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El evento se llevará a cabo, a partir de las 9:00 a.m., el jueves, 10 de abril de 2014, en el Teatro Laura Gallegos de la Universidad Central de Bayamón. La participación es libre de costo.

Nilmarie Goyco Suárez Twitter: @NilmarieGoycoEV n.goyco@elvisitante.net El Visitante de Puerto Rico, “Prensa Católica para la paz”, está consciente de la necesidad de fortalecer y desarrollar la fe católica así como el núcleo familiar entre los estudiantes, futuros líderes de nuestra tierra. En conmemoración de su 40 aniversario, el semanario llevará a cabo la primera edición de las Justas Interdiocesanas del Conocimiento (JIDC). Las mismas van dirigidas a todos los estudiantes de los Colegios Católicos de los niveles elemental, intermedio y superior, entre 4to a 12mo grado. El evento se llevará a cabo, a partir de las 9:00 a.m., el jueves, 10 de abril de 2014, en el Teatro Laura Gallegos de la Universidad Central de Bayamón. La participación es libre de costo. La participación en las JIDC consistirá en responder preguntas del tópico asignado a su categoría, cuyas respuestas un jurado evaluará tomando en consideración criterios como

dominio del tema, destrezas orales y aplicación a la Nueva Evangelización. Por consiguiente, la preparación para el evento consistirá en instruirse en los siguientes temas: •I Religión (nivel elemental) •Catequesis básica para sacramentos de Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. •Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica •II Historia de la Iglesia (nivel intermedio) •A partir de pentecostés y enfocando los primeros 150 años de papado. La Iglesia en América (Don Alonso Manso), en la época de Juan Alejo de Arizmendi (primer obispo puertorriqueño), el cambio de soberanía española a la estadounidense. A partir de 1960, sin olvidar el Partido de Acción Cristiana. Al presente, enfocando la fundación de las diócesis de la Provincia y en la gesta de los Obispos. •Fuentes: Hechos de los Apóstoles, Historia de la Iglesia Universal, Historia de la Iglesia en Puerto Rico (Cristina Campos) y otros

textos. •III Ley Natural (nivel superior) •Concepción y vida, Aborto, Sexualidad Humana, Noviazgo y Matrimonio, Ancianidad, Ofensas a la castidad. •Fuentes: Catecismo de la Iglesia, Manual de Bioética de la Dra. Hna. Elena Lugo, documento Evangelio de la Vida de Juan Pablo II De otro lado, las premiaciones se otorgarán en metálico: $500 (al ganador de cada categoría), $300 (al “runner up”), $200 (al Colegio que llegue en tercer lugar). A continuación, se provee el calendario para la JIDC: 9:00 am a 9:30 am – Registro 9:30 am a 10:00 am – Merienda 10:00 am a 1:00 pm – Competencia 1:00 pm a 1:30 pm – Premiaciones 1:30 pm a 2:30 pm - Almuerzo (Para más información puede comunicarse a El Visitante de Puerto Rico, con el Sr. González al 787728-3710, ext. 3304).


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Lo básico en los Sacramentos de Iniciación Cristiana Enrique I. López López e.lopez@elvisitante.net una sola vez.

El santo crisma es óleo (aceite) perfumado y consagrado por el obispo y se utiliza en el Bautismo y en la Confirmación.

Los sacramentos de iniciación cristiana son el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) estos tres sacramentos son el renacer, el fortalecimiento y el alimento del católico. El Bautismo: fundamento de la vida cristiana Sor Amarilis Rosario Santos, OP, Directora del Centro Catequístico Diocesano de Ponce, explicó que el Bautismo nos hace hijos de Dios, miembros del cuerpo de Cristo y parte de la Iglesia. Uno de los signos en el sacramento es el agua que “limpia, borra la culpa original por la desobediencia de nuestros primeros padres -Adan y Eva-”.

