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CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

ÓSCAR PERDOMO LEÓN El Salvador, 2007

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CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

ÓSCAR PERDOMO LEÓN El Salvador, 2007

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El Salvador, 2009 CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS” Derechos reservados

© Óscar Perdomo León.

Primera edición, 2009.

Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León*, Renato Flores ** y Romeo Teos ***. Foto de la portada *

Todos los derechos reservados. No puede ser reproducida total ni parcialmente esta publicación, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor de esta obra.

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ÍNDICE Página Introducción…………………..

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El taller de Guión…………….

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Los actores…………………..

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El equipo técnico……………

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El rodaje……………………..

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Anexo 1 Equipo técnico y algunas escenas …………………

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Anexo 2 Actores…………………………….

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Anexo 3 Mi profesor de guión………………

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Anexo 4 Cartas……………………................

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Anexo 5 Música que se utilizó en el corto….

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DEDICATORIA

A Rosa Nohemy León Molina de Perdomo, mi madre.

A Óscar Alfredo Perdomo Escobar, mi padre.

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I INTRODUCCIÓN

El cortometraje “HABLANDO CON LOS MUERTOS” nació primero como una novela, aun cuando el corto haya salido a la luz antes que la novela. Por lo mismo, me parece lógico que el hecho de haber realizado el cortometraje haya afectado de alguna manera posterior a la novela, la cual aún estaba yo escribiendo y revisando. Definitivamente pensar en los personajes y la trama como seres ambulantes de una película, me transformó un poco la novela. Una cosa de la cual tengo certeza es que a este cortometraje lo amo mucho porque ha sido mi primera experiencia escribiendo y dirigiendo una película. LOS ANTECEDENTES En el 2003 había terminado de editar mi primera novela “Diario Prohibido” y además ese mismo año se me dio la oportunidad de publicarla y yo me sentía para entonces como si hubiese descargado todo lo que tenía dentro de mí. Lo había dicho todo en ese momento. No podía escribir ni una gota más. Sin embargo esta sensación me duró sólo un par de días. Recuerdo que entonces me dediqué a leer con intensidad. Entre los libros que leí se encontraba “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago. Para mí ese libro fue tan inspirador, no sólo en su esencia, sino en el modo de narrar, que de inmediato empecé a escribir “Hablando con los muertos”. El titulo vino solo. Espontáneamente caído del cielo. Sabía desde el principio que yo quería contar sobre la muerte de algunos salvadoreños asesinados violentamente, personajes célebres como Roque Dalton y el ex presidente Manuel Enrique Araujo, y simultáneamente quería hablar de los protagonistas de mi novela que ya había tramado desde antes en mi cabeza, Isabel (que representaba a las mujeres asesinadas en El Salvador) y Esteban (que simbolizaba mi admiración por mi padre, prematura e injustamente muerto). Y aunque el tema de mi novela no tiene nada que ver con la novela de Saramago, sí hubo cierto impulso misterioso que provino de ahí para que yo iniciara mi segunda novela. Por supuesto que una novela crece jugosa y profunda, pero de una manera verdaderamente lenta. Y por eso no se puede escribir una novela de un día para otro, porque su esencia es extensa y consubstancial con la vida. No se puede improvisar toda una novela. La novela necesita primero respirar, desamodorrarse, extender poco a poco sus alas, mirar el horizonte y observar al mismo tiempo su interior para sacarlo todo a la luz y decir toda la verdad. Decir toda la verdad y, sin perder su naturaleza, mezclarla con la ficción. 6


Por eso creo que “Diario Prohibido” inició aproximadamente en 1992 como una inquietud experimental con respecto a la escritura que yo tenía. Inició con pocas líneas en forma de cuentos. Eran breves pero numerosos. Y para entonces yo no pensaba en escribir una novela. Pero, como ven, ya se estaba gestando. Luego vino hacia mi pluma un período de silencio. Fue mi tiempo de matrimonio y hogar. En esa época me sentí desconectado con la historia que había ido maquinando en mi cabeza por años. Fueron años felices que compartí con mis dos hijas y con mi ex esposa. Pero fueron también años estériles con respecto a la creación literaria. Sin embargo, después de mi divorcio en el año 2001 y coincidiendo con un lugar de trabajo menos agitado que el que tenía, recobré mi entusiasmo por escribir. Examiné mis ideas, recordé las crónicas que me contaron algunos, traje hasta mi memoria las pequeñas confidencias que me dijeron otros y extraje de ellas su médula, recolecté papeles viejos, escritos de mi adolescencia y de mis inicios en la universidad y los analicé y revisé; descarté muchos de ellos y utilicé sólo los necesarios. Empecé a acumular ideas y seguí escribiendo. Experimenté con narradores omniscientes en primera, segunda y tercera persona. Experimenté con diferentes tipos de letras. Incluí detalles de mi vida privada en ciertos personajes, masculinos y femeninos. “Diario Prohibido” es, en general, el resultado de un cúmulo de verdades generales con mentiras específicas. Y en pocas ocasiones, viceversa. Recuerdo que decidí iniciar con el capítulo más erótico porque sabía que sería de alguna manera una provocación; pensé que la persona que lo leyera decidiría en ese preciso momento que amaría u odiaría mi libro. O lo leería todo o lo lanzaría en ese mismo momento al basurero. Sería todo o nada. Sería como el amor: existe o no existe. Sería todo o nada, pero nunca la indiferencia. HABLANDO CON LOS MUERTOS http://issuu.com/1764oscar/docs/diario_prohibido_novelacorta?showEmbed=true

No obstante y volviendo al libro “Hablando con los muertos”, puedo decir que lo empecé a escribir en el año 2003 pensando en los terremotos del año 2001. En enero de ese año tuve la oportunidad de ir a Santa Tecla al lugar de los hechos y dar una mínima ayuda; pero principalmente fue una oportunidad para ser testigo de una tragedia. En realidad fue escalofriante oír golpes bajo la tierra de personas enterradas vivas. Fue sumamente conmovedor ver a los familiares de las víctimas llorar y estremecerse con la desdicha de Santa Tecla. Luego a principios del año 2005 vi por el canal 10 de televisión al cineasta español Luis Gómez Valdivieso hablando sobre el taller de Guión Cinematográfico que se proponía iniciar. Fue como si una luz se hubiese encendido dentro de mi cabeza. No dudé ni un segundo en tomar la decisión de asistir al mencionado taller. Pensé inmediatamente en el Cine y en como el séptimo arte combinaba algunas de las cosas que más amo en el mundo: la música, la literatura y las imágenes. 7


Así que basado en las ideas iniciales de la novela “Hablando con los muertos” y ya recibiendo clases bajo la tutela de Luis G. Valdivieso, fue que inicié la escritura del guión para el cortometraje “Hablando con los muertos”. Nunca un largometraje ni mucho menos un cortometraje, van a expresar todas las ideas y los detalles que se pueden formular en una novela. Lo importante es entender que las imágenes van a expresar esas ideas que tenemos a su propia manera, en su adecuado lenguaje. Hay algo que puedo asegurarles y es que el corto “Hablando con los muertos” se hizo con muchas dificultades, pero también con mucho amor y esfuerzo, cosas que no son nada despreciables si tomamos en cuenta que quienes lo hicimos no nos dedicamos únicamente al arte; por el contrario, para ganarnos la vida todos los que participamos en el rodaje tenemos diferentes ocupaciones. Unos son comerciantes, otros anestesistas o profesores, etc. Yo, por mi lado, soy médico. Pero el amor es fuerte. Y la necesidad de expresarme en forma artística es tan intensa en mí, que me es prácticamente imposible evadirla. Así que “Hablando con los muertos” fue una de esas inevitables necesidades.

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II EL TALLER DE GUIÓN

El taller sobre Guión Cinematográfico inició, si mal no recuerdo, en marzo del año 2005 y en septiembre de ese mismo año ya estábamos rodando. El taller fue patrocinado por la Fundación Julia Díaz, e indirectamente, por CONCULTURA. La encargada del proyecto que atinadamente había iniciado la Fundación Julia Díaz era Norma Araujo de Orellana, quien junto a su activa colaboradora Rosario Nieves, siempre estuvieron pendientes de que las cosas marcharan sobre ruedas. (Rosario también participó como estudiante en el taller). Teníamos clases dos veces por semana y yo tenía que viajar desde mi lugar de trabajo en Sensuntepeque hacia San Salvador. Tengo que agradecer a mi entonces compañero de trabajo, el Dr. Marden Torrijos Kuny, quien siempre me ayudó cambiándome los turnos que me chocaban con mis clases. El Taller de Guión estuvo en dos locales diferentes. El primero fue una hermosa casa a más o menos 100 metros al poniente de El Salvador del Mundo, era la casa del ex patronato pro-patrimonio cultural, en la senda florida sur, atrás de la AFP CONFIA. En esa casa está ahora el museo FORMA. Luego nos tuvimos que mudar y terminar el curso en el edificio Carbonell, que está en el pasaje del mismo nombre, contiguo a Mexicana de Aviación, a la altura del bulevar Manuel Enrique Araujo. El taller estuvo dirigido, como ya lo había mencionado, por Luis Gómez Valdivieso. Al conocerlo la impresión que llegué a tener sobre él fue que era un hombre ordenado y dedicado a lo que más le gustaba. Recuerdo que pensé “El Cine es su mundo”. Luis ha trabajado durante algunos años aquí en El Salvador organizando la videoteca de la Universidad Centroamericana UCA y dictando cursos sobre cinematografía. También ha trabajado en Nicaragua. Luis sabe cómo enseñar. La pedagogía la trae en la sangre. Durante el curso Luís fue en todo momento muy abierto al diálogo y en todo momento estuvo dispuesto a ayudarme con el guión, a darme respuestas a las dudas, a brindarme enseñanzas generales sobre cómo hacer un libreto y nunca se olvidó de hacerme ver los detalles que pueden ser la diferencia crucial en una película. 9


