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REFLEXIONES Y RELATOS DE 18 MUJERES QUE DISFRUTAN DE LA VIDA


Esta es la pregunta que hicimos a más de 20,000 mujeres de habla hispana de todo el mundo cuando las invitamos a participar en un concurso creativo para expresar precisamente sus pensamientos y sentimientos alrededor del tema. Dieciocho participaciones fueron elegidas como las más representativas de lo que significa ser una mujer latina de más de 40 años de edad hoy en día. Este libro digital presenta una colección de relatos, anécdotas, poemas y dibujos que reflejan las experiencias, vivencias, emociones, anhelos y posibilidades de una generación de mujeres maravillosas. Mujeres que nos rehusamos a ser etiquetadas como “caducas”, que hemos vivido mucho y a plenitud, y que sabemos bien que aun nos queda mucho más por vivir.

Mujeres llenas de vida.

Mujeres extraordinarias.

Mujeres de más de 40 que disfrutan de la vida. Mujeres con las cuales es un orgullo compartir y a las cuales es un deleite escuchar. Blanca García Rojas Creadora - Editora www.40ymas.com


Pareciera que cuando dábamos por sentado que las cosas ya no cambiarían se nos dio por desarmar el rompecabezas perfecto que habíamos construido con las instrucciones de otros. Las mujeres de alrededor de 40 pertenecemos a la última generación que obedeció sin chistar los mandatos culturales. No es bueno generalizar y por eso diré que la mayoría de nosotras aprendió aplicadamente las lecciones impartidas por padres y maestros: usamos el uniforme por debajo de la rodilla, estudiamos una carrera como la gente, nos sacamos el pelo de la cara, buscamos un chico de buena familia, tuvimos dos o tres hijos e intentamos, con mayor o menor éxito, alguna manualidad inutilísima en goma “EVA” (Foamy). Pero en algún momento, rondando los 40, advertimos que eso no bastaba para ser felices y que había todo un mundo por descubrir fuera de la burbuja aséptica que era nuestro hábitat; entonces salimos a explorar. No fue fácil. Dejar a un lado la comodidad de lo establecido o los éxitos bien probados da miedo, se teme lo que se desconoce. Pero aun con todo para perder muchas nos hemos animado a revelarnos contra lo socialmente aceptado y saltamos al vacío. Por eso, hemos cambiando de trabajo, de peinado, de amores, de costumbres y de músicas. Nos dimos el permiso para ser aquello para lo que estamos puestas en este mundo, para alcanzar ese secreto deseo que desde muy temprano late en nuestro interior y que por muchos años, más de 40, nos obstinamos en tapar. Pareciera que cuando dábamos por sentado que las cosas no cambiarían se nos dio por desarmar el rompecabezas perfecto que habíamos construido con las instrucciones de otros y, con una mezcla de alegría y dolor, vamos armando este otro, el nuevo, el que nos dicta el corazón.


Tengo 40 y más. 40 y tres y más lo que me queda por vivir, que será tan hermoso como yo quiera hacer que lo sea. Tener 43 significa más que ser una cuarentona. Así es como nos llaman, ¿verdad? Pues para mi es la mejor época de mi vida. A los 40 no te da vergüenza caerte con un tropezón delante del chico con el que sales, al contrario, no puedes levantarte de la risa que te da. A los 40 puedes hablar con tus hijos de temas de los que nunca te hablaron y ellos pueden entender. Tengo tres años divorciada (y además reincidente dos veces), unos hermosos trillizos de 9 años y una madre que me da el respiro que necesito para salir a buscar como mujer proveedora de hogar el dinero que ha de entrar en casa. Tengo 40 y más, más madurez, más confianza, menos importancia a tu look que a lo que tu reflejas, una sonrisa cada mañana, una luz que irradia al pasar, porque eres mujer, madre, empleada, empresaria, ama de casa, enfermera, jardinera, cantante, cuenta cuentos, y millones de cosas más. Pero también tengo soledad, ansiedad, angustia y ganas de llorar. ¿Por qué? Porque también soy mujer y sufro. No me molestan mis líneas de expresión, aunque termino el día untándome la cara con todos los potingues que anuncian en la tele. No me importan mis canas, aunque una vez al mes voy a la peluquería a teñírmelas. No me molestan mis rollitos, aunque sueño con un vientre plano. Vivo orgullosa de ser como soy y de haber decidido lo que he decido hacer en mi vida, dos cosas: 1.