Además, hay otros signos como la unción con el santo crisma, la profesión de fe y el compromiso de los padres y los padrinos de que educarán en la fe al que se bautiza. El nombre del sacramento es el rito central, el bautizar que significa sumergir o introducir en el agua, según el CIC (1214). “El agua es vida, nos restaura y es signo de lavar los pecados”, explicó la religiosa. La fórmula para el rito del sacramento es muy simple: “(se pronuncia el nombre de la persona) yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. También es ungido con el santo crisma que es óleo (aceite) perfumado y con-

sagrado por el obispo. Las vestiduras blancas, con las que se viste el bautizado, simbolizan que se revistió de Cristo (CIC, 1243). ¿Quién puede ser bautizado? “Es capaz de recibir el Bautismo todo ser humano, aún no bautizado, y sólo él” (CIC, 1246). Fortaleza especial en el Espíritu Santo Padre Elvin Irizarry, Párroco de Inmaculado Corazón de María en Sabana Hoyos, Arecibo, explicó que la Confirmación es cuando se recibe el Espíritu Santo en su plenitud. “Cuando la Sagrada escritura habla de Pentecostés, dice que recibieron la plenitud del Espíritu Santo”, sostuvo. El sacramento es un

signo de unción que imprime un sello espiritual sobre el confirmado (CIC, 1293) y lo une más íntimamente a Cristo (CIC, 1303). El sacerdote indicó que el obispo es el ministro ordinario, pero, puede delegar la administración del sacramento a los sacerdotes quienes son “colaboradores del obispo”. El Espíritu Santo infunde sus dones al confirmado y los carismas entran en él como una semilla, según el Padre Elvin. Pero, concluyó que Dios da la libertad de ejercitar estas gracias. Por otro lado, si no se cultivan, se niegan y se pierde la expresión de esos carismas. El Bautismo y la Confirmación solo se reciben

El alimento espiritual de la Comunión Padre Irizarry mencionó que la Comunión es un encuentro real y sustancial con el cuerpo, la sangre, la humanidad y la divinidad de Jesús. Es fuente y cima de la vida cristiana (CIC, 1324). “La Comunión te da al Dios creador del Universo de manera sustancial. Lo característico es que hay un encuentro con Jesús de forma sustancial”, dijo el sacerdote. El alimento que se recibe, da fortaleza espiritual, une a la Iglesia en un solo cuerpo y acerca el ser a Dios. Además, como confirma el Catecismo, la Eucaristía entraña un compromiso a favor de los pobres. Los signos de la Comunión, que también se conoce como Eucaristía y Banquete del Señor, son el pan y el vino. “El pan es fruto del esfuerzo y del trabajo de los hombres”, comentó refiriéndose a la Santa Biblia. La Iglesia cumple con el mandato que el mismo Cristo instituyó el Jueves Santo durante la cena pascual cuando les pidió a sus discípulos “haced esto en conmemoración mía”. “La Comunión nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en la Comunión es ‘entregado por nosotros’, y la Sangre que bebemos es ‘derramada por muchos para el perdón de los pecados”, (CIC, 1393). Este sacramento, como explicó Padre Elvin Iriza-

rry, “se realiza dentro de la Santa Misa”. Pan de vida eterna La Eucaristía, como se le llama a la Comunión, es el centro y culmen de la vida cristiana y sin ella no hay vida, así también lo precisó Padre Orlando Rivera, de Santa Teresita del Niño Jesús en Juana Díaz. Si una persona no se alimenta, se desnutre y adelgaza. Igualmente sucede en la vida espiritual: si el cristiano abandona su comida espiritual en la Comunión, su alma se debilita y las gracias de Dios disminuyen en su ser. “La Eucaristía es sacrificio de alabanza y adoración a Dios. Cristo Jesús se nos da en la Eucaristía y es el centro y culmen de la vida cristiana”, articuló el sacerdote. Además, es un mandato que el mismo Cristo encomendó a sus discípulos, los Apóstoles y que 2,000 más tarde continúa realizándose en todo el mundo, a todas horas. Así se realizará de celebración en celebración y se anunciará el misterio pascual (CIC, 1344). En ese sentido, Jesús “garantizó y aseguró que se perpetuara a través de los siglos la Eucaristía: memorial de su amor”. Para poder consumir la Eucaristía se necesita la Confesión sacramental porque no es correcto recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo sin estar preparados. “Quien se acercase indebidamente al sacramento, como dice San Pablo, comerá y beberá su propia condenación; se necesita la gracia de Dios”, concluyó Padre Orlando.