Entramos al taller aproximadamente unas 30 personas. Pero el grupo se fue reduciendo con el pasar del tiempo. Al final del curso sólo 8 compañeros terminamos nuestros guiones, de los cuales solamente 4 rodamos, ya que únicamente había 4 cámaras y 4 grupos de trabajo de estudiantes, que proporcionó la universidad Don Bosco. Los otros tres cortometrajes que se realizaron fueron “Alicia en el país de las oportunidades” de Raúl Sanabria, “Pintado con celajes de fuego” de Beatriz Nájera y “Cerrojos” de Claudia Barrientos. Los otros compañeros que terminaron sus guiones fueron Rosario Nieves (“Felipe”) y Jorge Isaac Driottez (“Maquilishuat”) entre otros. A mi manera de ver, el taller se trataba principalmente de tener uno mismo la experiencia de escribir y dirigir un cortometraje. Era algo parecido a hacer el amor. Hasta que lo siente y lo hace uno mismo, hasta entonces se da cuenta en realidad de qué se trata la experiencia. La cantidad de dinero que pagábamos para participar en el taller era mínima, si se piensa en lo que puede valer en otras partes del mundo un taller similar; aunque si se lo ve desde otro punto de vista el precio era justo, es decir, si pensamos que vivimos en un país pobre del tercer mundo y que quizás si no se hubiese hecho el taller de esa manera, muchos no hubiésemos tenido la oportunidad de participar en él. Así que debo agradecer, por un lado, a la Fundación Julia Díaz por implementar el taller y, por otro lado, a la universidad Don Bosco, que nos proporcionó la cámara y a sus estudiantes como equipo técnico. Y no puedo dejar de mencionar que Luis G. Valdivieso nos dedicó, durante algunas semanas, mucho de su tiempo, fuera del taller en sí, aun sin recibir una retribución monetaria. *** “Lo primero que tiene que hacer un guionista es pensar”, nos decía Luis. Y traté de pensar mientras escribía. Una cosa a la que me mantuve fiel al momento de escribir el guión fue en tratar de conservar la forma de hablar de los salvadoreños, con sus acentos y sus modismos. Estoy convencido que el lenguaje es una de las cosas más fuertes que nos dan identidad. Es algo así como decir que somos salvadoreños porque hablamos como hablamos. Y es algo que también he tratado de mantener dentro de mis novelas y poemas. Esa forma, por ejemplo, de conjugar los verbos en segunda persona, como “tenés”, “mirá”, “caminás”, etc. tan característica de los salvadoreños. Sin mencionar el pronombre de la segunda persona en singular: “vos”, por mencionar sólo unas pocas. En una novela se pierde un poco el acento del idioma; pero en una película se lo puede escuchar clara y cristalinamente, lo cual es una ventaja que me atrae fuertemente. 10


El aprendizaje que tuve en ese taller fue como un tesoro que despertó en mí el amor dormido que tenía hacia el Cine. Además puedo decir que hasta que conocí a Luís G. Valdivieso, me di cuenta que era posible hacer Cine en El Salvador (Y cuando hablo de Cine, no me refiero al formato que se utilice para grabar, ya sea video, 35 mm, etc.; sino que me refiero al concepto de contar una historia a través de imágenes. Porque un cirujano puede operar bajo un árbol de conacaste o en el quirófano más equipado del mundo, todo depende de las circunstancias). Ya sabía yo por supuesto que aquí en El Salvador se hacían películas con mucha dificultad; pero el mayor problema es que aquí en mi país no hay para nada un escenario en donde podamos ver lo que los cineastas salvadoreños están haciendo (aunque hay que reconocer el esfuerzo intenso que ha hecho durante varios años consecutivos el cineasta salvadoreño Jorge Dalton, para mantener vivo el Festival de Video). Otra cosa que aprendí desde el principio es que el guión, por muy bueno que sea, es sólo una guía para realizar el rodaje. Durante el proceso de hacer el cortometraje hay circunstancias que hacen que uno cambie de parecer para imaginar de una u otra forma una escena. O se presentan eventos que lo obligan a uno a cambiar el ambiente de la escena o incluso a variar diálogos y acciones. Una cosa muy importante es que cuando se hace un guión se debe pensar mucho en las imágenes. El guión debe ser un documento muy visual, es decir, que cuando se lo lea, debemos ver las imágenes en nuestra cabeza. *** “¿A qué va la gente al cine, a pensar o a sentir?”, una ocasión, Luis.

nos preguntó, en

Este puede ser un punto crucial. A mí me parece que a las dos cosas. Pero un 20 % a pensar y un 80 % a sentir. El enfoque que se le dé a la película dependerá de cada realizador. Un guionista puede esforzarse mucho en transmitir al gran público las emociones que él siente, junto a sus ideas y puntos de vista; pero es algo un poco más complejo, porque si el director o los actores no captan y reflejan en las imágenes esas emociones e ideas, entonces el esfuerzo del guionista habrá sido en vano. Y esto sin mencionar que, por otro lado, está el factor público-espectador; si los símbolos o referencias que use el cineasta para darse a entender no están previamente en el cúmulo de conocimientos del receptor, la comunicación se habrá perdido.

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Pero creo que conmover al público es una de las cosas más difíciles para un cineasta. No importa si es terror, risa o llanto, la empatía entre la historia que se cuenta y el espectador que recibe el mensaje es fundamental.

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III LOS ACTORES

Lo primero que tendría que escribir sobre los actores es que me siento muy agradecido con todos, ya que ninguno de ellos recibió en ningún momento una retribución económica por su actuación. Y todos trabajaron con entusiasmo sólo por la emoción y la satisfacción de hacer una película corta. Lo segundo que tendría que escribir es que la mayoría de los actores de este cortometraje no eran actores profesionales, es decir que la mayoría de ellos no tenía ninguna educación histriónica. La excepción a la regla eran dos de ellos: Santiago Nogales y Rosario Ríos. Rosario Ríos. Para mi actriz principal, es decir, para el papel de “Isabel”, pensé desde el principio en Rosario Ríos. Yo la había visto en una obra de teatro dirigida por su esposo Santiago Nogales y en la cual ella compartía tablas con dos excelentes actrices, Mercy Flores y Rubidia Contreras. Me gustó mucho su actuación. Una obra muy bien montada. De tal manera que cuando escribía el guión de “Hablando con los muertos” ya pensaba en Rosario Ríos para interpretar el papel de “Isabel”. Un día mientras estábamos en las clases de Luís, lo comenté con una de mis compañeras de Guión, Beatriz Nájera, quien me dijo: “Y por qué no la llamás?” Me dio entonces su teléfono, la llamé, me presenté y le envié el guión. Un par de días después Rosario Ríos me contestó: “Yo soy Isabel”. Opino que Rosario hizo una actuación muy buena en mi cortometraje, con mucha emoción y dignidad, introduciéndose firmemente en el personaje de “Isabel”. Siempre estuvo dispuesta a repetir escenas o, incluso, a improvisar acciones y frases que enriquecieron al personaje. Me gustó también su compresión hacia mi inexperiencia como director. En estas cuestiones prefiero ser redundante, por eso quiero decir que admiro y agradezco la humildad con que Rosario Ríos y Santiago Nogales se dejaron dirigir por mí, es decir, por alguien sin ninguna experiencia en el campo del Cine. Por el contrario Rosario Ríos tiene ya mucha experiencia como actriz de teatro y Santiago Nogales es el director del reconocido grupo de teatro Moby Dick. Con Rosario tuvimos algunas pláticas previas al rodaje, especialmente por correo electrónico. Discutimos sobre tal o cual escena o palabra, y en todo momento me mostró su entusiasmo hacia su trabajo.

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Una anécdota del rodaje que recuerdo mucho es cuando grabábamos la escena del comedor, donde “Roberto” (Santiago Nogales) le dice a “Isabel” (Rosario Ríos) que tienen que dejar El Salvador. “…donde no tenemos futuro es aquí en El Salvador… podemos encontrar otra vida, en otro lugar, otro clima, otra cultura, otras gentes”. Cuando Santiago dijo estas palabras, Rosario, muy inmersa en su personaje, derramó una lágrima verdadera. Yo esperé un par de segundos y dije en voz alta “Corte”. E inmediatamente un mar de aplausos espontáneamente explotó de parte del equipo técnico y de numerosos familiares míos que estaban atrás de mí. Fue un momento muy emocionante. Todavía sonrió cuando lo recuerdo. Santiago Nogales. La entrada de Santiago Nogales al corto fue algo casi de última hora, ya que yo no lograba encontrar actor para el papel de “Roberto”, el amante de “Isabel”. Sin embargo, uno de mis compañeros del Taller de Guión me dijo: “Pero si lo tenés en la punta de la nariz. El esposo de Rosario queda bien en ese papel”. Y me di cuenta que tenía razón. Lo llamé y por fortuna Santiago aceptó el papel. Durante el rodaje, no me sorprendió ver como Santiago se podía muy bien sus diálogos, ya que, siendo él un director de teatro, sabe perfectamente la importancia de estar preparado a la hora crucial de enfrentar al público o a la cámara. Realmente me siento muy honrado y agradecido de haber tenido en mi película a Rosario Ríos y a Santiago Nogales. Renato Flores. Pero para ser honesto, en realidad a los primeros actores que convencí para que actuaran en mi película fueron a las personas que tenía más cerca, las que estaban más a mi alcance. El primero de ellos fue Renato Flores, a quien trabajando en el Hospital de Sensuntepeque como anestesista, lo veía casi todos los días y a quien ya antes había convencido para que actuara en el papel de Cascabel (el amigo que traicionó a Anastasio Aquino). Recuerdo que estuvimos ensayando durante varios días, e incluso grabábamos las escenas con una pequeña cámara fotográfica digital. No fue sino días después que, por sugerencia de Luís G. Valdivieso, decidí eliminar la parte de Anastasio Aquino, todo para beneficio de la historia en general del cortometraje, que ya tenía suficientes escenas de flash back y además tomando en cuenta que sólo tenía no más de 15 minutos para contar la historia de “Isabel”, “Roberto” y “Jonás”. De tal manera que Renato terminó haciendo el papel de Eustaquio, el capataz de la hacienda. Renato Flores nunca había tenido la oportunidad de participar en una película. Es más, tuvo que aprender a montar a caballo en un corto tiempo, ya que el papel exigía una escena a galope.

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“Nunca pensé que uno se cansara tanto actuando en una película – refiere Renato. El tiempo parecía correr muy rápido y al repetir tantas veces las escenas, me parecía que el tiempo no nos iba a alcanzar”. (Una cosa que no quiero dejar de mencionar es que Renato fue, al igual que mis hermanos Wendy y Mario Perdomo, el único que no quiso aceptar dinero para la gasolina, lo cual le agradezco de veras). Romeo Teos. Para el importante papel de “Jonás” tuve una visión parecida a la que tuve con el papel de “Isabel” y Rosario Ríos. Desde el inicio pensé que “Jonás” debería ser Romeo Teos. Romeo Teos trabaja como anestesista en el Hospital de Sensuntepeque. Cuando le planteé la idea de que actuara en mi película, se mostró del todo negativo; sin embargo mi insistencia dio sus frutos y pronto estuvo leyendo el guión y aprendiéndose sus líneas. Quiero decir que Romeo se compenetró con su personaje tanto que le agregó ciertas características originales. Estoy convencido que Romeo tiene mucho potencial como actor y sólo necesita desarrollar esa faceta suya. Ojalá pudiera hacer otra película con él. Romeo hizo también el papel de extra como socorrista de la cruz roja, en cuyas escenas obviamente nunca tomamos su rostro. Pablo Santana Alfaro. Pablo Santana Alfaro (escritor), quien es oriundo de Sensuntepeque, ejecutó dos papeles en el cortometraje. Uno como socorrista de la cruz roja y otro como miembro de los Escuadrones de la Muerte. “Fue mi primera experiencia en el Cine y me puse bastante nervioso, ya que nunca había actuado. Y me enseñó mucho, a la vez que creó en mí el interés por escribir guiones; ya escribí el guión Un día con la muerte (el cual espero que podamos filmar algún día). El rodaje de Hablando con los muertos me pareció creativo y profesional, tomando en cuenta las limitantes, que eran muchas.” Pablo también se encargó de fabricar la sangre falsa que se usaría en la muerte del capataz de la hacienda. René Serrano. René Serrano, quien trabaja como reportero de El Diario de Hoy, fue otro actor que hizo dos papeles en el corto, uno como miembro de los Escuadrones de la Muerte y el otro como reportero televisivo, el cual le cuadraba bien. René nos ayudó también con la iluminación.

