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ABSOLUTISMO MONÁRQUICO

Podría definirse el absolutismo como una “soberanía monárquica sin límites y sin control que no reconoce a sus súbitos más que el deber de obedecer”. El absolutismo fue concebido principalmente como la negación del feudalismo. El absolutismo en Francia transformó la vida de Luís XIV en un verdadero espectáculo basado en teorías que eran sustentadas en diferentes pensadores de la época que explicaban y justificaban el poder absoluto del rey. Aprovechando una época donde la mayoría de las personas no sabían leer, la idea fue buscar elementos que mostraran el poder y también el prestigio. Luís XIV adoptó por ejemplo el sol como uno de los símbolos de su poder y creo otros varios símbolos que marcaban su posición como un monarca absoluto. En Francia, dos teorías fueron las más importantes la de Jean Bodin y Jacques Bossuet. Estos pensadores defendían la idea sobre que la autoridad del rey provenía en forma directa de Dios y por ello el pueblo debía simplemente obedecer al monarca que sólo se encontraba sujeto a la llamada “ley natural” que era dada por Dios.

ABSOLUTISMO EN FRANCIA


En Francia, dos teorías fueron las más importantes la de Jean Bodin y Jacques Bossuet. Estos pensadores defendían la idea sobre que la autoridad del rey provenía en forma directa de Dios y por ello el pueblo debía simplemente obedecer al monarca que sólo se encontraba sujeto a la llamada “ley natural” que era dada por Dios. Luis XIV toma para sí toda esta teoría del derecho divino cuando asume el poder aprovechando el hecho que Francia era un país que se encontraba en una grave crisis económica y social sobre todo motivadas por las guerras de religión a las que se sumaban el hambre, epidemias, pobreza y desempleo. Los miembros de la nobleza eran la única excepción a tan vasto poder ya que gozaban de privilegios tanto sociales como económicos y estaban integrados a la burocracia como funcionarios del gobierno o la milicia. También era una clase privilegiada el clero que disponía de amplios derechos. Con la llegada y la aplicación de la teoría económica del mercantilismo que predecía que los países serían ricos y poderosos a través del comercio compuesto por exportaciones que superarían las importaciones, comenzó en el siglo XVII a fomentarse el desarrollo industrial. Esto fue fundamental para favorecer a una clase social no privilegiada que era quien pagaba los impuestos y se dedicaba a realizar actividades comerciales e industriales.


Este fortalecimiento económico de este sector social sería el primer paso que pondría fin al sistema de la monarquía absoluta tanto en Francia como en el resto de Europa. Los burgueses tomaron la decisión de luchar por sus derechos a participar del poder político algo que comenzó a ocurrir a mediados del siglo XVIII siendo la Revolución Francesa la máxima expresión de este cambio fundamental de la historia de Francia.

ABSOLUTISMO EN RUSIA

La historia de Rusia empieza con la llegada de los eslavos orientales, el grupo étnico del que posteriormente derivarían los rusos, ucranianos y bielorrusos.


El primer estado eslavo oriental fue la Rus (o principado) de Kiev, que adoptó el cristianismo por la importante influencia del Imperio bizantino en 988, comenzando así la fusión entre las culturas eslava y bizantina que caracterizaría la rusa durante los siguientes siete siglos. El Rus de Kiev se desintegraría finalmente en varios reinos que competirían entre sí por figurar como herederos de su civilización y por el predominio territorial en la zona y que acabaron bajo dominio mongol. Tras el siglo XIII, Moscovia llegó progresivamente a dominar el antiguo espacio cultural. Llegado el siglo XVIII, el principado de Moscú había llegado a convertirse en el vasto Imperio ruso, abarcando desde Polonia hasta el océano Pacífico. La expansión hacia el Oeste avivó la conciencia rusa de atraso con respecto a los países europeos y acabó con el aislamiento de los primeros tiempos. Los sucesivos regímenes del siglo XIX respondieron a dichas presiones con una combinación de reformismo tímido y represión. El feudalismo ruso fue abolido en 1861, pero en unos términos desfavorables para el campesinado y sirvió para incrementar las presiones revolucionarias. Entre la abolición de la servidumbre y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, las reformas de Piotr Stolypin, la constitución de 1906 y la Duma Estatal introdujeron notables cambios en la economía y la política del país, sin embargo, los zares no estuvieron a la altura de las circunstancias para ceder poder autoritario. El último monarca, el zar Nicolás II, reinó hasta 1917. La derrota militar en la Primera Guerra Mundial y la escasez de comida allanaron el camino a la Revolución Rusa de 1917, que colocó en el poder a los bolcheviques dirigidos por Vladímir Lenin. Entre 1922 y 1991, la historia de Rusia es esencialmente la Historia de la Unión Soviética, un Estado federal que ocupó una extensión territorial similar a la del antiguo Imperio Ruso. La Unión Soviética se configuró como un Estado socialista de partido único bajo la dirección del Partido Comunista, aboliéndose la propiedad privada de los medios de producción e instaurándose un sistema de economía planificada. A finales de los años 80, siendo crítica la debilidad de su estructura económica y política, ciertos cambios en la ejecutiva del partido y en la economía marcaron el fin de la Unión Soviética.

GUÍA GRADO 8  

Guía para trabajo en clase de Historia.