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Historia de la Iglesia Católica en Puerto Rico Nilmarie Goyco Suárez Twitter: @NilmarieGoycoEV n.goyco@elvisitante.net A raíz del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, el papa Alejandro VI concedió a los Reyes Católicos una bula para la evangelización del nuevo continente. Su sucesor, el papa Julio II, creó las primeras tres diócesis en América el 8 de agosto de 1511: Santo Domingo y la Vega en la Isla Española, y Puerto Rico en la isla de San Juan Bautista. Don Alonso Manso fue el primer obispo en llegar a América y el primer obispo de la diócesis de Puerto Rico. Su llegada fue el 25 de diciembre de 1512, día de Navidad, 16 meses después de la creación de la

diócesis. Al inicio del episcopado de don Alonso, la estructura de la Catedral consistía de un pequeño bohío de madera y paja ubicado en Caparra, lugar que hoy conocemos como Villa Caparra en Guaynabo. Este bohío fue quemado durante la invasión de los indios Caribe en 1513 y reconstruido del mismo material poco después. El 27 de diciembre de 1512, llegaron dos frailes franciscanos al puerto de San Germán el Viejo que venían en la comitiva del Comendador Rodrigo de Moscoso, el nuevo teniente gobernador de la isla. Por su parte, los frailes dominicos vivían en Puerto Rico desde 1509. En 1521 comenzaron bajo el incentivo de fray Antonio Monte-

sinos la construcción de su convento. Los frailes dominicos fueron grandes defensores de los indios y fundadores de la primera escuela de Teología. Después de 1521 se comenzó la construcción de una nueva catedral un poco más sólida. El 21 de septiembre de 1539 don Alonso Manso falleció y fue enterrado en la Catedral. El obispo Rodrigo de Bastidas tomó el cargo. Las dos primeras parroquias en la diócesis de San Juan Bautista fueron, al este, la capital, Caparra, luego llamada Ciudad de Puerto Rico, y al oeste, la Villa de San Germán el Viejo, que inicialmente estaba en la desembocadura del río Añasco y fue trasladada de lugar varias veces antes de

ubicarse donde está ahora. Luego les siguió la de San Blas de Illescas, erigida por el Obispo Diego de Salamanca en 1579 en Coamo, un lugar intermedio entre la capital y San Germán. En el siglo XVII la Iglesia comenzó un proceso de desarrollo material y espiritual a pesar de los vaivenes políticos y sociales que la afectaron como: los ataques de corsarios y piratas de los enemigos de España. A principios del siglo, en 1604, el obispo Fray Martín López de Arce llegó a la diócesis de Puerto Rico y encontró la Iglesia Catedral así como la ciudad en mal estado. A pesar del aumento territorial pastoral, hubo dificultades de desplazamiento. Sin embargo, la gestión pastoral consistió en avanzar en la tarea evangelizadora necesaria a todo pueblo cristiano: sostener la fe de la población y hacerla parte en todas las manifestaciones de la vida. Poco a poco, la Iglesia creó hospitales y escuelas, para atender las necesidades materiales de los más necesitados. En 1625, los holandeses atacaron la isla. Dañaron la Catedral y quemaron la casa y biblioteca del obispo, don Bernardo Balbuena, escritor y estudioso. Más allá de una acción de guerra, su ataque significó una agresión protestante contra un bastión católico. Los franciscanos fueron los primeros religiosos en llegar a la isla en 1512. Seguidos de los dominicos, principales formadores espirituales de nuestro pueblo, cuya fundación fue en 1521. Las Monjas Carmelitas, fundaron el Monasterio Carmelita de San José en San Juan entre 1645 y 1651; es la primera manifestación de vida religiosa femenina formalmente organizada en nuestro país.