Eliminar de mi vocabulario las palabras “si hubiera” y “si hubieses”

2.

Cada vez que debo elegir un camino, como dice el libro de “donde tu corazón te lleve”, me siento a escuchar mi corazón y sigo la senda que él me indique.

Tengo 40 y más, y más feliz soy.


...y mi gran terapia es el dibujo y la pintura. Aunque la rutina diaria no me permite mucho tiempo para pintar, trato de buscar mis espacios y disfrutar plenamente el realizarme en la elaboraciĂłn de algĂşn cuadro o dibujo, que por simple que parezca, me relaja, me permite reflexionar y estar conmigo misma, un tiempo maravilloso que me alimenta el alma. Comparto 4 dibujos* realizados simplemente con lĂĄpices de colores. No requieres de gran gasto para plasmar cualquier cosa que se te ocurra en un pedazo de papel.

*El cuarto dibujo es la portada de este libro digital


en la que tenemos un montón de experiencias acumuladas. Tanto camino recorrido, en donde hemos cometido errores y aciertos. ¡Si lleváramos la cuenta de las veces que hemos caído! ¡De las lagrimas que hemos derramado! ¡De las veces que hemos sentido el corazón desgarrado por la angustia, el dolor, el desamor o el egoísmo! ¡De las veces en que tuvimos tanto temor por no llegar a cumplir nuestros sueños o por haber tomado la decisión equivocada! o ¡De las veces en que nos hemos sentido impotentes ante las crisis de nuestros hijos adolescentes! Pero a pesar de todo seguimos adelante y hoy nos damos cuenta de que todos esos momentos ocurrieron “por algo” y “para algo”. Gracias a todas esas caídas encontramos personas maravillosas que nos ayudaron y nos levantaron; gracias a haber sufrido en carne propia el dolor de la injusticia hemos aprendido a respetar y amar a nuestros semejantes; gracias a las equivocaciones cometidas, pudimos darnos cuenta de cuál era el camino correcto; gracias a haber aceptado los desafíos hoy somos mujeres realizadas, independientes, seguras; mujeres que caminamos con la frente en alto, porque nos ganamos este espacio, este lugar. ¡Sí, somos mujeres de 40 y más!


Allí en el plano horizontal donde se pierde lo falso con lo verdadero, la esencia de lo que soy con lo que quiero ser, mis lágrimas vertidas y contenidas, mis ansias, mi anhelo, mi parecer… Allí donde existe la magia de una noche de entrega total, ¿de amor? Donde me desespero en la espera, donde no me privo, soy… Cuento mis frustraciones, todo me escucha y nada me responde… Soy música, canción etérea como el viento, frágil como rosa, enigmática y misteriosa como el mar. Soy libro abierto que da lo más íntimo. Soy fiel, verdadera, auténtica, soy vida. Es todo y nada, principio y fin. Dulce y amargo… encuentro del espíritu con el cuerpo, es identidad… es ser una misma… Mujer… Soy…


Al llegar a los 40 años podríamos decir que estamos en la mitad de nuestro camino. Y quizás es por esta razón por la que poseemos la experiencia de los años recorridos y unas ganas inmensas de vivir con plenitud el tiempo que nos resta. Escucha a una mujer de cuarenta y más y descubrirás la sabiduría ganada en las batallas pasadas. La recolección de experiencias buenas y malas, de ilusiones y desilusiones, nos convierte en el mejor de los libros que se haya escrito sobre la vida. Poseemos el don de orientar a los más jóvenes, de escucharlos, comprenderlos. Vemos más allá de lo evidente, y por esta razón conocemos al ser humano sin que nos lo hayan presentado, nos adelantamos a las situaciones, somos lectoras de almas. Pero igualmente tenemos la increíble capacidad de saborear cada día como si fuera el último. Gozamos, disfrutamos, reímos, soñamos con la misma energía de una adolescente, solo que con entera responsabilidad. Tenemos la certeza de que aún hay camino por recorrer, así que invitamos a los demás a la reflexión de abonar para tener un buen futuro. Lo construimos paso a paso con el fin de recogernos a contemplar al fin de nuestra vida la obra que moldeamos día tras día.