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Edgar Mauricio Perdomo. Edgar Mauricio, conocido familiarmente como Moris, es mi primo hermano y a quien tengo en muy alta estima. Trabaja en negocios agrícolas en la hacienda de su propiedad, la misma en la cual rodamos algunas escenas. Además nos facilitó la locación para la escena del dormitorio entre “Roberto” e “Isabel”. En todo momento Moris estuvo dispuesto a ayudarme con el proyecto. Además quiero decir que Moris tuvo una actuación muy natural; incluso improvisó en varias ocasiones de una manera no fingida, de tal manera que una de esas invenciones suyas la incluimos en el corto. (Quisiera mencionar que la hija de Moris, Divita Perdomo Ancheta fue la encargada del diseño del tatuaje en forma de colibrí que tenía “Isabel” en el muslo. Le ayudó a Divita, Junia Sigüenza). Laura María Perdomo Pacas. Mi hija Laura María hizo el papel de “Isabel niña”. Me siento muy orgulloso de su responsabilidad durante el rodaje. Siempre estuvo atenta a realizar las partes que le tocaron. Me gustó mucho su actuación en la escena en donde ella saca la mano amputada de la mochila, escena que fue eliminada en la edición final, pero que a mí me hubiese gustado que quedara. Me parece también que para ella fue una cosa muy divertida el haber participado en el proyecto. Gonzalo Gonzáles. Gonzalo Gonzáles, quien trabaja como albañil, fue un caso especial, porque el actor que haría el papel de “profesor asesinado” no se presentó; pero mi firme decisión de que se rodara en el tiempo estipulado por Luís G. Valdivieso, hizo que buscara con premura una solución, de tal manera que una hora antes de tomar esa escena de los Escuadrones de la Muerte, fui a la casa de don Gonzalo y lo convencí de actuar. Eso representó un gran stress para mí, pero también una gran satisfacción. Esa escena del profesor asesinado la escribí como un homenaje para la persona que me dio clases cuando yo estaba en tercer grado de primaria: el profesor Chigüila, quien fue secuestrado de su casa del barrio Chalchuapita de Atiquizaya y asesinado con lujo de barbarie durante los días previos al inicio de la guerra civil salvadoreña. Wendy Perdomo. Wendy Perdomo, mi hermana, hizo el papel de “madre de Isabel”. Fue una actuación breve, pero importante en la historia. Quiero decir que el apoyo material y psicológico de parte de mi hermana hacia el proyecto fue muy importante para mí, ya que ella se involucró en la historia desde empezó a leer los primeros bocetos de la novela “Hablando con los muertos”.

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Nohemy León de Perdomo. Nohemy, mi madre, hizo un papel de extra y sólo apareció un par de segundos en la pantalla, pero las pocas palabras que dijo, las dijo muy bien. Incluso Luís G. Valdivieso me dijo que le había gustado su actuación. Mi mamá fue un apoyo muy importante a la hora del rodaje, ya que en todo momento me ayudó con cuestiones logísticas, lo cual le agradezco mucho. Zenón Burgos. Mi primo Zenón, hizo el papel del “amante de la madre de Isabel”. Él fue otro de los actores que convencí a última hora para que participara, ya que el actor que haría ese papel no se presentó a la hora que se le había convocado. Hay una anécdota interesante sobre esto y es que Zenón se encontraba descansando de su trabajo y tomando cerveza y compartiendo con mi familia, casualmente en la hacienda donde rodaríamos la escena del asesinato del “padre de Isabel” y del “capataz Eustaquio”. Le pedí de favor que actuara y le expliqué la necesidad que se tenía. Zenón no quería participar porque ya se había tomado varias cervezas y además le preocupaban los diálogos. Le expliqué que su personaje no tenía diálogos. Finalmente aceptó. Quiero disculparme públicamente con Zenón, ya que por un error involuntario, su nombre no fue incluido en los créditos en la edición final de la película. Roni Góchez. Él (quien es primo de uno de mis mejores amigos de toda la vida, Salvador Góchez) es el director del bachillerato “Cornelio Azenón Sierra” de Atiquizaya. Hizo el papel de Juez al final del corto y además nos ayudó proporcionándonos una locación. Sergio Flores. La voz en off que dice: “Siento decirle, pues, que Isabel murió estrangulada 24 horas antes del terremoto” la hizo nuestro camarógrafo, Sergio Flores.

Los socorristas. Los socorristas de la cruz roja que aparecen en el cortometraje, son socorristas reales de Atiquizaya (con excepción de Pablo Santana Alfaro). Fue gracias a David Solís, que Nelson Gálvez, José Mauricio Retana y Nery Anthony Medina, aparecieron en el corto.

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Los policías. Los policías son reales también y accedieron a actuar gracias a la intermediación que realizó mi primo Moris Perdomo. Los policías fueron Edgardo García, Nelson Cerén Canizales y Araceli Barrera Aquino. Extras. En cuanto a los actores extras, debo agradecer a mi amiga Mayra Ruth Pacheco de Medina por su gran colaboración consiguiéndome gente. Muchos de los extras fueron también familiares míos. Estos actores fueron Beatriz Perdomo Pacas, Nerea Nogales, Roberto Carlos Cruz, Claudia Perdomo, Claudia Sosa, Mario Roberto Perdomo, Ana María Perdomo, Miguel Perdomo, Francisco Javier Pineda, Mario Cortez, Nery Pineda, Xiomara Lemus, Beatriz Pérez, Byron Lima, Luís Loyola, Ruth Morán, Vilma Alicia Cabrera y yo. Verónica Torres. La actuación de Verónica Torres fue un caso especial, ya que su papel fue el de la doctora que atiende a “la madre de Isabel” en el hospital. He aquí un fragmento del la novela “Hablando con los muertos”: “Como la doctora entendió que Rocío no le contaría nada y además la vio llamativamente manchada de rojo, le preguntó: -¿Está usted bien? Y la mujer, cubierta con un suéter, no respondió nada otra vez; sólo se descubrió un poco para mostrar el su miembro superior izquierdo aún sangrante, protegido por un apretado torniquete, con la mano totalmente amputada.

-¿Y la mano? -preguntó la doctora, sorprendida.

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Y a la par de la mutilada mujer, sin responder tampoco nada, la niña que la acompañaba, extrajo de su mochila la cianótica mano salpicada; la chiquilla de 12 años de edad, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entregó la doctora. Esa pequeña niña era Isabel.” Toda esa escena fue eliminada en la edición final. Sin embargo, en una reedición que realicé en 2010, agregué una parte de esa “escena de la mano”. (Esa experiencia es tan real porque esa escena de la niña y la mujer mutilada yo la viví cuando en 1996 trabajé en el hospital de Ciudad Barrios. Fue una experiencia que me conmovió. Yo era ese médico que recibió la mano.)

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IV EL EQUIPO TÉCNICO

Hay que mencionar por supuesto al equipo técnico del rodaje. Ellos fueron Sergio Flores, Lucía Benavides, Junia Sigüenza, Verónica Torres, Rafael Ramírez y René Serrano. Todos ellos eran estudiantes de comunicaciones de la Universidad Don Bosco. Su profesor encargado era Leonel Méndez. Los jóvenes se involucraron en su trabajo y creo que disfrutaron en cierta forma su estancia en mi ciudad natal Atiquizaya (departamento de Ahuachapán, El Salvador, América Central), en donde tratamos de darles calor y que se sintieran cómodos. (Allí probaron por primera vez el sabor de la típica “cochinita”). El camarógrafo fue Sergio Flores. Me gustó su instinto para hacer algunas tomas. Del sonido estuvo siempre pendiente Junia Sigüenza. Como apuntadores participaron Lucía Benavides, Junia Sigüenza y Verónica Torres. En el maquillaje nos ayudó Verónica Torres y Junia Sigüenza. En la iluminación participaron varios, pero estuvo encargada Lucía Benavides. De la edición estuvieron encargados cuatro: Lucía Benavides, Sergio Flores, Junia Sigüenza y Leonel Méndez. Hay que mencionar también que la mayoría de veces los mismos actores tenían que cargar con el equipo que usábamos para grabar.

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V EL RODAJE

El primer paso para iniciar el rodaje fue planificar. Había que decidir las fechas y los horarios. Debía pensarse en la coordinación entre las escenas y la disponibilidad de tiempo que tuvieran los actores. Había que resolver cual sería el orden para filmar las escenas. Existe el enfoque, para un director novato, de tratar de iniciar filmando desde la escena más fácil hasta llegar a la más complicada. Hacer lo contrario también podría ser útil para un director principiante, ya que resuelta la escena más complicada, todas las restantes serán como pan comido, teóricamente. Sin embargo, en esto de dirigir hay sorpresas e imprevistos. No hay reglas rígidas. Hay que tratar de seguir el guión; pero también hay que intentar apegarse al instinto, algo que los humanos hemos ido dejándoselo a los animales. Había que pensar en la luz y en las locaciones. Una de las razones por las cuales decidí rodar en Atiquizaya fue que no tenía que sacar tanto permiso para las locaciones, ya que la mayoría de éstas que usamos fueron suministradas por mi familia y por gente muy conocida de mi pueblo natal. Además estaban los factores tiempo-distancia, variables que solucionaría de mejor manera en Atiquizaya. La logística fue un dolor de cabeza para mí. No sólo me encargué de la dirección artística del corto, sino prácticamente de toda la dirección logística, lo cual hizo, tengo que confesarlo, que en muchas ocasiones perdiera la concentración necesaria que debe tener el director de una película. Además el mismo equipo técnico y los actores teníamos que cargar los aparatos (cámara, trípode, luces, etc.) para trasladarnos de una locación a otra. Después de jornadas intensas terminábamos agotados y con mucha hambre. Yo por mi parte, a pesar de que nunca nos faltó comida, bajé como 10 libras en esos dos fines de semana. Todo esto viene a redundar en la falta de recursos económicos. No obstante, si se lo ve desde el punto de vista del reto que representó la realización del corto, es algo de veras muy satisfactorio. No hay nada como vencer al monstruo. Derrotar a las peores pruebas que se nos pongan (o que uno ha buscado). Conseguir hacer las cosas que otros nos han dicho que son imposibles de hacer aquí en El Salvador. Por supuesto que la consecución de esta meta no la conseguí solo, sino con ‘una pequeña ayuda de mis amigos’. con

