no debe ser motivo de recelos o rencores. “Es por eso y por la visión democrática y progresista de mi Gobierno, que no se actuará buscando venganzas o creando culpables, sino construyendo acuerdos que promuevan y busquen la paz tan necesaria. “Aun así, no permitiré la impunidad, y no habrá protección para quienes con sus actos traicionaron la confianza y la voluntad de la gente, desquebrajando así el tejido social del pueblo de Oaxaca. Pero será únicamente la ley quien pueda señalar y castigar a los culpables, sin intereses políticos, partidistas o personales. “… La corrupción aqueja a dos lados: quien la produce y quien la fomenta. Lo digo claramente. ¡Hay de aquel que bajo mi mandato anteponga su bienestar personal al del pueblo oaxaqueño!”

Ya se sabe. Los hombres, los gobiernos, el mandato recibido no camina sólo; pero el ideal de un gabinete de trabajo único y que responda al ideal prometido no siempre es el punto y aparte de campaña y gobierno efectivo. Gabino Cué construyó su gabinete en base a las exigencias de los partidos que conformaron la Coalición por la Paz y el Progreso. Y tuvo que incorporar a quienes provenían de partidos y grupos políticos diferentes. Así, podríamos decir como ejemplos, llegó al gabinete ‘de la esperanza’ gente como Irma Piñeyro, a la Secretaría General de Gobierno, impulsada y si se puede decir, impuesta por Elba Esther Gordillo, quien había apoyado a Cué durante la campaña ya como fuerza de grupo e incluso con recursos. Diódoro Carrasco le impone a Gerardo Cajiga en Finanzas y a José Antonio Estefan Grafías a quien le crean la Secretaría de Vialidad Pública y Tránsito… En tanto que como integrante de la Coalición, entró al gabinete por el partido Convergencia Víctor Hugo Alejo, como Consejero Jurídico del Gobierno del Estado; por el PRD llegó Carlos Altamirano Toledo, a la Auditoría Superior del Estado (ASE), por el PAN Alfredo Ahuja, a quien le construyen la Secretaría de Turismo; al PT le tocó en la persona de Daniel Juárez López en la Secretaría del Trabajo; el PAN le manda a Perla Woolrich quien se ocupará de la Contraloría del Estado. Y él incorporó a gente cercana, no siempre bien averiguada. Entró, por ejemplo Benjamín Robles como Jefe de la Oficina de la Gubernatura y el temible y muy cuestionado Jorge Castillo, primero como representante del gobierno de Oaxaca en la Ciudad de México y más tarde como operador de Política y Finanzas –ni más, ni menos--; Alberto Vargas en la Secretaría de Administración; Eligio Hernández en nóminas de gobierno; Nezahualcóyotl Salvatierra en la Secretaría de Infraestructura; Marco Tulio Escamilla en la Secretaría de Seguridad Pública; Germán

No habrá protección para quienes con sus actos traicionaron la confianza y la voluntad de la gente, desquebrajando así el tejido social del pueblo de Oaxaca. Pero será únicamente la ley quien pueda señalar y castigar a los culpables, sin intereses políticos, partidistas o personales” Gabino Cué Monteagudo

Toma de posesión 1º de diciembre de 2010

Jorge Castillo

Tenorio, ahora inhabilitado por 80 años, en la Secretaría de Salud y Alberto Esteva como Coordinador de Asesores… entre otros. La promesa: Paz y Desarrollo era la consigna. Si como propuesta, no el compromiso de todos. Aun así juntos iniciaron el gobierno, no todos terminaron y al final de cuentas la expectativa de todos en Oaxaca… Había iniciado el cambio…

