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Eduardo Fernández nació el 18 octubre de 1940 en Caracas y se crió entre las esquinas de Cruz Verde y Velásquez, en el centro de la capital. Es abogado egresado con la mención cum laude de la Universidad Católica Andrés Bello. Obtuvo maestrías en Desarrollo Económico del Instituto de Estudios Sociales de La Haya y en Ciencias Políticas de la Universidad de Georgetown, en Washington. Actualmente preside el Centro Internacional de Formación Arístides Calvani (IFEDEC) en Caracas. Su primer voto se lo dio a Rafael Caldera en las elecciones de 1958, consulta en la que resultó vencedor Rómulo Betancourt.

Adriana Núñez Rabascall

“Aquí hace falta un tigre” El tema The eye of the tiger de la película Rocky III inspiró su apodo. Eduardo Fernández había visto la cinta y recordaba cómo el entrenador aupaba al boxeador a vencer a su oponente: “Tienes que poner mirada de tigre”, le decía. La frase la repetía a donde quiera que fuera para intentar levantar los ánimos dentro de Copei, que había perdido las presidenciales de 1983 y buscaba volver al poder en la contienda de 1988. “Había fatiga con la reiteración de la candidatura de Rafael Caldera. Era difícil ganar las elecciones”, recuerda Fernández, quien para el momento se desempeñaba como secretario general de la tolda verde. Cada vez que lo escuchaban, sus compañeros respondían “ahí viene Eduardo con el cuento del tigre”. Pero, pese al hastío que podría generar la historia de Rocky, Luis Alberto Machado, jefe de campaña de Fernández, encontró en ella un atractivo. “Eduardo, aquí hace falta un tigre”, le advirtió. En el partido había tensión, pues tanto Fernández como el expresidente Rafael Caldera aspiraban a la nominación. El Tigre conversó con Caldera para bajar la marea y le comentó “Ninguna encuesta nos favorece. Es mejor que me lance yo, y pierda, a que compita usted y vuelva a perder”. Caldera no compró el argumento y el partido definió al candidato en su convención nacional. En mayo de 1987, Fernández salió favorecido por la dirigencia copeyana.

RESULTADOS ELECCIONES PRESIDENCIALES 4 DICIEMBRE 1988

CARLOS ANDRÉS PÉREZ - AD VOTOS: 3.868.843

52,89% EDUARDO FERNÁNDEZ - COPEI VOTOS: 2.955.061

40,40%

TEODORO PETKOFF - MAS VOTOS: 198.361

2,71 %

“El Tigre… El presidente nuevo” fue su que cuenta a un medio de grito de guerra. comunicación. Llegando a la El calipso Baila al ritmo de San Martín población de Guasipati, en el fue el hilo musical que lo acompañó estado Bolívar, un durante la campaña. “Todavía hoy, cada grupo de seguidores vez que pasó por un callejón por el que lo aguardaba en el tengo que circular para llegar a mi casa, aeropuerto local. oigo la voz de un tipo que dice ‘¡San o “Y Al ver a Fernández descenMartín, lalala!’ y yo saco la mano y lo saluel der del avión, le pidieron do” relata. Pero no fue este son pegajoso tenía de tomarse una foto junto a el que lo mantuvo por mucho tiempo en un tigre mariposo traído to hábi or el para la ocasión. “Yo muy el imaginario colectivo. El Tigre marcó rp un hito al decidir dormir en casa vota dera y renuente dije… vale… al ajena. “Yo quería ser presidente de or C el 63, tomen la foto, pero t c o d todos lo venezolanos y quería en . tómenla rápido”. or él en el 83 Antes de captar la saber cómo viven. Entonces, iba p é t có vo 8, a las visitas en los barrios marel 7 ue me to ui imagen, a uno de n e ginales pero no me limitaba a los que estaba en aq lyf Hast ir con é yo” el grupo se le estar allí de 5 a 6 de la o at pet tarde, sino que resolví ocurrió estallar com candid con mi esposa pasarun petardo nos un día compara celebrar pleto en un la visita. “El tigre se puso nervioso. Y lo barrio. Y lo hicique hizo fue mover la cabeza para ver de mos en muchos para dónde salía el ruido aquel y con el colmicompartir el modo de llo me rozó la pierna y me causó vivir de las personas. A las que nos atendie- una herida cuya cicatriz todaron en su casa, luego los invitamos nosotros vía tengo. La misma a dormir en la nuestra para que así, compar- noche llegué a Puerto tieran con nosotros y nos contaran cuáles Ordaz y el médico eran sus dificultades y nosotros les habla- me preguntó que mos de nuestras circunstancias. Se pensó fue lo que me que era un mecanismo para conseguir produjo esa herivotos, pero yo creo que era mucho más da. El tipo no que eso. Era una manera de dar testimo- lograba entender nio de solidaridad con las personas cuyos hasta que le dije votos yo estaba solicitando”, rememora el ‘mira, te voy a excandidato. decir, pero no se En una de esas oportunidades, El Tigre lo digas a naviajaba en el metro de Caracas con desti- die’… A mi me no a la estación Caricuao. En un vaivén del daba pena con subterráneo, ingresó al tren un hombre pasado de tragos. Dando tumbos en el vagón, el borracho miró fijamente a Fernández y le dijo “Yo te conozco ¿tú no eres el tigre?... Caramba chico, yo te andaba buscando desde hace tiempo porque quería darte un consejo: no bebas tanto”. El episodio causó chistes y risas entre sus compañeros. “Siempre me han dicho que tengo nariz de borracho, aunque soy moderado con el trago”, aclara. Por ello sus asesores le sugirieron más de una vez, operarse este detalle físico que tantas especulaciones provocó, pero el dirigente copeyano se negó. En el desarrollo de la campaña hubo un incidente que el candidato ocultó y que -según dice- es la primera vez

hableconmigo.co m

Caracas, 20 de julio 2012

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el país pensar que al tigre lo había mordido un tigre”, confiesa 24 años después del incidente. Llegado el día de las elecciones, El Tigre comenzó a preparar a sus familiares para una posible derrota. “Yo sabía que no iba a ganar y fui a decirle a mi mamá que la cosa estaba difícil… Días después ella me dijo: ay, hijo, menos mal que no fuiste presidente, porque tendría ahorita a millones de venezolanos nombrándome todos los días”, comenta. A dos décadas de aquella contienda, Eduardo Fernández siente un particular alivio. “Una de las cosas buenas de haber sido candidato y no haber sido presidente es que la gente piensa que - de uno haber sido presidente- hubiera resuelto todos los problemas, pero nunca me sometieron a prueba. Otra cosa muy buena es que uno puede saludar a sus amigos y decirle ‘oye, si supieras lo que yo tenía pensado para ti en caso de haber ganado. Hay como 400 amigos míos que están seguros de que ellos hubieron sido ministros, pero no me tocó nombrarlos”, concluye.


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