Fue decisiva la colaboración de innumerables personas que trabajaron entusiasmo y voluntariamente, en especial los actores. Es 21


imprescindible mencionar que fue significativa la ayuda económica de Willians Edgardo Perdomo. Fue importante también la ayuda económica de la Fundación Julia Díaz. Yo saqué del mismo modo un poco de dinero de mi bolsillo. Asimismo, mi hermano Mario Roberto Perdomo, no sólo fue actor extra, sino que nos ayudó en varias ocasiones con el transporte de actores y personal técnico. Igualmente, mi hermana y mi madre me ayudaron incluso con algunos tiempos de comida para los actores y equipo técnico. Todo eso nos mantuvo a flote; pero hay que ser honesto y directo y decir que la parte económica era precaria. Y es que hasta que no se construya en El Salvador algún día una industria de Cine, no se conseguirá desarrollar una cultura de Cine que impregne de verdad a la sociedad salvadoreña, de tal manera que los cineastas puedan vivir de su trabajo artístico. El rodaje se hizo casi en un 95% en la ciudad de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán. Excepto una escena que se hizo en la ciudad de Ahuachapán. Y por supuesto que no tengo que dar mayores explicaciones sobre las breves tomas que se hicieron de la catedral de Santa Ana y de la de San Salvador, del teatro de Santa Ana, del redondel Masferrer, de algunas calles del centro de San Salvador, del monumento a Roque Dalton que está en la universidad de El Salvador, del Palacio Nacional, y de los monumentos a Gerardo Barrios y a Monseñor Romero; todos símbolos de nuestra salvadoreñidad y con los cuales estamos familiarizados y que los usé en una secuencia de dolor y nostalgia en la cabeza de “Isabel”. Con respecto a la máscara maya y al tigrillo, que aparecieron en la secuencia de los aludidos monumentos salvadoreños en el corto, fueron proporcionados por José Gonzáles y su esposa María Luisa de Gonzáles, alcaldesa de Atiquizaya, quienes además nos facilitaron su casa como locación para la escena donde “Isabel niña” oye música con su padre. Sólo teníamos 4 días para rodar. Como todos trabajábamos en diferentes y alejados lugares, solo podíamos reunirnos y rodar los fines de semana. El rodaje se ejecutó los días 17, 18, 24 y 25 de septiembre de 2005. Sentí que había mucha presión en cuanto al tiempo; esto en parte influyó para que algunas escenas no pudieran repetirse para ser mejoradas. Luchábamos contra el tiempo y la luz del día que rápidamente se acababa. Mucho de lucha contra el tiempo fue la que hubo cuando grabamos la escena del asesinato del “padre de Isabel” y de su capataz, bajo el arma blanca contundente, con sangre salpicando; era la oportunidad para hacer “los trucos” que se hacen en el Cine. («Fiel como un perro y sin pensarlo mucho, Eustaquio sintió la afrenta de otro como suya propia y sacó entonces con un instinto irrefrenable su machete filoso para agredir al amante de la esposa de Esteban. Aquel desenfundó también su machete, el cual tenía a la orilla de la cama y se defendió con agresividad. Se desencadenó una batalla frenética y casi primitiva. La mujer se interpuso entre ellos tratando de detenerlos. Trozos de carne y borbollones de sangre, 22


explosivos en siniestros caminos, profusamente saltaron como perdigones por un lado y por otro. Rocío pegó un grito desgarrador, de dolor intolerable. La batalla fue breve, pero inclemente».) Y nos esmeramos mucho en conseguir buenas tomas de esta violenta escena; aunque al final no salieron todas en la edición última de “Hablando con los muertos”, fue una ganancia de experiencia. En esa ocasión sucedió algo muy particular; mi hija Beatriz, quien salió como extra en la escena del cementerio, empezó a llorar porque quería tener un papel más importante en la película. Su llanto era tan fuerte que era difícil concentrarse. Le pedí en voz alta que se callara, pero eso sólo exacerbó su llanto. Me conmovió profundamente ver a aquella pequeña niña de siete años con sus lindos ojos queridos colmados de lágrimas. Así que me senté junto a ella, la abracé y le hablé con dulzura, prometiéndole que en la próxima película ella sería mi estrella. Se calmó, pero yo no dejé de sentirme comprometido hasta que le cumplí mi promesa con el cortometraje “Mi hermana”, en donde ella y su hermana Laura son las estrellas. La escena del asesinato de “Isabel” se tuvo que repetir numerosas veces, ya que los vecinos de al lado de la casa en donde rodamos, estaban bastante ruidosos. Tuve que ir donde ellos y pedirles de favor que hicieran silencio, a lo cual accedieron tranquilamente. Además, Teos no paraba de reírse en plena escena dramática. Hablé con él y se concentró en su trabajo. Unos minutos antes de grabar la escena de los Escuadrones de la Muerte, Romeo Teos me dijo que no le gustaban las capuchas que les había conseguido; me dijo que quería unas hechas de medias de mujer. Al principio no estuve de acuerdo, pero luego me di cuenta que él tenía razón. Así que mi hermana nos consiguió con unas primas unas medias usadas. Esa fue una buena idea de Teos. Mientras se filmaba la escena de los policías que capturan a “Jonás”, recuerdo que se perdió una especie de pestaña que lleva la cámara cerca del lente, para regular de algún modo la entrada de luz. La buscamos por un lado y por otro y no la pudimos encontrar. Esto ocurrió el primer fin de semana del rodaje. Más tarde ese mismo día, nos fuimos a grabar a Ahuachapán la escena en donde “Jonás” (Romeo Teos) e “Isabel” (Rosario Ríos) hablan por teléfono. Romeo se había quedado en Atiquizaya buscando la parte faltante de la cámara y tuve que llamarlo por teléfono para que se apresurara a llegar a Ahuachapán. Cuando se dieron cuenta en la universidad Don Bosco de esa pérdida, nos dijeron que ya no nos prestarían la cámara, hasta que pagáramos el repuesto, el cual sólo había en Guatemala y se tardarían un par de semanas para conseguirlo. Esto destruiría todas mis ilusiones de terminar la película. Entonces fui al canal 21 de televisión y alquilé una cámara similar a la que habíamos usado y por lo tanto no hubo retraso en el rodaje.

23


*** Al final, en retrospectiva, aunque la satisfacción de haber realizado “Hablando con los muertos” es grande, tengo que decir que el corto tiene varias cosas que no me gustan. En cuanto a algunos efectos que tuvimos que hacer artificialmente, como la lluvia y la sangre, estoy seguro que pudieron haberse mejorado. Pudo haberse mejorado también la forma de contar la historia; para algunas personas resulta un poco confusa. Se me ocurren ahora muchas ideas de cómo se pudiera haber mejorado el cortometraje. También debo decir que siento que la edición final del corto no quedó del todo como me hubiese gustado. Por ejemplo no se usó exactamente toda la música que yo había dispuesto para cada escena (aunque sí en un 95 %). Con respecto a la música me pasó algo muy particular; desde el primer momento en que empecé a escribir el guión, ya que junto a cada escena inmediatamente sonaba en mi cabeza una música para mí familiar y que se adaptaba muy bien a la situación específica de lo que ocurría en tal o cual circunstancia; como por ejemplo a la escena inicial donde se ve el derrumbe en Santa Tecla, a raíz del terremoto del año 2001, siempre estuvo ligada la composición de Paul Hindemith NOBILISIMA VISIONE. Fue algo natural dentro de mi cabeza. Ahora bien, una de las cosas que más anhelo es hacer otra película pero que lleve música original, tener un músico que se inspire en las imágenes, de tal manera que el producto final sea aún más único. Otra de las cosas que no me dejaron totalmente satisfecho del corto fue que se eliminaron algunas escenas que yo personalmente hubiese incluido. Hay varias causas: 1- Quienes editaron lo hicieron de prisa, ya que tenían poco tiempo para hacerlo debido a sus ocupaciones académicas. 2- Yo, con mi apretado horario en el hospital, estuve apenas un par de veces en la edición y sólo por un par de minutos, ya que era difícil coordinar mi tiempo con el tiempo de quienes editaban. 3- Principalmente creo que hubo falta de ambiente adecuado e intimidad; me refiero a que si la edición la hubiésemos hecho con tranquilidad, con todo el tiempo del mundo, de preferencia por la noche, y que en todo momento hubiese estado yo presente, la película hubiese salido a mi manera. “Hablando con los muertos” fue un proyecto que inició como novela, siguió como guión cinematográfico, después se llevó a la imagen en un cortometraje y en último lugar llegó a ser esta pequeña crónica que el amable lector tiene ahora en sus manos. 24


Finalmente, puedo decir que la experiencia y la satisfacción de realizar una película es algo inigualable. Podría decir que he quedado invitado a repetir la experiencia. No puedo esperar por una nueva oportunidad para iniciar un nuevo proyecto cinematográfico, para lo cual ya estoy trabajando en varios guiones.

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ANEXO 1 Fotografías tomadas por Óscar Perdomo León*, Renato Flores ** y Romeo Teos ***.

EQUIPO TÉCNICO y ALGUNAS ESCENAS

Equipo de estudiantes de la Universidad Don Bosco. De izq. a derecha: Lucía Benavides, Junia Sigüenza, Verónica Torres, Rafael Ramírez, el novio de Verónica (cuyo nombre se me escapa) y René Serrano. Al fondo, Sergio Flores. *

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La universidad Don Bosco nos prest贸 una c谩mara; era una Panasonic mini DV. *

27


El maquillaje era improvisado por las mismas estudiantes de la universidad Don Bosco. De izq. a derecha: Junia y Ver贸nica peinan y maquillan a Laura Maria Perdomo. *

28


TenĂ­amos una sola lĂĄmpara y a veces los mismos actores ayudaban con la luz. **

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Usรกbamos durapax para reflejar la luz. **

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Grabando la escena del interior del vehiculo. “Roberto, y cuando decís que pensás en mí… ¿es sólo una frase trillada o en qué pensás?” **

31


El sol era intenso es día. Yo siempre me mantenía con el guión bajo el brazo por cualquier consulta que surgiera. **

32


Mi familia a veces nos proporcionaba el transporte. **

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Dirigiendo a los actores. ***

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Ensayando la escena de los Escuadrones de la Muerte. De izq. a derecha: Pablo Santana Alfaro, René Serrano, Romeo Teos y, de rodillas, Gonzalo González (conocido cariñosamente como El Piporro). *

35


Sergio Flores, nuestro camar贸grafo, y yo. Con un solo micr贸fono y un par de aud铆fonos hac铆amos nuestro trabajo de sonido. **

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Rafael RamĂ­rez graba las voces de Mauricio Perdomo, izquierda y Renato Flores, derecha. *

37


Edgardo Perdomo Escobar, al centro, camisa verde, nos dio todo su apoyo durante el rodaje.