ENER 40 Ó MÁS

significa llegar a la edad en la cual ves todo

con madurez, comprendes el verdadero significado de la edad adulta, toda tu vida alcanza la plenitud en esta etapa, dejas atrás la etapa de incertidumbre con todas las situaciones diarias de la vida, comprendes mas a tu pareja, a tus hijos, nietos si los tienes, disfrutas cada momento del desarrollo personal y profesional que hayas alcanzado. Tener 40 ó más es entender que el tiempo que ha pasado sirvió para encontrarte en el nivel en que te encuentras, es empezar a cosechar todo lo que has sembrado en todo este tiempo, saber que no fallaste al educar a tus hijos, que no fue en vano entregar tu vida a tu pareja, y que esforzarte por crecer y sobresalir en tu trabajo tampoco fue en vano. Tener 40 ó más es lo mejor que le puede pasar a cualquier mujer, es la etapa de la transformación biológica para adaptarse a la vejez que significará alegría paz y tranquilidad al máximo después de recorrer este camino hasta aquí. Es disfrutar tu sexualidad al máximo y sentirte más bella que nunca. Tener 40 ó más es lo máximo para toda mujer que no dejó pasar el tiempo sin luchar día con día por una vida mejor, que no se conformo con el entorno y buscó transformar éste, que entrego todo hasta el ultimo aliento y se levanto una y otra vez en cada caída. Es agradecer a Dios por la entereza de saberse sana física y mentalmente cuando hay muchas mujeres que no logran llegar a este peldaño en la vida. Es agradecer cada uno de los días que se han vivido y pedir fortaleza para los que siguen. Tener 40 ó mas es abrir los brazos para abrazar el viento, sentir la brisa en el rostro y descubrir algo nuevo cada amanecer. Tener 40 ó mas es sentir que aun se tiene la facilidad de asombrarse, la alegría para poder reír sin parar, la energía para corretear descalza por un campo, ver la lluvia por la ventana y no quedarse con las ganas de mojarse, es saber que se es una MUJER PLENA.


, Más bien casi cincuenta,

Por esa razón no admito que nadie amargue mi vida,

y no saben mis queridas

con problemas que no existen

lo bien que esto me sienta.

o dilemas sin salida.

Pues ahora no me importa

Pues a esta altura aprendí

lo que digan los demás

que los problemas no existen

pues mi opinión es lo que cuenta,

si no tienen solución,

la mía y de nadie más.

y aquellos que si lo tienen

Ya no me preocupa más,

en realidad problemas no son.

si mi cuerpo se ve mal. si mis senos se han caídos, O mi grasa abdominal.

Pues no hay nada en esta vida, que no podamos enfrentar, si hay voluntad y ternura

Ahora pienso en mi salud

y ganas de superar.

y en mi propio bienestar para mi calidad de vida,

Pues nosotras sabemos bien

poder así mejorar.

lo que es luchar en la vida y hallar con mucho tesón

No es que me haya vuelto

siempre alguna salida.

una egoísta total es que si yo no lo hago

Salud Damas de cuarenta

otros me tendrán que cuidar.

Vivamos intensamente

Y es hora de que me haga cargo del cuidado personal Después de haber cuidado a todos y por ellos desvelar.

Sintámonos en plenitud En cuerpo, en alma y mente.


...feliz con lo que soy hoy, ya que pese a las circunstancias que me ha tocado vivir, hoy puedo decir que todo me ha ayudado a bien porque he creído en mis capacidades y talentos dados por el Creador de todas las cosas. No he dejado de luchar para alcanzar la sabiduría, inteligencia y prudencia que necesito tener, ya que a través de eso sé que voy a estar en paz y tener a mi lado a los que amo. Hoy sé cual es mi horizonte y el trabajar para lograr ser útil a la sociedad, manteniendo una actitud mental positiva y aportando con ser un mejor ser humano, una mujer que deje huella. Amo la vida, amo mi vida, amo y eso implica todo lo que existe. El Amor nunca deja de ser. Soy agradecida cada día de Dios que me da la fórmula para lograr mis propósitos. La fe, la actitud, y el enfrentar logrando los objetivos del día a día...depende de mí, solo de mí.