Para el siglo XVIII la isla sufrió cambios importantes en casi todas las órdenes de la población, en lo económico, social, cultural y político. En 1751 nació el pintor y músico, José Campeche y Jordán. Aprendió las primeras técnicas de pintura con su papá, y la técnica de la pintura dieciochesca europea con Luis Paret quien fue pintor de la Corte Española. Campeche estudió con los Dominicos, a cuya orden perteneció como Terciario, y aparte del dibujo se destacó en la música. Se especializó en pintura religiosa, colaboró con la religión tocando el órgano en las iglesias de San Francisco y Santo Domingo, fue maestro de música en el Convento de las Carmelitas por concesión del Obispo, entre otras. Falleció en 1809. Hoy día es uno de los mayores exponentes del arte puertorriqueño. De otro lado, don Juan Alejo de Arizmendi, doctor en Teología, fue el primer obispo natural de Puerto Rico (1803-1815). Nació en San Juan el 17 de julio de 1760 y fue bautizado el 31 de julio del mismo año. Regresó a Puerto Rico como sacerdote y desempeñó los cargos de provisor y de Vicario General. Fue nombrado Obispo en 1803. Se dedicó a mejorar las condiciones sociales de los isleños. Fue un mediador en los conflictos que surgieron entre Ramón Power y Giralt y el gobernador Salvador Meléndez. Cuando don Ramón Power y Giralt fue nombrado Diputado en las Cortes de Cádiz, recibió de manos de Arizmendi su anillo pastoral. En su sede se preocupó en su agenda pastoral por la educación y el mejoramiento de la situación del clero. Además, tuvo una acción

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directa con los pobres. Durante su episcopado, Arizmendi inició la gestión para construir un Seminario Conciliar, obra que nunca llegó a ver inaugurada. Falleció en 1814, en una visita pastoral a la edad de 57 años. A finales del siglo XVIII y del siglo XIX dos acontecimientos mundiales afectaron a la sociedad puertorriqueña, en especial su aspecto religioso. La revolución francesa bajo la invasión de Napoleón promovió el cambio de gobierno liberal y antirreligioso; y la revolución americana, que concluyó con la independencia de los Estados Unidos. Con la restauración del absolutismo, en 1823 se fortaleció el alto clero de Puerto Rico. En este año se terminaron las obras del Seminario Conciliar, donde se educó cultural y espiritualmente a los jóvenes puertorriqueños. En 1856, una epidemia de cólera causó muchas muertes. Por solicitud del Obispo, llegaron órdenes religiosas españolas a la isla. Las primeras en llegar fueron las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, las Siervas de María, las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, los Jesuitas, los Paúles, los Escolapios, los Redentoristas y los Agustinos. En 1898, la Guerra Hispanoamericana trajo varias consecuencias para la Iglesia puertorriqueña. Entre ellas el sucesor en la sede episcopal lo fue el obispo norteamericano James H. Blenk. Este trabajó por el bienestar de los campesinos y obreros. Mientras los Hermanos Cheo evangelizaron a la población en los campos. También llegaron los primeros misioneros protestantes. Con la invasión norteamericana también hubo cambio de bandera y jerarquía, conflictos políticos y reforma de los sectores eclesiales.


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Desarrollo de la eclesiología borincana Nilmarie Goyco Suárez Twitter: @NilmarieGoycoEV n.goyco@elvisitante.net En 1917, Monseñor Jones convocó el Sínodo Diocesano en la Catedral de San Juan. Los nuevos retos para la fe católica provenían del protestantismo, el espiritismo y la masonería. La influencia de este sínodo se hizo sentir durante la primera mitad del siglo XX, reduciendo los problemas sociales y religiosos. En la década de 1930, el Partido Nacionalista Puertorriqueño hizo una petición a favor de una jerarquía nativa pero no obtuvo ningún éxito. A partir de entonces un grupo de intelectuales fundó la Sociedad Arizmendi a favor del clero puertorriqueño. Es así como deciden escribir a Roma para pedir que nombrara obispos puer-

Cardenal Luis Aponte Martínez.

torriqueños para nuestras diócesis. Para 1941, monseñor Rafael Grovas, entonces secretario del Obispo Jaime Pedro Davis, y futuro Obispo de Caguas, ante el Ateneo de Puerto Rico, en su discurso “La Iglesia Católica y la orientación de la Cultura Puertorriqueña”, exhortó a no olvidarnos de nuestra identidad, no fuera a ser que una vez realizado nuestro ideal, dejáramos de ser nosotros mismos. En 1955 se celebró el Congreso de Emigración con la participación de Sacerdotes de Puerto Rico y de Estados Unidos. Para 1959, los jóvenes se fueron implicando en el compromiso católico. Con el apoyo del padre

