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La Argentina vivía tiempos de esplendor económico debido a las muy favorables circunstancias. La vieja Europa gestaba una gran guerra y las tierras ubérrimas producían cada vez más trigo, carne y miles de manos de inmigrantes trabajaban sin cesar en la creciente ciudad y en la pampa húmeda, en lo que dio en llamarse “el granero del mundo”. La mano de obra de artesanos calificados era muy accesible y todo el país se convirtió -para nativos y extranjeros- en tierra de promisión y permanente progreso. Con este escenario esplendoroso las familias distinguidas y de gran poder económico, ya trasladadas del Barrio Sur al Norte a causa de la fiebre amarilla, levantaron sus viviendas (Petit Hoteles y Palacios) con definido estilo francés. Así se conformó un conjunto arquitectónico barrocofrancés de notable valor y orgullo de la ciudad, pese a lo perdido por falta de conciencia patrimonial. En París se comentaba que varias familias argentinas cuyos apellidos comenzaban con “A” llamaban la atención por su refinamiento y capacidad económica. Se mencionaba a los Alzaga, Alvear, Anchorena, Atucha… A una de esas familias patricias de origen español llegadas a América en el Siglo XVIII pertenecía

Josefina de Alvear quien contrajo matrimonio con el diplomático Matías Errázuriz Ortúzar, del mismo origen, perteneciente a otra poderosa familia radicada en Chile. Contrajeron matrimonio en la Catedral de Buenos Aires en abril de 1897 y durante varios años vivieron en la calle Chacabuco del tradicional barrio de Monserrat, lugar donde nacieron sus hijos Matías y Josefina. Por razones diplomáticas el matrimonio residió en París entre 1906 y 1916, tiempo que les permitió adquirir colecciones de arte de gran importancia y en función de ellas, y a la poderosa influencia francesa, pensaron en levantar su

vivienda en Buenos Aires para albergarlas como un regio estuche para guardar valiosas joyas. Hacia 1910 decidieron construir su residencia en Palermo. Entonces recurrieron al prestigioso arquitecto francés René Sergent (18651927), quien había obtenido la Gran Medalla de Arquitectura Privada otorgada por la Sociedad Central de Arquitectos de Francia. Se apasionó por la arquitectura de los Siglos XVII y XVIII poniendo el acento en la buena distribución de espacios y la comodidad. Hacia 1899, Sergent inauguró en París su propio estudio donde trabajó para residencias en París, Nueva York, Londres y Buenos Aires. Se

5artes Nro. 3  

La Revista de arte contemporáneo

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