Con frecuencia a partir de los 40 nos sentimos agobiadas y faltantes de algo. Pero en fin, a lo largo de nuestra vida también disfrutamos de momentos de gloria que nos hacen sentir plenas; lamentablemente esos periodos tienen fecha de caducidad. Cuando nos llega el sentimiento de “amargura” comenzamos a cuestionarnos el ¿por qué?, y lo primero que se nos viene a la mente son los años vividos, las historias pasadas, las cosas que hicimos y las que no hemos hecho y sobre todo la cuenta regresiva, ya que consideramos que estamos en la cúspide de la vida, pero cuando se llega a la cúspide también comienza la decadencia. ¿En dónde dejamos aquellos deseos? Aquellas ansias de conocer y de descubrir cosas nuevas, la creencia de que todo era posible. ¿Por qué no surgen mas aquellas carcajadas por las cosas mas insignificantes, y sobre todo, ¿en dónde esta nuestro ímpetu? ¿Quién se los llevo?... ¿La madurez? o es el confort y la terrible cotidianeidad que nos ha transformado en conformistas y nos impide dar un paso más allá de lo establecido y conocido. ¿Seremos capaces de permanecer y de sobrevivir en ese estado catatónico en el que nos encontramos? Creo que lo que realmente llena nuestras vidas de alegría y esperanza es el amor y por ende la pasión. Por lo tanto, la misión a emprender es buscar nuevas pasiones, descubrir cosas que nos mantengan ocupadas, que desconozcamos su final, que cada día nos sorprenda el percatarnos de la capacidad tan maravillosa que tenemos de disfrutarlo. Tenemos que arriesgarnos por lo impredecible, y cuando hablo de arriesgar me refiero a intentar hacer esas cosas que llevamos guardadas en el cajón de los anhelos. Enfrentémonos a la vida con la cara al viento y sin miedo a nada.


Dime mujer de 40ymás

Buscamos alternativas

¿qué sientes?

con juegos de estrategia

¿acaso lo mismo que yo?

inteligencia adquirida fácilmente aprendida

¿Qué es lo que debes saber? has de saber que cada una de nosotras

Nosotras, si, nosotras

brillamos con nuestra LUZ propia

con personalidad arrolladora valientes soñadoras

¿Has subido a una montaña rusa

fervientes amantes

buscando velocidad de vértigo

madres luchadoras

para sentir el roce del viento

mujeres independientes

acariciar tu piel sedosa?

mujeres revitalizadoras

Vivencias adquiridas

A esas Mujeres de 40ymás

en cada etapa concluida ganando madurez y sabiduría

Vayamos a toda máquina

belleza y gran maestría

hasta donde queremos llegar disfrutemos del paisaje

Nos lanzamos a nuevos proyectos

saboreando los ricos manjares

seguras de lo que hacemos

que esta vida nos deja deleitar

sabedoras de nuestra experiencia abrazadas a nuestra energía

Aprovechemos la oportunidad y volquémonos en DISFRUTAR el camino que nos queda por andar


Hoy ya no hago ésa pregunta… ya casi cumplo 50, pero cuando cumplí los 40 creí que la vida había terminado… que se me había ido como agua entre los dedos, porque esos cuarenta años me la había pasado cumpliendo las necesidades de los demás, dando gusto o desempeñando lo mejor posible sus requerimientos: de hija, de amiga, de compañera, de madre, de esposa, de empleada, de esclava. Sí, así me sentía; al final del día nada era totalmente satisfactorio y muy en el fondo de mi alma sentía una inquietud, una ansiedad por encontrar la respuesta a esa falta de sosiego. Así un día cumplí cuarenta y me dolió tanto, pero no fue un dolor que me arrumbara en un rincón como algunas veces solía pasar, éste dolor me llevó a buscar en un principio inconscientemente alguna actividad que me sacara de “esa sensación”, seguí estudiando. Creí que el cultivar mi espíritu con los libros me traería consuelo, y no solo consuelo llegó a mi vida. También comencé a tomar terapia, hice ejercicio, me separé de mi marido, pude permitir que mis hijos decidieran qué hacer y con quién compartir sus vidas, comencé a viajar, a asistir a museos, teatro, cine, a tomar un café. Yo sola, con mi propia compañía. ¡No lo podía creer! Ahora sé que he comenzado a disfrutar de mi vida, que aún tengo tiempo para detener mis pasos y asombrarme del lindo amanecer, puedo disfrutar ese rico aroma de un “huele de noche” a pesar de tanta contaminación, puedo escuchar el trinar de un pájaro a pesar del ruido de los motores. Pero sobre todo puedo escuchar mi corazón, a pesar de lo absorbente que es esta vertiginosa vida de ciudad. ¡He descubierto que estoy viva y que amo intensamente!