Perla Woolrich Fernandez

» Sí. Pero no Años después, a punto ya de concluir su gestión como gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo no cumplió sus promesas, su gobierno fue un fracaso y carga ya con una doble decepción de los oaxaqueños: La primera porque fue él, su grupo político cercano y de compromiso, así como su Coalición Unidos por la paz y el progreso los que estimularon el ideal de tiempos nuevos; de renovación; de ya no más a los gobiernos de la violencia, de la ingobernabilidad, del abuso, del saqueo y del fracaso. Y la segunda decepción porque no se cumplió con lo prometido en lo social y de desarrollo, y fue peor el remedio que la enfermedad: ‘Estábamos mejor, cuando estábamos peor’. Su gobierno comenzó con toda la voluntad de la mayoría oaxaqueña ante la expectativa de que “Ahora sí las cosas van a cambiar”. “Ahora sí llegó quien va a poner orden”. “Ya era hora”… “Se acabaron los tiempos de los Murat y los Ulises…”, que eran las consignas populares dichas en corto y en largo alcance, a lo largo de los meses y los años… Pero, poco a poco, el capital político con el que llegó se fue desintegrando. Acaso porque –con excepciones bien identificadasel gobierno de Gabino Cué se rodeó de gente que tenía intereses ajenos a los de los oaxaqueños. Sin proponérselo, la gente de a pie –aquella mayoría que voto por la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso—vio cómo por goteo se iban desmontando sus expectativas: todas. Como si la fiesta hubiera terminado y cada uno de los actores políticos, tanto los que ocuparon cargos de gobierno, como otros que perdieron en lo electoral, se

17

fueron alejando de los oaxaqueños para dar prioridad a programas y desarrollos que tenían que ver con intereses codificados o de grupo… Durante el gobierno de Gabino Cué Monteagudo, la ingobernabilidad ha estado a la vista. Dejar hacer. Dejar pasar. Durante seis años, todos en el gobierno hacían lo que querían ante la mirada indiferente o ajena del Ejecutivo local; del Poder Legislativo siempre consecuente a sus propios intereses particulares, de grupo o de partido. Las pugnas entre grupos políticos estuvieron a la vista todo este tiempo: los de “Diódoro”, los de “Murat”, los de “Ulises”. Y un fantasma que recorre las calles de Oaxaca: la CNTE-22. El editorial de la revista oaxaqueña En Marcha lo dice así: “No hubo cambio. Antes bien estamos ante un panorama alarmante, con mayores índices de pobreza y el más alto endeudamiento de la historia del estado. “… Desolador gobierno de Gabino Cué, cuando la deuda de éste es tres veces más grande que la de aquél [Ulises Ruiz]. Así como un gobierno caótico, donde todos hacen lo que pueden y quieren, y un comodín habilitado evidentemente por el gobernador, Jorge Castillo, [quien] controla todas las áreas donde hay dinero fuerte del erario…

EL APUNTE  Pero, poco a poco, el capital

político con el que llegó Gabino Cué se fue desintegrando

“… Imposible encubrir la realidad, el fracaso está a la vista. Fracaso para la mayoría de oaxaqueños que llevó al triunfo a este peor gobierno; fracaso de quienes trabajaron gratuitamente meses y años haciendo proselitismo para lograr un cambio; fracaso para Oaxaca en general; pero éxito para los hombres y mujeres de esos partidos dizque opositores que se repartieron los cargos de la administración pública, cual si fuera un fino queso que han roído durante 5 años.” (En Marcha No. 189). Juan Carlos Zavala escribió: “En 2010 Oaxaca debía 4 mil 546 millones de pesos, la deuda del ex gobernador Ulises Ruiz; en los 5 años de Cué ésta creció más de 300% a pesar de los “presupuestos históricos” de los últimos años de Oaxaca de más de 80 mil millones de pesos. Y no hay obra pública que lo justifique. Se ha hipotecado a la entidad por al menos 20 años. Para la ASE [Auditoría Superior del Estado] este endeudamiento no sólo no es transparente, de plano no se sabe en qué se usó el dinero.”