38


ANEXO 2

ACTORES

Rosario Ríos *

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Santiago Nogales y el cerro Chingo visto desde Atiquizaya. *

40


Romeo Teos, que hizo el papel de Jon谩s, junto a Elia de Perdomo, esposa de Willians Perdomo, uno de los productores, quien nos proporcion贸 una de las locaciones para grabar. *

41


Edgar Mauricio Perdomo, quien hizo el papel del padre de Isabel. *

42


Zen贸n Burgos, en el papel del amante de la madre de Isabel. **

43


Wendy Perdomo, quien hizo el papel de la madre de Isabel. *

44


Laura MarĂ­a Perdomo, hizo el papel de Isabel niĂąa. *

45


Renato Flores como el capataz Eustaquio. *

46


Pablo Santana Alfaro, quien hizo dos papeles en el cortometraje. **

47


RenĂŠ Serrano, hizo dos papeles. *

48


Willians Perdomo, uno de los productores del cortometraje. Su ayuda fue muy importante. *

49


Nohemy Le贸n de Perdomo, mi madre, que hizo el de extra. *

50


Los extras son importantes en una película; de izq. a der. Nerea Nogales, Beatriz Perdomo Pacas, Claudia Perdomo, Carlos Cruz Perdomo, Noemí León de Perdomo y yo. Atrás, Claudia Sosa. Agachado, Romeo Teos. **

51


Esta auto-foto muestra unas sonrisas de satisfacción por el esfuerzo realizado al final del rodaje. Junto a mí están Rosario Ríos y Santiago Nogales. *

52


ANEXO 3

MI PROFESOR DE GUIÓN y MIS COMPAÑEROS

Luis G. Valdivieso, cineasta. *

53


Los cuatro guionistas que rodamos nuestros cortometrajes (de izq. a derecha): Raúl Sanabria, Beatriz Nájera, Claudia Barrientos y yo. Al fondo Luís G. Valdivieso. ***

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ANEXO 4

CARTAS

Luis me pidió que le escribiera unas palabras sobre cómo había sido mi experiencia el primer fin de semana rodando. 19 de septiembre de 2005 (un día después del primer fin de semana del rodaje). Estimado Luis: Te puedo decir que me siento satisfecho con el esfuerzo que hice el fin de semana. Realmente grabamos unas escenas preciosas. Un par de anécdotas. Fijate que en la escena 10 que la hicimos en la casa de mi primo Willians, y estábamos todo el grupo técnico y de actores, más mis hermanos y otro par de personas, ISABEL lloró de verdad cuando oía a ROBERTO pedirle que se fueran de El Salvador. Hubo un silencio de 2 segundos después que dije CORTEN y todo el mundo espontáneamente aplaudió la actuación de Rosario y Santiago. Fue una actuación bellísima y nos llenó de mucha alegría a todos. Fijate que en la escena 2, les planteé la idea y el inicio lo hicieron los actores casi como yo lo había imaginado desde el principio, es decir, ROBERTO besando el colibrí de ISABEL. Realmente el inicio de la secuencia salió bastante erótico y me gustó mucho. Tuve que cambiar la locación de la escena 4 y creo que fue mejor, ya que, en vez de relacionar la escena 4 con la 5 a través del Pino Salvadoreño, se me ocurrió la idea de hacerlo con verdaderos disco LP, lo cual quedaba bien porque en la escena 5 ellos están oyendo música y conversando. Con respecto al trabajo, te puedo decir que a pesar de todos los retrasos sufridos, avancé bastante. Creo que presioné un poco al grupo técnico, porque la noche del sábado casi estábamos rodando a las 8:00 p.m. Además los hice correr de un lado a otro. Esto me preocupó un poco, pensando que hay personas que pueden ser muy sensibles y las presiones que uno haga para que el trabajo avance lo pudieran tomar como ofensa personal. Pero todo salió bien, gracias a la ayuda que nos dimos unos a 55


otros. Me gustó mucho la acusiocidad de algunos de los jóvenes, la mirada que tienen para los detalles. Eso me ayudó mucho. Creo que, con pocas excepciones, sí trabajamos en equipo y eso me hace sentir muy satisfecho. Pero para no hacértela larga, te puedo decir que de las 30 escena (porque estoy contando por ejemplo que hay una 5 y una 5 A o una 3 y una 3 D, etc.) logramos hacer 19, que es más del 50% del cortometraje. Luís, no he terminado de planificar el siguiente fin de semana, ya que tengo problemas con el horario de algunos actores. Te pido que me tengás paciencia. Luego te hago llegar el plan de trabajo. Luis… ¿cómo hago con lo de la sangre? Óscar.

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Carta escrita al cineasta Jorge Dalton. 28 de Octubre de 2005. Estimado Jorge Dalton, usted no me conoce; pero quiero contarle un par de cosas. Una es sobre unos poemas y otra es acerca de un guión cinematográfico. En 1983 conocí un amigo que me prestó un libro que había editado la Universidad de El Salvador: POEMAS, que, como usted sabrá mejor que yo, contenía “La ventana en el rostro”, “El mar”, “El turno del ofendido” y otros. Para mí fue un gran descubrimiento. Su padre me hechizó –y aún sigue haciéndolo- con sus poemas. Con otros amigos lo leíamos a escondidas. Cuando la Asamblea Legislativa lo nombró Poeta Meritísimo, yo anduve con mi ex esposa en la UCA y en La Luna, en donde se hicieron algunos homenajes. Este año que Concultura ha editado la revista CULTURA en homenaje a Roque Dalton, puedo decirle que he disfrutado de su lectura. Y uno de los artículos que más me conmovió, hasta las lágrimas, fue ATAQUE DE NOSTALGIA. Por otro lado, quiero contarle que yo escribí un guión cinematográfico para un cortometraje (HABLANDO CON LOS MUERTOS), el cual rodamos y tuve la oportunidad de dirigir en el mes de septiembre pasado, principalmente en mi ciudad natal, Atiquizaya, Ahuachapán; aunque unas pocas secuencias fueron filmadas en San Salvador. Quiero contarle que iniciamos el rodaje prácticamente con una gran cantidad de carencias o, como dice una amiga mía, “este cortometraje es un indigente”. También, entre mi trabajo de médico y el sueño de “hacer una película”, me sentí muy presionado luchando contra el tiempo y lidiando con toda la logística del proyecto. Pero lo que no me faltó fue entusiasmo; y tampoco a los que me acompañaron en este lindo viaje. Y es que yo me divertí de lo lindo durante los cuatro días del rodaje; realmente lo disfruté. Durante el proceso me di cuenta que cuando no hay muchos recursos, hay que improvisar. Y así tuve que cambiar ciertas cosas del guión de cómo originalmente lo había escrito. La mayoría de actores tuvieron su primera experiencia de actuación precisamente en este cortometraje y sólo dos de ellos, Rosario Ríos y Santiago Nogales, sabían de veras de actuación. Por supuesto que siendo esta mi primera experiencia, ahora viendo las imágenes me doy cuenta de la gran cantidad de errores que cometí, especialmente en esos pequeños detalles que pueden hacer la gran diferencia. Sin embargo, me enorgullezco del esfuerzo de mis compañeros y del mío. 57


Bueno, ahora todavía estamos trabajando en la edición. Pero como yo sé que usted ha estudiado realmente esto de ser cineasta y yo sólo he estado aprendiendo unos meses, con un gran maestro, eso sí, pero como le decía, sólo durante un poco de tiempo, quería mostrárselo a usted. Así que ya dentro de unas semanas tendré el producto final de tanto esfuerzo y le escribo porque quiero compartirlo con usted, quien es, a pesar de no conocerlo personalmente, alguien muy especial para mí por dos motivos, uno porque usted es cineasta y el segundo es porque es hijo de Roque Dalton. Le adjunto mi guión y unas fotos del rodaje, y espero que en un futuro no muy lejano pueda yo entregarle una copia en DVD del cortometraje. Un abrazo amistoso. Óscar Perdomo León.

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Respuesta de Jorge Dalton 29 de octubre de 2005 Oscar: Lo que te puedo decir es lo siguiente: Ten en cuenta que no he visto el trabajo pero sólo que te hayas lanzado a hacerlo es un primer paso importante. Lo otro es que un primer trabajo no importa mucho si quedó mal, bueno, regular o palabras más duras como la de tu amiga, "indigente". Ten en cuenta que nunca un cineasta se puede medir por un trabajo. Por lo tanto no puedes ser conforme, debes superar una y otra vez hasta llegar al consentimiento que estás conforme. Debes aprender de tus errores, es la mejor forma de aprender. Aunque se asistas a una escuela a estudiar nunca un primer trabajo te mide. Simplemente es lo primero y aunque te quede mal siempre lo mirarás con cariño. Los cineastas en El Salvador no tienen otra opción de ingeniárselas solos con audacia y tener en cuenta la falta de recursos. Somos pobres y partiendo de ahí podremos asumir nuestra obra con humildad. No creo en los que piensan en Hollywood ni en presupuestos virtuales, ni proyectos irreales, acompañados de un falso glamour de lo que podría ser. ¡Eso para mí es mierda! Primero que todo no debes temer a la crítica dura. Muchos aquí se acomplejan, no están dispuestos a que se les critique porque mediocremente piensan que ya no tienen nada que aprender. Por eso en El Salvador hay demasiados músicos mediocres, pintores, escritores, políticos ignorantes. No te permitas caer en ese costal del cual será imposible salir. La ventaja de no existir el cine en El Salvador da ventaja pero al mismo tiempo tiene su tiempo límite. No te quedes en el localismo pues hay que pensar en competir afuera, lograr ser considerado afuera, esa es mi mayor recomendación pero todo eso cuesta sacrificio, dedicación, disciplina y rigor. El cine y por ende el video también son artes muy completos y exigentes donde debes combinar la fotografía, el drama, la música, el montaje, el sonido, muchas cosas que se complementan y entonces hay que aprender y no sentirse conforme ni con el primer, segundo ni tercer trabajo. El cine o el video es toda una vida una carrera. Avísame cuando termines de editar. Un abrazo y suerte Jorge Dalton

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Luis G. Valdivieso me pidió, 2 meses después de terminar de rodar el cortometraje y cuando ya se había finalizado la edición, que le escribiera una carta sobre mis impresiones sobre la película y sobre el rodaje. He aquí la carta que escribí y la respuesta de Luis.