Soy sincera si les digo que al principio me sentía un poco incómoda al expresar mi forma de pensar como mujer, que a mi edad (48) tengo un cúmulo de experiencias que a lo largo de mi vida me ha correspondido vivir, y en algunas situaciones, padecer. Lo cierto es que este año decidí tomar las riendas de mi vida. Por primera vez me sentí dueña de mi destino y me dije ¡Katterina tienes que hacer algo por ti! ¿Cuál es tu sueño? Así me respondí: ¡ir a Marruecos! Sí, a Marruecos. Desde niña en una revista observe fotos de ese país, que por lo demás me parecía algo inalcanzable, quizás por la distancia, con respecto a mi país. El hecho es que el 31 de diciembre del 2009 me prometí a mí misma hacer el viaje de mis sueños ¡y lo logré! Si, desde mis propios pensamientos, inicié los preparativos para llevar a cabo ese sueño. Tengo tres hijos, dos mujeres y un adolescente. A ellos los reuní en febrero del 2010 y les participé mi sueño. Les conté, por primera vez, mi anhelo por realizar ese viaje. Y vino la pregunta: “Madre, ¿por qué Marruecos? ¿Qué vas a hacer en ese país? No hablas el idioma…sus costumbres…” A estas preguntas les respondí: “Voy en busca de la realización de mi sueño dorado.” ¿El idioma? No importa ya me las arreglare, ¿las distancias? Esos son los obstáculos a vencer… y así fue, venciéndolo todo, viajé el pasado 18 de marzo hasta el 2 de mayo del 2010. ¿El resultado? ¡Fue excelente cumplir mi sueño! Ahora puedo decir que me siento una mujer de 40 y más. Allí aprendí que no hay límites, que los limites están dentro de las inseguridades, ¡y ya están vencidas! Hoy me siento diferente, viva, feliz, con enseñanzas que desde los más profundo de mi ser, me hicieron sentir que soy capaz de vencer todos los obstáculos.


A mi edad, no me siento obsoleta ni pasada de moda. No cambiaría toda la experiencia recopilada a lo largo de estos años, ni dejaría de disfrutar un solo instante de mi maravilloso presente. Veo a las jovencitas de hoy, con cuerpos firmes y espectaculares, cutis lozanos y pieles tersas.

Las miro y sonrío al recordar la chica joven e inexperta que

una vez fui. No cambiaría mi experiencia ni mi sabiduría añorando recuperar la juventud perdida. Veo a las adolescentes de hoy, algunas tan superficiales, deseando tener cuerpos de portada de revista, ahogándose en vasos de agua. Las miro y sonrío agradecida con Dios por mi presente. Veo al hombre que ha yacido en la cama junto a mí durante 26 años, y no añoro nuestros briosos inicios. Prefiero al compañero de hoy, con su mágica dulzura, con la madurez que solamente los años pueden dar. Con la esplendidez del amante dispuesto a darme lo mejor sin prisas. Me gusta recordar, sí… Me enorgullece decir que pertenezco a la generación del siglo pasado. Sé que nuestros tiempos fueron muy diferentes a los que vive la juventud actual. Atesoro cada uno de mis recuerdos y anécdotas, pero reconozco que forman parte de un ayer que nunca volverá. De cuando en cuando desempolvo ésos fragmentos de mi vida, y luego con ternura los devuelvo al baúl de los recuerdos. Vivo el hoy, me adapto a estos tiempos modernos, con sus gadgets y su tecnología. Mis hijos están orgullosos de que yo sea una ciberabuela con cuenta de Twitter. Saben que estaré aquí, adaptándome a sus necesidades. Con mis recetas, sazón y consejos del siglo pasado, y la modernidad y grandeza del siglo presente. Con toda la dignidad que implica ser mujer, mexicana, de 43 años.


