Issuu on Google+

Ante la subida de tasas y los recortes, continuidad en la lucha

El éxito de la Huelga General del pasado 29 de Marzo es un hecho innegable. La participación masiva y el mensaje radical de retirada incondicional de la reforma laboral, así como los datos objetivos, como la disminución del consumo eléctrico con respecto a la última huelga, lo evidencian. Sin embargo, si este proceso de empoderamiento de los y las trabajadoras no se materializa en una continuación de las movilizaciones, toda la energía desarrollada puede caer en saco roto. Así, se hace indispensable proseguir la lucha, máxime tras los nuevos recortes en los Presupuestos Generales del Estado. Recortes que, pretendidamente justificados en base al pago de una deuda contraída contra la voluntad y en perjuicio de los trabajadores, agravan aún más las diferencias sociales existentes. El sistema educativo, como era amargamente

previsible, ha sufrido duramente estas medidas de austeridad.

De un tiempo a esta parte ya veníamos sufriendo recortes en educación. Los institutos han visto reducido el número de interinos mientras aumentan el número de horas lectivas y se apuesta por la masificación en las aulas. En la universidad, el sistema de becas se tambalea, las carreras con pocos alumnos marchan camino de la extinción y las prácticas no remuneradas se consolidan como mano de obra gratuita maquillada de formación universitaria. Pero las últimas noticias no se quedan cortas. El incremento desmesurado de las tasas eleva el pago de primera matriculación a una cantidad entre el 15% y el 25% del coste real de la asignatura. Esto implica que el precio de una sola asignatura de 6


créditos puede ascender por encima de los 150€. Los costes de las segundas, terceras y cuartas matriculaciones también se disparan, pudiendo llegar a costar una matrícula anual de 60 créditos más de 6.000€. La desproporcionada criba económica que esto constituye en el sistema universitario profundiza drásticamente el

"Se transforma gradualmente el acceso a la universidad en un privilegio, convirtiendo el conocimiento en una mercancía solo al alcance de los que más tienen."

elitismo del que se está dotando a la universidad. Conjuntamente con la obligatoriedad de la asistencia a clase, la cual hace casi imposible compaginar los estudios con un empleo, se transforma gradualmente el acceso a la universidad en un privilegio, convirtiendo el conocimiento (y, consecuentemente, las posibilidades de encontrar un puesto de trabajo digno) en una mercancía solo al alcance de los que más tienen. Cabe preguntarse, con sorpresa, ¿so qué pretexto nos privan de tan elementales derechos? La justificación es, si posible, más vil que la propia medida en sí. El ministro alardea de los enormes privilegios de los que hemos gozado los estudiantes del estado español, contando con "las menores tasas de Europa", por lo cual dichos excesos deben eliminarse y ejecutar una transformación que "premie el esfuerzo" para sanear el sistema educativo. Por una parte, con este enfoque tan simplista, el ministro obvia gran parte de la realidad, que incluye los salarios míseros, el alto precio de la vivienda o el paro creciente, que no nos permite referenciarnos en Europa, además de ignorar que el gasto español en educación con respecto al PIB es de los menores del continente y se sitúa en descenso desde hace

años. A la vez, traduce la problemática de las distintas necesidades académicas de cada alumno según su situación social, familiar y económica, en una perversa asociación del esfuerzo y las asignaturas aprobadas cuya lógica, heredada del neoliberalismo que impregna la EU2015, trata de hacernos creer que todos tenemos las mismas oportunidades, al margen de las desigualdades preexistentes. Finalmente, responsabiliza abiertamente a los alumnos que se verán afectados por estas medidas, es decir, a los económicamente desfavorecidos, de la situación precaria actual del sistema universitario, invirtiendo completamente la situación de forma que, al igual que con el resto de recortes, se trata de que nosotras asumamos una culpa que corresponde a los verdaderos responsables de la crisis.

Frente a estas medidas extremadamente violentas, argumentadas con mentiras viles, no queda otra opción que continuar las luchas con más intensidad que nunca. Una lucha coordinada de los estudiantes por la educación pública que combata los latigazos del capitalismo con determinación, señalando sin tapujos a los responsables de la situación: los gobiernos al servicio del capital que han emprendido las reformas universitarias, así como las grandes empresas y bancos que se lucran de ello.

Para ello, es imprescindible la presencia de los estudiantes en las movilizaciones que seguirán, con un mensaje claramente radical en defensa de la educación y contra la lógica depredadora del capitalismo. Así, resulta fundamental tomar como prioridad la cita del 1º de Mayo, cita en la cual, codo a codo con los y las trabajadoras, deberemos de gritar bien alto que no admitiremos esta escalada de violencia por parte del estado, que no nos quedaremos de brazos cruzados ante ella y que nos negamos a pagar su deuda y sus tasas con nuestros derechos.