IMPRESIONES SOBRE EL CORTO 29 de Noviembre de 2005. Estimado Luis: Les he mostrado la película a varias personas, entre ellas, por supuesto a algunos de los actores. En general ha habido una reacción positiva hacia la película. Algunos han sido críticos y dan a entender que les hubiese gustado un cambio por aquí y otro por allá, como fue el caso de Romeo Teos, “Jonás”, a quien sí le gustó la edición final, pero le hubiese gustado, como te digo, algunos cambios, aunque no fundamentales, como el hecho de que deberíamos haber dejado la escena donde se ve como se “machetea” al capataz de la hacienda y también la escena de la mano amputada de la madre de Isabel. Por otro lado, me he dado cuenta que algunas personas no están acostumbradas a ver cortometrajes y me han dicho algunos que les hubiera gustado que “la película fuera más larga”, y unos pocos se han distraído y le han perdido el hilo a la historia. Algunos se asombran de lo bien que se ven las imágenes (algunas de esas imágenes son bellas a mi entender; pero creo que lo dicen también en el sentido de que nunca habían visto una película salvadoreña). Y otros, un poco más perceptivos, han descubierto algunos errores de detalles que hay en el cortometraje. Yo, por mi parte, me siento satisfecho del trabajo hecho; pero cada vez que la veo pienso en las cosas que pude haber hecho mejor y me digo a mí mismo que la próxima vez lo voy a hacer mejor. Aunque en sí la película se me hace difícil a mí criticarla de una forma “científica” (si es que se puede usar aquí esa palabra), porque yo la quiero mucho, porque buena parte del argumento es muy personal y me salió del corazón. Quise en ella hablar de mi padre ya fallecido. Quise hablar del amor que siento por mis hijas. Quise expresar los celos que todos alguna vez hemos tenido. Quise también sacar a relucir el deseo de largarme a otro lado que me entra por momentos y mi gran amor por mi país: la contradictoria dicotomía. Quise recordar al que fue mi profesor de tercer grado siendo asesinado absurdamente por los Escuadrones de la Muerte durante el inicio de la guerra civil. Quise además hacer un pequeño homenaje a uno de mis 60


escritores favoritos. Y agradezco y reconozco la forma en que me ayudaste, Luís, a poner en orden todo ese montón de ideas que yo tenía y a agregarle un poco de sal a la trama. Pero haciendo un esfuerzo diría que al cortometraje le faltó una mejor dirección. Estoy consciente de mi gran inexperiencia. También diría que le faltó un momento más intenso, una secuencia sublime, de más emoción, que hubiese logrado arrancar una lágrima al público. Creo que la historia tiene madera para lograrlo; pero de alguna forma no pude ponerlo de la manera correcta en las imágenes. Pienso que si no hubiese yo tenido que trabajar con tanto stress y con tan poco tiempo, hubiese podido dar algo mejor de mí. También me he dado cuenta que la edición debería haber sido una actividad más íntima y personal; quizás si hubiésemos podido trabajar durante la noche, con la claridad de mente que se tiene en la noche. Sin embargo, aún así, amo mucho mi cortometraje, Luís. No sé. Lo veo y me deleito. Lo veo y lo miro como un sueño hecho realidad. Lo veo y me veo a mí mismo. Soy “Jonás” y “Roberto” al mismo tiempo. Soy el familiar que llora por sus muertos en el terremoto… Con respecto al hecho de haber trabajado con gente talentosa y que sabía tantas cosas que yo no, especialmente el haber aprendido de vos, Luís, no tengo más palabras que de agradecimiento. Me siento muy feliz y afortunado por eso. Esta ha sido una experiencia muy grande para mí. Ya no puedo dejar de pensar en la cinematografía. Espero que no te burlés por lo que voy a decir, pero siento que soy cineasta. Quizás el título me queda muy grande, pero como escribió Dalton: “Aceptar es ser y yo lo acepté todo, todo, hasta eso que no confesáis por miedo a la complicidad, siempre mortal en su tenaz tibieza”. Y Lake cantó: “You can only be what you think you are.” Ojalá pudiera continuar mis estudios de cinematografía. También te puedo decir que fue precioso ver con que entusiasmo trabajaban personas que nunca habían actuado en su vida. En un futuro proyecto me gustaría usar música nacional y para ello buscaría a un amigo que tengo y lo convencería para que compusiera la música. (Cuando éramos adolescentes habíamos formado un grupo musical y tocábamos mucha música original). Ya estoy trabajando en un nuevo argumento y espero escribir un guión superior al de HABLANDO CON LOS MUERTOS. Bueno, creo que esto que he escrito por ahora basta. Un saludo amistoso, Luís. Óscar. 61


Respuesta de Luis. 29 de noviembre de 2005. Querido Oscar: Me parece interesantísima la exposición que haces en el correo sobre tú película. Es muy bueno que hayas recabado diferentes opiniones, eso es algo que ayuda a crecer. El sentimiento que tienes de cineasta es auténtico, has conseguido hacer un cortometraje, y lógicamente eso te lleva a querer continuar. Quiero tener una charla contigo, me debes alguna cerveza ¿no?, dónde te puedo decir cómo poder ir subsanando los errores de los que tú mismo hablas. Esta tarde he tenido una reunión informativa con la Fundación Julia Díaz y representantes de CONCULTURA, ha ido muy bien, he estado muy suelto y todos se han quedado encantados con mi informe sobre nuestro taller. Tú persona ha salido a la luz, les he dicho que has sido un ejemplo de entrega y entusiasmo. Bueno Oscar, espero que me digas cuando puedes que nos veamos, y fijamos un día. Un fuerte abrazo. Luis.

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Mis amigas Suleima María y Mónica María me escribieron desde Canadá sus impresiones sobre mi cortometraje. 08 de febrero de 2006. Hola Oscar ¿o debo decir Sr. Director? Ayer recibí y vi su cortometraje que me impresionada. Pasamos una noche muy amena mi mamá y yo.

dejó

muy

Es un cortometraje que cautiva desde el comienzo con sus escenas tan fuertes, intriga por los detalles que revela conforme se desarrolla el argumento y tiene muchas pinceladas que le dan frescura y calidez a la vez, su conclusión me parece justa y también con moraleja si uno se pone a pensar en cómo pueden terminar los desenlaces de la vida. Muy interesante. Además, nos ayudó a recordarlos a todos los de allá, (¡qué elenco!), por un momento deseé haber estado en Atiquizaya para que me incluyera aunque sea como extra. Quiero felicitarlo por su trabajo y por llevar a cabo su cometido. De verdad que con gente como ustedes una se siente muy feliz de ser de Atiquizaya. Pero cuénteme, ¿cómo un doctor sabe de hacer películas? ¿Recibió algún curso o ya es innato? Pero debo serle sincera, hubo algo que no me gusto mucho y es que su personaje no tenia ni una línea en el escrito. Pero sí me encantó que su mamá actuó de verdad. Felicítemela por favor, a todos, a Wendy por supuesto, she looks so cute, still. Creo que la niña protagonista es una de sus hijas ¿verdad? Mario Roberto estaba muy conmocionado con el deceso también. Sin olvidarnos de la actuación del Piporro. En fin muchísimas gracias por enviarme su película tan bonita que también me sirvió para poder verlos de nuevo y Muchas Felicidades por alcanzar una de sus metas la cual espero no termine allá; sino más bien continúe cosechando triunfos. Sinceramente su amiga de siempre, Mónica.

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13 de febrero 2006 Hola, Oscar. No sabe cuánto gusto saber de usted, sobre todo por ese proyecto realizado. Está muy bueno, sinceramente lo hizo muy bien, lo felicito de corazón, creo que debe dedicarse a eso pues de verdad, me gustó mucho. Lo único que es muy corto. ¿Qué tal una telenovela? ¿O dos horas de otra película? Creo que pido mucho, pero le aconsejo no abandonarlo pues usted tiene madera de cineasta, de escritor y gracias a DIOS, se le dio la oportunidad...aunque claro usted debió haberla buscado, y la encontró. Le doy gracias a DIOS, por eso y gracias a usted querido Oscar, por dar glorias a Atiquizaya, nuestra amada tierra. Y por honrar a sus progenitores. Que DIOS le bendiga. Saludos a Nohemy y a Mario Roberto. Siempre los recuerdo a todos con cariño sincero. Abrazos Suleima Maria

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ANEXO 5

MÚSICA QUE SE UTILIZÓ EN EL CORTO “HABLANDO CON LOS MUERTOS”

NOBILISIMA VISIONE, primer movimiento (Paul Hindemith), interpretada por la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelandia. MY FOOLISH HEART, (Washington-Young) interpretada por el trío de Bill Evans. CONCIERTO PARA PIANO No. 1, tercer movimiento (Keith Emerson), interpretado por Keith Emerson y la Orquesta Filarmónica de Londres. BLUE SKY (Juan Pablo Torres), interpretada por Paquito D´Rivera y Juan Pablo Torres. SO WHAT (Miles Davis), extraído del disco Kind of Blue de Miles Davis. MIRACULOUS MONK (Thelonious Monk), arreglos y orquesta de Lalo Schifrin. CASSANDRA (Branford Marsalis), interpretada por el cuarteto de Branford Marsalis. MILONGA DEL ÁNGEL (Astor Piazzolla), interpretada por el quinteto de Astor Piazzolla. RAINDANCE (Tommy Emmanuel), interpretada por Tommy Emmanuel.

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ANEXO 7

HABLANDO CON LOS MUERTOS GUIÓN CINEMATOGRÁFICO

Óscar Perdomo León. 0. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA. (Se escucha el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith). Imágenes de archivo del alud sobre La Colina II de Santa Tecla. (Aparecen en la pantalla los créditos). (Después de los créditos aparecen las siguientes palabras en la pantalla: SANTA TECLA, 13 de enero de 2001).

1. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. MEDIODÍA. (Continúa la música: el primer movimiento de Nobilísima visione, de Paul Hindemith).

Varias personas, entre ellas socorristas y voluntarios, entre adolescentes y adultos, se encuentran con pico y pala cavando, para tratar de desenterrar a las víctimas del alud de tierra que recién acaba de ocurrir. En los alrededores cercanos otras personas lloran, desconsoladas. El extenso derrumbe ha cubierto más de dos centenares de casas. La conmoción y la desorganización se han apoderado de la gente que ha llegado al lugar. Se ve mucha gente que va y viene. Roberto, de unos 30 años de edad, de complexión mediana y de mediana altura, de buen parecer y mirada penetrante, se ha incorporado junto a otros, como voluntario para tratar de desenterrar los cadáveres. El rostro de Roberto está conmovido por la tragedia. Un periodista televisivo, un poco adelante de la gente que cava, se encuentra frente a una cámara de video y habla. PERIODISTA TELEVISIVO: Un fuerte terremoto ha sacudido a nuestra patria lo cual ha causado, entre otras tragedias, un gigantesco derrumbe en una zona de la cordillera del Bálsamo cubriendo un gran número de casas en la Colonia La Colina II 66


de Santa Tecla. Según los especialistas el sismo ha sido de 7.6 en la escala de Richter… La voz del reportero se pierde entre el murmullo de la gente. Luego un socorrista de la Cruz Roja, ya entrado en los 40 años, se para frente a los voluntarios y a través de un megáfono les habla. Casi todos se reúnen alrededor de él e intercambian comentarios que no logran entenderse. SOCORRISTA 1: ¡Atención por favor! ¡Escuchen todos! Los voluntarios que han venido se van a reunir en grupos con cada uno de los compañeros socorristas. Tenemos que organizarnos. Todos los presentes murmuran. El socorrista al ver que todos se han acercado, quita el megáfono de su rostro. Roberto, que se ha acercado también al socorrista junto a los otros voluntarios, se dirige a él con palabras que llevan un tono de angustia y preocupación. ROBERTO: ¡Señor, acabo de escuchar golpes bajo tierra! Sentí bajo mis pies las vibraciones. Aquí hay gente con vida. Una señora, de unos cincuenta años de edad, al oír lo que dice Roberto se lleva las manos a la cabeza, baja la cara y casi llora al gritar. SRA. DE LA TERCERA EDAD: ¡Dios mío! Una joven que está junto a ella la abraza, consolándola. SOCORRISTA 2: Déjeme decirle que nosotros estamos acá desde las doce del mediodía. Ya han sido desplazadas 67


todas las unidades. Nos encontramos haciendo labores de rescate; hemos sacado ya algunos cuerpos. Nos han dicho que hay muchas más personas. Los compañeros están haciendo labores de rescate…

Otros que están junto a Roberto asienten y se dan ánimo unos a otros. Todos se alejan en grupos dirigidos por un socorrista hacia los cuatro puntos cardinales de la zona del derrumbe. Los socorristas, gesticulando con sus brazos, van dando instrucciones a los voluntarios mientras caminan.