Tengo 47 años y no me doy cuenta de mi edad porque estoy encantada de vivir en estos tiempos caóticos y vertiginosos de la primera década del siglo XXI. Les cuento que a mí siempre me sedujeron los cambios, suelo aburrirme muy rápido de las cosas rutinarias, por lo que el tema de las tecnologías me fascinó enseguida. Ni les cuento del teléfono celular. Nunca me gustó que escucharan mis conversaciones telefónicas y ahora mando mensajes a todo el mundo ¡y nadie se da cuenta! Me he hecho adicta a la computadora, tiendo a perderme en esta máquina delirando por horas. Además me comunico y nadie ve mis arrugas o el pelo blanco de canas. Por cierto amo la planchita de pelo ya que tengo cabello enrulado, crespo y reseco. Y las nuevas modas de teñir con mechones que “iluminan” y le dan un toque de distinción a la cabeza. Con respecto a estar en línea, el secreto es comer de todo y en pocas cantidades. Y caminar mucho. Yo tengo la ventaja que voy y vengo caminando a trabajar y vivo a una cuadra de la Rambla Montevideana. Soy maestra de primer grado y mis alumnas y alumnos me dicen que siempre estoy re-linda. Lo más hermoso de tener esta edad es ser abuela. Estar con ellos pero sin responsabilidades. Simplemente disfrutarlos, jugar y reírnos muchísimo, junto a mi esposo – con quien por cierto llevo 28 años de casada - y mis tres hijos ya adultos. Por último le cuento que no tengo ningún complejo. Pero sé que la vida se me va y es por eso que cada día que pasa lo disfruto como si fuese el último que estaré en este mundo.


En el camino de la vida vi tras el espejo de las experiencias vividas de los que me rodean que el mundo es una jungla donde todo tiene un precio los amores, el parentesco, la amistades, en los oficios, que obtendrá beneficios, vicios, valores... en esta sociedad solo vale lo que brilla; aunque brille por oro lo que es de cobre los carbones bien tallados no se ven.

si cierras las puertas al amor si cierras las puertas a la familia si cierras las puertas a la amistad si cierras las puertas a la justicia si cierras las puertas a tus valores si cierras las puertas a tu voz quien te escuchará por más fuerte que grites...

Detente, empieza una vez más solo tú valiente corazón lo entenderá y tu loca razón la admitirá. No desmayes sin haber empezado levántate con las pocas fuerzas de tu amor que la sabiduría te guie hoy Sólo veo tras el espejo mis arrugas pero así, tienes cuarenta experiencias más adquiridas volveré a empezar en un mundo que cualquier mujer, plagado de sinsabores para entender lo que anhelas de penurias vividas y otras por venir, para amar lo que deseas es la experiencia ya vivida para llorar por derecho que me dará el honor de volver a empezar. para reír y esconder tus penas Hoy vi de una manera diferente aquel Hoy a mis cuarenta decido volver cristal, observé que el mundo si lo escuchas con el corazón a empezar como si del vientre de mi madre acabara de gritar. este te dará la razón muchas veces tendrás que empezar de nuevo, anda arriésgate, tu eres el problema y tú eres su solución