La universidad pública en peligro de extinción La crisis económica está siendo utilizada para justificar una ofensiva generalizada contra los derechos sociales, laborales y políticos. Los servicios públicos básicos se están viendo afectados de manera brutal por esta situación, y la universidad pública no es una excepción. Los últimos recortes impuestos por el gobierno conducen a la universidad a una situación límite. El recorte sufrido por la universidad en los presupuestos generales recientemente aprobados por el gobierno supone el 21% del presupuesto educativo y el 65% de la financiación de la universidad por parte del estado central. Estos recortes, sumados a los que introducirán las comunidades autónomas obligarán a las universidades a adoptar medidas drásticas.

"Una subida de 540€ de media en primeras matrículas."

En primer lugar vemos como el ministro de educación Wert anuncia una subida de tasas universitarias nunca vista. En la primera matrícula, el/la alumno/a pasará de pagar el 15% del coste total del puesto a entre el 15 y el 25%; en la segunda, hasta el 40; en la tercera, hasta el 75%, y en la cuarta, hasta el 100%. Ello supone una subida de 540€ de media en primeras matrículas. Por otra parte, esta medida se toma al mismo tiempo que se reduce el presupuesto para becas casi un 12%. Pero esto es sólo el principio. Las universidades públicas del Estado Español se acercan peligrosamente a una situación de

quiebra técnica, al tiempo que aumentan vertiginosamente su endeudamiento. Un escenario de tales características nos conduce a la apertura de un proceso que incluirá privatizaciones totales y parciales, venta de terrenos, fusiones de universidades y facultades, despidos masivos de PDI y PAS, extinción de títulos no rentables, etc. Basta escuchar las declaraciones del ministro Wert para hacernos una idea: “En España hay setenta y nueve universidades, mientras que en California solamente diez, por lo que habrá que revisarlo.” Nos encontramos ante un ataque inminente contra la educación universitaria y de magnitudes nunca vistas que comienza ahora. Ante esta situación resulta esencial que estudiantes y profesores/as organicemos una contestación urgente. Es imprescindible que nos informemos y nos organicemos. La desaparición del derecho a la educación supone un punto más en la grave situación de precariedad en la que se encuentra la juventud, y no puede quedar sin respuesta.


Huelga general y represión política

La huelga general en Barcelona se saldó con 79 detenidos y más de 100 heridos por las fuerzas policiales. Cuatro de los detenidos ingresaron en prisión preventiva. Tres de ellos, Ismael y Dani, estudiantes de Física de la Universidad de Barcelona, y Javi, miembro de la asamblea del barrio del Clot, aún siguen en prisión. Estos tres manifestantes fueron detenidos en diferentes piquetes realizados durante la madrugada de la huelga, aunque los poderes políticos y mediáticos de la Generalitat de Catalunya los han querido vincular con la violencia urbana sucedida durante el mediodía y la tarde de la jornada de huelga general. Aunque los delitos de los que se les imputa no corresponderían con pena de prisión, la fiscal mantiene la prisión preventiva aduciendo que podrían formar parte de acciones violentas el día 1 de Mayo y durante la cumbre del Banco Central Europeo en Barcelona, los días 3, 4 y 5 de mayo. Aparte, se han ido practicando varias detenciones a diferentes activistas sociales a los que se vincula con la violencia urbana del día de la huelga. A la espera de la sentencia de estas detenciones

con claro interés político, el Conseller de Interior, Felip Puig, y su homólogo español, Jorge Fernández Díaz, anunciaron nuevas medidas de represión hacia las crecientes protestas sociales, siguiendo la política demagógica de la “mano dura” y endurecimiento de leyes. La equiparación de la violencia urbana con el terrorismo, la acusación de la resistencia pacífica como atentado a la autoridad, la prisión provisional para delitos de reivindicación política... son varias de las medidas que pretenden tomar los gobernantes para causar el miedo e intentar frenar los movimientos sociales, como la creación de una web de delación, la detención preventiva de una sindicalista y la de manifestantes en un bar tras una manifestación en apoyo a los presos del 29M . Los poderes mediáticos siguen enfocando a los incidentes de violencia urbana para legitimar entre la opinión pública unas medidas represivas que reducirán gravemente los derechos de manifestación y de reunión ciudadana. Ante este panorama, tenemos que recordar que la lucha sigue siendo un derecho, y, por encima de todo, un deber.


Combate Estudiantil Abril 2012