1A. LA COLINA II, SANTA TECLA. EXT. ATARDECER. Han pasado las horas y el cansancio en los voluntarios y en Roberto es evidente. Cuándo el sol comienza a ocultarse tras las montañas, Roberto duda en irse o no; pero repentinamente se oye un grito resuelto, casi despavorido. JOVEN VOLUNTARIO: ¡Una mano, una mano...! Todos corren a tratar de ayudar. El cuerpo completo esta enterrado y sólo su mano derecha, con las uñas pintadas de rojo, sobresale de la superficie. Los socorristas alejan un poco del lugar a los voluntarios y hábilmente hacen su trabajo, arrebatando con destreza de la tierra abrazante el cuerpo de una mujer. Roberto, abriéndose paso entre la barrera de socorristas, se acerca por curiosidad primero; pero también porque le pareció ver algo fuertemente familiar en ella. Cuando Roberto ve el cadáver con el rostro al descubierto, siente una aguda estocada en su corazón: es el presentimiento de lo peor. Es la dolorosa corazonada... Roberto se acerca al cadáver de la joven y le desabrocha con cuidado el pantalón; ahí esta el tatuaje de un colibrí verde en su vientre, justo arriba y al lado derecho. Al darse cuenta que es ella, que es Isabel, no puede más que sentir incredulidad. Seca y chocante incredulidad. ROBERTO: (Susurrando desesperado) ¡Isabel, Isabel…!

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Con el breve tiempo y la prontitud que se requiere cuando es un ser humano amado el que muere, Roberto se aterra con la noticia y la asimila con dolor y amargura... Llora desconsolado junto a los restos de Isabel. Los ojos enrojecidos de Roberto piensan en Isabel. 2. DORMITORIO DE ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE. (Al fondo se escucha la segunda versión de Flamenco sketches, de Miles Davis).

Los ojos de Roberto sonríen. Los ojos de Isabel sonríen. Isabel y Roberto, relajados y sudorosos, están acostados el uno junto al otro en una cama grande. Roberto, a la derecha de Isabel, acaricia con su mano izquierda el tatuaje que Isabel tiene en su vientre. Se miran a los ojos y sonríen. Están muy cómodos el uno junto al otro. ROBERTO: Cómo me gusta tu colibrí, Isabel. Isabel sonríe. Pero a medida que empieza a hablar su sonrisa se borra. ISABEL: A mí también me gusta. Isabel hace una breve pausa. Roberto acaricia con ternura el rostro de Isabel, que ya se ha tornado serio. ROBERTO: Isabel… ¿qué te pasa? ISABEL: Nada, nada, sólo estoy recordando… 3. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. TARDE. Esteban y el capataz Eustaquio, supervisan el trabajo de la hacienda. Caminan frente a una plantación de tomate y chile. Conversan y gesticulan con sus brazos. Esteban es un hombre de 45 años de edad, de buena apariencia y con una personalidad agradable. Eustaquio es un hombre de 50 años de edad, fuerte y alto, impulsivo y valiente, de temperamento enérgico, servicial y trabajador, muy compenetrado en sus labores. Esteban le da una orden a su capataz. ESTEBAN: Eustaquio 69


andá a la casa del casco de la hacienda y me traés el machete nuevo. Está en el armario del comedor. Eustaquio monta su caballo y se marcha. Unas nubes, que aparecen en el horizonte, anuncian tormenta.

3 A. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). EXT. ATARDECER. Eustaquio llega a la casa, baja de su caballo y lo amarra a un pequeño poste de madera. Es una casa grande en el casco de la hacienda, pero con las comodidades de la ciudad. El viento se hace presente. El sonido de los truenos se escucha cada vez más cerca. Eustaquio entra con naturalidad a la casa. 3 B. CASA DE ESTEBAN. ATIQUIZAYA. (Flash back). INT. ATARDECER. Eustaquio camina tranquilo dentro de la casa. Se dirige hacia el comedor; pero de pronto escucha gemidos femeninos de placer en el dormitorio. Intrigado, camina hacia el dormitorio con sigilo y abre la puerta. Los truenos hacen retumbar la casa; el viento agita con fuerza una ventana; la lluvia comienza a cubrir la casa como una túnica irreprimible. Sorprendido encuentra sobre la cama, desnudos, a Rocío, la mujer del patrón, con su amante Salomón, un hombre conocido en la hacienda. (Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).

ISABEL (Off): Fiel como un perro, Eustaquio sintió la afrenta de otro como suya propia y sacó entonces con un instinto irrefrenable su machete filoso para agredir al amante de mi madre. Salomón desenfunda también el machete que tiene a la orilla de la cama y se defiende con agresividad. Se desencadena una batalla frenética y casi primitiva. Trozos de carne y borbollones de sangre, explosivos en siniestros caminos, profusamente saltan como perdigones por un lado y por otro. La batalla es breve, pero inclemente. Eustaquio cae muerto al suelo, con el rostro rayado de heridas y semidecapitado. Su miembro superior izquierdo está cercenado del antebrazo. Tiene además una herida profunda en el abdomen. Salomón, con heridas en el tórax, los brazos y el rostro sangra abundantemente.

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3 C. HACIENDA “LAS MARGARITAS”. ATIQUIZAYA (Flash Back) EXT. ATARDECER. (Continúa la música).

Los truenos y el viento se escuchan con ferocidad. La lluvia cae intensa. Las ramas de los árboles se mecen con fuerza y Esteban se inquieta, por su mente cruza como un presagio. No hay donde protegerse de la lluvia y Esteban monta su caballo. A galope suelto se dirige a su casa del casco de la hacienda. Su inquietud va en aumento. La lluvia es un manto transparente. En la lejanía Esteban parece un jinete mágico, un cuerpo viril y veloz, una sombra brillante poblada de misterio y eternidad. 3 D. CASA DE ESTEBAN. (Flash Back) EXT. ANOCHECER. (Continúa la música).

Bajo la lluvia pertinaz, Esteban llega a su casa, baja del caballo y observa pastando al caballo de Eustaquio. Entra con rapidez a la casa.

3 E. CASA DE ESTEBAN. INT. ANOCHECER. (Continúa la música).

Esteban se dirige al dormitorio al ver la puerta abierta. Entra y encuentra casi en el umbral de la puerta el cadáver desangrado y fresco de Eustaquio, sobre el suelo teñido. Levanta la mirada y observa a Rocío medio desnuda y con el rostro salpicado de sangre. Cuando va a acercarse hacia ella, sale repentinamente de la oscuridad Salomón con un revolver 38 y dispara sin vacilación directo al corazón de Esteban. El sonido del arma es una especie de reverberación opaca. Esteban alcanza a exhalar un quejido y se desploma al instante sobre el suelo. Esteban muere casi en el acto. Escondida tras la puerta y observándolo todo está la empleada doméstica, Candelaria, callada y envuelta en lágrimas y miedo. Repentinamente Isabel, de 12 años de edad, atraída por el sonido del disparo se acerca a la escena de la tragedia; Candelaria la aleja inmediatamente, pero la niña, temeraria, se le escapa de las manos y corre hacia adentro del dormitorio. CANDELARIA: ¡Isabel! 3 F. HOSPITAL DE SANTA ANA. (Flash Back) INT. NOCHE. 71


(Silencio musical).

Salomón y Rocío están en la Sala de Emergencias. Un médico atiende a Salomón y otro médico se da cuenta que Rocío tiene manchada la ropa de sangre, por lo que se acerca a ella. Rocío en silencio, al quitarse el chal que la cubre, le muestra al médico su mano izquierda totalmente amputada. El muñón está envuelto con una manta apretada. MÉDICO 2 (asombrado): ¡¡¿Y la mano?!! A la par de la mujer mutilada, sin responder tampoco nada, Isabel extrae de su mochila la cianótica mano salpicada; la pequeña, con el rostro petrificado, como perdida en un sórdido sueño, se la entrega al médico.

4. JARDÍN BOTÁNICO. (Flash back). EXT. DIA. Roberto e Isabel caminan mientras conversan. Por momentos se detienen a observar la flora y la fauna del lugar. ISABEL: Yo procuro recordar los buenos momentos que pasé junto a mi papá. Roberto aprieta la mano de Isabel y continúan caminando. Llegan al final de una vereda y se sientan junto a una pequeña cascada. Roberto saca del bolsillo del pantalón un anillo y se lo muestra a Isabel. Ella está muy complacida. Isabel sonríe. Caminan nuevamente. Hay un enorme Pino Salvadoreño, junto al cual Isabel se detiene. Lo observa con detenimiento. El enorme tronco y su altura son impresionantes. (Una música Jazz inicia y llena el ambiente: So what, de Miles Davis, comenzando justo cuando inicia el solo de trompeta).

5. SALA CASA ESTEBAN (Flash back). INT. NOCHE. (Continúa sin interrupción la música de Miles Davis.)

Isabel, junto a Esteban está recostada en un gran sofá café. Los dos están satisfactoriamente sumergidos en la música. Hay una librera con una buena cantidad de libros. ISABEL (Voz en off): Mi padre vivía entre dos mundos: 72


el urbano y el rural. Esteban vestido de botas y sombrero, machete a la cintura, camina entre los cañaverales y cafetales. Mi padre podía descifrar el canto de los pájaros y el lenguaje del viento… Esteban mira el horizonte y el horizonte lo ve a él. …conocía las huellas de los animales y los mensajes del clima. Esteban cepilla su caballo. Pero también podía ser muy agudo y sensible en el entendimiento del arte y lo abstracto… Esteban ya sin sombrero y vestido de una manera más casual, extrae un libro de su biblioteca personal y lo lee. Esteban e Isabel siguen en la sala de su casa recostados sobre el sofá café escuchando música. El rostro de Isabel es tan terso e infantil. El rostro de Esteban está relajado. (La música de fondo se intensifica al terminar la voz en off y va muriendo hasta alcanzar el silencio, justo antes de empezar la siguiente secuencia.)