OY HACE 21 DÍAS

estoy en cama, incapacitada después

de haber sido sometida a una cirugía de juanete en mi pie izquierdo. De pequeña recuerdo que, cuando mi papá me llevaba al médico, el doctor invariablemente le comentaba que si no me hacía ver esas protuberancias por un especialista “a los 40 años esa niña no podrá con los pies”. Curiosamente, el año pasado, hace ya 6 meses, cumplí cuarenta años y realmente ya no podía con mis pies. Estoy en cama y estoy feliz. Feliz de que por primera vez en cinco años decidí dedicarme mucho más a alguien muy querida y especial: A MÍ, a cuidar de mi cuerpo, a leer que es una de mis pasiones favoritas que tenía un poco abandonada y a disfrutar del amor… pausado, tranquilo, apasionado, cotidiano. Hace una semana mi primogénito cumplió la mayoría de edad. Consideré que le agradaría mucho que le enviara un recuento de su vida en fotos y haciendo uso de la tecnología pasé a digital las fotos de papel desde 1992 hasta 2007 cuando obtuvo su grado de bachiller. Esto me ha dado la oportunidad de interiorizar muchos episodios de mi vida, entender y aprender de todos esos episodios y sentir una paz y una felicidad inusitada que me inspiran escribir para mí, para mis hijos y para quien desee acompañarme en estas líneas, que son ante todo líneas de agradecimiento a la conciencia de un Dios padre amoroso y tierno que pacientemente me ha guiado y me ha abrazado cuando lo he necesitado y que me hace disfrutar cada día de sus milagros al abrir mis ojos cada mañana. Ser hoy una mujer de 40 es hacer lo que quiero, lo que me gusta, disfrutar de mi trabajo, de mis hijos y sentirme capaz de realizar cualquier cosa con la ayuda de Dios.


no había tenido tiempo de reflexionar que ya soy una mujer de 40 años. Y lo digo porque es verdad. Lo digo en serio. Tengo 40 años y más...en este tiempo transcurrido y hasta el momento, vivo y siento el ansia que el origen de mi estampa pugnaba por salir. Ya no soy la rebelde suspicaz. Esa se perdió en el vuelta y vuelta de un panqueque que espero se haya pegado en el sartén o comido para morirse en la Verdad Infinita del Amor de Yavé. Sí, creo en Dios Único. Y creo en mí. Segura como vivo, me animo a vivir mi cotidianeidad. Puedo decir que criar y educar a mi hija fue darme cuenta que día a día desaparecía el identikit imaginario que proyecté en ella desde mi estúpida desconfianza y, amarla y confiar en ella; puedo decir que la vida se vive día a día, asintiendo con la cabeza o con la voz, en compromiso con el diálogo ameno y sin interés y amar a mi receptor/emisor y confiar en él; puedo sentir que perdono a mis padres por tanto maltrato emocional y físico, amarlos y confiar en ellos; puedo decir que acepto la repentina y continua muerte de gente allegada a mí y amarlos aún; puedo decir que disfruto ayudando a mi prójimo, amarlo y confiar en él; puedo decir que me esfuerzo en amar a mi enemigo y en aplicar la ley del "ingreso y desagüe" para con alguien tan poco contemplativo; puedo decir que mis Oraciones y Peticiones son atendidas y con creces, dando el testimonio de que mis súplicas contra los ataques hepáticos, del año pasado a este tiempo, se volvieron ocho kilos de más, que me quedan bien, reconozco, pero que mi ropa no acepta; puedo decir que acepto a mi nuca "sin nuca", señal identificadora de mis antepasados, no tan lejanos, originarios; puedo decir que acepto que mi ojo derecho sea más grande que el de al lado, riendo, llorando o simplemente, mirando; puedo aceptar mi nariz grande y torcida producto del caprichoso hueso que no se le antojó otra que criarse de costado pero, rechazo el grano que me hice yo misma hace once años por afeitarme apurada por llegar a una reunión de trabajo a tiempo, manipulando una maquinita de afeitar en el "techito" de mi cavidad nasal derecha, porque últimamente me molesta. Puedo decir más PUEDOS y no me alcanzaría la vida, por lo que concluyo con éste: puedo decir que necesité casi cuatro décadas para darme cuenta de que amar a mi hombre era amarlo y confiar en él a pesar de la distancia y de no saber si lo veré otra vez...


Este libro digital esta protegido por el Derecho de Autor ————————————————————————————————————————————————©2010 Blanca García Rojas. www.40ymas.com. Derechos Reservados de Autor: Prohibida la reproducción total o parcial sin consentimiento previo de la autora.

Soy una mujer de 40ymas  
Soy una mujer de 40ymas  

Relatos y reflexiones de 18 mujeres de mas de 40 que disfrutan de la vida

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