Antonio González Quevedo, S.J., se colocó en marcha la Juventud Obrera Católica (JOC). Luego, le seguirían en otros campos la Juventud Acción Católica (JAC) y la Juventud Estudiantil Católica (JEC), testimoniando su inquietud por la Iglesia. Para 1960 en Puerto Rico, se fundó el Partido Acción Cristiana (PAC). En el mismo año la diócesis de San Juan de Puerto Rico es elevada a Arquidiócesis y se crea la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico. Esta se compuso además por las diócesis de Ponce y Arecibo. En 1962, tuvo lugar el mayor acontecimiento del siglo XX para la Iglesia: el Concilio Vaticano II. El 5 de

marzo de 1973, el papa Pablo VI elevó a rango de cardenal a Monseñor Luis Aponte Martínez en el primer Cardenal puertorriqueño. De regreso a la isla, este dedicó una intensa labor para organizar la Arquidiócesis según las directrices del Concilio. Hubo que establecer las Vicarías Episcopales, los centros de catequesis, el Seminario y las parroquias según las recomendaciones del Concilio Vaticano II. A partir del Concilio, el diálogo ecuménico adquirió un notable impulso. Se organizaron reuniones, actividades y se suscribió la “Declaración sobre ecumenismo”. En noviembre de 1969, Pablo VI declaró a Nuestra Señora de la Divina Provi-

dencia, Patrona Principal de toda la Nación Puertorriqueña. En este siglo de grandes cambios sociales los Obispos participaron en las conferencias de Obispos de Medellín, Colombia y Puebla, México. Los Obispos defendieron también la publicación de la Biblia Latinoamericana, a la que los más extremistas calificaron de marxista. Durante las décadas 60 y 70 la situación social en Latinoamérica fue convulsa. Los Obispos de Puerto Rico intercedieron en varias ocasiones a favor de los presos políticos puertorriqueños en Estados Unidos, consiguiendo la libertad de varios de ellos. También salieron al paso de las supuestas apariciones marianas. El 12 de octubre de 1984, el papa Juan Pablo II visitó Puerto Rico. En este viaje se reunió en la Universidad del Sagrado Corazón, con la Comisión del V Centenario de la Evangelización. En 1988, se firmó un convenio con varias universidades para clasificar el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de San Juan. La Ermita dedicada a la Patrona de Puerto Rico, la Virgen de la Divina Providencia, fue bendecida en 1990. En febrero de 1992, las diócesis de Puerto Rico organizaron una concentración juvenil para iniciar el periodo de la nueva evangelización. Durante el episcopado de Monseñor Roberto González, OFM, el papa Juan Pablo II beatificó a Carlos Manuel Cecilio Rodríguez en la Plaza de San Pedro

en Roma el 29 de abril de 2001. Este año, también se inició la causa de beatificación de Madre Dominga Guzmán, OP, fundadora de las Hermanas Dominicas de Fátima. Posteriormente también se inició la causa de beatificación de Madre Soledad Sanjurjo de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. En 2003 se inició la causa de beatificación del maestro Rafael Cordero Molina, quien en el siglo XIX dedicó su vida a educar en el evangelio a niños de todas las clases sociales, practicando así la caridad con todos. En 2007, Mons. Roberto González, celebró el primer Sínodo Arquidiocesano. Para que el plan de evangelización fuera eficaz, Monseñor exhortó a tomar en cuenta tres factores: nuestra identidad puertorriqueña, nuestra pertenencia a América Latina y nuestra realidad de país católico. A continuación se presentan las diócesis que configuran la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico junto a la fecha de su fundación: Diócesis de San Juan de Puerto Rico, 1511 Diócesis de Ponce, 1924 Diócesis de Arecibo, 1960 Diócesis de Caguas, 1964 Diócesis de Mayagüez, 1976 Diócesis de FajardoHumacao, 2008 De este modo se cumplen cinco siglos de haberse implantado la Iglesia Católica en la Isla de Puerto Rico.