18

Viernes 25 de noviembre de 2016

» La pobreza creciente En datos duros, esto significa que Oaxaca registró de 2010 a mayo de 2016, con el gobierno de Gabino Cué, un incremento de la población que vive en pobreza y en pobreza extrema. En 2012, 62 de cada 100 oaxaqueños vivían en pobreza, la tercera proporción más alta del país respecto del total de habitantes de un estado, después de Chiapas y Guerrero, según el Coneval. Ello implicó que ese año 2 millones 434 mil 600 oaxaqueños vivían en condición de pobreza y 916 mil 600 en pobreza extrema. La situación de precariedad de buena parte de la población oaxaqueña se agudizó al momento en que el Coneval realizó la medición más actualizada sobre la evolución de la pobreza. En 2016, dos de cada tres personas en Oaxaca viven en pobreza. En esa condición se encuentran 2 millones 662 mil 700 habitantes del estado, lo que equivale a 66.8 por ciento de su población. En pobreza extrema se cuenta a un millón 130 mil oaxaqueños, de acuerdo con el Consejo. Así, el universo de población en pobreza subió durante la gestión de Gabino Cué Monteagudo en 228 mil 100 personas y el de pobreza extrema lo hizo en 213 mil 400. El incremento en el número de pobres hizo que Oaxaca pasara de ser la tercera a la segunda entidad –después de Guerrero– con mayor proporción de sus habitantes en pobreza, indican las mediciones oficiales. Oaxaca se ubica como el séptimo estado del país con mayor crecimiento de la pobreza y el cuarto con el aumento más significativo en pobreza extrema. Con datos de Coneval. En lo que se refiere a la deuda pública, “En ese periodo fue cuestionada por autoridades supervisoras la forma en que la administración estatal gastó parte del presupuesto recibido de la Federación”, según mostraron documentos y mediciones oficiales. Lo anterior ha dado pie a repetidas observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), órgano de supervisión de la Cámara de Diputados, respecto de la forma en que el dinero público es gastado por la administración de Cué Monteagudo. En el periodo 2011-2014, último año que está auditado, Oaxaca se convirtió en la séptima entidad con más observaciones de la Auditoría Superior, respecto de la forma en que son usados los recursos que el gobierno estatal recibió de la Federación. Las observaciones con impacto económico pendientes de

solventar, que ha hecho la ASF al gobierno oaxaqueño, suman 8 mil 655 millones de pesos, de acuerdo con la revisión de la cuenta pública. Esa suma se integra de la siguiente manera: el gobierno oaxaqueño tiene pendiente de solventar el uso de 3 mil 841.6 millones de pesos, correspondientes al periodo de 2011 a 2013. El monto observado para el ejercicio 2014 es de 3 mil 354 millones de pesos. El importe pendiente por procesos resarcitorios (recursos que deben ser devueltos por no haber sido justificados plenamente) alcanza mil 375.7 millones. Y hay otros 83.7 millones de pesos que corresponden a denuncias penales relacionadas con simulación de reintegro de recursos federales. En todos los casos son cifras aportadas por la Auditoría Superior. Con todo, tampoco hay que olvidar que parte de esta responsabilidad recae en el Congreso del Estado, que es el que aprueba o no los presupuestos de gobierno y el Poder Judicial, que debe o debería atender discrepancias e inseguridades en el uso y manejo de estos recursos. Todos a uno. Gabino Cué es el primer responsable… pero no sólo…

» El gasto Los ingresos por recursos federales que recibió el estado de Oaxaca pasaron de 33 mil 581 millones de pesos en 2010 a 41 mil 41 millones en 2013, de acuerdo con la Secretaría de Finanzas del gobierno de Gabino Cué Monteagudo. Esa suma incluye las participaciones e incentivos federales y los provenientes del Fondo de Aportaciones Federales. ‘En 2014, las participaciones federales y las aportaciones de la Federación a ese estado sumaron 43 mil 121 millones de pesos. La cifra por los mismos conceptos se elevó a 47 mil 361.1 millones en 2015, y este año el gobierno de la entidad recibirá un monto máximo histórico de 51 mil 773.9 millones de pesos’ según datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), órgano técnico de la Cámara de Diputados.

Por tanto, “el monto creciente de participaciones federales –que no ha incidido en una reducción de las condiciones de precariedad en que viven dos de cada tres oaxaqueños– ha incrementado la dependencia del gobierno estatal respecto de los recursos que recibe de la Federación.” [La Jornada 9-V-2016] En todo caso, según versión oficial ‘la deuda estatal que el gobierno de Gabino Cué Monteagudo dejará a la administración del priísta Alejandro Murat Hinojosa, que se iniciará el primero de diciembre de 2016, asciende a 14 mil millones de pesos, según Enrique Arnaud Viñas, secretario de Finanzas, quien agregó que este pasivo duplica el acumulado hasta la administración del priísta Ulises Ruiz Ortiz (2004-2010).’ Aun así, a principios de octubre de 2016 el gobernador Gabino Cué pidió el auxilio de la Secretaría de Hacienda para obtener un préstamo por 2,500 millones de pesos que serían utilizados para saldar deudas con proveedores del gobierno estatal. ¿Cuál es la deuda real? ¿La ya aceptada por el mismo fun-