6. CEMENTERIO. SAN SALVADOR. EXT. DIA. (Silencio musical).

Jonás, el esposo de Isabel, parado frente a la tumba de su esposa deposita con tristeza unas flores. Algunas personas se acercan para darle el pésame. Se alcanza a escuchar lo que dice una de ellas. SRA. DE LA TERCERA EDAD: Lamento mucho lo de tu esposa. Isabel era una mujer tan buena, tan joven. Roberto observa la escena desde lejos. Hay un instante en que Jonás mira hacia donde está Roberto: pero no llega a verlo, ya que éste se esconde atrás de una estatua que está sobre 73


otra tumba. Roberto se aleja lentamente; se sienta en uno de los sepulcros y piensa en Isabel. 7. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash back). INT. DIA. Roberto e Isabel están dentro del carro, el cual está estacionado en una calle desierta, en una colonia del sur de San Salvador. ISABEL: Roberto… y cuando decís que pensás en mí… ¿es sólo una frase trillada o… en que pensás? ROBERTO: (Con ojos de lujuria) Pienso todo el tiempo en hacerte el amor. ¿Y vos? Isabel ríe. ISABEL: Te confieso que siempre pienso en tus ojos; pero siento que somos tan distintos… Isabel hace una breve pausa y en su rostro se refleja la preocupación. ISABEL: Tengo miedo, Roberto. ROBERTO: ¿Tu esposo ya sabe lo nuestro? ISABEL: Ya sospecha. Roberto abraza a Isabel. La mirada de Roberto es pensativa. Después del abrazo Isabel enciende un cigarrillo y lo aspira con energía. Mirando primero hacia fuera del carro y luego mirando a los ojos a Roberto, le dice: 74


ISABEL: Jonás es capaz de cualquier cosa... 8. UNA CALLE A OSCURAS. SAN SALVADOR. (Flash Back) EXT. NOCHE. (Inicia música de fondo: El tercer movimiento del Concierto para piano No. 1 de Emerson).

Dos sujetos jóvenes con gorros pasamontañas, armados, entre ellos, Jonás, con unos años menos, extraen a la fuerza y a golpes a un individuo de unos 50 años de edad de su casa. Lo suben a un vehículo automotor y lo golpean con las culatas de sus fusiles. Un tercer individuo se encuentra en el asiento del conductor con el motor encendido. Aprieta con fuerza el acelerador y se alejan con rapidez.

8 A. CALLE DE SAN SALVADOR A APOPA. (Flash Back) EXT. NOCHE. (Continúa la música).

El hombre secuestrado está arrodillado. Jonás parado frente a él se retira la máscara pasamontañas del rostro y le apunta a la víctima en la cabeza con un arma corta. El secuestrado parece pedir piedad. La calle desierta y oscura es un mudo testigo. Se escuchan dos disparos casi juntos. El secuestrado cae al suelo. Su cabeza está teñida de sangre. Sc. 9. AUTOMÓVIL DE ISABEL. (Flash Back). INT. DIA. (Silencio musical).

El rostro de Isabel está serio mientras dice las siguientes palabras a Roberto. ISABEL Mató a su profesor de tercer grado. Jonás es un hombre terrible. Jonás es un hombre peligroso, capaz de cualquier cosa… Roberto está sorprendido. Silencio. El automóvil de Isabel está estacionado junto a la acera. (Inicia música: Cassandra, de Branford Marsalis)

Un árbol de fuego presume de sus colores. 10. COMEDOR CASA DE ROBERTO. (Flash Back) INT. TARDE. 75


(Continúa Cassandra, de Branford Marsalis).

Isabel y Roberto están sentados a la mesa. Comen y hablan. Roberto se dirige a Isabel con seriedad. Ella lo mira con mucha atención. ROBERTO: Isabel, he decidido irme de aquí. ¿Por qué no te vas conmigo? Isabel lo mira asombrada y se levanta de la mesa. Pensativa, Isabel duda. ISABEL: ¿Y qué vamos a hacer allá? ROBERTO: Ahí vamos hallar algo qué hacer. Aquí en El Salvador no tenemos futuro. ISABEL: ¿Y tu trabajo? ROBERTO: Mirá, te parecerá una locura; pero en la lógica del corazón lo único que manda es el corazón. Me siento cansado de ser lo que soy. Quiero expandirme. Quiero crecer de otra manera. Cualquiera diría que ya estoy viejo para esto; pero en realidad me gustaría experimentar en otras áreas y tengo el poco dinero necesario y la voluntad para hacerlo. Una nueva vida. Otro clima, otro lenguaje. Otra cultura. Otras gentes. Una lágrima se dibuja en el rostro de Isabel.

11. DORMITORIO ROBERTO. (Flash back). INT. NOCHE. (Se intensifica la música de Branford Marsalis)

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Una lámpara de mesa. El rostro de Isabel, pensativo. El rostro de Roberto, pensativo. El rostro de Isabel, con lágrimas. Roberto e Isabel se ven a los ojos. La luna ilumina. Isabel piensa. 12 / VARIOS LUGARES DE EL SALVADOR. (Flash back). EXT. DIA. (Continúa la música de Branford Marsalis).

Las calles del centro de San Salvador pobladas de gente. Congestionamiento vehicular. Murmullo de personas. ISABEL (Voz en off): Me duele dejar mi país. Aquí está todo mi pasado. La catedral de San Salvador. Los parques. Unos niños juegan. La Chulona (monumento a la Constitución). El Salvador del Mundo. Dos novios se besan. La estatua de Monseñor Romero. Aquí está mi identidad. Universidad de El Salvador; su biblioteca, su pinacoteca… ahí están las pinturas de algunos salvadoreños ilustres. Ahí está Francisco Gavidia, Arturo Ambrogi, Salarrué, Roque Dalton… El busto de Dalton, en la entrada de la biblioteca. Aquí se vivieron las historias que mi papá me contaba… Unas palomas volando frente a la catedral de Santa Ana.

13. CEMENTERIO. EXT. DIA. (Inicia música, Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

El cementerio está solitario. La tumba de Isabel está aún con flores, algunas marchitas. Roberto deposita unas flores. MÉDICO FORENSE (voz en off con eco): Siento decirle que Isabel murió por asfixia, pero más o menos 24 horas antes del terremoto. 77


Los ojos de Roberto se pierden en el horizonte. Piensa en Isabel. Jonás, desde lejos y con la mirada llena de resentimiento, observa a Roberto.

14. CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. INT. DIA. (Silencio musical).

Isabel se despide de Roberto con un breve beso en los labios. Jonás los observa de lejos. Jonás se marcha.

14 A. PARQUEO DEL CENTRO COMERCIAL. SAN SALVADOR. EXT. DIA. Isabel camina hacia su vehículo. Abre la puerta. Está por subir cuando suena su teléfono celular. ISABEL: ¿Aló? JONÁS (off): Hola, Isabel. Habla Jonás. Necesito verte. ISABEL: Pero yo no quiero. JONÁS (off): Escuchame por favor, Isabel. Te voy a dar el divorcio. Hay un abogado que en este mismo momento se dirige hacia la casa de la Colina II, con los papeles listos. ISABEL: ¿Y por qué no me avisaste antes? JONÁS (off): Porque ha sido difícil para mí decidirme. Pero vos sabés 78


que una vez que tomo una decisión no me echo para atrás. Te espero en una hora. ISABEL: Está bien. Voy para allá. 15. SALA CASA. LA COLINA II. SANTA TECLA. INT. DIA. Jonás se encuentra sentado en un sofá. El timbre de la casa suena. Jonás abre la puerta. JONÁS: Entrá. Isabel sin decir una palabra entra a la casa y mira a los alrededores. Jonás cierra la puerta con llave. ISABEL: ¿Y el abogado? JONÁS: Ya sé lo de tu amorío, Isabel. ISABEL (con la voz nerviosa): Eso es algo que no te interesa. Estamos separados desde hace seis meses. JONÁS: ¡Pero todavía sos mi esposa, adúltera de mierda! ISABEL: ¿Qué te pasa, pendejo? JONÁS: ¡A mí nada, pero a vos ya vas a ver lo que te va a pasar! (Inicia la música: La muerte del ángel, de Astor Piazzolla).

Jonás golpea con violencia el rostro de Isabel, quien cae sobre el sofá. Jonás se echa sobre ella y la toma por el cuello con fuerza. Forcejean un momento, hasta que Jonás termina estrangulándola. Jonás, le quita el anillo de la mano a Isabel. 79


16. CASA DE ROBERTO. SAN SALVADOR. EXT. NOCHE. Roberto llega a su casa. En el umbral de la puerta encuentra el anillo que él mismo le había regalado a Isabel. Roberto inmediatamente mira hacia atrás y un automóvil se da a la fuga bruscamente. Sc. 18. DELEGACIÓN DE POLICÍA. SAN SALVADOR. INT. DIA. (Música : Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

Roberto está sentado y hablando frente a un escritorio. De frente a él hay un policía escribiendo en una máquina de escribir. 19. UNA CALLE CUALQUIERA. EXT. DIA. (Continúa Milonga del ángel, de Astor Piazzolla).

En una calle Jonás es sorprendido y detenido por dos policías. Uno de ellos lo esposa mientras el otro le lee sus derechos.

20. TRIBUNAL DE JUSTICIA. SAN SALVADOR. INT. DIA. (Música de suspenso).

Roberto se encuentra sentado en el Tribunal de Justicia. (En la pantalla aparece las siguientes palabras: DOS AÑOS DESPUÉS).

JUEZ: Le pido al acusado que se ponga de pie. El juez se encuentra sentado y se dispone a dictar sentencia. Abre el sobre que le entrega un colaborador. JUEZ: El acusado ha sido encontrado culpable. Jonás, quien se encuentra de pie junto a su abogado, baja la cabeza, haciendo un movimiento de negación. Desde las bancas de atrás Roberto, sentado, respira profundamente. 80


(Inicia Raindance, música de Tommy Emmanuel).

Roberto se levanta, sale del Tribunal y se aleja con lentitud a través de un pasillo. Roberto, ya en la calle, se detiene un momento a ver el cielo y el cielo es atravesado por el vuelo de un colibrí. Roberto sonríe. El cielo está verdaderamente azul.

FIN El Salvador, agosto de 2005.

CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS” Derechos reservados © Óscar Perdomo León.

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CÓMO SE RODÓ "HABLANDO CON LOS MUERTOS"  

Crónica breve escrita por Óscar Perdomo León. "Esta fue una experiencia que me impactó mucho: sentí el sabor de escribir y dirigir mi propio...

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