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Lo que necesita conocer sobre la Ley Natural Camille Rodríguez Báez Twitter: @CamilleRodz_EV c.rodriguez@rlvisitante.net La ley natural está inscrita y grabada en el alma de todos y cada uno de los hombres porque es la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe pecar. (Encíclica Libertas Praeestantissimum, Papa León XIII) La ley moral natural se refiere al conjunto de leyes no escritas que el hombre puede descubrir con su sola razón. A través de esta ley, se puede discernir entre el bien y el mal. El Catecismo de la Iglesia Católica # 1954 señala que la ley natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir mediante la razón, lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira. La Encíclica Veritatis Splendor del Beato Juan Pablo II, interpreta la ley natural en el mismo sentido que lo hacía Santo Tomás de Aquino: “como una

luz especial de la razón humana por la cual sabemos qué se debe hacer y evitar, como una participación en la sabiduría de Dios”. Del mismo modo, el Catecismo de la Iglesia Católica establece que la ley divina natural le muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. La ley natural contiene los primeros preceptos que rigen la vida moral. La ley natural no es un invento de la Iglesia o un dogma, es una de las muchas verdades accesibles a la razón del hombre que la Iglesia ha enriquecido con la luz de la Revelación. Concepción, Aborto y Embriones Para el Padre Víctor Rojas, Párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Barceloneta, que posee una licenciatura en Teología con concentración en moral, es esencial cuidar la vida de los niños

que aún no han nacido “Hemos alcanzado descubrimientos tan avanzados en la ciencia que nos permiten saber que desde el momento de la concepción, hay vida”, opinó Padre Víctor. El encargado de la Pastoral de Familia, de la Diócesis de Arecibo, presentó el aborto como algo que va en contra de la ley natural, que defiende la vida. “En todo momento, el sentido moral común nos dice que tenemos que defender la vida. El embarazo no debe interrumpirse hasta que el niño o niña nace”. Asimismo, comentó que el sentido moral común dice que no se experimente con los gametos humanos, o embriones. “Lo que identifica la vida humana en un óvulo fecundado, en un embrión; es que hay un código genético que ya tiene impresa internamente toda la con-

dición de la vida humana como una capacidad. Ya es un individuo de la raza humana y hay que defenderlo”, puntualizó Padre Víctor. El Padre insistió que en todo momento el sentido moral común nos dice que tenemos que defender la vida e hizo la siguiente analogía: “La defensa de la ecología hace que el Departamento de Recursos Naturales defienda los embriones de carey. Aquel que se los robe o lo cojan vendiéndolos lo multan. Eso mismo ocurre con la condición humana, hay que defender los embriones”, sentenció el sacerdote. Padre Víctor comentó que en relación a los recién nacidos, “el sentido común dice que hay que darle alimento, protegerlos de las inclemencias del tiempo, asearlos y cuando crezcan educarlos”. Sexualidad Humana

El Catecismo de la Iglesia Católica # 2333 sostiene que corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y complementariedad física, moral y espiritual está orientada a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. Asimismo, el Catecismo #2335 señala que cada uno de los sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y ternura de Dios. Sobre el tema, el Vicario de la Pastoral de Familia de la Diócesis de Arecibo sentenció que los seres humanos por sentido normal común entienden que deben buscar como pareja a alguien que tenga un sexo diferente al suyo. “Esto tiende a ocurrir de manera instintiva y en caso donde no pasa, se debe a que la conducta de estos individuos ha sido

alterada por alguna razón que pudiera ser endocrina. Ya se sabe que genética no es”, aseguró el clérigo. Relacionado a esto, el manual Doce lecciones en Bioética elaborado por la Dra. Elena Lugo, expresa “que se ha llegado a la conclusión que la homosexualidad es una ‘adquisición’ que se va conformando o creando desde la niñez y que puede o no concretarse en el acto sexual, ya que éste no es un elemento necesario e imprescindible como integrante de la homosexualidad”. Padre Víctor, añadió que por lo regular la homosexualidad o lesbianismo son conductas aprendidas equívocamente desde la infancia. Sin embargo, sobre este tema el Catecismo de la Iglesia Católica # 2358 indica que (…) “Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.


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El amor y el respeto a la vida en todos los sentidos blece que el amor se expresa también mediante la atención esmerada de los ancianos que viven en la familia: su presencia supone un gran valor. Son un ejemplo de vinculación entre las generaciones, un recurso para el bienestar de la familia y de toda la sociedad El párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Barceloneta aseguró que “por ley natural no se puede terminar la vida de los ancianos, hay que cuidarlos hasta que mueran naturalmente”.