cionario de finanzas o la deuda que se estima entre analistas locales de por lo menos 20 mil millones de pesos? Lo cierto es que la deuda es enorme y el compromiso lo habrá de pagar los oaxaqueños, sin deberla ni temerla. Mala administración. Mal uso de los recursos financieros de los oaxaqueños. O bien presuntos actos de corrupción. En todo caso el estado de Oaxaca durante el gobierno de Gabino Cué osciló entre la complacencia política hacia grupos de presión, como es el caso de la CNTE-22 a la que se le dio rienda suelta en sus andanzas por repudiar la reforma educativa, ciertamente laboral y administrativa, pero sin propuestas de solución en materia de calidad educativa y sí en busca de recuperar privilegios otorgados a lo largo de muchos años y diferentes gobiernos, incluido el de Gabino Cué. Quizá una de las fotografías más dramáticas de Oaxaca durante el gobierno de Gabino Cué Monteagudo es cuando los

oaxaqueños quedaron prisioneros por las acciones extremas de dirigentes magisteriales a lo largo de años y meses interminables. Y prácticamente sin gobernador. La sociedad oaxaqueña de a pie veía derrumbarse toda posibilidad de paz y progreso, pero también de gobierno y gobernabilidad; sin empleo, bajos salarios, desahucio en el campo, migración creciente de jóvenes a otros estados o hacia Estados Unidos… Los empresarios locales exigían garantías para sus actividades e incluso en septiembre de 2016 acudieron a la Secretaría de Gobernación para extender una queja extrema: Abandono de gobierno y permiso soterrado de los bloqueos carreteros, cierre de calles y asentamientos en lugares estratégicos para el tránsito y la actividad laboral y empresarial… Gabino Cué hacía como que hacía, pero no hacía nada. No solucionaba. No gobernaba en el sentido estricto de cuidar y desarrollar a la entidad y a su gente. Cuidar la paz social y la armonía. Los operarios de gobierno no daban la cara; funcionarios iban y venían en sus puestos o cambiaban de adscripción y en algunos casos sin cargo mantenían privilegios salariales, laborales y de control financiero. La gente se indignaba cada vez más… Las acusaciones de corrupción gubernamental caían como chubasco sobre el gobierno y algunos funcionarios públicos. La desconfianza y el desasosiego están a la vista en Oaxaca. Nadie fuera de gobierno apuesta ya por nada. Por todos lados se escuchaban quejas, recriminaciones, desahogos, enojo… sentido de fracaso y del engaño…El gobierno de Cué seguía creyendo que las tenía consigo, pero no.

» Deuda impagable Y no fue sólo por esto que la oposición ganó las elecciones en 2016. Se declaró ganador del proceso electoral a Alejandro Murat Hinojosa (Coalición “Juntos hacemos más”, integrada por los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Nueva

Alianza.), hijo del ex gobernador José Murat Casab. Murat Casab, quien intervino impúdicamente por debajo de la mesa para llevar al triunfo priista… Todos lo sabían… Gabino Cué lo sabía y lo permitía porque necesitaba negociar una salida sin complicaciones… Los grupos opositores tampoco ofrecían mucho. José Antonio Estefan Garfias, quien fue candidato de la coalición CREO (Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca) conformado por el PAN y el PRD perdió la elección. Hizo una campaña premeditadamente desangelada y sin brío. Pero nadie obtuvo la victoria. La llegada del nuevo gobernador parece ensombrecida por la incredulidad y la omnipresencia de José Murat Casab, quien, como se ha dicho, participó activamente en la campaña electoral y forzó a sus antiguos beneficiados para obtener su apoyo, y para arreglar la lobreguez de una posible negociación política con el gobierno saliente en contra de los intereses de los oaxaqueños… … Y la pesadumbre de un estado en donde su gente ya está cansada de esperar cambios, de transformaciones, de paz y de progreso que no llegan… Gabino Cué Monteagudo fue el gran fracaso. Deja a Oaxaca en quebranto social, económico y político. La deuda pública es mayúscula, pero la mayor y más indignante es la que tiene él mismo con Oaxaca y los oaxaqueños… La pobreza, el desahucio, la miseria, la mala educación, la migración y la desesperanza siguen ahí, como el dinosaurio de Tito Monterroso. Y esta es una deuda que Gabino Cué adquirió con los oaxaqueños y que nunca-jamás- podrá pagar.


La esperanza murió al último