Camille Rodríguez Báez Twitter: @CamilleRodz_EV c.rodriguez @elvisitante.net El sentido moral común dice que para que el matrimonio logre sus objetivos biológicos, debe ser entre un hombre y una mujer. Existen una cantidad de leyes naturales que llevan a una pareja a aceptarse o rechazarse aún biológicamente. El Padre Víctor Rojas, de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen y Vicario de la Pastoral de Familia de la Diócesis de Arecibo, opinó que existen elementos naturales que llevan a una fémina a escoger a un varón y viceversa. “En el caso de los hombres, influye el tipo de voz y el cuerpo. Mientras, que en el caso de los mujeres, la simetría y la apariencia física. No solamente se busca la estética, sino también otras capacidades”, dijo Padre Víctor. Durante el noviazgo la pareja tendrá la ocasión de conocerse y dialogar sobre las cosas en la que están de acuerdo y en las que no. Son dos personas diferentes y aunque en muchos aspectos pensarán del mismo modo, hay otros puntos en los que diferirán. Matrimonio El Catecismo de la Iglesia Católica # 1601 señala que en la alianza matrimonial el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio para toda la vida… El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos. “De manera que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt. 19,6). La unidad del matrimonio aparece ampliamen-

te confirmada por la igual dignidad de las personas. Hay que reconocer a la mujer y al varón en el mutuo y pleno amor. Padre Víctor, expresó que la copula entre esposos es algo normal. “Es natural, instintiva que genera una expresión de totalidad que se da porque hay elementos espirituales de unidad y afinidad. La pareja tiene exclusividad”. Es por eso, que el Catecismo de la Iglesia Católica # 1645 expresa (…) La poligamia es contraria a esta dignidad de uno y otro y al amor conyugal que es único y exclusivo. Del mismo modo, el documento de la Iglesia Católica sostiene en el #1649 que existen situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la separación

física de los esposos. Cabe destacar, que esto no quiere decir que los esposos dejan de ser marido y mujer, ni que son libres para contraer una nueva unión. Ante esto, el Catecismo explica en el #1640 que el vínculo matrimonial es establecido por Dios mismo, de modo que el matrimonio celebrado y consumado entre bautizados no puede ser disuelto jamás. Hijos Por su naturaleza, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal, están ordenados a la procreación. La fecundidad es un don porque el amor conyugal tiende a ser fecundo. Para el Vicario de la Pastoral de Familia, el varón y la fémina complementan una pareja. La palabra fecundidad implica que la

pareja se realiza y cuando tiene hijos, esa realización tiene otra proyección que es la que imparte un sentido social. De inmediato, Padre Víctor aclaró que aquellas parejas que no pueden tener hijos si pueden lograr un sentido de realización espiritual. “Una pareja sin hijos puede adoptar y se realizan de esta forma”, comunicó. Sobre los hijos, es importante mencionar que el Catecismo de la Iglesia Católica #2370 dice que (…) es intrínsecamente mala “toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación”. Relacionado al tema, el Manual 12 lecciones de Bioética de la Dra. Elena Lugo, enfatiza que los

contraceptivos disocian la unidad matrimonial entre el amor y fecundidad. “La planificación natural de la familia responde a los anhelos de los esposos de amarse con plena autenticidad y de regalarse mutuamente creatividad ante la vida”, indica el escrito. Ancianidad Padre Víctor, explicó que otra ley natural es respetar a los progenitores por la relación de dependencia de hijos a padres. A su vez, precisó que los seres humanos por ley natural tienden a respetar a los mayores que los han cuidado desde niños. “Esto provoca que los padres se ganen un respeto, que lleva a los hijos a cuidarlos aunque estén ancianos y a punto de morir”, informó. En referencia a esto, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) #222 esta-

Ofensas a la castidad Según el Catecismo de la Iglesia Católica la castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona. Algunas ofensas a la castidad son: la lujuria, que es un deseo desordenado de placer venéreo. La masturbación, se ha de entender como la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener placer venéreo. También, la fornicación que es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. La pornografía, que consiste en dar a conocer actos sexuales reales o simulados, puesto que queda fuera de la intimidad de los protagonistas, exhibiéndolos a terceras personas de manera deliberada. La prostitución, que atenta contra la dignidad de las personas que se prostituye, puesto que queda reducida al placer venéreo que se saca de ella. Finalmente, la violación que consiste en forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona.


Justas interdiocesanas del conocimiento 2014  

En conmemoración de su 40 aniversario, el semanario llevará a cabo la primera edición de las Justas Interdiocesanas del Conocimiento (JIDC)....

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